sábado, 15 de agosto de 2015

BDSM | Zayn Malik - Capitulo 7

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT. | BDSM

Me encargué de dejarle a Luke el día libre para que no estuviera en casa, ya que él no sabía sobre esto. No como Amélia, que lo sabía todo, o casi todo.

Anduvimos hasta el salón de juegos, el cual siempre estaba cerrado con llave. Y Luke había preguntado varias veces qué era lo que había en la habitación, y yo siempre le respondía que eran recuerdos. Sí, o teóricamente lo eran, hasta ahora.

Cerré de nuevo con llave y Zayn se quedó mirándome, sin saber qué hacer.

—Zayn, quiero que por favor, si hago algo que tú no puedas aguantar, digas la palabra de seguridad. —dije.

—¿Algo que no pueda aguantar?

—Si ves que es demasiado duro, si quieres que pare, si estás en tu límite, quiero que digas la palabra "rojo", ¿entiendes? —dije, y él asintió con la cabeza.

—Sí.

—Bien. Aquí dentro, no vas a llamarme "Willa", ¿está claro? Cuando estemos aquí dentro, te dirigirás a mí como ama. —ordené. —¿Está claro?

—Sí.

—¿Sí qué?

—Sí, ama. —sonreí.

—Bien. —dije, dirigiéndome al armario grande, que era como una especie de probador. Me giré hacia él y lo miré. —Quítate la ropa, pero no te quites la ropa interior. —le ordené antes de entrar.

Tenía mi propio atuendo para la sala de juegos, un atuendo con el que me sentía poderosa, sexy. Algo con lo que no pareciera una princesita del país de las maravillas.

Salí con mi atuendo, y él había obedecido mis órdenes a la perfección.

Sonreí y me acerqué a él, haciendo que mis tacones resonaran en el suelo de madera.

Deslicé la yema de mis dedos por su abdomen y alcé su mentón, haciendo que me mirara. —No sé qué has hecho para volver a despertar esta parte de mí. —dije, y acaricié su mejilla. Me separé de él y me dirigí al armario. De ahí cogí una venda y anduve hasta la cama. —Ven. —le ordené.

Él vino hacia mí y miró la cama.
Estaba nervioso, y lo veía en cada uno de sus movimientos.

—Túmbate en la cama. —ordené, y él lo hizo. Agarré sus muñecas y las até a cada extremo de la cama, igual que con sus tobillos.

—¿Qué me vas a hacer? —susurró.

Sonreí. —Eso ya lo verás... O no. —dije acercándole la venda a los ojos.

—No. —negó, apartando la cara.

Sonreí. —Zayn, tienes que obedecer a todo lo que te diga, BDSM implica sumisión. —dije.

—Por favor. —tenía miedo de lo que pudiera hacerle, lo veía en sus ojos.

Dejé la venda a un lado y deslicé la lengua por su abdomen, saboreando su piel. Mordí y él gimió, de dolor y placer. Sonreí y me acerqué a sus labios. —Obedece, sumiso, o de lo contrario tendré que castigarte. —dije, y él tragó saliva.

Suspiró y yo agarré la venda. Esta vez le tapé los ojos y él alzó levemente la cabeza para que pudiera atarla.

Me levanté y fui de nuevo al armario. Hum... Vi el collar junto a mis látigos de cuero y sonreí. La próxima vez lo usaría.

Abrí la nevera y saqué hielo. Para empezar, sería mejor algo no tan fuerte, y aún así, lo era.

Agarré un cuenco con tres cubitos de hielo y volví a la cama, junto a Zayn.

Agarré un cubito entre mis manos, enfriándolas, y después lo dejé de nuevo en el cuenco. Coloqué las manos en su abdomen y se estremeció, tirando de las cuerdas.

Sonreí y repetí el proceso de nuevo, pero esta vez acariciando sus brazos, y de nuevo con sus piernas.

Agarré de nuevo un cubito de hielo, y esta vez, coloqué ambas manos sobre su miembro, cubierto por su ropa interior. Gimió levemente y tiró de nuevo, mordiendo su labio inferior.

Sonreí al verlo. Hum... Era tan excitante verlo así...

Alargué la mano y agarré otro cubito de hielo, pero esta vez no lo solté. Lo deslicé a lo largo de su brazo, haciendo que se estremeciera y tirara, intentando quitar el brazo.

Reí y repetí el proceso con el otro brazo. —No. —murmuró cuando lo coloqué sobre su hombro, y fui bajando, hasta su abdomen, donde encogió la barriga y volvió a tirar de las cuerdas.

Y al ver hacia donde me dirigía, se giró todo lo que pudo. Negué divertida y aprovechando que se había girado lo azoté, y para mi sorpresa, gimió.

Lo coloqué como estaba antes y dejé el cubito en su lugar. Me coloqué sobre él y rocé sus labios con los míos. —Quieto. —susurré.

Y sin quitarme de encima, agarré de nuevo el cubito de hielo y lo coloqué en su ingle, haciendo que intentara cerrar las piernas, pero no podía.

Fui deslizándolo hacia arriba y se encogió cuando lo puse sobre su ropa interior. —Hm... —apretó los labios con fuerza, e intentó apartarse, pero yo no lo dejaba. —No. —murmuró, tirando de las cuerdas. El hielo estaba muy frío, lo sabía. Sonreí y empecé a moverlo sobre la tela de sus boxers, mientras él se removía.

Sonreí para mí misma y tiré levemente de la cinturilla de sus boxers. Introduje el cubito de hielo dentro y me levanté.

—No. No, por favor. Está muy frío. —dijo, conteniendo la respiración, mientras seguía removiéndose, intentando sacar el cubito de hielo.

Agarré la botella de agua y volví de nuevo a la cama, pero no me senté, permanecí en silencio a su lado, viéndolo retorcerse.

—Por favor. Por favor. —dijo entre dientes.

—¿Por favor qué?

—Por favor, ama. —yo abrí la botella de agua, la cual estaba a temperatura ambiente, y lo mojé con el contenido de ésta, haciendo que la sensación helada desapareciera.

Saqué el cubito de hielo del interior de sus bóxers y desaté sus tobillos para poder quitarle completamente los boxers.

Los dejé a un lado de la cama y volví a atar sus tobillos.

Me levanté y fui de nuevo hacia el mueble. Hum... Veamos... ¿Qué más podría usar? Tampoco quería pasarme la primera vez.

Agarré mi flogger de cuero y volví de nuevo hacia la cama, haciendo resonar mis tacones en la madera.

Deslicé el flogger sobre la piel de su abdomen y él cogió aire. Supongo que en algún lugar habría visto una fotografía de alguno de estos.

—¿Vas a pegarme con esto? —susurró.

Y no respondí, simplemente lo hice, sobre su abdomen, haciendo que apretara su mandíbula. Acaricié esa zona con la mano y me senté, dejando el flogger a un lado.
Deslicé mi mano por su pierna derecha hacia arriba, hasta llegar a su miembro y acariciarlo. Gimió levemente y seguí acariciándolo, suavemente.

—Hm... —gimió cuando mi mano acarició sus testículos.

Su miembro empezó a endurecerse y yo sonreí. Alargué la mano que no estaba usando y agarré un cubito de hielo, deslizándolo sobre su abdomen y haciendo que se encogiera e intentara girarse de nuevo. Pero volví a azotarlo y me coloqué sobre sus piernas, de modo que ya no podía girarse.

Se mordió los labios y empezó a tirar de las cadenas, intentando soltarse. —Por favor... Ama. —susurró.

"Ama"... Era tan excitante escuchar esa palabra salir de sus labios.

Deslicé el cubito de hielo más abajo, deslizándolo por lo largo de su miembro, haciendo que una vez más, tirara de las cuerdas e intentara girarse, pero como yo estaba encima, no obtuvo resultado.

Seguí deslizando el cubito de hielo, pero por su abdomen, mientras acariciaba sus testículos con la otra mano. Y el cubito se iba fundiendo rápidamente a causa de la temperatura de su cuerpo, la cual aumentaba por momentos.

Su miembro ya estaba completamente erecto, y él hacía fuerza con todo su cuerpo, tensándolo y haciendo que se notaran todos los músculos de su cuerpo.

—No puedes correrte hasta que yo te lo diga. —advertí, y él cogió aire, apretando sus puños.

—Por favor. —suplicó, encogiendo su abdomen y removiéndose debajo de mí.

—No. —susurré, haciendo círculos con mi dedo índice sobre su glande.

Tiró su cabeza hacia atrás y mordió sus labios, intentando controlar el placer. —Por favor. —suplicó de nuevo.

—Si lo haces te azotaré. —advertí.

Seguí haciendo círculos sobre su glande y gruñó, con los puños apretados y todo su cuerpo tenso, intentando no correrse. Sabía que acabaría corriéndose... No podría soportar tanto, y menos la primera vez.

Su cuerpo dejó de tensarse y gritó, gimiendo alto, y corriéndose. Sonreí, mientras lo veía respirar agitadamente. Su abdomen subía y bajaba rápidamente, y ahora, sucio por su propio semen.

Agarré mi flogger y lo deslicé sobre su pierna izquierda, haciendo que se estremeciera.
Te lo he dicho. —susurré, y él giró la cabeza, avergonzado, pude notar por sus mejillas rojizas, y resignado.

Liberé sus tobillos y muñecas y él permaneció quieto. —Gírate. —ordené.

—Por favor, ama, no... —susurró.

—Gírate. —ordené de nuevo.

Él tragó saliva y lo hizo. volví a atar sus muñecas y sus tobillos a cada extremo de la cama, pero esta vez, él me daba la espalda.

Me levanté con el flogger en la mano y lo deslicé de su espalda hasta sus nalgas, repetidas veces, haciendo que se estremeciera cada vez que rozaba sus nalgas con el flogger.

Lo alcé y azoté esa zona, haciendo que Zayn apretara sus puños y girara la cabeza dejándome ver su perfil.

Volví a repetir lo mismo, pero esta vez en su nalga derecha, y gruñó.

Acaricié la zona ahora un poco rojiza, y él se relajó levemente.

De nuevo, lo azoté con el flogger, pero en el centro, en lugar de centrarme solo en una nalga.

Gimió y yo sonreí, y lo azoté de nuevo, y tres veces seguidas más. Después acaricié sus nalgas, ahora rojas, y después liberé sus tobillos y sus muñecas. —Siéntate. —él lo hizo y yo le quité la venda de los ojos. Parpadeó y me miró. —¿Y bien?

—Entonces... ¿Ahora soy tu sumiso? —preguntó en voz baja y sonrojado.

—Si quieres. —dije, y él asintió con la cabeza. Sonreí automáticamente. Entonces, él ahora era mío.
[Espero que os haya gustado el sexy cap, baes, no os olvidéis del +1 :) ]

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