sábado, 31 de octubre de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - Capitulo 49

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT.

Al despertarse su cabeza dolía, como si le hubieran dado un fuerte golpe en ella, palpitaba con fuerza, y sus ojos ardían, había un gran dolor en su pecho, apretando con fuerza. Apretó con fuerza la almohada. No quería levantarse de la cama, no quería moverse, no quería comer, no quería hacer nada. Ella se fue anoche, él le dijo que se marchara, se sentía mal al haberla dejado ir. Ella cometió un error, como ella mismo había dicho, no podía volver atrás en el tiempo, aquello era algo imposible. Pidió perdón, le dijo que lo quería, que no quería perderlo. Le dolió el decirle que ya lo había perdido, pero él estaba profundamente herido. Y ella había terminado yéndose, alejándose de él, otra vez. Su móvil sonó y él suspiró, iba a dejar que sonara, no lo cogería. Y paró, pero después volvieron a llamar. Él se giró hacia el teléfono y brillante en su pantalla, estaba el nombre de ella. Tragó saliva y cogió el teléfono. Tal vez no era demasiado tarde para pedirle que volviera.

—Diga. —murmuró.

—Menos mal, uno que responde. —aquella no era su voz. Sus ánimos decayeron. ¿Con quién hablaba? ¿Quién era él? ¿Era una broma, quizás? ¿Una venganza?

—¿Quién eres, por qué tienes el móvil de Noa? —preguntó, tragándose el nudo de la garganta.

—Así que se llama Noa. —murmuró, más para sí mismo que para Zayn. —A ver, mi nombre es Oliver. Ayer por la noche, Noa estaba andando y un coche la atropelló. Estoy llamando a todos sus contactos y tú eres el único que ha respondido. —dijo. A pesar de que ella hubiera decidido eliminar su contacto, había memorizado cada uno de los dígitos en su mente, porque ella jamás sería capaz de eliminar su único contacto con él, lo añadió de nuevo poco después de eliminarlo. No fue capaz de eliminarlo para siempre, con temor a olvidar aquellos números. Su cerebro todavía seguía procesando información, y empalideció al darse cuenta de lo que estaba sucediendo.

—¿Q-qué? E-Esto... Esto es... Es una broma, ¿verdad? —tartamudeó, sus manos empezaron a temblar. Aquello no podía estar pasando.

—No, no lo es. —dijo él.

—¿Dónde está? ¿Está bien? —preguntó preocupado, su vista empezaba a nublarse. Era su culpa, si él no la hubiera echado ella ahora seguiría allí, junto a él. Ella estaría bien.

—Está en el hospital. No lo sé, los médicos todavía no me han dicho nada. —dijo.

—¿En qué hospital está? —preguntó preocupado y ansioso. Necesitaba saberlo cuanto antes, necesitaba verla y estar con ella, saber que estaba bien.

—En el Central. —respondió.

—Voy para allá. —dijo, colgó rápidamente y se levantó de la cama a toda prisa. Se vistió de chándal, con una sudadera y unas deportivas, como si saliera a correr. Fue lo primero que cogió del armario. Cogió dinero para un taxi y bajó las escaleras a toda prisa, sin lavarse, sin peinarse, sin arreglarse. Le daba igual.

***

Corrió hacia el interior y miró a su alrededor, buscando a alguien sin saber a quién realmente, porque no sabía qué aspecto tendría ese tal Oliver con el que había hablado. Las miradas empezaron a posarse sobre él y se mordió los labios, entrando y yendo directamente a recepción.

—Hola. —dijo, en voz baja. La mujer estaba hablando por teléfono y le hizo un gesto para que esperara. Él estaba demasiado preocupado. —Es urgente, por favor. —pidió.

—Disculpa. —dijo la mujer apartando el teléfono de su oído. —No ves que estoy hablando por teléfono, ¿niño? —le gruñó, y él tragó saliva.

—¿Eres Zayn? —dijo una voz a sus espaldas, y él se dio la vuelta. Un hombre con barba de pelo marrón oscuro, casi negro, se acercó a él.

—Sí, ¿Oliver? —probó, y el hombre asintió con la cabeza.

—Ven. —le dijo empezando a andar, y Zayn le siguió con las piernas temblorosas. Se sentó en una de las sillas de plástico y Zayn se sentó a su lado. —¿Y qué eres de la chica? —preguntó, y él bajó la mirada a su regazo.

—Amigos. —murmuró débilmente. —¿Y tú?

—Yo nada, simplemente vi el choque. —dijo, y Zayn se mordió los labios.

—¿Y el que la atropelló? —preguntó.

—Llamé a la policía, iba bebido. —explicó, y Zayn se abrazó a sí mismo.

—¿Recibió un golpe muy fuerte? —dijo con un hilo de voz, y el chico no respondió. Zayn giró la cabeza y lo miró.

—Sangraba mucho. —respondió, y Zayn se tragó un sollozo.

—Es mi culpa. —dijo colocando los codos sobre sus rodillas y cubriéndose la cara con las manos.

—Por supuesto que no. —negó el hombre.

Si no la hubiera echado ella seguiría aquí. —dijo soltando un sollozo al final.

—¿Os peleásteis? —preguntó, y Zayn asintió débilmente con la cabeza, colocando las manos sobre sus labios. —Y la echaste de tu casa. —afirmó.

—Sí. —dijo Zayn con la voz quebrada.

—Tienes que ir con cuidado con esas cosas, nunca sabes cuándo será la última vez que le dirás "adiós" a una persona. —dijo, y aquello sólo hizo que Zayn se sintiera peor. ¿Y si ella no volvía? ¿Y si lo dejaba para siempre? ¿Y si si lo hacía y no lo perdonaba jamás? Zayn rompió en llanto y Oliver tragó saliva, maldiciendo internamente. No tendría que haber dicho eso. —No quería decir que ella no fuera a volver, oye... Oye, no llores. —dijo incómodo, pero el chico no paraba de llorar con la cara cubierta por sus manos.


¿Familiares de Noa Wilson? —un hombre vestido de verde con manchas de sangre sobre la ropa se les acercó, y Zayn se destapó la cara, su nerviosismo incrementó al ver su ropa manchada de sangre.

—Sí. —dijo Zayn como pudo. —¿Cómo está? —preguntó con un hilo de voz, tragándose los sollozos.

—Ella ha recibido un golpe muy fuerte en la cabeza. —explicó, el labio de Zayn empezó a temblar. —Por suerte no ha recibido todo el impacto, pero se ha golpeado la cabeza, y se ha fracturado dos costillas. Se ve que al caer aterrizó sobre su brazo y se ha fracturado el escafoides, el hueso de la muñeca. —explicó también. Zayn se mordió los labios y asintió con la cabeza, cubriéndose de nuevo la cara con las manos.

—¿Ella está bien? —preguntó Oliver.

—Todavía no está despierta, acabamos de llevarla a su habitación. Ella ha estado a punto de morir, de haberla traído un poco más tarde tal vez no habríamos podido hacer nada. —dijo, y Zayn sollozó. Aquello lo había aliviado. Ella estaba viva.

—¿Podemos pasar a verla? —preguntó. Oliver ni siquiera la conocía, de hecho tal vez si ella abría los ojos no querría verlo allí, porque tenía parte de la culpa al haber hecho que cruzara sin mirar, pero quería disculparse y comprobar que estuviera bien.

—Sí. —asintió. —Pero si despierta no la alteréis, está muy débil y cualquier alteración puede hacer que ella caiga en coma. —explicó, y ambos asintieron con la cabeza. —Habitación doscientos veinte.

—Gracias. —dijo Oliver, ya que Zayn era incapaz de articular palabra alguna. Se levantaron de sus sillas y anduvieron por el suelo de marfil hasta llegar al ascensor, donde Zayn pulsó el botón rápidamente y esperó ansiosamente viendo como el número rojo iba cambiando, disminuyendo a medida que el ascensor bajaba los pisos. Al llegar al cero las puertas se abrieron y ambos entraron, claro que no sabían a qué piso debían darle.

—Tendríamos que haber preguntado el piso. —dijo Oliver, y Zayn asintió y pulsó un botón al azar, el tercer piso. Empezaron a subir, las piernas de Zayn seguían temblando. Finalmente, después de lo que fueron unos minutos eternos, las puertas se abrieron, y Zayn vio el primer número, ciento cincuenta. Había posibilidades de que la habitación estuviera en aquel piso. Salió del ascensor y anduvo a paso rápido, los números iban pasando. Doscientos, doscientos uno, doscientos dos... Doscientos dieciocho, doscientos diecinueve... —Casi. —dijo Oliver al ver que se topaban con la pared. —Debe ser el próximo piso.

Zayn se mordió los labios y corrió hacia el ascensor, y Oliver lo siguió. Le pilló por sorpresa que corriera. Zayn estaba irritado, porque a medida que avanzaba por el pasillo se había sentido cada vez más presionado, y al no ver la puerta se quedó sin aire. Pulsó el botón antes de que Oliver entrara y justo antes de que las puertas se cerraran, el chico logró entrar. Ascendieron y al abrirse la puerta, Zayn divisó la habitación, corrió y abrió la puerta. El corazón cayó a sus pies al verla en aquella camilla con los ojos cerrados y rodeada de cables. Tragó saliva y se acercó a ella, tenía una venda en la cabeza y sus ojos sin maquillar, sin aquella fina línea de maquillaje que los delineaba siempre. Agarró la silla y la acercó, sentándose junto a ella. Con la mano temblorosa, acarició la mano de la chica y se inclinó hacia delante, colocando la cabeza sobre la camilla y hundiendo la cara en ésta. —Noa. —dijo con la voz quebrada.

—Yo... Será mejor que me vaya. —dijo Oliver. Zayn no dijo nada, miraba el rostro de la chica en silencio, la piel de ella estaba pálida ahora. Oliver abandonó la habitación y anduvo alejándose por el pasillo. Él ya no tenía nada que ver ahí.

Zayn sollozó apretando levemente la mano de la chica. —Lo siento. —sollozó. —Lo siento mucho. —tal vez ella no escuchaba nada, pero él lo sentía. —Perdóname. —dijo con la voz quebrada, hundiendo de nuevo la cara en la cama, mientras sollozaba. Era su culpa que ella estuviera así, ella no merecía eso, era él quien debía estar en aquella camilla, era él el que debería haber recibido el golpe, haber ido a la cárcel, haber disparado aquel arma. Alzó su mirada, y para su sorpresa, sus ojos verdes lo estaban mirando fijamente, entrecerrados, supuso que porque ella estaba cansada ahora. —Noa. —dijo con lágrimas en los ojos.

—Vete. —dijo débilmente. Él negó efusivamente con la cabeza.

—No. —susurró. —No, lo siento. Perdóname, perdóname. —susurró, suplicando.

—Estoy cansada. —susurró ella.

—Descansa. —dijo Zayn en voz baja, acariciando su mano. Ella la movió, alejándola débilmente, gesto que le hirió con fuerza. —Y-yo me quedaré aquí hasta que estés mejor. —dijo con la voz temblorosa.

—No hace falta, vete a casa. —respondió ella cerrando los ojos. Pero Zayn no se iría, no cometería de nuevo el error de dejarla.

—Como tú dijiste... No puedo volver atrás en el tiempo, pero de poder hacerlo yo... Yo te habría escuchado. —dijo con la voz quebrada. Ella no respondió, veía su pecho subir y bajar lentamente. Ella se había dormido.

Zayn se mordió los labios y se inclinó hacia delante, colocando la mejilla sobre la cama y agarrando con cuidado la mano de la chica. Cerró los ojos y la acarició. No se iría, jamás lo haría. No volvería a dejar que ella se fuera. Era curioso cómo todo podía dar un cambio tan radical. Ahora era él quien se arrastraba suplicando perdón, y ayer fue ella. Esperaba que ella lo perdonara y que le diera otra oportunidad, porque de no tenerla no sabría qué hacer para seguir viviendo.

***

Al abrir los ojos, Zayn seguía ahí, con la cabeza sobre su cama, sentado en la silla. Al estar en aquella posición, con la mejilla sobre el colchón y la cara hacia ella, podía verle el rostro, el cual estaba empapado. Supuso que él se sentía culpable, ella debería estar enfadada, pero ¿el problema? Simplemente no podía enfadarse con él viendo aquel rostro angelical dormido a su lado. Su mano sujetaba la suya débilmente, Zayn tenía un cuerpo muy pequeño, delgado y frágil. Había sufrido demasiado como para que ahora ella lo hiriera todavía más. Ella alargó su mano y removió levemente el cuerpo de Zayn. Parpadeó y abrió los ojos del todo, colocándose recto de golpe y haciendo una mueca de dolor, había dormido mal en aquella posición.

—Noa, perdóname, por favor, yo... —ella negó con la cabeza y Zayn tragó saliva, las lágrimas amenazaron con salir de nuevo, lo entendió mal. Se mordió los labios y bajó la mirada.

—Estamos en paz. —murmuró ella secamente, mirando la pared que tenía delante. Zayn alzó la vista y la miró.

—¿Qué? —susurró, confundido.

—Yo te engañé, tú me echaste, no tenía dinero para un taxi —se encogió de hombros. —, un borracho me atropelló, y ahora estoy aquí. Supongo que me lo merezco.

—No, claro que no. —negó él rotundamente. Ella no merecía ser atropellada y acabar en un hospital porque lo hubiera engañado. Ni siquiera eran nada cuando supuestamente lo “engañó”.

Ella suspiró y apretó levemente su mano. —Dios defiende a sus ángeles, es todo. —respondió, y él tragó saliva y volvió a inclinarse hacia delante, llevando la mano de la chica a su rostro y colocándola sobre su mejilla. Ella movió sus dedos débilmente y la acarició.

—Está bien, Zayn, estoy bien. —murmuró ella para tranquilizarlo.

—No dejo de pensar que la culpa es mía, de todos modos. —susurró él afligido.

—Créeme, la culpa es más del hombre que me persiguió. —respondió ella, y Zayn frunció el ceño y se movió, poniéndose recto y dejando su mano con cuidado.

—¿Qué? —dijo.

—Sí, pelo negro y corto, barba... Unos... Treinta, tal vez. —respondió ella.

—¿Oliver? —murmuró.

—¿Y yo qué sé? Ni que fuera a darle mi nombre a un maldito acosador. —respondió ella, respirando para tranquilizarse, porque estaba empezando a alterarse.

—No te alteres. —murmuró Zayn preocupado.

—Empezó a seguirme diciéndome que podía llevarme a casa. —dijo ella.

—¿Por qué no le dijiste que sí? —murmuró, y ella alzó ambas cejas.

—Zayn, lo único que quería era echar un polvo. —respondió ella, y Zayn enrojeció. Pero ella se negó. —Cometí un error una vez, no lo cometería dos veces. —dijo cerrando los ojos y suspirando.

—Lo siento. —dijo Zayn en voz baja, y ella abrió los ojos para mirarlo. —No debí haberte echado, ni siquiera podía... Reprocharte nada. No somos nada. —murmuró, con la voz un tanto entrecortada.

—Olvídalo, ¿vale? —pidió ella, y él asintió débilmente con la cabeza.

jueves, 29 de octubre de 2015

PlayBoy | Zayn Malik, Larry Stylinson, Niam Hayne - Capitulo 12 (I need to found you)

Autora: Sandra M.P.

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¿Ya estás mejor? —me preguntó, yo asentí con la cabeza.

Había sido muy amable conmigo. Mucho. Me había dejado una manta, ropa, ducharme, comida, y una cama caliente. —Muchísimas gracias, de verdad. Por todo. —dije, muy agradecido.

Últimamente iba de tropezón en tropezón, y a cada esquina una mano me ayudaba a levantarme. Ojalá hubiera sido así antes.

Tranquilo, no es nada. Sé cómo debes sentirte. —me dijo, con una pequeña sonrisa, pero veía cierto dolor en sus ojos. Me debatí entre si preguntar o no, y al final decidí callarme. —Si necesitas algo más no dudes en preguntar. —me dijo, y se levantó de la silla. Dio media vuelta y salió de la habitación.

Me quedé mirando la puerta por donde había salido. ¿Necesitaba algo más? Porque sentía como si me faltara algo. Leah... —dijo mi subconsciente. Aparté rápidamente el pensamiento de mí. No. —me remarqué. —No puedo pensar en ella después de lo que ha pasado... Y la decisión que he tomado.

Leah:

¿Estás segura? —me preguntó Niall.

¡Sí! ¡Estoy segura! —exclamé. —¡Niall, él vive lejos de aquí, estoy segura de que no sabe dónde está! ¿Y si le ha pasado algo? —dije, cada vez más exaltada y preocupada.

Vale, vale. Calma. —dijo Niall zarandeándome de los hombros. —¿Por qué estás tan preocupada?

¿Que por qué? ¿Por qué? Ni puta idea. Sólo sabía que estaba de los nervios.

Pues... Pues... Pues no lo sé. —dije nerviosa, y solté un bufido al final. —Pero necesito encontrarlo, Niall.

Pues no creo que lo encontremos solos. —dijo. —Y ya sabes que es peligroso... Y más de noche.

Tragué saliva al recordar el pasado de Zayn, lo que me había contado. Si le había pasado algo... Me estremecí. —Hay que encontrarlo. Ya. —dije, pero era más bien una orden.

Si vamos los dos solos lo llevamos claro. —dijo Niall.

Pues vamos en mi coche. —dije dispuesta a ir hacia la puerta.

Ni hablar, vamos en el mío. —dijo él adelantándose. —Si ven un coche de ricos vendrán derechitos hacia nosotros. —dijo.
Bueno, sí, era verdad.

Pues vamos. —dije.

Zayn:

Seguía despierto. Tenía miedo de que me despertara llorando y lo despertara, o se riera de mí, o me echara... Suspiré y me cubrí la cara con los brazos.
Leah... Mierda, la echaba de menos.
Por un momento pensé que me iba a echar a llorar como un niño que echaba de menos a su mamá. Tragué saliva, intentando tragarme el nudo de mi garganta, y seguí con los brazos encima de la cara. Escuché ruidos al otro lado de la puerta. ¿Aún estaría despierto? Me debatí entre levantarme y salir, o quedarme ahí. Se escuchó un ruido, como si hubiera un pequeño terremoto fuera, una mesa tambalearse.

¡Oh! —gimieron. Enrojecí.

Mierda... Estaban... Estaban teniendo relaciones... Oh, y yo aquí.

No, basta. Tengo un invitado en la habitación. —dijo el chico que me había ofrecido la cama.

Seguro que duerme, vamos. —dijo otra voz... Un... ¿Un hombre? ¿Era gay?

Leah:

¡Más deprisa! —exclamé, corriendo escaleras arriba, seguida por Niall.

¡Joder, Leah, no soy un puto coche de carreras! —dijo Niall subiendo las escaleras pesadamente. Rodé los ojos y llamé a la puerta desesperadamente. Liam era el único que conocía esto. Nada, ni una señal de vida. A lo mejor no está. —dijo Niall, ya a mi lado y con el aliento recobrado.

O a lo mejor está con Ed. —dije llamando de nuevo a la puerta. Miré hacia Niall de reojo, y éste bajó la mirada.

Me giré de sopetón y él me miró de nuevo, sorprendido. —¿Qué? —preguntó indiferente.

¡A ti te gusta Liam! —exclamé, más emocionada que nada.

¡No es verdad! —exclamó él en su defensa.

¡Oh, sí lo es! —exclamé feliz, y aporreé la puerta de nuevo. —¡Liiiaaaaam!

Leah, que no... —la puerta se abrió antes de que Niall terminara la frase.

Nos abrió un Liam que parecía que acababa de correr una maratón. —Hola, chicos.

Miré a Niall disimuladamente, y vi que miraba a Liam con los ojos sin vida. Se notaba que Liam estaba... Con Ed. Decidí dejar el tema aparte, ya que había venido por otra cosa.

Por favor, Liam, necesito tu ayuda. —pedí.

¿Y ahora es buen momento? —dijo él dando una leve mirada al interior.

¡Liam, joder, esto es importante! —exclamé yo.

Él bufó. —¿Qué pasa?

Mira, hace dos días conocí a alguien, y ese alguien estaba viviendo en mi casa.

P...

No. —lo interrumpí. —Él simplemente es un amigo. Necesita ayuda, pero... Creo que él ha malinterpretado las cosas y... Yo quiero ayudarlo. —expliqué. Se me quedó mirando, esperando a que dijera cuál era el problema. Suspiré. —Se ha escapado. Lo he buscado por todas partes y... No está. —dije triste. —¿Y si le ha pasado algo? —dije preocupada.

Vale, tranquilízate, yo...

Liam, ¿vas a hacerme esperar mucho? —dijeron desde el otro lado de la puerta donde estaba Liam.

Le supliqué con la mirada. —Por favor, Liam.

Tragó saliva. —Estará bien. —dijo mirando al interior.

¡Joder, Liam! ¿Cuándo me ves a mí pedir ayuda?

Suspiró. —Nunca.

¿Entonces? ¿Crees que esto no es importante para mí? ¿Crees que de no serlo estaría aquí? —dije, alzando la voz.

Liiiaaaam. —llamaron del otro lado de la puerta.

Bufé, casi echando fuego por la boca, y abrí la puerta de golpe, dejándome ver a Ed sin camiseta y con el pantalón desabrochado.

¡Cállate de una puta vez, necesito la ayuda de Liam! —le grité, y él me miró sorprendido y pálido.

Hey... Calma, fiera. —me dijo Niall sujetando mis hombros.
Inhalé, en un intento de tranquilizarme. —Liam. —pedí.

Escuché el sonido de una puerta abrirse en el interior de la habitación, por lo que supuse que Ed por fin se habría callado y habría decidido esperarle en la habitación.

Vale, lo veo importante. —dijo él. —¿Qué sucede? —preguntó, totalmente metido en el tema.

No era como antes. Antes, Ed estaba con él, en la misma habitación, y eso impedía que Liam tuviera claras sus ideas. Francamente, Ed nunca me trajo buena espina... Pero no sabía por qué, parecía un buen tipo.

Verás, tú conoces este lugar, y puedes ayudarme a encontrarlo. —dije.

Eh... Sí, supongo. —dijo.

Una puerta se abrió.
Joder, Ed. Liam miró a su lado, pero por su mirada, no parecía que fuera Ed. La puerta se abrió más, y me quedé sorprendida.

... ¿Zayn? —dije, sin aire.

[Here is, baes. Ahora, me voy a estudiar/hacer chuletas.]

martes, 27 de octubre de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - Capitulo 48

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT.

Para cenar ella cocinó, unas hamburguesas caseras con beicon, queso, tomate y lechuga; acompañadas de unas patatas fritas. Zayn al oler aquello hizo una mueca, porque su estómago se revolvió. No era que oliera mal, sino que el olor a comida hacía que se le revolviera el estómago y le entraran ganas de vomitar. Ella anduvo con los dos platos en sus manos y los dejó sobre la mesa, sabía perfectamente que a Zayn no le agradaba la idea de tener que comer, y que el olor de la comida le revolvía el estómago, porque su amiga tenía los mismos psíntomas al tener el mismo problema. Ella sabía que tenía que insistir antes de que fuera demasiado tarde.

—Vamos, tienes que terminártelo todo. —dijo ella, y él asintió lentamente con la cabeza.

—Sí. —murmuró, agarrando una patata con los dedos y llevándosela a los labios. La masticó y la tragó. Su estómago rugió y ella sonrió. Él agarró la hamburguesa y le dio un mordisco. Masticó degustándola, había olvidado lo bien que sabía la comida que ella preparaba. El verlo comer la había aliviado, porque si se le quitaba el apetito o le entraban ganas de vomitar sabía que sería más complicado.

Al terminar de comer, ella recogió los platos y él se ofreció a ayudarla también, pero ella negó y le dijo que la esperara en el sofá. Al principio insistió, pero finalmente hizo lo que le dijo. Ella lavó los platos y después fue junto a Zayn, y se sentó a su lado, recostada hacia atrás. Ella se giró levemente aprovechando que tenía un cojín y Zayn se movió. Ella abrió las piernas y él se tumbó, con la cabeza sobre su pecho. Ella lo rodeó con los brazos por detrás y puso la barbilla sobre su hombro, plantando un beso en su mejilla.

—Me alegra que hayas podido terminarte la cena. —dijo ella, y él esbozó una sonrisa.

—Al principio... Me entraron ganas de vomitar. —admitió avergonzado. —Pero luego se me ha pasado. Tu comida está muy rica. —murmuró, y ella sonrió.
Menos mal. —susurró ella aliviada.

—¿Puedo preguntarte algo? —murmuró tímidamente, alzando su cabeza para mirarla, y ésta asintió con la cabeza. —¿Que somos... Tú y yo? —murmuró, y ella sonrió de lado.

—Bueno... Amigos que se besan. —dijo con diversión. Él se sonrojó y bajó la cabeza, colocándola recta. —Y que se aman. —añadió, y él giró su cabeza para mirarla, al sentir la barbilla de la chica sobre su hombro. Se sentía levemente decepcionado porque quería poder decir que ella era su novia, oficialmente.

—Hm. —murmuró en asentimiento, y ella sonrió, acercando sus labios a los de él para besarlo. Le pediría que fuera formal, pero no ahora, no de aquel modo. De algún modo sentía que ella debía pedírselo de un modo especial, porque su ángel merecía algo especial para agradecerle el hecho de estar en su vida.

Ella plantó un suave beso en su cuello y colocó la cabeza apoyada en su mejilla. —¿Tienes sueño? —le preguntó.

—Un poco. —murmuró él. —Pero no quiero dormir.

—¿Entonces? —preguntó ella, y él suspiró.

—¿Vas a volver al instituto? —le preguntó, y ella se quedó en silencio, meditándolo. Podría volver e intentar recuperar el tiempo perdido, pero sería algo difícil, porque eran muchos meses.

—No lo sé. —respondió finalmente.

—Si tú no vuelves, yo tampoco. —dijo él, y ella puso los ojos en blanco. Ella no quería que dejara sus estudios, mucho menos por su culpa. Ella tal vez no tendría buen futuro dejando sus estudios a medias, pero no quería que él dejara los suyos.

—Zayn, tienes que volver. —dijo ella sin rastro de diversión.

—No. —negó él. —El instituto ha sido un infierno desde que te fuiste, me he alejado de mis amigos, estoy solo. No quiero volver. —dijo, y ella parpadeó. ¿Qué?

—¿Qué ha pasado con Liam y Harry? —le preguntó.

—Que quería estar solo. Y los aparté. —murmuró, y ella acarició su rostro.

—Todavía no es tarde para recuperarlos. —dijo, intentando animarlo, y él se mordió los labios.
Vuelve. —pidió, mirándola con sus ojos miel suplicantes, estaba a punto de ceder. No podía evitar caer ante esos ojos que se lo pedían a gritos, brillantes.

—Está bien. —murmuró ella, rendida. No podía decirle que no.

Él sonrió. —Gracias. —dijo, plantando un beso sobre los labios de ella, quien todavía estaba un tanto confundida por lo que acababa de pasar. Ella acababa de ceder, hipnotizada. Su ángel era capaz de convencerla con una simple mirada y una súplica.

Ella suspiró y esbozó una sonrisa, sin decir nada. Podrían ir mañana, viernes, al instituto, o podían ir el lunes. La verdad era que ambos necesitaban un descanso, después de todo lo que había sucedido. Necesitaban pasar estos días juntos y sin nadie más que pudiera molestarlos. —¿Te parece bien que vayamos el lunes? —le preguntó, y él asintió con la cabeza. Le parecía perfecto, porque él no quería ir mañana, necesitaba pasar tiempo a su lado, el tiempo que aquellos meses ella no había estado junto a él. Se preguntaba qué ocurriría el lunes cuando todos la vieran ahí de nuevo, y cómo reaccionarían Harry y Liam al verla, porque ellos sabían que el motivo de su tristeza era que ella se había marchado.

—Noa, ¿qué te hizo cambiar de opinión? —preguntó de pronto, y ella torció la cabeza.

—¿Sobre qué? —preguntó, sin comprender a qué se refería.

—Sobre... Todo. —dijo. Sobre por qué fue a por él, por qué de repente le dijo que lo amaba cuando tenía miedo.

—Tenía miedo de que simplemente lo nuestro no funcionara, y me fui. —dijo ella. —Nunca me habían dicho "te quiero", y no creí merecerme tu amor, Zayn. —explicó ella.

¿Y por qué volviste si creíste eso? —murmuró. No era que no estuviera feliz de que ella hubiera vuelto, sino que simplemente no lo comprendía. Ella había decidido marcharse, y sin embargo ahora había vuelto, junto a él, de nuevo. Y esperaba que fuera para quedarse definitivamente.
—Porque estabas en peligro. —murmuró ella. —No podía permitir que te hicieran daño. —suspiró.

—¿Por qué disparaste tú? ¿Por qué no dejaste que me llevaran a mí? —siguió preguntando, y ella sonrió de lado.

—Porque era un infierno, Zayn, sabía que tú no podrías soportar estar ahí, que te harían daño. Y tú jamás habías matado a nadie, ángel. —susurró la última palabra. —No quería que te ensuciaras las alas.

Los latidos de su corazón se aceleraron al escuchar aquello, de alguna manera el que le hablara así le encantaba y lo aceleraba, como si él fuera un ángel, definitivamente el apodo de "ángel" le gustaba. Era un apodo especial y exclusivo para él. —Gracias. —susurró.

—No tienes que agradecerme nada. —murmuró ella cerrando los ojos y plantando un beso sobre su mejilla.

—¿Y por qué me llamas "ángel"? —murmuró, con los ojos cerrados, sintiendo sus besos en su cuello. Ella sonrió.

—Porque lo eres. —respondió.

—¿Por qué? —murmuró.

—Simplemente lo eres. —dijo ella divertida. ¿Cómo explicárselo? No había simplemente una razón por la cual él fuera un ángel. Mordió su oreja y un escalofrío recorrió su cuerpo, aquello hizo que ella sonriera al ver cómo encogió el cuello. —Vamos, creo que será mejor que vayamos a dormir. —dijo ella, y él se giró levemente, acurrucándose.

—Estoy cómodo aquí, quiero seguir hablando. —murmuró. Ella sabía que él estaba cansado, pero quería respuestas, demasiadas respuestas a todo.

—Zayn, sé que quieres respuestas, pero hay tiempo, ¿vale? —dijo ella.

—Sólo una pregunta más. —dijo. Temía por la respuesta, era su mayor temor, pero necesitaba saberlo, realmente necesitaba saberlo. Tragó saliva y la miró a los ojos. —¿Te has acostado con alguien más en estos meses?

Ella se quedó en silencio, mirando fijamente sus ojos miel, preocupados. Ella no quería responder, no con la verdad, pero tampoco quería mentirle. La verdad le haría daño, y el no responder también, porque supondría un "sí". Apartó la mirada de la suya y Zayn sintió su corazón partirse en miles de pedazos. Se levantó y ella lo siguió, subió las escaleras detrás de él. —Zayn. —lo llamó, pero él no respondió. Entró en su habitación y cerró la puerta de un portazo, casi dándole a ella en la cara. Cerró los ojos y apoyó la mano en la puerta, sabía que no estaba cerrada, pero no quería abrir. Podría irse ahora, a su casa, y dejar a Zayn solo hasta que aquello se le pasara, pero ella no quería, porque sabía que no era lo correcto. Abrió la puerta despacio y lo vio tumbado en la cama, girado hacia el lado contrario.

—Vete. —dijo débilmente, su voz estaba quebrada.

—No. —negó ella, suavemente. Se acercó a Zayn y se sentó a su lado, sin tocarlo. —Zayn, lo siento. —se disculpó.

—¿De verdad lo sientes? —dijo con la voz quebrada. —¿O sólo lo dices porque sí?

—Porque lo siento. —dijo ella sinceramente. Todos aquellos hombres con los que ella se había acostado no eran nada, nadie, un simple intento fallido por olvidar a su ángel, para llenar aquel hueco que él había dejado al no estar cerca, y ella misma había creado al irse.

—Vete, por favor. —pidió, cerrando los ojos y apretando la almohada débilmente, mientras las lágrimas seguían resbalando por sus mejillas.

—No voy a irme. No voy a volver a perderte, Zayn. —dijo, y él soltó un pequeño sollozo. Sus palabras doían.

—Ya lo has hecho. —susurró. Ella tragó saliva, descubriendo que le costó más de lo normal, tenía un nudo en su garganta. Ella no podía haber perdido a su ángel, no de nuevo.

—No. —dijo ella en susurro. —Zayn, no quiero perderte. ¿No entiendes lo mucho que significas para mí? —susurró, y él se mordió los labios.

—Amigos que se besan. —dijo con la voz quebrada. —Simplemente eso.

—Y se aman. —dijo ella en voz baja, colocando su mano encima de su pierna. —Zayn, yo te amo.

—De haberlo hecho no... No habrías hecho eso. —dijo débilmente.

—Porque me negaba a enamorarme, Zayn, te amo. Ángel, créeme. —pidió. Era la primera vez que ella suplicaba por algo, que la creyera, sólo quería que la creyera, porque era verdad, todas y cada una de las palabras que ella decía ahora, lo amaba, demasiado. No soportaría perderlo, no de nuevo, cuando había decidido declararle su amor.

—Déjame solo. —pidió débilmente. Ella suplicó, y él no cedió. Apartó su mano y se levantó, dirigiéndose a la puerta. Sujetó el pomo en su mano y cerró los ojos con fuerza.

—Ya no sé qué mas debo hacer para que me creas, Zayn. Si pudiera retrocedería atrás en el tiempo, pero me temo que es imposible. —dijo ella. Esperaba que él dijera algo, ¿pero qué? Él no quería hablar, y tampoco tenía fuerzas para hacerlo. Ella abrió la puerta y salió, cerrando de un portazo y bajando las escaleras con rapidez. Agarró la chaqueta y abrió la puerta de entrada, saliendo de allí con rapidez. Ella no llevaba dinero encima ahora, al haber estado en la cárcel. No tenía nada, así que tendría que ir andando.

***

Andaba a pasos rápidos por la calle, apenas había luz, pero el lugar estaba vacío, no sabía cuánto le quedaba para llegar porque siempre había ido en taxi, lo único que sabía era que estaba lejos. Giró y se encontraba en un lugar todavía más desértico, excepto por un lugar donde las luces rebosaban, y el suelo temblaba a causa de la fuerte música que emanaba aquel lugar. Una discoteca. Ella pasó de largo mientras escuchaba la música y escuchó unos silbidos que causaron que ella se diera la vuelta.

—Hey, guapa. —un hombre joven la miraba descaradamente con un cigarrillo en su mano. —¿Qué haces andando a estas horas?

—Es lo que pasa cuando no tienes dinero para un taxi. —respondió ella secamente, mientras se daba la vuelta y volvía a andar.

—¿Quieres un aventón? —le preguntó el hombre, estaba siguiéndola.

—No, quiero que dejes de seguirme porque no estoy de humor. —dijo ella entre dientes. Lo único que le faltaba era que ahora un mujeriego empezara a seguirla.

—No seas tan agresiva. —dijo, y ella bufó.

—Que te pires, y me dejes en paz. —dijo ella, al ver que ya lo tenía a su lado.

—Sólo quiero ayudar, me ofrezco a llevarte a casa. —dijo, y ella cesó su paso de golpe, mirándolo de brazos cruzados.

—Ya, a cambio de un polvo, ¿no? Me dirás que me vas a llevar sin obtener nada a cambio. —dijo con ironía, y el chico rió. —Imbécil. —dijo por lo bajo, mientras volvía a andar.

—Vale, no polvo, lo pillo. —dijo. —Pero sí que puedo llevarte.

—No, gracias. —se negó ella, cruzando la calle sin mirar. De todos modos, aquel lugar estaba desértico, aunque escuchó el claxon de un coche, giró la cabeza y unos faros la cegaron momentáneamente.

—¡Cuidado! —gritó el hombre detrás de ella. Pero ya era demasiado tarde, porque el coche había impactado sobre su cuerpo, y ella cayó al suelo. —¡Mierda! —exclamó el hombre arrodillándose en el suelo. Un chico salió del coche bastante preocupado y se acercó a ellos. —¡A qué esperas? ¡Llama a una puta ambulancia! —le gritó, sujetando la cara ensangrentada de la chica. —Joder. —maldijo. Había demasiada sangre.

lunes, 26 de octubre de 2015

BAD Girl | Zayn Malik - Sinopsis


Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT

Avril Moon. Una chica sin sentimientos y sin corazón, o eso es lo que ella dice. A ella sólo le interesa el sexo, no cree en el amor. Pero eso cambiará al conocer a Zayn Malik, un nuevo estudiante. Descubrirá que Zayn es un buen chico y que ha sufrido bullying en todos los colegios a los que ha asistido, al principio, sólo será lástima lo que sentirá hacia él, lástima y atracción física... Pero también descubrirá que él sigue siendo inocente... Un chico de diecisiete años que aún conserva su virginidad.

Su inocencia será su tentación.
Su sabor será su adicción.
Su cuerpo será su perdición...
Y él... Será su rendición.



domingo, 25 de octubre de 2015

Uno más en mi lista | Zayn Malik [One Shot]

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT.

Sentada en la barra del bar disfrutando de su mojito estaba ella, con un vestido que dejaba poco a la imaginación de los hombres y sus largas piernas tonificadas cruzadas, bebiendo mientras observaba a un chico a lo lejos. No le había quitado ojo en toda la noche, y es que, con esos ojos, con esa media sonrisa, con ese pelo, con ese cuerpo... ¿Quién querría apartar la vista? Pero él no se había fijado en ella, y eso era un golpe bajo a su orgullo, ya que todos caían rendidos a sus pies.
Ella desvió su mirada y se dispuso a buscar otro chico con el que pasar la noche, ya que aquel moreno parecía no tener intenciones de acercarse a ella.
El moreno la miró, sabía que ella lo había estado observando, pero él no había querido devolverle la mirada, para hacerse más el chico misterioso, y porque quería que fuera ella la que viniera a él. Pero al ver que la chica desvió su mirada y la posó en su amigo Harry, se molestó y frunció el ceño. «Harry siempre tiene que quitarme a las chicas.» —pensó.
Harry la miró enseguida y le sonrió, con esa sonrisa coqueta que le pone a todas. Harry estaba con otra chica, pero no dudó en apartarla al ver algo mejor, y ese algo, no era nada más y nada menos que Jessy, el objetivo de Zayn.
—Hola, nena. —dijo el chico de ojos verdes con una sonrisa coqueta.
—Hola. —dijo Jessy siguiéndole el juego.
—Soy Harry, Harry Styles. —se presentó el muchacho.
—Jessy, pero puedes llamarme Jess. —dijo la chica coqueta.
—Bonito nombre. —coqueteó el chico.
Jess sonrió. —Lo mismo digo. Tu nombre tiene estilo. —dijo ella, y el chico le sonrió.
Zayn los observaba desde su sitio, estaban demasiado cerca, y estaba seguro de que Harry conseguiría su objetivo: llevársela a la cama. Zayn suspiró. «¿Quién se resiste a los encantos de Harry Styles?» —se dijo interiormente.
Había estado observando a la chica de pelo castaño liso y ojos marrones desde que vino, y no paraba de repetirse que la culpa era suya por no haberle devuelto la mirada. «Un gesto, un guiño quizá, pero no. Tenías que pasar de ella.» —le reñía su subconsciente.
Bufó y siguió mirando a Harry y a la chica que había robado sus pensamientos. Él ni siquiera entendía por qué no dejaba de pensar en ella. «Puedo tener a la chica que quiera.» —se dijo, pero por alguna razón, él sólo tenía ojos para Jessy esa noche.
—¿Bailas? —le preguntó Harry a la chica, con esa sonrisa a la que nadie podía resistirse.
—Claro. —dijo ella con una sonrisa coqueta, mientras aceptaba la mano que Harry le ofrecía.
Sin darse cuenta, Zayn estrujó la lata de cerveza que tenía en la mano y ésta quedó arrugada. No soportaba la idea de que Harry siempre se lo quitara todo, y no iba a permitirle que le quitara a esta chica, porque había resultado ser algo más que una cara y un cuerpo de escándalo. Se levantó, y decidido se acercó a ellos.
—¿Sabes? Podríamos ir a una habitación. —dijo Harry con una sonrisa pícara mientras su mano se posaba más abajo de la cadera de la chica. Ella sonrió e iba a responder, pero algo de lo más inesperado se interpuso entre ellos.
—Hey, Harry. —dijo Zayn rodeando al chico de rulos por los hombros.
Harry lo miró con mala cara y Jessy estaba mirando al chico de ojos miel que se había convertido en su centro de atención desde que había entrado por la puerta.
—¿Qué? —dijo Harry de mala manera, esperando una explicación de su amigo.
—Louis te estaba buscando. —se inventó, y Harry miró a la chica, que lo estaba observando con una mirada molesta, debida a la intrusión de su amigo.
—¿Y no puedes decirle que espere? —dijo Harry molesto.
—Dice que es urgente. —insistió el chico de pelo castaño oscuro.
Harry bufó y miró a Jessy, sabía lo que venía a continuación y se cruzó de brazos a la vez que rodaba los ojos.
—¿Podrías esperar un momento? —dijo intentando no sonar molesto. La chica sonrió falsamente y dio media vuelta para irse en busca de otro chico. —¡No, espera! —gritó por encima de la música, pero la chica lo ignoró. Harry gruñó. —¡Más le vale a Louis que sea importante! —dijo dispuesto a ir en busca de Louis, sin preguntarle a Zayn ni siquiera dónde se encontraba Louis.
«Más me vale darme prisa.» —se dijo Zayn interiormente. Se dispuso a ir tras la chica, de la cual aún no sabía su nombre, y se la encontró con nada más y nada menos que con Niall.
—¡Oh, pero será posible! —dijo en voz alta, pero nadie lo escucho debido a la música y a que todos estaban más pendientes de lo suyo.
Bufó y se acercó dispuesto a hablar con ella, y ahora mismo le daba igual parecer desesperado.
—Hola. —dijo el chico, y Jessy se dio la vuelta para ver al intruso de sus dos ligues.
—Hola, Zayn. —saludó el rubio sonriente, a diferencia de su otro amigo, quien lo había tratado de mala manera al haber interrumpido su ligue.
—Hola. —saludó la chica seriamente, empezando a cansarse de que el chico interfiriera.
Zayn sabía que había empezado mal, pero no se le había ocurrido otro modo de llamar la atención de la chica.
—Mira, te presento a Jessy. —la presentó Niall, y Zayn sonrió, por fin había descubierto el nombre de la chica.
—Un placer, Jessy, soy Zayn. —dijo el chico de ojos miel en un intento de coqueteo, pero la chica ya había perdido el interés en él.
—Lo mismo digo, Zayn. —dijo ella, pero sin mostrar coqueteo, lo que a Zayn le extrañó y decepcionó a la vez.
«Ya has perdido el encanto Malik.» —se burló su subconsciente.
—Niall. —consiguieron oír por encima de la música. Louis estaba llamando al rubio de ojos azules.
—Ahora vuelvo. —gritó Niall por encima de la música. Y se dispuso a ir con su amigo de ojos azules.
Zayn inconscientemente sonrió. —¿Bailas? —dijo Zayn coqueto.
La chica suspiró. —Lo siento, pero estoy esperando a Harry.
¡Crack!
Ese era el ruido del corazón de Zayn partiéndose en dos.
Su sonrisa se esfumó y tragó saliva.
«Di algo, genio.» —su subconsciente seguía yendo en su contra.
—¿A... Harry? —dijo, sin saber qué más decir.
Jessy se sentía poderosa, y la verdad es que no le importaría bailar con Zayn, era atractivo, sí, y además estaba comiendo de la palma de su mano.
—Sí. Según tengo entendido está hablando o buscando a Louis. —dijo Jessy mientras pasaba la mano por su pelo, en un gesto desinteresado.
—Ya. —dijo en voz baja, aún sin salir del pozo en el que había caído.
—¡Zayn, mentiroso! —gritó Harry con una mirada molesta, mientras fulminaba a Zayn con la mirada.
—Lo siento, Harry. —dijo haciendo que su amigo frunciera el entrecejo. Zayn dio media vuelta y desapareció entre la multitud.
—¿Qué le pasa? —dijo el chico de los rulos mirando a Jessy.
La chica se encogió de hombros y luego suspiró. —¿Sabes? Me estoy cansando de esto. 
¿Vamos ya a una habitación o qué? —dijo ya con algo de exasperación.
—Eh... —su mirada se posó en Zayn, sentado en la barra del bar mirando fijamente al suelo y sujetando una lata de cerveza, otra. Y se sintió culpable. Sabía que su amigo estaba mal, y necesitaba su apoyo. —No puedo... Tengo que ir a hablar con Zayn. —dijo, sorprendiéndose a sí mismo. Y antes de que la chica dijera nada más, Harry ya se había adentrado entre la multitud.
Se cruzó de brazos y se quedó ahí, sin saber qué hacer. No estaba acostumbrada al rechazo.
—Zayn. —Harry se sentó al lado del moreno de ojos miel y éste alzó la vista un microsegundo, pero luego volvió a mirar la barra y a tomar otro trago.
—¿Qué? —dijo de mala manera. —¿No estabas ocupado? —dijo sin poder ocultar su tono irónico. Harry frunció el ceño.
—¿Estás enfadado? —preguntó el chico de ojos verdes.
—Ella me miraba a mí. No a ti. Tú siempre te lo llevas todo. ¡Siempre! —exclamó el moreno con ojos miel ardiendo con furia. Harry pegó un pequeño salto del sobresalto. —Tú eres el preferido de todas, yo siempre soy el segundo plato. —dijo, cada vez más bajo. Y finalmente bebió otro trago de alchol.
Lo que esos dos chicos no sabían, era que Jessy lo estaba escuchando todo, pero ellos estaban demasiado concentrados en lo suyo. Y ella no pudo evitar sentir algo de culpabilidad al haberlo rechazado de ese modo.
Aprovechando que ninguno de los dos chicos la habían visto, decidió dar media vuelta y alejarse, y esperar a que Zayn volviera a ella, porque sabía que si ella iba a él, éste la rechazaría por venganza, y no estaba dispuesta a otro rechazo esta noche.
Se sentó en un sillón y cruzó las piernas.
—No... Sabía que te sentías así. —dijo Harry culpable.
—Pues ya lo sabes. —dijo, y dio otro sorbo, ya tenía la voz algo ronca.
Harry suspiró y agarró la cerveza de Zayn, se bebió todo el contenido que quedaba y volvió a dejarla en su lugar.
—Deja de beber. —le dijo, y Zayn arrugó las cejas.
—Es mi vida, no la tuya. —le dijo desafiante.
—Mira, Zayn, si estás así por esa chica, pues toda tuya. —dijo Harry encogiéndose de hombros. Zayn bufó y apartó la mirada.
—Ya, como si fuera tan fácil. —dijo por lo bajo.
—¿Qué? —dijo Harry.
—Antes he intentado... Bailar con ella, pero se ha negado. —explicó Zayn y Harry mordió sus labios.
—Oh... Pues... Inténtalo de nuevo. —dijo el de los rulos.
Zayn suspiró. —No quiero otro rechazo, ni parecer un desesperado... Bueno... No más.
—¿Tú la quieres conseguir? —dijo el chico de ojos verdes mirando fijamente a Zayn.
—Sí. —dijo encogiendo algo los hombros como si fuera algo obvio.
—Pues si no lo intentas no vas a conseguirla. —dijo Harry, y Zayn se lo pensó. —Vamos, tigre. —se burló, y el moreno rió.
—Gracias, Harry. —dijo sinceramente. Harry extendió sus brazos y ambos se abrazaron amistosamente.
—Hey, no se aceptan maricas. —dijo un hombre que había en la barra. Y ambos lo miraron mal.
—Antes de acusar a los demás mírate a ti. —dijo Harry de mala manera, y el hombre pasó de ellos y siguió bebiendo.
Zayn rodó los ojos. —No vale la pena, Harry. —dijo, y Harry señaló entre la multitud, a la chica de pelo castaño, Zayn la observó y luego miró a Harry, quien le hacía gestos para que fuera hacia ella.
«Vamos...» —se dijo interiormente.
—¡Va! —le gritó Harry sobresaltándolo, y le pegó un empujón.
Zayn, finalmente decidido, fue hacia ella.
Jessy lo vio, acercándose a ella, y esta vez no iba a darle calabazas, eso seguro. Le sonrió y ella se derritió, una media sonrisa enseñado esos dientes tan blancos y perfectos. «Que se te cae la baba.» —se burló su subconsciente. Y ella cerró la boca, algo insegura.
Zayn se acercaba a ella, cada vez más seguro al ver la cara de la chica, sonriendo coquetamente, y por alguna razón se sentía también inseguro al pensar que tal vez a quien sonreía era a alguien que había tras de él, pero prefirió no darse la vuelta.
—¿Ahora, bailas? —dijo Zayn coqueto, con los ojos en llamas, y la chica sonrió coquetamente, aceptando la mano que el chico de ojos ardientes le ofrecía.
—Claro. —dijo ella coqueta.
Empezaron a bailar, o más bien a provocarse mutuamente. Jessy estaba cada vez más mojada al sentir la gran erección de Zayn, restregándose cada vez más cerca. ¿Pero quién caería?
—Creo que ya ha habido suficiente provocación. —susurró Zayn en su oído, agarrándola firmemente de la cintura. —Yo quiero pasar a la acción. —dijo, y mordió el lóbulo de la oreja de Jessy, causándole un escalofrío a lo largo de toda la columna vertebral.
Ella sonrió y lo besó carnalmente. Era una pelea de lenguas sin cesar y nadie pensaba rendirse, claro que aún así tuvieron que separarse por falta de aire.
—Vamos al baño. —dijo Zayn mientras la arrastraba a uno de los baños que había, y que por suerte estaba vacío. Zayn cerró la puerta con seguro y acorraló a la chica contra ésta, besándola sin piedad.
Eran todo lenguas y caricias, y no duraron mucho con la ropa puesta. Al poco tiempo Jessy ya estaba sentada en el lavabo con las piernas abiertas, y Zayn entre ellas.
—¿Lo quieres? —repetía Zayn una y otra vez, restregándose contra su entrada.
—Sí. —decía ella con necesidad, rodeándolo con sus piernas para buscar profundidad, pero era imposible.
Zayn finalmente, sin poder esperar más la penetró, haciendo que Jessy gritara de placer.
Y sincronizadamente, empezaron a moverse, al compás de sus respiraciones, hasta llegar al éxtasis.
Y Zayn, con la respiración agitada dijo: —¿Qué? ¿No preferías a Harry? —se burló, y ella lo miró, alzando una ceja.
—¿Qué crees que voy a hacer ahora? —se burló ella, levantándose del lavabo como si nada y empezando a vestirse. Zayn no lo entendía.
—¿Qué? —dijo confundido viendo como la chica se vestía.
—Cariño, sólo eres uno más en mi lista.
FIN.

[Re-subí el one shot de "Uno más en mi lista", y pues, se lo dedico a Alexis, que siempre comenta y está leyéndome *-* Pots of love bae xx.]

PlayBoy | Zayn Malik, Larry Stylinson, Niam Hayne - Capitulo 11 (Humiliated again)

Autora: Sandra M.P.

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Lo sabía...
No sé qué fue, pero muy en mi interior fui capaz de escuchar algo romperse al escucharla.

Hola, amor. —dijo feliz.

No sé en qué momento se me nubló la vista, y me sentí idiota al pensar que ella querría algo más conmigo, con alguien que no valía la pena, porque ya había sido probado por todos. Mi labio empezó a temblar, y me sentía idiota al seguir ahí. No quería.
Anduve hasta arriba, dispuesto a vestirme con la ropa que ella me había comprado, y me dispuse a irme de allí. Había sido maravilloso estar allí, en su compañía, porque me sentía completo, feliz, relajado y amado. Pero ahora... Ahora no sentía nada. Y con nada me refería a absolutamente nada.

Leah:

Lo sé, cariño. —dije soltando una risa.

¿Y no te ha...? —empezó a decir.

No. —negué cansada. —Tú eres el único que tiene lugar dentro de mí. —dije, y escuché su preciosa risa por el otro lado del teléfono.

Te amo, preciosa. —dijo.

Te amo. —respondí igual.

Una puerta cerrándose de golpe me sobresaltó e hizo que casi se me cayera el teléfono al suelo. ¿Zayn?

¿Leah? —dijeron.

Miré a mi alrededor. —Eh... Sí, sí, estoy aquí.
¿Eso había sido la puerta de entrada?
Más tarde te llamo. —dije, y corté. Empecé a andar, mirando a todos lados. —¿Zayn? —dije, esperando a que dijera algo.

No... ¿No será que...? Mierda, ¡Zayn!

Zayn:

Corría calle abajo, no sabía dónde estaba, pero quería llegar rápido a casa, cuanto antes. La gente me miraba raro, como con lástima, y algunos con indiferencia o incluso burla. Y es que tenía la vista nublada por las lágrimas, y la cara empapada de ellas.
Para empeorarme más el día, tropecé, torciéndome el tobillo y cayendo directo encima de un charco, de rodillas.
Mordí mi labio ante el dolor. Y no, nadie se acercó a ayudarme, y algunas personas pasaban riéndose de mí, pero no hacían nada. Con la poca dignidad que me quedaba, me levanté y empecé a andar de nuevo, con el tobillo doliéndome a horrores, y sin saber a dónde ir.

Leah:

¿Ashton? —dije. —¿Ashton, eres tú?

¿Ssseeeii? —respondió por la otra línea.
Mierda. ¡Otra vez!

Suspiré. —¡Joder, Ashton! —exclamé.

Eh... Quee dueelee. —dijo. Colgué.

Otra vez borracho. Mierda, necesitaba encontrar a Zayn, y ya.
Daba vueltas de un lado a otro, con el teléfono en la mano. Había buscado a Zayn por toda la casa. Por toda. Pero no estaba.
Mierda, Zayn...
Había malinterpretado las cosas, seguro. Él pensó que... Que yo... ¿Que lo amaba? Sólo me preocupaba por él, sólo quería ayudarlo, nada más. Yo... Yo tenía una vida con otra persona. Los besos... Las carícias... Cuando yo... ¡Mierda! ¡Claro que lo malinterpretó!
Golpeé la pared con el puño y me cubrí la cara con las manos. Sólo quería que se sintiera mejor... Sólo quería que se sintiera bien... Y sabía que esa era la mejor forma... Pero jamás pensé que acabaría así.

Zayn:

Estaba anocheciendo, y yo seguía dando vueltas. ¿Tan lejos estábamos? ¿Dónde estaba? Yo no conocía este lugar.
Las luces de las farolas se encendieron, quedaba poco para que oscureciera, y para que la luna brillara.
Respiré, y el aire salió blanquecino de mis labios a causa del frío.
Hacía mucho frío, y me rodeé con los brazos mientras seguía andando.
Escuché pasos detrás de mí, y me giré, pero no había nadie.
Igual... Igual había sido el viento.
Seguí andando, y volví a escuchar los pasos. Tragué saliva y seguí andando, como si no hubiera escuchado nada. Esos pasos se acercan cada vez más. Empecé a ponerme nervioso y eché a correr.

¡Cogedlo! —escuché que gritaban.

Corrí, corrí lo más deprisa que podía, sin rumbo e intentando no chocar con nada.
Un fuerte tirón en el pelo hizo que cerrara los ojos con fuerza y cayera de culo hacia atrás.

Ah. —gemí de dolor.

Intentabas escapar, ¿eh? —dijo el chico, con burla en la voz.

¿Qué queréis? —dije al ver que eran dos chicos. —No tengo dinero. —dije. Era verdad.

¿Quién te ha dicho que fuéramos ladrones? —se burló el otro, de tal manera que hizo que me estremeciera.

Tragué saliva. —¿Qué... Q-qué queréis? —dije temblequeando.

Ambos se rieron en mi cara, y escenas de mi pasado aparecieron en mi mente, haciendo que el miedo me alertara y me recorriera de arriba a abajo. —Eres muy ingenuo. —dijo el que me tenía agarrado del pelo, burlándose.

Chicos, por favor, no hagáis esto. —pedí, intentando mantener la calma y los nervios.
Rieron de nuevo, y el que me sujetaba me puso de pie de un tirón en el pelo. Cerré los ojos con fuerza al sentir su mano colándose bruscamente bajo mi camiseta. Otra vez... Otra vez... Otra vez no. —Chicos, por favor. —Pedí, conteniendo las lágrimas.

Recibí una bofetada por parte del otro y me lamieron la cara. —relájate, si lo vas a disfrutar. —dijo el que no me estaba sujetando. Entre los dos me acorralaron contra una pared, no había nadie, por lo cual me acorralaron en medio de la calle.
Me sujetaron las manos por encima de la cabeza y el otro se agachó y empezó a desabrochar mis pantalones. Forcejeé y recibí un golpe en los bajos. —Quieto. —me advirtió mientras yo me encogía de dolor.

No. —dije cuando sentí una mano firme apretar fuertemente mi miembro. —¡Suéltame! —grité intentando soltarme de nuevo. —¡Ayuda! —grité, y recibí un puñetazo en la mandíbula, tan fuerte que me dejó mareado. Todo daba vueltas.

Maldito imbécil, nadie va a ayudarte aquí. —dijo el chico mientras se la sacaba y empezaba a masturbarse delante de mí. —Ponte de rodillas. —me ordenó. Negué con la cabeza, asustado y con los ojos húmedos. El chico rió e hizo un gesto, al poco rato ya estaba de rodillas en el suelo. —Vamos, no lo hagas más difícil y abre la boca. —dijo agitando su miembro delante de mi cara. Hice una mueca de asco y giré la cara. Restregó su miembro contra mi mejilla y me eché hacia atrás. —Está bien. —dijo. Y por un momento pensé que me dejarían ir... Por un momento.

Me giraron bruscamente y uno de ellos me inmovilizó con las manos en la nuca y la mejilla contra la pared. Las piernas abiertas.
Una fuerte embestida hizo que gritara de dolor. Eso me había destrozado. Tanto tiempo... Y otra vez humillado.
Entraba fuertemente, y sentía su humedad en mi interior. Repugnante. Y rezaba internamente por morirme o que me soltaran, a estas alturas me daba lo mismo.

¡Eh! —gritó alguien. El chico que me penetraba me soltó, al igual que el que me tenía inmovilizado. Escuché los pasos, corriendo, huyendo. Me sequé las lágrimas con el dorso de la mano y me subí los pantalones. Un chico de ojos marrones y pelo castaño corrió hacia mí y se arrodilló a mi lado. Tenía ojos amables. —¿Estás bien? —preguntó preocupado. Asentí con la cabeza y me abracé a mí mismo. —Hay que tener mucho cuidado por aquí, y más de noche. —me advirtió. Asentí con la cabeza de nuevo, incapaz de articular palabra. ¿Por qué no me habría quedado con Leah? —¿Dónde vives? —me preguntó.

Bradford. —fue lo único que respondí.

Abrió los ojos como platos. —Eso está muy lejos. —dijo sorprendido. Con razón no sabía dónde estaba entonces. Nunca había salido de Bradford... Bueno... Desde que me mudé. —Pero no voy a dejarte aquí. —aclaró. —Puedes quedarte en mi casa si quieres, hasta que amanezca y sea más seguro. —dijo.

Asentí con la cabeza y me ofreció la mano para ayudarme a levantarme. —Gracias. —susurré.

Medio-sonrió. —Vamos.

Leah:

Caminaba nerviosamente de un lado a otro.
Joder, joder, Zayn. ¿Por qué? Bufé y volví a llamar, probando suerte, a otro de mis amigos de confianza.

Vamos, vamos... —susurré mientras esperaba a que lo cogiera o saltara el contestador.

¿Sí? —respondieron por el otro lado de la línea.

¡Niall! —exclamé, aliviada. —Necesito tu ayuda, por favor. —supliqué.

Hey, ¿qué pasa? —se notaba más extrañeza que preocupación en su voz, y es que yo nunca le había pedido ayuda a nadie, ya que era hija de un empresario y ni la necesitaba, pero para esto, para esto era distinto.

Niall, verás, necesito tu ayuda. —pedí, preocupada. —Ven cuanto antes, tengo que encontrar a alguien.

¿Qué? ¡No soy un matón! —exclamó.

Gruñí. —No es para eso.

Oh... Voy. —dijo, y cortó.

Zayn me preocupaba más de lo que yo pensaba.

[Un +1 es un cuchillo al ano del que ha violado a Zayn :) ]
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