viernes, 31 de julio de 2015

Juego de celos | Ziall Horalik - Capitulo 1 (No me toques los cojones)

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT. | SMUT | Versátiles

¿Estás seguro de esto? —pregunté. Mis piernas temblaban como dos flanes y era un milagro que no tartamudeara.

Totalmente, Niall. —me dijo Liam con total tranquilidad. Y abrió la puerta del insti haciendo que todos nos miraran y estallaran en murmullos.

Bien, ayer me pasé todo el día evitando a Zayn. No respondía a sus llamadas, ni a sus mensajes, y cuando vino a casa le dije a mi madre que le dijera que no estaba. Y le agradecí que no preguntara el por qué.

Niall. —apreté los labios. Mierda. Iba junto a Liam andando, aún no habíamos empezado con el plan "Juego de celos", que así habíamos decidido llamarle, y no estaba muy seguro de querer empezarlo.

Me di la vuelta y lo miré impasible. —Zayn. —dije secamente, y volví a darme la vuelta. —Vámonos. —le susurré a Liam de modo que sólo él pudiera escucharlo. Y empezamos a andar de nuevo.

Ayer fui a tu casa y no estabas. —empezó a seguirnos.

Ajá, ya. —dije sin hacerle mucho caso.

También te llamé y no cojiste el teléfono. —dijo.

Estaba ocupado. —respondí indiferente.

También te envié mensajes. —dijo sin dejar de seguirnos.

Ah, ya. —dije sin dejar de andar. Zayn se puso delante de mí en ese momento.

Niall, lo siento, ¿vale? Tío, no hagas esto. —me dijo con cansancio.
"Tío". Cómo odiaba que me dijera eso. "Tío" de colega, amigo, de "sólo somos eso, no seremos nada más". Odiaba que Zayn me dijera eso.

No me llames "tío" —dije entrecerrando los ojos.

Zayn suspiró. —De verdad lo siento, Niall. —se disculpó.

Mierda... ¿Por qué tenía que verse tan adorable? Con ese pelo, esos ojos, esos labios, ese cuerpo... Removí la cabeza disimuladamente.

No. Niall, concentrate.

El plan, el plan.

Dios, pero qué guapo es...

¡Ya! ¡No puedo concentrarme con tantas
voces en mi cabeza!

Y las voces desaparecieron.

Liam, ¿nos vamos? —dije mirándolo. Éste asintió y rodeamos a Zayn, pasando de él.

Por un momento pensé que le perdonarías y pasarías del plan. —me susurró.

Yo también. —susurré, más para mí mismo que para él.

La campana sonó, sorprendentemente rápido para mi gusto, porque acabábamos de llegar. Yo nunca llegaba tan tarde... Claro está, que siempre llegaba pronto para estar con Zayn.

Vamos a clase. —dijo Liam, y yo lo seguí.

Entramos y yo me senté en mi sitio, y Liam en el que antes se sentaba Zayn.
Hablando del rey de Roma. Entró por la puerta y al vernos bufó y fue a sentarse por la parte de atrás. Liam rió. —Chico, lo tienes loco.

Lo miré de reojo. ¿Lo tengo loco? Lo único que quería Zayn era que volviéramos a ser amigos de nuevo. Era obvio que sólo me veía como a eso. Un amigo y nada más. No le gustaba, era simplemente que me quería como a un amigo. Nos conocíamos desde que llevábamos pañales.

Bien, alumnos, hoy vamos a hacer un pequeño experimento. —dijo la profesora entrando por la puerta.

¿Es por parejas? —preguntó Amanda desde atrás, lo supe por su voz chillona.

Sí. Pero yo haré las parejas. —dijo. Y al parecer nadie estaba muy contento con aquello, porque soltaron bufidos al unísono. La profesora se sentó en la silla y nos miró.

Amanda y Ed, Harry y Louis, Carol y Selena, Sonia y Ricardo, Alba y Pablo, Paola y Gabriela, Claudia y Nacho, Mario y Víctor. —cruzaba los dedos para que me tocara con Liam. —Liam y... —la profesora empezó a buscar a alguien con la mirada. ¡Mírame a mí, cojones! —Laura, y Zayn y Niall.

Mi cara quedó descompuesta. "Zayn y Niall, Zayn y Niall" Esa frase se repetía en eco dentro de mi cabeza. —¿Podemos cambiar de pareja? —pregunté, sin alzar la mano y con urgencia en la voz.

Lo lamento, Niall, pero si cambio a tu pareja, los demás también querrán. —dijo la profesora. Bufé y coloqué la cabeza sobre mi mano. Genial. Ahora tendría que ir con Zayn. —Bien, sentaos con la pareja que os he asignado. Miré a Liam con remordimiento y él se encogió de hombros, diciendo "lo siento". Zayn vino y se sentó a mi lado. Yo ni le miré, simplemente miraba la pizarra, lo cual era estúpido porque no había nada escrito.

Niall. —me llamó Zayn, pero yo lo ignoré.

Bien, alumnos, este proyecto se trata de decir lo bueno y lo malo del compañero que os he asignado. —la miré con cara de "¿en serio?" Joder, no podrías haber elegido peor a mi pareja.

Yo no estoy muy de acuerdo con ello. —soltó Laura.

¿Y eso por qué, Laura? —preguntó la profesora. Laura, como Amanda, era una puta más y no me caía nada bien.

No conozco a Liam. —dijo ella apenada —y fingiendo, obviamente— mientras miraba a la profesora agitando sus pestañas. Rodé los ojos.

Bueno, pues... ¿Hay alguien que pueda ir con Liam? —preguntó la profesora mirándonos.

¡YO! —grité, levantándome, incluso con demasiado entusiasmo. La clase rió, pero me daba igual hacer el ridículo, porque no pensaba ir con Zayn.

Bien, pues, Liam, tú irás con Niall; y tú, Laura, irás con Zayn. —dijo la profesora.

No estoy de acuerdo con ello. —intervino Zayn levantándose también. Oh, venga ya. Lo miré con mala cara, pero éste ni se inmutó.

Pues yo voy con Zayn. —se levantó Amanda. Y todos estallaron hablando a la vez.

La profesora intentaba calmarlos, pero no podía, porque eran demasiados y gritaban demasiado.

¿Por qué has hecho eso? —le grité para que me oyera, aprovechando todo aquel caos.

Porque ya basta, Niall. Te he dicho que lo siento y no voy a dejar que sigas evitándome. —dijo él.

¿Ah, no? Pues yo quiero evitarte. —estaba muy cabreado con él, porque por una vez quería ser fuerte y no cambiar de opinión aunque fuera en una cosa. Siempre que Zayn decía algo y yo no quería, él acababa convenciéndome. Y esta vez no quería, y lo estaba logrando, a base de evitarlo pero lo estaba logrando.

Pues yo no, Niall. Eres mi amigo y no quiero que dejes de serlo por esta estupidez. —dijo. "Amigo" ¡Pam! Toma, corazón. "Estupidez" ¿Pero de qué va?

¿Estupidez? —me reí en su cara. —¿Llamas estupidez a reírte de tu "amigo"? ¿Llamas estupidez a traicionar a tu "amigo" sólo para hacerte el guay?

Niall. —me interrumpió.

No. —lo interrumpí yo, enfurecido. —Tú eres la única estupidez aquí, y no sé cómo has sido mi amigo durante todo este tiempo, ¡porque sólo eres un maldito falso!

Ejem.

¡Qué! —grité dándome la vuelta. La profesora me miraba de brazos cruzados y alzando una ceja. Y tardé demasiado en darme cuenta de que toda la clase ya se había callado y todos nos miraban.

Mierda. —murmuré por lo bajo.

***

Todo esto es por tu puta culpa, Malik. —dije mientras andaba hacia el despacho del director.

¿Mi culpa? Eres tú el que le ha gritado con toda la mala hostia del mundo a la profesora: ¡Qué! —imitó mi voz.

Tú me pones de mala hostia. —le grité.

Ya, pues antes de ir con Liam no te ponía de tan mala hostia. —dijo detrás de mí, y me paré dándome la vuelta.

Eso es porque nunca he sido amigo tuyo de verdad, Zayn. Siempre he sido como Amanda y sus muñecos. Para ti sólo soy eso, un puto muñeco con el que puedes jugar, Zayn, pero ya está. —dije, y me sorprendí a mí mismo al estar hablando de ese modo, con tanta seriedad y sin echarme a llorar.

Zayn me miró con remordimiento y me di la vuelta, andando de nuevo. Y me senté en una de las sillas de espera de por ahí. Zayn se sentó a mi lado. —¿Así es como ves nuestra amistad? —murmuró.

No, así es nuestra amistad. —dije. La palabra "amistad" saliendo de sus labios me daba arcadas.

Suspiró. —Lo siento mucho, Niall. —dijo en voz baja. Aunque dijera eso mil veces, yo no cambiaría de opinión. Me había convencido hasta a mí mismo con mis propias palabras, de que mi "amistad" con Zayn no era de verdad. Zayn no me amaba, Zayn jugaba conmigo, sólo eso.

Puedes repetir eso las veces que quieras, no harás que cambie de opinión. —dije, seriamente y sin mirarlo.

Suspiró. —Niall... De verdad... No quiero perder a alguien tan importante como tú en mi vida.

¡Zas! ¡Venga, campeón, a ver si le respondes a eso! Me mordí la lengua. Su tono de voz sonaba tan apagado... Y tan arrepentido...

Niall, si le perdonas volveréis a ser amigos.

¡Perdónale! ¿No ves qué guapo que es? Y qué cuerpazo y... Y ¡ay, por Dios!

Malditas voces. —maldije en voz baja.

¿Qué?

Suspiré y lo miré. Sí, por fin le eché huevos. Tanto que me sorprendí a mí mismo. —Pues no lo parece, ¿sabes? —dije, sereno. —Porque a la primera oportunidad de ser popular que has tenido, me has dejado tirado y te has reído de mí. —miró hacia otro lado, esquivando mi mirada. —Puedes girar la cara, Zayn, pero sabes que tengo razón. —concluí.

La puerta se abrió y por ella se asomó el director. —Horan, pasa. —y me levanté y entré, dejando a Zayn fuera. Tendría mucho que pensar... Espero.

Tenía al director como a una persona respetable, alguien amigable, de confianza y también comprensible, aunque eso sí, no convenía hacerle enfadar.

Es raro verte por aquí, Niall. —me dijo bastante extrañado.

Lo sé... Me he peleado con un amigo. —dije.

¿Le has pegado?

¡No! —dije. Yo jamás había pegado a nadie, era más... ¿Pacifista? No, no creo que fuera esa la palabra, tampoco es que fuera todo paz y amor, pero que si no era necesario, no agredía a nadie.

¿Entonces? —preguntó sin comprender.

Me estaba peleando con él a gritos y sin querer le grité a la profesora. —dije. Él asentía con la cabeza, como diciendo "sí... Ajá... Comprendo..."

Entiendo. Una confusión, no es nada grave, pero espero que no se repita. —me lo dejó en una advertencia, y la verdad era que se lo agradecí, porque era un chico de buenas notas, responsable y para nada problemático.

Gracias. —le sonreí.

***

Zayn y yo no cruzábamos miradas. Bueno, él me miraba, pero yo lo ignoraba. ¿Le habría castigado el director? Bah, ni que me importara.

Niall, ¿vamos? —Liam me sonrió y yo asentí. Nos sentamos en una mesa y empezamos a comer. —¿Y qué te ha dicho el director?

Sólo ha sido una advertencia. —dije dándole un mordisco a mi sándwich de mortadela. Me sonrió y después rió.

¿Qué? —pregunté con la boca llena. Él cogió una servilleta y la acercó a mi boca.
Por una extraña razón, todo ocurría a cámara lenta, y yo no lo miraba a los ojos... Sino a los labios, y verlo tan cerca de mí...

Niall. —Liam apartó su mano y yo bajé de las nubes, me di la vuelta y me encontré con Zayn, mirándome con el ceño fruncido, como si estuviera enfadado.

¿Qué? —dije secamente. ¿No se cansaba nunca? Me estaba tocando los cojones ya.

Quiero que hablemos. Ahora. —dijo. Demasiado serio. ¿Por qué ese tono? ¿Y por qué venía dándome órdenes? ¿Quién se cree que es?, ¿mi madre?

No tengo nada que hablar contigo, Zayn. —dije dándole otro mordisco al sándwich.
Él bufó y se sentó junto a mí, empujándome un poco e invadiendo mi espacio personal, lo cual antes no me importaba —además de que me encantaba sentirlo cerca— porque era mi amigo, pero ahora ya no.

Te he dicho que no me evitarías más. —me dijo.

Y yo te he dicho que dejes de tocarme los cojones. —dije dándole otro mordisco al sándwich. Ahora no comía, no, devoraba, que no era lo mismo.

No, tú nunca has dicho eso. —me dijo.

¿Ah, no? Pues te lo digo ahora. Deja de tocarme los cojones.

Niall...

Me levanté sin dejarle terminar. Ya había acabado de comer/devorar mi sándwich, y lo sentía por Liam, porque el pobre todavía comía, pero yo tenía que irme de ahí y ya, antes de que me diera un ataque de estrés causado por Zayn.


[Bueno, esto estaba "programado" para que se subiera ayer. EEEN FIN, pues nada, lo subo hoy -.-]

jueves, 30 de julio de 2015

No soy para ti | Zayn Malik [One Shot]

Autora: Sandra M.P.
NO COPYRIGHT.
Terminó de pintarse los labios del rojo más intenso que había y se miró al espejo. Perfecta. Sonrió.
Llevaba una camiseta negra, una chaqueta de cuero, pantalones rojos con rayas negras verticales, y unos botines negros con tacón de aguja. Ella no necesitaba vestir provocativa para ir al lugar donde se dirigía, pues total, ella no tendría que enseñar nada.
Ella tenía un problema, lo sabía, aunque para ella no resultaba un problema en lo más mínimo, es más, para ella era un hobbie. Pero sólo pensaba eso ocultando lo que era en realidad. Un pasado terrible. Seguramente habréis oído hablar del famoso Christian Grey, pues bien, ella tenía el mismo problema, y es que no soportaba que la tocaran, pero en el sentido placentero, pues el trauma venía de aquello.
Trece años, y lo recordaba como si fuera ayer. Era imposible borrar sus huellas de su cuerpo. Sentía escalofríos cada vez que alguien la tocaba, pero ella quería ver chicos desnudos, quería tocarlos, quería excitarlos... Sin que ella tuviera que verse en las mismas. ¿Y qué mejor lugar que el que iba? Todos los chicos iban para recibir placer, el placer más extremo. Y a ella se la conocía por ser la mejor en esto, lo cual le agradaba, aunque no era la única con ese problema. El de no soportar ser tocada. Había muchas chicas que no soportaban que las tocaran, más de las que ninguno imagina. Maltratadas, violadas, tratadas como nadie, rechazadas por la sociedad... Y todas tenían algo en común: Odio. Odio hacia los hombres, odio hacia esa raza. Porque eran la causa de sus traumas, de sus dolores, de sus miedos, de todo. Y lo único que ellas querían, era hacerles sufrir, verlos retorcerse, verlos suplicar, llorar quizás. Y ella, era igual.
***
Llegó, como siempre, atrayendo las miradas de todos, lascivas, ansiosas de los hombres. Y de respeto e indiferencia de las mujeres. Siempre había alguna que otra envidiosa.
Miraba a los chicos pasar, viéndolos. Eran muy guapos... Algunos. Pero no había ninguno que llamara su atención. Alguien tocó su hombro y ella se dio la vuelta. Parpadeó. Un chico de ojos miel, moreno, con una barba escasa, cejas pobladas y pelo castaño oscuro la miraba, algo cortado. —Eh... Eh... —se quedó en blanco al mirarla a los ojos, pues eran fríos y lascivos, y él se estremeció, a la vez que sintió una ola de placer. Eso lo dejó tocado, no sabía a qué venía esa reacción por parte de su cuerpo.
—¿Sí? —ella lo incitó a seguir hablando, pero él estaba perdido. Había caído. Carraspeó.
Agitó su cabeza. —Me... Me he perdido. —dijo, y la chica sonrió. Se había decepcionado un poco. Pensaba que venía para pedirle que fuera su ama, pero no.
Lo que había llamado su atención eran sus ojos. Eran inocentes, y eso la dejó interesada en él. Rara vez veías a alguien con esos ojos, acompañados de ese cuerpo. —Será mejor que te vayas de aquí entonces. No es un buen lugar para perderse. —dijo ella.
El chico parpadeó, confundido. ¿No? ¿Por qué? Ni que se hubiera perdido a propósito. Aunque eso lo dejó pensando. Aparte de caliente, pues la mirada de la chica lo estaba excitando, y ella ni siquiera se daba cuenta de ello. —¿Por qué? —preguntó con el ceño fruncido.
La chica sonrió, derritiendo al chico, quien tragó saliva. —Mira a tu al rededor. —miró, como ella dijo. —¿Qué ves?
Pero él no veía nada. Hombres y mujeres. ¿Qué había de extraño en eso? —Gente. —respondió.
Rió. —Lascivia, odio, deseo. Por todos lados. Por eso mismo no es un buen lugar para perderse. —respondió ella.
¿Lascivia? ¿Deseo? Se podía respirar, pero, ¿odio? —Sigo sin saber por qué no es un buen lugar para perderse. —dijo él. Para él era una especie de paraíso, pues había mujeres por doquier, y no le importaría acostarse con alguna de ellas, aunque tenía a una en mente. Aunque... No lograría precisamente acostarse con ella.
—¿Sabes qué es la dominación? —preguntó ella. Él frunció el ceño. ¿En qué sentido? —Un arte. El arte del sexo. Lo más fuerte, y extremo.
Parpadeó. ¿Qué tenía que ver eso? ¿Estaba en una especie de convención de dominantes? Miró a su al rededor. Lo captó. —¿Eres... Una dominante? —preguntó, con cierto temor, no sabía por qué. La idea lo excitó.
Ella sonrió y torció la cabeza. —Lo soy. —afirmó. A él no le importaría ser dominado por ella, es más, le encantaría. ¿Por qué? No lo sabía. Era algo como el sadomasoquismo, siempre le dio miedo, pero ahora lo deseaba.
Miró de reojo a un hombre y una mujer. —Domíname. —le dijo el hombre. La mujer sonrió y alargó su mano, atrayéndolo hacia ella. Parpadeó y volvió su vista a su objetivo. ¿Todas las mujeres eran dominantes?
Un chico se les acercó, más bien se le acercó a ella. —¿Me dominas? —se le quedó muy cerca, pero no la tocó. Ni la rozó.
La chica sonrió y se giró, mirándolo. Era un chico bastante guapo para su gusto. Moreno, de ojos verdes y musculoso. Había encontrado presa. Pero a Zayn no le agradaba la idea de que lo dejaran plantado. 
—No. —dijo, y la chica se dio la vuelta, con el ceño algo fruncido. —Estaba yo antes. —susurró, algo arrepentido, pues parecía idiota sin saber nada acerca de la dominación. Seguramente había reglas, pero él no tenía ni idea, e igual lo dejaban en ridículo.
El chico lo miraba con rabia y burla. —Parece que tienes que decidir. —le dijo a la chica. Ella estaba en un aprieto. Prefería a Zayn, pero para ella era un pecado destruir su inocencia, no sabía por qué, pero no quería hacerle daño.
—Domíname... —dijo Zayn, mirándola intensamente, pero ella no quería hacerlo —Por favor. —y esa súplica fue su rendición.
Se apartó del ojiverde y dio un paso hacia Zayn. Al chico no le quedó otro remedio que resignarse, dio media vuelta y se fue. —Todavía puedes echarte atrás. —dijo ella. Zayn negó con la cabeza. Él quería esto, lo deseaba, estaba seguro de ello. —Hay reglas que debes cumplir. —dijo.
—Las cumpliré. —accedió él, completamente seguro.
Ella sonrió. No quería manchar su inocencia, pero era demasiada tentación para ella. Lo agarró de la mano y empezó a andar, guiándolo por las escaleras hasta una habitación.
En la habitación había muchas cosas. Vibradores, látigos, cuerdas, esposas, maderas, una cama, antifaces... Y más cosas que Zayn desconocía. Esa habitación le daba algo de miedo. Era fría, oscura, tétrica... —¿Tienes miedo? —susurró ella en su oído. Él negó con la cabeza. Lo tenía. Pero por otra parte quería esto.
—¿Cuáles son las reglas? —preguntó.
—Primera regla: obedecer, segunda regla: no dudar, tercera regla: no puedes tocarme, cuarta regla: tienes que aguantar y resignarte, quinta regla: una vez hayas aceptado, no puedes echarte atrás. —dijo, y Zayn las repasó mentalmente. ¿Quería? El deseo era más fuerte que él.
—Acepto. —susurró. Ella sonrió. —¿Qué pasa si incumplo alguna regla?
Ella sonrió aún más. —Serás castigado. —dijo con malicia. Él tragó saliva y asintió sin decir nada. Se acercó a él a paso lento, y a cada paso que daba, a Zayn le temblaban más las piernas, impaciente. —Desnúdate. —le dijo. Zayn quería que lo tocara, ya. Lo necesitaba, estaba impaciente. Y lo que le faltaba por llegar... Obedeció, y se quitó la camiseta, y después los zapatos, los pantalones... —Para. —lo frenó. Iba a quitarse los boxers, pero se detuvo al escucharla decir que parara. —Tócate. —dijo ella. Zayn tragó saliva, indeciso. —No dudar, obedecer. —le recordó las reglas. Él obedeció. Empezó a acariciarse por encima de la tela de los boxers, y su respiración se agitó. Se estaba tocando delante de ella, para ella, mirándola a los ojos. —Así es... Por encima de la tela... Mírame. —susurró ella, excitándolo más.
Gimió. Su miembro ya estaba erecto, y dolía tenerlo bajo los boxers, a un espacio demasiado reducido. —¿No vas a tocarme? —susurró él, sin dejar de tocarse, con la voz ronca. Ella sonrió.
—¿Ya estás impaciente? —ella colocó la mano en su pecho, y fue bajándola lentamente. Él cesó. —No pares, sigue tocándote. —le susurró ella. Y Zayn obedeció. Ella siguió bajando su mano, y metió un dedo bajo los boxers, sin rozar si quiera su miembro, simplemente llegando a su vello púbico. Y después sacó la mano y se apartó. Zayn hizo un pequeño gemido de decepción. Tenía la tentación de colar la mano bajo sus boxers y terminar, pero no había recibido permiso para hacerlo.
—¿Puedo quitarme los boxers? —preguntó, aunque sonó más como una súplica. Ella asintió, y él se los bajó y los dejó en el suelo.
Ella agarró el antifaz y fue hacia la cama. —Túmbate aquí, boca abajo. —ordenó. Zayn anduvo tímidamente hasta la cama y obedeció. Ella volvió con dos esposas. —Flexiona las rodillas. —ordenó. A Zayn no le hacía mucha gracia, pero tenía que obedecer, así que lo hizo. Ella ató una esposa en su muñeca y otra en su tobillo, y la otra igual, cruzadas, dejándolo inmóvil y totalmente expuesto. Ella acarició su trasero con la yema de sus dedos y Zayn se estremeció. —¿Alguna vez has tenido penetración anal?
Zayn tragó saliva. No. Por supuesto que no. Ni tenía intención de hacerlo, aunque hoy, acabaría siendo su primera vez. —No. —negó.
Ella le puso el antifaz, y Zayn ya no pudo ver nada más. Simplemente escuchaba sus pasos alejarse. Sintió que venía hacia aquí de nuevo. Y su peso sobre la cama, tras él. Volvió a acariciar su trasero, pero esta vez, su dedo se dirigió hacia la entrada, y él se estremeció al sentirla sobre aquél lugar.
Ella se humedeció los dedos con el lubricante que había cogido anteriormente y volvió a posarlos sobre la entrada del joven. Estaban fríos. No esperó, y empezó a introducir su frío dedo a causa del lubricante en su interior. Dolía, pero a la vez le producía placer. Empezó a meterlo y sacarlo, y la respiración de Zayn cada vez se dificultaba más a causa del placer y la excitación. ¿Quién diría que le gustaría esto?
—Oh. —gimió cuando introdujo otro dedo en su interior. Quería tocarse, quería, pero no podía, porque estaba inmovilizado. Se removió, y ella sonrió. Estaba lo suficientemente lubricado. Agarró el vibrador que tenía a su lado y lo cubrió por una capa de lubricante. Lo colocó en su entrada y empezó a introducirlo. Se llevaría una sorpresa al sentirlo vibrar en su interior... Sonrió. —Hm... —gimió. Había llegado al punto. Ella empezó a moverlo, y Zayn flotaba en una nube, disfrutando del placer, en ese dulce punto. Ella apretó el botoncito y el aparato empezó a vibrar. Zayn gimió, alto, muy alto. Nunca había experimentado nada así, y le encantaba. Le encantaba, pero necesitaba... Lo necesitaba... Tocarse, saciarse... —Por favor. —suplicó.
Ella sonrió. Estaba cayendo. —Te prohíbo que te toques. —le dijo ella, malevolamente. Aunque de todos modos, no podía. Pero no lo decía por ahora.
—Por favor... Por favor... —suplicó de nuevo, empezando a perder el control. A ella le encantaba esto. Controlarlo. Lo azotó, y él gimió, se le escapó. Ella se sorprendió. Le había gustado. Empezó a acariciar sus testículos, con las uñas, suavemente, enloqueciéndolo cada vez más. Subió más la mano y posó sus uñas en su glande, rozándolo. Gimió fuerte. —Por favor. —suplicó de nuevo. Mordió su labio con fuerza al sentir la mano de la chica enroscarse en su miembro y empezar a masturbarlo lentamente. Él quería más. Más. Más rápido. —Oh, Dios... Más rápido... Por favor, por favor. —estaba totalmente desesperado. Ella apartó su mano y subió más el nivel del vibrador. —¡No! —gritó Zayn, retorciéndose de placer. No podía, no lo soportaba. Ella disfrutaba de esto. Verlo retorcerse, excitado, desesperado, suplicando... Le encantaba verlo expuesto.
—¿Suficiente? —susurró ella, con malicia.
—Sí, sí, sí... Por favor. —susurró, ansioso, sin fuerzas, suplicando por su liberación.
Ella sonrió y retiró el vibrador de su interior. —Recuerda, no puedes tocarte. Ahora te toco yo. —dijo.
—Sí. —asintió él respirando entrecortadamente.
Dejó el vibrador a un lado y lo desató. —Gírate y túmbate boca a arriba. —ordenó. Zayn obedeció, y esta vez ató sus muñecas a los barrotes de la cama, y se colocó entre sus piernas.
—¿Q-qué vas a hacer ahora? —susurró. Ella sonrió. Algo que no había hecho jamás, pero que ahora mismo tenía la tentación de hacer. Inclinó su cabeza hacia delante y succionó sus testículos. Él gimió y tiró de las esposas. —Oh... Por favor. —suplicó de nuevo. Ella retiró su prepucio y lamió. Él sollozó, sin fuerzas. Necesitaba la liberación, la necesitaba, o de lo contrario se volvería loco. —Por favor... Por favor... No puedo... No puedo. —sollozó.
Suficiente. No sabía por qué, pero ella tampoco quería seguir escuchándolo sollozar, no le gustaba. Al principio sí, pero ya no. Empezó a masturbarlo duramente al mismo tiempo que masajeaba sus testículos, y finalmente, se corrió, gimiendo, gritando. Había sido lo más extremo que había probado jamás, y le había encantado... Le había encantado por muy duro que fuera. Pero ella necesitaba chicos dispuestos a llegar a más.
—Yo no soy para ti, chico...
FIN.

miércoles, 29 de julio de 2015

Juego de celos | Ziall Horalik - Operación "JDC"

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT. | SMUT | Versátiles

Entró al instituto, como siempre, buscando a Zayn con la mirada. Y lo encontró. La sonrisa desapareció de su cara en cuanto lo vio, con ella otra vez.
Amanda.
Bajó la mirada y avanzó. No tenía oportunidad de estar con Zayn, estaba más que claro que a él le gustaba Amanda. No le gustaban los hombres, era obvio, ya que se comía a todas las chicas con la mirada. Pero bueno, de todos modos él ni siquiera sabía sobre sus preferencias. Entró en clase y se sentó en su lugar, tirando la mochila en la mesa de al lado, donde Zayn se sentaba siempre, y las clases estaban a punto de empezar, así que no tardaría en venir.
Mientras estaba sentado en la mesa pensaba. «¿Por qué me he tenido que enamorar de Zayn? ¿Por qué me tienen que gustar los hombres?»

Bufó y puso los codos sobre la mesa, agarrando su cabeza de tal modo que sus mofletes quedaban hinchados. Zayn entró riendo y lo saludó con la mano. Entraba junto a Amanda. Luchó por no rodar los ojos, pero no pudo evitar bufar. —Maldita perra. —murmuró por lo bajo.

Niall y Amanda no se llevaban muy bien, porque ella era la típica puta, y además, Zayn sólo la miraba a ella, y eso, le jodía y mucho. Niall quitó su mochila de la mesa de Zayn, para que pudiera sentarse, pero él pasó de largo y Niall se quedó tieso, medio shockeado.

¿Dónde demonios iba? Giró la cabeza y lo vio, sonriente al lado de Amanda. «¡Y ahora se sentaban juntos!» Se giró de nuevo y tenía ganas de golpear la mesa y romperla. «Perra, perra, perra.» —se repetía internamente. «¡Él es mío!» Le daba tanta rabia. Estaba cabreado, con Amanda, con Zayn, con él mismo y con el mundo entero. No pensaba hablarle. No. Por haberlo dejado plantado. «¡Anda y que se joda!»

La puerta se abrió y por ella entró el profesor, para mejorarle más el día.

Buenos días, alumnos. —saludó el profesor Mendez. Era un hombre de treinta y tantos, pelo negro, ojos verdes y musculoso. Niall lo encontraba atractivo, sí, pero no estaba de buen humor como para pensar en eso ahora. La puerta se abrió por segunda vez y todos estallaron en murmullos. ¿Eh?
Alzó la mirada y lo vio. Liam Payne, su compañero desde siempre. Atractivo, musculoso, simpático... Y gay. De ahí los murmullos. Ayer se le vio besándose con un hombre, y él mismo afirmó que era gay, pero que el hombre con quien se estaba besando simplemente era un rollo. Y lo dijo tan tranquilo. Eso sí que era echarle huevos. Y Niall lo admiraba mucho por aquello. Liam vivía su vida normal y orgulloso de ser gay, a diferencia de él, quien vivía enamorado de su "mejor amigo" que lo había cambiado por una chica, y nadie sabía que a él le gustaban los hombres.

¿Puedo pasar? —dijo Liam en el umbral de la puerta, ignorando los murmullos.

Adelante. —dijo el profesor señalando los pupitres, indicando que se sentara.

Liam buscó un sitio libre con la mirada. El sitio donde él se sentaba habitualmente estaba ocupado por Zayn, así que fue hacia Niall y lo miró. —¿Te importa que me siente? —le preguntó amablemente.

Claro, siéntate. —dijo. No se esperaba ni que preguntara en esa situación, pero lo hizo. Tan cortés como siempre. Se sentó al lado de Niall y se escucharon algunas risas por la parte de detrás.

¡Los dos maricas! —gritó alguien. Los ojos de Niall casi se salieron de sus órbitas y enrojeció. La clase estalló en carcajadas, e incluso le pareció escuchar una risa conocida.

Se dio la vuelta aún sabiendo que sería peor, pero necesitaba comprobarlo. Zayn se reía, junto a Amanda. Y aquello le rompió el corazón. Los ojos de Zayn y los suyos conectaron, y Zayn dejó de reírse. Niall se dio la vuelta de nuevo. Esto era increíble. Zayn, su mejor amigo desde siempre, y por el cual estaba profundamente pillado, se reía de él.
Después de lo ocurrido ni habló ni prestó atención a nada.

¡Basta! —gritó el profesor, imponiendo orden. Aunque fuera joven todos lo respetaban, y cuando él decía basta, era basta.

Lo siento. —parpadeó y se giró hacia Liam, quien miraba su cuaderno con cierto arrepentimiento.

¿Por qué? —dijo. Él no tenía la culpa de nada. La culpa no era de nadie, de hecho no sabía ni lo que acababa de ocurrir. Sólo sabía que detestaba a Zayn, a esa persona a la que llamaba amigo.

Porque te acaban de llamar maricón por mi culpa. —dijo, y lo miró, con ojos sinceros. El corazón de Niall se apretujó en su pecho. No entendía su reacción.

No es tu culpa. —dijo él. «La culpa era de Zayn.» —pensó. Porque era un idiota, un falso, un creído y un puto interesado e infiel. Y lo de infiel no iba en ese sentido. —La culpa la tienen los demás por discriminarte sin razón. No tiene nada de malo ser gay. —dijo él totalmente serio y mirándolo. Liam le sonrió y miró al frente.

Ojalá todos pensaran como tú. —dijo con una media sonrisa.

«Sí, ojalá.» —concordó él, porque obviamente no lo diría en voz alta.
La campana sonó, y Niall frunció el ceño. ¿Ya?

Se levantó de su asiento y recogió su mochila, mirando de reojo a Zayn, quien se le acercaba. Pero él no quería hablar, y menos con él, así que se colgó la mochila al hombro y salió a paso rápido de ahí, sin mirarlo.

¡Niall! —gritó Zayn, para que se detuviera. Entendía su reacción, y tenía todo el derecho del mundo a mandarlo a la mierda después de lo que había pasado, pero Zayn no quería pelearse con él.
Pero él no se detuvo, es más, aceleré el paso. Zayn suspiró.

Zayn, no puedes ir con él si quieres mantener tu reputación aquí. —dijo Amanda cruzando los brazos encima de su pecho, haciendo resaltarlos. Zayn no pudo evitar echarles un vistazo y luego tragó saliva. Niall era su amigo desde siempre.

Pero Niall siempre ha sido mi amigo. —dijo él.

Elige, Zayn. O él o yo. —dijo, y después de eso dio media vuelta y empezó a andar agitando exageradamente sus caderas. Zayn se pasó una mano por el pelo. ¿Y ahora qué?
Niall ya estaba sentado en su lugar, y a su lado, y por desgracia, se sentaba Zayn, y eso no lo dejaba estar tranquilo. Vio a Liam entrar por la puerta y se levantó de golpe para ir con él, su salvación. —Liam, ¿te sientas conmigo? —le preguntó. A Liam eso le extrañó, y no pudo evitar fruncir el ceño.

¿Seguro? —preguntó. Niall asintió efusivamente con la cabeza, mirando la puerta, rogando internamente que no entrara hasta que Liam se sentara. —Vale. —dijo.

Niall corrió hasta su sitio y se sentó, y Liam a su lado. Zayn entró, dispuesto a sentarse con Niall para hablar con él, pero eso se esfumó al verlo junto a Liam. Y sintió su frente arder al verlos sonriendo. ¿Por qué? ¿Porque no podría disculparse?
«Estamos a partes iguales.» —pensó Niall regocijándose por dentro al ver la expresión de Zayn, pero a la vez se sorprendió. Liam soltó una pequeña risa y Niall lo miró.

¿Qué? —preguntó mirándolo. Liam alzó una ceja y miró a Zayn, quien ya se disponía a sentarse al lado de un chico de pelo rizado, y luego a Niall.

Te gusta. —y no era una pregunta, era una afirmación.

¡No! —negó, demasiado alto y demasiado nervioso, y Liam soltó una pequeña carcajada.

Sí. —afirmó. —Pensaba que era el único. —dijo después. Niall jugueteó con sus dedos.

No se lo digas a nadie, por favor. —le suplicó en voz baja. Liam parpadeó, y eso le sorprendió. Claro que no lo diría. No era nadie para hacer eso. Ya sabía las consecuencias de que eso se supiera, y no quería arruinarle la vida.

No diré nada. —prometió. La sinceridad se notaba en su voz, y Niall se fiaba de sus palabras. —Creo que a él también le gustas. —dijo Liam, pero lo decía serio. Niall no sabía si reír, si sonrojarse o si tomarlo en serio, pero al ver su cara y su mirada optó por lo último.

¿Qué? —dijo, sorprendido y con cierta burla. —No, eso es imposible. Zayn no es gay. —dijo intentando convencerse a sí mismo, aunque deseara lo contrario. Liam soltó una pequeña risa. —Tal vez no lo parezca, y tal vez ni siquiera él lo sepa, pero le gustas, simplemente no quiere admitirlo, me pasaba lo mismo al principio. —dijo él, y Niall se lo pensó. Sí. A él también le había pasado. Al principio le parecía imposible, pero terminó dándose cuenta. El problema era: ¿Cuándo se daría Zayn cuenta?

Pero... Él no va admitirlo. —dijo Niall tristemente. Su familia era muy importante en esto de los negocios y necesitaban dar una imagen ejemplar, ¿qué pasaría si Zayn fuera gay? Imaginaoslo.

Pues hagamos que recapacite. —dijo Liam, y Niall alzó una ceja.

¿Cómo? —Liam sonrió.

Dándole celos.


[Aquí está :) No os olvidéis de ver el nuevo trailer y...]



Juego de celos | Ziall Horalik - Prólogo

Autora: Sandra M.P.
NO COPYRIGHT. | SMUT | Versátiles
Niall, cariño, todos sabemos que Zayn es gay. —dijo con cierta burla.
Uhhh... Alguien se está jugando las tetas de silicona. —¿Y qué te hace pensar eso? —dije. Mantén la calma, Niall, tranquiiiilo...
Ella rió. —Oh, vamos, Niall, confiésalo. Lo sabemos todo, os hemos visto.
Ya, pues yo creo que alguien necesita gafas. —dije yo. Y un cerebro.
Rió. —¿Me dirás que no lo habéis hecho en el baño? —hizo una mueca de asco. —Es realmente asqueroso. —dijo agarrando su móvil y enseñándome la pantalla.
Tragué saliva. —¿De dónde coño has sacado eso?
Rió. —Bueno, un amigo estaba en el baño cuando... Entrasteis muy acalorados. ¿Quieres ver el vídeo? —dijo, hablando con superioridad.
Amanda, bórralo. —dije seriamente.
Claro, en cuanto todo el instituto lo haya visto. —dijo dándose la vuelta.
Amanda. —dije alzando la voz. —Sabes que te juegas mucho, ¿no?
Ella sonrió, mirándome con superioridad, como hacía siempre. ¿Por qué me veía inferior exactamente?, ¿por ser gay?
Hum... Nada que el dinero no arregle. —se encogió de hombros.
El padre de Zayn tiene mucho dinero, incluso más que el tuyo, y lo sabes perfectamente, Amanda. —dije, y ella soltó una carcajada.
Lo sé, Niall, ¿y eso qué?
No creo que le siente muy bien que todo el mundo vea ese vídeo. —dije, y ella sonrió victoriosa.
¿Tú crees?
Alcé una ceja. No quiere que nadie sepa que su hijo es gay, así que sí, lo creo. Y además, no le gustaría que humillaran a su hijo, ¿no?
Sí. —dije.
Pues tengo su permiso para hacerlo.

[Nuevo trailer :) https://www.youtube.com/watch?v=gtIL7sBhPOI Ahora subiré el primer capi n.n ]

Flying Angel HeartFlying Angel HeartFlying Angel HeartFlying Angel Heart Flying Angel HeartFlying Angel HeartFlying Angel Heart