Autora: Sandra M.P.
NO COPYRIGHT.
Hoy
tenían que exponer la coreografía, lo cual no lo animaba mucho, que
digamos. Ayer la repasó, sentía que necesitaba hacer algo más que
llorar en el sofá y en la cama, así que se dignó a levantarse, a
poner la música y a bailar. Desayunó un trozo del pastel que ella
había hecho y un Cola Cao, dejando de lado sus cereales. Aquel
pastel de chocolate estaba riquísimo, como todo lo que ella
cocinaba. Se había vestido con unos vaqueros y otro jersey, para el
frío, unas Converse altas a conjunto con su camiseta, ya que
los vaqueros solían combinar con todo, y se había peinado y lavado
los dientes. También había tenido que sentarse —para su
desgracia— junto al chico que siempre tenía la cara empotrada al
cristal, aquel mismo que le dedicó unas palabras no muy agradables.
Ella no le había dirigido una mirada en todo el día y ya se
encontraban en el recreo, estaba concretamente en el baño, sentado
en el retrete, como siempre, dentro del cubículo de siempre.
Lanzó
un suspiro y arrugó el papel de aluminio, había comido despacio
para no aburrirse del todo y entretenerse por lo menos en masticar.
Salió del cubículo y tiró la bola de papel de aluminio a la
basura. La campana sonó, para su suerte, y él salió del baño y se
dirigió al gimnasio, con su bolsa colgada al hombro. Al llegar se
cambió poniéndose el chándal y salió rápido, bajando las
escaleras. Se sentó en las gradas y esperó, hasta que la gente fue
entrando, riendo entre ellos, charlando... Mientras él, como
siempre, estaba solo y sentado en una esquina. Él nunca tendría una
vida como ellos, con amigos, jamás se sentaría junto a más gente y
conversaría animadamente sin que nadie lo mirara mal. Por un momento
temió volver a quebrarse.
Escuchó la voz de Sam y se giró, él estaba hablando con Noa, sonriendo, y ella parecía seguirle la corriente.
—Si quieres, cuando vuestros compañeros terminen podéis bailar vosotros en privado. —escuchó que decía el simpático de Sam, simpático cuando no se relacionaba con él. Al menos había dicho "vosotros", por un momento temió que en el último segundo ella hubiera decidido bailar sola, ya que parecía tener una especie de poder de convicción en las personas, y no, esta vez no hablaba de las amenazas que soltaba, como en el caso de ayer, si no en otro caso, como en el que estaba tratando a Sam con amabilidad.
—Sí. —dijo ella, y dándole otra sonrisa se sentó en las gradas, lejos de él, quien no hizo más que apartar la mirada al ser ignorado y mirar al suelo. Dio un pequeño suspiro y alzó la mirada, con las pocas fuerzas que le quedaban dentro. Podría mover su culo de ahí y acercarse a ella ahora que no tenía los auriculares. Se mordió los labios y se lo pensó, realmente se lo pensó, y finalmente, y para su sorpresa, lo hizo. Supongo que su corazón no sería capaz de soportar un rechazo, no ahora.
—Noa. —cuando ella lo miró, supo en seguida que su corazón corría riesgo de un buen golpe, sin embargo, no se detuvo. Se sentó a su lado y sus ojos verdes y vacíos se fijaron en los suyos, estaba más nervioso nunca. —Sobre lo de ayer... Perdóname, no... No quería... —ella suspiró, con cansancio, y aquello fue el primer golpe.
—Déjalo —dijo ella. —, de todos modos tú y yo nunca seremos amigos. —se levantó, acababa de recibir el golpe más fuerte que había recibido nunca, ninguna paliza, ningún golpe, ninguna humillación le había resultado más doloroso que aquello. La vio sentarse alejada de él, y de todos. Se vio obligado a tragar saliva para hacer que aquel nudo desapareciera, sin éxito. Sus ojos se cristalizaron y él miró hacia el lado opuesto, para que nadie viera las lágrimas que se habían formado en sus ojos. De todos modos, sus compañeros estaban en el otro lado, y todos estaban ahí ya.
La primera canción empezó, alguien había elegido bailar "What Does The Fox Say", de Ylvis, supuso que se trataría de los populares intentando hacer la gracia con aquella canción, y no paraba de escuchar las risas a su derecha, pero él no se giró, mientras sentía las lágrimas rodar en silencio por sus mejillas. Cerró los ojos mientras cambiaba de posición, poniendo el codo sobre sus rodillas y sujetando su cabeza, sin dejar de mirar el mismo lugar, para que nadie lo viera. En la segunda canción supo que se trataba de las chicas populares, ya que la canción que sonaba era "Hard Out Here", de Lily Allen. ¿Quién más podría bailar esa canción? Y otra canción, supongo que del grupo que quedaba, de quienes el nombre no le importaba. La canción "Radioactive", de Imagine Dragons, sonaba. Si sabía el nombre de todas aquellas canciones fue porque ayer, a parte de bailar, tuvo que buscar música para entretenerse, y había aprendido bastante.
Y aquella canción fue la última, Sam les indicó que se fueran a la otra parte del gimnasio a hablar, y ellos no objetaron. Él tuvo que limpiarse la cara con rapidez, y maldecía por no tener un espejo cerca para verse, Sam se reiría silenciosamente al verlo, y lo sabía. Se levantó y fue hacia Sam, ya que ahora les tocaba a ellos dos.
—Bien, esta es la privacidad que puedo daros, apenas os verán desde aquí, están lejos. —dijo Sam mirándola, y cuando llegó con ellos le dedicó una mirada, y en ésta apareció una chispa de diversión cuando percibió su estado. Simplemente lo ignoró, porque no podía hacer nada. —Bueno, a bailar entonces. —dijo. —¿Canción?
—Yo la pongo. —dijo ella, y él la miró. Ella conectó el móvil al amplificador y la música empezó. Zayn se colocó y ella se puso a su lado. Entonces, empezaron a bailar.
Escuchó la voz de Sam y se giró, él estaba hablando con Noa, sonriendo, y ella parecía seguirle la corriente.
—Si quieres, cuando vuestros compañeros terminen podéis bailar vosotros en privado. —escuchó que decía el simpático de Sam, simpático cuando no se relacionaba con él. Al menos había dicho "vosotros", por un momento temió que en el último segundo ella hubiera decidido bailar sola, ya que parecía tener una especie de poder de convicción en las personas, y no, esta vez no hablaba de las amenazas que soltaba, como en el caso de ayer, si no en otro caso, como en el que estaba tratando a Sam con amabilidad.
—Sí. —dijo ella, y dándole otra sonrisa se sentó en las gradas, lejos de él, quien no hizo más que apartar la mirada al ser ignorado y mirar al suelo. Dio un pequeño suspiro y alzó la mirada, con las pocas fuerzas que le quedaban dentro. Podría mover su culo de ahí y acercarse a ella ahora que no tenía los auriculares. Se mordió los labios y se lo pensó, realmente se lo pensó, y finalmente, y para su sorpresa, lo hizo. Supongo que su corazón no sería capaz de soportar un rechazo, no ahora.
—Noa. —cuando ella lo miró, supo en seguida que su corazón corría riesgo de un buen golpe, sin embargo, no se detuvo. Se sentó a su lado y sus ojos verdes y vacíos se fijaron en los suyos, estaba más nervioso nunca. —Sobre lo de ayer... Perdóname, no... No quería... —ella suspiró, con cansancio, y aquello fue el primer golpe.
—Déjalo —dijo ella. —, de todos modos tú y yo nunca seremos amigos. —se levantó, acababa de recibir el golpe más fuerte que había recibido nunca, ninguna paliza, ningún golpe, ninguna humillación le había resultado más doloroso que aquello. La vio sentarse alejada de él, y de todos. Se vio obligado a tragar saliva para hacer que aquel nudo desapareciera, sin éxito. Sus ojos se cristalizaron y él miró hacia el lado opuesto, para que nadie viera las lágrimas que se habían formado en sus ojos. De todos modos, sus compañeros estaban en el otro lado, y todos estaban ahí ya.
La primera canción empezó, alguien había elegido bailar "What Does The Fox Say", de Ylvis, supuso que se trataría de los populares intentando hacer la gracia con aquella canción, y no paraba de escuchar las risas a su derecha, pero él no se giró, mientras sentía las lágrimas rodar en silencio por sus mejillas. Cerró los ojos mientras cambiaba de posición, poniendo el codo sobre sus rodillas y sujetando su cabeza, sin dejar de mirar el mismo lugar, para que nadie lo viera. En la segunda canción supo que se trataba de las chicas populares, ya que la canción que sonaba era "Hard Out Here", de Lily Allen. ¿Quién más podría bailar esa canción? Y otra canción, supongo que del grupo que quedaba, de quienes el nombre no le importaba. La canción "Radioactive", de Imagine Dragons, sonaba. Si sabía el nombre de todas aquellas canciones fue porque ayer, a parte de bailar, tuvo que buscar música para entretenerse, y había aprendido bastante.
Y aquella canción fue la última, Sam les indicó que se fueran a la otra parte del gimnasio a hablar, y ellos no objetaron. Él tuvo que limpiarse la cara con rapidez, y maldecía por no tener un espejo cerca para verse, Sam se reiría silenciosamente al verlo, y lo sabía. Se levantó y fue hacia Sam, ya que ahora les tocaba a ellos dos.
—Bien, esta es la privacidad que puedo daros, apenas os verán desde aquí, están lejos. —dijo Sam mirándola, y cuando llegó con ellos le dedicó una mirada, y en ésta apareció una chispa de diversión cuando percibió su estado. Simplemente lo ignoró, porque no podía hacer nada. —Bueno, a bailar entonces. —dijo. —¿Canción?
—Yo la pongo. —dijo ella, y él la miró. Ella conectó el móvil al amplificador y la música empezó. Zayn se colocó y ella se puso a su lado. Entonces, empezaron a bailar.
***
¿Qué se suponía que debía hacer para que todo volviera a ser como antes? «Déjalo, de todos modos tú y yo nunca seremos amigos.» Era lo más doloroso que había escuchado en su vida, ni siquiera los insultos que había recibido a lo largo de su vida —los cuales no eran pocos—, podían compararse con aquellas palabras. Pero estaba seguro de que lo hiriente no eran aquellas palabras, sino quién las había dicho. Él no paraba de torturarse reproduciendo una y otra vez aquellas palabras en su cabeza, constantemente.
Se subió al autobús reproduciendo esas palabras, y llegó a casa con ellas en la cabeza, y por supuesto, ella subió al autobús, él volvió a sentarse delante de ella, pero esta vez no se dio la vuelta para disculparse, permaneció mirando al frente durante todo el camino, sin mirar nada y a nadie más que el respaldo del asiento que tenía frente a sus narices.
Bajó del autobús en silencio y así llegó a su casa, y se sentó en el sofá, no sin antes dejar la mochila en el suelo. Otra vez, no había ni rastro de su apetito habitual, se había esfumado. Suspiró. Supuso que ella no vendría a darle clases de repaso hoy, ¿verdad? Cerró los ojos.
Llamaron al timbre y se movió, cansado y con un terrible dolor en su espalda. ¿Se había quedado dormido? Sólo había cerrado los ojos un segundo. Miró el reloj sobre el televisor y abrió los ojos como platos. Eran las cinco en punto, y alguien llamaba al timbre, no podía ser nadie que no fuera ella. Y como si alguien le hubiera puesto pilas nuevas, se levantó y corrió al recibidor, abrió la puerta y se encontró con aquellos ojos verdes —y vacíos—. La dejó pasar reprimiendo la inmensa sonrisa que luchaba por salir y aprovechando que ella no lo veía, la dejó salir, mostrando todos sus dientes, y antes de darse la vuelta volvió a ponerse serio, una vez hubo cerrado la puerta.
—Bien, hay deberes de Matemáticas, Historia y Lengua, así que, no hay tiempo que perder. —su voz sonaba fría, demasiado.
Él asintió sin mucha ilusión y subió las escaleras, sabiendo perfectamente que ella lo estaba siguiendo. Se sentó en su cama y se dio cuenta de que se había dejado la mochila abajo. —Voy a por mi mochila, está abajo. —se excusó y salió de la habitación.
Ella se sentó en la silla del escritorio y soltó un suspiro. Bien, estaba aquí de nuevo, tampoco por no ser amigos tenía que negarle las clases de repaso. Necesitaba un poco de profesionalidad si quería dedicarse a algo en un futuro. Escuchó pasos en las escaleras y poco después, Zayn entró por la puerta, con la mochila en la mano.
—Bien. —dijo ella. —Empecemos con Matemáticas. —dijo, sacando el libro y el estuche. Él se sentó en la cama y sacó también su libro. —¿Sabes hacerlo?
¿Qué se suponía que debía hacer para que todo volviera a ser como antes? «Déjalo, de todos modos tú y yo nunca seremos amigos.» Era lo más doloroso que había escuchado en su vida, ni siquiera los insultos que había recibido a lo largo de su vida —los cuales no eran pocos—, podían compararse con aquellas palabras. Pero estaba seguro de que lo hiriente no eran aquellas palabras, sino quién las había dicho. Él no paraba de torturarse reproduciendo una y otra vez aquellas palabras en su cabeza, constantemente.
Se subió al autobús reproduciendo esas palabras, y llegó a casa con ellas en la cabeza, y por supuesto, ella subió al autobús, él volvió a sentarse delante de ella, pero esta vez no se dio la vuelta para disculparse, permaneció mirando al frente durante todo el camino, sin mirar nada y a nadie más que el respaldo del asiento que tenía frente a sus narices.
Bajó del autobús en silencio y así llegó a su casa, y se sentó en el sofá, no sin antes dejar la mochila en el suelo. Otra vez, no había ni rastro de su apetito habitual, se había esfumado. Suspiró. Supuso que ella no vendría a darle clases de repaso hoy, ¿verdad? Cerró los ojos.
Llamaron al timbre y se movió, cansado y con un terrible dolor en su espalda. ¿Se había quedado dormido? Sólo había cerrado los ojos un segundo. Miró el reloj sobre el televisor y abrió los ojos como platos. Eran las cinco en punto, y alguien llamaba al timbre, no podía ser nadie que no fuera ella. Y como si alguien le hubiera puesto pilas nuevas, se levantó y corrió al recibidor, abrió la puerta y se encontró con aquellos ojos verdes —y vacíos—. La dejó pasar reprimiendo la inmensa sonrisa que luchaba por salir y aprovechando que ella no lo veía, la dejó salir, mostrando todos sus dientes, y antes de darse la vuelta volvió a ponerse serio, una vez hubo cerrado la puerta.
—Bien, hay deberes de Matemáticas, Historia y Lengua, así que, no hay tiempo que perder. —su voz sonaba fría, demasiado.
Él asintió sin mucha ilusión y subió las escaleras, sabiendo perfectamente que ella lo estaba siguiendo. Se sentó en su cama y se dio cuenta de que se había dejado la mochila abajo. —Voy a por mi mochila, está abajo. —se excusó y salió de la habitación.
Ella se sentó en la silla del escritorio y soltó un suspiro. Bien, estaba aquí de nuevo, tampoco por no ser amigos tenía que negarle las clases de repaso. Necesitaba un poco de profesionalidad si quería dedicarse a algo en un futuro. Escuchó pasos en las escaleras y poco después, Zayn entró por la puerta, con la mochila en la mano.
—Bien. —dijo ella. —Empecemos con Matemáticas. —dijo, sacando el libro y el estuche. Él se sentó en la cama y sacó también su libro. —¿Sabes hacerlo?
—No.
—respondió con sinceridad. Ella se levantó con sus cosas y se
sentó junto a él, lo cual aceleró su corazón.
—Veamos —dijo pasando páginas. —, aquí tienes las fórmulas, tienes que aplicarlas. Mira, "a" es el primer número, "b" el segundo y "c" el tercero, ¿vale? —él asintió, realmente sin prestar mucha atención, estaba más pendiente de su anatomía, cerca de la suya. —No me estás escuchando. —removió su cabeza y la miró, su mirada permanecía seria.
—Sí. —mintió, y ella bufó y se apartó, sentándose recta.
—¿Todavía no has aprendido que no puedes mentirme? —dijo ella, y él apartó la mirada. Sí, tenía razón. —Zayn, si no me escuchas, no aprenderás nunca. —le dijo, y él la miró.
—Me da igual. —admitió, y con aquello no mentía. —De todos modos pienso dejar los estudios en acabar este curso, tenga que repetir o no. —dijo, y la mirada de ella permaneció impasible.
—¿Y alguna idea de lo que harás en un futuro? Dudo que sin estudios llegues a nada. —dijo ella seriamente. Genial, ya se parecía a su madre hablando. Le entrecerró los ojos.
—Yo quiero dibujar, no necesito esta mierda para eso. —dijo golpeando débilmente el libro de Matemáticas. —Odio las Matemáticas, odio los números. —dijo exasperado.
Ella suspiró. —Zayn, yo también odio las Matemáticas, y no las necesito para lo que quiero estudiar, pero lo mejor es quitárselo de encima y llegar a ser algo.
Zayn sonrió tristemente. —¿Llegar a ser algo? ¿De verdad? —aquellas palabras salieron con tristeza y decepción. —Yo nunca voy a ser nada, siempre seré un estorbo para todos, un problema para el mundo y... ¿De qué me va a servir ser algo? —la miró, la inexpresividad había sido reemplazada por sorpresa y cierta molestia. —De todos modos, seguiré estando completamente solo, te recuerdo que no tengo amigos. —la palabra "amigos" fue dicha con un temblor en su voz. Hablando de su odio a las Matemáticas, habían acabado hablando de aquello, de su soledad, aquello que últimamente estaba en su cabeza.
Ella tragó saliva, y por un momento deseó no haber sido de aquel modo con él, pero el cerebro volvió diciéndole que no cometiera ninguna estupidez. "No sientas lástima", "no dudes", "no eches a perder todo lo que hemos construido año tras año". Y entonces todo lo que tenía que decir se esfumó. —Bien, estoy aquí como profesora de repaso, no como psicóloga. —dijo, y aquello hizo que el corazón de Zayn cayera a sus pies, sintió que de tantos golpes había muerto. Quiso romper a llorar, pero se tragó el llanto y asintió con los ojos llenos de lágrimas y una falsa sonrisa en el rostro.
—Tienes
razón. —dijo con la voz quebrada. —Se me había olvidado lo fría
que eras y lo poco que te importan los demás.—Veamos —dijo pasando páginas. —, aquí tienes las fórmulas, tienes que aplicarlas. Mira, "a" es el primer número, "b" el segundo y "c" el tercero, ¿vale? —él asintió, realmente sin prestar mucha atención, estaba más pendiente de su anatomía, cerca de la suya. —No me estás escuchando. —removió su cabeza y la miró, su mirada permanecía seria.
—Sí. —mintió, y ella bufó y se apartó, sentándose recta.
—¿Todavía no has aprendido que no puedes mentirme? —dijo ella, y él apartó la mirada. Sí, tenía razón. —Zayn, si no me escuchas, no aprenderás nunca. —le dijo, y él la miró.
—Me da igual. —admitió, y con aquello no mentía. —De todos modos pienso dejar los estudios en acabar este curso, tenga que repetir o no. —dijo, y la mirada de ella permaneció impasible.
—¿Y alguna idea de lo que harás en un futuro? Dudo que sin estudios llegues a nada. —dijo ella seriamente. Genial, ya se parecía a su madre hablando. Le entrecerró los ojos.
—Yo quiero dibujar, no necesito esta mierda para eso. —dijo golpeando débilmente el libro de Matemáticas. —Odio las Matemáticas, odio los números. —dijo exasperado.
Ella suspiró. —Zayn, yo también odio las Matemáticas, y no las necesito para lo que quiero estudiar, pero lo mejor es quitárselo de encima y llegar a ser algo.
Zayn sonrió tristemente. —¿Llegar a ser algo? ¿De verdad? —aquellas palabras salieron con tristeza y decepción. —Yo nunca voy a ser nada, siempre seré un estorbo para todos, un problema para el mundo y... ¿De qué me va a servir ser algo? —la miró, la inexpresividad había sido reemplazada por sorpresa y cierta molestia. —De todos modos, seguiré estando completamente solo, te recuerdo que no tengo amigos. —la palabra "amigos" fue dicha con un temblor en su voz. Hablando de su odio a las Matemáticas, habían acabado hablando de aquello, de su soledad, aquello que últimamente estaba en su cabeza.
Ella tragó saliva, y por un momento deseó no haber sido de aquel modo con él, pero el cerebro volvió diciéndole que no cometiera ninguna estupidez. "No sientas lástima", "no dudes", "no eches a perder todo lo que hemos construido año tras año". Y entonces todo lo que tenía que decir se esfumó. —Bien, estoy aquí como profesora de repaso, no como psicóloga. —dijo, y aquello hizo que el corazón de Zayn cayera a sus pies, sintió que de tantos golpes había muerto. Quiso romper a llorar, pero se tragó el llanto y asintió con los ojos llenos de lágrimas y una falsa sonrisa en el rostro.
Ella le
entrecerró los ojos, pero él no lo vio, ya que miraba al libro.
¿Pero qué iba a decirle si tenía razón? A ella le importaban una
mierda sus jodidos problemas. —Pues que no se te vuelva a olvidar.
—dijo secamente. —Sigamos con esto.
Sintió cómo su corazón se partía en dos y no podía respirar. Cogió una bocanada de aire disimuladamente y cerró los ojos, intentando controlar el dolor que sentía, demasiado fuerte. Todas las esperanzas se fueron, él sabía que ella no volvería a ser la de antes, que él y ella jamás serían amigos, que a ella nunca le importaría, y que hiciera lo que hiciera, se disculpara las veces que se disculpara, ella no volvería a rodearlo con sus brazos, ni volvería a plasmar sus labios sobre los suyos, su lengua no volvería a acariciar la suya.
Se levantó de golpe. —Voy a por un vaso de agua. —dijo con la voz ronca, ella no tuvo tiempo de decir nada, a parte de que no tenía intención de hacerlo. Sabía que su voz había salido más ronca, y sabía que el que él estuviera así, era su culpa.
Zayn se sentó en el sofá y agarró un cojín, cubriéndose la cara y sollozando, acallando en seguida el sollozo con el cojín. Soltó todo lo que estaba conteniendo, el llanto y la presión, el dolor. Se desahogó, y sabía que estaba tardando lo suyo en "ir a por un vaso de agua", al menos esta vez parecía no haberse percatado de su mentira.
[Esta vez estuve más atenta :3 +10 :D Así que aquí está el capi, espero que os haya gustado baes (bby Zaynchu :c quiero darle un abasho) No os olvidéis de que +10 y subo otro xx.]
Sintió cómo su corazón se partía en dos y no podía respirar. Cogió una bocanada de aire disimuladamente y cerró los ojos, intentando controlar el dolor que sentía, demasiado fuerte. Todas las esperanzas se fueron, él sabía que ella no volvería a ser la de antes, que él y ella jamás serían amigos, que a ella nunca le importaría, y que hiciera lo que hiciera, se disculpara las veces que se disculpara, ella no volvería a rodearlo con sus brazos, ni volvería a plasmar sus labios sobre los suyos, su lengua no volvería a acariciar la suya.
Se levantó de golpe. —Voy a por un vaso de agua. —dijo con la voz ronca, ella no tuvo tiempo de decir nada, a parte de que no tenía intención de hacerlo. Sabía que su voz había salido más ronca, y sabía que el que él estuviera así, era su culpa.
Zayn se sentó en el sofá y agarró un cojín, cubriéndose la cara y sollozando, acallando en seguida el sollozo con el cojín. Soltó todo lo que estaba conteniendo, el llanto y la presión, el dolor. Se desahogó, y sabía que estaba tardando lo suyo en "ir a por un vaso de agua", al menos esta vez parecía no haberse percatado de su mentira.
[Esta vez estuve más atenta :3 +10 :D Así que aquí está el capi, espero que os haya gustado baes (bby Zaynchu :c quiero darle un abasho) No os olvidéis de que +10 y subo otro xx.]


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ResponderEliminarEse momento en que te duele seguir leyendo pero sigues leyendo
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