lunes, 30 de noviembre de 2015

BAD Girl | Zayn Malik - Capitulo 4 (Problem savior)

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT

AVRIL:


Otra vez, me desperté con el ruido del despertador. Hoy iba a hacer el trabajo con Zayn, y ni siquiera sabía lo que tenía que hacer. Era una exposición. Yo nunca había hecho una exposición oral. Pero siempre pasaba de curso. No estudiaba, pero de alguna manera aprobaba los exámenes.
Me vestí con unos shorts vaqueros, unas Converse rojas bajas y una camiseta negra con unos labios rojos en el centro. Me maquillé como siempre y bajé a desayunar. Más zumo. Era lo único que desayunaba, ya que me daba pereza preparar algo para comer.
Luego me peiné, me cepillé los dientes, cogí mi mochila y fui a por mi scooter. Como siempre, fui al instituto, y ya estaba otra vez el Mercedes de Zayn aparcado en mi plaza.
Maldita sea, tenía que decirle que no aparcara más ahí.
Caminé hacia dentro del instituto y fui directamente a buscar a mis amigos, pero no los encontraba por ninguna parte, así que supuse que estarían en el baño. Sonó la campana y me dirigí a clase, donde Zayn ya estaba sentado mirando sus apuntes.
Me senté a su lado y dejé la mochila en el suelo.

Hola. —saludó él con una sonrisa.

Hola. —dije yo. No sonreí pero tampoco fui cortante.

Eh... Recuerda que tenemos que hacer el trabajo hoy. —dijo él,y yo asentí.

Ya. —dije yo.

Buenos días, chicos. —saludó el director Lincoln.

Buenos días. —respondieron todos a coro, menos yo.

Como ya saben, tenemos un nuevo alumno en la institución. —dijo buscando a Zayn con la mirada. Y él se hundía en su silla, intentando evitar que lo viera. —Oh, ahí está. —dijo, y luego me miró a mí. —Srta. Moon. —dijo sorprendido. Oh, joder.

Ahórreselo. —respondí directamente, y él sonrió. Ya había estado muchas veces en su despacho. Yo sabía que me había cogido cariño, y yo igual a él, aunque no lo demostrara.

Bueno, sólo quiero que sean buenos compañeros y traten bien al Sr. Malik. —dijo, y toda la clase lo miró, incluída yo. Estaba incómodo y preocupado, y sólo miraba a su mesa.

Bueno, ya, todos sabemos eso. —interrumpí yo haciendo que todos me miraran. —Ahora, ¿podríamos seguir con la clase?

Jamás pensé que diría eso. —¿Está bien, Srta. Moon? —dijo el director con una pizca de diversión en sus ojos. —No parece usted debido a que quiere continuar estudiando.

Sí, me muero de ganas. —dije con sarcasmo, y él sonrió.

Eso pensaba. —dijo el director, y luego se despidió.

Continuamos con la clase y pude notar a Zayn algo incómodo. Como la Sra. Willins me tenía manía, seguramente si le preguntaba algo a Zayn me sacaría de clase, así que decidí callarme. Seguí mirando a la nada hasta que un papelito cayó en la mesa de Zayn. Él lo agarró indeciso y lo abrió. Presionó sus labios en una línea y arrugó el papel de nuevo para dejarlo donde estaba.
Yo lo agarré rápidamente y lo leí.

«Niño mimado.»

Suspiré y me giré hacia Zayn, quien miraba sus apuntes y jugaba con el bolígrafo en sus dedos índice y pulgar.

¿Quién te lo ha tirado? —le pregunté, y él seguía mirando sus apuntes. Sólo se encogió de hombros.

Da igual, ya estoy acostumbrado a esto. —dijo él en voz baja, y yo me giré hacia atrás, de donde había venido el papel.

¿Quién ha tirado el papel? —pregunté fulminando con la mirada a Bred, que se sentaba detrás de mí. Él con miedo señaló a su compañero de mesa, Nick. —Métete tus papeles por donde te quepan. —dije, y le lancé el papel a la cara. Él sólo asintió con miedo y yo volví a darme la vuelta.

Srta. Moon, ¿tiene alguna razón para tirarle papeles a sus compañeros? —dijo la Sra. Willins sorprendiéndome.

Eso no le incumbe. —dije yo fríamente. Aún seguía cabreada. Igual no era pena lo que sentía por Zayn... O sí. Pero había algo más.

Eso es una falta de respeto hacia un compañero. —dijo ella seria.

Claro, y me lo dices a mí. —respondí yo de mala manera, y ella me fulminó con la mirada.

Se acabó. Srta. Moon, al despacho del director. —ordenó ella. Yo empecé a recoger mis cosas y estaba a punto de irme cuando miré a Zayn. Estaba sorprendido por mi actuación, pero a la vez tenía miedo de que me fuera y lo dejara solo.

No. —respondí sentándome de nuevo.

¿No? —dijo ella sin creérselo. —Srta. Moon, si no va ahora mismo al despacho del director quedará expulsada. —dijo ella seriamente. La verdad era que no me importaba que me expulsaran, no antes, pero ahora no podía dejar a Zayn solo, no después de saber que había sufrido bullying en todos sus colegios.
Suspiré frustrada y me levanté, pero cuando cogí mi mochila miré a la fila de atrás, advirtiéndoles de que si no dejaban a Zayn en paz, tendrían serios problemas.
Salí del aula pegando un portazo y fui a dirección.

Maldita sea. Tendría que estar MÁS QUE FELIZ de que me hubieran echado. Estaba perdiendo clase. Pero no era así, estaba cambiando algo dentro de mí, y no sabía el qué. Me senté en el banco de dirección. Estaba sola. Raro.

Ya puedes pasar. —me dijo Laura, la secretaria. Ya estaba acostumbrada a que yo estuviera por aquí.

Avril. —dijo el director Lincoln en total confianza.

Murfy. —saludé yo, y me senté.

¿Qué ha sido esta vez? —preguntó él.

Le he lanzado un papel a la cara a un compañero. —dije yo.

¿Por qué lo has hecho? —me preguntó Murfy. Esto ya era rutina.

Porque él me lo había lanzado a mí. —respondí yo. Ni loca le decía que se lo habían lanzado a Zayn.

¿Qué ponía el papel que te lanzaron? —preguntó él interesado.

Niña mimada. —respondí yo entre dientes.

¿Vas a decirme a quién lanzaron ese papel realmente? —preguntó él, y yo lo miré seriamente.

Ya te lo he dicho. —dije yo.

Avril, sé que los estudiantes te tienen... Un gran respeto, por así decirlo. Y no se atreverían a lanzarte ese papel. —dijo él, y yo tragué saliva. —¿A quién? —preguntó él de nuevo, esperando mi respuesta.

No voy a decirlo. —dije, y me levanté dispuesta a irme.


Avril, si sales por esa puerta estarás en serios problemas. —dijo él, y yo suspiré.

No voy a decir a quién iba dirigido ese papel, y me da igual en qué tal lío me meta. —dije, y salí del despacho del director.


¿Acababa de hacer eso por Zayn? Ay, madre. Sí, acababa de hacerlo.

domingo, 29 de noviembre de 2015

PlayBoy | Zayn Malik, Larry Stylinson, Niam Hayne - Capitulo 21 (My reason)

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT. | SMUT | Violencia | Abusos | Violaciones

¿Dígame? —una voz grave respondió por el otro lado del auricular.

Coleman. —saludé seriamente.

Styles. —saludó de vuelta. —¿Qué quieres? —me ladró.

Sonreí. —¿Qué son esos tratos? —negué divertido. —Recuerda que me lo debes todo, Tommy. —le dije.

Él rió amargamente. —Por supuesto, te debo mi vida, y puedes quedártela. Eres la causa de todos mis problemas, maldito desgraciado. —me ladró.

Reí. —Sí, sí... Como digas. Escúchame bien, Coleman, y obedece mis órdenes, me debes una y es hora de pagármela, si no lo haces, ya sabes lo caro que te va a costar. —dije.

¿Qué quieres? —dijo resignado.

Liam:

Hacía unos cuantos días que Ed estaba extraño. Parecía que me evitaba, antes, siempre, cada vez que podía venía a verme, y aprovechábamos para... Pasar un buen rato, ¿pero ahora? Ya ni aparecía, hacia unos días que no lo veía. No respondía a mis mensajes, tampoco a mis llamadas. ¿Y si le había pasado algo? Ahora estaba preocupado. Joder... Joder... Y si... ¿Y si le había pasado algo? ¿Y si necesitaba mi ayuda? ¿Y si había tenido un accidente?
El timbre sonó, impidiendo que siguiera preocupádome más, pues todos mis pensamientos colapsaron pensando lo mismo al escuchar el timbre: ¡Ed! Corrí hacia la puerta y la abrí, mi ilusión se esfumó con un soplo del viento.

Liam. —saludó Leah.

Hola, Leah, pasa. —dije abriéndole más la puerta para que entrara.

Leeyum, ¿estás bien? —me preguntó preocupada.

Asentí con la cabeza. —Sí... Es sólo que... Estoy preocupado por Ed... Hace días que no viene. —hace días que no viene, días sin escuchar su voz, sin sentirlo... Lo quería tanto... Que si llegaba a pasarle algo me moría. —¿Y qué te trae por aquí? —pregunté una vez estuvimos sentados en mi sofá.

Ella sacó un sobre de su chaqueta y me lo ofreció. Lo agarré con el ceño fruncido. —¿Qué es esto? —pregunté examinándolo.

Se encogió de hombros. —No lo sé. El propietario me ha dicho que no lo abra, y no lo he hecho.

Lo miré, indeciso. Le había pedido a Leah que no lo abriera. ¿Qué habría dentro? ¿Algo malo? ¿Algo bueno? Lo abrí cuidadosamente y metí la mano dentro. Saqué su contenido y lo observé con el ceño fruncido. Una carta.

«Para Liam:
No me conoces, pero yo a ti sí, de lejos. Tal vez creas que no tenga razones a enviarte esto, que no entiendas el por qué... Yo sé el porqué de que te envíe esto. Míralo, te conviene, yo simplemente quiero abrirte los ojos.»

¿Qué? Bueno, una carta extraña. No lo conocía pero él a mí sí... Qué yuyu, ¿no? Eso significaba que me observa, ¿me observaba? Acto reflejo miré a mi alrededor, sintiéndome algo estúpido. Yo no veía nada. Me dejé de tonterías y dejé la carta sobre mis piernas. Veamos... Fotos. ¿Ed? Fruncí el ceño. Pasé la foto. Abrí la boca. Ed... Y... ese chico... El que Leah buscaba, el chico que se quedó en mi casa. Zayn. Pasé la foto.
Oh... Joder... ¡Pero será hijo de la gran puta!
Pasé las fotos rápidamente. Todas iguales, pero al parecer, de días diferentes, pues Ed no llevaba la misma ropa. Mi vista se nubló y arrojé el sobre y las fotos al suelo, levantándome.

¡Es un hijo de puta! —grité.

Liam. —exclamó Leah. —Cálmate. —dijo.

¿Que me calme? ¡Que me calme? ¡Me calmaré cuando le reviente la cabeza a ese maldito gilipollas, hijo de puta, imbécil y calienta culos de Ed! —grité.

Leah parpadeó y se levantó, sujetándome de los hombros. —¡Calma, Liam! —me gritó. Respiraba agitadamente, a causa de la cólera y la adrenalina corriendo por mis venas. —Te lo dijimos. Niall y yo te dijimos que Ed era un jodido imbécil, ¿recuerdas? —me dijo Leah. Rompí a llorar, como si fuera un niño al que acababan de regañar. Ella me abrazó. —Oh... Li...

No... Tendría que haberos hecho caso. —sollocé abrazado a ella. —Fui un idiota. —sollocé.

Tranquilo. —me susurró.

Zayn:

Seguía aquí dentro. ¿Pero cuántos días hacía que estaba ahí encerrado? Había perdido la cuenta, pero agradezco el hecho de tener a Louis. Era un gran amigo, uno en el que podía confiar. Louis entró corriendo, sonriéndome. Le sonreí de vuelta. ¿Y esa sonrisa? ¿Buenas noticias?

¿Y esa sonrisa? —le pregunté. Él me mostró un teléfono móvil. Fruncí el ceño. ¿Y su idea era...? Esperaba que no fuera llamar a la policía, porque si fuera así... —¿Y qué pretendes con eso? —Louis apretó unos cuantos botones y me dio el teléfono, con una inmensa sonrisa. —Louis, ¿qué...?

¿Sí? —su voz... Todo el aire desapareció de mis pulmones, esfumándose. Me volví pálido al escuchar su voz angelical y apagada. ¿Pero qué demonios?

¿Leah? —susurré. Nada. Silencio. Temí que se hubiera cortado.

¿Zayn? —me respondió igual, con temor, y esperanza. —Zayn, ¿eres tú?

Sí. —mi voz se quebró, de la nostalgia, de la inmensa plenitud y felicidad que sentí al escuchar su voz.

Zayn... ¡Oh, Dios mío! ¿Estás bien? ¿Qué te han hecho? Por favor, dime que estás bien. —su voz también sonaba quebrada, a la vez que preocupada y esperanzada.

Estoy bien. —mentí. No quería que se sintiera mal.

Suspiró. —¿Dónde estás? Zayn, voy a buscarte... No... No puedo dejarte ahí.

No. —negué. Eso la pondría en peligro, y yo no quería eso. Todo menos eso. Podían violarme, abofetearme, darme latigazos, matarme, torturarme... Lo que quisieran, pero a ella, a ella no.

Zayn, por favor... —sonó como una súplica.

No, Leah... —negué de nuevo.

Pero, Zayn... —susurró, con la voz quebrada.

Si te pasara algo no lo soportaría, Leah. —dije yo.

Ella sollozó. —¿Y cómo crees que me siento yo? —dijo. Sollocé y miré a Louis. Tenía los ojos humedecidos, supuse que triste y enternecido, pues estaba viendo una película de amor en 3D y él formaba parte de ésta.

Mordí mi labio, tragándome los sollozos. —Por favor... —susurré. —No intentes buscarme.

Quiero ayudarte. —dijo con la voz quebrada.

Me ayudas... Escuchar tu voz me hace fuerte. Saber que te importo me hace sentir bien. Saber que eres mía es mi razón de vivir... Tú eres mi razón, Leah. —susurré. Ella sollozó, y escuché otro sollozo proveniente de Louis, lo miré. Se cubría la boca y me miraba enternecido.

Eres un romántico. —me susurró moviendo exageradamente los labios. Reí un poco.

¿Hay alguien más ahí? —me susurró.

Miré a Louis. —Sí. —afirmé, y le hice una señal a Louis para que viniera. Lo hizo.

Hola, Leah. —dijo Louis.

¿Louis? —dijo ella. Fruncí el ceño. Vale, se conocían, obvio ya que él tenía su número. ¿Pero cuánto hacía que se conocían? A ver, Louis conocía a Justin, que era novio de Leah, y Leah lo dejó para estar conmigo, él se puso celoso y ahora yo estaba aquí. ¿Eso significaba que se conocían de antes?

¿Hace mucho tiempo que os conocéis? —le pregunté a Louis. Él negó con la cabeza. Vale, entonces había ido a buscarla, por mí. Sonreí.

Hay que colgar ya, Zayn, puede entrar alguien en cualquier momento. —me dijo Louis. Asentí con la cabeza, triste. Lo entendía. Él ya arriesgaba mucho dejándome hablar con ella, no podía pedir más.

Tengo que colgar, Leah. —dije.

No... —susurró ella con la voz quebrada.

Si no lo hago Louis tendrá problemas por mi culpa... Y puede que no hablemos más. —dije. La línea se quedó en silencio.

Te amo, Zayn... —me susurró ella.

Sonreí. —Yo también te amo, Leah... Prometo que volveré a llamarte. —susurré, y colgué. Si no lo hacía después de decir eso no sería capaz de colgar. Le entregué el teléfono a Louis.

Eres un jodido romántico. —me dijo.

Reí un poco, sin ganas. —Gracias, Louis. —le agradecí.

Zayn deja de narrar.

El chico de ojos verdes volvía a observarlos, pero ahora sabía más. Ahora sabía el punto débil de su enemigo, e iría a por él.

Styles... Cuánto tiempo, hermano. —su voz grave y gastada a causa de tanto tabaco se escuchó por el auricular.

Déjate de peloteo, me debes un favor. —dije, directamente al grano, pues no tenía tiempo para seguirle la corriente, aparte que ni quería, ni estaba en condiciones con esa cólera dentro de mí.

Rió. —Nunca cambiarás, Styles. Pide. —dijo, también directo.

Sonreí. —Bueno... me debes uno muy grande... —empecé. —Lo recuerdas, ¿verdad?

Lo recuerdo perfectamente, Styles. —dijo él.


Bien... Eres un empresario de éxito, y como tal, necesito tu ayuda para cierto... Trabajito.

sábado, 28 de noviembre de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - Capitulo 57

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT.

Aquí es. —murmuró ella, acercándose a la puerta de madera vieja.
Está realmente en ruinas. —murmuró la mujer detrás de ella. Noa giró un poco el pomo, probando si abría. Le propinó una patada, pero siguió igual. —¿Podrás abrirla? —le preguntó, y se fijó en que el orificio de la llave era más grande, antiguo. Se agachó levemente y miró el interior, el sol lo alumbraba debido a una ventana rota, y la puerta estaba atrancada.

—La puerta está atrancada. —dijo poniéndose recta y yendo hacia la parte trasera del edificio, donde había divisado la ventana rota.

—¿Dónde vas? —preguntó la mujer siguiéndola a través del jardín descuidado.

—He visto una ventana rota. —dijo, girando en la esquina y parándose frente a la ventana rota, alzó la pierna y entró dentro, pisando la superficie de madera y haciendo que ésta, vieja, chirriara. En seguida divisó un montón de basura, había colillas, barro, polvo, botellas rotas, cristales, latas vacías, tubos, condones... Ella puso los ojos en blanco al ver aquello. "Los que vinieron aquí para eso debían ser amantes del romanticismo", pensó ella con sarcasmo.

—Esto está asqueroso. —murmuró Tania asqueada, entrando dentro y fregándose las manos en los pantalones, con una mueca asqueada.

—¿Qué esperas? Está en ruinas. —le dijo ella entrando más hacia dentro, dirigiéndose a la recepción. Entró y se metió donde solían estar todos los papeles. Se sorprendió viendo que todavía había libretas, estaban allí, intactas a excepción del polvo. Por lo menos los gamberros que entraban ahí habían decidido no tocar aquello.

—¿Y ahora? —preguntó la mujer, observando a su alrededor con desconfianza. Noa agarró una de aquellas libretas y se la ofreció.

—Ahora vas a buscar a Leslie. —le dijo, y la chica miró el libro y alargó la mano para agarrarlo, e hizo una mueca de asco al sentir el polvo en su mano. Noa se giró y agarró otra de las libretas, con cuidado.

—Podríamos tardar siglos, hay muchos libros. —dijo la mujer.

—Lo sé, pero están archivados por años, y yo he cogido el correcto, Austin estuvo aquí poco tiempo, en el 2004. —explicó.

—Erais amigos, ¿no? —murmuró la mujer, y ella abrió el libro, apretando la mandíbula.
Éramos. —afirmó, pasando la primera página y posando los ojos sobre los nombres, por lo menos estaban por orden alfabético.

—¿Qué pasó? —siguió preguntando. Noa entrecerró los ojos y fue directamente a la letra ele.

—¿Puedes buscar? No hemos venido aquí para charlar de nuestras vidas. —dijo ella cortante, mientras examinaba la hoja en busca del nombre de "Leslie". En aquella página no estaba, así que pasó la página.

—Como quieras. —murmuró la mujer, mirando el libro.

Noa bufó y cerró el libro de golpe, haciendo saltar el polvo. Lo apartó con su mano mientras tosía. Maldita sea. —Aquí no hay ningún Leslie. —dijo, dejando la libreta y buscando más del mismo año.

—He encontrado uno. —murmuró ella, y Noa salió de detrás de la recepción para acercarse a mirar. —Pero está tachado. —murmuró.

—¿Cómo? —se acercó para mirar a qué se refería y vio que el nombre de "Leslie" estaba tachado y reemplazado por "Andreas". A su derecha había un número de teléfono y una dirección. Bien, dudaba que aquello la llevara a algún lado, porque tal vez ni siquiera se trataba de aquel "Leslie".

—Si llamamos a este número encontraremos a Leslie. —dijo la mujer, y Noa se apartó, pateando una de aquellas latas que había por el suelo.

—¿Tú crees? Esto es de hace años, ahora Leslie debe tener la misma edad que Austin, dudo que a esa edad tuviera teléfono. —dijo Noa con rabia. Era inútil, jamás encontrarían a Leslie.

—Pero puede que consigamos algo, ¿no crees? —murmuró ella.

—¿El qué? ¿El número de sus difuntos padres? —suspiró ella. —Es inútil.

—¿Me buscabais?

—¡Ah! —Tania soltó un chillido y se cubrió la boca con las manos, dándose la vuelta de golpe hacia un lado, una puerta abierta. Un hombre musculoso, con tatuajes y pelo hacia arriba las miraba a ambas.

—¿Leslie? —dijo Noa con desconfianza.

—Andreas. —corrigió.

—Demasiada casualidad, ¿qué coño haces aquí? —ladró con desconfianza, y el hombre sonrió de lado.

—Pasé toda mi vida en este orfanato, es mi casa. —respondió secamente, mientras se acercaba a ellas. Tania dio un paso hacia atrás y el tal Andreas se colocó frente a Noa, eran casi de la misma altura, pero él un centímetro más alto, apenas nada. —Creo que eres la primera mujer que me llega más arriba de la barbilla. —murmuró divertido.

—¿Conoces a Austin? —le preguntó, y Andreas entrecerró levemente los ojos.

—¿Bailey? —preguntó, y ella torció la cabeza. Estaban hablando con el Leslie correcto. Ella dio un asentimiento de cabeza. —Lo conozco. —afirmó.

—Ya lo veo, ¿de qué? —preguntó.

—Lo conozco del tráfico de esclavas, él me ha vendido a muchas mujeres. —sonrió de lado. —Pero me sabe a mí que no eres una de ellas.

—Has acertado, no lo soy. —respondió ella.

—Se te nota en el carácter, Noa Wilson. —sonrió él, y ella entrecerró los ojos.

—¿De qué me conoces? —preguntó con desconfianza.

—Sé más de lo que crees. —respondió.

—Eso no me tranquiliza. —dijo ella.

—Tranquila, no resulto una amenaza para ti. —dijo él. —Austin me hablaba de ti cuando salíamos a beber unas copas, ¿qué ha sido de él?

—Está en la cárcel y te busca para que lo ayudes. —explicó Noa, y el hombre se cruzó de brazos con una sonrisa divertida en el rostro.

—¿Sí? Supongo que vosotras dos habréis venido a convencerme. —dijo, pasando los nudillos de su mano sobre la mejilla de Noa, pero ésta agarró firmemente su mano, sorprendiéndolo.

—Vas por el camino equivocado. —apartó bruscamente su mano. —En realidad, queremos que se quede ahí.

—Tú y yo sabemos que terminará saliendo. —dijo él.

—¿Por qué nos dijo que te buscáramos a ti? —preguntó.

—Supongo que porque tengo a la mafia de mi parte. —respondió él. —Soy... Una persona importante.

—¿Y por eso estás aquí? —lo retó ella, y la comisura de los labios del hombre se alzó levemente.
No vivo aquí, pero sí que vengo todos los días, me agrada pasearme por este lugar. —dijo.

—Oh, veo que no vienes solo. —rodó los ojos.

—El de los condones no he sido yo. —murmuró divertido. —Pero sí que he dejado algunas colillas. —respondió.

—Vale, como sea, ¿puedes encargarte de que Austin no salga de la cárcel? —dijo ella, y él le alzó una ceja.

—¿Y qué gano yo? —sus brazos seguían cruzados sobre su pecho. Noa miró a Tania y ésta se mordió los labios.

—Un millón. —murmuró ella.

—Bonita suma. —murmuró. —Pero preferiría una bonita noche contigo antes que eso. —dijo pícaramente.

—Pues va a ser imposible, sólo voy a ofrecerte el dinero. —dijo ella seriamente.

El hombre bajó los brazos y se encogió de hombros. —Es una pena, si Austin encuentra a alguien que lo ayude a salir será libre. —dijo.

—Dos millones. —dijo Tania, y el hombre la miró a ella.

—Hum... Sigo prefiriendo lo primero. —sonrió él, y Noa apretó los puños.

—Yo puedo acostarme contigo. —añadió Tania.

—Tania. —murmuró Noa mirándola, en sus ojos había cierto miedo. —No es necesario, creo que será mejor irnos. —dijo.

El hombre rió. —Me gustan más jovencitas... Con ojos verdes y pelo oscuro. —dijo el hombre divertido.

—Vámonos, Tania. —dijo ella pasando junto al hombre y dispuesta a irse.

—No es una buena manera de proteger a tu novio. —ella paró en seco y se dio la vuelta, apretando la mandíbula y mirándolo con los ojos en llamas. Él no podía saber de su existencia. ¿Cómo coño sabía eso? —Sí, sé que tienes novio. Austin me lo dijo. —sonrió él de lado.

—Como le toques un pelo te juro que...

—¿Qué? —la interrumpió con diversión. —Mira, guapa, no me amenaces si no quieres que le haga daño a tu novio bonito, ¿está bien?
Apretó los puños y tragó saliva. —No te acerques a él. —dijo secamente.

—No tenía pensado desperdiciar mi tiempo en ese saco de huesos. —rió, y los ojos de ella se abrieron más. ¿Él sabía de su situación actual? —No voy a ser yo quien le haga daño, cariño. —le guiñó un ojo. —Pero sé que será el objetivo principal de Austin cuando salga.

—Andreas. —dijo ella, estaba dudando, ella no quería hacer esto. —¿Tú puedes matar a Austin?

Rió. —¿Que si puedo? Puedo hacer que uno de esos presos se lo cargue. —rodó los ojos con diversión.

—Hazlo. —dijo ella tragando saliva con fuerza. El hombre sonrió.

—¿Qué ganaré yo con eso? —me preguntó, sabiendo perfectamente cuál sería la respuesta.

—Lo haré. —respondió ella, sonando segura a la vez que resignada.

—Bien. —sonrió él. —Veo que no le quieres tanto como para serle fiel.

—Le quiero tanto como para alejar a cualquiera que pueda hacerle daño. —dijo ella, sus ojos brillaron momentáneamente con pequeñas lágrimas que ella no dudó en hacer desaparecer con un parpadeo.

—Recuerda tus palabras. —dijo misteriosamente.

***

—Noa, ¿dónde estabas? —preguntó Zayn viniendo hacia ella, aliviado al verla aparecer un poco despeinada, supuso que haría viento debido al clima.

—Salí un rato. —sonrió ella, y él se puso de puntillas para plantar un beso sobre sus labios, aunque ella apartó la cara, confundiéndolo. —Estoy un poco cansada. —murmuró. —Iré a ducharme.

Pasó por su lado y Zayn parpadeó, sin comprender muy bien qué acababa de suceder. Él no había hecho nada malo, o al menos eso creía. Ella se metió en el baño y se cubrió la cara con las manos. Horrible sentimiento de culpabilidad. Ella no quería hacerlo, pero era el único modo de mantener a Zayn a salvo, y ella haría cualquier cosa. Se desvistió con rabia, se sentía más sucia de lo que había estado jamás, abrió el grifo y se metió dentro, colocándose en seguida bajo el chorro de agua, estaba helada, pero ella no soportaba sentirse así. Finalmente, Leslie había logrado su cometido. Cerró los ojos y empezó a enjabonarse, pero aquel sentimiento de culpa no desaparecía, las lágrimas picaban en sus ojos y tuvo que morderse los labios y sentarse. Se sentía mal, muy mal.
Zayn estaba tumbado en la gran cama, abrazando a Hush y pensando en qué habría hecho para que ella evitara el beso, tal vez ella simplemente estuviera cansada, tal vez hubiera andado durante mucho tiempo. Estaba seguro de que esta vez él no había hecho nada mal.
Ella estaba tardando mucho ahí dentro, hasta que la puerta finalmente se abrió. Ella se tumbó a su lado y la miró, sus ojos estaban levemente rojos y en seguida se preocupó y se colocó sobre ella, mirándola. —Noa, ¿estás bien? —preguntó con preocupación.

—Sí, me ha entrado un poco de champú en los ojos. —sonrió ella, y Zayn se acercó y plantó un beso sobre los labios de ella. Ella siguió el beso, sabía que Zayn se preocuparía si no lo hacía. ¿Cuánto duraría aquel sentimiento de culpa? —Estoy bien. —susurró, y Zayn asintió esbozando una débil sonrisa. Se tumbó sobre ella y ésta colocó los brazos a su alrededor, necesitándolo. Agradecía mentalmente que se hubiera tumbado así. Su pequeño ángel... Moriría si lo perdiera.

—Has tardado mucho. —murmuró él. —Han traído la comida, te he guardado un poco.

—No importa, no tengo hambre, ya he comido. —mintió sin dejar de abrazarlo. —¿Tú has comido?

—Sí. —murmuró.

—Bien. —susurró ella, contenta al menos con eso. Acarició su espalda y plantó un beso sobre su cabeza.

—¿Segura que estás bien? —murmuró Zayn.

—¿No puedo abrazarte? —le preguntó, y Zayn cerró los ojos.

—Sí. —murmuró.

—Hay una cosa que quería preguntarte. —murmuró ella, y apartó los brazos. Él se movió colocándose a su lado y ella lo miró.

—¿El qué? —preguntó con curiosidad.

—Quiero que dejemos de ser amigos que se besan y que se aman. —susurró ella, y él se preocupó. Tal vez su extraño comportamiento se debía a eso, ella tal vez quería dejarlo. Se alarmó. —¿Quieres ser mi novio, Zayn? —dejó de respirar momentáneamente, procesándolo. Una sonrisa invadió su rostro y la chica también sonrió, contagiada por su felicidad.

—Sí. —sonrió y plasmó sus labios sobre los de ella, con ansiedad debido a la felicidad. Él se sentía feliz, completo ahora que por fin podía decir que era su novia, él no podía creerlo. Cuando volvieran al instituto, él podría cogerla de la mano y decir que era su novia.

Ella sonrió, aquella culpabilidad seguía ahí, pero estaba dispuesta a dejarlo atrás. Ella lo había hecho para mantenerlo a salvo, porque no soportaría que algo le sucediera a él. —No sabes lo feliz que me haces. —susurró ella. Tenía la oportunidad de empezar una nueva vida junto a quien en verdad quería, y la tomaría. No iba a dejar que aquello se interpusiera en su relación, Zayn no tenía por qué saberlo jamás, porque no había sido nada, ella había sido una moneda de cambio, simplemente eso.
[Mala espina... Estúpido Leslie.]

jueves, 26 de noviembre de 2015

PlayBoy | Zayn Malik, Larry Stylinson, Niam Hayne - Capitulo 20 (Between two sides)

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT. | SMUT | Violencia | Abusos | Violaciones

Caminaba por la calle, decidido a llegar a la Empresa Stock”. No quedaba muy lejos de aquí, había cogido dos autobuses de línea, y sólo me quedaba dinero —y justo —para la vuelta, así que tendría que caminar un poco.
Llegué y miré a mi alrededor. Un edificio moderno, con cuadros extravagantes, ventanas escasas y luces alineadas en el techo, una recepción enorme con una gran cantidad de sillas de espera y una chica rubia con gafas detrás de una mesa. Me acerqué tímidamente y la chica de ojos marrones me miró, agitando sus pestañas.

Buenos días, bienvenido a las “Empresas Stock”, ¿qué desea? —dijo amablemente.

Empecé a juguetear con mis dedos, nervioso. —Eh... ¿Trabaja aquí Leah Stock? —pregunté tímidamente.

La chica asintió. —Es la hija del Sr. Stock, el jefe, pero hace unos días que no viene a trabajar, no me han informado sobre el motivo. —dijo.

Parpadeé, sin saber que decir. —Eh... ¿Podría darme su dirección? Necesito hablar con ella urgentemente.

La chica torció la cabeza e hizo una mueca. —Lo lamento, pero no se me permite darle esa información a nadie. —dijo. Mierda, Louis... ¡Piensa!

Soy amigo suyo... Quería sorprenderla, pero he ido a su antigua casa y me han dicho que ya no vive ahí, se ha mudado y ha cambiado el número, no puedo localizarla. —expliqué.

Ella pareció pensárselo, estaba dudando. ¿Cómo era? ¿Cómo... Cómo se llamaba? —Soy amigo de Niall. —dije. La chica asintió, apuntó algo en un papel y me lo dio. ¡Bingo!
Gracias. —le sonreí y ella me devolvió la sonrisa. Di media vuelta y me fui de allí.

Miré la dirección y la boca debió de caérseme hasta el suelo. Joder... Estaba muy lejos de aquí. Suspiré y metí las manos en mis bolsillos, empecé a contar. Tres euros exactos, me bastaba para dos autobuses. Genial. Pues una de dos, o cogía y empezaba a andar, o iba a por los buses y después ya llamaría a alguien para que me viniera a recoger.
Opté por la segunda y me paré en la parada del bus. Tardó unos cuantos minutos y subí.
Bien, ahora a pensar mi discurso, porque tendría que decirle que venía de parte de Zayn... Bueno, "de parte", porque Zayn no sabía que había venido a verla, y no podía llegar y decirle: "Hey, me llamo Louis, nuestro líder ha secuestrado a Zayn, y todo gracias a Justin, ¿te acuerdas de Justin? Sí, tu ex. Ha mandado a Harry para que se lo haga pagar." No. Definitivamente si le dijera eso, seguramente mandaría una orden de alejamiento, y aparte de eso, por si no me creía, tenía algunas fotografías. De Harry, de Zayn, de Justin... Oh, y de Ed. Y otro sobrecito para Liam, para que viera lo golfo que era Ed.
Bajé del bus, y me di cuenta de que ya estaba delante. Cogí aire y guardé el sobre en el bolsillo del interior de mi chaqueta. Bien, allá voy.

Empecé a andar, decidido, hasta el pequeño timbre. Miré el papelito que me había dado la chica rubia y apreté el botoncito. Esperé, moviendo el pie, ansioso. ¿Y ahora qué coño decía para que me dejara entrar? La puerta se abrió y alcé las cejas. Guay. Entré y cerré la puerta detrás de mí. Perfecto, al parecer entrar, que era lo más difícil, no había resultado un gran problema, ahora lo demás sería pan comido.
Llamé a la puerta y esperé. Al abrirse, me dejó ver a una chica morena, de ojos marrones, delgada y con ojeras, pero aun así, preciosa. Y confundida. —Eh... ¿Hola? —dijo.

Hola. —saludé, sin saber qué decir.

¿Te conozco? —me preguntó, confundida, como si intentara visualizarme en otras circunstancias, recordarme.

Negué con la cabeza. —No, pero yo a ti sí. —dije. La chica me miró con cierta desconfianza. —Tranquila, soy de los buenos. —dije, y suspiré. —¿Puedo pasar? —pregunté. La chica no parecía dispuesta a dejarme pasar.

Es sobre Zayn. —dije. Ella parpadeó, una chispa de esperanza cruzó por sus ojos y abrió la puerta, dejándome acceso al interior de su apartamento. Entré.

Siéntate. —dijo ella sentándose en un sillón. Me senté. Ella me miraba expectante. —¿Y Zayn? ¿Está bien? ¿Lo has visto? —me atacó con preguntas, y su preocupación e interés eran palpables. Torcí la cabeza y abrí mi chaqueta, sacando el sobre. Se lo entregué, y ella lo cogió con cuidado, como si fuera un tesoro. —¿Qué es? —preguntó, mirándome sin comprender. Le hice un gesto con la cabeza, que quería decir "tú ábrelo". Lo hizo y sacó el contenido.
Lo observó con una chispa en los ojos, concentrada. Empezó a pasar las fotos, y a medida que las pasaba, su mirada iba cambiando, endureciendo, y en su boca se formó una dura línea. Cerró los ojos y dejó el contenido de nuevo en el sobre. Abrió los ojos y me miró. —¿Dónde está? —me preguntó.

Negué con la cabeza. —No vayas a por él. —dije.

Ella parpadeó y rió, irónica. —¿Pretendes que me quede de brazos cruzados mientras él está ahí sufriendo? Estás muy equivocado si crees que lo permitiré. —dijo seriamente.

Suspiré. —Es muy peligroso, y lo único que vas a lograr así, es que te maten, que os maten, a los dos.

Ella negó con la cabeza. —Tengo que ayudarlo. —dijo ella.

Y lo harás, pero sólo si te quedas aquí. —le dije.

¿Cómo pretendes que lo ayude así?

Lo ayudarás si te mantienes a salvo. Eres muy importante para él, no soportaría perderte. —dije. Y era verdad, Zayn me hablaba siempre de ella, y sus ojos brillaban intensamente al nombrarla. Estaba claro que ellos se amaban, y darían la vida el uno por el otro. Una historia de amor de verdad, no como Harry y yo. Aún recordaba cuando le dije "indirectamente" lo que sentía por él. Se rió y se fue, sin más.

Ella asintió con la cabeza. —Pero quiero hablar con él. —me dijo. Yo asentí con la cabeza. Zayn estaría súper feliz si pudiera hablar con ella.

Me dio su número de teléfono y lo guardé en mi bolsillo. Uy, el sobre para Liam. Lo saqué de mi bolsillo y se lo di. Ella lo miró con una mueca. —Es para Liam. —dije. —Por favor, no lo abras. Simplemente dáselo lo antes posible. —ella asintió, algo dudosa. Sabía lo que pensaba: "¿Liam? Zayn no conoce a Liam". Ya sabría por qué más tarde.

Gracias. —me agradeció, y me abrazó. —Muchas gracias. —sonreí y la abracé de vuelta. Sabía que estaba en territorio peligroso. Era una traición hacer esto, pero ahora jugaba entre dos bandos. Ya sabía por qué los "Hunters" no podían tener lazos afectivos con nadie. Eras capaz de traicionar a los de tu propio equipo si llegaras a jugar entre éste y un lazo afectivo. Ganaría.

Leah:

Bien, ahora ya sabía que Zayn tenía a alguien de su parte, y estaba algo más tranquila, aunque también estaba en parte preocupada y enfadada conmigo misma por no poder hacer nada. Es decir, quizás podía, pero no quería que Zayn se sintiera mal.
Me senté en el sofá y empecé a mirar las fotografías, una y otra y otra vez. Acaricié la cara de Zayn con la yema de mis dedos y cerré los ojos. Ojalá fuera él...

Louis:

¿Dónde estabas, Louis? —me dijo Harry, cortante. Hacía unos días que estaba así conmigo, supuse que por la pelea que tuvimos.

¿No puedo salir ahora o qué? —dije, del mismo modo. Había aprendido a ser cortante, y se me daba bien, aunque me resultaba extraño no ser amable.

Él bufó. —Mira, Louis, me estás tocando los cojones ya. —me advirtió.

No eres mi padre, ¿sabes? —respondí yo. Yo también estaba enfadado, y mucho. Le decía lo que sentía, se reía y se iba. Y ahora me pregunta que adónde había ido. Uno, no te importa; y dos, como que te lo voy a decir.

Él sonrió irónico, mirándome con sus ojos llameantes, pero ni me inmuté. —Mira, Louis, tú puedes tragarte toda esa patraña del amor, pero a mí me da igual que tú me ames. —dijo acercándose a mí. —Porque yo a ti... Jamás te amaré. —lo susurró con crueldad, mirándome con burla, superioridad. Me di la vuelta, dispuesto a irme, y él me agarró del brazo. Lo removí bruscamente, soltándome. Y me fui de ahí a paso rápido, mientras mis ojos se humedecían. ¿En qué estaba pensando? Harry era un puto insensible, estaba claro que era más fuerte que yo.
Entré en la habitación donde tenían prisionero a Zayn y lo vi ahí, tumbado y mirando al techo. Él giró la cabeza y me vio.

Louis... —susurró, preocupado al verme
llorando. Abrió los brazos y yo corrí a abrazarlo. Me acurruqué en su pecho.—¿Qué ha pasado?

Sorbí mi nariz. —Harry. —susurré con la voz quebrada. Él no era gay, y sabía que yo sí, aunque aún así no le importaba que lo abrazara de este modo, a él, esto no le parecía una "mariconada" como a otros. Él y yo ahora siempre nos consolábamos el uno al otro, éramos lo único que teníamos, nosotros.

Es un idiota... Louis, puedes encontrar a alguien mejor. —me dijo, y yo sollocé.

Para ti es fácil decirlo... Te corresponden. —susurré.

Él suspiró y me abrazó más fuerte. —Pero aun así... Sabes por todo lo que he pasado, Louis... —dijo. Parpadeé. Cierto. Había sido un puto egoísta, él lo había pasado y lo estaba pasando mucho peor que yo.

Lo siento. —Me disculpé, mirándolo.

No pasa nada. —me sonrió. ¿Por qué era tan guapo, tan buena persona, tan.. Tan... ¡Tan todo? Y no era gay... Ojalá lo fuera.

Ojalá fueras gay. —le dije, y reímos los dos. Aunque lo decía en serio.

Hm... Estoy pensando en hacerme bi. —dijo, y reímos de nuevo. Para él era una broma, pero para mí no. Ojalá tuviera alguna posibilidad con él.

Zayn... —dije en voz baja.

Sé que hablas en serio, Louis. —dijo, y plantó un suave beso en mi mejilla. —Y si fuera gay no dudaría en darte una oportunidad.

Sonreí al tiempo que me sonrojaba. Oh... Eso... Eso me había llegado hondo... Harry nunca diría algo así. Lo abracé fuertemente. —Gracias, Zayn. —dije sonrojado. Él me sonrió y yo también le sonreí. Quería... Quería besarlo... Pero me daba algo de corte pedírselo. —Eh... Zayn. —dije tragando saliva. Él me miraba atentamente, esperando a que continuara. Bajé la mirada. —Puedo... —ni terminé de hablar, porque él alzó mi mentón y me besó, sorprendiéndome.

Es eso lo que ibas a pedir, ¿no? —dijo, algo asustado. Reí y asentí.

Gracias. —le agradecí, y lo abracé.

Louis deja de narrar.


Lo que ellos dos no sabían, era que un chico de ojos verdes los estaba observando desde el umbral de la puerta, con los ojos llenos de cólera, pues acababan de traicionarlo. Tanto su esclavo como su secuaz. Aunque... ¿Era por eso que él estaba furioso?, ¿o era por algo más? Él ni siquiera se planteó lo segundo, simplemente, se dispuso a vengarse.

martes, 24 de noviembre de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - Capitulo 56

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT.

Estaba exhausto, su respiración seguía algo dificultosa y se sentía incómodo al tener aquella mancha caliente sobre su abdomen. Era la primera vez que se ensuciaba así, aunque hubo otra vez en la que realmente pasó mucha vergüenza, sin manchar tanto.
¿Ves? No necesito que me toques para satisfacerme. —susurró ella, mirándolo. Su cuerpo irradiaba calor, sus mejillas ardían. —Dios, te ves jodidamente caliente ahora. —susurró ella, sin dejar de observarlo. Era una maldita tentación, su precioso ángel. Él no decía nada, no sabía qué decir ahora, se estaba limitando simplemente a recibir sus "halagos". Se colocó sobre él e invadió sus labios, se mantenía apoyada sobre sus brazos para no aplastarlo y tampoco ensuciarse. —Ahora creo que necesitas un baño. —murmuró ella con cierta picardía. Él se sonrojó y asintió con la cabeza. Sí, lo necesitaba. —Ve. —murmuró, plantando otro casto beso y tirando levemente de su labio inferior. Se apartó y él se movió, sentándose. ¿Cómo debía actuar después de lo que acababa de pasar? —¿Todo bien? —le preguntó ella al ver que no decía nada. Él se sonrojó y asintió tímidamente con la cabeza. Ella acarició su mejilla y plantó un beso en su cuello, sabía que como era la primera vez que hacía esto, conociéndolo no sabía qué hacer o qué decir.

—Te quiero. —murmuró él, con las mejillas completamente rojas. Era lo único que se le ocurrió por decir, la verdad en un momento como aquel. Ella sonrió.

—Y yo a ti. —dijo. Zayn se levantó de la cama y se dirigió al baño, completamente desnudo, y ella aprovechó para mirarlo mientras se dirigía a éste, completamente desnudo. Él estaba muy delgado, mucho más que antes. Su pequeño ángel era cada vez más frágil, pero ella se encargaría de que volviera a ser como antes y también de alejar a cualquier posible amenaza para él.

Se tumbó sobre la cama y se quedó mirando al techo, sintió movimiento en sus piernas y se movió, alzándose un poco para ver de qué se trataba. Sonrió, viendo como Hush estaba acurrucándose en su pierna, buscando que la mimara un poco. Ella se sentó y la cogió en brazos, acunándola en su pecho. —Noa. —escuchó que la llamaba y ella se levantó, con Hush entre sus brazos. Se acercó a la puerta y se apoyó, sin entrar.

—¿Sí? —dijo.

—¿Qué toalla uso? —le preguntó.

—¿Has terminado? —preguntó ella.
No, me falta un poco. —respondió, y la esquina de su boca se curvó hacia arriba. —Y no tengo ropa.
Ella rió un poco. —Usa el albornoz. —le dijo, humedeciéndose los labios. Sería demasiado tentador saber que debajo de éste no habría nada. Demasiado.

—Vale. —su inocencia siempre hacía aparecer una sonrisa en su rostro, supongo que él no se percató de la cierta picardía en la que pronunció aquello.

—Usa la toalla que quieras. —le dijo ella, y se apartó de la puerta, volviendo a la cama mientras acariciaba el lomo del cachorro. Ella sonrió y se sentó sobre la cama. Pensó en lo que acababa de hacer, una pequeña mamada para su precioso ángel, ella siempre vio asqueroso hacer mamadas, y ahora estaría dispuesta a hacer otra por volver a ver a su pequeño ángel intentar contener su orgasmo, había sido algo muy digno de ver, algo que vería una y otra vez.

La puerta del baño se abrió y Zayn salió con el albornoz blanco puesto, atado con la cuerda para que no se abriera. Ella sonrió al verlo y él le esbozó una sonrisa tímida mientras iba hacia la cama y se tumbaba a su lado. —Ya estoy. —murmuró.

—Lo veo. —murmuró ella. —Si quieres puedo ir a por algo de ropa para ti. —le dijo, y él negó con la cabeza.

—Estoy bien. —murmuró. —Podré volver a ponerme la ropa, no está sucia. —me dijo. —Pero para dormir así está bien. —se estiró un poco.

—¿Cansado? —dijo ella con cierta diversión. Él se sonrojó y asintió con la cabeza.

—Un poco. —murmuró.

—Podemos descansar un rato si quieres. —dijo ella, y él asintió y se colocó de lado, hacia ella. Ésta se giró hacia él y colocó un brazo sobre su cintura, éste se movió un poco más cerca y colocó la cabeza sobre su pecho. Así mejor.

Todavía no habían comido siquiera, acababan de despertar. Ella no tenía sueño porque la noche anterior durmió, pero él estaba agotado, porque apenas durmió después de lo sucedido. Ella sabía que él estaba cansado, porque lo notaba en su rostro, así que simplemente lo abrazaría hasta que se durmiera y lo vería dormir.

***

Su ángel durmiendo era más precioso todavía, si era que aquello era posible. Ella se levantó con cuidado y acarició su rostro con suavidad. Se estiró un poco, Zayn había tardado poco en dormirse. Hush estaba junto a él tumbada, también dormía. Al parecer, ambos estaban cansados. El móvil de él empezó a sonar y ella lo cogió rápido, ya que no quería que él se despertara.

—Diga. —respondió alejándose de la cama para no despertarlos.

—¿Hola? ¿Zayn? ¿Con quién hablo? —dijo una voz un tanto confundida, una voz masculina.


No soy Zayn. —dijo ella.
—¿Quién eres? —la interrogó.

—¿Y quién eres tú? —dijo ella, y se alejó el teléfono del oído para mirar el identificador.

—Lo he preguntado yo antes. —dijo el chico.

—Tarde, ya lo sé, Harry. —dijo.

—¿Quién eres y dónde está Zayn? —preguntó desconfiado. Como él no había escuchado muchas veces hablar a Noa Wilson, no reconocía su voz y sabía que Zayn no acostumbraba a ir con nadie desde hace un tiempo, mucho menos con mujeres.

—Soy alguien y Zayn está durmiendo, así que baja la voz y no me grites. —siguió hablando ella en voz baja.

—¿Quién? Oye, Zayn es mi amigo y quiero saber con quién está. —siguió insistiendo.

—Noa. —gruñó finalmente, para ver si por fin se callaba. La línea se quedó en silencio, y se quedó un tanto sorprendida por el repentino silencio.

—¿Noa Wilson? —murmuró, más bajo.

—La misma. —respondió ella secamente.

—¿Qué haces con Zayn? ¿Por qué has vuelto? ¿A caso has visto el daño que le has hecho? ¿Cómo pudiste hacerle esto? ¿A caso no tienes corazón? Él estaba hecho mierda por tu culpa. —le dijo. Ella simplemente cerró los ojos e intentó controlar su respiración. Lo sabía, por supuesto que lo sabía, pero le dolía recordar lo que causó, todo el daño.

—Ya sé lo que hice, pero esta vez no voy a irme, y me voy a encargar de que Zayn vuelva a ser el de antes. —dijo ella.

—Si vuelves a hacerle daño quiero que te alejes de él, para siempre. —dijo, y ella simplemente miró a su pequeño ángel tumbado en la gran cama, durmiendo junto a Hush. —Promete que lo harás.
No voy a hacerle daño. —dijo ella. Desconfiaba de sí misma, no quería hacerle daño, ¿pero y si causaba un daño involuntario? Ella no soportaría estar lejos de él.

¿Entonces por qué no lo prometes? —la desafió, y ella humedeció sus labios, que habían empezado a resecarse.

Está bien, lo prometo. —accedió ella finalmente.

Cuando Zayn despierte quiero que me llame. —dijo.

Te llamará. —afirmó ella, y Harry finalizó la llamada. Harry no le caía bien, sabía que intentaba proteger a Zayn, pero ella también. Suspiró y dejó el móvil encima de uno de aquellos muebles tan caros, regresó a la cama y se sentó de nuevo a su lado, observándolo dormir.

Ella jamás desearía hacerle daño a su ángel, pero temía que para evitar que los demás le hicieran daño, ella tuviera que hacer otras cosas. Ella venía del Infierno y sabía que no estaba completamente fuera de él, Austin estaba en la cárcel, pero de algún modo sabía que él terminaría saliendo de allí, tarde o temprano. Y ella temía que fuera a por su ángel.
Esta vez fue su móvil el que sonó, la canción "Love Runs Out" de OneRepublic inundó el ambiente, pero ella se encargó de que fuera durante un corto rato. Había cambiado la melodía de su móvil muchas veces durante aquellos meses, demasiadas veces.


¿Diga? —respondió en voz baja, mientras volvía a levantarse.

¿Noa? Soy Tania. —dijo una voz femenina.

Tania. —dijo. —¿Has hablado con él?

Sí. —susurró ella, parecía asustada, tal vez conmocionada.

¿Estás bien? —le preguntó.

No. —dijo, la voz de la chica se quebró y aquello hizo que las sospechas de ella se confirmaran. Austin la había amenazado, lo cual le hizo saber que ella no se había ceñido al plan.

No has hecho lo que te he dicho, Tania. —le dijo, y la mujer soltó una especie de jadeo.

Él me dijo que no se haría cargo del bebé. —explicó con la voz quebrada.

¿Sigues siendo una mujer casada, Tania? —le preguntó.

Sí. —dijo un tanto abrumada. —Pero él está preparando los papeles para el divorcio.

Entonces dile que te equivocaste, dile que fue un error. Yo puedo ayudarte si quieres, te prometí hacerlo si me proporcionabas información, ¿recuerdas? Quiero hablar contigo en persona. —le dijo ella, y le dedicó una rápida mirada a la cama. —Quiero que vengas al hotel "Coch", te esperaré abajo, en la recepción.

Sí, está bien. —escuchó cómo sorbió su nariz.

Sé rápida y mándame un mensaje cuando estés aquí. —dijo seriamente, y finalizó la llamada.

Anduvo hasta la cama y se agachó en el suelo, debatiéndose entre si despertarlo y decirle que se iba o irse sin más. Se mordió los labios y se levantó. No quería preocuparlo, intentaría volver antes de que él despertara.

***


Dime exactamente lo que le dijiste. —dijo ella seria, se encontraban lejos ahora, en un lugar un tanto aparcado, un parque vacío, sentadas en un banco.

Le dije que estaba esperando un hijo, y que le quería. —murmuró. —Y él dijo que no se haría cargo.

No, antes de eso. —la cortó. Aquel tema no era relevante, aquel tema, a ella le daba completamente igual.

Me pidió ayuda para escapar, me... Me dijo que buscara a Leslie. —susurró ella un tanto asustada.

¿Leslie? —ella frunció el ceño, intentando recordar a algún "Leslie" amigo de Austin.

Sí. —murmuró ella. —Me dijo que fuera sola y que le dijera que venía de su parte, él... Él pediría algo a cambio de la ayuda. —dijo, soltando un pequeño sollozo. —Él me dijo que me ofreciera a cambio de que lo ayudara a escapar de la cárcel.

Leslie. —susurró ella para sí misma, intentando recordar. Ella jamás había escuchado mencionar a ningún "Leslie." —Joder, no conozco a ningún Leslie. —murmuró ella. Tal vez fuera un nombre en clave. —¿No te dijo nada más?

Ella se mordió los labios. —Me dio... Me dio una dirección, me dijo que fuera a su casa y buscara su nombre.


¿Leslie? —preguntó ella, y la mujer asintió. Noa se pasó los dedos por la barbilla. "Su casa", Austin era una especie de vagabundo que lo único que hacía era eso, vagar. Él iba de casa en casa de sus amantes y se quedaba en hoteles durante unos días, no en su casa. Él no tenía casa. —Pero él no tiene casa. —dijo, y la mujer bajó la mirada.

No me ha dicho nada más. —murmuró.

¿Estás segura? ¿Nada de nada? —le preguntó, y la mujer negó. —Pues tenemos un problema, porque tal vez ese tal Leslie averigüe por su cuenta que alguien necesita ayuda. —murmuró. —Y tenemos que hacer que se ponga de nuestra parte.

Austin me contó que estuvo en un orfanato. —murmuró ella.

Sí, lo sé. —respondió ella. —Yo estuve con él. —le dije.

Tal vez... ¿Él se refiera a eso? —murmuró.

Pero ese orfanato está en ruinas. —respondí yo.

¿Qué perdemos por ir allí? —le dijo ella. Tal vez deberían ir, porque nunca se sabía.

Cojamos un taxi. —le dijo Noa, y ella asintió con la cabeza.

¿Qué haremos cuando lo encontremos? —murmuró ella, y Noa giró la cabeza hacia la mujer mientras andaban de vuelta a un lugar más transitado.

Hablar con él, tal vez ofrecerle dinero. —dijo ella. —Deberías hablar con tu marido y pedirle el dinero. Espera, ¿seguís estando casados? —la mujer asintió.

Yo... Tengo una cuenta bancaria. —murmuró ella.

¿Cuánto tienes ahí? —le pregunté.

Yo... Unos... Cuatro millones, quizás. —dijo, y Noa entronó los ojos. Y se la encontró vagando por la calle como si realmente fuera una pobre vagabunda sin nada. Pero ignoró aquello y decidió no decirle nada.

Bien, pues quiero que saques uno, tal vez así logramos convencerlo de que no salga de la cárcel. —dijo ella.

Pero... Es mucho. —murmuró. —Además, ¿por qué debería? Eras tú la que quería...

Porque cuando descubra que no lo has ayudado irá a por ti. —la interrumpió. —Y no metas las narices en mi vida, yo simplemente quiero encargarme de que ese hijo de puta permanezca donde tiene que estar.
La mujer asintió con la cabeza, en silencio. —¿Qué pasará si él logra escapar? —murmuró, tomando a la chica de ojos verdes por sorpresa.

—Que tendré que acabar con él. —murmuró. Antes de que él acabe con su vida, y no se refería exactamente a seguir respirando, sino a aquella persona que se la daba.
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