viernes, 28 de agosto de 2015

Juego de celos | Ziall Horalik - Capitulo 8 (Bisexual)

Autora: Sandra M.P.

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Lo llevaba bien. Ya me habían sacado dos veces de clase en una semana. Guay, ¿no? Pero en fin, esta vez lograría evitar a Zayn.
Anduve dispuesto a irme a casa, ya que sólo quedaban dos clases, y en las dos iba muy bien. Llegaría a mi casa con la excusa de que no me encontraba bien y ya estaba.

Hey. —me llamaron y me giré. Parpadeé. ¿Alex?

¿Alex?

No. Su gemela, que ha venido de visita y se muere de ganas por estudiar. —dijo con sarcasmo.

Reí. —¿Qué haces aquí?

Pues esperar a que me vengan a recoger. —me dijo. —¿Y tú?

Amanda. —murmuré con tono de desprecio.

¿Qué ha pasado?

La muy...

¿Zorra? ¿Guarra? ¿Estúpida? ¿Perra? —me interrumpió.

Todas esas cosas. —dije. —Me invitó a ir a una fiesta.

¿Y tú qué le has dicho?

Que nunca iría a una fiesta con una perra como ella. Oh, y que me encantaba su perfume Eau de puré. —soltó una carcajada.

Olé tus huevos. Chócala. —alzó su mano y choqué los cinco con ella. Reí. —Y bueno, supongo que te han echado.

Asentí con la cabeza. —¿Y tú? —esperaba a que me dijera: Expulsada.

No tengo ganas de ir a clase. —se encogió de hombros. —Francamente, pensaba que me expulsarían, pero no. —abrí la boca, sorprendido. Vaya. ¿No la habían expulsado? Raro no, lo siguiente. Aunque prefería que no la expulsaran, porque si lo hacían no podría verla.

Todos pensábamos que te expulsarían. —dije.

Me sonrió. —Bueno, ¿y tú volverás a clase?

Negué con la cabeza. —No, me voy a casa. —dije.

Hey, si quieres podemos ir a dar una vuelta. —me propuso. Oh, guay. Me encantaría.

¿Pero no te venían a recoger? —le pregunté.

Da igual. Le mando un mensaje diciéndole que voy a dar una vuelta con un amigo y ya está. —me dijo.

Vale. —asentí sonriente.

Ella agarró su móvil, escribió algo y lo guardó de nuevo. —Ale, vamos. —me dijo.

Y salimos del instituto con las mochilas colgadas a la espalda, aunque ella la llevaba colgada solo de un hombro.

Y bueno, ¿con Zayn cómo va la cosa? —me preguntó. Parpadeé. —Liam me lo ha contado. —me aclaró.

Oh. —dije, sin saber muy bien qué decir. Es decir, ya... Ya no lo sabía. Me gustaba pero no me gustaba. Quizás sólo lo veía como a alguien para tener sexo, y nada más. ¿Era... Sólo eso?

¿Cómo puede gustarte ese? Es un maldito creído y un imbécil. Y falso además. Mira, como Amanda. ¡Si son tal para cual! —dijo. Y lo más extraño, fue que su comentario no me molestó en absoluto. ¿Me gustaba? ¿Me seguía gustando?

No sé si me gusta. —le dije, dudando. Suspiré.

¿No?

No. Antes... Me gustaba. Pero ya no sé. Creo que ahora es sólo... Sexo. Nada más. —dije.

Ella asintió con la cabeza. —¿Pues sabes qué? Creo que se lo merece. Por ser tan imbécil y haber estado tan ciego. Se merece que tú sólo lo veas como eso. Si él lo ve como a algo más, mejor.

¿Mejor? —¿Mejor?

Asintió con la cabeza. —Así le rompes el corazón, como se merece. —y eso sí que me dolió. Quizás porque lo conocía desde pequeño, pero aún así.

Resoplé. —¿Sabes a quién te pareces? A Liam. —dije. —Vengativos.

Rió. —Listos, diría yo. Simplemente somos justos. —se encogió de hombros.

Eso lo dirás tú. —dije yo.

Sí, y tengo razón, Niall. —dijo. —¿Te parece normal que tenga una cara cuando esté contigo y otra con Amanda y sus idiotas? A mí no. Eso no es ni amor ni amistad. Y se lo merece, por jugar. Si quiere jugar, adelante. Pero tú juega también. —me dijo. Y eso, me convenció en cierta parte. Tenía razón. Es decir, la tenía. La tenía. O quizás me estaban pegando las ganas de venganza, no lo sé.

Tienes razón. —dije. Sí, tenía razón. Era un falso. Eso no era amor ni amistad. Si fuera alguna de esas dos cosas, me defendería. No dejaría que se metieran conmigo. Y MUCHO MENOS SE METERÍA ÉL CONMIGO.

Niall, no es nada más que un idiota. —me dijo. —Un idiota que no sabe lo que se pierde.
Parpadeé. ¿Había dicho lo que creo que había dicho? La miré, pero ella no me estaba mirando a mí. Miraba al frente. Igual lo había dicho en plan amigos. Sólo eso.

***

¿Fumas? —negué con la cabeza, viéndola encender un cigarro y sujetarlo con los labios mientras guardaba la caja de tabaco de nuevo en su bolsillo. Agarró el mechero, encendió el cigarro y guardó el mechero.

Parpadeé, mirándola expulsar el humo por su boca. —No sabía que fumabas. —murmuré.

Hace tiempo que fumo. —me dijo sin darle importancia.

Tendrías que dejarlo. —dije.

Ella me miró y medio-sonrió, mirándome con el cigarro en su mano derecha. —No puedo dejarlo.

Oh... Sí que podía. Sabía que era duro dejar de fumar, pero podía. —Si quieres puedes. Sólo necesitas echarle ganas. —dije para alentarla.

Ya. —dio otra calada. —Ese es el problema. No quiero dejarlo.

¿Por qué? —pregunté.

Rió. —¿Crees que esa es una pregunta que puedas hacerle a un fumador? —dio otra calada. —Simplemente... No lo sé. —se encogió de hombros.

Zayn también fumaba. Pero cuando le preguntaba por qué lo hacía, él me respondía que lo necesitaba, que le quitaba el estrés. Igual cada uno tenía sus razones. Tal vez ella fumaba simplemente por fumar, o porque empezó y ahora no podía dejarlo, o le daba igual.

Zayn me dijo que fumaba porque le quitaba el estrés. —dije.

Ella sonrió. —Sí. —dijo. —Yo también decía eso. —fruncí levemente el ceño. ¿Eñ? —Simplemente se engaña a sí mismo. Lo he aprendido con el tiempo.

Parpadeé. Ah. —De todos modos, sí puedes dejarlo. El tabaco te consume por dentro hasta que te mueres, Alex. —le dije.

Medio-sonrió. —Niall, sé lo que hace el tabaco, y las drogas. —abrí mucho los ojos. ¿Drogas? ¿Cómo? ¿Se drogaba? —Hey, tranquilo. Que no inhalo cocaina ni nada. —me tranquilizó. —De vez en cuando marihuana... Pero nada más. —bufé. Nada más, claro. Tranquila, que es muy sano.

No tendrías que fumar, ni tampoco tomar marihuana. —dije.

Claro, mamá. —me dijo con burla, y a la vez cierto tono de indiferencia. Estaba claro que no le importaba mucho lo que yo le dijera. Rodé los ojos. Vale, seguir insistiendo sería un caso perdido.
Mi teléfono vibró y lo agarré, un mensaje de...

«¿Por qué no has venido a clase?»

Zayn.

«Porque no quiero.»

Se lo envié.

«¿Dónde estás?»

Fruncí el ceño. ¿Okay? ¿Y a él qué más le daba? ¿Para qué puñetas quería saberlo?

«¿Para qué?»

¿Quién es? —me preguntó Alex. La miré.

Es... Zayn. —dije su nombre en voz baja.

Ella asintió levemente con la cabeza. —¿Y?

Nada, me pregunta dónde estoy.

«Porque voy a buscarte.»

Vale... Espera, ¡QUÉ? ¡CÓMO QUE VA A BUSCARME?

¿Niall? ¿Estás bien? —me miró preocupada.

Za-Zayn viene. —tartamudeé. ¿Por qué venía? ¿Cómo? Tendría que estar en clase.

¿Le has dicho dónde estamos? —preguntó con cierta sorpresa.

No. —negué. Estábamos lejos. Además, seguro que iría a mi casa. y yo no estaría ahí. ¡Y listo! No iba a encontrarnos.

Díselo. —mi boca cayó abierta hasta el suelo. ¿Por qué? ¿Me odias, verdad? —¿Y si le das celos conmigo? Liam lo sabe todo. Y al igual que tú le pones los cuernos con Zayn, hazlo conmigo. Así se sentirá menos importante. —dijo. Parpadeé. Pues... El plan no estaba mal. Aunque... ¿Qué haríamos exactamente? —Tú sólo díselo, y cuando venga sígueme la corriente.

«Andando.»

Y se lo envié. Primero disimularía un poco, ya que si se lo decía de golpe sería un poco sospechoso.

Joder, Niall. Dime dónde estás.»

Dile que estamos en el Mc Donalds.

«En el Mc Donalds.»

Y se lo envié. Bien, ahora no tardaría en llegar. ¿Y qué haríamos? ¿Qué tenía ella pensado? —Vale, cuando venga, quiero que actúes como un creído. —alcé una ceja. Como un creído. Yaaa claaaro. —Tú hazme caso. —dijo segura.

Suspiré. De acuerdo. Confiaría en ella. —Está bien. —accedí finalmente.
Ella se abalanzó sobre mí y me besó. Abrí mucho los ojos. ¡PERO QUÉ DEMONIOS!

Ejem. —me giré de golpe, y vi a Zayn, mirándome muy muy enfadado.

¿Qué? —dije con indiferencia.

¿No eras el novio de Liam? ¿Qué haces con ella, Niall? —me dijo, mirando a Alex con desprecio.

Reí. —¿Te crees que eres el único, Zayn? —¡Zasca! ¡Niall, a actor!

Parpadeó, pude notar que aturdido. —Y Amanda es la puta, ¿no?

Alcé una ceja. —¿Vienes tú a mí a decirme lo que soy o no soy? Creo... —hice amago de estar pensándomelo— Que fuiste tú el que me la mamó, ¿no? —Enrojeció. Y su expresión se volvió furiosa, pero me importaba una mierda. —Y también creo que eres tú el falso.

¿Te la ha mamado? —eso... Eso no se lo había contado a Aelx.

Asentí con la cabeza, con una sonrisa de autosuficiencia en la cara, mientras miraba a Zayn con una expresión de superioridad. —Él es el pasivo. —dije.

No sabía si fueron imaginaciones mías, pero me pareció ver sus ojos húmedos. —Bueno, al menos yo nunca me he acostado con otro estando en una relación. —dijo él. Y después miró a Alex. —Con dos. O vete a saber cuántos.

Reí. —Ya, bueno. La única diferencia que hay, es que yo quiero a Liam, y a Alex. En cambio... A ti no. —me encogí de hombros.

Él asintió con la cabeza, sonriendo, con esa falsa expresión falsa de "estoy bien". Le había afectado lo que había dicho. Y mucho, porque una lágrima bajó por su mejilla, pero alzó rápidamente la mano para secarla. —Ya. —susurró. Me sentí mal en ese momento, como una mierda.

Fuiste tú el que me dejaste tirado. —dije seriamente. —Y tus lágrimas falsas ya no me afectan. —¡Meeec! Sí me afectaban. Claro que sí. Pero era tan gran actor últimamente, que todo me salía bien en cuanto a mentir.

Sonrió débilmente. —Lo sé. Y te pido disculpas una vez más, aunque sepa que no servirá de nada. —dio media vuelta y empezó a andar. Parpadeé. Mierda. Me dolía el pecho. Era como si algo me estrujara el pecho desde dentro. —Oh, y, Niall. —me miró y yo lo miré. Nuestras miradas conectaron, y por una vez en mi vida, pude ver algo que jamás había visto en sus ojos. Debilidad. Lo miré esperando a que dijera algo, y finalmente habló, aunque no me esperaba para nada aquellas palabras. —Te quiero, aunque no lo creas.

[Bueeno, aquí está el capitulo, y no os olvidéis el "+1", porque me hace muy feliz, ¿vale? :D]

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