jueves, 31 de diciembre de 2015

Lost | Zayn Malik, Larry Stylinson, Niam Hayne - Capitulo 1 (Nothing)

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT. | SMUT | Violencia | Abusos | Violaciones

Conseguí llegar a la estación de tren, donde mi padre y yo pedíamos limosna.

—Papá. —lo llamé.

—Hija. —sus ojos se llenaron de preocupación al verme. Se levantó y corrió hasta mí, envolviéndome en un fuerte abrazo. —¿Dónde estabas?

—No lo sé. —murmuré. Él me agarró del mentón y me miró.

—Cariño... Siento tanto que tengamos que vivir así... Soy un mal padre. —dijo abatido.

—No, papá. —susurré. —No lo eres. Siempre me lo has dado todo. Yo... Tendría que haber conseguido un trabajo hace tiempo. —dije.

—Trabajabas conmigo. —dijo él.

Suspiré y medio sonreí. —Pasaba más tiempo hablando que trabajando. Nunca iba, apenas. —dije.

Él rió levemente. —En eso tienes razón.

El sonido de una moneda caer en el cuenco de metal de mi padre hizo que miráramos al sujeto que la había lanzado.

—Enternecedor. —dijo el chico de pelo rizado y ojos verdes. Yo sonreí, agradecida tanto por sus palabras como por su dinero. —El famoso empresario George Stock, ¿cierto?

—Ex... Famoso empresario. —corrigió mi padre.

El chico torció la cabeza. —¿Y qué ha pasado, si puedo saber?

—Un mal negocio. —respondió mi padre, sin decir la verdad de lo sucedido.

—Bancarrota por haber inflingido derechos de autor, leí en el periódico. —dijo él.

Parpadeé. —¿Y si lo sabes por qué preguntas? —dije yo, irrumpiendo en la conversación
que mantenían ellos dos.

El chico me entrecerró levemente los ojos, pero no dijo nada. —Y tú supongo que serás Leah Stock. —asentí con la cabeza, sin decir nada. —¿Y qué os trae por aquí? Podríais buscar trabajo, ir con la familia, amigos... —dijo.

—Es difícil cuando todos te tienen en la mira. —respondió mi padre.

El chico asintió con la cabeza y después me miró, y sonrió. —Por cierto, soy Harry, Harry Styles... Es un placer. —murmuró, con cierta diversión, aunque al parecer fui la única que fue capaz de percibir la burla.
Liam:
—¿Niall?

—Hm...

—Niall.

—Hm hm...

—¡Niall! —lo empujé y cayó al suelo.

—¡Qué! —gritó, subiéndose de nuevo a la cama.

—¿Has sabido algo de Leah? —le pregunté.

—No. —negó fregándose los ojos.

Suspiré, y de repente sentí miedo. —¿Y si... Le ha pasado algo? —dije con temor.

—Liam, está con su padre... Habrán ido con la familia. —dijo Niall.

Habíamos leído lo de la quiebra de su empresa, o bueno, la de su padre. Desde eso no supimos nada de ella. Intentamos llamarla a ella, a su padre... Pero nada.

—¿Y si no? Ella nunca ha mencionado a su... —me callé, recordando una conversación que tuve con ella, hace tiempo...

—¿Y con quién pasarás las Navidades? Tíos, tías...

Ella suspiró y negó con la cabeza. —No... —dijo algo triste. —Pasaré... La Navidad con mi padre y sus socios...

—¿Y eso?

—Ya no sé nada de mi familia. —dijo ella con tristeza. —Hace tiempo que perdimos el contacto con todos...

—Niall... Ella no está con su familia. —dije yo con preocupación.

—¿Y entonces con quién?

—¡No lo sé! —exclamé frustrado. —Pero, Niall, ella me dijo que había perdido el contacto con su familia, es imposible que esté con ellos.

—A lo mejor están en un hotel. —dijo Niall.

—¿Y por qué no me responde a las llamadas?
—Se le habrá acabado la batería.

—¿Y no se le ha ocurrido cargar el móvil durante... ¡Tres meses!? —dije, al borde de la histeria. ¡Era más que obvio que pasaba algo!

Niall parpadeó. —Tienes razón. —dijo finalmente. —Yo también estoy preocupado, Liam. Pero es que... Me pone mal que no se haya puesto en contacto con nosotros, ¿sabes? ¡Tres meses! —bufó. —Somos sus amigos. Si necesita un hogar... Aquí nos tiene. —dijo. Lo rodeé con mis brazos y lo acerqué a mí, dejando su cabeza en mi pecho. Planté un beso en su pelo y suspiré.

—Lo sé... Pero tal vez le haya pasado algo, Niall, y tenemos que ayudarla...
Zayn:
Di una calada a mi cigarro y solté el humo por la boca, mirando por el balcón.

—Doce. —me llamaron y me di la vuelta. —Nuevo cliente.

Di otra calada y volví a expulsar el humo. —Que pase. —dije.

Las cosas habían cambiado, mucho. Ahora mi trabajo era... Distinto. No era que me agradara que me penetraran, no me agradaba mi trabajo, me agradaba la sensación que venía después, la de sentirse como una mierda, la de sentir asco hacia uno mismo. Eso me hacía estar bajo tierra, ahogarme en mis propios sollozos, dañarme... Me gustaba dañarme, era lo único que hacía, para hacer que el dolor de mi corazón disminuyera.

La puerta se cerró, lo que significaba que mi cliente acababa de entrar. Me di la vuelta y me quedé sorprendido al verlo, a él, aquí.

—¿Louis? —dije. Una especie de nostalgia me invadió, haciendo que el cigarro se escurriera entre mis dedos, y tuve que apagarlo.

—Te escondes bien... —murmuró.

Negué con la cabeza. —¿Qué haces aquí? —dije, sin lograr salir del shock.

—No, ¿qué haces tú aquí y por qué no estás con Leah? —dijo él, como si me estuviera regañando.

—Porque me ha dejado. —respondí secamente.

—¿Y ya está?, ¿no lucharás por ella? —dijo él. —Ella te ama, Zayn.
Negué con la cabeza. —Ella me odia, Louis. —dije, dolido. Seguían repitiéndose sus palabras en mi cabeza, "Búscate a otra que soporte tu pasado".

—Ella no te odia. Zayn, ella te ama.

—¿Y tú qué sabes? —alcé la voz.
—Porque lo sé. He escuchado sobre la quiebra de la empresa, una empresa tan grande no quiebra así como así. —me dijo.

—¿Y eso qué? ¿Eso qué tiene que ver conmigo? —dije.

Louis bufó. —Precisamente de eso se trata, Zayn. —dijo. —Me he informado sobre su empresa. No tienen problemas con ninguna otra empresa. ¿Crees que esto puede haber pasado así como así? Y los derechos de autor de ese producto ni siquiera recuerdo que fueran de la otra empresa. Los han saboteado.

Permanecí impasible. Seguía sin comprender qué tenía que ver eso conmigo. —¿Y eso tiene que ver conmigo?

—Zayn, ¡van a por ella! —me gritó. La sangre subió a mi cabeza al escuchar eso. "Van a por ella", suponía que le harían daño, pero ¿y el daño que me había hecho ella a mí? Además, eso no suponía que fueran a por ella. —Y a por ti también. Zayn, alguien quiere separaros. Tiene que haber sido Justin, Zayn. Él o alguien importante, tan importante que haya podido ser capaz de mover hilos importantes. Sé lo que pretenden, y no es contra ella, sino contra ti. —dijo.

Parpadeé, aturdido ante tanta información. ¿Y cómo sabía él todo eso? ¿Cómo lo deducía? —¿Y cómo lo sabes? —susurré, en shock.

—Porque los de las bandas atacan así, siempre. Van a por tu punto débil, el ser más querido. Y eso han hecho contigo, han ido a por Leah, y tengo la corazonada de que le han dicho algo a ella, para que se aleje de ti. No sé el que, pero ella te amaba, Zayn, te amaba mucho y es imposible que te haya dejado así como así. —dijo.

¿Por qué sus palabras tenían que sonar tan convincentes? —Ella... Me dijo que me buscara a otra que soportara mi pasado. —dije en voz baja, dolido, porque dolía recordar aquellas palabras, y dolía todavía más el hecho de pronunciarlas.

—¿Le hablaste sobre éste? —preguntó seriamente.

Agité la cabeza. No quería hablar de esto, no quería. Empezaba a controlar el dolor, y no quería que Louis viniera y pusiera mi mundo patas arriba. —Louis, tengo a más clientes que atender. —dije seriamente. Lo estaba echando.

—¿Más clientes? ¿Qué pasa?, ¿ha terminado gustándote lo de que te violen, Zayn? —se burló, y apreté los puños. —, ¿o te imaginas que es ella cada vez que una mujer te toca? —y antes de lo pensado, yo ya había alzado el puño y lo había golpeado.

—¡No vuelvas a mencionarla! —le grité. Y me sorprendía el hecho de que no entrara alguien para ver qué era lo que sucedía, o al menos llamara a la puerta.

—No sabes lo que haces, Zayn, pero eres un idiota. Un idiota porque vas a perder al amor se tu vida, y todo por no luchar por él. —dijo acariciándose la mejilla. —Adelante —dijo. —, puedes quedarte aquí y pudrirte con tu dolor, lamentarte, pero eso no hará que vuelva. —dijo, alejándose. Y desapareció por la puerta.

Mi respiración se agitó y caí al suelo, con la vista nublada. Empecé a arañarme los brazos, desesperado. Quiero dolor, un dolor tan fuerte que haga que el dolor de mi corazón desaparezca...



¿Alguna vez has sentido como si no tuvieras nada para seguir adelante?
Leah:
Ahora me encontraba en una cama. Una cama cómoda y lujosa, en la casa de ese tal Harry Styles, quien nos había ofrecido un hogar.

—Como si estuvierais en casa. —dijo Harry, mirándome con una sonrisa oculta. No lograba entender su comportamiento. Era extraño, muy extraño. Era como si se burlara de mí, como si le diera gracia. No lo sé. No me traía buena espina, parecía alguien... Malvado. Pero mejor dormir aquí que en la calle, ¿no?

—Gracias, muchísimas gracias. —dijo mi padre, notablemente agradecido. Yo permanecí callada, mirando a Harry, y él me miraba a mí, sin borrar la sonrisa de su rostro.

—Bueno, buenas noches. —dijo mirándome, ensanchando su sonrisa.

Y salió de la habitación cerrando la puerta.

—Es un chico muy amable. —dijo mi padre.

—Sí... —dije, aunque realmente no pensaba eso. Generoso tal vez, pero, ¿amable? Igual sus palabras, pero no sus expresiones. Ese chico ocultaba algo, aunque no supiera el qué.
Leah deja de narrar.

Palabras amables, sin embargo, era mera falsedad, o no, pues Harry sabía perfectamente que Leah no terminaba de fiarse de él, pero tampoco pretendía ir contra ella. No tenía nada contra ella, sino contra Zayn.

Pero él, no sabía el mal que le causaba a ambos.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Wattpad

Chic@s, últimamente he estado pensando, incluso bastante a cerca de algo. Tengo 250 seguidores en Wattpad, y aunque no se acerca ni de lejos a la cifra que tenía antes de que me eliminaran la cuenta, es una cifra considerable cuando no he subido ninguna novela a Wattpad y sólo he publicado links. Y me he estado considerando lo de regresar a Wattpad, es cierto que sigo enfadada con Wattpad y bueno, no puede decirse que la idea de volver me "apasione", en cierto modo, pero creo que a pesar de todo hay gente que sigue apoyándome e igual podría regresar, aunque no lo tengo claro, igual lo pensaría un poco más.

BAD Girl | Zayn Malik - Capitulo 8 (Fucking trouble)

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT

AVRIL:
¿Cómo ha pasado esto? Yo no era así, nunca, con nadie. Él me estaba cambiando, me sentía extraña, diferente, bien, mejor que nunca. Era mejor que el placer, sentía algo más que atracción física por él... Pero aún no sabía el qué, y no sabía si quería averiguarlo.

—Bueno... Pues vamos, te acompaño abajo. —dijo él. Empezó a vestirse mientras yo lo veía. ¿Cómo alguien no es capaz de verlo? Él era un chico corriente, como cualquier otro... No, mejor, de eso estaba segura. Él era... Simplemente perfecto.

Cuando terminó de vestirse me miró, sorprendiéndome, ya que lo estaba mirando detenidamente. Él sólo se sonrojó y lo dejó pasar. —¿Vamos?

—Claro. —dije yo sonriendo. Él abrió la puerta del baño y ambos salimos de ahí.

—Oh... Y... La próxima vez... Tenemos que terminar el trabajo. —dijo él algo nervioso. —El del instituto. —añadió, y yo reí.

—Vale. —dije yo, y después salimos de la habitación.

—Hola, chicos. —saludó Trisha con una sonrisa.

—Hola. —dije yo sonriendo. —Ya es hora de que me vaya. —dije, y Trisha asintió.

—Oh, bueno. Ha sido un placer conocerte. —dijo ella algo decepcionada.

—Pero... No nos ha dado tiempo a terminar el trabajo... Y es para pasado. ¿Podría venir mañana Zayn a mi casa? —pregunté, y a la señora Malik se le iluminó la mirada.

—Oh, claro, querida. —dijo ella sonriendo.

—Bueno, será mejor que me vaya ya. —dije yo, y Trisha me abrazó. Y yo igual le correspondí. Era extraño, pero bueno.

—Adiós. —dijo Trisha. —Zayn, ¿la acompañas? —dijo Trisha, y él asintió.

Caminamos hasta la puerta y él la abrió, pero ahora no sabía cómo despedirme de él. ¿Un abrazo? ¿Un beso en la boca? ¿En la mejilla?

—Gracias por todo. —dije sonriendo, y él se sonrojó.

—A ti. —dijo en voz baja, y yo reí para luego abrazarlo. Él colocó sus brazos a mi alrededor y yo me acurruqué.

¿Y ahora qué? ¿Lo beso?

No hizo falta que me debatiera mucho más, ya que él se acercó a mí y me besó. Y me alegraba de que lo hubiera hecho. Nos separamos del beso y lo miré. Estaba sonriendo, una sonrisa de felicidad.

—Nos vemos mañana. —dije, y le di otro casto beso en los labios. Después me di media vuelta y fui hacia mi moto, subí y me puse el casco mirando de nuevo hacia la casa de Zayn. Él ya había entrado.

Suspiré y arranqué para volver a mi casa.

Cuando ya estuve en casa fui directamente a la cocina y me preparé un sandwich. Esa sería mi cena. Cené y luego me fui al baño, me quité el maquillaje y me lavé la cara, me duché y después fui a mi habitación, me puse el pijama y me acosté.

Hoy había sido un gran día, y mañana lo sería aún más. Una sonrisa apareció en mi rostro y lentamente fui cerrando los ojos hasta quedarme dormida.

***

El despertador sonó, como cada mañana, y me levanté. Suspiré, me estiré y fui a mi armario, me vestí con unos pantalones largos militares, unas botas negras de cordones y una camiseta negra de tirantes con las palabras “I love me” en el centro. Y luego me maquillé.

Bajé, bebí mi zumo de cada día, me lavé los dientes, cogí mi mochila y me fui con mi scooter negra hacia el instituto.

El
Mercedes ya no estaba aparcado en mi plaza.

Sonreí y aparqué en mi lugar, bajé de la moto y entré en el instituto. Ahí me encontré a Zayn hablando con el director, estaban ambos serios, y Zayn parecía preocupado y triste. Cuando terminaron su conversación, Zayn salió cabizbajo y luego alzó su mirada encontrándose con la mía.

—¿Qué pasa? —dije yo preocupada, y él negó y luego suspiró.

—Ha aparecido... Un grafiti en la pared del gimnasio. —dijo él dolido.

—¿Qué? —dije en un susurro. Me había quedado sin aire. ¡No podían dejarlo en paz de una puta vez?

—Sí. —dijo él, y yo negué.

—Zayn, quiero verlo. —dije, y él tragó saliva.

—No. —negó él. —Por favor, déjalo.

—No, Zayn, yo no puedo dejar pasar esto. ¿Quién ha sido? —dije yo, ahora seria.

—No lo sé. —dijo él, y después sonó la campana. —Voy a clase. —dijo, y desapareció entre la multitud.
¡Maldita sea!

Yo llegaría tarde a clase, tenía que ver ese grafiti.

Fui corriendo al gimnasio y entré. Efectivamente, ahí estaba, pintado con letras rojas y gigantes.

Zayn Gallina Malik”
Hijos de puta.

Apreté mi mandíbula y salí de ahí dando un portazo. Caminé por los pasillos vacíos hasta que pasé por delante del baño de los chicos y me detuve a escuchar una conversación.

—Sí, tendrías que haberle visto la cara a Malik. —dijo riendo. Esa era la voz de... ¿De quién? No era Joe, no sabía quién era.

—Es patético. —dijo la otra voz riendo también. Reconocía esas voces, pero ahora mismo no daba con los nombres, pero de algo estaba segura: iban a pagarlo caro.

Abrí la puerta bruscamente sobresaltándolos a ambos y se quedaron congelados al verme.

—Así que vosotros sois los hijos de puta que habéis pintado el grafiti. —dije yo, y ellos se miraron.

—Avril... Eh... —empezó a hablar uno de ellos, pero se calló. No tenía excusa. Eran Ethan y Bradley, del equipo de fútbol americano. Dos cerebros de nuez de la pandilla de Joe.

—¿Tú qué? —dije yo, y me acerqué a él mientras éste retrocedía. Yo le metí un puñetazo en la nariz haciendo que sangrara y al otro lo estampé contra la pared del baño. Finalmente los tiré a ambos al suelo y los fulminé con la mirada. —La próxima vez que os metáis con Zayn no vais a tener tanta suerte, creedme que vais a terminar mucho peor. —dije amenazante. Ellos sólo asintieron mientras se cubrían la nariz con la mano.

Salí del baño y me fijé en que tenía sangre de Bradly en la mano. O de Ethan, no lo sé. Entré en el baño de las chicas, me lavé las manos y entré en mi clase sin llamar a la puerta.

—Srta. Moon. —dijo el Sr. Collins. —A su asiento. —yo fui directamente a mi lugar, me senté y dejé la mochila en el suelo.

—¿Dónde estabas? —me preguntó Zayn, y yo lo miré.

—¿Tú qué crees? —dije volviendo mi mirada al frente.

—Has visto el grafiti, ¿verdad? —dijo él mirando sus apuntes, y yo asentí sin mirarlo.

—Moon, Malik, guardad silencio. —nos advirtió el profesor.

—Quiero que cuando toque el timbre vengas conmigo. —dije yo sin mirarlo, y él dirigió su mirada hacia mí.

—¿Por qué? —dijo él sin entender.

—Sr. Malik, dos avisos. Otro y sale de mi clase. —dijo el Sr. Collins.

Maldita sea, ayer que empezó a caerme bien...

—Ya sé quién ha sido el idiota del grafiti. —dije yo, y él abrió sus ojos como platos.
¿Cómo? —dijo él sorprendido. Yo iba a responder, pero me interrumpieron.

—Sr. Malik, Srta. Moon, fuera de mi clase. —dijo el Sr. Collins. Yo suspiré y me levanté, al igual que Zayn. Ambos salimos de clase y yo empecé a andar.

—¿Adónde vas? —dijo él siguiéndome.

—Dirás, ¿adónde vamos? Vamos a hablar con el director. —dije yo, y lo agarré de la mano para llevarlo conmigo, pero él paró en seco haciendo que yo me parara también.

—Avril, no. —dijo él con miedo.

—Zayn, no puedo dejar que sigan haciendo esto, no puedes dejar que hagan esto. Tienes que pararlos. —dije yo.

—Podría ir a peor si me chivara. —dijo él, y yo suspiré.

—Zayn, yo no puedo... Lo siento mucho pero voy a decírselo al director. —dije dándome la vuelta para ir al despacho del Sr. Lincoln, pero él me agarró del brazo, impidiéndomelo.

—Por favor, Avril. —suplicó él con la voz quebrada.

Joder, está llorando.

Me di la vuelta para verlo, y, efectivamente, tenía lágrimas sobre sus mejillas y los ojos rojos.

—Zayn, mírate, esto es por su culpa. Estás así por su culpa. —dije yo sujetando su cabeza entre mis manos y limpiando sus lágrimas con mis pulgares.

—Por favor. —suplicó de nuevo, y yo tragué saliva.

—Está bien. —susurré yo, y él me abrazó, al igual que yo a él.

Maldita sea, quiero partirle la cara a todo el que le haga llorar.

—Gracias por estar a mi lado. —susurró él con la voz quebrada, y yo lo abracé aún más fuerte. No quería soltarlo, quería protegerlo, hacerlo feliz, alejar su sufrimiento.

—Siempre voy a estar a tu lado. —dije yo mientras acariciaba su espalda. Él se separó de mí sin soltarme y me miró a los ojos. Tenía los ojos rojos por haber llorado, aún seguía sin sus gafas, parecía un niño triste. Acerqué su cara a la mía y lo besé tiernamente, demostrándole que él era muy importante para mí. Él suspiró en mis labios y nos separamos.
—Eres lo mejor que se ha cruzado en mi vida. —susurró él, y yo sonreí. Sonreí de pura felicidad. Eso era lo más dulce que alguien me había dicho.

El timbre sonó sobresaltándonos a ambos y caminamos juntos hasta nuestra clase, entramos y nos sentamos en nuestro sitio.

La clase pasó lenta y aburrida, debido a que no podía hablar con Zayn, ya que sabía que él era un buen estudiante y no me gustaría que lo sacaran de nuevo. Y finalmente sonó el timbre. Por fin, la hora del almuerzo.

Zayn y yo nos levantamos y caminamos juntos hasta llegar a la mesa donde se encontraban Harry, Louis y Niall.

—Hey, morena, ya nos tienes olvidados. —dijo Niall.

—Lo siento, Niall. —dije yo riendo, y me senté a su lado, y Zayn a mi lado.

—Hola, Zayn. —saludó Harry.

—Hola. —saludó Zayn.

—Hey, Zayn Gallina Malik, ¿te ha gustado el grafiti? —gritó Joe haciendo que su grupito riera.

—Déjalo, es un idiota. —le dijo Louis a Zayn. Aunque tenía ganas de levantarme y matarlo a golpes. Era yo la que tenía que contenerme.

—Hey, Avril. ¿dejas que un friki esté con vosotros? —dijo Joe riendo, y yo me levanté de golpe dejando a todo el comedor callado.

—Hey, Joe, ¿por qué no cierras el pico antes de que te pinte un grafiti en la cara? —dije yo acercándome a él. —Oh, y disfruta del puré de carne de caballo. —dije, y lo agarré del pelo haciendo que su cara quedara estampada contra la bazofia del comedor. No dije ni una palabra más y volví a mi lugar para seguir comiendo. Me metí un trozo de ensalada en la boca y miré a mis amigos, que me miraban con la boca abierta a la vez que se aguantaban la risa.

—Bueno, ya tiene un grafiti en la cara. —dijo Niall rompiendo el hielo y comiendo de su ensalada. Yo sólo reí y seguí comiendo mientras miraba a Zayn por el rabillo del ojo, que también estaba comiendo y reprimía una sonrisa.

El timbre sonó y volvimos a clase.

—Hey, Avril, ¿te parece si quedamos hoy? —me propuso Harry.

—Hoy no, lo siento, ya he hecho planes. —dije yo. —Pero si quieres podemos quedar otro día. —añadí, y él asintió para después entrar en clase.

—Avril. —me llamó Zayn, y yo lo miré. —Gracias por lo de antes. —dijo con una sonrisa.

—Zayn, deja de agradecerme las cosas que se te van a gastar los “gracias”. Te dije que siempre estaría a tu lado, y es lo que voy a hacer. —dije yo, y entramos en clases.

Estuvimos todas las clases que quedaban hablando en cada despiste del profesor hasta que por fin sonó la campana que indicaba que podíamos irnos a casa. A mi casa, concretamente. Mañana teníamos que entregar el trabajo, aunque eso era lo de menos.

—Sígueme con el coche, ¿vale? —dije yo, y él asintió. Yo subí a mi moto y empezamos a conducir hacia mi casa.

Al llegar, yo aparqué donde siempre y él unos coches más allá, y cuando estuvo a mi lado abrí la puerta.

—Me gusta tu casa. —dijo él. —Es tranquila. —añadió.

—Gracias. —dije con una sonrisa. —Bueno, vamos a mi habitación. —dije, y empezamos a subir las escaleras. Entramos y cerré la puerta. —¿Con qué trabajo quieres empezar? —dije, y él se sonrojó.

—¿Tú? —dijo él tímido. Desvié un poco la vista hacia abajo, y podía jurar que él ya estaba empezando a despertarse.

Yo prefiero empezar con el nuestro.

—Voy a dejar que elijas. —dije yo sentándome en la cama. Él estaba de pie delante de mí, mirándome.

—Prefiero... Que me enseñes más. —dijo enrojeciendo.

Menos mal que había elegido ese, porque yo tenía ganas de empezar.

—Bien, si te sientes incómodo o quieres que pare, sólo tienes que decírmelo. —dije yo, y él asintió nervioso.

No sabía hasta cuanto avanzar con él. Podría enseñarle a tocarme, o... Podría... Mejor primero le enseñaba otra cosa.

—¿Qué vas a enseñarme? —dijo él nervioso, pero sin tartamudear. Iba avanzando.

—Ya lo verás. —dije yo, y le acaricié el pelo. —Desnúdate. —le dije, y él empezó a levantarse la camiseta. Quería desnudarlo yo, pero prefería que se sintiera más cómodo y lo hiciera él. Tiró su camiseta al suelo y empezó a quitarse los zapatos, sin apartar su vista de mí. Estaba sonrojado, como siempre, pero no rompía el contacto visual, y eso significaba que confiaba en mí y que estaba seguro de querer hacer esto.

Se bajó los pantalones y finalmente los boxers, dejando ver su miembro erecto. Él seguía mirándome, estaba excitado y respiraba algo agitado.

—Bien, ¿recuerdas lo que te he dicho antes? —dije yo, y él asintió.

Bien, allá vamos.

Me acerqué a él y lo besé mientras mis manos acariciaban lentamente su abdomen. Empecé a besar su cuello y lo miré, tenía los ojos cerrados y la boca abierta. Soltó un pequeño gemido y sonreí en su cuello. Seguí bajando mis besos mientras me iba agachando y empecé a besar su abdomen, que se movía hacia arriba y hacia abajo rápidamente.

Vamos con la lección de hoy.

Lamí la punta de su miembro y él gimió. Entonces empecé a lamerlo de arriba a abajo.

—Oh, Dios. —gimió él excitándome más. Entonces metí todo su miembro en mi boca y él soltó un fuerte gemido haciendo que llegara hasta lo más íntimo de mi ser. Empecé a sacarlo y a meterlo dentro de mi boca rápidamente mientras él gemía.

—Empuja mi cabeza. —dije, y luego seguí. Él hizo lo que le había dicho y empezó a empujar mi cabeza contra su miembro, haciendo que él gimiera más fuerte.

—No puedo más. —dijo él excitado, y después se corrió en mi boca. Yo me tragué su líquido y luego me relamí los labios. Lo miré a los ojos, sus ojos miel que ahora estaban más oscuros, oscuros por la excitación. Su abdomen aún subía y bajaba rápidamente, pero poco a poco se iba calmando. Sus mejillas estaban rojas y él me miraba fijamente a los ojos.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Lost | Zayn Malik, Larry Stylinson, Niam Hayne - Prólogo

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT. | SMUT | Violencia | Abusos | Violaciones

Me desperté en medio de la nada, e intenté levantarme. Descubrí que me dolía todo. Cuando conseguí incorporarme me fijé en que ahí no había absolutamente nada, era una especie de descampado. Mi ropa estaba sucia, mucho. Parecía que llevaba semanas fuera de casa. Mi casa lujosa, con mi padre. Mi cama, el salón, la cocina... Sí, pero hacía tiempo que ya no vivía ahí. Hacía tiempo que el lujo, la buena comida, la ropa cara y el vivir bien ya no formaban parte de mi vida...

—¿Qué? —logró articular mi padre, absorto, dolido.

—Estamos en bancarrota, estamos acabados. —dijo su secretaria, la cual había venido a casa para informarnos del desastre.

Mi padre se apoyó en el marco de la puerta, parecía mareado. —Papá. —dije, preocupada.
Estoy bien, tranquila... Sólo... Quiero sentarme. —dijo. Invité a su secretaria a entrar y ayudé a mi padre a sentarse en el sofá.

—¿Qué ha pasado? —dijo mi padre débilmente.

—Otro empresario... Nos ha hundido. Al parecer nos ha denunciado por infringir los derechos de autor de otro producto... El más vendido. —dijo ella.

Mi padre se cubrió la cara con las manos, sin creérselo. —Pero eso... Eso no significa que...

La secretaria negó con la cabeza, dejando entender que no había nada que hacer. —Estamos acabados, señor.

Y por eso ahora estaba aquí, concretamente en la nada. No teníamos casa y nos alojábamos en... Ninguna parte. No teníamos un lugar adonde ir. No teníamos hogar, y toda nuestra familia estaba en lugares lejanos, muy lejanos. Con todo esto del negocio de mi padre no asistíamos a cenas de Navidad con ellos, sino con gente de negocios. No celebrábamos cumpleaños... Habíamos perdido totalmente el contacto con ellos, dejándolos en el olvido.

Me levanté y empecé a andar sin rumbo, perdida. Habían pasado tres meses desde aquello, desde que dejé a Zayn y no lo volví a ver más. ¿Qué habrá sido de él? ¿Seguirá trabajando ahí? ¿Seguirá siendo como antes? ¿Habrá encontrado a alguien? ¿Se habrá enamorado? ¿Me habrá olvidado?

Yo no lograba olvidarlo. Daba igual cuánto bebiera, daba igual cuan lejos me fuera, como ahora, que no sabía dónde estaba. Daba igual, porque de alguna manera él seguía conmigo. Su cara, sus lágrimas, sus ojos... Y todo ardía, ardía en mi pecho, el verlo dolido, destrozado, por mi culpa. Pero yo quería protegerlo... Y ellos me dijeron que si no lo dejaba le harían daño, mucho daño... Y yo no quería.

Pero no contaba con que mi vida acabara así, tan... Tan vacía.

Caminaba torpemente, como si mis pies no quisieran avanzar. Tenía miedo de lo que pudiera encontrarme si seguía avanzando. ¿Animales salvajes? ¿Qué? No sabía dónde estaba, como era de costumbre. Pero esta vez me había pasado.

¿Qué había sido de Niall y Liam?, ¿y de ese tal Louis? Había perdido contacto con todos, me había alejado. Lo había perdido todo, totalmente todo. ¿Y por qué seguir, cuando lo más fácil sería tirarse por un precipicio, o por un puente, o cortarse las venas? Por mi padre. Si seguía adelante era por él, y sólo por él.

Andaba impasible hacia donde mis pasos me llevaban, hacia el horizonte. A medida que andaba había más tierra, y no cesaba. ¿Llegaría a casa? ¿Y si me tiraba al suelo y me quedaba ahí? ¿Y si me quedaba ahí tumbada esperando a que me muriera de hambre, o deshidratada? Papá... Y sólo por él.

Zayn... Maldita sea... ¿Por qué dejé que te fueras tan fácilmente? Podríamos haber huido los dos, lejos. Dejando su trabajo, dejándolo todo atrás... Pero no... No lo hice. Y fui tan estúpida que ahora...

Todo había cambiado, lo había perdido todo, yo... Me había perdido.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Lost | Zayn Malik, Larry Stylinson, Niam Hayne - Sinopsis


Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT. | SMUT | Violencia | Abusos | Violaciones

BookTrailer→ https://www.youtube.com/watch?v=cj141BHBCnM

Ella camina sin rumbo,
mientras él vaga en la oscuridad.
Ella sigue adelante,
mientras él va hundiéndose lentamente.
Ella va por un camino,
y él por otro.
Pero ambos están entrelazados por el lazo del destino, el cual no se puede romper. Él sigue sufriendo en silencio, y ella también. Él llora cada noche, y ella no lo hace pretendiendo ser fuerte. Él se ha rendido, ella sigue intentando salir a flote.
Zayn sigue sufriendo, y ella intenta buscarlo. Todos lo hacen.
Ambos andando torpemente por distintos caminos, pero sin embargo acabarán cruzándose.

Todo es perfecto, peleas las tiene cualquiera, y aún así no es grave. No más obstáculos, no más lágrimas ni engaños. Camino corto, amor verdadero.


El camino es oscuro, pero él está en la mira. Su punto débil ha sido encontrado, y todos sus pecados serán pagados en un solo acto.

PlayBoy | Zayn Malik, Larry Stylinson, Niam Hayne - Capitulo 27 (Untitled)

Autora: Sandra M.P.

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«Has hecho bien, querida. Sabes lo que hubiera pasado si te hubieras negado. Y tú no querías eso, ¿verdad? Has hecho bien, de lo contrario, él sufriría... Mucho. No puedes hacer nada para sacarlo de aquí, Leah. Ni puedes ni te conviene intentarlo. Ríndete, o él pagará las consecuencias.»

Ella arrugó la carta entre sus manos y la arrojó al fuego.

Maldito hijo de perra. —maldijo mirando la carta arder.


¿FIN?

[Bueno, y ahora subo el prólogo de la segunda temporada xx.]

miércoles, 23 de diciembre de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - II. Realidad

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT.

Una semana después de sucesos sin importancia, Zayn tuvo un pequeño inconveniente en el trabajo a causa de sus prisas, insignificante pero a la vez gigante que causaría un gran cambio en su vida y en la vida de más personas.
Zayn se encontraba trabajando en el restaurante limpiando los platos, mientras que Louis atendía las mesas. Era peligroso andar sin cuidado en la cocina en horario laboral, cuando todos los cocineros estaban haciendo su trabajo y paseando con ollas calientes en las manos de aquí para allá. Zayn estaba limpiando tranquilamente hasta que escuchó un grito.

—¡Zayn, cuidado! —una olla le cayó en la cabeza antes de que él siquiera pudiera reaccionar, mareándolo un poco. —Dios, lo siento, tío. ¿Estás bien? —le preguntó Manuel, uno de los cocineros sujetándolo del hombro.

—Sí. —murmuró Zayn tambaleándose. Y de improvisto cayó al suelo. Se hizo el caos en la cocina y todos dejaron lo que hacían para ir a atenderlo, preocupados.

Finalmente optaron por llamar a una ambulancia, Manuel se sentía culpable y estaba muy preocupado, tal vez Zayn pasara unos cuantos días en el hospital por su culpa. Louis se enteró en seguida cuando su amigo sufrió el accidente, y lo acompañó al hospital. Su jefe era comprensivo y dejó que fuera con él, preocupado por la salud de su trabajador.
Louis estaba preocupado, porque sabía que la cabeza de Zayn era un tanto delicada después del accidente sucedido cuatro años atrás, y que no debía recibir más golpes. Aunque lo que nadie sabía todavía, era que Zayn iba a recibir otro golpe todavía más fuerte llamado "realidad".

—¿Él está bien? —le preguntó a una de las enfermeras que pasaba por allí.

—Lo siento, joven, yo acabo de llegar. —le respondió la chica pasando de largo, y él empezó a moverse de un lado a otro, preocupado.

Debería llamar a Harry y a Liam para informarlos, pero no quería preocuparlos, porque esperaba que fuera un golpe sin importancia y que simplemente hubiera afectado a su equilibrio y nada más.
¿Parientes de Zayn Malik? —preguntó un médico, y él se levantó rápidamente, esperanzado.

—Soy yo, ¿cómo está? —preguntó atropellándose con las palabras.

—Bien, confundido. —respondió, y Louis asintió con la cabeza.

—¿Es algo grave? —le preguntó, y el doctor negó con la cabeza.

—No, ha sido un golpe insignificante, simplemente un mareo. —explicó.

—¿Puedo pasar a verlo? —preguntó, y el doctor asintió.

—Habitación diecinueve. —le dijo. Louis le murmuró un "gracias" y anduvo directamente por el pasillo hasta la habitación que el doctor le había indicado, dio dos golpecitos en la puerta y la abrió, encontrándose con Zayn mirando por la ventana cerrada.

—¿Zayn? —dijo, en tono neutro. Su amigo giró la cabeza hacia él con un ceño levemente fruncido.

—¿Qué ha pasado? —murmuró.

—Te has dado un golpe en la cabeza. —explicó Louis suavemente.

—En el trabajo, sí. —murmuró Zayn, como si lo recordara.

—¿Te sientes bien? ¿Estás mareado? —le preguntó, y Zayn negó con la cabeza, mientras regresaba su vista a la ventana.

—Noa... ¿Ha venido a verme? —murmuró, y Louis sintió como si su corazón se parara.

—¿Qué? —susurró, creyendo que no había escuchado bien.

—Louis, ¿cuánto tiempo ha pasado? —susurró dolido. —Ella... Ella no se acuerda de mí.

—Zayn, ¿qué estás diciendo? —dijo Louis, un poco atemorizado, aunque no pudo evitar sentir una cierta emoción en su cuerpo. —Zayn, ¿lo recuerdas todo?

Él asintió lentamente con la cabeza. —Me engañó. —murmuró. —Pero ella vino, estaba aquí. Yo no la recordaba, ¿por qué se fue? —preguntó. Las lágrimas amenazaban con salir al recordar su reencuentro con ella la semana pasada. Él se topó con ella aquella tarde, y ella no se acordaba de él.

—Zayn, Zayn, primero que todo tranquilízate. —dijo Louis viendo que él iba a romper a llorar en cualquier momento, y él no quería eso. —Han pasado cuatro años, Zayn.

—Pero ella... ¿Ella por qué se fue? —preguntó, desviando su mirada nublada a Louis.

—No la recordabas. —murmuró Louis. Él sabía que aquella no era la verdadera razón, pero aún así debía decirla.

—Pe-pero ella no... Ella podría haberse quedado. —dijo con la voz quebrada. —¿Ella ahora no me recuerda? —dijo con la voz quebrada.

—Zayn, cortaste con ella. —murmuró Louis, y Zayn cerró los ojos.

—Ya, pero... —sollozó. —Yo quería... Yo no... Yo no...

—Tú la querías, lo sé. —dijo Louis comprensivo.

—La quiero. —intervino Zayn con la voz quebrada. —Tengo que encontrarla, Louis.

—Zayn, han pasado cuatro años. —dijo Louis lentamente. —Dijiste que ella no te recordó.

Zayn sollozó. —No me importa, haré que me quiera otra vez.

Louis suspiró, le dolía ver a su amigo así. —Zayn, ¿y si ella ha rehecho su vida? —murmuró Louis suavemente. El labio de Zayn tembló y se mordió los labios. —Zayn, debes comprender que ha pasado mucho tiempo. No puedes esperarte que ella haya estado esperando un milagro. —dijo en voz baja, y Zayn soltó un pequeño sollozo, dolido.

—Louis, ¿puedes dejarme solo, por favor? —pidió Zayn con la voz quebrada. Louis asintió levemente con la cabeza.

***


—¡Zayn! —la puerta se abrió de golpe y Harry entró por ésta, corriendo hasta él y colocando las manos sobre el brazo del hospitalizado. —Dios, no paras de asustarnos, ¿cómo puedes ser tan descuidado? —lo regañó.

—Estoy bien. —murmuró Zayn débilmente.

—¿Bien? Tienes los ojos rojos, ¿seguro? —Zayn lo miró, amenazando con romperse de nuevo.

Tragó saliva y cogió aire, para después soltarlo lentamente, con el fin de tranquilizarse. —Harry, lo recuerdo todo. —dijo, con la voz levemente ronca a causa de haber estado llorando. Harry empalideció.

—¿A qué te refieres con todo? —preguntó.

—Todo. —articuló, y Harry se mordió los labios.

—¿A ella? —preguntó, y Zayn se mordió los labios y asintió con la cabeza.

—Sí. —susurró. —Dios, Harry... La he perdido. —dijo, girando la cara hacia la ventana y cerrando los ojos.

—Zayn, puedes encontrar a otra chica. —le dijo Harry, y Zayn lo miró y negó con la cabeza.

—Yo no quiero a otra chica, Harry. —le dijo Zayn.

—Zayn, han pasado cuatro años. —le exclamó. A diferencia de Louis, Harry no parecía preocupado, y mucho menos comprensivo. —Ella ya se habrá olvidado de ti.

Aquello le dolió como una puñalada en el corazón. La cruel realidad, cómo dolía, todavía más que un golpe. —Ella no se acuerda de mí. —dijo con la voz quebrada. —Dios, Harry... ¿Qué voy a hacer?

—Zayn, cortaste con ella hace cuatro años, ella te engañó, ¿recuerdas? —dijo, recordándoselo.

Zayn se mordió los labios. —¿Y qué si me engañó, Harry? —dijo Zayn con la voz quebrada. —Ella dijo que lo hizo para protegerme.

—¿Protegerte acostándose con otro? —dijo Harry con ironía, y Zayn cerró los ojos.

—Ella me quería. —dijo con la voz quebrada.

Harry se mordió los labios. Él hizo que ella se alejara para evitar aquello, justamente aquello. Ahora no podía irse todo al garete. —Zayn, ella no te quería. —dijo, y Zayn abrió los ojos y giró la cabeza para mirarlo.

—Ella sí que me quería. —dijo Zayn, ofendido a la vez que frunciendo el ceño por la molestia. —Ella me quería como nadie lo hizo nunca, Harry, y quiero que vuelva.

—Zayn, ella sólo se aprovechaba de ti. Lo sé. —siguió insistiendo Harry.

—¿Y qué vas a saber tú? —le dijo con la voz quebrada, incapaz de gritarle.

—Me lo dijo. —mintió Harry. Él necesitaba que le creyera. Zayn sintió como una puñalada en el corazón. Se lo dijo... ¿Ella... Ella realmente había hecho eso? ¿Aprovecharse? ¿Jugar con él?

—¿Qué? —dijo con la voz quebrada.

—Ella sólo te quería carnalmente, Zayn, ella sólo te usaba para acostarse contigo, y le dije que se fuera, que te dejara en paz. —dijo Harry. Zayn procesó las palabras, todas y cada una. Su mirada cambió, de una dolida a una de confusión, y finalmente a una de ira.

—¿Tú le dijiste que se fuera? —dijo como pudo.

—Pero, Zayn, ella sólo...

—¡Sólo qué? —gritó, el electrocardiograma parecía que iba a explotar.

—Zayn, Zayn, cálmate... —intentó tranquilizarlo Harry.

—¡Que me calme? ¡Eres un mentiroso! ¡Un mentiroso! ¡Me has arruinado la vida! —dijo con lágrimas en los ojos. —¡Vete! ¡No te acerques a mí nunca más! —le gritó.

—¡Cómo sabes que miento? —le gritó Harry. —¡Estás ciego!

—¡No, tú eres un mentiroso! ¡Y sabes por qué? ¡Porque ella y yo nunca hicimos nada! —la mirada de Harry cambió, todo habría salido bien, simplemente supuso, sólo supuso que diciendo eso saldría a pedir de boca, porque todas las parejas a aquella edad hacían aquellas cosas. Se equivocó, y ahora lo había pillado.

—Zayn, vale, lo siento. No me lo dijo. —bajó la voz. —Pero tú estabas mal y...

—Vete. —dijo Zayn con la voz quebrada.

—Pero...

—¡Que te largues! —le gritó, y un gallo le salió, a causa de gritar con la voz quebrada. Soltó un sollozo y giró la cabeza hacia la ventana. —No quiero que vuelvas a hablarme nunca más en tu vida. —dijo con la voz quebrada.

Harry se mordió los labios y bajó la mirada, sus ojos estaban nublados. Zayn realmente estaba mal ahora, y esta vez la culpa era suya. Él no quería perder a su amigo, pero ya lo había hecho y era tarde para lamentos. Tal vez él no debería haberse metido jamás en eso, porque ahora tal vez, él la hubiera perdido para siempre, y sería su culpa. —Lo siento mucho. —susurró, y en lugar de no decir nada o pedirle que se fuera, dijo algo que Harry no esperaba escuchar.

—Cállate, vete. Tú jamás fuiste mi amigo. —dijo con la voz envenenada. Harry dio un asentimiento de cabeza y salió de la habitación. Sabía que las palabras de Zayn no iban en serio, que él estaba enfadado, tanto hasta el punto de decir cosas que realmente no pensaba. Le dolió lo que le dijo, y mucho, pero más le dolía el hecho de que ahora Zayn estuviera hecho mierda por su culpa, y que tal vez le hubiera arruinado la vida.
Él estuvo poco tiempo junto a él, apenas vio su relación con Noa, y no podía opinar, pero simplemente quiso defender a su amigo, simplemente quería ayudarlo a no sufrir, jamás contó con que él recuperara su memoria.

Zayn se encontraba sobre la camilla, el ritmo del electrocardiograma había disminuido, pero sus sollozos aumentado. Ella lo había engañado, pero lo quería. De lo contrario ella no habría ido a la cárcel por él, ella no habría ido a buscarlo, ella no lo habría defendido pese a todo. Lo había engañado, sí, ¿pero y qué pasaba con lo bueno? ¿Qué pasaba con todo lo bueno que ellos dos habían pasado juntos? No era poco, todos los momentos, las noches abrazados, cuando ella cocinaba, cuando ella lo besaba, cuando ella le sonreía o le hacía sonreír, ella lo retrató. Él necesitaba recuperarla, de lo contrario no podría soportarlo. Le dolía tanto saber que ella no lo recordaba, tanto... Tanto que él antes no se había percatado porque él apenas había hablado con ella, eso creía. Ahora que lo recordaba era algo que ardía en su pecho, el cómo ella no lo había recordado al verle la cara, el que no recordaba su nombre.
Otro sollozo escapó de sus labios y el electrocardiograma volvió a acelerarse, al igual que sus sollozos. Cerró los ojos y movió sus brazos, quitándose los cables conectados a su cuerpo, enrabiado. Él necesitaba encontrarla, ahora. Él necesitaba que ella volviera con él, porque si no lo hacía él jamás se lo perdonaría. Cuatro años, cuatro años sin ella, cuatro años que ella tal vez pasó junto a otros hombres, cuatro años en los que se había olvidado de él.

La puerta se abrió, pero él siguió deshaciendo cables hasta que escuchó una voz gritar su nombre. —¡Zayn, qué haces? —ignoró la voz de Louis y fue a levantarse, pero Louis lo empujó a pesar de que Zayn se removiera y le pegara para librarse.

—¡Louis, déjame, tengo que encontrarla! —gritó Zayn, Louis acababa de sujetarle los brazos impidiendo que se moviera.

—¡Basta! —le gritó. —Zayn, así no lograrás encontrarla, estás débil y todavía no te han dado al alta.—le dijo Louis.

—Le necesito, Lou. —dijo Zayn con la voz quebrada.

—Zayn, dijiste que ella no te recordaba. —murmuró Louis. No para hacerle sentir mal, sino para que recapacitara.

—Me da igual. —dijo con la voz quebrada. Sorbió su nariz. —Todo es culpa de Harry.

Louis parpadeó. —¿Qué? —murmuró.

—Louis, por favor, dime que tú no lo sabías. —suplicó, mirándolo. Louis bajó la mirada, admitiendo su parte de culpa. Él sabía a cerca de lo que Harry había hecho.

—Yo no sabía qué hacer. —murmuró él culpable. —Me sentía mal engañándote, Zayn, pero Harry me llenaba la cabeza de... De patrañas y no... Además, no podía traicionarle.

—Lo entiendo. —murmuró Zayn en voz baja, y cerró los ojos. —Sé lo que es sacrificarte por la persona a la que amas, ¿sabes? —dijo con la voz quebrada. —Ella también lo hacía.

—Zayn, lo siento mucho. —dijo Louis de corazón. Él no mentía, realmente estaba arrepentido porque nunca estuvo de acuerdo con aquello, pero no podía llevarle la contraria a Harry y no podía delatarlo.

Y ahora, todo pasaba factura.
[2/4.]

lunes, 21 de diciembre de 2015

BAD Girl | Zayn Malik - Capitulo 7 (Sex teacher)

Autora: Sandra M.P.

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ZAYN:
—¿Cómo te sientes? —me preguntó ella. Yo estaba jadeando, y me sentía increíblemente bien. Y eso había sido... Realmente placentero.

—Bien. —dije yo simplemente.

—¿Te ha gustado? —me preguntó ella, y yo asentí sonrojado.

—Gracias por... Enseñarme. —dije yo.

—Un placer. —dijo, y capté su doble sentido. —Bueno, hemos hecho un buen trabajo, no pueden decirnos que no hemos hecho Naturales. —dijo ella haciendo que yo me sonrojara aún más.

—Oh, es verdad, el trabajo. —dije yo acordándome. Después de eso se me había olvidado.

—Tranquilo, si no lo terminamos podemos quedar otro día. —dijo ella, y yo me sonrojé aún más.

Quería hacerle una pregunta, sobre esto, sobre el sexo, pero no podía. Sabía que me rechazaría, y no quería que lo hiciera. Prefería dejar las cosas como estaban y conformarme con la masturbación.

—Si quieres la próxima vez lo hacemos en mi casa. —dijo ella, y yo me quedé desorientado.

—¿El qué? —pregunté perdido. Ella sólo rió y se mordió el labio.

—Zayn, ¿me estás tentando de nuevo? —dijo ella, y yo tragué saliva.

—N-no, sólo estaba pensando en otra cosa... Y no te escuché. —dije, y ella sonrió.

—¿En qué pensabas? —preguntó ella interesada, y yo tragué saliva sonoramente para luego apartar la mirada. —Sabes que puedes confiar en mí, ¿verdad? —dijo ella.

—¿Podrías enseñarme más? —solté de golpe, y ella se sorprendió, pero no pareció tomárselo a mal.

—Verás... Para... La próxima fase... Se necesitan dos personas. —dijo ella, y yo empecé a respirar pesadamente. Creo que me estaba pasando lo mismo que antes, me estaba excitando de nuevo.

—Con... Eso quieres decir... ¿Que vas a tocarme? —dije en susurro, ya que me costaba hablar dada mi situación.
¿De verdad quieres que yo te enseñe? —dijo ella, y yo asentí.

—Eres la única chica que no... —empecé a hablar pero ella colocó su dedo índice en mis labios.

—No lo digas. —me calló ella, y yo suspiré para intentar calmar mi agitada respiración. —¿Estás excitado de nuevo? —dijo ella, y yo asentí.

—Necesito masturbarme. —dije yo sonrojado, y ella sonrió.

—¿Quieres que te ayude? —preguntó, y yo ya no podía hacer nada para calmar mi respiración. Estaba demasiado excitado.

—¿Me vas a masturbar tú? —pregunté. Mi voz sonaba extraña, ronca.

—Si tú quieres, claro. —dijo ella, y yo asentí sin poder decir nada. Ella sólo sonrió y se acercó a mí. Luego sentí sus tibias manos en mi miembro y solté un gemido. Ella empezó a acariciarlo y yo no paraba de gemir. —No hagas mucho ruido, recuerda que están tus padres. —dijo ella, y yo asentí mordiendo mi labio para no gemir. Pero no pude contenerme.

—No puedo. —dije yo agitado, y ella acercó su boca a la mía.

—Cuando llegues, avísame. —dijo ella rozando mis labios.

—Sí. —susurré, y ella empezó a hacerlo más rápido. Yo estaba en otro mundo, me sentía increíble, lleno de placer, pero necesitaba explotar, liberarme. —Ya, ya llego. —dije, y ella me besó. Luego de eso mi orgasmo llegó y gemí en su boca. Luego nos separamos y ambos nos miramos mientras respirábamos agitadamente. Desvié mi mirada hacia abajo y me sonrojé automáticamente. Su mano estaba llena de mi semen. Ella alzó la mano, la cual estaba manchada por mi semen, y la lamió sin apartar su mirada de mí.

Y ese gesto hizo que se me retorciera la polla.

—He querido probarte desde la primera vez que te vi. —dijo ella, y yo jadeé en sorpresa. No me esperaba eso. —Pruébate. —dijo ella colocando su mano delante de mi boca. Yo, sin dudar, lamí su mano, probándome. Era salado, y estaba caliente. Y venía de mi... Me sonrojé al pensar eso. —Sabes bien. —dijo ella lamiendo otra vez su mano. Yo tragué saliva al sentir otra vez cómo mi eje subía.

—Por favor... Para... —pedí, y ella me sonrió para luego besarme en los labios, suavemente, tiernamente. Un beso de verdad, no por una maldita apuesta.

—Creo que podríamos hacer nuestro propio proyecto de Naturales. —dijo ella acariciando mi mejilla, y yo sonreí a la vez que me sonrojaba. Todo esto era nuevo para mí. Acababa de conocer a una chica y ya... Bueno... No sabía exactamente si habíamos tenido sexo o no, ya que no sabía cómo llamar a lo que acababa de pasar. Sólo sabía que no me arrepentía de ello en absoluto.

—¿La próxima vez iremos más lejos? —dije sin pensar. Ni si quiera sabía cómo había sido capaz de decir eso en voz alta.

—Sí. —afirmó ella sonriendo. Yo ya estaba sonrojado debido a mi pregunta anterior. —Pero ahora creo que será mejor que me vaya a mi casa, se está haciendo tarde. —dijo ella interrumpiendo mi perfecta tarde. Al fin y al cabo, todo tiene un final. Me sentí triste al oír eso, no quería que se fuera, no quería separarme de ella.

—Sí. —dije sin poder ocultar mi decepción. Ella me acarició la mejilla y me dio un tierno beso en los labios.

—Nos vemos mañana. —susurró ella aún rozando mis labios. —Y recuerda que tendrás que venir a mi casa a seguir con el trabajo de Naturales. Mis padres no estarán en casa, podrás gemir todo lo fuerte que quieras. —dijo ella, y yo me sonrojé. Ella me dio otro beso más intenso y abrió la boca, invitando a mi lengua, que indecisamente empezó a pelearse con la suya sensualmente. Una sensación maravillosa, como todas las que ella era capaz de provocar en mí. Nos separamos del beso y la abracé fuertemente. Simplemente la acababa de conocer y sería capaz de confiarle mi vida, porque ella era lo mejor que había aparecido en ella, era un ángel que aparecía para iluminarme el camino y enseñarme que no toda la gente es mala.

Es mi ángel blanco y negro.

domingo, 20 de diciembre de 2015

PlayBoy | Zayn Malik, Larry Stylinson, Niam Hayne - Capitulo 26 (She dropped me)

Autora: Sandra M.P.

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Estaba desesperado, parecía perdido, asustado, confundido, débil. ¿Qué le pasaba? ¿Dónde había estado? No entendía por qué estaba así. Era como si acabara de salir de un lugar donde lo habían tenido preso mucho tiempo. Una semana en todo caso, y no era tanto.

Zayn, ¿qué coño te pasa? —dije, con el ceño fruncido.

Zayn parpadeó. —Por favor... Llévame con ella... Por favor. —pidió, con la voz muy débil. Se tambaleó y yo lo agarré. De acuerdo, ahora sí que me estaba cagando. ¡Qué coño le había pasado?

Hey, hey. —dije, preocupado. —Te llevaré con ella. Pero, Zayn, aguántate de pie, por favor. —él asintió débilmente con la cabeza.

¡Liam! —Niall me encontró y abrió mucho los ojos. —Zayn. —exclamó, sorprendido, y a la vez con cierta molestia. Pero al observarlo mejor, esa molestia desapareció. —¿Estás bien? —ahora estaba preocupado, como yo.

Hay que llevarlo con Leah. —dije yo. Él me miró.

¿Con Leah? A un hospital. —dijo él. Yo bufé.

No creo que sea tan grave, Niall. Y él quiere ir con Leah. —dije yo. Él rodó los ojos.

Pues vamos. —dijo Niall. —Espero que sepas lo que haces.

Louis:

Ed me miraba con mala cara. Normal, ahora parecía Voldemort en versión pelirrojo.
Harry entró en la sala donde estábamos Ed, Justin, yo, y más de veinte personas más. Pasaba de nombrarlas a todas. Estaba serio, pero cuando su mirada se cruzó con la mía sonrió. Yo sonreí de vuelta y vino hacia mí.

Hola. —saludé tímidamente.

Hola. —saludó él al tiempo que me agarraba de la cintura y juntaba nuestras frentes, manteniéndome muy cerca de él. Parpadeé sorprendido y miré de reojo a los otros miembros del grupo. Todos nos miraban.

Ha-Harry... Todos nos miran. —murmuré intentando separarme de su agarre, pero él me agarró más fuerte.

Que se mueran de envidia, porque tú eres sólo mío. —me susurró. Enrojecí al tiempo que me derretía. ¿Cómo la misma persona que había secuestrado, violado y torturado a Zayn era tan dulce ahora? ¿Cómo la misma persona que se había reído en mi cara cuando le había confesado mis sentimientos hacia él era tan romántica? —Te quiero, Louis, y no me cansaré de decirlo. —me susurró, y me besó. Me encantaba eso. Era mi sueño, mi fantasía. Hecha realidad.

Niall:

Tuvimos que llevar a Zayn a rastras hasta el apartamento de Leah. Estaba más mal de lo que pensaba, y ya le había dicho a Liam que lo lleváramos a un hospital. Pero no, él quería ver a Leah.

Zayn, ¿seguro que no quieres que te llevemos a un hospital? —le había preguntado eso mil veces, y la respuesta siempre era "no", pero por preguntar, ¿qué más daba?

No. —susurró débilmente. —Sólo quiero ver a Leah...

Y estaba muy seguro de ello, porque no paraba de repetir su nombre en susurros, constantemente. Es como si estuviera en shock, o traumatizado, o algo, no lo sé. Pero estaba claro que Zayn no estaba para nada en condiciones.
Llamé al timbre y nos abrió una Leah seria, y no parecía igual que en estos últimos días. No parecía hundida, ni deprimida, sino más bien impasible, seria, no sabría describirlo, aparte de que no entendía semejante cambio. Algo sucedía. Su mirada se posó en Zayn y parpadeó.

Zayn. —susurró, con debilidad. Ese muro que la envolvía, de seriedad, pareció debilitarse por unos instantes, hasta que volvió a envolverla de nuevo.

Leah. —susurró Zayn. Y no sé como lo hizo, porque estaba muy débil, pero se lanzó a sus brazos. Leah lo sujetó y nos miró seriamente. Le pasaba algo. ¿El qué? No lo sabía, pero algo no andaba bien.

***

¿Qué crees que le pasa a Leah? —me preguntó Liam.

Torció la cabeza. —No lo sé, Liam, pero algo no está bien. Le pasa algo.

Asintió con la cabeza. —Estaba demasiado seria, no sé.

Eso no me traía buena espina. Algo malo había pasado. Muy malo, porque para cambiar el estado de ánimo de Leah, de uno depresivo y triste, al que estaba cuando llegamos... Necesitaba algo muy gordo.

Zayn:

Leah... —susurré, abrazado a ella. Ella también me abrazó. Estaba tensa, no me abrazaba igual, no, era distinto, estaba distante. No sentía su calor. Alcé la vista y la miré. Su mirada era fría. Tragué saliva. —¿Qué pasa? —susurré, con miedo.
Ella negó con la cabeza, suspirando. Una chispa de algo misterioso cruzó por sus ojos, y se apartó de mí. Parpadeé, mirándola confundido.

No puedo, Zayn. —me dijo.

Tragué saliva. —¿Q-qué? ¿Q-qué no puedes? —tartamudeé.

Seguir con esto, Zayn. Esto no tiene futuro. —sus palabras se me clavaron en el corazón, como cuchillas.

¿Qué? No... No, por favor, Leah... No... No me hagas esto... No digas eso. —tartamudeé, al tiempo que mis ojos se humedecían. Esto no podía estar pasando. Esto... Esto no podía ser. Me levanté del sofá y me acerqué a ella.

Ella negó con la cabeza. —No, Zayn... Se acabó. Búscate a otra que soporte tu pasado.

Di un paso atrás, tocado, asustado. No... No... Mi pesadilla... Estaba sucediendo. ¿Por qué? ¿Por qué ahora que había logrado escapar? ¿Por qué después de esa llamada? Me echaba de menos, había seguido adelante, por ella. Ahora estaba aquí, de nuevo, junto a ella. ¿Qué había pasado? ¿Cómo? ¿Por qué? —Leah. —susurré, con la voz quebrada.

Ella negó con la cabeza. —Vete. —me dijo. Sonaba tan distante, tan fría... Di otro paso atrás, mirándola, sin creerlo. —Lárgate, Zayn. —dijo. Sollocé y salí corriendo, pasando por su lado. Corrí fuera de ahí, de su apartamento, de su edificio, lejos de ella.

¿Por qué? ¿Qué había hecho mal? ¿Es que había hecho algo mal acaso?

Corría calle abajo, perdido, sin tener a dónde ir, perdido, sin rumbo. ¿A dónde ir, si no tenía lugar? ¿Con quién ir, si no tenía a nadie? ¿Por qué seguir adelante, si estaba solo en el mundo?

Me senté en el escalón del portal de una casa y abracé mis rodillas, llorando. La gente pasaba, y nadie se me acercaba. Normal, con esas pintas.

¿Era esto a lo que estaba destinado? ¿A sufrir? ¿A nada? Por cada paso adelante retrocedía dos. Cuando pensaba que todo estaba bien, cuando tenía a alguien a mi lado, cuando pensaba que no estaba solo, cuando ella me prometió que no se iría, que no me dejaría caer... Lo hizo.

Había, y me había roto.


Ella... Me había dejado caer.


[Bueno, sólo queda un micro-capitulo, así que, ¿qué os parece si superamos los +5 y lo subo más tarde en lugar de esperar al jueves?]

viernes, 18 de diciembre de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - I. Vida

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT.

Pasaron cuatro años. Zayn rehízo su vida, ahora vivía junto a Harry, Louis y Liam en su propio apartamento, no había nada mejor que vivir junto a tus mejores amigos, y era así como él vivía ahora. Oh, y junto a su perra, Hush. Los chicos le dijeron que la apodó así antes de perder la memoria, porque era muy silenciosa. La verdad era que él no recordaba de dónde había salido, pero Harry le contó que Zayn se lo había encontrado por la calle un día, aunque Louis tenía otra versión, que era que una persona especial se lo había regalado. Habló con ambos, y ambos mantenían su versión, y le fue imposible descubrir cuál de ellos mentía.
Trabajaba en un restaurante, con Louis. Ambos habían conseguido trabajo allí. Zayn fue el primero en conseguir el trabajo, y después, como Louis también quería colaborar, Zayn le informó a cerca de un puesto de trabajo libre en el bar en el que él trabajaba. Consiguió el trabajo el primer día que fue, y ahora trabajaba con Zayn, cosa que hacía que Harry se pusiera un tanto celoso sabiendo que Louis una vez estuvo colado por él, y pasara el tiempo que pasara sentía celos cuando Zayn estaba cerca de él, aunque Zayn no estuviera mínimamente interesado en Louis.
Ella, por otra parte, seguía viviendo sola en su apartamento. Tania y ella habían terminado siendo amigas, y cuando Tania buscaba un lugar donde vivir, le pidió a Noa si podía ocupar la habitación que ella tenía libre en su apartamento. Ella se negó a pesar de las veces que su amiga insistió. Finalmente, Tania había terminado teniendo a su hijo, al que llamó Gabe. Ella a veces era niñera del pequeño niño, ya que le gustaba estar con él. Era un niño muy tranquilo, pero animado a la vez, sin duda alegraba sus días. Ella había optado por ser fotógrafa, ya que descubrió que lo suyo era enfocar desde ángulos precisos y apreciar una buena fotografía, encontrar algo maravilloso en algo simple y capturarlo en una fotografía, aunque no vivía de aquello. Ella había optado por ser profesora para niños de infantil, ya que resultó tener buena mano con los niños. ¿Quién lo diría?
Ahora estaba completamente fuera del negocio ilegal y todo su pasado había quedado en eso, pasado. Ella ahora tenía una vida normal y corriente trabajando como profesora para niños pequeños, un trabajo maravilloso si no tenía en cuenta algunos cambios de pañales.

Ellos dos no volvieron a toparse, tal vez el destino no tenía planeado que ellos dos terminaran finalmente juntos.

Jueves veintiuno de noviembre del 2019, un día más en la vida de ambos. Zayn se encontraba terminando de limpiar la cocina a las seis de la tarde, dentro de poco sería hora de irse a casa. A pesar de que el trabajo no era algo pesado, ambos estaban deseando irse ya a casa.

Lou, ¿crees que podrías venir a ayudarme? —preguntó Zayn desde la cocina, no debería haber cogido tantas ollas de golpe, al ser tan vago prefería cogerlas todas de golpe en lugar de ir de dos en dos, tal vez cuatro, pero él había agarrado diez y corría el riesgo de que todas cayeran al suelo. —¡Lou! —empezaban a cansársele los brazos, y aquello no era bueno.
Louis puso los ojos en blanco y dejó de colocar los platos para ir hacia él y agarrar algunas ollas. —¿Tan difícil te resulta ir despacio? Un día vas a cargarte algo y te lo van a descontar del sueldo. —lo regañó, dejando las ollas que le había quitado de encima sobre la encimera.

—Ya lo sé. —murmuró Zayn yendo hacia el mueble y depositándolas en su lugar.

—Entonces deja de hacerlo. —dijo Louis terminando de colocar el último plato. —Yo ya he terminado, te espero en el coche, ¿vale? —le dijo.

—Louis. —le reprochó. Él quería que lo esperara.

—Zayn, tengo que poner la calefacción si no quieres que nos muramos de frío. —le dijo Louis saliendo de la cocina. Zayn bufó y regresó para coger más ollas. Todos se habían ido ya, y las únicas personas que quedaban en el restaurante eran ellos dos. Bueno, ahora sólo él. Cogió todas las que sus brazos le permitían, esta vez sin correr riesgos, ya que Louis no estaba cerca de él para ayudarlo en caso de emergencia, y las colocó en su lugar. Volvió de nuevo junto al fregadero, agarró las dos cacerolas que quedaban por coger y fue a colocarlas también en su lugar. Anduvo hasta el perchero, cogió su chaqueta, se la puso y cogió las llaves que se encontraban junto a la puerta. Se abrochó la chaqueta y salió del restaurante, cerrando la puerta con llave y bajando la verja de metal.

Se giró de golpe y se chocó con alguien. —Perdona, no te había visto. —se disculpó él avergonzado, al ver que le había derramado un poco de su café encima. El sujeto suspiró como si intentara tranquilizarse y Zayn se sonrojó, mirando unos ojos verde intenso mirándolo con un poco de enfado.

—Da igual. —murmuró ella, un tanto enfadada. No era un día bueno para ella, mucho menos ahora.

—De-deja que te dé un clínex. —tartamudeó, metiendo torpemente la mano en su bolsillo y sacando un paquete.

—No importa. —negó ella. Zayn se fijó mejor en la chica, aquella chica le resultaba familiar, ahora que se fijaba. Era como si él la hubiera visto en alguna parte.

—Yo... Disculpa, ¿te conozco? —murmuró Zayn mirándola fijamente.

La chica torció la cabeza. —Lo dudo. —dijo, yendo a pasar por su lado e irse, pero él la agarró del brazo.

—Ya sé quién eres. —dijo. —¿Noa Wilson? Iba contigo a clase. —dijo felizmente, él la había reconocido finalmente.

Ella se giró y lo miró, sin expresión alguna en el rostro. Finalmente terminó frunciendo el ceño. —Creo que no te he visto en mi vida, lo siento. —ella se encogió de hombros, y él parpadeó, un tanto dolido. Estuvieron todo un curso juntos. Tal vez él había cambiado demasiado como para que ella lo reconociera cuando no habían hablado jamás. Vio las fotos del anuario, era ella, sin duda. No podía estar equivocándose.

—Zayn —murmuró él. —, Zayn Malik. —dijo, intentando que le sonara. Ella negó con la cabeza y él desvió la mirada por un momento. —Solían... Meterse conmigo. —murmuró un tanto avergonzado.

—Oh. —dijo ella, como si ya lo recordara. —Creo que ya te recuerdo. —él esbozó una pequeña sonrisa ante aquello. —Bueno, debo irme, Zayn. —dijo ella, ahora sí, pasando por su lado y andando velozmente, alejándose, como si huyera de él.

Él parpadeó y empezó a andar hacia el coche donde Louis estaría esperándolo, probablemente, mucho más calentito que él debido a la calefacción.

—Por fin, anda que no te has tardado, don prisas. —dijo Louis cuando él abrió la puerta del copiloto y entró, sentándose y metiendo las piernas para cerrar rápidamente la puerta y calentarse. Se echó un poco de aliento en las manos para calentarlas e hizo fricción con éstas, intentando que se calentaran. —Hace un poco de frío, eh. —le dijo Louis mientras arrancaba el coche.

—Sí. —murmuró Zayn estirando las manos y colocándolas sobre la rendija del aire caliente. —¿Sabes con quién me he topado al salir del restaurante? —preguntó girando la cabeza hacia él.

—No, ¿quién? —preguntó, pero no demostró mucha curiosidad hasta que escuchó el nombre de aquella persona.

—Noa Wilson. —sus ojos se abrieron más de la cuenta y miró a Zayn de reojo, quien lo miraba curioso por su reacción.

—¿Ah, sí? —murmuró, como si pretendiera hacer que no le importaba. —¿Y qué te ha dicho?

Zayn miró sus manos calentándose en la rendija y se encogió de hombros. —Al principio no me reconoció, no se acordaba de mí hasta que le dije que era el chico con el que se metían. —murmuró. Sabía que el tema, a pesar de todo, seguía tocando a Louis por el hecho de que él era una de esas personas que se metían con él.

—Oh. —Louis sonaba decepcionado, Zayn supuso en seguida que era debido a que el tema le dolía, aunque se estuviera equivocando al suponerlo. Louis se sentía decepcionado al escuchar que ella no parecía recordarlo. Él, a pesar de no conocer a Noa y a pesar de lo que Harry le hubiera dicho, tenía la esperanza de que aquellos dos volvieran a estar juntos. —Bueno, no hablasteis mucho. —murmuró, sin mirarlo.

—Bueno, no recuerdo si hablamos o no. —dijo Zayn sin darle importancia. Louis se mordió los labios y apretó las manos levemente en el volante. No, por supuesto que él no lo recordaba. Jamás estaría de acuerdo con lo que Harry había hecho, jamás le gustó la idea de que él apartara a Noa de Zayn cuando ella realmente lo amaba, aquello era capaz de verse a kilómetros, pero Harry no lo veía así. Después de que Noa desapareciera, Louis la buscó, pero no la encontró. Él quería que ella volviera, pero resultó imposible, fue como si realmente hubiera desaparecido. Era curioso cómo ahora aparecía de repente. Louis había deseado muchas veces encontrarla y pedirle que regresara con Zayn, porque Harry había hecho muy mal en decirle que se alejara de él, y había causado más daño del que nunca imaginó, a ambos.

***

—Hush. —la llamó, mientras vertía comida para perro en su plato de plástico de color rojo. Hush vino corriendo hacia él y empezó a comer como si llevara mucho tiempo sin hacerlo. Tenían un pequeño jardín para Hush, donde ella cavaba muchos hoyos en los que enterraba todo lo que encontraba, por esa razón no le permitían entrar en casa. Una vez enterró los calzoncillos de Harry en un hollo, Harry los estuvo meses buscando sin éxito, hasta que un día aparecieron llenos de tierra. A Hush no le caía muy bien Harry. Zayn suspiró y acarició su lomo. Se colocó recto de nuevo y empezó a andar hacia dentro, cerró la puerta una vez hubo entrado y se dirigió a la cocina para tirar la lata a la basura. Ellos desde un principio quisieron un piso arriba, pero como Hush necesitaba espacio compraron el de la planta baja.

—Zayn, ¿te va bien pizza para cenar? Me da pereza preparar algo. —dijo Louis entrando en la cocina.

—Por mí bien. —le dijo él yendo al fregadero para lavarse las manos. —¿Dónde están Liam y Harry?

—Había una nota en la nevera que decía que se iban a comprar. —explicó.

—A lo mejor compran algo para comer. —dijo Zayn secándose las manos.

—Compren lo que compren, yo no voy a cocinar. —dijo Louis sentándose sobre la encimera de un salto.

Zayn sonrió y fue hacia la nevera, abriéndola en busca del zumo que le apetecía. —¿Quieres zumo? —le preguntó a Louis mientras cerraba la nevera con la botella de zumo de piña en la mano.

—Vale. —dijo Louis, y Zayn dejó la botella a su lado, sobre la encimera, y abrió el mueble de arriba cogiendo los vasos. Zayn vertió zumo en ambos vasos y cogió el suyo, llevándoselo a los labios mientras andaba lentamente hacia la nevera. Se terminó el zumo, abrió la nevera con el codo y metió la botella de nuevo en la puerta de la nevera. La cerró y fue hacia el fregadero para dejar el vaso. Louis bajó de la encimera de un salto y dejó también el vaso dentro del fregadero.

—¿Qué hacemos? —preguntó Zayn. Si Harry y Liam estuvieran ahí, probablemente cenarían y hablarían entre ellos de lo que habían hecho hoy, pero realmente no tenían nada interesante que contarse ellos dos.

Louis se encogió de hombros. —Zayn, ¿recuerdas algo del curso de 2015? —le preguntó de repente, y Zayn torció la cabeza.

—Muchas veces he intentado recordarlo. —murmuró, y negó con la cabeza. —Pero ha sido imposible. No me acuerdo de nada. —murmuró él. —Pero me sorprende que aprobara.

Louis asintió con la cabeza, un poco triste por la respuesta. —Bueno. —murmuró. —Nosotros te ayudamos a aprobar. —fue lo único que pudo decir. Al menos aquello era cierto.

Escucharon el sonido de una puerta abrirse y unas llaves, y en seguida supieron que ellos ya estaban de vuelta. —Chicos, ya estamos. —escucharon la voz de Harry.
Louis fue el primero en salir de la cocina, fue hasta su novio y éste se colgó en su cuello dejando las bolsas en el suelo y besando al chico de ojos azules. Aquellos dos derrochaban azúcar con lo dulces que eran. Zayn sonrió al verlos y vio a Liam llegar cargado de bolsas como una mula y dejarlas en el suelo. Liam estaba fuerte, los años lo habían tratado cada vez mejor.

—¿Qué tal el trabajo? —le preguntó Liam a Zayn para dejar que aquellos dos terminaran sus muestras de afecto.

—Bien. —suspiró Zayn. —Pero tengo hambre.

Liam rió levemente y miró a la pareja, la cual estaba riendo. —A ver, parejita, que aquí hay hambre. —los interrumpió Liam, y los ojos de ambos se posaron sobre el chico de ojos marrones.

—Yo no pienso cocinar, así que si alguien se ofrece voluntario... —Louis se encogió de hombros.

Liam suspiró. —Hemos traído pizza congelada. —informó.
[¡Bang! Surprise. ¿A que no os veníais venir la primera parte del bonus? Love me.]

jueves, 17 de diciembre de 2015

PlayBoy | Zayn Malik, Larry Stylinson, Niam Hayne - Capitulo 25 (I'm... I'm not a monster!)

Autora: Sandra M.P.

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Vamos, Leah, no puedes seguir así. —dijo Niall. Llevaba días sin comer, en la cama, con el móvil en la mano, esperando una llamada, suya, esperando escuchar su voz. ¿Por qué? ¿Por qué no puedes estar conmigo ahora?

¿Cómo quieres que esté, Niall? —dije, con la voz apagada, como ya era costumbre.

Te ha dado fuerte, Leah. —dijo Liam, y yo asentí con la cabeza, sin decir nada.

Sí... ¿Y si le ha pasado algo? ¿Y si... Y si
...? —rompí en llanto. Si eso pasaba... Yo moriría, seguro. Sería... Sería tan doloroso, insoportable, horrible, tanto que preferiría morir.

Estará bien, Leah. —dijo Niall en un intento de animarme. ¿Lo estará?, ¿por qué no me llama entonces?

Recuerda nuestro trato. —dijo por el auricular.

Leah deja de narrar.

Sí, sí. —dije yo. Tampoco sería para tanto. Ella ya había venido por aquí algunas veces, pero necesitaba su número o algo para localizarla, no lo sé. —Pero necesito su número de teléfono.

Por eso no te preocupes, la tengo. —dijo. Siempre preparado. No me resultaba un favor tan grande hacer eso, era simplemente asustarla, nada más, una advertencia, pero estaba seguro de que él tenía algo más en mente, algo más importante, que yo no sabía y que quizás no tenga que ver conmigo, pero tramaba algo gordo.

Zayn:

Oscuridad. Ya era costumbre. Dormía en la oscuridad y despertaba en ella. Esa habitación oscura y fría. Cada día moría un poco de esperanza en mí. La esperanza de salir de aquí, la esperanza de volver a verla, la esperanza de poder estar con ella, sin problemas, la esperanza de que todo terminara. Esperanza. Dicen que la fe es lo último que se pierde, sin embargo yo estaba empezando a perderla, y cada vez había menos.

La puerta se abrió, y por ella entró Harry, impasible, fuerte, impenetrable, y yo me quedé quieto, esperando una orden, algo, pero no lo que él me dijo. —Puedes irte. —dijo. Parpadeé. Era broma, ¿no?

¿Qué? —murmuré, sorprendido, sin creer lo que mis oídos escuchaban.

Lo que has oído. —me ladró. —¡Largo! —me gritó. Me levanté de golpe e intenté salir corriendo, pero me jaló del brazo, quedando muy cerca de mí. —Como se te ocurra denunciarnos, o decir algo... Te juro que vendré a por ti y te mataré. —dijo amenazadoramente. Asentí efusivamente con la cabeza y me soltó bruscamente. Corrí por aquel lugar y me encontré a Louis por el pasillo, quien me sonrió.

Eres libre, Zayn. —me dijo.

Asentí, con una gran sonrisa, una sonrisa que nada ni nadie podía quitarme de la cara en ese momento. —Podré verla. Podré verla, Louis. —dije, riendo, feliz, sin creer lo que me estaba pasando. Haberlo pasado tan mal, haber estado días sin ver el sol, la luz, haber sido violado, torturado, haber estado encerrado, perdiendo la esperanza día a día, pedacito a pedacito, soportarlo todo, y que finalmente logres ser libre, era la mayor recompensa.

Me abrazó. —Ve a por ella. —me dijo con una sonrisa. Asentí efusivamente, sonriendo, y corrí fuera de aquel lugar. La luz del sol me cegó por unos momentos y corrí por aquel sendero, no había nadie, es más, estábamos en la misma nada, pues no veía ninguna urbanización, pero me daba igual. Yo corría por ella, por verla, por tenerla, por volver a estar en sus brazos. Necesitaba llorar en sus brazos, desahogarme, contárselo todo, todo, sin importarme nada. Que me hiciera sentir bien, que me acariciara, que me besara como solo ella sabía hacerlo, simplemente eso.

Liam:

Lleva días encerrada en casa, Niall tenemos que ayudarla. —le dije. Me daba mucha pena. Estaba destrozada.

¿Cómo pretendes ayudarla, Liam? Para ayudarla necesitamos que Zayn vuelva. ¿Cómo vamos a hacer eso si no sabemos nada? No sabemos ni dónde está, ni por qué no viene a verla, ni por qué no la llama, tampoco no sabemos por qué no va a... A trabajar. —dijo lo último con una mueca. No nos había dicho nada. Nada.

Somos sus amigos... No entiendo por qué no nos ha contado nada. —dije deprimido.

A lo mejor no sabe nada. —dijo él. No. Seguro que sabía qué pasaba, pero no quería contárnoslo. Ocultaba algo, pero no sabíamos el qué ni por qué.

Ya... Y a menos que encontremos a Zayn... —hablaba, estaba seguro de ello, pero yo era incapaz de escuchar nada, porque estaba estático, no podía escuchar, no podía moverme. Era él. Era él. ¡Era él y estaba seguro!

¡Zayn! —grité, y me importaba una mierda que todo el bar se me hubiera quedado mirando. Me levanté de la silla y corrí.

¡Liam! —gritó Niall. Lo ignoré y salí del bar, corriendo. ¡Mierda! Lo había perdido de vista. ¿Dónde estaba?

¡Zayn! —grité, buscándolo como loco. ¿Dónde coño se había metido? Empecé a buscar por todos lados, ¡y lo encontré! —¡Zayn! —grité, y él se dio la vuelta. Se me quedó mirando, sin moverse del sitio, como si no me creyera real.

¿Liam? —dijo una vez me tenía delante, como si le hablara a un extraterrestre.

¡Se puede saber dónde coño has estado? —le grité. Él parpadeó. —¡Leah no ha salido de casa en una puta semana! —le grité, cabreadísimo. —¡Estaba muy preocupada por ti y tú desaparecido, y ni siquiera has tenido cojones ha llamarla! —exploté, sin dejarle decir nada, aparte de que no parecía que tuviera intención de hacerlo.

Leah... Leah... ¿Dónde está? —dijo, perdido, esperanzado. Parpadeé y me fijé mejor en él. Iba despeinado, sucio y con la ropa arrugada y mal colocada, como si hubiera estado días encerrado en algún lugar, aprisionado. —Necesito... Necesito verla. —dijo, y yo parpadeé, sorprendido.

Aquí pasaba algo. No era normal que reaccionara así después de los gritos que le acababa de dar, después de la bronca que acababa de echarle.

Liam deja de narrar.

¿Qué demonios estaba haciendo este aquí? ¿No se suponía que lo tenía Harry? ¿Se había escapado? No, eso era imposible. Estaba hablando con un chico de pelo castaño, quien lo miraba raro. Zayn tenía un aspecto horrible, se notaba que no hacía mucho que había salido de ahí. Cogí mi teléfono y llamé a Harry.

Diga. —dijo cortante.

¿Por qué estoy viendo a Zayn en la calle? —dije, y él se calló.

He dejado que se vaya. —dijo sin más. ¿Qué? ¿Cómo que había dejado que se fuera?

¡Nos ha visto la puta cara, Harry! —dije.

No hablará. —dijo él. ¿Qué era eso?, ¿una tomadura de pelo? Harry nunca dejaría escapar a un prisionero.

Me tomas el pelo. —dije.

No. Lo he dejado libre. —dijo. Parpadeé, absorto.

Me dijiste que te vengarías, por mí. —le dije.

Rió. —Y voy a hacerlo. Créeme, Leah no va a querer estar con él. —dijo.

¿Debería fiarme de ti? —dije, cortante. ¿Que Leah no querría estar con él? Más le valía. Prometió ayudarme. De lo contrario perdería a este miembro de los "Hunters".

Deberías. —afirmó. A saber qué le habría dicho a Leah, o qué habría hecho para ello. Me fiaría de su palabra.

¿Qué has hecho? —le pregunté. Él rió.

No te interesa saberlo, Justin. —me dijo. —Lograrás lo que quieres. —añadió con desprecio. Fruncí el ceño. ¿A qué venía ese tono? —Zayn ya no estará más con Leah, como tú quieres. Pero dime, ¿crees que Leah querrá estar contigo? —parpadeé. ¿A qué coño venía eso?


¿A qué coño viene esto, Styles? —le dije.

A que estas obsesionado con ella. No la amas, Justin, simplemente la quieres para ti, pero no vas a conseguirlo. Ella ama a Zayn, y él la ama a ella. Pero tranquilo, su historia de amor terminará pronto. —dijo. ¿Era bipolar o qué coño le pasaba? Me hablaba mal y terminaba hablándome bien. Negué con la cabeza. No, no conseguiría comprender la bipolaridad de Harry.

¿Qué vas a saber tú del amor, Harry? —le dije yo, con burla.

Él rió. —Tienes razón. ¿Qué sabré yo? No tengo corazón. —dijo, y sonreí victorioso. —Pero tú tampoco. —susurró, haciéndome estremecer ante su frialdad y maldad. La sonrisa se borró de mi rostro y tragué saliva. No podía convertirme en Harry... Yo no quería ser un monstruo... Yo... ¡Yo no era un monstruo! ¡Tú eres el único monstruo, Styles! ¡El único!

Justin deja de narrar.

¿Lo era de verdad, Justin? Harry no era un monstruo, o tal vez sí. Pero había descubierto una pizca de humanidad en él gracias al descubrimiento del amor, gracias a Louis. Harry no era un monstruo aunque pretendiera herir a Zayn, simplemente estaba enfadado, simplemente estaba celoso, simplemente quería venganza por tocar lo que era suyo, simplemente eso, y para cuando despertara sería demasiado tarde.

Justin, por otro lado, estaba cegado, obsesionado. Haría cualquier cosa para tenerla de vuelta, pero no lo lograría. Ella no lo amaba, ella amaba a Zayn, ella le sería fiel, ella no se rendiría por muy difícil que fuera todo. Decían que el amor podía contra todo, aunque eso no era del todo cierto, pues había una cosa que podía con ello, y era la muerte. Aunque no era necesario alarmarse todavía, ¿no? Quedaba mucho por vivir aún, quedaban muchas cosas por descubrir, muchas batallas que librar. ¿Sería el amor capaz de vencerlas todas?

[Bueno... Sólo queda un capítulo para terminar esta temporada. Bueno, "dos".]
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