Autora: Sandra M.P.
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—Aparte, ¿tenéis algún problema con los homosexuales?
—Oh, bueno, pues que disfrutes con tu vida. —dije encogiendome de hombros. —Créeme, yo soy más feliz sin un gilipollas en ella. —y cerré la puerta entrando en mi casa. Me había sorprendido a mí mismo, tanto defendiéndome como hablándole así a Zayn. O sea, a ver, me venía diciendo "no quiero perder a alguien importante bla, bla, bla..." ¿Y ahora esto? ¡Aclárate, hostia!
—¿Quién es? —grité al tiempo que bajaba por las escaleras. Mi cara al principio fue de empanado total, hasta que recobré el sentido. Zayn. Zayn. ¡Zayn en mi puta casa! —¿Qué coño estás haciendo tú aquí? —me daba igual que estuviera mi madre delante, que no le agradaran las palabrotas... Me daba completamente igual en ese mismo momento.
—No. Mira. Paso de tu maldita falsedad. —dije con cansancio. —Antes me creía tus mentiras, pero ahora no.
Reí. —Pues enhorabuena. —aplaudí sarcásticamente. —Lo has logrado. —y me dispuse a cerrar la puerta, es más, lo logré.
—¿Qué haces aquí? —susurré, enfadado.
—¿Y qué quieres? ¿No vas a perdonarme nunca, Niall? ¿Vas a mandarme a la mierda durante toda la vida? ¿Vas a pasar de mí?
—Está bien. —me resigné. ¿Total? ¿Qué perdía? Era simplemente escucharlo, ¿no? Además, no creía que consiguiera nada.
[No os olvidéis del +1, baes :)]
—¿Ahora
eres un correcaminos? ¡Oye, espera!
Paré
y suspiré, dejando que me alcanzara. Liam venía con su manzana a
medio comer y la fiambrera en la mano, alzando una ceja. —Muchas
gracias por esperarme, de verdad. —dijo con sarcasmo.
—Lo
siento. Es que Zayn me saca de quicio. Es que es... ¡Tan pesado!
—dije.
Él
rió. —Normal que lo sea si es contigo. —dijo, y yo reí también.
—... ¿Vamos a seguir con el plan? —me preguntó.
Sonreí
y asentí con la cabeza. Por supuesto que seguiríamos con el plan.
Yo iba a conseguir que Zayn se me declarara —si era gay— por mis
huevos. Alzó la mano y chocamos.
—¿Listo?
—cogí aire y lo solté.
—Listo.
—Afirmé en voz baja. ¡No! ¡No estás listo! Gritaba mi
subconsciente internamente.
Me
puse delante de las taquillas y me miró, como decía el plan, y
también se puso delante de mí mientras iba acercándose lentamente.
Y me besó... Como decía el plan.
Sus
labios eran suaves, y besaba muy bien, dulce... Tierno... Lento... No
sabría explicarlo, pero me encantaba. Aunque no creo que a su rollo
le guste mucho la idea que ha tenido de besarme delante de todo el
instituto.
—¡Hostia!
—¡La
Vírgen!
—¡Que
se están liando!
—¡Coño,
pues sí que era maricón!
Intenté
separarme de él, por la vergüenza que tenía, me ardían las
mejillas y empezaba a arrepentirme. —Ignoralos. —me susurró, y
me besó de nuevo. Y en medio del beso, yo, así de gilipollas que
era, abrí los ojos.
Zayn...
Me
miraba sorprendido, cabreado, asqueado, confuso y decepcionado. Oh,
mierda.
Y
no, no dejé de besarlo. Cerré los ojos y seguí besándolo —y
muriéndome por dentro— mientras quedaba como un maricón delante
de todos mis compañeros. Pero en fin, eso es lo que era, un maricón.
Me gustaban los hombres, ¿para qué negarlo? Aparte, yo no le veía
nada de malo.
La
campana sonó y nos separamos, ambos mirándonos a los ojos. Me
sonrió, y yo le sonreí de vuelta. —¿Vamos a clase? —me
susurró, agarrándome de la mano. Yo simplemente asentí con la
cabeza sin emitir palabra y lo seguí andando, de la mano. Liam era
muy buen actor por lo que acababa de ver, me había dejado
boquiabierto hasta a mí, que yo sabía de qué trataba el plan, pero
es que había sido increíble. El beso y su forma de mirarme, de
sonreírme... Como si fuera real.
Cuidado
que no lo sea.
Rodé
los ojos internamente. ¡Qué va! Si cuando Zayn me dijera lo que
sentía yo dejaría a Liam, eso habíamos quedado. Aparte de que él
tenía un rollo.
***
Ya
estaba en casa, después de haber estado aguantando tres horas más,
con los ojos de todo el mundo clavados en el cogote. ¡Porque no
dejaban de mirarme! Y me molestaba bastante, la verdad. Al menos ya
estaba en casa. Sano y salvo, y relajado.
Mi
madre no estaba en casa, estaba yo solo, ya que a ella le tocaba
trabajar esta tarde, hasta las ocho.
Llamaron
al timbre y fruncí el ceño. ¿Quién podría ser? Teóricamente no
tenía que venir nadie. Seguramente sería el vecino que venía a por
azúcar otra vez.
Abrí
la puerta y me empaparon la cara entera, dejándome confuso por unos
instantes, hasta que escuché risa.
—Hey,
maricón, por un momento pensé que te follaba ahí en medio! —me
fregué los ojos y los abrí. Había el típico club de subnormales,
chulos y tocacojones. Pero había persona que no me esperaba ahí...
—Pues
igual las ganas no me faltaban. —dije yo con gracia e ironía,
mientras miraba a Zayn con asco.
—Uuuhhh.
—Dijeron al unísono.
—Aparte, ¿tenéis algún problema con los homosexuales?
Jona
rió. —¡Que son maricones! —gritó, y todos rieron, excepto yo,
obviamente, que ni siquiera le veía la gracia.
Rodé
los ojos. —Oye, mira, cuando maduréis me llamáis, ¿vale? —dije.
—Oye,
Nialler, ¿quieres un besito? —su voz... Lo miré, me miraba con
burla. ¡Pero será cabrón, falso, traidor, trolero y...!
Le
sonreí cínicamente. —¿A ti? No te daría un besito ni aunque me
pagaran un millón de euros. —le dije, con tanto asco, tanta
ironía, tanto rencor... Que merecía un maldito premio.
—Yo
que pensaba que tenías sueños mojados conmigo. —dijo, metiendo
más caña. Le sonreí de nuevo.
—Que
más quisieras, Malik. —le solté con rencor. Bien. ¿Quieres
jugar? Adelante. —Oh, y que sepas que la próxima vez que estés
ahogándote, porque ya sabes... Como no sabes nadar... Tendrás que
buscarte a otro para que te salve. —dije. ¡Zasca! Su boca cayó
abierta y se ruborizó de la raíz del pelo hasta las plantas de los
pies.
—¡No
sabes nadar? —Tom estalló en carcajadas. Le sonreí a Zayn
cínicamente.
—Y
tú a otro que te soporte. —me dijo.
—Ya
lo tengo, se llama Liam. Y no es falso. —le eché en cara.
Él
sonrió. —Yo tampoco estoy solo, Niall. Tengo a mis amigos... Y
también a Amanda. —dijo el nombre de Amanda con una sonrisa pícara
y se lamió los labios. ¡Puto cerdo! ¡Y lo peor era que me seguía
doliendo!
—Oh, bueno, pues que disfrutes con tu vida. —dije encogiendome de hombros. —Créeme, yo soy más feliz sin un gilipollas en ella. —y cerré la puerta entrando en mi casa. Me había sorprendido a mí mismo, tanto defendiéndome como hablándole así a Zayn. O sea, a ver, me venía diciendo "no quiero perder a alguien importante bla, bla, bla..." ¿Y ahora esto? ¡Aclárate, hostia!
Pero
ya era demasiado tarde para él. ¿Quería algo? Que se jodiera.
¿Amistad? Já, ¡anda y vete a pastar!
Me
tumbé de nuevo en el sofá y seguí mirando la televisión. Lo raro
de antes era que no me hubiera echado a llorar al ver a Zayn ahí, y
más cuando se estaba burlando de mí. Aparte de que agradecía que
lo que me habían tirado fuera agua y no otra sustancia.
***
—¡Niall,
ha venido alguien a verte! —mi madre gritó desde abajo.
Ahora
estaba en mi habitación, con el ordenador, concretamente mirando el
Facebook. Ahora "estaba en una relación con Liam Payne"
Ay... Pero qué bien sonaba eso. La verdad era que él no sabía lo
que había pasado... Y ya no estaba muy seguro de querer a Zayn.
Ahora como que me daba algo igual. Prefería que... ¿Se muriera? ¿Lo
atropellaran? No lo sé, algo por el estilo.
—¿Quién es? —grité al tiempo que bajaba por las escaleras. Mi cara al principio fue de empanado total, hasta que recobré el sentido. Zayn. Zayn. ¡Zayn en mi puta casa! —¿Qué coño estás haciendo tú aquí? —me daba igual que estuviera mi madre delante, que no le agradaran las palabrotas... Me daba completamente igual en ese mismo momento.
—Niall.
—dijo Zayn, suplicándome con la mirada que no dijera nada.
—Ni
Niall ni leches, fuera de mi casa. —dije seriamente.
—Niall.
—la voz de mi madre sonaba entre espantada y sorprendida.
—No,
mamá. No quiero que vuelvas a dejarle entrar. —dije seriamente.
—Zayn, vete. —dije. Zayn me miraba desconcertado, sin saber qué
hacer, perdido. Yo anduve hasta él y lo agarré de la chaqueta,
tirando de él hacia fuera, aunque él se dejó. Y cuando estuvo
fuera, me dispuse a cerrar la puerta, pero él puso el pie.
—Niall...
Niall, por favor. —susurró. Sonaba arrepentido, mucho.
—Basta.
—dije. ¿Cómo de ser un debilucho había pasado a esto? Me
sorprendía, pero a la vez me gustaba. Parpadeó. Y yo también,
porque no me creía lo que estaba viendo. O veía mal, o sus ojos
estaban aguados. ¿Iba a... A llorar? ¿Él?
—Por
favor, escúchame. —susurró. Confirmado. No eran alucinaciones
mías. Su voz sonaba quebrada, y yo no me lo podía creer. Después
de todo, de meterse conmigo... ¿Ahora venía con esto?
—No. Mira. Paso de tu maldita falsedad. —dije con cansancio. —Antes me creía tus mentiras, pero ahora no.
Negó
con la cabeza. —No lo entiendes, Niall... Yo... Yo siempre he
querido ser popular y... —se calló.
Reí. —Pues enhorabuena. —aplaudí sarcásticamente. —Lo has logrado. —y me dispuse a cerrar la puerta, es más, lo logré.
***
Tac...
Tac... Tac otra
vez.
Fruncí
el ceño. ¿Se puede saber qué demonios era eso?
Tac.
Bufé
y me tapé la cabeza con el edredón. Venía de mi ventana. Sería un
pájaro.
Se
paró. Y después de eso escuché como si alguien golpeara mi
ventana, y obviamente, me asusté, porque a menos que fuera un mono
—ya que estaba en una segunda planta—, ¿qué más podría ser? Y
¡pam! Me caí de la cama, y no sé si fue del susto o de la
sorpresa, si es que se le podía llamar así.
—¡Zayn!
¡Pero se puede saber qué coño haces con tu vida? —grité en
susurros, alarmado. Porque sí, estaba en MI MALDITA VENTANA. ¿Y
cómo había subido ahí? ¡Pues ni puta idea, pero estaba ahí! ¿Y
ahora qué hacía yo? ¿Dejaba la ventana cerrada y que fuera lo que
Dios quisiera o le abría? Opté por la segunda, y sólo porque era
buena persona.
Abrí
la ventana y entró de cabeza, literalmente, porque se comió el
suelo.
—Gracias
por abrirme. —murmuró en voz baja.
—¿Qué haces aquí? —susurré, enfadado.
—Niall,
quiero que me perdones, por favor. —me suplicó.
—¡No
grites! —grité susurrando.
—Lo
siento. —susurró.
Suspiré.
¿Por qué lo hacía todo tan difícil?
—¿Sabes?
No parecía importarte mucho mi perdón cuando has venido con un
grupo de gilipollas y me has tirado un globo de agua.
—No
he sido yo.
—¡Pero
ibas con ellos! —grité, obviamente en voz baja también.
—¿Y qué quieres? ¿No vas a perdonarme nunca, Niall? ¿Vas a mandarme a la mierda durante toda la vida? ¿Vas a pasar de mí?
—Pues
mira, sí, eso iba a hacer. —dije, y él se quedó callado, callado
totalmente. Anduvo sin decir nada hasta mi cama y se sentó.
—¿Por
qué no me contaste nada sobre...? —no lo dijo, ni falta que hacía.
—¿Para
que reaccionaras como lo has hecho?
Bufó.
—¿Puedes olvidarlo, aunque sea, por un momento? —pues la verdad
es que sería difícil.
—Está bien. —me resigné. ¿Total? ¿Qué perdía? Era simplemente escucharlo, ¿no? Además, no creía que consiguiera nada.
[No os olvidéis del +1, baes :)]


Hay zayn eso te ganas bien echo niall
ResponderEliminarSiguelaaaaa :D
Hay zayn eso te ganas bien echo niall
ResponderEliminarSiguelaaaaa :D