miércoles, 30 de septiembre de 2015

No me sueltes | Ziall Horalik - Capitulo 3 (Tu sonrisa ilumina el mundo)

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT. | SMUT | Versátiles

Me desperté, porque tenía la boca seca. Necesitaba beber agua.

Me moví con cuidado, siendo consciente de que Zayn me estaba abrazando y no quería despertarlo, y logré salir de la cama sin hacerlo.

Anduve en calcetines hasta abajo y a oscuras, conociendo lo suficiente mi casa como para hacerlo. Encendí la luz de la cocina y entrecerré los ojos ante la molestia. Cogí la botella de agua, un vaso, y vertí agua en éste.

Me bebí un vaso entero y volví a dejar la botella en su lugar.

Escuché el ruido de unos pasos en la escalera y me asomé, viendo a mi madre bajar las escaleras con la bata puesta. —¿No duermes? —me preguntó al verme, y yo negué con la cabeza.

—Tenía sed. —respondí con la voz ronca, ya que eran como las cuatro de la madrugada y yo acababa de despertarme.

—He visto que está Zayn aquí. —dijo cogiendo un vaso.

—Sí. —murmuré, y ella vertió agua en su vaso. —Mamá, su padre lo ha echado de casa.

Sus labios no llegaron a tocar el vaso y lo sujetó con las dos manos, mirándome con un destello de preocupación. —¿Por qué? —dijo, en voz baja.

—Se ha enterado de que estamos saliendo y...

—¿Estáis saliendo? —me interrumpió.

Suspiré. —Sí. Pero ese no es el caso ahora. Se ha peleado con su padre.

—¿Le ha pegado?

—¿Cómo lo sabes? —dije, sin poder ocultar mi sorpresa.

Ella apartó una de las sillas de la cocina y se sentó, poniendo el vaso sobre la superficie de la mesa, sin dar un solo trago.

—Su padre siempre ha sido agresivo, aunque no lo demostrara. Una vez le pegó, cuando íbamos de pesca. —dijo ella, y yo también aparté una silla y me senté. —Será mejor que se quede aquí con nosotros, y evitar que se acerque a su padre por el momento. —asentí con la cabeza. Estaba totalmente de acuerdo con ello, era tan sólo recordar cómo pegaba a Zayn y se me ponían los pelos de punta.

—Mamá. —murmuré, y ella bebió por fin de su vaso, terminándose todo el agua de éste. —Lo quiero mucho. —susurré. Ella me sonrió y dejó el vaso, agarrando mis manos por encima de la mesa.

—Lo sé, cariño. —dijo ella apretando mis manos. —Y sabes que yo apoyo vuestra relación, cariño. —acarició mi mejilla y sonreí, junto a ella.

Escuchamos más pasos y poco después Zayn ya estaba en la cocina con nosotros. Mi madre se levantó y fue hacia Zayn, quien no tenía muy buena cara, a decir verdad, parecía que iba a echarse a llorar.

Mi madre lo abrazó y Zayn rompió en llanto de nuevo, abrazado a mi madre.

Para mi madre, Zayn era como un hijo, ella siempre lo decía, y es que nos conocíamos desde hace mucho y Zayn y yo pasábamos mucho tiempo juntos. La madre de Zayn murió cuando tenía diez años, y desde entonces mi madre le decía que ella estaría para él, siempre.

—Cariño, todo estará bien. —susurraba mi madre para tranquilizarlo, mientras él lloraba en su hombro. Me dolía tanto ver a alguien tan importante para mí, que había sido tan fuerte... Y ahora estaba destrozado, llorando.

—Gracias, Maura. —murmuró Zayn con los ojos rojos, y soltando pequeños sollozos.

—Tranquilo, cariño, puedes quedarte todo el tiempo que necesites. —dijo ella acariciando su mejilla. Él esbozó una sonrisa y mi madre plantó un beso en su frente, para después salir de la cocina.

Zayn anduvo hacia mí y yo me moví, para que se sentara sobre mis rodillas. Se sentó de lado, lo abracé y él apoyó su cabeza en mi hombro.

—Ya lo sabe. —susurró, y no fue una pregunta.

—Sí. —susurré yo de vuelta. —No dejaremos que tu padre vuelva a ponerte la mano encima, ¿me oyes? —dije, y él asintió, mordiéndose los labios y haciendo que una lágrima resbalara por su mejilla.

—Gracias por seguir a mi lado... A pesar de todo. —susurró, y yo lo abracé más fuerte.

—Y seguiré pase lo que pase. —dije yo.

***

Esta vez, cuando abrí los ojos, descubrí que era de día, y que Zayn seguía a mi lado. Y para mi sorpresa al mirar el despertador, eran las doce. Esperaba que a mi madre no le importara que estuviera en racha de no ir a clase.

Me quedé en la cama sin moverme, mis extremidades pesaban demasiado, encontrándome muy cómodo con Zayn sobre mi pecho, durmiendo plácidamente.
Empecé a acariciar su espalda, colando la mano bajo la camiseta de pijama que le había prestado. Me encantaba acariciar su piel, tan suave. Acomodó mejor su cabeza y sonreí al verlo. Estaba tan adorable como para sacarle una foto en este mismo momento.

Abrió levemente los ojos, parpadeando y haciendo que sus largas pestañas me hicieran cosquillas en el abdomen. Sonreí, y él me miró.

—Buenos días. —susurré, sacando la mano de debajo de su camiseta.

—Hm. —se quejó, y yo reí, volviendo a meterla debajo. Esbozó una sonrisa y volvió a cerrar los ojos.

Reí, haciendo que su cabeza, que estaba sobre mi abdomen, se moviera y abriera los ojos para mirarme de nuevo. Acaricié su espalda y esbozó una sonrisa. —¿Te gusta que haga esto? —susurré, y él asintió levemente con la cabeza, cerrando los ojos.

Se movió hacia arriba y hundió la cara en mi almohada, sobre mi hombro. Giré la cabeza y empecé a plasmar besos en su cuello, haciendo que riera. —Me haces cosquillas. —murmuró, soltando una pequeña risa.

Sonreí y moví la mano con la que acariciaba su espalda a sus axilas, haciendo que apretara los brazos para que no le hiciera cosquillas. —¿Tienes cosquillas? —murmuré, y él rió.

—No. —negó, y yo lo moví, colocándome sobre él y empezando a hacerle cosquillas, haciendo que riera.

—No... Para... Para... ¡Niall! —decía, entre risas. Me encantaba verlo así, reír de esta forma, tan adorable, inocente, despreocupado.

Paré, y me agarró de las manos, respirando agitadamente y con una sonrisa, mirándome. —¿Y si paro qué me das?

Rió. —Un beso.

—Vale. —dije, acercándome a él y estirando mis labios, esperando a que me besara, y en lugar de eso recibí un beso en la mejilla acompañado de una risa.

—Hey, mi beso. —le reclamé, y él rió. Me encantaba ver sus ojos miel brillando de ese modo.

—Ya te lo he dado. —me dijo. Yo me solté de sus manos y empecé a hacerle cosquillas de nuevo, mientras él intentaba pararme.

—¡No! ¡Para! ¡Niall! ¡Por favor! —suplicaba, entre risas, y sus mejillas se mojaron con lágrimas de tanto reír.

—Mi beso. —murmuré, acercándome a sus labios. Él se movió y me besó, plasmando sus labios sobre los míos.

—Ya te he dado tu beso. —dijo él, y yo sonreí y planté un beso en su mejilla, y otro, y otro, provocando que riera. Sonreí y planté un beso en sus labios.

—Te amo. —susurré, y su preciosa sonrisa volvió a aparecer en su cara. Y desearía que ésta permaneciera allí para siempre.
[Hey baes, de verdad que espero que os haya gustado porque, Cristo, he reiniciado, apagado, le he sacado la batería al portatil 10 veces, y digo diez y mira que he dejado de contarlas pero creo que son más. AFA, necesito un ordenador nuevo.]

martes, 29 de septiembre de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - Capitulo 38

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT.

Zayn pasó las Navidades solo, recibió una llamada de sus padres y él contestó, con todos sus esfuerzos de parecer feliz y estable. No compró ningún regalo para él, y se alimentó poco, sólo cuando su estómago estaba tan vacío que él se dignaba a comer algo, había adelgazado bastante, ahora y desde hacía un tiempo tenía unas ojeras acompañándolo siempre, y no había sonreído desde que ella se fue. Sus amigos varias veces lo habían llamado para decirle que viniera con ellos, pero él volvió a su hábito de mentir, les dijo que estaba enfermo y no se encontraba bien. Ellos insistieron en ir a verlo, pero él les decía que no, que tenía algo contagioso y no quería que se pusieran como él. Realmente dudaba que su mal de amores fuera contagioso, aunque si lo fuera, no le desearía aquello ni a su peor enemigo. A veces le llegaban mensajes de WhatsApp, y muchas veces, durante la primera semana, se había levantado a toda prisa con la esperanza de que fuera ella quien le enviaba aquel mensaje. Nunca lo fue, no recibió ningún mensaje suyo, ni una llamada. No recibió nada.
Se encontraba mal, cada día más débil e incapaz de hacer nada, tenía dificultad para moverse y temía que sus padres volvieran un día de estos, pero no volvieron y las vacaciones ya estaban por llegar a su fin. Él no quería ir a clases, pero debía hacerlo si no quería preocupar a sus padres, realmente sería bastante humillante que aquello sucediera, preguntarían y él no podría responder, tal vez acabarían metiéndolo en un psicólogo. Se preguntaba qué le dirían sus amigos al ver su rostro tan triste y demacrado a causa de no comer, y apenas dormir. Había pasado demasiadas noches en vela, y las pocas veces que había logrado dormir soñaba con que ella seguía con él, se despertaba y lloraba, porque era un sueño. Se acostumbró a despertar llorando, y muchas veces había soñado también con lo que pasó, cuando él se le declaró y ella salió corriendo, se repetía como una película en blanco y negro, torturándolo día y noche.

Ella por su parte pasó las vacaciones durmiendo de día y saliendo de noche, consiguió vender todas las bolsitas y cobró toda la cantidad, Austin se sorprendió al ver que había logrado venderlo todo y traía el dinero en efectivo, y bromeó con lo que le dijo que haría si ella no lo vendía todo, ella estaba cambiada, pero no cambiada para mal, sino para bien, ella volvía a ser la chica fría, asesina y dominante que conoció, y todos allí conocían, y Austin estaba muy satisfecho con ello. Noa había logrado vender en un tiempo récord una cantidad insuperable de bolsitas de cocaína, y aquello hacía que Austin, poco a poco recuperara la confianza en su amiga, llegó a dudar una vez, pero ahora todo volvía a la normalidad.
Austin la invitó en Navidades a cenar con él y unos cuantos amigos, irían a un puticlub donde Austin tenía privilegios, y era un lugar donde actuaban hombres y mujeres, y le dijo a Noa que podría pasárselo realmente bien. Ella se negó, había pasado todas las vacaciones teniendo al menos, sexo cinco días a la semana, pensando que así llegaría a sacarse a Zayn de la cabeza, menuda necedad. Pasó la Navidad en casa sin hacer nada, mirando la televisión, programas de gente concursando para ganar dinero, respondiendo preguntas que ella tal vez sabría responder si estuviera en condiciones de pensar.

Ambos pasaron fin de año mirando cómo daban las campanadas por televisión, sin embargo, ninguno se comió las doce uvas para empezar bien el año, él pensaba que aquello no serviría y ella nunca lo había hecho, ¿por qué empezar ahora? Las vacaciones estaban llegando a su fin, y ninguno de los dos recibió una llamada del otro, ni un mensaje. Él había esperado uno de ella, la primera semana, pero llegó a resignarse y a aceptar que no recibiría ninguno. Ella, por la otra parte, no esperó recibir ni una llamada, ni un mensaje de él, y tampoco llamarle. Quería olvidarle, pero no tenía el valor de eliminar aquel nombre de su lista de contactos.

El primer día de enero, ella miró su móvil, eran las seis de la mañana y se había despertado pronto, miraba el móvil con melancolía, y aquel nombre que se encontraba el último en su lista de contactos debido a la inicial del nombre. Pulsó durante un rato y el menú apareció. "Eliminar contacto". Cerró los ojos y pulsó, al abrirlos, el contacto ya no estaba. Soltó un suspiro. Lo había hecho.

Día seis de enero, Zayn recibió una llamada telefónica, se sentía demasiado perezoso como para levantarse, así que lo dejó sonar hasta que paró. Si era importante, volverían a llamar. Pero no sonó de nuevo. Era extraño que sus padres no siguieran insistiendo, pero él no llamaría de vuelta. Tal vez sus amigos se habían resignado, porque su móvil estaba en silencio, y seguramente lo habrían estado llamando y mandando mensajes, él se cansó y lo puso en silencio. Ahora llamaban al fijo.

Día siete de enero, y mañana empezaban las clases. En el corazón de Zayn había una pequeña chispa de esperanza, él quería volver a verla y hablarle, sólo con ver sus ojos verdes se sentiría un poco mejor, y tal vez aquel doloroso vacío se llenaría un poco. Echaba de menos sentirse bien.

Día ocho de enero, Zayn se levantaba con las pocas fuerzas que tenía y se vestía, no tenía hambre, aunque tal vez fuera de la emoción que lo invadía desde que había despertado. Se quitó el pijama y pasó por delante del espejo, él estaba más delgado que antes, mucho más. Parecía un saco de huesos, como si de un soplo pudieran derrumbarlo sin esfuerzo alguno. Colocó las manos sobre su estómago y sintió sus costillas, antes no era así. Se quitó de delante del espejo y fue hacia el armario, se vistió con unos pantalones ajustados y se percató de que éstos le venían demasiado grandes. Se agachó a abrir un cajón y agarró un cinturón, lo pasó por las asas del pantalón y lo estrechó, de modo que los pantalones no se cayeran, sin embargo, ahora ya no podían considerarse unos pantalones pitillo. Se puso un jersey de lana y se percató de que también le quedaba notablemente más ancho. Se puso unos zapatos, y éstos no le iban grandes, le iban como siempre.

Se metió en el baño y se cepilló los dientes, se peinó y se miró con más detalle, él lucía muy mal, parecía un muerto con vida, y apenas se reconocía al espejo, no si se lo comparaba con el Zayn de antes. Supongo que tendría que acostumbrarse a verse así.
Salió de casa con la mochila a la espalda y abrigado con su chaqueta, andaba a paso normal hacia la parada del autobús, y se sentó para esperar a que llegara. Lo vio de lejos y se levantó, aquella chispa de vida brillaba débilmente en sus ojos, quería verla. Las puertas se abrieron y él subió con cierta dificultad, debido a que estaba alto y él, débil. Anduvo por el estrecho pasillo recibiendo algunas miradas de sorpresa, supuso que por su bajada de peso tan evidente, y estaba a punto de llegar a su asiento.

Vacío. Se sentó solo en aquel lugar, la chispa ya no estaba, y su esperanza estaba a punto de morir por completo. Lloraría, pero no tenía más lágrimas, por no decir que apenas sabía cómo seguía respirando. "Ella vendrá, ella habrá perdido el autobús, ella estará esperando, ella se sentará en clase, dos sitios frente a él, y él la observaría desde atrás, como siempre lo hacía. Ella estará ahí." Lo poco de esperanza que tenía, permanecía ahí.

Pero él no la vio, ella no entró en clase, ella no estaba ahí sentada, y él se encontraba sentado dos sitios atrás, de su sitio vacío. No, ella no volverá. Él no despegó la mirada de su libro en todo momento, estaba sordo, no podía escuchar nada. Louis le hablaba diciéndole que estaba solo, le decía cosas que a él le solían molestar, le tiraba trozos de papel y gomas, pero él estaba muerto, él no sentía nada, porque su todo no estaba, y su alma tampoco.

El día concluyó, y ella no había aparecido, sus amigos seguían preguntándole qué le pasaba, y él simplemente respondía que no se encontraba bien, que seguía enfermo y no quería contagiarles. Se alejaba, y sus amigos deseaban acercarse, pero tal vez él quería estar solo. Louis lo siguió hasta el autobús, no llevaba las muletas y volvía a estar en forma, le decía que era un inútil, un marginado y que jamás nadie le querría. Lo ignoró, nada de lo que él dijera le afectaría, porque a un muerto nada podía hacerle daño.

Los días pasaban, sus amigos se acercaban y él se alejaba en silencio, ellos estaban preocupados, pero no había manera de que Zayn se quedara junto a ellos, si cada vez que los veía aparecer daba media vuelta y se iba. Había recibido insultos y burlas de Louis por su tremenda bajada de peso, diciéndole que ahora parecía un anoréxico y que estaba más feo de lo normal. Lo ignoró, los muertos no recibían dolor.

Dos de febrero. Louis lo amenazó, estaba cansado de que Zayn lo ignorara y le había dicho que le partiría los huesos a la salida, la gente no lo tomaba en serio, aquella no era la primera vez que Louis amenazaba a Zayn desde que habían vuelto de vacaciones, Louis tenía miedo de tocarle y romperle sin querer, él estaba realmente débil. Sus amigos habían dejado de intentar acercarse a él, sentían que Zayn quería que todo el mundo se alejara de él, sentían que eran un estorbo en su vida.

Doce de febrero. Sus amigos se acercaron a felicitarlo cuando estaba en clase, ellos ya sabían que aquella sería la única manera de poder acercarse a él. Él se lo agradeció con un seco "gracias" y siguió mirando su cuaderno. Se sentía solo, pero él quería estarlo. Sus padres llegaron por la noche aquel día, él les dedicó una mirada y tan sólo recibió un escaso "hola" de parte de su madre, no se acordaron de su cumpleaños. Le daba igual, él no quería volver a celebrar su cumpleaños nunca más, deseaba jamás haber existido, empezaba a odiar su existencia, pero era demasiado cobarde para acabar con ella.
Cinco de marzo. El día después de que sus padres regresaran, volvieron a irse. Estaba solo de nuevo, y todavía no habían dicho nada a cerca de su bajada de peso, ni de sus ojeras, ni de su cara.

Seis de marzo. Estaba completamente solo, Louis ya pasaba de él completamente, ni siquiera lo miraba, tampoco le decía nada, pero le llamó la atención que estuviera hablando con su amigo Harry, ellos dos reían cerca de la taquilla de su amigo, estaban solos. Zayn no le tomó importancia.

Uno de abril. Era oficial que Louis y Harry estaban saliendo, Zayn recordó aquel día su sueño, tal vez en un futuro hubiera podido ser vidente, de haber deseado tener uno.

Tres de abril. Zayn se acercó a Harry y lo felicitó por su noviazgo, Harry se sorprendió y se lo agradeció con una sonrisa, antes de que lograra preguntar cómo estaba, Zayn dio media vuelta y se alejó de nuevo. Aquel fue el último contacto que tuvo con Harry.

Veintinueve de abril. Últimamente se había sentido observado, empezaba a creer que alguien le perseguía por las calles cuando él iba y volvía del colegio, no salía de casa para nada más que eso. Había dejado de comer definitivamente, no tenía hambre. Al llegar la noche sintió una tremenda ansiedad, se despertó llorando de nuevo, sentía que podía hacerlo ahora. Fue hasta el baño y abrió el mueble, agarró la cuchilla y la posó sobre la piel de su muñeca. Sollozó y tembló. Rompió en llanto y cayó al suelo, arrojó la cuchilla lejos. No pudo hacerlo.

Treinta de abril. Volvió a encontrarse con el chico que una vez le pidió la hora, en la parada del autobús, le habló preguntándole si llevaba un mechero encima. Él le dijo que no, no fumaba.

Uno de mayo. El chico volvía a estar ahí, esta vez tenía un cigarro sobre sus labios y soltaba el humo por la boca, y el viento lo llevaba hacia él. Se aguantaba, hasta que tosió y el chico se disculpó, arrojó el cigarro al suelo y lo aplastó con la suela, aquel día se presentó. Él se llamaba Austin, aquel nombre le sonaba, pero no recordaba de qué.

Cuatro de mayo. Austin volvía a estar en la parada, se preguntaba a dónde iba cada día, tan temprano, pero no quería meterse en su vida.

Cinco de mayo. Austin volvía a estar allí, se le hacía habitual encontrárselo, le preguntó a dónde se dirigía tan temprano, su respuesta fue extraña, pero no le tomó importancia. Él debía observar a alguien.

Seis de mayo. Austin no estaba allí aquella mañana.

Siete de mayo. Austin tampoco estaba allí aquella mañana.

Ocho de mayo. Estaba solo de nuevo, esperando el autobús para ir al instituto, hasta que alguien lo sujetó por detrás y colocó algo blando sobre sus labios, las palabras que aquel sujeto susurró se quedaron grabadas en su mente.

«Te he observado lo suficiente, pequeño ingenuo.»
[Pura tristeza... Y el hijo de puta de Austin. Pequeñ@s baes, #sufrimiento.]

lunes, 28 de septiembre de 2015

BDSM | Zayn Malik - Capitulo 20

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT. | BDSM

Zayn. —Luke vino hacia nosotros.

Hola, Luke. —Zayn sonrió tímidamente.

¿Dónde estabas? ¿Y por qué te fuiste? —atacó Luke con preguntas, y yo le entrecerré los ojos.

Zayn negó con la cabeza. —No es nada, Luke. Necesitaba... Salir un poco. —mintió.


Luke suspiró. —Está claro que no conseguiré esa información.
No, aunque si miraba las fotos que salieron de Louis y yo, posiblemente captaría algo.

No. —dije yo.

Bueno, ¿puedo salir un rato? —me preguntó. Sabía que lo que en realidad quería era dejarnos a solas, y se lo agradecí.

Por supuesto. —le sonreí.

Bueno, adiós entonces. —sonrío él, y me guiñó disimuladamente el ojo.

Zayn me miró y sus mejillas se sonrosaron.

¿Qué? —medio sonreí, al verle sonrojarse. Amaba cuando lo hacía.

¿Vas... A castigarme... Por haber sido tan idiota? —murmuró en voz baja, con los ojos brillantes.

¿Quieres que lo haga? —pregunté, y él asintió tímidamente con la cabeza, provocando que sonriera pícaramente.

Pero no como la última vez. —me susurró mirándome suplicante.

Sonreí. —Está bien. —susurré plantando un beso en sus labios.

***

¿Qué quieres que te haga, Zayn? —le pregunté.

Hum... —parpadeó, incómodo.

Quiero que te sientas bien. —le dije.

Pero me gusta que hagas lo que quieras. Me gusta que... Me sorprendas. —murmuró tímidamente.

¿Entonces quieres que sea como las demás veces? —asintió con la cabeza.

Me gusta que aquí dentro seas de ese modo. —me dijo.

¿Dominante? —asintió con la cabeza. Sonreí y acaricié su abdomen por encima de la tela. —Entonces lo seré. —sonreí. Y tenía una idea en mente para empezar. —Ven. —le dije dirigiéndome a la cama. Me senté apoyada en el respaldo de la cama y lo miré. Estaba de pie en frente de la cama. Crucé las piernas y coloqué ambos brazos detrás de mi cabeza. —Provócame. —le dije, y sus mejillas se sonrosaron. Bajó la mirada un segundo y después volvió a subirla, tenía vergüenza. —No tengas vergüenza, Zayn. Házlo, desnúdate para mí, cariño. —susurré. Él colocó una mano en su abdomen y agarró su camiseta, tirando hacia arriba y quitándosela. Sonreí. Seguía tímido.
Puedes hacer lo que quieras, Zayn. Puedes acercarte, tocarte... Pero provócame. —dije.

Pero yo nunca... —coloqué un dedo sobre mis labios, indicándole que guardara silencio.

Mírate, podrías hacer que cualquier chica se derritiera, Zayn. Demuéstrame lo que vales. —dije. Sus mejillas se sonrosaron y asintió con la cabeza.

Se acercó gateando hasta la cama y se sentó frente a mí. Acercó su cara a la mía y me besó. Agarró mis brazos y los bajó, colocándolos sobre la cama, ya que estanan tras mi cabeza. Besó mi cuello y su mano bajó por mi brazo derecho, acariciándome.
Se separó levemente de mí y se acarició el abdomen, mirando hacia abajo. Alzó la mirada y siguió acariciándose. Me encantaba lo que estaba viendo.
Bajó más su mano y se acarició sobre los pantalones, mordiendo su labio. Pasé mi lengua humedeciendo mis labios y se sonrojó.
Desabrochó el botón de sus vaqueros negros, dejando ver el elástico de sus bóxers azul oscuro. Agarró mi mano y la deslizó por el colchón hasta llegar a su pierna. Subió y acarició su miembro con mi mano, soltando un leve gemido.
Oh... Definitivamente tendríamos que hacer esto más a menudo.
Subió mi mano acariciando su abdomen y volvió a bajar por el mismo sitio. La dejó sobre el colchón y se alejó, levantándose. Se quitó los pantalones, sin dejar de mirarme a los ojos, encendiéndome más.
Los dejó en el suelo y giró su cabeza para mirar al mueble. Anduvo hasta él y agarró algo que yo no pude ver, se lo colocó tras la espalda y vino hacia mí.
Hum... ¿Y qué era, si podía saberse?

¿Qué llevas ahí? —le pregunté.

Él no respondió y se acercó a mí, y cuando estuvo delante de la cama me mostró el collar, haciendo que sonriera. —Sé que te gusta verme con esto. —murmuró ofreciéndomelo.
Lo agarré y él gateó hasta mí. Se lo puse y me sonrió. A cuatro patas con un collar y mirándome... Creo que no puedes verte mejor.

Te queda realmente bien. —susurré. Él me besó y se acarició de nuevo, el abdomen, mirándome. Bajó más y dejó su mano sobre su ropa interior. Se acarició por encima, lentamente, repetidas veces. ¿Miraba abajo o arriba? Miré abajo y su mano empezó a deslizar el elástico de sus bóxers hacia abajo. Mordí mi labio inferior y liberó su miembro.

Se masturbó lentamente y miré su cara, mirándome a los ojos.
Con la otra mano empezó a acariciarse el abdomen, y podía sentir cómo mi ropa interior se humedecía cada vez que miraba su cara. Su clímax estaba cada vez más cerca, y me encantaría que se corriera así, para mí.

Vamos, Zayn... Córrete para mí. —susurré, y acelerando el ritmo de su mano, lo hizo, gimiendo, sin dejar de mirarme al correrse. No cerró los ojos al hacerlo.
Mierda... Mis bragas estaban muy húmedas. Joder... ¿Acababa de correrme?
Respirando entrecortadamente alzó la mano con la que se había masturbado y succionó uno de sus dedos, mirándome.
Oh, joder... —Dios... —susurré. Lo agarré del collar y tiré de él hacia mí, acaparando y devorando sus labios, hasta quedarme sin aire. —No tienes ni idea de lo excitante que ha resultado verte así. —susurré, mordiendo su labio inferior.

No... Ha sido para tanto. —murmuró sonrojado.

Medio sonreí y agarré su mano, colocándola sobre mi zona íntima. Él se separó de mí con las mejillas totalmente teñidas de rojo. —Créeme, lo es. —dije yo.

¿Te has... Corrido? —susurró.

Como he dicho antes, resulta excitante. —susurré. —Nunca me había corrido sin que me tocaran. —ocultó una sonrisa y bajó la cabeza. —Mírame. —murmuré, y lo hizo, intentando suprimir su sonrisa en un intento fallido. Reí y planté un suave beso en la comisura de sus labios. —Hagas lo que hagas, siempre acabas sorprendiéndome, Zayn.

Quiero darte lo que quieres también. —murmuró, y yo sonreí levemente.

Tú ya me das lo que quiero, Zayn. —le dije. —Y lo que acabas de hacer... Ha sido increíble. Sabía que podías provocarme, pero no creí que llegarías a tanto. —dije sincera.


Él me mostró una pequeña sonrisa y se sonrojó. —¿Puedo... Preguntarte otra cosa? —asentí con la cabeza. —Algún día... ¿Podré dominarte yo a ti? —preguntó tímidamente.

No me esperaba esa pregunta en absoluto, y la verdad era que no me agradaba mucho la idea. —Hum... Zayn...

No, está bien. —dijo rápidamente. —Sólo lo había preguntado por preguntar. Prefiero que domines tú. Me gusta ser tu sumiso. —dijo, y yo sonreí levemente.
Se acercó a mí y me besó.
Comprendía en parte la pregunta. Él quería experimentar, pero a mí no me gustaría ser sumisa ni aunque fuera por cinco segundos. No. Yo necesitaba controlarlo todo, no que me controlaran a mí. —Siento haber preguntado eso. —rió. —Sólo tenía curiosidad por saber cómo reaccionarías.

Acaricié su mejilla. —No importa. —susurré.
Besó mi mejilla y la acarició con su nariz, bajando por mi cuello y dejando besos ahí también.

Llevaba puesta la ropa del salón de juegos, y tendría que lavarla después de la corrida.
Acarició mi cadera y pasó la mano bajo mis pequeños pantalones, deslizándola sobre mi intimidad y acariciándome. Gemí y me recosté de nuevo en el respaldo de la cama. Introdujo un dedo en mi interior y empezó a moverlo. Con la otra mano empezó a bajarme los pantalones cortos y yo lo ayudé. Sacó su dedo de mi interior y se deshizo de mis pantalones tirándolos al suelo. Abrió mis piernas y gateó colocándose entre éstas. Bajó la cabeza y plantó un beso sobre mi intimidad, haciendo que toda la sangre de mi cuerpo se calentara y toda mi sensibilidad se centrara en un solo lugar.


Deslizó su lengua en mi interior y gemí, apretando las sábanas entre mis dedos. Que hiciera eso me volvía loca. La movió, lamiendo, y succionó, haciendo que me retorciera de placer. Deslizó un dedo en mi interior y empezó a moverlo también, haciendo que gimiera de nuevo. —Zayn. —gemí. Me correría, ya, ahora. —Zayn, me voy a correr. —advertí. Pero no se detuvo, siguió empujando su lengua en mi interior y deslizando su dedo dentro y fuera. Gemí y llegué a mi clímax. Zayn subió y se relamió los labios, cubiertos de mis jugos. —Joder... —jadee. Lo agarré del collar y tiré de él hacia mí, acaparando sus labios de nuevo, salvajemente. —Ahora me toca a mí hacerte ver las estrellas. —susurré, y él gimió sobre mis labios.

[( ͡° ͜ʖ ͡°) Espero que hayáis disfrutado del capitulo, mis precios@s baes ( ͡° ͜ʖ ͡°) xx.]

domingo, 27 de septiembre de 2015

BDSM | Zayn Malik - Capitulo 19

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT. | BDSM

La foto. La puta foto tenía que ser.

«@Willa_LStyles y @Louis_Tomlinson hoy en la fiesta. Al parecer han saltado chispas.»

Apagué el ordenador y agarré mi móvil.

«Zayn, puedo explicarlo». Le envié.
Y esperé, y esperé, pero no se conectaba. «Por favor, Zayn, deja que te lo explique, has malinterpretado las cosas».
«Mi padre quería que lo hiciera».
«Joder, te amo».

Lancé mi iPhone al suelo, y no se rompió de milagro. Era inútil. Él no respondía, ni siquiera estaba en línea.
Pero el sonido que producía un WhatsApp cuando estabas en línea, hablando con esa persona, hizo que me lanzara al suelo literalmente y agarrara el móvil.

«
¿Explicarme qué? He visto la foto, Willa. No quiero que me expliques nada. Déjame, por favor». Y se desconectó.

Mis ojos empezaron a picar y solté el móvil en el suelo. Tragué saliva y empecé a deprimirme, a sentirme hundida, a no querer levantarme del suelo, a no tener fuerzas para hacerlo.

***

Cuando me desperté me dolía mucho la espalda. Normal, si estaba en el suelo.
Mi iPhone estaba junto a mí, y recordé lo que pasó la noche anterior.
Me levanté del suelo y miré mi iPhone. Ningún mensaje, nada. Lo puse a cargar, ya que le quedaba un 24% de batería, y me quité el vestido. Ayer ni siquiera me molesté en cambiarme, ni en quitarme el maquillaje.
Me metí en el baño y me di una ducha, pero ni eso sirvió para que me sintiera mejor.
Salí y me vestí. Bajé las escaleras y Amélia me sonrió.

Buenos días, señorita. Ahora mismo le preparo el desayuno. —dijo con una sonrisa.

No. —la frené. —No importa, Amélia, no tengo hambre.

Necesita comer, señorita.

No tengo hambre. —repetí sentándome en el sofá. Encendí la televisión y me tumbé.

Hey, ¿tú mirando la tele? —Luke vino y se sentó a mi lado. Asentí con la cabeza, sin mirarlo. —¿Te pasa algo?

No. —mentí.

¿Alguna idea de por qué ayer Zayn se fue? —me preguntó, y yo me incorporé.

¿Tú estabas?

Sí, estaba llorando. No quiso decirme qué le pasaba. ¿Qué os ha pasado? —dijo.

Negué con la cabeza. —No quiero hablar de ello. —dije. —¿Y cómo se fue?

Me ofrecí a llevarlo, pero él no quiso. Al final llamó a un taxi.

Creo que... Iré a tomar el aire. —dije. —Amélia, prepárale el desayuno a Luke, por favor. —dije levantándome.

¿Tú ya has desayunado?

Sí. —mentí. —Voy... A dar una vuelta. —dije.

Agarré mi iPhone, las llaves de mi casa, mi cartera, y me lo metí todo en los bolsillos. No me apetecía llevar bolso.
Salí de mi casa y empecé a andar. Nunca salía a andar, porque no me agradaba. Sólo andaba por el centro comercial y aún así me quejaba. Pero realmente necesitaba alejarme un rato de todo.
La gente me miraba, supongo que me conocían y se preguntaban qué hacía andando. Los ricos también pueden andar, tenemos piernas también.
¿Hoy qué día era?... Jueves. ¿Zayn habrá ido a clases?
Iría a esperarlo a la salida, estuviera o no. Pero todavía quedaba para eso.
Me senté en el banco de un parque y agarré mi móvil.

«¿Dónde estás?» Le envié.

«¿Para qué quieres saberlo? Willa, de verdad, quiero estar solo».

Bufé. No me lo diría. ¿Cómo podía ver su ubicación? Estaba segura de que de algún modo podía. Mi padre, o incluso Luke lo hacía a veces.

«Luke, rastréame la ubicación de Zayn». Le dije.

«¿Por?»

«Tú házlo».

Y unos minutos más tarde me envió su ubicación por WhatsApp. No quedaba tan lejos de aquí. Estaba en una playa.

Empecé a andar, o bueno, más bien a correr hacia la playa. Estaba vacía. Algo normal, supongo, ya que era un jueves por la mañana y la mayoría de la gente trabajaba.
Y divisé a Zayn sentado un poco alejado de la orilla, lo suficiente como para no mojarse.
Me acerqué a él y alzó la vista, entrecerrando la vista levemente por el sol. —¿Qué haces aquí? —dijo, sorprendido. Estaba claro que no esperaba verme aquí.

He venido a hablar contigo. —dije sentándome a su lado. Odiaba la arena, pero ahora mismo me daba igual que mi ropa se ensuciara.

Él miró al frente. —¿Por qué? Si sales con ese tal Louis no sé a qué has venido. —dijo sin poder ocultar su molestia.

Bufé. —¿Crees que si estuviera con él me habría molestado siquiera en buscarte? —dije. —Si lo besé fue por mi padre y sus estúpidos negocios.

Él me miró. —Estoy seguro de que prefieres a alguien como Louis. —dijo dolido. —Él tiene dinero, es atractivo, famoso... Estás a su alcance. —dijo tirando arena al mar.

Me da igual que sea rico, el dinero me basta y me sobra. ¿Famoso? ¿Y eso a mí que más me da? Odio estar rodeada de paparazzi. Y tú le das mil vueltas, Zayn, si hablamos de atractivo. —dije seriamente. Aunque bueno, esa era mi opinión.

Sólo lo dices para que no me sienta mal. —dijo tristemente. Realmente no pensé que esto fuera tan difícil.

Apreté la mandíbula y mi móvil sonó, rompiendo el silencio. Lo agarré y al ver el identificador de llamadas entrecerré los ojos. "Papá".
Acepté la llamada y puse el altavoz.

Hija. —dijo. Zayn me miró, y luego al teléfono.

¿Qué quieres? —dije secamente, sin dejar de mirar a Zayn a los ojos.

Pedirte perdón. Sé que lo que hice estuvo mal, pero quería que firmara esos papeles, y era la única forma. —dijo, y Zayn frunció levemente el ceño, escuchando atentamente.

Pues gracias a tu forma Zayn ahora mismo no quiere hablarme. Ha visto la foto. —dije seriamente, y él abrió más los ojos.

Willa, lo siento mucho... —empezó a decir, y yo finalicé la llamada.
Zayn parpadeó, levemente aturdido.

Bueno, si sigues sin creerme ya no sé qué más puedo hacer. —dije, y me levanté de la arena.

Espera. —gritó Zayn al ver que empezaba a alejarme. Zayn vino hacia mí y se quedó quieto frente a mí. —Siento haber dudado de ti.

No sé cómo después de todo lo que te he dicho has llegado a dudar de mí, Zayn. —me dolía que hubiera pensado eso, aunque también la foto... Pero no tendría que haberse ido de todos modos.

Lo siento... Soy idiota, de verdad. Perdóname. —susurró con la mirada gacha.

Vuelve a casa. —susurré, y él asintió con la cabeza.

[Hey baes, espero que os haya gustado el capi *-* ¿+1?]

sábado, 26 de septiembre de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - Capitulo 37

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT.

"No lo hagas". Lo ignoró completamente y anduvo a paso rápido hacia el baño de hombres, fue a abrir la puerta, pero había un peso bloqueándola. Se mordió los labios y cerró los ojos con fuerza al escuchar un sollozo. "Vete, aléjate. ¿Dónde está tu orgullo?" Ahora mismo, nada de lo que dijera su cerebro podría hacer que ella se apartara de la puerta.

—Zayn. —dijo, y no escuchó ninguna respuesta. Él mordía su brazo intentando que ella no escuchara sus sollozos. ¿Qué hacía aquí? Él no necesitaba su lástima, ni la de ella ni la de nadie.

—Fuera. —dijo con la voz quebrada. Ella colocó las manos en la puerta. Deseaba no haber dicho jamás lo que dijo. Ella estaba enfadada, no sabía lo que hacía. Mintió, sí, lo hizo. No se acercó a él por pena, simplemente algo la atrajo, algo de él. Su jodida dulzura, su forma de ser. Cerró los ojos con fuerza y negó con la cabeza.

—No. —negó. —Zayn, ábreme. —dijo, era una orden. Escuchó un sollozo que él fue incapaz de retener y ella volvió a bajar la manilla, en vano. Podría empujar sin esfuerzo, pero no quería hacerle daño.

—¡Vete, no necesito tu lástima! —dijo, haciendo que ella dejara de empujar y se quedara helada. Se había desgarrado la voz con aquel grito, y le había llegado a lo más hondo, desgarrándola por dentro. Sollozó de nuevo sentado en el suelo y se mordió los labios, saboreando sus lágrimas saladas mientras intentaba reprimir sus sollozos, hundiendo la cara entre sus piernas.

—Zayn. —murmuró ella. —Zayn, es mentira. Te mentí, joder. —dijo ella, y escuchó otro pequeño sollozo. Cada uno de sus sollozos era un maldito golpe directo a su corazón. "¿Ves? Estás arrastrándote, de nuevo." Lo ignoró. Ella le mintió, porque necesitaba mentirse a sí misma, no sabía qué era lo que la atrajo a él exactamente, lo que hacía que se arrastrara, se negaba a creer que realmente se había encariñado con él. Pensó que tal vez, mintiendo evitaría aquello, pero no. Aquella pregunta le hizo darse cuenta de que ella realmente estaba dejando baja su guardia, se había pasado la vida soltando mentiras, podría haber sido otra de tantas, pero no lo era. Zayn cerró los ojos mientras sentía las lágrimas rodar por sus mejillas. Podría apartarse de la puerta y dejarla pasar, pero él no quería. No. Por una vez, quería que ella de verdad se fuera. Le dolía demasiado como para dejarla entrar. Ella se desesperó. Sería tan fácil abrir la puerta, pero no quería hacerle daño. —Zayn, joder, ábreme o la abro, me da igual que estés delante. —dijo, al ver que no hacía amago de abrir la puerta. Zayn la veía capaz de eso, así que se levantó del suelo y corrió hacia el interior de un cubículo, el de siempre. Cerró con pestillo y se sentó sobre el retrete abrazando sus piernas.
Ella entró, abrió la puerta con cuidado para comprobar si él seguía ahí o no. Comprobó que se había encerrado dentro de alguno de los cubículos, y no hacía falta ser muy inteligente para saber en cual. Anduvo hacia el último y se paró frente a la puerta. Zayn bufó, había sido demasiado obvio encerrándose ahí. —Déjame. —dijo con la voz quebrada.

—Sabes perfectamente que no me voy a ir. —dijo ella, y Zayn miró aquellas botas por el pequeño hueco que había y su labio tembló. ¿No se iría? Realmente le costaba creer aquello cuando usualmente lo hacía.

—¿Ah, no? —dijo sorbiendo su nariz, y giró la cabeza hacia la pared del cubículo, apoyando la mejilla sobre sus piernas.

—No. —negó ella. —Zayn simplemente permaneció en silencio, en la misma posición. Las botas desaparecieron y escuchó la puerta del cubículo de abrirse, sus botas subirse sobre la tapa de cerámica del retrete, y poco después, la vio, mirándolo. Él apartó la mirada, girándola hacia el otro lugar, y ella suspiró y miró el espacio que tenía. Sí, ella se había metido en lugares más pequeños.

Subió alzando su pierna y pasó. Zayn se sobresaltó al escuchar las suelas de sus botas golpear contra el suelo, y giró la vista hacia ella, que estaba frente a él. Había saltado. Cerró los ojos con fuerza y se levantó, empujándola levemente para abrir la puerta, pero ella tiró de su brazo y lo estampó contra su cuerpo, sus labios estaban sobre los de él y los brazos de ella a su alrededor. Él rompió el beso girando la cabeza, pero ella no dejó de rodearlo con sus brazos. —Déjame. —susurró de nuevo. Ella perdía la esperanza por momentos, pero no se dejaría vencer. "Vete, ¿no ves que ya te has arrastrado suficiente?"

—No. —negó ella, y él bajó su mirada. Sus brazos permanecían fijos a sus costados, y no pensaba moverlos de ahí, ella lo sujetaba firmemente, de modo que tampoco podía moverse. —Zayn, estaba enfadada, no sabía lo que decía. —dijo ella, y Zayn no alzó la mirada, simplemente volvió a sentir el picor en los ojos, y una lágrima cayó directamente hacia abajo. —Eres mi amigo y... —él cerró los ojos con fuerza y se movió, tal vez fue porque ella no se lo esperaba, pero logró zafarse y con rapidez, salir del cubículo, pero no logró salir del cuarto de baño, porque ella lo estampó contra la puerta antes de que lograra abrirla. Se encontraba de espaldas a ella, y sentía la respiración en su nuca. —¿Y ahora qué he dicho?

Ella no lo entendía, él no quería ser su amigo. Él quería más, un "más" que jamás tendría. Era estúpido sentirse dolido por ello. —No lo entiendes, nunca lo entenderás. —dijo él, y ella parpadeó.

—¿Qué quieres decir con eso? —murmuró ella, sin saber qué debía comprender. Ella intentaba disculparse, iba bien, y de pronto quiso escapar.

—Que no quiero seguir siendo tu amigo. —dijo, soltando un pequeño sollozo. Su corazón se apretó con fuerza. ¿Él no quería ser su amigo? Estaba claro que aquello le había dolido más de lo que ella hubiera deseado, y tal vez ahora no había vuelta atrás, y tampoco modo de arreglarlo.

—Lo siento. —susurró ella, soltándolo y apartándose. Pero en lugar de que él saliera corriendo como ella esperaba, se dio la vuelta. No podía irse ahora, sin decírselo.

—¿No preguntarás por qué? —dijo con la voz quebrada, y ella se encogió de hombros, resignada. No hacía más que hacerle daño, así que supongo que por eso había decidido alejarse de una vez por todas.

—¿Por qué? —lo preguntó aún sabiendo la respuesta, más que nada para darle el placer de dar el último golpe, pero no sabía decir si lo que recibió fue un golpe, o una señal de rendición.

—Porque te quiero. —dijo con un hilo de voz. Él dejó de respirar, había dicho lo que llevaba guardándose desde hacía mucho, y el corazón de ella dejó de palpitar. Su mirada permanecía impasible, él se asustó, aunque desde el principio supo que no sería correspondido. "Vete, corre."

Obedeció, fue ella la que abrió la puerta y salió corriendo, asustada. Corrió fuera del instituto, las puertas estaban abiertas para la gente, padres que quisieran entrar a ver a sus hijos, y escuchó a Yanira gritarle que no podía salir. La ignoró por completo y corrió lejos de allí, sin rumbo alguno, intentando huir... ¿De qué? ¿De qué huía exactamente?

Zayn simplemente cerró la puerta y se deslizó hasta el suelo. No lloró, sentía que no le quedaban más lágrimas por derramar. Se quedó mirando la pared del baño en silencio, con la mente en blanco, incapaz de pensar en nada. Sí, había sido rechazado. Él sabía que aquello pasaría, pero no podía seguir ocultándolo más. ¿De qué servía hacerlo, si sólo se hacía daño a sí mismo? Era el mejor momento para decírselo, el único momento que había encontrado para hacerlo.

***
Llegó a su casa, por suerte tenía el dinero suficiente para un taxi, gracias a Dios, tenía el dinero en el bolsillo de su chaqueta, porque de haberlo tenido en la mochila, no habría podido volver a casa. De algún modo sentía que cada paso que daba lejos de él, su corazón apretaba más fuerte, causándole un daño horrible, pero ella lo soportaba, porque el miedo era más fuerte que el dolor. ¿Desde cuándo ella tenía miedo a algo? Eran simples palabras, la primera vez que alguien le decía eso, siempre pensó que la gente decía aquellas palabras como si dijera: "hola", o "adiós", la gente lo decía con aquella frecuencia, pero él no. Joder, él no. ¿Qué había hecho? Él se había enamorado, ella le dijo que no lo hiciera. Jamás debería haberse acercado a él, jamás debería haberle besado. Ella sólo jugó, jugó y la cagó. ¿Qué se suponía que debía hacer ahora? Ella no debía volver, aquello supondría que él se pusiera mal. Había jugado demasiado como para volver a herirlo, ella debía irse para siempre, alejarse de él y no volver a hablarle, era lo correcto.

Pulsó el botón del ascensor y esperó, estaba todo en silencio, y lo único que se escuchaba eran los ronquidos de Clark, que siempre estaban presentes. Las puertas se abrieron y ella subió y pulsó el botón de su piso. Ni siquiera le dedicó una mirada a aquella mancha, la cual estaba segura que seguiría allí. Las puertas se abrieron y ella caminó a su habitación, abrió la puerta y la cerró a sus espaldas, con el pestillo y la cadena, como hacía siempre. Anduvo más a dentro y se sentó en su sofá, se quedó mirando la tele en negro.

"Te lo dije, ¿ves lo que ocurre por no hacerme caso? Te hacen daño, ¿has aprendido la lección? No vuelvas a desobedecerme." Ella cerró los ojos con fuerza. Sí, le habían hecho daño, pero era su culpa. Su cerebro siempre le había dicho lo que debía hacer, ella había obedecido y había salido victoriosa, y la única vez que le desobedeció, terminó mal. Ella jamás debía volver a desobedecerlo.

La canción "Habits" invadió el aire y ella metió la mano en su bolsillo, agarrando su móvil, y vio el nombre de "Austin" en la pantalla. —Diga. —respondió secamente.

—Noa, necesito que vendas más mercancía. —dijo, y ella frunció el ceño. Tenía problemas ya para vender toda la suya, y ahora le ponía más cantidad. —Te triplicaré el pago, y te doblaré el tiempo. —dijo, y sin dejar de fruncir el ceño lo pensó. Ahora, no tenía aquella distracción en su vida.

—Vale, tráemelas a mi apartamento. —dijo, y colgó. Miró su móvil durante unos segundos y se metió en la galería de música, deslizó el dedo hacia abajo buscando alguna canción que llamara su atención, hasta que encontró una de Sia que había escuchado hace poco, llamado "Elastic Heart", cliqueó durante un tiempo y cambió su tono de llamada. Llevaba mucho tiempo con la canción de "Habits", y no tenía pensado cambiarla nunca, pero había acabado haciéndolo, no porque aquella canción le recordara a Zayn, no porque hubiera sonado en su casa varias veces, no porque sonaba cuando estaba con él... Sí.
***

Sus amigos no dejaban de preguntarle qué había pasado, y él respondía con cansancio que lo dejaran estar, que no era nada y que necesitaba ir a casa y descansar, le pidieron que saliera esta tarde con ellos, y él se negó. No se veía con fuerzas para hacerlo, realmente no. Él no se preocupó de buscarla cuando salió corriendo del baño, le daba igual. No, no le daba igual, pero debía decirse que le daba igual y negarse a buscarla, para no hacerse más daño. Se sentó en un sitio antes que ella, donde siempre se sentaba, y esperaba verla subir al autobús. Se preocupó, porque el autobús escolar arrancó y ella no estaba allí. ¿Le habrá pasado algo? Agitó su cabeza. Él no debía pensar en ella, debía evitar hacerlo.

Finalmente llegó, anduvo de la parada a su casa, tardando más de lo habitual, y al llegar a su casa abrió la puerta, la cerró a sus espaldas y fue a tumbarse en el sofá, mirando al techo. No, no tenía hambre, de nuevo. Daba igual lo que ella le hubiera dicho, porque ella ahora no estaba aquí, y algo le decía que no volvería a estarlo jamás, que ella nunca volvería, y que todo volvería a ser como antes, o casi todo. Puede que él no siga siendo el mismo, porque nada sería igual, porque la había tenido en su vida y ella ahora ya no estaba. ¿Volvería?

Cerró los ojos y se giró, hacia la televisión apagada, de todos modos no tenía ganas de ver nada, no se molestaría en encenderla. Algo le molestaba bajo su cuerpo en esa posición, agarró el cojín y lo abrazó. Ahora se sentía más solo que nunca. ¿Y ella, cómo se sentiría? Dijo lo que pensaba, lo dijo de corazón, y ella ni siquiera fue capaz de decirle: "Yo no", simplemente corrió, se alejó de él. Echaría de menos sus besos, que acariciara sus mejillas, que lo abrazara, que rodeara su cintura, que le hiciera cosquillas. Sus mejillas empezaron a humedecerse, estaba llorando, de nuevo. Lo hacía en silencio, de todos modos nadie lo escucharía aunque sollozara con fuerza, porque estaba solo, completamente, y sabía que aquella chica que usualmente pasaba las tardes y las noches en su casa, no volvería.
[Queridos y queridas lectores y lectoras, ahora empieza el sufrimiento...]

No me sueltes | Ziall Horalik - Capitulo 2 (Echarle huevos)

Autora: Sandra M.P.

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Zayn, ¿estás en casa?

La voz de su padre hizo que me moviera de golpe, tirando a Zayn a un lado.

—Zayn, joder, tu padre. —dije preocupado.

—Al baño. —dijo rápidamente.

Cogí toda mi ropa y me metí en el baño de su habitación, mientras él se vestía rápidamente.

Entré en el baño y por instinto, me metí en la ducha.

—Zayn, ¿qué haces?

—Jugar a la consola. —respondió. Supuse que había vuelto a poner el juego.

—¿Podemos hablar? —su padre sonaba serio, demasiado.

Empecé a vestirme sin hacer ruido, ya que a la oportunidad que tuviera, saldría corriendo de esta casa.

—¿De qué?

—De lo que me han contado tus compañeros de clase. —dijo, y sonaba enfadado.

—¿Qué? —la confusión y el miedo en su voz eran palpables.

—Que me han dicho que vas de la mano con un chico, Niall. ¡Pero se puede saber en qué coño estás pensando? —escuché un golpe seco, y me estremecí.

—Papá, yo...

—¡Cállate! ¡No me llames papá! ¡Eres una vergüenza! —gritó, helándome los huesos.

Escuché un sollozo, y seguido de éste mi corazón se apretó, en mi pecho. Zayn...

—Lo amo, papá. —sollozó, y otro golpe, escuché el grito de Zayn, haciendo que todos los pelos de mi cuerpo se erizaran.

No... Por favor... Para...

—¡Eres un puto maricón, y eso no te lo voy a consentir. Vas a alejarte de él!

—No. —sollozó, y se escuchó un golpe en la puerta.
Estaba completamente vestido, podría salir, enfrentarme a él. Pero tenía miedo... Tanto miedo... Nunca había visto al padre de Zayn así... ¿Y si cagaba más las cosas?

—¡Eres un desgraciado! —gritó, y escuché como Zayn caía al suelo, llorando.

—Por favor, para. —sollozó, suplicando.

Y entonces fue cuando le eché mas huevos que nunca. Salí del baño y su padre me miró, absorto.

—¡Basta! —le grité.

Madre mía, Niall... ¿De dónde cojones has sacado tú los huevos para decir eso?

—¿Y encima te lo has traído para echar un polvo? —y encima se burló, y lo levantó tirándole del pelo y haciendo que Zayn pusiera las manos en su cabeza, a causa del dolor. Y nunca lo había visto tan vulnerable como ahora.

—No le hables así, no tienes ningún derecho a hacerlo. No tienes derecho a pegarle ni a hablarle así. —dije yo seriamente, con la cara roja de rabia, rabia al ver cómo aquel hombre le hacía daño al chico que amaba, el cual me había defendido a pesar de que lo estuviera golpeando.

—¿Sabes? Le echas huevos, Niall, no te imaginaba así, tienes más aspecto pasivo. Supongo que las apariencias engañan. —dijo, sin soltar a Zayn, quien seguía sollozando en voz baja, mirando al suelo.

—Suéltalo. —le dije, y para mi sorpresa, lo hizo, y lo primero que Zayn hizo fue abrazarme, y a la vez, sorprenderme, porque por una vez en mi vida veía su vulnerabilidad, era vulnerable, y mucho, y buscaba protección. Mi protección. Lo rodeé con mis brazos fuertemente, y seguía mirando a su padre.

—No quiero volver a verte, Zayn, tú ya no eres mi hijo. —dijo, de tal manera que hizo que me estremeciera, y Zayn sollozara en mis brazos.

Su padre salió de la habitación dando un portazo y Zayn rompió en llanto, provocando que yo lo abrazara más fuerte.

Fui incapaz de decir nada, porque no tenía palabras para describir lo que acababa pasar. Agarré sus piernas e hice que las enroscara en mi cintura. Me senté en la cama de modo que quedara sentado sobre mis rodillas y lo abracé.

—Quiero irme de aquí. —sollozó, y yo asentí con la cabeza aunque él no pudiera verme.

—Zayn. —susurré. Él me miró. Tenía el ojo morado y el labio hinchado. —Te amo, y quiero que sepas que pase lo que pase estaré a tu lado. —susurré, acariciando su mejilla. Hizo amago de volver a romper a llorar y volvió a abrazarme.
No me dejes, Niall, por favor. —sollozó. Nunca lo haré... Nunca.

—No. —susurré, abrazándolo más fuerte.

***

—Te dejaré mi ropa. —dije. —A partir de ahora esta será tu casa, ¿vale?

—¿Qué piensa tu madre de todo esto, Niall? —murmuró. Desde que habíamos salido de su... De la que era su casa, no había logrado que sonriera ninguna vez.

—Te deja. —mentí. La verdad era que no se lo había preguntado.

—No se lo has preguntado, ¿verdad? —dijo.

—No. No está en casa, pero ya se lo diremos, ya verás como te deja. —dije. Estaba más que convencido de ello. Zayn suspiró y asintió con la cabeza, sentándose en mi cama. Me senté a su lado y agarré su mano. —Todo va a ir bien. —susurré acariciando su mano.

Él asintió, sin mirarme, y yo lo rodeé con mi brazo, haciendo que colocara su cabeza en mi pecho. —Me siento... Tan mal. —susurró. Haría lo que fuera para que te sintieras mejor...

—Shh... —susurré, moviéndonos a ambos e inclinándolo en la cama. Empecé a repartir besos en su cuello, mientras acariciaba su torso colando mis manos bajo su camiseta. Había limpiado su corrida con algo, pude notar. Se la quité y empecé a repartir besos por su abdomen.

—Niall. —susurró, y yo lo miré. —Por favor... —¿Qué? ¿Por favor qué? ¿No quiere esto? —Haz que me sienta mejor...

Acaricié su miembro. Eso haré, cariño, que toques el cielo con las manos.

Bajé sus pantalones y me dirigí directamente a su miembro, metiéndomelo en la boca. Gimió y apretó las sábanas entre sus dedos, inclinando su cabeza hacia atrás. Succioné y sentí cómo su miembro crecía cada vez más.

Gimió y abrió las piernas. ¿Quería ser el pasivo? Bueno, no iba a negárselo en un momento como este.

Me situé entre sus piernas y empecé a entrar, haciendo que gimiera, junto a mí.

—Niall... Gracias. —susurró.

jueves, 24 de septiembre de 2015

PlayBoy | Zayn Malik, Larry Stylinson, Niam Hayne - Capitulo 6 (Trough the dark)

Autora: Sandra M.P.

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Zayn... —susurró ella, pude notar su asombro en la voz.

No digas nada. —respondí. Las luces de las farolas empezaron a distorsionarse, y mis ojos a cristalizarse. Por mucho tiempo que pasara, este tema siempre dolería, más que todas las palizas que me dieran, porque esto dolía dentro.

No voy a irme. —dijo ella. Yo medio-sonreí, notando como una lágrima bajaba por mi mejilla.

Sí que vas a hacerlo. —susurré. —Todos dicen lo mismo al principio, luego yo acabo queriéndoles, confiándoles... Todo... Y luego me abandonan. —dije, y sollocé. —Y me hieren, con mi pasado, escupiéndome lo que soy.

Frenó de golpe, en medio de la carretera, y di gracias al cinturón de seguridad y a que la calle estaba vacía. La miré, y ella me estaba mirando con los ojos brillantes, a causa de pequeñas lágrimas. Me agarró la mano, y bajé mi mirada hacia éstas, unidas como un rompecabezas.
Parpadeé y suspiré, sintiendo un pequeño pinchazo en el corazón, y rompí el contacto apartando mi mano.

Zayn... Por favor... —susurró ella. —Sé que no me conoces de nada, y yo a ti tampoco, pero es que... —empezó a hablar, pero no siguió. Cerró los ojos y se cubrió la cara con las manos. —Es que no he dejado de pensar en ti desde que te fuiste. —dijo, dejándome aturdido, dejando una sensación extraña en mi corazón, haciendo que una potente euforia apareciera en mí. —No voy a dejarte... Y no sé qué hacer para lograr tu confianza. —susurró.

Tragué saliva. Había sufrido tantas veces la misma traición, ese intenso dolor, esas ganas de querer desaparecer para siempre, esas ganas de morir... Y era tan difícil no anteponerse ante todos, no defenderse, confiar... Era tan difícil...

Tengo miedo. —susurré, sin darme cuenta. Fue un impulso. Esperaba que se riera, pero no lo hizo, simplemente me miraba, de una forma que nunca antes había visto, no hacia mí.

Bajó su mirada y movió la mano, intentando juntar nuestras manos de nuevo, aunque se quedó parada a unos centímetros, indecisa. Yo alargué más mi mano y la junté con la suya, alcé la mirada y vi que me estaba sonriendo. Yo sonreí de vuelta.

No voy a dejarte caer. —susurró. Esas palabras, con esa notoria verdad en la voz, hicieron que me lo pensara dos veces.
Suspiré y tragué saliva. —Sé que no puedo convencerte con palabras, sé que no servirá de nada, porque seguro que te habrán dicho tantas veces... Todo lo que yo te he dicho... Que no sabes diferenciar cuáles son verdades y cuáles son falsedades. —dijo ella. Sus palabras eran confusas, para mí, porque me hacían pensar, dudar, y replantearme las cosas. —Pasarás tres días conmigo. —dijo, y fruncí el ceño.

¿Qué? —dije, completamente sorprendido. No me importaría, pero no sabía a qué venía eso.

He pagado dos de los grandes por ti. —dijo ella sonriéndome, pero yo tragué saliva y los ojos de ella se llenaron de horror.

Oh, por Dios, Zayn, no voy a hacerte nada. —exclamó ella, horrorizada. —¿Cómo puedes...? —empezó a decir, pero se calló. —Simplemente quería saber que estabas bien, quiero cuidarte.

Me sentí... Completo, lleno, eufórico, tímido, feliz, y muchas más sensaciones que no pude nombrar al escuchar eso.
Sonreí sin poder evitarlo y bajé la mirada, intentando evitar que me viera en ese estado, aunque no lo conseguí.

Me encanta tu sonrisa. —dijo, haciendo que sintiera el calor en mi mejillas. No alcé mi mirada, ya que de hacerlo enrojecería aún más. —Y me encantaría que permaneciera ahí para siempre, porque odio verte llorar. —dijo, tan dulcemente que me llegó al corazón.

Volví a sentir ese calor en las mejillas, y agradecí que fuera de noche. Tal vez sea verdad y nunca me abandone, quizá sea verdad que le importo, a lo mejor ella me ayudará a seguir adelante. O tal vez me abandonará como los demás, quizá no le importe y a lo mejor me hundirá del todo, pero eso era algo que yo no podía saber.

Estaba acostumbrado a decepciones, a ser odiado, desechado, criticado, herido, hundido, a ser un juguete, a ser un puto... Que ya, ¿qué más daba hundirse una vez más?

La miré, estaba concentrada en la carretera para evitar un accidente. —Gracias. —susurré. Apenas audible, pero ella lo escuchó, me sonrió y me miró, y parecía tan sincera.

No tienes nada que agradecerme. —dijo ella.

Sonreí y volví mi vista a la ventana.
¿Cómo sospechar de una persona como ella?

Leah:

Mi teléfono sonó, y tenía que meter la mano en el bolsillo del pantalón para sacarlo.

¿Sí? —respondí a la llamada.

Leah, querida, ¿por qué te has ido tan pronto? —hablan desde la otra línea.

Al escuchar su voz no puedo evitar poner una mueca de asco en la cara. —Quería volver ya a casa. —respondí.

¿Ocurre algo? —preguntó. Ding. Justamente me acordé de la paliza que le dieron a Zayn por "no obedecer".

¿Por qué has dicho que no ha obedecido? —dije seriamente, y esa pregunta salió de mis labios antes de replantearme las consecuencias de preguntar.

La línea queda en silencio, y pensaría que se había cortado si no fuera porque se escuchaba una respiración. —¿Cómo sabes tú eso?
Mierda. —Respóndeme. —ordené.
Se calló. Miré hacia Zayn y lo encontré con los ojos cerrados, como un ángel, dormido pacíficamente, y sonreí, olvidándome momentáneamente de la conversación que estaba manteniendo con mi tía unos segundos antes. —Porque ha opuesto resistencia. —respondió. Y si llegaba a tenerla delante la abofeteaba. Mordí mi labio, enrabiada y colérica, y me extrañó que no se hubiera puesto a sangrar con la presión de mis dientes. —Y ahora dime, ¿cómo lo sabes? —preguntó.

Aparté el móvil de mi oído y colgué. Odiaba a mi tía, y después de esa llamada sabía que era una sucia perra interesada sin sentimientos y sin corazón. Suspiré y dejé el móvil sobre mis piernas mientras seguía conduciendo.

Llegué y aparqué, Zayn aún dormía.
¿Cómo lo subía yo ahora al apartamento?
Me desabroché el cinturón y acerqué mi mano a su cara. Acaricié su mejilla suavemente, con miedo a hacerle daño. Frunció el ceño y se tensó. Aparté mi mano y se relajó. Suspiré y bajé mi mirada.
Algo agarró mi mano y subí mi mirada, extrañada. Mi mano unida a la suya, firmemente, Zayn no tenía intención de querer soltarme.

No me dejes. —susurró adormilado. Parpadeé y volví a mirar nuestras manos.

Sonreí y acerqué nuestras manos unidas a mi boca. Besé sus nudillos. —No lo haré. —susurré.

Zayn:

Estaba todo oscuro.

¿Mamá? —dije en la oscuridad, buscando una luz, ayuda, algo.
Estaba asustado, no sabía qué estaba pasando.

No te acerques. —dijo una voz a mis espaldas.

Me di la vuelta, espantado. —¿Hola? —dije con la voz temblorosa.

¡Aléjate, me das asco! —gritó una voz, tragué saliva.

No eres más que un inútil.

Muérete.

Púdrete.

Maldito enfermo.

Cada palabra se me clavaba en el corazón.
No. —dije.

¿Acaso crees que puedes contra mí? —se burló.

¡No! ¡Déjame! —grité, y me acurruqué en el suelo tapándome los oídos.

Lloré, sólo escuchaba murmullos y mis propios sollozos, cerré fuertemente los ojos.
Algo me agarró, y salté, tirándome hacia atrás.

No. —dije, temblando.

Shh... No voy a hacerte daño. —dijo, pero yo no paraba de temblar, hasta que una luz iluminó su rostro.

¿Leah? —dije, confundido.
Sonrió y se acercó a mí, aún estaba temblando. Alzó su mano y la seguí con los ojos. Acarició mi mejilla, como sólo ella lo hacía, suavemente, tiernamente, con afecto. Dejé de temblar.

No me dejes. —susurré.

Tranquilo, no lo haré. —respondió ella, y fue desintegrándose, cada vez más transparente.

No. —susurré, el miedo invadiéndome, ella no dejaba de sonreír, pero yo tenía miedo. —No me dejes. ¡No!

¡Zayn! —gritó. Abrí los ojos de golpe. Estaba empapado en sudor, el corazón golpeaba mi pecho, muy fuerte, como si quisiera salir.

No... No te vayas... No me dejes... Por favor. —susurraba atropelladamente.

No, estoy aquí, no me iré. —dijo ella rápidamente, podía ver la alarma en sus ojos. Me lancé a sus brazos, intentando evitar que se fuera, intentando que se quedara conmigo, buscado protección. Me rodeó con sus brazos fuertemente, como si no quisiera soltarme, y no quería que lo hiciera. —Estoy aquí... Sólo ha sido un sueño. —decía ella mientras me abrazaba.

Cerré los ojos y no la solté, seguí abrazado a ella.

[Hey baes, aquí está el capitulo :D Espero que os haya gustado, y no os olvidéis el +1, que es gratis y me hace feliz xx.]
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