viernes, 7 de agosto de 2015

Juego de celos | Ziall Horalik - Capitulo 3 (Lo que siempre he deseado)

Autora: Sandra M.P.

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Él estaba sentado en mi cama y yo de pie, no tenía mucho sentido, porque era mi cama, pero tampoco me sentaría a su lado.

—Niall, yo siempre quise ser popular. Sabes que no he sido muy... Popular en todos los institutos a los que he ido. Que no he encajado nunca... —suspiró. —Y por una vez... Parece que puede ser diferente, Niall. Verás, yo... Yo no soy perfecto. No soy tan guapo como los populares, ni tengo el mejor cuerpo... Ni... —negó con la cabeza, sin saber qué más decir. Perdona, perdona. ¿Que no eres tan guapo? ¿Que no tienes el mejor cuerpo? ¡Mentira cochina! ¡Tú eres perfecto y no te lo puede negar ni Hannah Montana! Quería gritárselo, pero no lo haría, por orgullo y porque seguía enfadado.

—¿Y por eso tenías que hacer lo que has hecho?, ¿traicionar a alguien que lleva contigo desde el principio?, ¿sin importarte nada? —él sabía que yo tenía razón. Lo sabía.

—Niall... Perdóname, de verdad. —su voz se quebró otra vez. De verdad le importaba. —Tú no eres como las putas de Amanda, tú no eres así... De verdad. —se estaba desesperando.

—Antes dijiste que tú tampoco estabas solo.

—¡Deja de hablar así, joder! —me gritó, pero no susurrando, no.

—¿Estás loco? ¿Y si mi madre nos oye? —le grité exaltado, pero a diferencia de él, en voz baja.

—Me importa una mierda, Niall.

—Pues a mí no, porque va a pensar mal. —le dije. Y yo no quería eso, porque luego me preguntaría si lo que había pasado antes era por una pelea de novios, que si celos, que si bla, bla, bla... Y no. Pasaba de toda esa mierda innecesaria.

—Pues que piense mal porque te juro que si no me perdonas empezaré a gemir a propósito para que lo piense de verdad. —me amenazó, y abrí mi boca, sorprendido. No... No había huevos.

—No hay huevos. —dije.Él alzó una ceja y soltó un gemido. ¡Un puto gemido muy alto! 

—¿No hay huevos? —lo hizo de nuevo.

¡No! ¡Para! —le grité. Gracias a Dios, era de noche y no se veía nada, porque estaba más rojo que mis calcetines, y además, los gemidos de Zayn... Puff... Me ponían.

—Perdóname y paro.

—Nunca. —negué, cabreado.

—¡Oh, Niall, sí, cariño! —Enrojecí y a la vez me tragué un jadeo. ¡Mierda, que no hagas eso! Joder... Tenía ganas de... —¿Quieres que lo haga de nuevo o qué?

—Zayn, te lo digo en serio. Para. —Le advertí.
Vi su sonrisa, iluminada por la poca luz que entraba por la ventana, brillando con picardía.

—¡Hazlo como sólo tú sabes, Niall! —gritó.

—¡Aaaagh! —grité, furioso, y me lancé sobre él tapándole la boca. —¡Cierra la puta boca! —le grité. Y soltó otro gemido, pero éste fue acompañado por una expresión de placer. ¿Me vacilaba, encima? Me miraba con los ojos muy abiertos. Yo estaba encima de él, cubriéndole la boca con las dos manos, y él totalmente inmovilizado. Quité las manos de su boca. —Y ahora cállate. —le ordené.
Vi el movimiento de su nuez tragar saliva.

—Niall. —susurró.

—¿Qué? —le gruñí.

—Estás empalmado. —me dijo. Mierda. Me levanté de encima de él enseguida y me coloqué delante de la cama. Él rió. —¿He sido yo? —¡No, es obra de la Vírgen María!

—No. —negué. Él rió.

—Te pone que gima. —dijo con burla, y a la vez con cierto orgullo.

—¿Y qué quieres? Soy gay, ¿recuerdas? —le solté.

—Bueno... Pues le atraigo a un gay. —presumió.

Reí. —No estás mal. —dije, y reímos.

Bajó la mirada. —... ¿Me... Perdonas?

Quedamos ambos callados. Él esperando una respuesta y yo pensándomela. Bien, ahora podría mandar el plan literalmente a la mierda. Pero igual... Podríamos seguir el plan... De amigos. Sí. Ya está.

Sí. —dije. Él sonrió y abrió los brazos. Reí y lo abracé.

***

—Es raro que no se haya despertado tu madre. —me dijo Zayn en voz baja. Sí, sí lo era.

—Sí. —afirmé.

—¿Puedo preguntarte algo? —dijo, yo asentí con la cabeza, mirando al techo.

—¿Te gusto? —uy. Sí, pero obviamente no se lo diría... Espera, ¿gustar de gustar?, ¿o cómo?

—¿En qué sentido?

—En el de... Amor. —dijo, tímidamente, lo cual me pareció adorablemente adorable.

Reí. —Eres mi amigo, Zayn. —dije sin más. Y ni había dicho sí, ni no, pero es que no quería responder.

—Ya. —murmuró. —¿Y cómo te enteraste de que eras gay? —me preguntó. Buf... ¿Yo qué sé? Pues... A ver, no puedo decirle "cuando te conocí", no. Obviamente no le diría eso.

—Pues porque no me siento especialmente atraído por las mujeres. —dije. Esa era la explicación "científica".

—¿Y no te gustan ambos?

Negué con la cabeza. —No. Soy gay, no bisexual. Las mujeres no me atraen.

—¿Y yo cómo puedo saber si soy gay? —preguntó. Menos mal que no estaba bebiendo agua, porque me habría atragantado.

—Pues... No lo sé... Supongo que igual que con las mujeres, ¿no? —dije. No tenía ni idea.

—Hum... Como... Como entre tú y yo hay confianza... ¿Te importaría ayudarme? —empecé a ponerme nervioso. Ayudarle... ¿A qué?

—¿A qué? —pregunté dudando. Pero en realidad me moría de ganas.
Me cogió la mano, y sin esperar a nada, la colocó sobre su miembro y empezó a restregársela. Y lo que me sorprendió a mí, fue sentirlo endurecerse. CON MI MANO. Lo miré con la boca abierta y él soltó mi mano de golpe.

—Eso... Eso no... No significa que yo... Sea gay, ¿verdad? —dijo preocupado. Fruncí el ceño. ¿Y si fuera así qué?

—Pues no... Si te atraen las mujeres eres bisexual.

—No... No. Yo soy... A mí sólo me gustan las mujeres. —dijo. Alcé una ceja.

—¿Entonces por qué te pone que un hombre te toque?

—Niall... No... No se lo digas a nadie, por favor. —parpadeé. Tranquilo, tampoco pensaba ir gritándolo a los cuatro vientos.

—Tampoco sé por qué te pones así. —dije indiferente.

—Niall, si mi padre se entera de que me ponen los hombres... Me mata. Me deshereda. Seré... Seré una deshonra. —dijo, y yo abrí mucho los ojos. ¡Cómo? ¡Cuál era su jodido problema? ¡Por qué?

—¿Qué? —articulé. No lo entendía. Yo conocía a su padre desde hacía mucho tiempo, éramos como de la familia y nos llevábamos muy bien, de hecho, habíamos ido a pescar juntos algunas veces. —¿Qué tiene en contra de los gays? —mi tono ahora era de enfado.

Nada. Pero él es un famoso empresario, Niall. Y yo soy su hijo, soy su... Su heredero, alguien a quien se debe respetar.

—Ya, claro, y a un gay no se le puede respetar, ¿no? —dije. La sangre se me estaba empezando a subir a la cabeza. Claro, por ser gay no necesitas respeto, ¿no? Increíble, muy bien. ¡Pero qué gilipollez más grande!

—No... Es decir, sí, pero... —bufó, estresado al ver que no se le entendía. —Mi padre no tiene nada en contra de los gays, Niall, pero no quiere que su hijo lo sea. Ya has visto cómo tratan a los gays en el instituto. Si los compañeros de mi padre lo supieran... ¿Cómo crees que me mirarían? ¿Y mi padre?
Me mordí la lengua. Vale, igual... Igual ahora sí lo comprendía. Era difícil ser diferente, lo entendía. Y lo de su padre... Bueno, a medias. ¿Si no tuviera que "exponer" a su hijo como futuro heredero y todo eso, le daría igual? Era eso lo que hacía que me comiera la cabeza.

—Ya. —dije secamente. No sabía qué decir, estaba sin palabras. De acuerdo, ¿y ahora qué? Fin. Fin de la partida. Todo había perdido el sentido. Aunque a él le gustaran los hombres yo no podía hacer nada. Él no quería afrontarlo. ¿Qué sentido tenía seguir con el plan? ¿Qué sentido tenía que siguiera queriéndole así? Él no me quería como yo. Lo mejor sería terminar con todo eso y decírselo a Liam cuanto antes.

—Niall... —hizo que bajara de las nubes y lo miré. Él miraba fijamente al suelo, como si dudara de algo. —¿Alguna vez... Has tenido relaciones con un hombre?

Parpadeé. Eh... La verdad era que sí. No era virgen. Lo había hecho tanto con mujeres como con hombres. Y seguro que pensaréis: ¿Con quién, si amas a Zayn? Pues con un ex novio mío que siempre fue secreto. Ni mi madre sabía sobre aquello, porque a mí empezó gustándome Zayn, pero como no veía esperanzas conocí a un chico y le di una oportunidad. Todo iba bien y tal, pero yo seguía queriendo a Zayn, lo hicimos un par de veces, pero yo decidí dejarlo. Y bueno, sobre las mujeres, antes de ser gay unas seis, y para intentar darle celos a Zayn —en un intento fallido—, unas cuatro más.

Sí. —asentí. Él me miró con una mueca rara que no supe descifrar.

—¿Y tú cuál eras? —murmuró, como si no quisiera saberlo, o al menos aparentaba eso.

—Íbamos turnando. —dije. Al principio era el pasivo, pero queríamos probar cosas nuevas, qué se sentía... Aparte de que queríamos demostrar que nos queríamos y que éramos capaz de hacerlo el uno por el otro.

—Oh. —dijo sin más. Y se quedó en silencio durante unos minutos. —¿Te dolió la primera vez? —parpadeé. De acuerdo. Empezamos hablando de perdones y ahora de mis novios y etcétera. Qué cambio.

—La primera vez siempre duele, Zayn. Pero si lo haces con alguien especial es distinto. —dije. Era verdad. Yo al principio tenía miedo, pero Luke y yo nos cogimos tanta confianza que apenas me dolió, fue especial.

—Alguien especial. —susurró, más para sí mismo que nada. Asentí con la cabeza y yo también miré al suelo, incómodo. No entendía a qué venía todo esto.
Un interrogatorio, eso es lo que era. Pero no entendía a cuento de qué. A él nunca le habían importado mis romances con nadie. Aunque más que romances era con quién lo había hecho. ¿Serías mi primera vez?

¿Q-qué? Había escuchado mal, ¿verdad? Igual la imaginación me estaba jugando una mala pasada... Eh... Sí, sí, tenía que ser eso. No podía ser verdad. Es decir... Él... Él se negaba en rotunda a ser gay. ¿A qué venía esta estúpida pregunta? Pero por una parte le había dicho lo de "alguien especial"... Y... ¿Yo era especial para él?

—E-estás de broma, ¿verdad? —no me lo creía, no. Imposible. Me tomaba el pelo.

—No... Yo... Yo quiero saber... Qué se siente... Y... Y quiero que sea contigo. —susurró.

La timidez e inseguridad con la que pronunció aquello me sorprendió. Jamás lo había escuchado así de tímido. Tenía algo de miedo incluso. Aunque... Si quería... ¿Por qué no? Era lo que siempre había deseado.

[No os olvidéis del +1, baes xx.]

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