martes, 25 de agosto de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - Capitulo 17

Autora: Sandra M.P.

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Volvían a casa. Quería arrepentirse de haberle dicho que dejaba las clases de repaso, e igual podría decírselo dentro del autobús, de hecho, estaba esperando a que ella subiera, sentado justo delante del sitio donde ella se sentaba siempre. Y vio su cabellera negra, llamando la atención sobre todas las demás, castañas o rubias.

Anduvo hasta su lugar y se sentó, detrás de él. Se giró asomándose por el pequeño agujero que había separando la silla del cristal y sus ojos verdes se posaron en él, le alzó una ceja. —¿Qué? —le preguntó ella.

—Hum... A las cinco... —empezó a hablar, un tanto cortado.

—Estaré ahí. —sonrió de lado, y él asintió con la cabeza y se giró rápidamente antes de sonreír. Problema resuelto. De verdad quería que ella estuviera de nuevo en su casa, hablar con ella... En realidad, no sabía si sus clases de repaso serían serias y estarían constantemente haciendo deberes, pero tenía la esperanza de que no fuera así y que fuera algo más... Amistoso. Como el viernes, y el sábado. —¿Puedo preguntar a qué se debe el cambio de idea? —se estremeció al sentir su respiración en su oreja, tan cerca. Estaba asomada por el hueco en el que él se había asomado antes, y no había prevenido un ataque de nervios al haberla sentido tan cerca.

—P-pues... —en blanco. Podría haber pensado en una excusa, pero simplemente sabía que mentir sería inútil, aunque realmente no tenía un motivo exacto para haber cambiado de opinión. —No lo sé. —articuló como pudo, con aire faltando en sus pulmones.
Ella sonrió de lado. Había visto perfectamente cómo se le ponía la piel de gallina, sabía lo que causaba en él así como lo causaba en todos los hombres. No quería a nadie cerca de él, alguien que se interpusiera entre sus estudios, que eran lo más importante. Tal vez al terminarlos podrían darle una beca, lejos de aquí. Podría dejarlo todo atrás y ser feliz, por fin. Tal vez podría olvidarse de Zayn cuando todo esto terminara, pero por el momento, prefería ayudarlo aunque eso tal vez supusiera una especie de cero en cuanto a su historial. Pero recuperaría esa nota. Estaba decidida, protegería a Zayn Malik.

¿Ansioso por aprobar? —susurró, sin apartarse de ahí, aunque Zayn se movió levemente hacia el lado opuesto del cristal, ya que sentir su aliento en el oído lo ponía nervioso. ¿Ansioso por aprobar? No, en realidad eso le daba igual. Pero entonces algo vino rápidamente a su mente.

Estuve buscando canciones. —respondió. —Para bailar.

Ella asintió. —Ah, perfecto. ¿Alguna en mente? —preguntó ella, y él giró los ojos hacia arriba, intentando pensar en el nombre de aquella canción.


Hum... Se llamaba... —no le venía, no, no lo recordaba. Miró el cristal y se encontró con sus ojos verdes, mirándolo intensamente. —Animals. —le vino como un flash. —De Maroon 5. —recordó, y ella asintió con la cabeza.

¿La has elegido por un motivo en concreto? —preguntó ella, y él se estremeció, incluso sin sentir la respiración de la chica en su oído.

«
Baby I'm preying on you tonight (Cariño, voy a aprovecharme de ti esta noche.)

Hunt you down eat you alive. (Te capturaré, te comeré vivo.)
»

Se sonrojó y maldijo en voz baja. —¿Qué? —preguntó ella, realmente no lo había escuchado. La letra de la canción venía a su mente junto a las imágenes de su sueño, haciendo que sus mejillas estuvieran completamente rojas y empezara a sentir la sangre llegar ahí abajo.


Que no. —murmuró él. Realmente, al escogerla no, no pensó en eso. No pensó en la letra de la canción, sólo en que le gustaba. Maldita sea, ¿tenía que relacionarlo ahora? ¿Y con eso?

Me gusta esa canción. —admitió ella con las comisuras de sus labios levemente alzadas, aunque él no pudiera verlo, a causa de que su mirada estaba fija en su regazo. La había escuchado por la radio, estaba segura de ello. La radio del vecino, claro. Estaba muy activo normalmente, con la radio a todo volumen, hasta que ella se hartaba y él apagaba la radio. De hecho, estuvo sorprendida de que cuando Zayn vino, el vecino no estuviera con su música a tope.

¿La has escuchado? —murmuró él. Estaban manteniendo una conversación bastante larga, lo cual a él le sorprendía, ya que normalmente cortaba rápido las conversaciones.

Sí, el vecino suele poner la radio a tope, así que no me queda otro remedio. —explicó ella, y él esbozó una sonrisa. Supongo que ella no sería de las de coger una escoba e ir a por el vecino ruidoso. No, tal vez fuera de las que sacaban directamente la escopeta. Sonrió ante el pensamiento.

***

Tal vez fuera un poco obsesivo estar en el sofá sentando observando el reloj, sin apenas parpadear. Llevaba ahí un buen rato, pero le alegraba el saber que quedaban menos de cinco minutos para las cinco, y rezaba para que fuera puntual. El timbre sonó y su corazón dio un vuelco. Se levantó corriendo y fue a abrir la puerta, encontrándose con sus ojos verdes un tanto divertidos.


¿No me irás a decir que llevabas todo este rato detrás de la puerta, no? —dijo ella con diversión mientras él se ponía a un lado para dejarla pasar. Se sonrojó.

Por supuesto que no. —dijo él avergonzado. No en la puerta, sino en el sofá... Más cómodo.

¿Ya has comido? —le preguntó ella, en un tono más serio. Ella ya sospechaba algo a cerca de sus ayunas, se le notaba en el rostro, más pálido y cansado.

Sí. —mintió, y ella se dio la vuelta, observándolo. Contuvo la respiración durante ese período tiempo. Dios, no podría haberse dado cuenta cuando no lo estaba mirando. ¡Sonó confiado! Asintió con la cabeza y se descolgó la mochila.

Bien, ¿aquí o en tu habitación? —preguntó ella.

En mi habitación. —dijo él sin pensárselo mucho. Ella asintió con la cabeza y Zayn empezó a subir las escaleras, escuchando los pasos de la chica detrás de él.

Entraron y ella cerró la puerta a sus espaldas, dejando la maleta en el suelo y yendo a sentarse en la silla del escritorio, mientras Zayn la observaba sentado en su cama. —De acuerdo, tengo todos los deberes apuntados. —dijo ella. —Y me encargaré de que los hagas todos y bien. —se hundió en la cama y soltó un suspiro.


Ajá. —dijo con cansancio.

Estás cansado y todavía no hemos empezado. Lo llevas mal. —dijo ella levantándose y yendo a por su maleta. La cogió y la puso en el suelo, frente a la silla. Se hincó hacia delante y agarró su material. —Bien, podemos empezar con Matemáticas. —dijo ella, y él hizo una mueca. —Sí, sé que las odias. —dijo ella. —Por eso lo haremos lo primero, para quitárnoslo de encima. —dijo sacando su libro de Matemáticas. Zayn seguía sentado en la cama, mirando como sacaba las cosas de su mochila. —Va. —ordenó, y por fin osó en levantar el culo de ahí para coger su mochila. Sacó también su libro, cuaderno y estuche, y los puso sobre la cama. —Vale, página treinta y cinco. —dijo ella, y él obedeció, abriéndolo por esa página. —Ejercicios, diez, once, doce, trece y quince. —dijo, y posó su vista sobre éstos. Podría jurar que se mareó al ver números y letras combinadas junto a paréntesis y fracciones.

Ay, madre. —murmuró.

Zayn, he dicho treinta y cinco, no cuarenta, y cinco. —dijo ella, y él volvió páginas más atrás, pero frunció los labios. De todos modos, no entendía lo que tenía que hacer. La miró, y vio que ella ya había empezado.

Se dispuso a leer los enunciados, pero sólo decían cosas como "calcula", "simplifica" o "completa". Uou, así seguro que sabía lo que tenía que hacer. Resopló y la miró de reojo. Igual podría copiarla si se acercaba. Miró el escritorio y vio un lápiz. Se levantó y se acercó, ganándose una mirada de su parte. —Sólo vengo a por el lápiz. —dijo agarrándolo, y ella volvió su vista al papel. Miró lo que ella escribía y frunció el ceño mientras intentaba recordar los números y las letras. Tosió falsamente y él volvió rápidamente a su sitio. Mierda.

Se sentó de indios sobre su cama, golpeando el número del enunciado con la goma del lápiz, pensando. Pensando en nada, pues estaba seguro de que no le saldría. Llevaba como unos diez minutos y no había apuntado nada. Volvió a mirarla y la vio mover la pierna velozmente, como un tic de nerviosismo.


¿Puedo ir al baño? —preguntó ella, y él asintió con la cabeza. Ella se levantó y entró en el baño de su cuarto. Ahí tenía su oportunidad. Se levantó a toda prisa una vez ella hubo cerrado la puerta, con el papel y el bolígrafo en su mano, y lo apoyó sobre el escritorio, empezando a copiar rápidamente. Esperaba que no le preguntara cómo narices lo había hecho, porque si lo hacía definitivamente no podría responder: aprovechando el momento. No.

Algo agarró sus manos y las llevó rápidamente a su espalda, sobresaltándolo. —¿Intentando copiar el trabajo de los demás? —otra vez, la respiración en su oído. Miró de reojo el perfil de la chica, quien parecía divertida con la situación. Él estaba inmovilizado y había sido pillado infraganti, copiando sus deberes. Su corazón palpitaba frenéticamente, y el hecho de tenerla a centímetros de su cara no ayudaba a que su ritmo cardíaco disminuyera. —¿Y bien? —susurró, básicamente dentro de su oído. Movió su cabeza inclinándola hacia un lado, del escalofrío. Ella sonrió, le divertía esto, ¿para qué mentir?


Sí. —murmuró. No hacía falta que lo dijera, ella sabía desde un principio que lo haría. Y además, lo había pillado completamente infraganti.

¿Y qué se supone que tengo que hacer? —murmuró divertida. Lo ponía nervioso, y apostaría a que su corazón estaba latiendo frenéticamente, poco le faltaba para poder escuchar sus latidos golpeando con fuerza en su pecho.

No lo sé. —murmuró él con nerviosismo. ¡Por Dios! El maldito sueño reproduciéndose una y otra vez en su cabeza y tenerla así de cerca preguntándole eso no ayudaban en absoluto. Se estaba volviendo loco. A parte de que tenía los brazos en su espalda y ella los agarraba firmemente, su mejilla rozaba su oreja y sus labios, con tan sólo girar la cabeza un poco, frente a los suyos.

Igual tendría que castigarte cara a la pared. —murmuró ella con diversión. Su vista accidentalmente acabó sobre aquellos labios gruesos, entreabiertos, intentando coger aire para que llegara a sus pulmones, ya que al parecer, sus orificios nasales no le daban el suficiente. Aquellos labios llevaban tentándola desde el primer día, y ahora estaban tan cerca... ¿Habría besado a alguien alguna vez?

Su respiración se agitó y la miró de reojo, podría jurar que no eran sus ojos lo que ella estaba mirando, aunque tampoco apostaría por ello. —¿Cara a la pared? —murmuró, y ella humedeció sus labios, una sonrisa jugaba con salir de éstos. Se sonrojó al pensar de que tal vez ella hablaba con doble sentido. Sentía el calor en sus mejillas desde hacía rato. Se mordió los labios. Jamás había sentido deseo tan grande como el que sentía ahora, pero quería sus labios encima de los suyos. Su vista se desvió a éstos y en los de ella se formó una sonrisa.


¿Qué miras? —parecía divertida con la situación, ella lo tenía todo bajo control, mientras él estaba por desfallecer. Y parecía saber exactamente lo que estaba mirando. Le dio la vuelta de golpe, sin que él se lo esperara, de modo que ahora estaban cara a cara, pero con una mano seguía sujetando sus muñecas, en su espalda. Su mirada ahora estaba fija en el suelo, incapaz de alzarla a sabiendas de que su rostro estaba tan cerca, y se sentía tan avergonzado, tan fuera de control. Ella estaba jugando con él, ella no satisfacería su deseo. Sus labios unidos, no, no lo haría. Sintió la mano de la chica en su mentón y alzó su cabeza, de modo que sus ojos se clavaran en aquellos verdes, haciéndolo lucir más pequeño todavía. —¿Te han besado alguna vez? —susurró, tan, tan cerca de sus labios. Sería fácil inclinarse, y juntarlos por fin, pero tenía miedo a ser rechazado.

No. —susurró él, su aliento impactando sobre los labios de ella, en un suspiro lleno de ansia y necesidad, estaba suplicando, era una súplica.

[Bueeeno, aquí el capitulo 17, espero que os haya gustado Y NO os olvidéis el +1, porque me puse triste al ver que en el anterior capi habían bajado bastante, llegamos a +7 y en el capi 16 bajamos mucho :C]

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