miércoles, 5 de agosto de 2015

Juego de celos | Ziall Horalik - Capitulo 2 (Idiota)

Autora: Sandra M.P.

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—¿Ahora eres un correcaminos? ¡Oye, espera!
Paré y suspiré, dejando que me alcanzara. Liam venía con su manzana a medio comer y la fiambrera en la mano, alzando una ceja. —Muchas gracias por esperarme, de verdad. —dijo con sarcasmo.


—Lo siento. Es que Zayn me saca de quicio. Es que es... ¡Tan pesado! —dije.

Él rió. —Normal que lo sea si es contigo. —dijo, y yo reí también. —... ¿Vamos a seguir con el plan? —me preguntó.

Sonreí y asentí con la cabeza. Por supuesto que seguiríamos con el plan. Yo iba a conseguir que Zayn se me declarara —si era gay— por mis huevos. Alzó la mano y chocamos.

—¿Listo? —cogí aire y lo solté.

—Listo. —Afirmé en voz baja. ¡No! ¡No estás listo! Gritaba mi subconsciente internamente.
Me puse delante de las taquillas y me miró, como decía el plan, y también se puso delante de mí mientras iba acercándose lentamente. Y me besó... Como decía el plan.
Sus labios eran suaves, y besaba muy bien, dulce... Tierno... Lento... No sabría explicarlo, pero me encantaba. Aunque no creo que a su rollo le guste mucho la idea que ha tenido de besarme delante de todo el instituto.

—¡Hostia!

—¡La Vírgen!

—¡Que se están liando!

¡Coño, pues sí que era maricón!
Intenté separarme de él, por la vergüenza que tenía, me ardían las mejillas y empezaba a arrepentirme. —Ignoralos. —me susurró, y me besó de nuevo. Y en medio del beso, yo, así de gilipollas que era, abrí los ojos.
Zayn...

Me miraba sorprendido, cabreado, asqueado, confuso y decepcionado. Oh, mierda.
Y no, no dejé de besarlo. Cerré los ojos y seguí besándolo —y muriéndome por dentro— mientras quedaba como un maricón delante de todos mis compañeros. Pero en fin, eso es lo que era, un maricón. Me gustaban los hombres, ¿para qué negarlo? Aparte, yo no le veía nada de malo.
La campana sonó y nos separamos, ambos mirándonos a los ojos. Me sonrió, y yo le sonreí de vuelta. —¿Vamos a clase? —me susurró, agarrándome de la mano. Yo simplemente asentí con la cabeza sin emitir palabra y lo seguí andando, de la mano. Liam era muy buen actor por lo que acababa de ver, me había dejado boquiabierto hasta a mí, que yo sabía de qué trataba el plan, pero es que había sido increíble. El beso y su forma de mirarme, de sonreírme... Como si fuera real.

Cuidado que no lo sea.
Rodé los ojos internamente. ¡Qué va! Si cuando Zayn me dijera lo que sentía yo dejaría a Liam, eso habíamos quedado. Aparte de que él tenía un rollo.

***

Ya estaba en casa, después de haber estado aguantando tres horas más, con los ojos de todo el mundo clavados en el cogote. ¡Porque no dejaban de mirarme! Y me molestaba bastante, la verdad. Al menos ya estaba en casa. Sano y salvo, y relajado.
Mi madre no estaba en casa, estaba yo solo, ya que a ella le tocaba trabajar esta tarde, hasta las ocho.

Llamaron al timbre y fruncí el ceño. ¿Quién podría ser? Teóricamente no tenía que venir nadie. Seguramente sería el vecino que venía a por azúcar otra vez.
Abrí la puerta y me empaparon la cara entera, dejándome confuso por unos instantes, hasta que escuché risa.

—Hey, maricón, por un momento pensé que te follaba ahí en medio! —me fregué los ojos y los abrí. Había el típico club de subnormales, chulos y tocacojones. Pero había persona que no me esperaba ahí...

—Pues igual las ganas no me faltaban. —dije yo con gracia e ironía, mientras miraba a Zayn con asco.

—Uuuhhh. —Dijeron al unísono.

—Aparte, ¿tenéis algún problema con los homosexuales?
Jona rió. —¡Que son maricones! —gritó, y todos rieron, excepto yo, obviamente, que ni siquiera le veía la gracia.

Rodé los ojos. —Oye, mira, cuando maduréis me llamáis, ¿vale? —dije.

—Oye, Nialler, ¿quieres un besito? —su voz... Lo miré, me miraba con burla. ¡Pero será cabrón, falso, traidor, trolero y...!

Le sonreí cínicamente. —¿A ti? No te daría un besito ni aunque me pagaran un millón de euros. —le dije, con tanto asco, tanta ironía, tanto rencor... Que merecía un maldito premio.

—Yo que pensaba que tenías sueños mojados conmigo. —dijo, metiendo más caña. Le sonreí de nuevo.

—Que más quisieras, Malik. —le solté con rencor. Bien. ¿Quieres jugar? Adelante. —Oh, y que sepas que la próxima vez que estés ahogándote, porque ya sabes... Como no sabes nadar... Tendrás que buscarte a otro para que te salve. —dije. ¡Zasca! Su boca cayó abierta y se ruborizó de la raíz del pelo hasta las plantas de los pies.

—¡No sabes nadar? —Tom estalló en carcajadas. Le sonreí a Zayn cínicamente.

—Y tú a otro que te soporte. —me dijo.

—Ya lo tengo, se llama Liam. Y no es falso. —le eché en cara.

Él sonrió. —Yo tampoco estoy solo, Niall. Tengo a mis amigos... Y también a Amanda. —dijo el nombre de Amanda con una sonrisa pícara y se lamió los labios. ¡Puto cerdo! ¡Y lo peor era que me seguía doliendo!

—Oh, bueno, pues que disfrutes con tu vida. —dije encogiendome de hombros. —Créeme, yo soy más feliz sin un gilipollas en ella. —y cerré la puerta entrando en mi casa. Me había sorprendido a mí mismo, tanto defendiéndome como hablándole así a Zayn. O sea, a ver, me venía diciendo "no quiero perder a alguien importante bla, bla, bla..." ¿Y ahora esto? ¡Aclárate, hostia!
Pero ya era demasiado tarde para él. ¿Quería algo? Que se jodiera. ¿Amistad? Já, ¡anda y vete a pastar!

Me tumbé de nuevo en el sofá y seguí mirando la televisión. Lo raro de antes era que no me hubiera echado a llorar al ver a Zayn ahí, y más cuando se estaba burlando de mí. Aparte de que agradecía que lo que me habían tirado fuera agua y no otra sustancia.

***

—¡Niall, ha venido alguien a verte! —mi madre gritó desde abajo.

Ahora estaba en mi habitación, con el ordenador, concretamente mirando el Facebook. Ahora "estaba en una relación con Liam Payne" Ay... Pero qué bien sonaba eso. La verdad era que él no sabía lo que había pasado... Y ya no estaba muy seguro de querer a Zayn. Ahora como que me daba algo igual. Prefería que... ¿Se muriera? ¿Lo atropellaran? No lo sé, algo por el estilo.

—¿Quién es? —grité al tiempo que bajaba por las escaleras. Mi cara al principio fue de empanado total, hasta que recobré el sentido. Zayn. Zayn. ¡Zayn en mi puta casa! —¿Qué coño estás haciendo tú aquí? —me daba igual que estuviera mi madre delante, que no le agradaran las palabrotas... Me daba completamente igual en ese mismo momento.

—Niall. —dijo Zayn, suplicándome con la mirada que no dijera nada.

—Ni Niall ni leches, fuera de mi casa. —dije seriamente.

—Niall. —la voz de mi madre sonaba entre espantada y sorprendida.

—No, mamá. No quiero que vuelvas a dejarle entrar. —dije seriamente. —Zayn, vete. —dije. Zayn me miraba desconcertado, sin saber qué hacer, perdido. Yo anduve hasta él y lo agarré de la chaqueta, tirando de él hacia fuera, aunque él se dejó. Y cuando estuvo fuera, me dispuse a cerrar la puerta, pero él puso el pie.

—Niall... Niall, por favor. —susurró. Sonaba arrepentido, mucho.

—Basta. —dije. ¿Cómo de ser un debilucho había pasado a esto? Me sorprendía, pero a la vez me gustaba. Parpadeó. Y yo también, porque no me creía lo que estaba viendo. O veía mal, o sus ojos estaban aguados. ¿Iba a... A llorar? ¿Él?

—Por favor, escúchame. —susurró. Confirmado. No eran alucinaciones mías. Su voz sonaba quebrada, y yo no me lo podía creer. Después de todo, de meterse conmigo... ¿Ahora venía con esto?

No. Mira. Paso de tu maldita falsedad. —dije con cansancio. —Antes me creía tus mentiras, pero ahora no.

Negó con la cabeza. —No lo entiendes, Niall... Yo... Yo siempre he querido ser popular y... —se calló.

Reí. —Pues enhorabuena. —aplaudí sarcásticamente. —Lo has logrado. —y me dispuse a cerrar la puerta, es más, lo logré.

***

Tac... Tac... Tac otra vez.

Fruncí el ceño. ¿Se puede saber qué demonios era eso?

Tac.

Bufé y me tapé la cabeza con el edredón. Venía de mi ventana. Sería un pájaro.
Se paró. Y después de eso escuché como si alguien golpeara mi ventana, y obviamente, me asusté, porque a menos que fuera un mono —ya que estaba en una segunda planta—, ¿qué más podría ser? Y ¡pam! Me caí de la cama, y no sé si fue del susto o de la sorpresa, si es que se le podía llamar así.

—¡Zayn! ¡Pero se puede saber qué coño haces con tu vida? —grité en susurros, alarmado. Porque sí, estaba en MI MALDITA VENTANA. ¿Y cómo había subido ahí? ¡Pues ni puta idea, pero estaba ahí! ¿Y ahora qué hacía yo? ¿Dejaba la ventana cerrada y que fuera lo que Dios quisiera o le abría? Opté por la segunda, y sólo porque era buena persona.
Abrí la ventana y entró de cabeza, literalmente, porque se comió el suelo.

—Gracias por abrirme. —murmuró en voz baja.

—¿Qué haces aquí? —susurré, enfadado.

—Niall, quiero que me perdones, por favor. —me suplicó.

—¡No grites! —grité susurrando.

—Lo siento. —susurró.

Suspiré. ¿Por qué lo hacía todo tan difícil?
¿Sabes? No parecía importarte mucho mi perdón cuando has venido con un grupo de gilipollas y me has tirado un globo de agua.

—No he sido yo.

—¡Pero ibas con ellos! —grité, obviamente en voz baja también.

—¿Y qué quieres? ¿No vas a perdonarme nunca, Niall? ¿Vas a mandarme a la mierda durante toda la vida? ¿Vas a pasar de mí?

—Pues mira, sí, eso iba a hacer. —dije, y él se quedó callado, callado totalmente. Anduvo sin decir nada hasta mi cama y se sentó.

—¿Por qué no me contaste nada sobre...? —no lo dijo, ni falta que hacía.

—¿Para que reaccionaras como lo has hecho?

Bufó. —¿Puedes olvidarlo, aunque sea, por un momento? —pues la verdad es que sería difícil.

Está bien. —me resigné. ¿Total? ¿Qué perdía? Era simplemente escucharlo, ¿no? Además, no creía que consiguiera nada.


[No os olvidéis del +1, baes :)]

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