Autora: Sandra M.P.
NO COPYRIGHT. | SMUT | Versátiles
—¿En qué sentido?
—En el de... Amor. —dijo, tímidamente, lo cual me pareció adorablemente adorable.
Reí. —Eres mi amigo, Zayn. —dije sin más. Y ni había dicho sí, ni no, pero es que no quería responder.
—Ya. —murmuró. —¿Y cómo te enteraste de que eras gay? —me preguntó. Buf... ¿Yo qué sé? Pues... A ver, no puedo decirle "cuando te conocí", no. Obviamente no le diría eso.
—¿Y yo cómo puedo saber si soy gay? —preguntó. Menos mal que no estaba bebiendo agua, porque me habría atragantado.
—Hum... Como... Como entre tú y yo hay confianza... ¿Te importaría ayudarme? —empecé a ponerme nervioso. Ayudarle... ¿A qué?
—La primera vez siempre duele, Zayn. Pero si lo haces con alguien especial es distinto. —dije. Era verdad. Yo al principio tenía miedo, pero Luke y yo nos cogimos tanta confianza que apenas me dolió, fue especial.
—Alguien especial. —susurró, más para sí mismo que nada. Asentí con la cabeza y yo también miré al suelo, incómodo. No entendía a qué venía todo esto.
—No... Yo... Yo quiero saber... Qué se siente... Y... Y quiero que sea contigo. —susurró.
La timidez e inseguridad con la que pronunció aquello me sorprendió. Jamás lo había escuchado así de tímido. Tenía algo de miedo incluso. Aunque... Si quería... ¿Por qué no? Era lo que siempre había deseado.Aunque no creía que fuera muy buena idea. ¡Pero eso sí, ganas no me faltaban!
—Zayn...
—No digas nada. —me interrumpió. —Sé... Sé que estás con Liam y... Y que no quieres hacerlo conmigo... Y más después de lo que te he hecho pasar. Lamento habértelo preguntado siquiera.
¿Qué? ¡No! Es decir... ¡No! O sea... Para él estaba con Liam pero... Pero no era así. No era por eso. ¡Era por mi madre! —Zayn... No... No es por eso. —dije. Y tal vez quedaría como un puto delante de él, porque tendría que serle fiel a Liam, mi supuesto novio, pero en lugar de eso no lo sería. O sí, no lo sabía. ¿Lo haría con él estando mi madre en la planta de abajo?
—¿Entonces? —murmuró.
—Zayn, mi madre está abajo. —dije. Y Zayn sonrió.
—¿Entonces no es por Liam? ¿Vas a ponerle los cuernos conmigo? Podríamos ser amantes. —a estas alturas ya no sabía si se estaba burlando o no. Le miré mal y él rio. —¿Por qué me miras así? Vale, si quieres que sea sólo una vez lo entiendo. —dijo. ¿Qué? ¡No! Yo quería más.
—Pero hoy no puede ser. —dije. Decidí dejar el tema de amantes por el momento.
—¿Por qué? —alcé una ceja. —Da igual. No se ha despertado y hemos dado gritos y todo.
—¡Qu...? —no pude decir nada, porque sus labios se plasmaron sobre los míos y empezaron a moverse ansiosos, acaparándolos, devorándolos. Abrí la boca ante la sorpresa y él aprovechó, invadiéndome con su lengua.
—Sé que quieres esto tanto como yo. —me susurró. Sí, ¡claro que sí! ¡Pero no quería que mi madre me pillara! —su mano bajó más... Y más...
—Me pones... Mucho... Joder, Niall... ¿Cómo ha pasado esto? —gruñó al mismo tiempo que mordía mi cuello.
—Todavía no ha pasado. —susurré. Podría parar ahora. Podría echarse atrás. Pero yo quería que pasara... Lo deseaba.
—Pero quiero que pase. —susurró mordiendo el lóbulo de mi oreja. Oh... Yo también. Y mi perdición fue cuando deslizó su dedo por entre mis nalgas. Tenía el pijama puesto y dormía sin boxers, lo cual le facilitó el trabajo. Y ahí me rendí. Lo quería y lo quería ahora.
—Hazlo ya. —pedí en un susurro.
—¿No era que tenías que penetrarme tú? —me susurró, acariciando mi entrada, haciendo que me retorciera. Sí, era verdad. Hm... Yo dentro de él... Eso me excitaba aún más.
—Hum. —asentí. Apartó su mano y sentí un escalofrío. Él se apartó de mí y me miró, perdido. No sabía cómo hacer esto. Medio-sonreí. Por fin, ahora yo era más experto que él en algo. Y relacionado con el sexo. —Zayn... Haz como si estuvieras con una mujer. —le dije. Él frunció un poco el ceño. No era tan difícil. Claro que a lo mejor tenía algo de vergüenza.
Lo besé y empecé a acariciar su abdomen, y fui recostándolo lentamente sobre la cama, sin dejar de besarlo. Gimió. Oh... Cómo me gustaba escucharlo gemir.
—Niall... —pidió en un pequeño gemido. Abrió sus piernas y me coloqué entre éstas, alzándolo para poder colocarme sobre su entrada. Me costaba verle la cara, no podía ver claramente su expresión. No sabía si quería esto, si tenía miedo, si quería que parara... —hazlo. —susurró.
Nuestras respiraciones estaban agitadas, y estábamos cubiertos por una capa de sudor. Me quedaba poco para correrme, no podía más. Pero quería hacerle llegar a él, así que me aguanté hasta que se corrió, gritando mi nombre, lo cual me encantó. Pero a la vez me acojoné, porque si mi madre lo había oído...
No pensé más, porque yo también me corrí, gritando su nombre, sin poder evitarlo. Me salió de lo más hondo.
—Zayn. —dije removiéndolo bruscamente. Pero no se despertaba. Cogí mi almohada y le pegué en la cara. Ahí fue cuando se despertó.
—¿Qué pasa? —dijo adormilado.
Mi madre nos miró y soltó una pequeña risa. —Chicos... Os he escuchado desde mi habitación. —Dijo, y enrojecí. Creí que iba a desmayarme de la vergüenza.
—Tranquilo, cariño. Ya sois mayorcitos. Sabéis lo que hacéis. —dijo ella con una pequeña sonrisa. Y me quitó un gran peso de encima.
—Por favor... No se lo digas a mi padre. —suplicó Zayn.
Ella asintió con la cabeza, pero algo más seria. —Tranquilo... Sé cómo es tu padre, Zayn, y no quiero que tengas problemas.
¿Qué pasa? ¿Que todo el mundo conocía a su padre menos yo? Al parecer acababa de salir del armario, y eso que los conocía desde hacía mucho. Me quedé callado y no dije nada.
Empecé a andar, y Zayn a mi lado, sin decir palabra. —Niall. —lo miré y volví a mirar al frente.
—¿Te... Pasa algo? —murmuró.
—No. —negué. —Es sólo que... Tu padre... ¿Por qué mi madre ha dicho "ya sé cómo es tu padre"? —no lo comprendía, no.
—Niall. —él me llamó, pero yo no lo escuché, lo ignoré y seguí andando. Ahora era el final, ¿no? Su padre odiaba a los gays, entonces él y yo no podríamos estar juntos, nunca, ¿verdad? Lo mejor sería olvidarme de Zayn, sería lo mejor. Podría... Podría salir con Liam... Y... Y olvidar a Zayn. Sí... Eso haría.
[Vaaale, lamento no haber actualizado ayer. La shit, últimamente no funciono muy bien, tanto Twitter...]
Él
estaba sentado en mi cama y yo de pie, no tenía mucho sentido,
porque era mi cama, pero tampoco me sentaría a su lado.
—Niall,
yo siempre quise ser popular. Sabes que no he sido muy... Popular en
todos los institutos a los que he ido. Que no he encajado nunca...
—suspiró. —Y por una vez... Parece que puede ser diferente,
Niall. Verás, yo... Yo no soy perfecto. No soy tan guapo como los
populares, ni tengo el mejor cuerpo... Ni... —negó con la cabeza,
sin saber qué más decir. Perdona, perdona. ¿Que no eres tan guapo?
¿Que no tienes el mejor cuerpo? ¡Mentira cochina! ¡Tú eres
perfecto y no te lo puede negar ni Hannah Montana! Quería
gritárselo, pero no lo haría, por orgullo y porque seguía
enfadado.
—¿Y
por eso tenías que hacer lo que has hecho?, ¿traicionar a alguien
que lleva contigo desde el principio?, ¿sin importarte nada? —él
sabía que yo tenía razón. Lo sabía.
—Niall...
Perdóname, de verdad. —su voz se quebró otra vez. De verdad le
importaba. —Tú no eres como las putas de Amanda, tú no eres
así... De verdad. —se estaba desesperando.
—Antes
dijiste que tú tampoco estabas solo.
—¡Deja
de hablar así, joder! —me gritó, pero no susurrando, no.
—¿Estás
loco? ¿Y si mi madre nos oye? —le grité exaltado, pero a
diferencia de él, en voz baja.
—Me
importa una mierda, Niall.
—Pues
a mí no, porque va a pensar mal. —le dije. Y yo no quería eso,
porque luego me preguntaría si lo que había pasado antes era por
una pelea de novios, que si celos, que si bla, bla, bla... Y no.
Pasaba de toda esa mierda innecesaria.
—Pues
que piense mal porque te juro que si no me perdonas empezaré a gemir
a propósito para que lo piense de verdad. —me amenazó, y abrí mi
boca, sorprendido. No... No había huevos.
—No
hay huevos. —dije.
Él
alzó una ceja y soltó un gemido. ¡Un puto gemido muy alto! —¿No
hay huevos? —lo hizo de nuevo.
—¡No!
¡Para! —le grité. Gracias a Dios, era de noche y no se veía
nada, porque estaba más rojo que mis calcetines, y además, los
gemidos de Zayn... Puff... Me ponían.
—Perdóname
y paro.
—Nunca.
—negué, cabreado.
—¡Oh,
Niall, sí, cariño! —Enrojecí y a la vez me tragué un jadeo.
¡Mierda, que no hagas eso! Joder... Tenía ganas de... —¿Quieres
que lo haga de nuevo o qué?
—Zayn,
te lo digo en serio. Para. —Le advertí.
Vi
su sonrisa, iluminada por la poca luz que entraba por la ventana,
brillando con picardía.
—¡Hazlo
como sólo tú sabes, Niall! —gritó.
—¡Aaaagh!
—grité, furioso, y me lancé sobre él tapándole la boca.
—¡Cierra la puta boca! —le grité. Y soltó otro gemido, pero
éste fue acompañado por una expresión de placer. ¿Me vacilaba,
encima? Me miraba con los ojos muy abiertos. Yo estaba encima de él,
cubriéndole la boca con las dos manos, y él totalmente
inmovilizado. Quité las manos de su boca. —Y ahora cállate. —le
ordené.
Vi
el movimiento de su nuez tragar saliva.
—Niall.
—susurró.
—¿Qué?
—le gruñí.
—Estás
empalmado. —me dijo. Mierda. Me levanté de encima de él enseguida
y me coloqué delante de la cama. Él rió. —¿He sido yo? —¡No,
es obra de la Vírgen María!
—No.
—negué. Él rió.
—Te
pone que gima. —dijo con burla, y a la vez con cierto orgullo.
—¿Y
qué quieres? Soy gay, ¿recuerdas? —le solté.
—Bueno...
Pues le atraigo a un gay. —presumió.
Reí.
—No estás mal. —dije, y reímos.
Bajó
la mirada. —... ¿Me... Perdonas?
Quedamos
ambos callados. Él esperando una respuesta y yo pensándomela. Bien,
ahora podría mandar el plan literalmente a la mierda. Pero igual...
Podríamos seguir el plan... De amigos. Sí. Ya está.
—Sí.
—dije. Él sonrió y abrió los brazos. Reí y lo abracé.
***
—Es
raro que no se haya despertado tu madre. —me dijo Zayn en voz baja.
Sí, sí lo era.
—Sí.
—afirmé.
—¿Puedo
preguntarte algo? —dijo, yo asentí con la cabeza, mirando al
techo. —¿Te
gusto? —uy. Sí, pero obviamente no se lo diría... Espera, ¿gustar
de gustar?, ¿o cómo?
—¿En qué sentido?
—En el de... Amor. —dijo, tímidamente, lo cual me pareció adorablemente adorable.
Reí. —Eres mi amigo, Zayn. —dije sin más. Y ni había dicho sí, ni no, pero es que no quería responder.
—Ya. —murmuró. —¿Y cómo te enteraste de que eras gay? —me preguntó. Buf... ¿Yo qué sé? Pues... A ver, no puedo decirle "cuando te conocí", no. Obviamente no le diría eso.
—Pues
porque no me siento especialmente atraído por las mujeres. —dije.
Esa era la explicación "científica".
—¿Y
no te gustan ambos?
Negué
con la cabeza. —No. Soy gay, no bisexual. Las mujeres no me atraen.
—¿Y yo cómo puedo saber si soy gay? —preguntó. Menos mal que no estaba bebiendo agua, porque me habría atragantado.
—Pues...
No lo sé... Supongo que igual que con las mujeres, ¿no? —dije. No
tenía ni idea.
—Hum... Como... Como entre tú y yo hay confianza... ¿Te importaría ayudarme? —empecé a ponerme nervioso. Ayudarle... ¿A qué?
—¿A
qué? —pregunté dudando. Pero en realidad me moría de ganas.
Me
cogió la mano, y sin esperar a nada, la colocó sobre su miembro y
empezó a restregársela. Y lo que me sorprendió a mí, fue sentirlo
endurecerse. CON MI MANO. Lo miré con la boca abierta y él soltó
mi mano de golpe.
—Eso...
Eso no... No significa que yo... Sea gay, ¿verdad? —dijo
preocupado. Fruncí el ceño. ¿Y si fuera así qué?
—Pues
no... Si te atraen las mujeres eres bisexual.
—No...
No. Yo soy... A mí sólo me gustan las mujeres. —dijo. Alcé una
ceja.
—¿Entonces
por qué te pone que un hombre te toque?
—Niall...
No... No se lo digas a nadie, por favor. —parpadeé. Tranquilo,
tampoco pensaba ir gritándolo a los cuatro vientos.
—Tampoco
sé por qué te pones así. —dije indiferente.
—Niall,
si mi padre se entera de que me ponen los hombres... Me mata. Me
deshereda. Seré... Seré una deshonra. —dijo, y yo abrí mucho los
ojos. ¡Cómo? ¡Cuál era su jodido problema? ¡Por qué?
—¿Qué?
—articulé. No lo entendía. Yo conocía a su padre desde hacía
mucho tiempo, éramos como de la familia y nos llevábamos muy bien,
de hecho, habíamos ido a pescar juntos algunas veces. —¿Qué
tiene en contra de los gays? —mi tono ahora era de enfado.
—Nada.
Pero él es un famoso empresario, Niall. Y yo soy su hijo, soy su...
Su heredero, alguien a quien se debe respetar.
—Ya,
claro, y a un gay no se le puede respetar, ¿no? —dije. La sangre
se me estaba empezando a subir a la cabeza. Claro, por ser gay no
necesitas respeto, ¿no? Increíble, muy bien. ¡Pero qué gilipollez
más grande!
—No...
Es decir, sí, pero... —bufó, estresado al ver que no se le
entendía. —Mi padre no tiene nada en contra de los gays, Niall,
pero no quiere que su hijo lo sea. Ya has visto cómo tratan a los
gays en el instituto. Si los compañeros de mi padre lo supieran...
¿Cómo crees que me mirarían? ¿Y mi padre?
Me
mordí la lengua. Vale, igual... Igual ahora sí lo comprendía. Era
difícil ser diferente, lo entendía. Y lo de su padre... Bueno, a
medias. ¿Si no tuviera que "exponer" a su hijo como futuro
heredero y todo eso, le daría igual? Era eso lo que hacía que me
comiera la cabeza.
—Ya.
—dije secamente. No sabía qué decir, estaba sin palabras. De
acuerdo, ¿y ahora qué? Fin. Fin de la partida. Todo había perdido
el sentido. Aunque a él le gustaran los hombres yo no podía hacer
nada. Él no quería afrontarlo. ¿Qué sentido tenía seguir con el
plan? ¿Qué sentido tenía que siguiera queriéndole así? Él no me
quería como yo. Lo mejor sería terminar con todo eso y decírselo a
Liam cuanto antes.
—Niall...
—hizo que bajara de las nubes y lo miré. Él miraba fijamente al
suelo, como si dudara de algo. —¿Alguna vez... Has tenido
relaciones con un hombre?
Parpadeé.
Eh... La verdad era que sí. No era virgen. Lo había hecho tanto con
mujeres como con hombres. Y seguro que pensaréis: ¿Con quién, si
amas a Zayn? Pues con un ex novio mío que siempre fue secreto. Ni mi
madre sabía sobre aquello, porque a mí empezó gustándome Zayn,
pero como no veía esperanzas conocí a un chico y le di una
oportunidad. Todo iba bien y tal, pero yo seguía queriendo a Zayn,
lo hicimos un par de veces, pero yo decidí dejarlo. Y bueno, sobre
las mujeres, antes de ser gay unas seis, y para intentar darle celos
a Zayn —en un intento fallido—, unas cuatro más.
—Sí.
—asentí. Él me miró con una mueca rara que no supe descifrar.
—¿Y
tú cuál eras? —murmuró, como si no quisiera saberlo, o al menos
aparentaba eso.
—Íbamos
turnando. —dije. Al principio era el pasivo, pero queríamos probar
cosas nuevas, qué se sentía... Aparte de que queríamos demostrar
que nos queríamos y que éramos capaz de hacerlo el uno por el otro.
—Oh.
—dijo sin más. Y se quedó en silencio durante unos minutos. —¿Te
dolió la primera vez? —parpadeé. De acuerdo. Empezamos hablando
de perdones y ahora de mis novios y etcétera. Qué cambio.
—La primera vez siempre duele, Zayn. Pero si lo haces con alguien especial es distinto. —dije. Era verdad. Yo al principio tenía miedo, pero Luke y yo nos cogimos tanta confianza que apenas me dolió, fue especial.
—Alguien especial. —susurró, más para sí mismo que nada. Asentí con la cabeza y yo también miré al suelo, incómodo. No entendía a qué venía todo esto.
Un
interrogatorio, eso es lo que era. Pero no entendía a cuento de qué.
A él nunca le habían importado mis romances con nadie. Aunque más
que romances era con quién lo había hecho. —¿Serías
mi primera vez?
¿Q-qué?
Había escuchado mal, ¿verdad? Igual la imaginación me estaba
jugando una mala pasada... Eh... Sí, sí, tenía que ser eso. No
podía ser verdad. Es decir... Él... Él se negaba en rotunda a ser
gay. ¿A qué venía esta estúpida pregunta? Pero por una parte le
había dicho lo de "alguien especial"... Y... ¿Yo era
especial para él?
—E-estás
de broma, ¿verdad? —no me lo creía, no. Imposible. Me tomaba el
pelo.
—No... Yo... Yo quiero saber... Qué se siente... Y... Y quiero que sea contigo. —susurró.
La timidez e inseguridad con la que pronunció aquello me sorprendió. Jamás lo había escuchado así de tímido. Tenía algo de miedo incluso. Aunque... Si quería... ¿Por qué no? Era lo que siempre había deseado.Aunque no creía que fuera muy buena idea. ¡Pero eso sí, ganas no me faltaban!
—Zayn...
—No digas nada. —me interrumpió. —Sé... Sé que estás con Liam y... Y que no quieres hacerlo conmigo... Y más después de lo que te he hecho pasar. Lamento habértelo preguntado siquiera.
¿Qué? ¡No! Es decir... ¡No! O sea... Para él estaba con Liam pero... Pero no era así. No era por eso. ¡Era por mi madre! —Zayn... No... No es por eso. —dije. Y tal vez quedaría como un puto delante de él, porque tendría que serle fiel a Liam, mi supuesto novio, pero en lugar de eso no lo sería. O sí, no lo sabía. ¿Lo haría con él estando mi madre en la planta de abajo?
—¿Entonces? —murmuró.
—Zayn, mi madre está abajo. —dije. Y Zayn sonrió.
—¿Entonces no es por Liam? ¿Vas a ponerle los cuernos conmigo? Podríamos ser amantes. —a estas alturas ya no sabía si se estaba burlando o no. Le miré mal y él rio. —¿Por qué me miras así? Vale, si quieres que sea sólo una vez lo entiendo. —dijo. ¿Qué? ¡No! Yo quería más.
—Pero hoy no puede ser. —dije. Decidí dejar el tema de amantes por el momento.
—¿Por qué? —alcé una ceja. —Da igual. No se ha despertado y hemos dado gritos y todo.
Lo
dudé. Tenía razón... ¿Pero y si nos pillaba infraganti? Eso sería
la cagada del siglo, además de que a mi madre le daría algo fijo.
Es decir... Encontrarse a tu hijo teniendo relaciones... No debía
ser muy agradable.
—No
lo sé, Zayn. —dije.
—Oh,
vamos. —insistió. ¿A qué venían ahora esas ganas por hacerlo?
¿Y con un hombre? Él nunca se había interesado por un hombre, y
ahora... Estaba ansioso.
—¿Y
esas ganas? —ahora fui yo quien me burlé. Y no pude verlo muy
claro a causa de la falta de luz, pero estaba casi seguro de que se
había sonrojado.
—Niall...
Estoy duro por tu culpa. —murmuró con cierto enfado.
Reí.
—¿Mi culpa? Has sido tú el que ha cogido MI mano y ha empezado a
tocarse. —y se calló. Ahora sí, estaba segurísimo de que se
había sonrojado, y hasta la raíz del pelo, lo cual era algo
gracioso si te parabas a pensarlo, ya que siempre era yo el que se
sonrojaba y ahora estaba tan pancho, como si nada.
—Pero...
—y no dijo nada más, sin saber qué decir, dejando la palabra en
el aire. ¿Pero...? Pero nada, porque no podía negar nada. Bufó.
—Sí, pero porque pensaba que no pasaría nada. —sonreí. Pero
había pasado. Y no podía estar más feliz por ello. Quedamos en
silencio, hasta que sentí que me espachurraban contra el colchón.
—¡Qu...? —no pude decir nada, porque sus labios se plasmaron sobre los míos y empezaron a moverse ansiosos, acaparándolos, devorándolos. Abrí la boca ante la sorpresa y él aprovechó, invadiéndome con su lengua.
Oh,
Dios... Me encantaba. Sus labios... Eran tan expertos... Me encantaba
su forma de besar, sus labios, su ansia, su manera de besarme, de
acariciarme con su lengua...
Empezó
a acariciar mi estómago, por encima de mi camiseta. Cada vez perdía
más el control... Él sobre mí... Me volvía loco. Pero no podía.
No podía. Mi madre estaba abajo. —Zayn... —dije entre jadeos.
Pero él no cesaba. Seguía besándome, y tocándome. —Zayn...
para. —pasó a besar mi cuello y mordí mi labio. Dios mío... Si
no paraba... Si no paraba caería, seguro. ¿Pero cómo era capaz de
hacer eso?
—Sé que quieres esto tanto como yo. —me susurró. Sí, ¡claro que sí! ¡Pero no quería que mi madre me pillara! —su mano bajó más... Y más...
—Oh...
—gemí y mordí mi labio. El muy cabrón era un maldito experto, y
eso que no lo hacía con hombres. Empezó a hacerlo lento, retirando
lentamente la piel y acariciando esa zona con el pulgar. Mierda...
Mierda... Estaba perdiendo el control.
—Me pones... Mucho... Joder, Niall... ¿Cómo ha pasado esto? —gruñó al mismo tiempo que mordía mi cuello.
—Todavía no ha pasado. —susurré. Podría parar ahora. Podría echarse atrás. Pero yo quería que pasara... Lo deseaba.
—Pero quiero que pase. —susurró mordiendo el lóbulo de mi oreja. Oh... Yo también. Y mi perdición fue cuando deslizó su dedo por entre mis nalgas. Tenía el pijama puesto y dormía sin boxers, lo cual le facilitó el trabajo. Y ahí me rendí. Lo quería y lo quería ahora.
—Hazlo ya. —pedí en un susurro.
—¿No era que tenías que penetrarme tú? —me susurró, acariciando mi entrada, haciendo que me retorciera. Sí, era verdad. Hm... Yo dentro de él... Eso me excitaba aún más.
—Hum. —asentí. Apartó su mano y sentí un escalofrío. Él se apartó de mí y me miró, perdido. No sabía cómo hacer esto. Medio-sonreí. Por fin, ahora yo era más experto que él en algo. Y relacionado con el sexo. —Zayn... Haz como si estuvieras con una mujer. —le dije. Él frunció un poco el ceño. No era tan difícil. Claro que a lo mejor tenía algo de vergüenza.
Lo besé y empecé a acariciar su abdomen, y fui recostándolo lentamente sobre la cama, sin dejar de besarlo. Gimió. Oh... Cómo me gustaba escucharlo gemir.
Pasé
a repartir besos por su cuello, y después por su abdomen. Me
encantaba esto. Siempre quise hacerlo.
—Niall... —pidió en un pequeño gemido. Abrió sus piernas y me coloqué entre éstas, alzándolo para poder colocarme sobre su entrada. Me costaba verle la cara, no podía ver claramente su expresión. No sabía si quería esto, si tenía miedo, si quería que parara... —hazlo. —susurró.
Hubiera
estado bien tener lubricante, ya que dolería menos, pero
desgraciadamente no tenía, así que tendría que hacerlo así.
Empecé a entrar lentamente, y noté cómo se ponía tenso. —¿Te
duele? ¿Quieres que pare?
—No...
—susurró. Sabía que mentía, porque hablaba a regañadientes. No
paré. Seguí penetrándolo, lentamente, para intentar no hacerle
daño, aunque aún así dolía. Me incliné hacia delante y empecé a
repartir besos por su abdomen. Solté una de sus piernas y empecé a
masturbarlo. Gimió. —Niall... Muévete. —pidió. Estaba dentro
de él, quieto, porque no sabía si le dolería o no, y me debatía
entre moverme o no. Pero lo hice, como pidió. Empecé a entrar y
salir lentamente de él, para que se acostumbrara. Y luego fuimos
cogiendo ritmo.
Con
una mano lo masturbaba a él, y él me acariciaba. Los brazos, el
culo... A todo lo que llegaba, mientras yo lo penetraba.
Nuestras respiraciones estaban agitadas, y estábamos cubiertos por una capa de sudor. Me quedaba poco para correrme, no podía más. Pero quería hacerle llegar a él, así que me aguanté hasta que se corrió, gritando mi nombre, lo cual me encantó. Pero a la vez me acojoné, porque si mi madre lo había oído...
No pensé más, porque yo también me corrí, gritando su nombre, sin poder evitarlo. Me salió de lo más hondo.
Y
caí rendido a su lado, con la respiración agitada y los ojos medio
abiertos a causa del cansancio.
Zayn
estaba a mi lado, y yo oía su respiración agitada a mi lado. Mi
fantasía se había cumplido. Por fin. Ahora... Sólo quería que él
me amara como yo, que pudiéramos estar juntos... Sólo eso.
***
Abrí
los ojos y me di cuenta de que, primero, tenía mucha calor; y
segundo, estaba rodeado por unos brazos un tanto musculosos. Abrí
mis ojos como platos y me incorporé de golpe, mirando la puerta.
Estaba abierta. ¡Abierta! ¡Yo no la dejé abierta! ¡Mierda! Mi
madre... Mi madre nos había visto, seguro.
—Zayn. —dije removiéndolo bruscamente. Pero no se despertaba. Cogí mi almohada y le pegué en la cara. Ahí fue cuando se despertó.
—¿Qué pasa? —dijo adormilado.
—Mi...
Mi madre nos ha pillado. —todo el sueño se le debió de quitar de
golpe, porque abrió mucho los ojos y se levantó de un salto.
—¿Qué?
No, no, no. Mierda. —empezó a maldecir nervioso y preocupado.
—No
tendríamos que haberlo hecho. —dije cubriéndome la cara. Zayn se
sentó a mi lado y me apartó las manos de la cara.
—¿Te
arrepientes? —susurró mirándome, con sus ojos miel en llamas,
preocupados. ¿Me arrepentía? Siempre quise hacerlo con él. Y lo
había logrado. Pero no contaba con que mi madre nos pillara desnudos
y abrazados en mi cama. —Niall, yo no me arrepiento de nada.
—Yo
tampoco. —murmuré.
***
Bajé
las escaleras muuuuuy lentamente. No quería bajarlas, de hecho,
quería teletransportarme a otro lugar, y lejos, muy lejos de mi
madre.
—¡Niall,
Zayn, bajad o llegaréis tarde! —gritó mi madre con su dulce voz.
Empalidecí. Eso era una clarísima afirmación de que efectivamente,
sí nos había visto.
Entramos
en la cocina y miramos a mi madre, ambos sin saber qué hacer.
—Buenos días. —nos sonrió mi madre.
—Buenos
días. —murmuré yo sin saber muy bien qué decir. Zayn no dijo
nada, simplemente se quedó quieto y pálido.
Mi madre nos miró y soltó una pequeña risa. —Chicos... Os he escuchado desde mi habitación. —Dijo, y enrojecí. Creí que iba a desmayarme de la vergüenza.
—Ma...
Maura y... Yo... Lo... Lo siento. —tartamudeó Zayn.
—Tranquilo, cariño. Ya sois mayorcitos. Sabéis lo que hacéis. —dijo ella con una pequeña sonrisa. Y me quitó un gran peso de encima.
—Por favor... No se lo digas a mi padre. —suplicó Zayn.
Ella asintió con la cabeza, pero algo más seria. —Tranquilo... Sé cómo es tu padre, Zayn, y no quiero que tengas problemas.
¿Qué pasa? ¿Que todo el mundo conocía a su padre menos yo? Al parecer acababa de salir del armario, y eso que los conocía desde hacía mucho. Me quedé callado y no dije nada.
—Gracias.
—se notó el alivio en su voz. Y mi pregunta era: ¿Volvería a
repetirse lo de
anoche?
***
—Gracias
por traernos, mamá. —le agradecí. Era la primera frase que decía
en todo el trayecto, y ya habíamos salido del coche.
Empecé a andar, y Zayn a mi lado, sin decir palabra. —Niall. —lo miré y volví a mirar al frente.
—¿Qué?
—dije, dándome cuenta de que había sido cortante sin querer.
—¿Te... Pasa algo? —murmuró.
—No. —negué. —Es sólo que... Tu padre... ¿Por qué mi madre ha dicho "ya sé cómo es tu padre"? —no lo comprendía, no.
—Niall...
—suspiró. —Mi padre... Detesta a los homosexuales. —paré en
seco y lo miré, sin comprender. La sangre se me subió a la cabeza.
Su padre detestaba a los gays. Y yo era uno de ellos. Y claro, seguro
que si se enteraba de que era gay me odiaría, ¿no? Tal vez le
repugnara, no me dejaría ir con Zayn...
—Claro,
y de saber lo que soy me odiaría, ¿no? —dije de mala manera.
Empecé
a andar, enfadado, no, enfadado no, colérico.
—Niall. —él me llamó, pero yo no lo escuché, lo ignoré y seguí andando. Ahora era el final, ¿no? Su padre odiaba a los gays, entonces él y yo no podríamos estar juntos, nunca, ¿verdad? Lo mejor sería olvidarme de Zayn, sería lo mejor. Podría... Podría salir con Liam... Y... Y olvidar a Zayn. Sí... Eso haría.
[Vaaale, lamento no haber actualizado ayer. La shit, últimamente no funciono muy bien, tanto Twitter...]


No hay comentarios:
Publicar un comentario