NO COPYRIGHT.
Ella
también se sentía a gusto con la cabeza de Zayn apoyada cómodamente
en su brazo, la cual cosa debería preocuparle, y de hecho, debería
haber apartado el brazo sin pensárselo mucho. ¿En qué estaba
pensando cuando decidió subirse a ese taxi y acompañarlo a casa?
No es que le sobrara el dinero como que para, encima, tuviera que
pagar la vuelta a casa. ¿Qué más le daba lo que hiciera aquel
viejo con él? Pero ella sabía las respuestas a todo eso. Ella
prefería dejar su brazo como estaba antes de volver a ver cómo una
acción suya cortante lo lastimaba sin razón alguna. Subiéndose en
ese taxi, no pensaba sólo en ella, sino también en él. Lo habían
atracado antes de salir de aquel mugriento hotel, seguía asustado y
lo había visto tragar saliva al ver a su conductor, y no, para nada
inspiraba confianza. Y ella no se arriesgaría a nada sabiendo en el
estado en el que se encontraba. Y no le daba igual lo que aquel viejo
hiciera, porque si aquel viejo se atrevía a ponerle una mano encima
a Zayn, le cortaría todos los dedos de las manos y finalmente, la
mano entera, sin anestesia y obligándolo a mirar cómo lo hacía. De
hecho, todavía le debía una a Louis Tomlinson por haberse atrevido
a ponerle la mano encima, y más después de aquella clara
advertencia. Ella sabía que Zayn se había proclamado autor del
golpe que ella misma había dado, pero le daba igual.
Notaba
las miradas que aquel viejo verde le echaba a Zayn de vez en cuando,
y poco le faltó para levantarse y arrancarle los ojos, pero no
quería matar a Zayn teniendo un accidente. Zayn parecía no darse
cuenta de aquellas miradas, lo cual la mantenía relajada. Ver a
aquel viejo mirar por el espejito con lascivia no era algo muy
agradable de ver. Y lo peor era que lo miraba a él. A él. Porque si
la mirara a ella se lo dejaría pasar, pero que mirara a Zayn, al
inocente Zayn de aquella manera, la hacía querer saltar como un
jodido gato en celo y arañarle los ojos.
Zayn movió su cabeza más cerca, como si quisiera esconderse, lo cual le hacía pensar una cosa: Se acababa de percatar de las sucias miradas que aquel viejo repelente le estaba lanzando.
Ella, por instinto movió su brazo y lo rodeó por la cintura, mirando a aquel viejo desafiante. Y los ojos de aquel conductor se posaron en ella, quien entrecerró los ojos. Y ahí se acabaron las miradas. Zayn se acurrucó. Definitivamente estaba mejor que antes, pero le intimidaban las miradas de aquel viejo, por eso se había acercado más a ella. Tenía miedo de aquel viejo. ¿Y si al salir... Les hacía daño? O si no les dejaba salir. Pero por alguna razón, sabía que eso no pasaría con ella a su lado. Sentir el brazo de aquella chica a su alrededor lo reconfortaba. Era como si supiera que con aquel brazo rodeándolo nadie se atrevería a hacerle daño.
Volvió a mirar el espejito, con temor. Pero no, los ojos de aquel viejo estaban fijos en la carretera. Se relajó, y ella lo notó y lo miró desde un poco más arriba, a causa de la altura. —Me estaba mirando. —dijo en voz baja, dando una explicación de por qué se había aferrado a ella como una lapa. Sólo esperaba que ahora que no lo miraba no le hiciera apartarse.
—Lo sé. —dijo ella en voz baja. —He hecho bien en subir contigo. —murmuró, y él sonrió y volvió a acurrucarse.
Ella no dijo nada, y tampoco hizo nada. Porque no, tampoco se sentía mal así, con él tan cerca, acurrucado en su pecho. Le gustaba, maldita sea. No tendría que estar pasando, lo sabía. Estaba mal, muy mal, no debía, sin embargo estaba dejando que ocurriera, y no quería impedirlo. No.
—¿A dónde vamos? —dijo el hombre, con una voz amarga y ronca.
Ella miró al hombre por el pequeño espejito, mirando fijamente a Zayn, el cual le dio la dirección tímidamente a la vez que incómodo. Ya habían salido de aquel barrio apestoso, normalmente un taxista te preguntaría antes de partir a dónde ir, pero cuando estabas en un lugar como aquel, te lo preguntaban al salir, ya que era bastante obvio que no sería a ningún lugar dentro de aquel sitio lleno de mugre y de mierda, y gente indeseable, como ella.
El hombre se relamió los labios y sintió cómo Zayn se tensaba acurrucado en su pecho. —Mira al frente y no le dirijas una mirada más. —advirtió ella severamente, y el hombre simplemente obedeció, y en ningún momento volvió a mirar la parte trasera del taxi.
—No era necesario. —murmuró Zayn cortado, aunque se lo agradeciera. Sus modales le decían que aquello había estado mal.
—Sí que era necesario. —dijo ella en voz baja, sin dejar de lado su seriedad y sin apartar el brazo, mirando por la ventana. —No tiene ningún derecho a mirarte de ese modo.
Su corazón empezó a palpitar rápidamente y sonrió sin que ella pudiera verlo, y rezando para que no escuchara los latidos de su corazón, tan acelerados en aquel momento. Ella estaba siendo protectora con él, tal vez sobre-protectora, o no, pero le gustaba eso, porque quería decir que realmente se preocupaba por él. Lo había llevado en brazos del instituto a su casa, le había hecho la comida, había ido a por su chaqueta y se la había puesto para que no pasara frío, salvado de ser atracado, le había prestado dinero para un taxi, y ahora lo acompañaba a casa pese a que le costara todavía más.
***
El taxi se paró frente a su casa y ella básicamente le lanzó los billetes a la cara, Zayn no hizo nada aparte de mirar cómo el viejo intentaba agarrar los billetes al vuelo con aquellos brazos regordetes y aquellas manos peludas y llenas de callos. Ella agarró la maleta de Zayn, se la colgó a la espalda y salió fuera. Zayn arrastró el trasero por el asiento de aquel taxi y le dedicó una última mirada al chicle de la ventana mientras se levantaba sin cuidado alguno. Y aparte de hacerse daño en la pierna, se pegó con el techo del coche y estuvo a punto de caerse, de no ser porque unos brazos lo sujetaron.
—Pero mira que eres torpe. —dijo con diversión. Él intentó aguantarse de pie y llevó las manos a su cabeza, sobándose el golpe. Sentía cómo le palpitaba la cabeza. Ella rió. —Ha sonado a hueco. —se burló. Él rodó los ojos y se cruzó de brazos, ofendido. —Ahora te me has indignado, ¿no? —dijo ella con diversión, y lo cogió en brazos sin que él se lo esperara. Llevó sus brazos a su cuello, por instinto, rodeándolo rápidamente para sujetarse.
—Me he hecho daño, y tú te has reído de mi torpeza. —dijo él dirigiendo la vista hacia otro lado, haciendo un puchero.
—Es divertido ver tu torpeza. Me divertía mucho cómo intentabas darle a la pluma. —dijo, y el color volvió a las mejillas de Zayn. —Hasta que le diste y tu cara fue de "oh, Dios mío, le he dado." —dijo, y luchó para no reírse, pero terminó haciéndolo sin poder evitarlo. Ella se sentía bien haciéndolo reír. Anduvieron hasta la puerta y él movió una mano a su bolsillo trasero, mientras que la otra permaneció en su cuello. Una vez tuvo las llaves, agarró la que tocaba y se la dio para que abriera. Tardó unos segundos en abrir, y se sorprendió al ver que había puesto la llave correctamente, ya que todas las personas, sin excepción, incluso sus padres, siempre ponían la llave al revés antes de acertar y abrir. Tal vez había sido suerte.
Entró por la puerta, sin intención de dejarlo en el suelo todavía, y cerró la puerta con llave de nuevo. —Ya puedes soltarme. —dijo Zayn, pero ella avanzó hasta una mesa y dejó las llaves sobre ésta.
—Prefiero dejarte en tu habitación antes de irme, algo me dice que está subiendo las escaleras. —dijo, y él asintió con la cabeza, pensativo y un tanto decaído. Él no quería que ella se marchara, y mucho menos con aquel viejo verde y asqueroso. Claro que tenerla durmiendo en su casa tal vez resultaría extraño. Tenía una cama para cuando venían Liam o Harry a dormir, a veces, y la única chica que se había quedado a dormir en esa cama, era su prima, y una sola vez. De hecho, era la primera chica que no era familia —aparte de amigas de su madre—, que pisaba esa casa.
Subió las escaleras con él en brazos, acabaría teniendo agujetas al final del día, por su culpa. —Es esta. —dijo Zayn empujando levemente una puerta al pasar por al lado. Ella entró y lo dejó en la cama con cuidado, se descolgó la mochila y la dejó en el suelo, lanzando una rápida mirada a la habitación.
—Tienes una habitación bonita. —dijo ella mirando la habitación, la cual estaba bastante desordenada, nada comprado con la habitación de Noa.
—Gracias. —sonrió Zayn un tanto apenado. —Está un poco desordenada. —dijo Zayn, y ella rió. Sabía lo que pensaba, porque Zayn estaba pensando exactamente lo mismo.
—Ya. —chasqueó. —Ya has visto la mía. —efectivamente. —Bueno, me voy a casa.
—Espera. —la frenó inmediatamente, y poco le faltó para que saliera por la puerta, ya que iba demasiado rápido, como si tuviera prisa por salir de ahí. —Puedes quedarte si quieres, es tarde, puedes coger el taxi por la mañana. —dijo, y la voz le tembló un poco, con temor a que le soltara algo como: "ni hablar", o se riera, o... No lo sabía realmente. Ella se dio la vuelta de nuevo.
—¿Tienes otra cama? —preguntó, y él sonrió y asintió con la cabeza. Señaló bajo su cama, intentando disimular su entusiasmo. Le entusiasmaba demasiado el hecho de poder quedarse más rato con ella, cuando hace apenas unas horas eran completos desconocidos, de hecho, seguían siéndolo. ¿Desde cuándo dejaba que desconocidos pisaran su casa? De ella no sabía nada más que su nombre, dónde vivía y que había sido bailarina durante un año, y punto. Oh, y que se había acostado con veintidós hombres, de eso no se olvidaría. Y ahora le pedía que se quedara a dormir, pero es que realmente, no quería que se fuera. Quería que se quedara con él esta noche, y la siguiente, y la siguiente... Pero tal vez se precipitaba. El hecho de que fuera viernes lo alegraba bastante, de hecho su humor era bastante bueno, viendo su condición física en ese momento.
Ella se acercó a la cama y tiró de las asas para sacar la cama. —Hay sábanas y edredón en el cajón de abajo. —dijo señalando la cómoda. Se sentía mal no pudiendo hacer la cama por ella. —Hum... Si me pasas la cojinera te la coloco en el cojín. —fue lo único que dijo, ya que era lo único que podía decir. Ella alzó una ceja.
—¿Me estás llamando inútil indirectamente o intentas ayudarme? —dijo, y él se sonrojó y negó rápidamente.
—No. —respondió rotundamente. —Pero me sabe mal no poder hacer la cama. —dijo, y ella medio sonrió.
—Era una broma, Zayn. —dijo ella yendo hacia la cómoda, y lo primero que se mostró al abrirlas, fueron unas sábanas de Mickey Mouse. Se cubrió la cara con los brazos. Eso ya era tener mala suerte.
—Bonitas colchas. —fue capaz de notar la burla evidente. Escuchó cómo cerraba el cajón y se sentó sujetándose con las palmas de las manos, para verla.
—Son de cuando era pequeño. —murmuró con un color rojo intenso sobre sus mejillas.
Ella rió. —Son bonitas.
—No te rías de mí. —se quejó lanzándole un cojín, que al parecer ella no vio venir y le dio en la cara. Le miró alzando una ceja.
—Gracias, ahora ya tengo cojín para dormir. —dijo ella con una sonrisa victoriosa en los labios. Bufó y se tumbó, estaba incómodo sin el cojín.
—Ahora estoy incómodo. —se quejó Zayn girando la cabeza. Se había dado prisa en hacer la cama. Ya estaba tumbada con la cabeza sobre su cojín. Igual debería darse una ducha y ponerse el pijama, y tal vez dejarle algo más cómodo a ella para dormir, ya que dormir en vaqueros no debía ser muy cómodo.
—Habértelo pensado antes de lanzarme el cojín en la cara. —dijo ella con sarcasmo.
—Te ríes de mí constantemente. —se quejó.
—Yo no te he agredido físicamente, y además he tenido la bondad de acompañarte hasta aquí para que no te violara un viejo asqueroso. —contraatacó. Touché. Juego set y partido.
Intentó usar sus brazos como almohada, pero seguía estando incómodo. —Y yo te dejo quedarte a dormir en una cama cómoda y calentita. —dijo él, y ella sonrió.
—Gracias por recordarme que vivo en la mierda. —dijo ella, y Zayn automáticamente se sintió mal.
—Yo no... Lo siento. —se disculpó automáticamente, y ella se encogió de hombros, restándole importancia.
—Estoy acostumbrada. —respondió ella. Todo el buen royo se había esfumado, y la manera en la que se estaban picando con gracia también, había metido la pata, como de costumbre.
[Capitulo del sábado x.]
Zayn movió su cabeza más cerca, como si quisiera esconderse, lo cual le hacía pensar una cosa: Se acababa de percatar de las sucias miradas que aquel viejo repelente le estaba lanzando.
Ella, por instinto movió su brazo y lo rodeó por la cintura, mirando a aquel viejo desafiante. Y los ojos de aquel conductor se posaron en ella, quien entrecerró los ojos. Y ahí se acabaron las miradas. Zayn se acurrucó. Definitivamente estaba mejor que antes, pero le intimidaban las miradas de aquel viejo, por eso se había acercado más a ella. Tenía miedo de aquel viejo. ¿Y si al salir... Les hacía daño? O si no les dejaba salir. Pero por alguna razón, sabía que eso no pasaría con ella a su lado. Sentir el brazo de aquella chica a su alrededor lo reconfortaba. Era como si supiera que con aquel brazo rodeándolo nadie se atrevería a hacerle daño.
Volvió a mirar el espejito, con temor. Pero no, los ojos de aquel viejo estaban fijos en la carretera. Se relajó, y ella lo notó y lo miró desde un poco más arriba, a causa de la altura. —Me estaba mirando. —dijo en voz baja, dando una explicación de por qué se había aferrado a ella como una lapa. Sólo esperaba que ahora que no lo miraba no le hiciera apartarse.
—Lo sé. —dijo ella en voz baja. —He hecho bien en subir contigo. —murmuró, y él sonrió y volvió a acurrucarse.
Ella no dijo nada, y tampoco hizo nada. Porque no, tampoco se sentía mal así, con él tan cerca, acurrucado en su pecho. Le gustaba, maldita sea. No tendría que estar pasando, lo sabía. Estaba mal, muy mal, no debía, sin embargo estaba dejando que ocurriera, y no quería impedirlo. No.
—¿A dónde vamos? —dijo el hombre, con una voz amarga y ronca.
Ella miró al hombre por el pequeño espejito, mirando fijamente a Zayn, el cual le dio la dirección tímidamente a la vez que incómodo. Ya habían salido de aquel barrio apestoso, normalmente un taxista te preguntaría antes de partir a dónde ir, pero cuando estabas en un lugar como aquel, te lo preguntaban al salir, ya que era bastante obvio que no sería a ningún lugar dentro de aquel sitio lleno de mugre y de mierda, y gente indeseable, como ella.
El hombre se relamió los labios y sintió cómo Zayn se tensaba acurrucado en su pecho. —Mira al frente y no le dirijas una mirada más. —advirtió ella severamente, y el hombre simplemente obedeció, y en ningún momento volvió a mirar la parte trasera del taxi.
—No era necesario. —murmuró Zayn cortado, aunque se lo agradeciera. Sus modales le decían que aquello había estado mal.
—Sí que era necesario. —dijo ella en voz baja, sin dejar de lado su seriedad y sin apartar el brazo, mirando por la ventana. —No tiene ningún derecho a mirarte de ese modo.
Su corazón empezó a palpitar rápidamente y sonrió sin que ella pudiera verlo, y rezando para que no escuchara los latidos de su corazón, tan acelerados en aquel momento. Ella estaba siendo protectora con él, tal vez sobre-protectora, o no, pero le gustaba eso, porque quería decir que realmente se preocupaba por él. Lo había llevado en brazos del instituto a su casa, le había hecho la comida, había ido a por su chaqueta y se la había puesto para que no pasara frío, salvado de ser atracado, le había prestado dinero para un taxi, y ahora lo acompañaba a casa pese a que le costara todavía más.
***
El taxi se paró frente a su casa y ella básicamente le lanzó los billetes a la cara, Zayn no hizo nada aparte de mirar cómo el viejo intentaba agarrar los billetes al vuelo con aquellos brazos regordetes y aquellas manos peludas y llenas de callos. Ella agarró la maleta de Zayn, se la colgó a la espalda y salió fuera. Zayn arrastró el trasero por el asiento de aquel taxi y le dedicó una última mirada al chicle de la ventana mientras se levantaba sin cuidado alguno. Y aparte de hacerse daño en la pierna, se pegó con el techo del coche y estuvo a punto de caerse, de no ser porque unos brazos lo sujetaron.
—Pero mira que eres torpe. —dijo con diversión. Él intentó aguantarse de pie y llevó las manos a su cabeza, sobándose el golpe. Sentía cómo le palpitaba la cabeza. Ella rió. —Ha sonado a hueco. —se burló. Él rodó los ojos y se cruzó de brazos, ofendido. —Ahora te me has indignado, ¿no? —dijo ella con diversión, y lo cogió en brazos sin que él se lo esperara. Llevó sus brazos a su cuello, por instinto, rodeándolo rápidamente para sujetarse.
—Me he hecho daño, y tú te has reído de mi torpeza. —dijo él dirigiendo la vista hacia otro lado, haciendo un puchero.
—Es divertido ver tu torpeza. Me divertía mucho cómo intentabas darle a la pluma. —dijo, y el color volvió a las mejillas de Zayn. —Hasta que le diste y tu cara fue de "oh, Dios mío, le he dado." —dijo, y luchó para no reírse, pero terminó haciéndolo sin poder evitarlo. Ella se sentía bien haciéndolo reír. Anduvieron hasta la puerta y él movió una mano a su bolsillo trasero, mientras que la otra permaneció en su cuello. Una vez tuvo las llaves, agarró la que tocaba y se la dio para que abriera. Tardó unos segundos en abrir, y se sorprendió al ver que había puesto la llave correctamente, ya que todas las personas, sin excepción, incluso sus padres, siempre ponían la llave al revés antes de acertar y abrir. Tal vez había sido suerte.
Entró por la puerta, sin intención de dejarlo en el suelo todavía, y cerró la puerta con llave de nuevo. —Ya puedes soltarme. —dijo Zayn, pero ella avanzó hasta una mesa y dejó las llaves sobre ésta.
—Prefiero dejarte en tu habitación antes de irme, algo me dice que está subiendo las escaleras. —dijo, y él asintió con la cabeza, pensativo y un tanto decaído. Él no quería que ella se marchara, y mucho menos con aquel viejo verde y asqueroso. Claro que tenerla durmiendo en su casa tal vez resultaría extraño. Tenía una cama para cuando venían Liam o Harry a dormir, a veces, y la única chica que se había quedado a dormir en esa cama, era su prima, y una sola vez. De hecho, era la primera chica que no era familia —aparte de amigas de su madre—, que pisaba esa casa.
Subió las escaleras con él en brazos, acabaría teniendo agujetas al final del día, por su culpa. —Es esta. —dijo Zayn empujando levemente una puerta al pasar por al lado. Ella entró y lo dejó en la cama con cuidado, se descolgó la mochila y la dejó en el suelo, lanzando una rápida mirada a la habitación.
—Tienes una habitación bonita. —dijo ella mirando la habitación, la cual estaba bastante desordenada, nada comprado con la habitación de Noa.
—Gracias. —sonrió Zayn un tanto apenado. —Está un poco desordenada. —dijo Zayn, y ella rió. Sabía lo que pensaba, porque Zayn estaba pensando exactamente lo mismo.
—Ya. —chasqueó. —Ya has visto la mía. —efectivamente. —Bueno, me voy a casa.
—Espera. —la frenó inmediatamente, y poco le faltó para que saliera por la puerta, ya que iba demasiado rápido, como si tuviera prisa por salir de ahí. —Puedes quedarte si quieres, es tarde, puedes coger el taxi por la mañana. —dijo, y la voz le tembló un poco, con temor a que le soltara algo como: "ni hablar", o se riera, o... No lo sabía realmente. Ella se dio la vuelta de nuevo.
—¿Tienes otra cama? —preguntó, y él sonrió y asintió con la cabeza. Señaló bajo su cama, intentando disimular su entusiasmo. Le entusiasmaba demasiado el hecho de poder quedarse más rato con ella, cuando hace apenas unas horas eran completos desconocidos, de hecho, seguían siéndolo. ¿Desde cuándo dejaba que desconocidos pisaran su casa? De ella no sabía nada más que su nombre, dónde vivía y que había sido bailarina durante un año, y punto. Oh, y que se había acostado con veintidós hombres, de eso no se olvidaría. Y ahora le pedía que se quedara a dormir, pero es que realmente, no quería que se fuera. Quería que se quedara con él esta noche, y la siguiente, y la siguiente... Pero tal vez se precipitaba. El hecho de que fuera viernes lo alegraba bastante, de hecho su humor era bastante bueno, viendo su condición física en ese momento.
Ella se acercó a la cama y tiró de las asas para sacar la cama. —Hay sábanas y edredón en el cajón de abajo. —dijo señalando la cómoda. Se sentía mal no pudiendo hacer la cama por ella. —Hum... Si me pasas la cojinera te la coloco en el cojín. —fue lo único que dijo, ya que era lo único que podía decir. Ella alzó una ceja.
—¿Me estás llamando inútil indirectamente o intentas ayudarme? —dijo, y él se sonrojó y negó rápidamente.
—No. —respondió rotundamente. —Pero me sabe mal no poder hacer la cama. —dijo, y ella medio sonrió.
—Era una broma, Zayn. —dijo ella yendo hacia la cómoda, y lo primero que se mostró al abrirlas, fueron unas sábanas de Mickey Mouse. Se cubrió la cara con los brazos. Eso ya era tener mala suerte.
—Bonitas colchas. —fue capaz de notar la burla evidente. Escuchó cómo cerraba el cajón y se sentó sujetándose con las palmas de las manos, para verla.
—Son de cuando era pequeño. —murmuró con un color rojo intenso sobre sus mejillas.
Ella rió. —Son bonitas.
—No te rías de mí. —se quejó lanzándole un cojín, que al parecer ella no vio venir y le dio en la cara. Le miró alzando una ceja.
—Gracias, ahora ya tengo cojín para dormir. —dijo ella con una sonrisa victoriosa en los labios. Bufó y se tumbó, estaba incómodo sin el cojín.
—Ahora estoy incómodo. —se quejó Zayn girando la cabeza. Se había dado prisa en hacer la cama. Ya estaba tumbada con la cabeza sobre su cojín. Igual debería darse una ducha y ponerse el pijama, y tal vez dejarle algo más cómodo a ella para dormir, ya que dormir en vaqueros no debía ser muy cómodo.
—Habértelo pensado antes de lanzarme el cojín en la cara. —dijo ella con sarcasmo.
—Te ríes de mí constantemente. —se quejó.
—Yo no te he agredido físicamente, y además he tenido la bondad de acompañarte hasta aquí para que no te violara un viejo asqueroso. —contraatacó. Touché. Juego set y partido.
Intentó usar sus brazos como almohada, pero seguía estando incómodo. —Y yo te dejo quedarte a dormir en una cama cómoda y calentita. —dijo él, y ella sonrió.
—Gracias por recordarme que vivo en la mierda. —dijo ella, y Zayn automáticamente se sintió mal.
—Yo no... Lo siento. —se disculpó automáticamente, y ella se encogió de hombros, restándole importancia.
—Estoy acostumbrada. —respondió ella. Todo el buen royo se había esfumado, y la manera en la que se estaban picando con gracia también, había metido la pata, como de costumbre.
[Capitulo del sábado x.]


Siguelaaaaa <3
ResponderEliminarsigula o sino te...te meto una cuchara por la oreja... ok no me calmo
ResponderEliminarCuánto amor :') jajaja
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