NO COPYRIGHT
Zayn Malik nunca fue de tener muchos amigos, podría decirse que no era
lo suyo, supongo que no nació para ellos, que ellos no nacieron para él, y que
todos los demás eran raros, porque él era normal, ellos simplemente eran
diferentes a él, y eso no estaba bien.
Los primeros años en compañía sin contar a su madre, estaban bien para
él. Su madre era la única que lo entendía, porque todos los demás parecían no
entenderlo a él, como si tuviera un distinto lenguaje corporal, como si no
hablaran con el mismo código. Él se decía que estaba bien, porque tal vez ese
no era su nivel y no encontraría a un igual en aquel momento, todavía no era el
tiempo.
Pasados más años, todo empezaba a esclarecerse, todos ellos eran
iguales, pero él no, él no estaba incluido entre esa multitud, sino que estaba
excluido, todos siendo A, y él B. Pero era sólo una B, ¿cómo podría sentirse bien siendo el
diferente, el que no encajaba ahí? Él no debía ser B, él debía ser A, porque
sino nunca encontraría a su mitad, porque ellos no se juntaban con él. B se ve
rodeado de personas y por mucho que intenta entrar no es admitido, los códigos
chocan y efectivamente, ellos no se comprenden, y no encajan. Entonces, ninguno
de ellos es su mitad.
Intenta convertirse en una A, porque él lo necesita, necesita encajar,
y debe ser como ellos, porque B se siente excluido y solo, triste, e inferior.
B se refugia en libros, porque no quiere parecerse a ellos, él está bien como
está, él es feliz así con su pequeño y finalmente encontrado grupo de amigos,
ellos también son B, y también hay un AB, quien contiene mitad de ambas partes,
y hay mucha gente a la que le pasa, tener A+B, pero eso a Zayn no le ocurre. A
pesar de eso, él sigue excluido, porque es el primero en su mente, y es el
único que controla, él es el centro del mundo, su mundo. B con su amigo Liam,
AB, suele juntarse a veces con su grupo de As, pero ellos no lo aceptan, ellos
no encajan, ellos no lo comprenden. Tampoco es que él se sienta bien a su
alrededor, no se siente correcto para B.
Pasan unos cuantos años más, y Liam cada vez es una pieza de
rompecabezas más grande en su mente, y eso le molesta, porque se siente mal
viendo al AB con otras chicas. Pero él se consuela porque todos son hembras, y
él es un macho, y tal vez podría ser el primer macho. Pero todas las parejas
del instituto eran A+A, y B+B, y algunas AB+A,
y AB+B, pero nunca A+B, porque ellos no encajan. Y él no sería la
excepción, porque sería el primer fracasado, y entonces tenía que convertirse
en una A, y entonces él sería una A, y tendría posibilidades de ser la otra
mitad de Liam, la gran pieza de puzzle en su corazón. Fue intentándolo de
nuevo, esta vez con más intensidad.
Fue una desgracia que la intensidad se fuera del carril y se
desbordara, chocando inminentemente sobre él y formando un gran agujero por el
que poco después sería engullido, y entonces él sabría que estaba perdido.
Él ya era una AB, pero no se sentía completo, no estaba completo todavía
porque su gran pieza de puzzle no parecía notarlo, y a veces quería decírselo:
“Liam, he ascendido para ti, ahora podrías ser una pieza más grande para mí, a
mí me gustaría ser tu pieza más grande también”. Pero no lo hacía, eso tal vez
haría que Liam perdiera la pequeña pieza de puzzle que él era para Liam, y él
no quería perderse dentro de aquel puzzle también, porque Zayn empezaba a
sentir un espacio vacío en el lugar de su pieza. ¿Estaría desintegrándose poco
a poco, tal vez? ¿Perderse a él mismo? ¿Es que era eso posible?
Pero Dios, sí lo hizo, él la perdió, él se perdió a sí mismo
completamente, y eso pareció descolocar a su cuerpo también, a nublar su
cerebro, a no poder pensar las cosas con claridad.
Él empezó a caer, caer, caer, cada vez más abajo, hasta que se dio
cuenta de que la pieza de puzzle de las drogas era muy grande, demasiado
grande, y competía con la de Liam, y eso no estaba bien, ¿era correcto que una
pieza de puzzle inanimada fuera tu pieza de puzzle más grande? ¡No! Él era AB
por Liam, para que Liam fuera su gran pieza, así que eso no podía ser correcto,
no.
Liam empezó a complicar las cosas. Llevaba demasiado tiempo con una
chica, A, era una Alfa pura, dulce a la vista de los demás, simpática,
agradable, eso decían los demás. Ella siempre le mostraba una sonrisa,
intentando hacerse su amiga, “arpía”, pensaba Zayn sin dudar. Ella pretendía
quitarle a Liam, y eso no estaba bien, eso era horrible. No podía permitir eso.
Debía alejar a aquella gran Alfa de su Liam como fuera, y debía hacerlo de
forma permanente.
Su cabeza no estaba bien, era muy extraño tener aquellos impulsos. El
AB novato era agresivo, y bastante desconfiado. ¿Era normal tomar todo lo de su
alrededor como una amenaza que prontamente estallaría inminentemente en su contra?
Porque él lo sentía así, todas sus alarmas saltaban y la desconfianza era
activa constantemente, bloqueando a las demás piezas de puzzle. Estaba
haciéndolo mal bloqueando As, porque tal vez acabaría perdiendo las conexiones,
y eso significaba que dejaría de ser una AB, y el vínculo sería muy difícil de
restaurar, y tal vez sería una B para siempre, y Liam no sería su gran pieza de
puzzle. Eso sería horrible.
—Malik,
pareces un tanto mareado... ¿Irritado? ¿No quieres que te molesten ahora?
Su
rostro oscurecía por momentos, estaban detrás de él, detrás de su amigo Ben,
con quien estaba entablando una bonita charla hasta que la vio, aquella Alfa
arpía, estaba sobre su AlfaB, sus piernas estaban rodeando la cintura de Liam,
y sus puños se apretaron. Su Liam.
No
se encontraba bien, sus puños estaban temblando y empezaba a perder la
consciencia de todo a su alrededor a excepción de su Liam y aquella Alfa,
viéndose con claridad.
—Zayn,
voy a llevarte a casa. —una voz exigió, y fue levemente consciente del tirón en
su brazo. Con el ceño fruncido miró a Ben, que tiraba de su brazo, alejándolo
de su AB. ¿Qué? ¿Pretendía que dejara a su hombre en manos de aquella arpía? Ni
hablar. —¡Mierda! ¡Serás cabrón! ¡Me has mordido!
El
AB no lo escuchó, porque no era consciente de las palabras, sólo de las
amenazas cercanas a él, y en ese momento eran Ben, con el contacto físico
bloqueándolo de su meta y aquella Alfa, intentando penetrar dentro de la pieza
de puzzle de Liam.
—¡Liam,
cuidado! —escuchó un chillido y después sintió un fuerte golpe en su cabeza,
tirándolo al suelo. Fue consciente de ambos gritos, tomando el primero como una
amenaza contra él físicamente, y el chillido como que algo ajeno lo estaba
afectando. Quién diría que afectaría tan gravemente después.
Para
su gracia o desgracia, no cumplió su meta, no completamente... Aunque poco
después fue pateado de nuevo a la línea de salida, y la carretera estaba
vallada de grandes muros de metal que él no podría atravesar.
—¡Zayn,
estás loco? ¡Mierda, Tay!, ¿estás bien? —Liam acariciaba su cabeza, estaba
sangrando, y la mano de Liam intentaba que la sangre dejara de salir. —¡Ben,
llévatelo de aquí, joder, se le ha ido la puta olla! —ese ataque fue...
Doloroso... Es decir, los ataques usualmente dolían, pero este era más intenso,
hasta el punto de dejar una brecha atravesando la pieza de Liam, magullándolo.
Zayn tembló en su lugar, mirando a Liam, sólo la expresión de Liam. Él estaba
muy enfadado. ¿Por qué su pieza de puzzle estaba partida? No podía romperse...
No podía hacerlo... ¿Pero y si...? ¿Tal vez eso significaba que había logrado
su cometido y la había alejado de Liam? A lo mejor iban a reemplazarse sus
piezas, Zayn se habría encontrado a sí mismo y estaría juntándose con la pieza
de Liam dentro de él.
Pero
se equivocaba completamente, y la brecha no sólo separó ambos trozos, sino que
uno de ellos se fue, flotando. En la gran parte ahora rota, quedaba un océano,
ellos habían arrastrado una parte de Liam de él, pero se quedó medio vacío,
nada lo ocupó más que la agua salada.
Se
dio cuenta de que aquel océano también era físico. Entonces, lo físicamente
doloroso y las piezas de puzzle tenían una conexión muy fuerte. Estaba
llorando, porque Liam la abrazó con fuerza, y besaba su rostro sin cesar,
diciéndole cosas bonitas, mientras que al AB dudoso le estaba gritando en aquel
momento.
Más
brazos fueron contra él y lograron arrastrarlo por el suelo, lejos de su AB.
“AB... No dejes que te alejen de mí...”
Pero
lo alejaron, y mucho.
Había
perdido el contacto con su AB, y el pequeño trocito de pieza de su AB iba cada
momento perdiendo trozos. Cada vez le daba más miedo, cada día las olas del
océano golpeaban contra la pieza de Liam e iban llevándoselo. Un día, cruzó
palabras con él directamente, y dolió mucho. Un pequeño tsunami hizo que un
gran trozo de Liam fuera engullido por el agua, cada vez más oscura. Zayn sabía
que ahí se cultivaba un gran agujero negro, esta vez, en estado líquido. “Más
dramático, supongo. Me recuerda al Titanic, pero esta vez no será físicamente,
sino que mentalmente... Oh, y tampoco será un iceberg, no es que estuviera en
un banco y me chocara con algo, más bien como cuando los barcos son atacados
por olas constantemente hasta que se hunden y se pierden en el mar”.
—¿Por
qué no quedamos todos esta tarde? Creo que eso estaría guay. —propuso Ben. Su
pequeño vínculo seguía parpadeando débilmente. Aquellas piezas no eran
engullidas por mar, sino que eran fantasmales, parpadeaban intermitentemente
como si en algún momento tuviera que fundirse alguna de las bombillas
imaginarias que las hacían brillar y se apagaran.
—Va,
yo me apunto. —fue Gabriel el que habló. Él prefería que lo llamaran Gab,
porque decía que Gaby era nombre de mujer, pero a Zayn le resultaba más fácil
llamarle Gaby, y a veces se lo decía. Tenía el vínculo menos parpadeante con
Gab, una de las piezas que no encajaba bien en su sistema y era en mayoría,
molesta. Claro está, la pieza más molesta era la Alfa de su chico, sin lugar a
dudas.
—Yo
creo que me quedaré con Tay, para esta noche. —informó Liam, negando su
asistencia. Su alarma vibró provocándole un dolor en el pecho. “Tay tenía que
ser.”
—Comprendido,
va a haber calor en el ambiente. —dijo Ben chasqueando los dedos. Zayn se
irritó todavía más con el chasquido. Fue molesto, y esa hembra no podía
acercarse a Liam, mucho menos de ese modo. La odiaba tanto cuando lo hacía. Más
de lo común. —Pero vamos, Liam, será sólo un rato.
Liam
lo miró dudoso, y por un momento sus ojos se posaron en Zayn, haciendo que su
corazón palpitara y el agua temblara como si estuviera en punto de ebullición.
¿Eso estaría dejando volver a la pieza de Liam o estaría evaporándose para que
dejara un desierto? ¿Y si no era un desierto y era un agujero negro sin fondo?
No podía permitirse perder aquella pieza también. Liam estaba dudando por él.
—No
sé... —murmuró.
—Vamos,
tenemos material, Liam; no vas a aburrirte. Tal vez eso te haga ser más salvaje
con Tay, la pobre parece una virgen de las películas antiguas, debes
corromperla con un poco de pasión.
La
sonrisa de su AB hizo vibrar el suelo bajo sus pies, o eso le pareció a él.
—Está bien... Debería compensarle... Por cierto golpe que le dio uno de mi
pandilla de amigos. —dijo, y las palabras abofetearon contra su mejilla como un
golpe. Eran más ataques para él.
Pero
no dijo nada, y sólo bajó la cabeza.
—Me
gusta cómo hablas, Liam. —aprobó Gab.
—Bien,
entonces, ¿qué os parece en mi casa a las cinco? —preguntó Ben.
—Perfecto.
—respondió Liam.
—Por
mí genial. —dijo Gab.
Los
ojos de Ben se posaron sobre Zayn.
—Sí.
—murmuró.
—Bien,
nos vemos, chicos. —la campana sonó.
Él
estaba impaciente porque llegara la tarde. Debía haber alguna forma para hacer
que la pieza de Liam volviera a su lugar. Cada día era más doloroso, y le
preocupaba más cuán grande estaba haciéndose aquella pieza cruel que estaba
consumiéndolo por dentro haciendo estragos contra su cuerpo.
Tenía
que conseguir que Liam se fijara en él, pero... ¿Cómo lo haría para atraer su
atención? Zayn leía mucho, y veía muchas películas, también escuchaba música.
Él debía seducir a Liam, y la Alfa solía seducirlo usualmente con un beso, a
veces con una caricia. Una vez, llegó a escuchar de más cuando iba a entrar en
el baño de hombres. Literalmente, fue justo cuando la Alfa dijo:
—Fóllame,
Liam, lo necesito.
Fue
un golpe duro contra su sistema también. Se vio obligado a correr lejos de ahí
peleándose consigo mismo, hasta que el miedo de que el trozo de puzzle de Liam
que quedaba fuera también engullido ganó.
Intentaría
seducirlo hoy, a la mínima que se quedaran a solas. Nunca había hecho nada con
otros hombres, mucho menos con mujeres. Después de la Alfa de Liam sabía que no
necesitaba relacionarse con más de su especie. ¿Cómo debía ofrecerse a Liam
exactamente? ¿Debía recitar las mismas palabras que su novia? ¿Dolería aquella
colisión, o sería agradable? Bueno, debía arriesgarse si no quería perder lo
que quedaba de su trozo.
Las
horas pasaron muy lentamente, pero al final el reloj marcó la hora punta,
aunque en aquel momento, era un reloj digital en la pantalla de un móvil. Se
encontraba frente al portal de la casa de Ben, y no tardó en llamar al timbre.
Ben no fue tan rápido abriendo la puerta como él fue en llegar, de eso estaba
seguro.
—Hey,
dear friend, bienvenido. —fue Gab quien perdió la apuesta. Probablemente
fueran a “piedra, papel o tijera” y el perdedor tenía que ir a abrir la puerta.
—El
inglés no es lo tuyo. —le contestó antes de entrar y pasar por su lado. Su
sistema repelía a Gab.
—Hey,
amigo, lamento no haber ido a abrirte, pero no podía jugarme el sofá. —dijo Ben
en su defensa. Su odio hacia Gabriel no era un secreto.
—Da
igual, pero es tu casa, deberías imponer autoridad. —dijo Ben.
—Él
no sirve para estas cosas. —dijo Gabriel pasando junto a Zayn para sentarse en
el suelo. ¿Y encima debería sentarse junto a él en el suelo?
Miró
a Liam brevemente, sentado en el sillón. Antes eran tan estrechos amigos que
Liam permitía que Zayn se sentara sobre sus muslos, haciendo que Gab y Ben se
burlaran de ellos, pero no era importante para los amigos.
Liam
lo miró y pareció leerle la mente, porque hizo una mueca de asco hacia él.
Le
faltó el aire. Se llevó las manos al corazón. Su pieza...
Un
gran océano de agua profunda, azul marino, casi negra estaba en aquel hueco,
completamente vacío ahora. Las olas se agitaban con fuerza dentro de aquel
hueco.
—Zayn,
hey, no te has metido nada todavía, no te tambalees así. —dijo Ben. Intentaba
hacer la gracia, pero Zayn notó el matiz de preocupación en su rostro y las
palabras pronunciadas.
—¿Tienes
mucho? —preguntó.
—Sí,
suficiente. —afirmó Ben.
—¿Ya
tienes ganas de tomar? —preguntó Gab.
—Estás
tomando mucho últimamente. Puede ser peligroso. —murmuró Liam. Zayn desvió las
pupilas, levemente dilatadas por la emoción. Liam seguía preocupándose por él.
—Estaré
bien. —logró decir.
Y
mintió.
Se
sentía cada vez peor, todo era confuso, indoloro... ¿Eso era peor? Era
fantástico.
Sonreía
sin poder evitarlo. No podía sentir el dolor. Los demás sonreían y se reían por
estupideces, y Liam lo miraba como si la pieza de puzzle estuviera de vuelta.
Pero no lo estaba, porque de estarlo Zayn lo sentiría. Y no sentía nada.
—Creo
que será mejor que os quedéis todos a dormir, porque si alguien sale
encontrarán su cuerpo mañana por la mañana. —dijo Ben.
—Pienso
igual que tú. —Gab parecía el único mínimamente consciente, junto a Ben. Liam y
Zayn tomaron de más, supongo que tendrían sus razones. Y las tenían. Ambos
sentían como si les faltara algo. Uno de ellos sabía perfectamente lo que
estaba perdiendo, pero el otro no era consciente de nada. El AB inexperto había
vivido totalmente encerrado en sí mismo, conociendo todas y cada una de las
cosas de su cuerpo viéndolas de una manera distinta. Acostumbrado a vivir a
veces en sincronía, otras en caos, pero él se conocía perfectamente.
No
se dio cuenta, pero Gab y Ben se habían ido.
Parpadeó
y se incorporó con rapidez. No había luz, ¿cuándo se había dormido?
Buscó
a Liam con la mirada y lo vio, en el sofá. Tenía los brazos sobre su rostro y
miraba hacia el techo. Soltaba leves ronquidos, y Zayn sabía que Liam siempre
tuvo el sueño profundo.
Se
levantó sin hacer ruido de su sofá. Sabía que no lo despertaría aún así le
tocaran una serenata en el oído, pero era puro instinto.
Se
sentó sobre sus muslos, con sus rodillas a ambos lados de sus piernas. Mentiría
si dijera que no estaba nervioso. Experimentalmente, acarició el torso de Liam
cubierto por la camiseta. Liam movió un poco los brazos y eso lo alarmó, pero
se relajó cuando se percató de que no se había despertado.
Mordiéndose
los labios, bajó levemente los pantalones de chándal de Liam, percatándose de
que no llevaba nada debajo. Tragó saliva y acarició. Liam apartó sus brazos,
pero seguía durmiendo.
Se
palmeó la frente mentalmente. Debería haberse desnudado, así sería todo más
fácil. Después de haber hecho el amor con Liam recuperaría aquella pieza tan
importante. Se apartó, desnudándose completamente y dejando la ropa en el
suelo.
Volvió
a su posición, pero esta vez, más arriba. Sentía el miembro de Liam bajo su
culo. Empezó a moverse, restregándose. Sintió a Liam, pero seguía durmiendo.
¿Podría hacer el amor en sueños? Aunque... Podría estar soñando con cualquiera.
Gimió
en sueños, murmuró algo, pero no lo entendió.
Entonces
las caderas de Liam también empezaron a moverse. Los ojos del castaño seguían
cerrados. Pero entonces los abrió, y paró.
Pareció
como si fuera a empujar a Zayn y lanzarlo al suelo.
—Zayn,
¿qué coño es esto? —gruñó Liam. No se movió.
—Tú
estás caliente, yo también. Y estoy dispuesto a saciarte. —murmuró. Sintió que
debía ofrecerle eso, porque no tenía nada más que ofrecer. Su cuerpo, ya que su
corazón era un caos, y nadie quería aquel desastre.
—¿Sueles
hacer esto con normalidad? —dijo Liam. Zayn palpó la ironía.
—Nunca
he hecho nada parecido, ni siquiera con mujeres. —confesó, moviéndose una vez
más.
—¿Y
quieres que te folle sin precaución alguna? —dijo Liam.
—No
tengo nada, y no creo que tú tampoco. No vas a embarazarme y es mi primera vez.
Quiero sentirte. —dijo finalmente.
—¿Y
el lubricante qué? —preguntó. —Va a dolerte como si te partieran por la mitad.
No soy pequeño. —dijo.
No
era el momento adecuado para lucir su ego. Aunque cuando se movió un poco más
se fijó en que no era “lucir el ego”, era una clara advertencia.
—Saliva.
—murmuró Zayn.
Liam
se levantó cogiendo a Zayn de los muslos, y éste fue lo suficientemente rápido
como para agarrarse de su cuello. —En cuatro. —dijo.
Pudo
decir que se sorprendió al sentir la caliente humedad, pero se sentía realmente
placentero, mucho, y se sentía correcto.
Lo
preparó con lentitud, y mucho cuidado. Atento en todo momento como si Liam lo
sintiera también.
En
el momento en el que conectaron Zayn escuchaba el palpitar de su corazón en sus
oídos, y se preguntaba si Liam podría oírlo también, pero Zayn no escuchaba del
de su AB. Fueron movimientos lentos al principio, y un dolor agudo, un
grandísimo dolor. Pero valió la pena con lo que vino después. Se sentía como su
hogar, y sabía que podría vivir ahí para siempre, con Liam. No podía ser de
otra forma. Los movimientos pasaron a ser rápidos, fluidos y salvajes. No supo
en qué momento ambos estaban besándose, pero sentía la boca húmeda de Liam
tomar todo lo que podía, y su lengua acariciar cada rincón. Y aquella colisión
húmeda y caliente dentro de él. “Liam”.
Cayó
sobre él, completamente rendido. Él también se liberó, junto a su amado. Ahora
sus cuerpos eran un desastre.
Zayn
estaba sobre su cuerpo desnudo y sucio, concentrándose. No sentía la pieza de
puzzle de Liam. ¿Dónde estaba la pieza?
Fue
arrancado de sus pensamientos al ser desalojado bruscamente de su hogar. Liam
se levantó y subió sus pantalones. Todavía llevaba parte del AB inexperto en su
camiseta, pero no le importó, no a la hora de destruir el vínculo a base de
cañonazos.
—¿Adónde
vas? —murmuró Zayn, viendo a Liam moverse con rapidez.
—Estoy
lo suficientemente bien como para volver a casa. —respondió Liam, cortante.
—¿Qué?
—hizo una mueca de dolor. Pero... Él le había ofrecido todo lo que tenía. ¿Qué
debía ofrecer ahora?
—Tú
lo has dicho: “ambos estábamos calientes”, así que esto no significa nada. Esto
nunca ha pasado, ni volverá a pasar. Amo a Tay, y después de esto no quiero que
camines cerca de mí. —y con aquellas palabras y un portazo, Zayn pudo sentir el
inmenso agujero negro expandiéndose. La desesperación abarcándolo, la tristeza
arrullándolo, y el vacío rodearlo.
Y
sabía entonces, que él estaba perdido.
Su
gran puzzle era Liam, sólo Liam... O lo fue, en aquel momento en el que ambos
llegaron al “Nirvana”, pero ahora era sólo agua salada, puras lágrimas y
un dolor intenso, mortal. Una crisis, una gran ansiedad. Si no tomaba un poco
para sentirse bien, podría terminar haciendo algo estúpido.
Toma
demasiado. Cree que va a desmayarse si toma algo más. Nada es claro a excepción
de lo que quiere ver, y no quiere ver nada, aunque parece que está buscando
algo desesperadamente. Su corazón es un caos, y su cerebro chispea demasiado,
el robot se ha roto y no sabe qué hacer para restaurar los datos de fábrica y
que todo vuelva a ir bien. Volver a nacer y esta vez, querer ser igual a los
demás antes que no encajar.
Camina
solo y llega a su destino. Corta todos los cables y el robot está dejando de
funcionar. En su mente visualiza una imagen. Su corazón de metal chispeando, y
la pieza de puzzle llena de agua roja y densa. También puede sentir aquella
densidad resbalándose sobre sus brazos, bañando su piel.
Y
realmente, no sabe lo que ha pasado, no sabe qué acaba de hacer.
Sólo
sabe que el robot se ha estropeado.
—Bocetos
de piezas de sangre.
Liam
se tensa bajo él y sabe que algo no va bien. Aquel lugar sigue vacío, y eso lo
asusta. Lo mira con unos ojos sin expresión, o él no logra leerla. No sabe si
va a pegarle o si Zayn ha logrado su cometido: recuperar su vital pieza de
puzzle.
—No
ha pasado nada. —murmura Liam.
Zayn
frunce el ceño hacia él. —¿Qué?
—Tú
lo has dicho: “ambos estábamos calientes”. Nos hemos dejado llevar, y
demasiado. No quiero que lo menciones. Nunca. —dijo.
Zayn
parpadeó. —Liam...
Liam
lo apartó con brusquedad y Zayn lo siguió con la mirada, mirando cómo se metía
en el cuarto de baño.
Zayn
se abrazó a sí mismo completamente desnudo, y ahora avergonzado y temeroso,
pero no arrepentido. Lo que había sucedido había sido lo mejor que le había
sucedido en la vida. Como si hubiera tomado la mejor decisión de su vida.
Pasó
media hora sentado en el sofá abrazándose a sí mismo, y Liam en el baño. Mordió
sus labios y se levantó. Su pie desnudo se golpeó con una superficie de metal y
mordió su labio con fuerza, haciéndolo sangrar. Se agachó para agarrar su
pequeño iceberg y abrió la caja de metal. Su perdición.
No
funcionó, Zayn era consciente de sus problemas, completamente consciente, así
que no logró su propósito... Y Liam seguía en el baño.
La
tristeza lo arrolló. Era otra de las pocas veces en las que las drogas lo
afectaban de una manera desoladora, en forma de lágrimas. Molesta agua salada.
No
pudo reprimir los sollozos.
Y
entre el agua que nublaba su vista, vio aquella imagen borrosa. Liam abría la
puerta y su figura parecía venir hacia él.
—Zayn.
—lo llamó.
Pero
él no podía moverse, él estaba abrazando sus rodillas, no miraba a ninguna
parte y no pensaba en nada, sólo escuchaba en blanco.
El
aliento de Liam en la oreja. Aire caliente que hizo vibrar su cuerpo entero. No
sentía nada más, sólo su oreja derecha, podría jurar incluso que podía escuchar
los pensamientos más íntimos de Liam, sin escuchar nada más que su respiración.
—Vuelve.
—susurró.
Y
lentamente fue volviendo del trance como si aquella palabra fuera la contraseña
para desactivar las alarmas.
Ahora
estaba mirando sus ojos marrones y podía leer la tranquilidad, Liam quería que
se tranquilizara.
—Habías
entrado en pánico. —dijo cuando lo vio tragar saliva y parpadear.
—Yo
ya no sé qué más debo ofrecer. —murmuró en voz baja. Pero Liam logró
escucharlo.
—No
te entiendo. —admitió Liam, levemente frustrado.
—Te ofrecería mi corazón Liam, lo juro. —sus ojos miel derretían el chocolate de los ojos castaños. —Pero mi corazón es un desastre, nadie querría algo así. Quise ofrecerte mi cuerpo, nadie más lo había tocado antes. —murmuró. —Bueno... Excepto mi madre, ella solía bañarme cuando era pequeño. —añadió, bajando la mirada al ver que Liam seguía sin expresar ninguna emoción.
—Yo
lo querría. Yo estaría orgulloso de tenerlo, Zayn. —murmuró. Zayn agudizó el
sentido del oído, y todos los demás dejaron de funcionar. —Yo deseo repararlo.
—añadió. La cara de Zayn se sentía caliente, con las manos de Liam sobre sus
mejillas. El tacto había vuelto. —¿Me dejas repararlo? —susurró, compartiendo
el aliento y mirándolo con intensidad. Miel con chocolate.
—Eres
el único que pudo hacerlo, Liam, siempre. —murmuró.
Y
cerrando los ojos juntaron sus labios de nuevo, con una promesa de amor entre
ellos. Podía sentir la pieza de Liam, completa, ocupando todo su corazón. Liam
era todo lo que tenía ahora. Liam y una adicción. Pero Liam lo reparará. Él
cambiará las piezas, y la adicción desaparecerá. Tal vez, un día deje que Liam
entre en su pequeño mundo.
Y
entonces descubrió, que el “Titanic”, nunca se hundió, y llegó a casa, a
salvo.
—Bocetos
de piezas que van en barco.
Liam
se tensa bajo él y sabe que algo no va bien. Él todavía no puede sentir la
pieza de vuelta.
—No ha pasado nada. —dice.
Zayn frunce el ceño y se mueve para mirarlo. Liam mira el
techo sin expresión alguna, su mirada perdida. No lo mira. —¿Qué?
—Que no significa nada. —dice. —Como tú dijiste:
"ambos estábamos calientes". Yo amo a Tay, y no soy gay. —concluye.
—Liam. —agua. Su voz parece quebrada a sus oídos.
Zayn no se ve capaz de oponer resistencia cuando Liam lo mueve. —Creo que te conviene ir a casa. Llamaré a un taxi, no puedes conducir en estas condiciones.
Sabe que Liam lo está vistiendo porque vagamente siente que la tela roza su piel y permanece ahí, escondiendo su piel.
—Te he ofrecido todo lo que tenía. —murmura, mirando fijamente los ojos de Liam, intentando llegar a él.
Liam frunce el ceño. No lo comprende. —No te entiendo. —dice.
—Mi cuerpo… Nadie lo había tomado antes. —explica. —Quería que fueras el primero en tomarme, Liam. —confesó.
Silencio. Y Zayn prefería que el silencio no se hubiera roto jamás.
—Y lo he tomado. —respondió, sin mirarlo. —No tienes más para ofrecerme. Creo que será mejor que nos alejemos, yo no te quiero, Zayn.
Han soltado las cuerdas.
Traga saliva. Las palabras pueden ser muy dolorosas. No siente nada.
Liam recibe un mensaje, porque esta vez el tono de su móvil es el que rompe el silencio.
Siente que Liam lo arrastra, pero no se da cuenta de su rapidez hasta que siente las manos de Liam rozar su cintura. Es entonces cuando se enfoca. Liam está asegurando un cinturón. Él está dentro de un vehículo que va a llevarlo a su casa.
Cuando Liam termina se mueve, y sus ojos se chocan con los de color miel.
Están cerca. Tanto que si alguno de los dos se inclinaba, podrían compartir un último aliento.
Y con las pocas fuerzas que le quedan, Zayn lo hace, pero Liam se aparta con rapidez y cierra la puerta del vehículo con un ruido que resuena en su mente.
Se acabó.
Nadie quiere un muñeco roto pudiendo tener uno nuevo.
Y arranca. Supone que Liam le ha dado su dirección.
—¿Peleas de novios? —dice el taxista intentando romper
aquella aura triste y tensa.
Silencio.
El taxista cierra los ojos y oraciona una maldición.
Abre los ojos. —Pareces drogado. —continúa.
El silencio los rodea de nuevo y el taxista parece darse cuenta de que su cliente no va a hablar.
—Supongo que lo estás. —murmura. Silencio. —Yo tuve un novio. —empieza. —Era un chico muy popular entre las chicas, y para mi desgracia era bisexual. Me puso los cuernos millones de veces. Pero luego llegaba a casa y me decía que me amaba y que era el amor de su vida. —rió sin gracia. —Y me lo creí. —silencio. Mira al moreno por el cristal. Sigue mirando a la nada y no se ha movido. —Un día desperté y me di cuenta de que para él sólo era alguien con quien pasar un buen rato. —se encogió de hombros. —Me mudé. Y ahora estoy aquí. —concluye con brevedad.
El silencio continúa, hasta que finalmente Zayn parece volver del trance. —Y ahora conduces un taxi.
Aunque las palabras no fueran amigables, el taxista las agradecía. Lo miró de nuevo por el cristal, pero seguía mirando un punto fijo, donde no había nada. —Bueno, mejor eso que nada. —responde.
Silencio.
—Él y yo siempre fuimos amigos. Pensé que él me quería, pero me equivoqué. —explico sin ningún detalle.
El taxista parpadeó hacia él y después regresó su mirada a la carretera. —¿Sabes? Nuestras historias se parecen. —dijo.
Zayn parpadea saliendo completamente del trance, y sus ojos se fijan en el chico a través del cristal, son agua cristalina. Está mirando la carretera.
—Tu historia y la mía no se parecen en nada, son problemas distintos. —dice.
Los ojos celestes colisionan por primera vez con los mieles. —Pero por la misma causa.
Permanecen un rato mirándose, hasta que el taxista rompe el contacto visual para devolverlo a la carretera.
Zayn parpadea y mira por la ventana. El sol empieza a salir. Está amaneciendo.
Apoya su frente en la ventana.
—Creo que deberíamos charlar un día. —dice el taxista. Ninguno de los dos se mira, pero uno de ellos reza para que el otro le dé una oportunidad, mientras el otro está pensando.
Algunas personas prefieren arreglar un muñeco antes que tirarlo.
FIN.
Cuando
escribí esto me vinieron tres finales distintos a la mente... Podéis escoger el
que queráis.

