sábado, 29 de agosto de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - Capitulo 19

Autora: Sandra M.P.

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Vio sus mejillas sonrojarse al formular esa pregunta. La pilló completamente desprevenida, y no sabía qué responder. Podría responderle algo hiriente sin pensárselo dos veces, pero ella no quería que él volviera a llorar, así que quiso simplemente dejarlo estar. Recordaba que él le había dicho que no era necesario que respondiera.
No quiero responder a eso. —dijo ella, y él abrió la boca para protestar. —Dijiste que podía saltarme la pregunta si no quería responder. —Zayn cerró la boca. Pero esa era la pregunta que él quería que respondiera, quería una explicación, que le dijera por qué, ya que anteriormente había formulado preguntas sin querer, esta vez se andaría con cuidado a no formular una sin quererlo, ya que era como un genio, a la mínima te engañaba.

—No quieres responder. —repitió. —Di simplemente que no querías hacerlo. —dijo, afirmó, ya que no quería hacer preguntas aunque fueran retóricas.

—No quería hacerlo. —respondió ella, y él se mordió los labios.

—Debí suponer eso. —murmuró él, con la mirada fija sobre su regazo. Ella entrecerró los ojos. Sabiendo lo inseguro que era, tal vez había malinterpretado las cosas.

—¿Suponer el qué? —preguntó.

—No te quedan más preguntas. —atacó en seguida, sin que ella se lo esperara. Sonrió sin querer, ante sus ojos miel heridos.

—Apuesto a que ni siquiera las has contado. —dijo ella. Pero así era, ella ya había formulado todas sus preguntas y habían sido respuestas. —Soy amiga de Satán, Zayn, y no quiero convertir a un ángel como tú, en un demonio. —dijo ella. En cierta parte era una respuesta, pero no la respuesta que él quería. No quería metáforas, quería que se lo aclarara, quería una razón lógica aunque fuera "me das asco", de todos modos le dolería igual.

—No lo harías. —dijo él. Era claramente un "bésame", claro que a la hora de salir de sus labios no había pensado eso.

—No has dado tu primer beso aún, no quiero ensuciarte, angelito. —susurró ella, haciéndole estremecer. "Angelito", él era un angelito para ella, por ser puro e inocente. Le agradaba ser llamado así. Ser tan inocente era una tentación a carne viva para ella, se moría de ganas por devorar aquellos labios que no habían sido nunca probados por nadie. Sí... Quería... Quería arrebatárselo...

—Siempre hay una primera vez. —balbuceó en voz baja, sintiendo el calor en sus mejillas que había estado acompañándolo en todo momento.

—Sí. —afirmó ella. Ella parecía tranquila a los ojos de él, pero por dentro era un maldito matojo de indecisiones. Su cerebro le gritaba que lo hiciera, su cerebro era malvado, su cerebro quería arruinarlo, pero su corazón gritaba también que lo hiciera. Era curioso como esas dos cosas que siempre pensaban lo contrario del otro, ahora pensaban lo mismo. ¿Y qué debía hacer? Todo indicaba que sí, pero ambas partes de su cuerpo por un motivo distinto.

Sujetó las mejillas del chico entre sus manos, su corazón se aceleró, latía a mil. Estaba pasando, iba a ocurrir. Sus mejillas todavía estaban húmedas por las lágrimas que había soltado anteriormente. Cerró los ojos y dejó que sucediera, hasta que sintió sus labios uniéndose con los de él. Se derritió, sentía su lengua delineando sus labios, y abrió la boca por inercia, a lo que ella aprovechó. La lengua de la chica acarició la suya, y tímida, hizo lo mismo. Empezaron a moverse lentamente, no era una lucha, más bien estaban explorándose la una a la otra. Hasta que el aire empezó a escasear, y ambas lenguas se separaron, y sus labios liberaron los suyos, dejando una pequeña mordida en el labio inferior del chico.

Él permanecía con los ojos cerrados, mientras ella los cerraba con fuerza, todavía cerca de su rostro. ¿Qué coño acababa de hacer? Su cerebro parecía palpitar, los latidos de su corazón, sin embargo, se habían quedado atrás. Ella acababa de ensuciarlo. ¿Por qué su corazón querría algo así, cuando él siempre busca hacer lo correcto? Siempre es igual, el cerebro busca el mal, y su corazón busca el bien, pero ambos habían coincidido esta vez, y aquello la mantenía confundida y preocupada.

—Lo has hecho. —susurró, y ella abrió los ojos, encontrándose con los suyos de color miel. Todavía sujetaba sus mejillas, y ni siquiera se había dado cuenta de ello, pero no retiró sus manos.

—Sí. —dijo ella en voz baja. Sí, sí, ¡sí, joder! Y le había encantado. Eso no era bueno. No. Se mordió los labios. Quería hacerlo de nuevo. Joder... ¡A la mierda! Juntó sus labios de nuevo, esta vez con más insistencia, devorándolos con ansiedad. Zayn gimió sobre sus labios, y aquello simplemente la incitó más. Empezó a empujar con la lengua, indicándole que abriera la boca, y al parecer lo entendió y lo hizo. Ella entró y exploró su boca entera. Su lengua buscó la suya y la acarició, sensualmente. Otra vez el aire escaseó y volvieron a separarse. Sus respiraciones acababan en el lugar del otro, ambos respirando el aire del contrario. Ella acarició ambas mejillas del chico y bajó sus manos lentamente, mientras ambos se miraban sin decir nada.

Sus mejillas estaban sonrojadas, como siempre. Otro rasgo de su inocencia que le hacía perder el control, el control que ella siempre tuvo sobre sí misma a la hora de controlar sus emociones y sus tentaciones, ahora temía no poder resistirse, ya que cada vez iba cediendo más y más. Temía volverse adicta a sus labios, y temía porque su corazón latía frenéticamente, no estaba tranquila aunque lo aparentara. Estaba confusa y un extraño miedo se estaba apoderando de ella. Su cerebro le estaba gritando al corazón que parara, pero él seguía latiendo frenéticamente, no se calmaba, y ella tampoco.

—¿Estás bien? —murmuró Zayn con miedo. Su expresión le daba miedo, él no quería que la tensión volviera al ambiente. Y tampoco quería que aquella extraña burbuja de frialdad volviera a rodearla. Ella asintió con la cabeza seriamente y Zayn se hundió en su lugar, decayendo. Tenía el corazón a sus pies, sentía que le faltaba el aire. ¿Por qué volvía la seriedad ahora? Había estado increíble, jamás se había sentido tan bien.

—Tengo que irme. —dijo levantándose de golpe, sobresaltándolo por un momento.

—No. —dijo, con la voz alzada por el temor. Ella paró en seco, pero no se dio la vuelta. —Quédate, por favor. —pidió.

Ella se mordió los labios con fuerza. Estaba en serios problemas. No entendía a dónde quería ir su cerebro con esto, y de qué iba su corazón estando de acuerdo con él. ¡Por qué? Tendría que haberlos desobedecido a ambos y haber salido corriendo, ahora no tendría tantos problemas en su cabeza. —Tengo cosas que hacer. —mintió. No del todo, no tenía por qué hacerlas ahora, pero podría también hacerlas y quitárselo ya de encima.

—Entonces quédate sólo un poco más... Un rato. —pidió, y sintió cómo agarraba su brazo con suavidad. Tragó saliva y asintió con la cabeza, dándose la vuelta para mirarlo. Él esbozó una sonrisa y la rodeó con los brazos. Ella se quedó estática, pero lo rodeó también para no hacerle sentir incómodo. Era una muestra de afecto que no significaba nada, sólo eso, nada importante.

***

Estaban ambos sentados en el sofá, sus hombros rozaban, pero ninguno de los dos tenía intención de acurrucarse o rodear al otro con el brazo, no por el momento. Zayn se sentía incómodo. Había sido un beso, su primer beso... Y después otro más intenso, y había disfrutado de ambos, sin embargo, no lograba comprender por qué ella era así de cortante ahora, cuando él no hacía más que removerse para que pusiera su brazo al rededor de su cintura, como en aquel taxi. Pero ella estaba distante.

—¿Te quedarás a cenar? —le preguntó, intentando romper el hielo, ya que ninguno de los dos había hablado todavía.

—No creo. —respondió ella. —Creo que tendría que irme ya. —dijo levantándose, y él también se levantó, un tanto incómodo. Asintió con la cabeza y ella agarró su chaqueta, la cual estaba sobre su mochila, en el suelo. Ella la había bajado anteriormente para no tener que subir de nuevo. Se la puso y después se colgó la mochila a la espalda, andando hacia el recibidor. Él la acompañó y le abrió la puerta, esperando a que se despidiera, de alguna forma más afectiva de lo que había estado durante todo este tiempo, esperaba el momento en el que sus labios estuvieran de nuevo sobre los suyos.

—¿Irás en bus? —le preguntó, y ella asintió con la cabeza, frente a la puerta. Ella tampoco sabía cómo despedirse, no era lo mismo despedirse con alguien con el que había tenido sexo que con él. Él era un ser inocente, alguien fuera de su mundo a quien había manchado.

—Bueno, adiós. —dijo, dándose la vuelta y empezando a andar. Zayn la miraba alejarse, se estaba helando sin chaqueta, pero no quería que ella se despidiera de ese modo. Corrió detrás de ella y la agarró del brazo. Ella se dio la vuelta y frunció el ceño al verlo ahí, y sin chaqueta, temblando por el frío. —Zayn, ¿qué haces? Va, entra, que hace frío. —le dijo, y él se puso levemente de puntillas para plantar un suave beso en sus labios. Luchó para que una sonrisa no se escapara de sus labios, pero esta vez no logró ocultarla. Le resultaba adorable el hecho de que fuera unos centímetros más bajos que ella y tuviera que ponerse de puntillas para llegar a darle un beso, y también que hubiera salido fuera para ello. Y tal vez se arrepentiría luego de lo que iba a hacer.

Alzó su mentón de nuevo y unió sus labios por cuarta vez en el día, saboreándolos, moviéndolos lenta y dulcemente sobre los de él. Se separaron del beso y Zayn sonrió, ella también lo hacía, claro que a él le acompañaba el rojo de sus mejillas pese al frío. —Adiós. —dijo tímidamente, corriendo hacia el interior de su casa sin mirar atrás.

Ella removió su cabeza y la sonrisa desapareció de su rostro. Algo la estaba atontando. Él lo había hechizado de algún modo, no existía otra razón posible para que actuara de ese modo. Ese pequeño ángel... Pasó la lengua por sus labios, tenía su sabor en ellos. La comisura derecha de su labio se alzó. El ángel acababa de hechizar a un ser del mundo inferior... ¿Podría salir algo bueno de aquello?

Zayn se encontraba detrás de la puerta, recuperando el calor y sonriendo como un bobo, llevó una mano a sus labios y los acarició. Ella lo había besado para despedirse, finalmente. ¿Ella sentirá lo mismo que él? Se sentía un poco estúpido con aquella sonrisa en sus labios, pero no podía evitarlo.

Corrió hacia el sofá y se tiró, hundiendo la cara en el cojín sin dejar de sonreír. Había perdido a sus amigos, era un marginado, tenía a medio mundo en contra suya... Y sin embargo, era feliz, era feliz ahora que sabía que ella le quería.

Pero estaba confundido, estaba demasiado equivocado con su hipótesis, y es que ella no lo quería, ella simplemente estaba hechizada, hechizada con un juguete nuevo, puro e inocente. Zayn creía que el mote de "ángel" era algo bueno, y en parte lo era, pero por otra parte no. Ser un ángel no le llevaría nada bueno de donde ella venía, porque todo el mundo, tal y como ella había dicho, querría quererlo. Todo el mundo desearía probar aquel juguete nuevo, aquel juguete inocente, puro y sin usar... Limpio. Ella fue el primer ser inferior en gozar de arrebatarle, al menos, el envoltorio. Su cerebro sabía lo que quería, y su corazón también, no querían lo mismo, y ella tendría que acabar decidiendo si escuchar al cerebro, o al corazón. Toda su vida llevaba escuchando al ser que habitaba en su cabeza, y siempre había salido victoriosa y airosa, claro que no contaba con tantas confusiones desde que él apareció en su vida, confundiéndola por completo.

Ella deseaba a aquel ángel para ella, todo su ser quería eso, pero su cerebro lo deseaba por una cosa, y su corazón, por otra. Y cuando dos opuestos dentro de ti, así como el bien y el mal, coinciden en algo, el caos reina en tu interior, confundiéndote por completo. ¿A quién escuchar, cuando el bien y el mal coinciden?


[Yeeei, llegamos al "+5", así que como prometí: aquí está el capi, baes :D Espero que os haya gustado :) :) Zoa kiss xx. ¿+5 más y el siguiente?]

3 comentarios:

  1. LES RECOMENDÉ TUS NOVELAS A MIS AMIGAS PERO LAS MUY PERRAS NO LAS LEYERON...AHORA VAMOS POR OTRO CAPITULO YEII

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