Autora: Sandra M.P.
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Se acercó a mí y me agarró de la cintura, tirando de mí hacia él. Y me besó, invadiendo mi boca con su lengua, la cual había entrado sin permiso, aprovechando que iba a hablar. —¿Tarde para qué? —susurró sobre mis labios.
—Tú no eres gay, ¿recuerdas? —le cambié de tema, intentando hacer que retrocediera.
—Soy bisexual, por mucho que me cueste admitirlo. Pero si tengo que mamártela para que me folles, lo haré. No dudes de que lo haré. —susurró, haciendo que sintiera un calor recorrerme el cuerpo entero.
¿Había... Había dicho lo que creo que había dicho?
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—Niall.
—me sonrió, y yo le sonreí de vuelta. Liam... Me alegraba
tantísimo de verle.
—Liam.
—le sonreí. Ya estábamos en clase, Zayn... No tenía ni idea de
dónde estaba, la verdad. Había seguido andando, ignorando sus
gritos, y después de dos o tres gritos no lo escuché más y le di
esquinazo entre la multitud. La campana ya había sonado y la gente
iba entrando lentamente en clase. Aunque yo esperaba ver a Zayn
entrando por la puerta y venir hacia mí... Esperaba. Entraba junto a
Amanda, riendo, y la sangre se me subió a la cabeza. ¿Sigue yendo
con esta puta, en serio?
Ni
me miró, pasó de largo junto a ella y se sentó en el fondo. Bueno,
básicamente sería siempre así, ¿no? Él el popular y yo el friki
maricón, el ahora nuevo marginado.
—Bueno,
¿puedo sentarme contigo? —me preguntó Liam, quien estaba sentado
en la mesa del frente, girado. Sonreí y asentí, algo decepcionado.
Liam
cogió sus cosas y se sentó a mi lado, me agarró de la mano y lo
miré. —Es un idiota por pasar de ti. —dijo. Le sonreí y bajé
la mirada. Tal vez lo fuera yo, por seguir amándole como un idiota.
***
Estaba
en la parra, sí, en la parra mientras pensaba en Zayn, porque sí,
era tonto y prefería estar pensando en un idiota antes que prestar
atención, lo cual si no me espabilaba me pasaría factura muy
pronto, porque el verano se acercaba y no, no me apetecía estar
estudiando en vacaciones.
Un
papelito me dio en la oreja y acabó cayendo en mi mesa. ¿Un
papelito? Lo agarré disimuladamente y lo abrí.
«Un
besito, maricón.
Tu
nuevo admirador secreto.»
Inhalé
y exhalé. Reláaaajate Niall, relájate. Observé un poco mejor la
letra frunciendo el ceño. Deseé que la imaginación me jugara una
mala pasada, pero reconocía esa letra perfectamente. Y lo arrugué
entre mis manos al mismo tiempo que me giré y se lo lancé,
agradeciendo mi buena puntería. Le dio directamente en la cara. Me
miró y yo lo miré con desprecio para después darme la vuelta.
Me
viene llorando, suplicando perdón, se sube a mi ventana, lo
hacemos... Y ahora... ¿Ahora dónde está ese chico dulce que me
pedía que fuera su primera vez? Estaba cansado, cansado de su
bipolaridad. Cansado de que fuera un falso. Cansado de que si estaba
con los populares se metiera conmigo y cuando estuviera conmigo fuera
su amigo del alma. Ayer caí por segunda vez, tragándome sus
mentiras, pero se acabó. ¿Él era falso? Pues yo, también.
***
Eran
las personas más raras que he visto en mi vida. Y creía, si ni la
vista ni el sentido común me fallaban, creía que había dos emos,
una pareja de gays, que me parecía adorable, un... ¿Transexual? Y
luego estaba Liam y una chica vestida de chico con el pelo muy corto.
Y ellos ahora serían mis nuevos amigos, porque supongo que yo ahora
sería uno de ellos.
—Hola.
—Liam los saludó con una sonrisa.
—Hola.
—dijeron todos a la vez, sonriendo, a excepción de los emos,
quienes estaban muy serios. Incluso podía decirse que daban algo de
miedo.
—¿Quién
es tu amigo? —preguntó la chica con aspecto de chico.
El
chic... La chica aplaudió feliz y riendo.
—¿Es
Niall? Lo he visto en Facebook. Ooohh pero qué monos. —alcé las
cejas algo sorprendido por su reacción.
Liam
rió. —Jose, que me lo asustas. —se ríe Liam.
—Discúlpala,
ella es así. —dijo un chico que estaba siendo abrazado por otro
chico. Ellos dos sí que eran monos. ¡Yo quería un romance igual!
Sonreí.
—Vamos,
siéntate. —dijo la chica vestida de chico. Me senté junto a Liam.
—Y
bueno, cuéntanos, ¿cuánto hace que sales con Liam? —el
transexual, o Jose, como lo había llamado Liam, parecía muy
interesado. ¿Tenía que tratarlo de hombre o de mujer? Mierda, no
quería cagarla. Bueno, Jose también era nombre de mujer, pero
claro, también está José... Pero ese es nombre de hombre y...
¡Aghhh, da igual!
—Pues...
No mucho. —dije algo cortado.
—Oh,
no nos hemos presentado. Soy José, pero llámame Jose. —me dijo.
Sonreí, duda aclarada.
—Yo
soy Alex. —la chica con aspecto de chico se presentó.
—Yo
Harry. —se presentó el chico de rulos que estaba siendo abrazado
por el otro chico.
—Yo
Louis. —se presentó el otro chico amablemente.
—Maya.
—se presentó la emo con un tono bastante depresivo.
—León.
—se presentó el otro emo.
—Sí,
son algo raritos. —me susurró la chica vestido de chico. No pude
evitar soltar una risa.
—Y
bueno, ¿no ibas con ese tal... Hum... ¿Zayn? —preguntó Jose.
Me
removí incómodo en mi asiento. —Iba. —dije, en voz baja.
—El
nuevo muñequito de Amanda. —dijo Alex con un tono de entre burla y
desprecio. Empezaba a caerme bien. Al parecer, Amanda tampoco era de
su agrado.
—¿Muñequito?
—pregunté, dubitativo.
—Sí.
Como ahora no tiene a Liam, se ha buscado a otro, y le ha tocado la
mala suerte. —dijo Jose negando con la cabeza, decepcionada.
—Bueno,
ya, dejemos de hablar del idiota de Zayn, ¿vale? —interrumpió
Liam. Gracias. Odiaba seguir hablando de Zayn, el cual ahora me
importaba una mierda, porque era idiota.
—Es
que me da rabia ese chico. —se quejó Jose.
—A
mí la que me da rabia es Amanda. Os juro que la voy a reventar algún
día. —dijo Alex entre dientes.
Medio
sonreí, sin poder evitarlo. Sí, me caía bien.
—Apuesto
a que Niall está deseando acompañarte. —dijo Jose, y yo reí.
—Apuesta
ganada. —dije.
Liam
rió y me rodeó con su brazo. No me incomodaba en lo más mínimo.
—Pero
mira qué tenemos aquí. —dijo una voz que yo reconocía muy bien.
Rodé los ojos y alcé la vista.
—Hola,
Jona. —saludé, de una manera no muy amistosa.
—¿Con
tu novio? —se burló.
—Sí.
—dije, sin darle importancia. —¿Algún problema con ello?
Rió
y se pasó la mano por el pelo, como hacía siempre. ¿Quién se
creía?, ¿Justin Bieber? Por favor...
—No,
claro que no. —dijo él con aire de chulo.
—Pues
en ese caso, adiós. —dije, despachándolo. Rió y pasó por mi
lado.
Mi
móvil vibró en el bolsillo delantero de mi pantalón. Fui el único
que lo noté, pues estaba en silencio. Lo miré por debajo de la
mesa. Un nuevo mensaje. Lo abrí. Era de Zayn. Rodé los ojos y lo
leí.
«Perdóname,
de verdad. Te juro que no quiero hacerlo, pero ellos me obligan,
Niall.»
Claro
que sí, hombre, claro que sí. Suspiré con cansancio y dejé mi
móvil de nuevo en el bolsillo. Ni siquiera le dediqué una mirada a
Zayn. Pasé. Simplemente eso. Porque pasaba de él, y ya está.
—¿Estás
bien? —me preguntó Liam. Yo sonreí, pero al parecer no parecí
muy convincente. Él me abrazó más hacia él y plantó un beso en
mi mejilla. Sonreí y me acomodé.
—Awww...
Si es que os veis tan monos. —exclamó Jose.
Sonreí
tímidamente. ¿De verdad? ¿Y cómo me vería con...? No. Eso no
importaba. Él y yo no estaríamos juntos nunca.
***
—Niall,
Zayn ha venido a verte. —gritó mi madre desde abajo. Yo no me moví
de la cama. Estaba hablando con Liam por WhatsApp, y no tenía
intención de dejar de hacerlo aunque entrara Zayn. A decir verdad,
ya me daba igual lo que él hiciera. Zayn entró en mi
habitación y lo primero que dijo fue:
—Lo
siento mucho, Niall. —¿Cuántas veces había escuchado eso ya?
Hum... Creo que había perdido la cuenta ya. —De verdad, no quería
hacerlo, pero ellos me chantajearon para que lo hiciera.
Ni
lo miré, simplemente posé mi vista en él durante unos segundos, y
después volví mi vista a la pantalla de mi iPhone.
«¿Y
qué haces?»
«Nada,
aquí en casa aburrido u.u Y para colmo, el idiota de Zayn acaba de
llegar. Y cómo no, pidiéndome perdón.»
«No
lo perdones. No se lo merece.»
«Lo
sé.»
—Niall...
Por favor. —estaba enfrente mía, y yo tumbado, sin prestarle
atención.
«¿Sabes?
Creo que tendrías que darle su merecido.»
Pues
me preguntaba cómo. A ver si escarmentaba de una vez.
«¿Cómo?»
«Acuéstate
con él, y luego lo despachas. Ya sabes, trátalo como si solo fuera
uno más. Déjalo desconcertado.»
Miré
a Zayn de nuevo, sin mover la cabeza, sólo los ojos. Bueno, si Liam
estaba de acuerdo... Además, creo que se merecía eso y más. Él
era falso, pues yo también, y tal vez no sería el primero en dar la
patada, pero la daría, y fuerte.
—Niall...
Por favor. Te juro que no quería. —dijo arrepentido. Pero volvería
a hacerlo.
«Pero
ahora no. Que sea en su casa, y antes quiero que lo calientes, hazle
sufrir, mucho. Supongo que sabrás hacerlo, Niall. Déjalo como
debes, y que no te importe nada. Adelante, fiera.»
Tuve
que reprimir una sonrisa, porque sino mi plan —el que se le había
ocurrido a Liam— no funcionaría.
Suspiré
y lo miré. —¿Cuántas veces vas a decirlo, Zayn? —dije con
cansancio. Oh, sí, actuar era lo mío.
—Niall...
No lo entiendes. —se sentó a mi lado e intentó hablar, pero lo
callé con un beso en los labios, lo cual lo pilló por sorpresa,
porque tardó en reaccionar, pero finalmente lo hizo. —Niall...
—Calla.
—susurré, y besé su cuello. Sentí todo su cuerpo estremecerse, y
sonreí. Lo tumbé sobre mi cama y me coloqué sobre él. Vale, pues
ya que él se portaba como un cabrón en el instituto, yo me
encargaría de serlo fuera.
Subí
su camiseta, lo suficiente como para dejar ver gran parte de sus
abdominales, y pasé mi lengua por éste. Zayn suspiró.
—Pensé
que estabas enfadado... —susurró.
Subí
hasta su cabeza y le di una mordida en los labios. —Te he dicho que
te calles. —advertí.
Con
la yema de mis dedos acaricié su abdomen y bajé, hasta llegar a mi
destino. Colé mi mano y soltó un leve gemido. Se la acaricié y
empecé a masturbarlo, muy lentamente. Al mismo tiempo que lo veía,
con los ojos cerrados, los labios entreabiertos y una expresión de
placer.
Oh,
sí... Y la expresión que se le quedaría al ser rechazado.
Saqué
mi mano de sus pantalones y me aparté. Me miró confundido.
—Fuera
de mi casa. —susurré, levantándome con una sonrisita de
autosuficiencia.
—¿Qué?
—lo escuché articular, confundido.
Me
giré y lo encaré, apoyándome en la pared.
—Lo
que has oído. Fuera. —dije señalando la puerta con la cabeza, sin
apartarme de la pared.
—¿Vas...
A dejarme así? —dijo mirando hacia el bulto de sus pantalones.
—Sí.
—dije encogiéndome de hombros. —Adiós. —dije, pero él no se
movió de mi cama.
—Niall,
sé lo que intentas. —dijo viniendo hacia mí. ¿Qué? ¿Ah, sí?
Mierda, esperaba que no.
—¿Ah,
sí? —seguí manteniendo mi tono de indiferencia a pesar de todo.
—Sí.
—dijo, y se inclinó sobre mí, colocando un brazo a cada lado de
mi cabeza. —Intentas
tentarme... Hacer que me arrepienta. Estoy arrepentido, Niall.
—susurró en mi oreja, y mordió mi lóbulo, enviando una descarga
eléctrica por todo mi cuerpo. Pues no era eso.
Lo
aparté de mí de un empujón y negué divertido. —No, no era eso.
Y que sepas, que tus palabras no valen nada.
—Entonces,
quieres actos. —susurró. Hombre, creo que he escuchado los
engranajes de su cabeza funcionar. ¡Aleluya! ¡Aleluya!
—Creo
que es un poco tarde para tus actos. Salgo con Liam, ¿recuerdas?
—dije, manteniendo mi tono de indiferencia. Mi actuación la
calificaría de diez, y no era porque la hiciera yo mismo.
Se acercó a mí y me agarró de la cintura, tirando de mí hacia él. Y me besó, invadiendo mi boca con su lengua, la cual había entrado sin permiso, aprovechando que iba a hablar. —¿Tarde para qué? —susurró sobre mis labios.
—Tú no eres gay, ¿recuerdas? —le cambié de tema, intentando hacer que retrocediera.
—Soy bisexual, por mucho que me cueste admitirlo. Pero si tengo que mamártela para que me folles, lo haré. No dudes de que lo haré. —susurró, haciendo que sintiera un calor recorrerme el cuerpo entero.
¿Había... Había dicho lo que creo que había dicho?
[Eeeeep, aquí el capitulo del miércoles, mis amores. Espero que os haya gustado hmhm smut manda. No os olvidéis el +1, es gratis :D]


OMG siguela esta buenísima
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