martes, 18 de agosto de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - Capitulo 15

Autora: Sandra M.P.

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Se despertó y se levantó, como un zombie. Tenía los ojos entrecerrados, y sentía la saliva seca en su barbilla. Normalmente no babeaba. Por lo menos, esta vez no había tenido sueños tentadores y vergonzosos con cierta persona ni con ninguna, lo cual le dejaba un pequeño hueco vacío en su interior pero lo relajaba. Metió los pies dentro de sus zapatillas y se fregó los ojos, limpió la saliva seca de su cara y anduvo hasta abajo. Su estómago gruñó. Olvidó que no había comido nada a parte del Cola Cao, el día anterior. Quería comer, pero algo en su interior le decía claramente que no. Y obedeció la parte negativa de su subconsciente, al escuchar la voz de Louis diciéndole que estaba gordo. Si para bajar de peso tenía que matarse de hambre, lo haría, aunque no fuera la manera más sana.

Entró en el baño y se lavó los dientes con aquella pasta de dientes sabor a menta que le hizo arder las papilas gustativas. Se miró en el espejo con una mueca despectiva. No le gustaba lo que veía, las ojeras empezaban a hacerse notar en su rostro, su labio seguía algo hinchado y su ojo morado permanecía ahí. Escupió y se enjuagó. Con las manos arregló un poco su pelo, de todos modos eso no lo haría lucir mejor, y estaba convencido de ello.
Salió del baño y se vistió, con unos pantalones ajustados, unas Converse altas de color negro y una camiseta de lana, ya que hacía mucho frío fuera, tal y como comprobaba cada vez que salía a la calle. Se colgó la mochila al hombro y miró la hora. Las siete y cuarto, y el autobús venía a y media, por lo cual tenía tiempo para andar lo lento que quisiera hacia su parada. Bajó las escaleras y anduvo hacia la mesa donde ella dejó las llaves cuando entró con él en brazos. Sonrió ante el recuerdo y salió por la puerta, regresando en seguida hacia atrás para volver a entrar y agarrar su chaqueta. Sí, el jersey de lana era calentito, pero no debía excederse. Se quitó la mochila y rápidamente se puso la chaqueta, abrochándosela hasta arriba y volviéndose a colgar la mochila. Abrió la puerta por segunda vez y el frío volvió a azotar su cara. Cerró la puerta y la aseguró con llave. Todavía seguía preguntándose el misterio de la puerta cerrada cuando sus padres vinieron ayer, escuchó los cerrojos moviéndose y estaba seguro de que ella no había cerrado la puerta, no con sus llaves a menos que tuviera algún tipo de superpoder que implicara mover cosas con la mente. Metió las manos en sus bolsillos y siguió andando, vagamente preguntándose si después de lo sucedido el fin de semana, la mochila de la chica estaría de nuevo en el suelo para que Zayn pudiera sentarse a su lado, o si simplemente ella haría como si nada de aquello hubiera pasado, como si no se hubiera acurrucado en su pecho, como si no hubiera dormido en su casa... Se preguntó si a ella eso le importaría en el instituto, o simplemente fuera y dentro del instituto, todo sería distinto, o fue mera suerte.

Y llegó a la parada sin darse cuenta, sumido en sus pensamientos. Sacó las manos de sus bolsillos agarrando su móvil y miró la hora, al autobús debía faltarle poco para llegar. Volvió a guardar su móvil y juntó sus dos manos haciendo fricción entre éstas para darse calor, las acercó a su cara y sopló. Odiaba este clima, tanto como odiaba el verano por hacer tanta calor, y no soportaba tener que mostrar el torso en playas o piscinas públicas, viendo como había más chicos a su al rededor luciendo sus cuerpos musculosos, mientras el suyo tenía que compararse con... Niños de tal vez, diez años. Ya tenía ese tipo de prejuicio de que estaba gordo desde antes de que Louis hablara, aunque claro que no se lo tomaba realmente en serio, simplemente le molestaba un poco, y ahora era un dolor de cabeza y estómago constante.

Vio el autobús a lo lejos y su estómago se revolvió, cogió aire y se acercó, la puerta se abrió y subió dando una pequeña zancada. Anduvo a través de aquel pasillo oscuro y un tanto fúnebre, al ser un lunes por la mañana. Siguió andando hasta llegar al final, todavía no había visto ningún espacio vacío, y al llegar a divisarla, estaba como siempre, mirando por la ventana. Y había otro detalle: su mochila estaba sobre el asiento. Bajó la mirada levemente y la dirigió buscando un lugar para sentarse. Ahí estaba Ashton, otra vez, con la cara estampada en el cristal y la mochila a su lado. Él dedicó una mirada hacia Noa, de nuevo, esperando que se hubiera percatado de que estaba ahí y se moría por sentarse a su lado, pero su mirada seguía fija en la ventana. Se mordió los labios y estiró el brazo para tocar el hombro de aquel chico, haciendo que soltara un gruñido y estirara el brazo sin apartar la cabeza del cristal, agarrando su mochila y arrojándola al suelo. Zayn tragó saliva incómodo y se sentó, con la mochila sobre su regazo.

Miró sus dedos incómodo. ¿Creía que a él le hacía gracia tener que sentarse a su lado? Y lo peor era que era su culpa por no tener el valor de preguntárselo a ella incluso después de que lo hubiera cogido en brazos, hubiera dormido en su casa y lo hubiera rodeado con su brazo en el taxi, no, no fue capaz de nada a pesar de eso. Esta vez no miró hacia atrás, no le dirigió ni una sola mirada más, forzándose a sí mismo, cuando en realidad quería darse la vuelta y ver aquellos ojos verdes reflejados en el cristal. Suspiró pesadamente y apretó su mochila con las manos. Sería el viaje más largo de su vida, pero estaba enfadado, con ella, consigo mismo y con el chico que estaba sentado a su lado por haberle irritado. De todos modos, sabía que compartir la culpa con la gente no le haría sentir mejor.

Y una vez llegaron, se sintió aliviado, y fue el primero en salir, con la misma prisa de siempre, y no porque se muriera de ganas por hacer clase. Se cubrió con el cuello de la chaqueta hasta la nariz, que se le estaba congelando. Entró rápidamente cruzando las puertas y se dirigió a su taquilla, para mirar su horario. Sonrió al ver que tenía Plástica, sin embargo lo deprimió un poco el hecho de que lo tuviera a última hora. Bueno, al menos era una buena manera de irse a casa. Y al menos, hoy no tenía Educación Física. Se quitó la mochila y se desabrochó la chaqueta.

—Tú. —se quedó estático en la taquilla. Sabía que aquella voz no era de Louis, sin embargo lo asustó de todos modos, y se dio la vuelta encontrándose con unos ojos azules mirándolo fijamente, y el chico se acercó a él, agarrándolo del cuello y asustándolo. Jamás había visto así a Luke.

—Eh, qué... ¿Qué he hecho? —logró murmurar Zayn. Luke estaba fuerte, como mayoría de su instituto, y para ser un cerebrito, bastante, por no decir demasiado para su gusto y su situación en este mismo momento.

—¿Quién ha sido? —dijo empujándolo contra la taquilla y haciéndole rebotar la cabeza contra su taquilla abierta, haciendo que la puerta, del golpe rebotara y lo golpeara en la cara, causándole un fuerte dolor en la nariz.

—¿Quién ha sido de qué? —preguntó, con la vista nublada a causa del dolor en la nariz.

—¡No te hagas el estúpido! —le gritó. Iban acaparando las miradas de la gente lentamente. —¡Louis está en un puto hospital, así que vas a hablar! —le gritó, tirando de él y golpeándolo de nuevo, con fuerza sobre las taquillas. Todas las miradas se posaban sobre ellos dos. Tragó saliva. ¿Louis en el hospital?

—P-pero yo no he sido. —tartamudeó, sintiendo que sería inútil intentar zafarse, de hecho, podría ser peor.

—Por eso mismo te lo pregunto, ¿quién coño ha sido? —repitió, con los ojos ardiendo. Louis Tomlinson era el mejor amigo de Luke, por lo cual en parte era inteligible que estuviera enfadado, pero no con él, cuando no había hecho nada ni sabía nada. ¡Se acababa de enterar de que estaba en el hospital!

—¡No lo sé! —gritó con temor.

—Luke Hemmings y Zayn Malik. —una voz severa hizo que Luke soltara su agarre y dejara libre a Zayn. Robbert Franklin era el director del instituto, y no era amante de las peleas aunque se proclamaran constantemente. —A mi despacho, ahora. —dijo, y Luke apretó los dientes siguiendo al director, junto a Zayn, un tanto asustado. Rezaba para que sus amigos no hubieran visto aquella escena. Pero justo cuando andaba por aquel pasillo, divisó los ojos de ambos chicos, mirándolo incrédulos. Bajó la mirada, a sabiendas de que tendría muchas explicaciones que dar, y con temor a lo que pudiera pasar a partir de ahora. Le había costado tanto mantener aquella mentira durante tanto tiempo... Y ahora tal vez todo se echara a perder.

Entraron en el despacho del director y éste se sentó mirándolos severamente a ambos. Supongo que si Taylor o Louis estuvieran en el marrón, tendría favoritismos, pero en este caso no tenía a Luke mimado, claro que sentía que el director seguía prefiriendo a Luke antes que a él.

—Estoy harto de peleas absurdas en mi instituto, y vosotros no hacéis más que ocasionarlas, ¿qué se supone que debo hacer exactamente? —dijo, dedicándole una intensa mirada a Zayn, y después a Luke. Estaba claro que Luke se veía enfadado, a parte de mucho más confiado. —Y tú, Zayn, estás incluido en todas ellas. —añadió, fijando su vista en él. Parpadeó, intentando que las lágrimas acumuladas en sus ojos desaparecieran. ¿Creía que él estaba de acuerdo con esto? ¿Que quería provocar peleas en las que él siempre salía perdiendo? —Una más, y expulsaré a quien sea necesario, siendo quien sea que esté implicado. ¿Está claro?

—Sí. —dijo Luke con la voz clara, y los ojos del director se fijaron en los de Zayn, quien asintió, incapaz de alzar la mirada de su regazo.

—Podéis iros. —permitió, y ambos se levantaron, Luke antes que Zayn, quien iba detrás siguiéndolo por el pasillo restringido, por el cual sólo profesores o alumnos con asuntos pendientes por aquí, iban, como ellos ahora.

Y al salir de aquel pasillo, todas las miradas estaban fijas en ellos, y Luke se dio la vuelta sorprendiéndolo. Le dedicó una mirada de desprecio que le heló los huesos. —¿Crees que vas a convertirte en un chico popular haciendo esto? —dijo, con desprecio mezclado con burla. —Siempre vas a ser un puto marginado, hagas lo que hagas. —le escupió, y después se dio la vuelta tranquilamente y siguió con su camino. Sus palabras dolían, y él no cesaba de preguntarse qué había hecho para merecer esto. Unos ojos verdes y unos marrones lo miraban, y se acercaron a paso vacilante hacia él.

—Harry... Liam... —susurró sin fuerzas.

—Así que... El chico malo a quien todos temían. —dijo Harry con desprecio, y lágrimas se acumularon en sus ojos, al sentir aquel desprecio provenir de él. No... Él no.

—Harry. —dijo con la voz quebrada.

—Nos mentiste. —intervino Liam, haciendo que sus ojos cristalizados se posaran en él. —Durante todo el tiempo, ¿alguna vez nos soltaste una verdad? —preguntó, y Zayn luchaba por acallar sus sollozos. No... No... Esto no podía estar pasando.

—Yo sólo quería... —se quedó sin voz, incapaz de decir nada.

—Déjalo. —el chico de cabello rizado fue el primero en pasar por su lado empujándolo con el hombro, y después Liam lo siguió, no sin antes dedicarle una mirada de decepción. Sus piernas flaquearon y salió corriendo hacia el baño. Cerró de un portazo y corrió hacia uno de los cubículos, sentándose sobre el wáter y soltando un sollozo. Su vida era una mierda, siempre lo había sido. Daba igual lo que hiciera, él siempre estaría mal, porque el mundo iba contra él. Él estaba solo, porque nadie lo aceptaría como él era.

Sorbió su nariz y más lágrimas siguieron bajando por su rostro. La campana sonó, pero él no quería salir de ahí. No, no quería hacerlo. Prefería quedarse sentado en un wáter y no moverse de ahí, llorar, desahogarse y a ser posible, morirse ahí dentro. Sin embargo, sabía que su último deseo no se cumpliría. Fue acallando sus sollozos a medida que el tiempo pasaba, decidió que sería mejor faltar a la primera clase, no necesitaba problemas de matemáticas cuando ya le sobraban los suyos.

No veía a Zayn ahí, no entró, pero había venido. Ella fruncía el ceño mientras pensaba en qué habría pasado para que faltara. Sabía que odiaba las matemáticas, porque lo había escuchado hablando con sus amigas a cerca de ello. Le resultaba imposible concentrarse en los números, en las letras y ecuaciones. ¿Dónde cojones estaba y por qué estaba perdiendo la cabeza de este modo? Pero sabía que algo estaba mal en ella, desde la primera vez que lo vio, atacándola por dentro y devorándola lentamente. Ahora la ansiedad la comía por dentro, necesitando saber dónde y cómo estaba, y el motivo por el cual no había asistido a la clase de Matemáticas. Recibió una llamada al salir del autobús, normalmente lo hubiera seguido sin él darse cuenta, como cada mañana, pero Austin decidió hacerle un pequeño cambio de planes informándole sobre que su dinero estaba por llegar, otra vez, el grifo se estaba abriendo y le llovería el dinero encima, claro que esta vez, lo guardaría, por si acaso llegaba a un apuro y no llegaba a fin de mes, de nuevo.


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