miércoles, 6 de diciembre de 2017

Bocetos de mis piezas de puzzle | Ziam Palik

Autora: Sandra M.P.

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Zayn Malik nunca fue de tener muchos amigos, podría decirse que no era lo suyo, supongo que no nació para ellos, que ellos no nacieron para él, y que todos los demás eran raros, porque él era normal, ellos simplemente eran diferentes a él, y eso no estaba bien.

Los primeros años en compañía sin contar a su madre, estaban bien para él. Su madre era la única que lo entendía, porque todos los demás parecían no entenderlo a él, como si tuviera un distinto lenguaje corporal, como si no hablaran con el mismo código. Él se decía que estaba bien, porque tal vez ese no era su nivel y no encontraría a un igual en aquel momento, todavía no era el tiempo.

Pasados más años, todo empezaba a esclarecerse, todos ellos eran iguales, pero él no, él no estaba incluido entre esa multitud, sino que estaba excluido, todos siendo A, y él B. Pero era sólo una B,  ¿cómo podría sentirse bien siendo el diferente, el que no encajaba ahí? Él no debía ser B, él debía ser A, porque sino nunca encontraría a su mitad, porque ellos no se juntaban con él. B se ve rodeado de personas y por mucho que intenta entrar no es admitido, los códigos chocan y efectivamente, ellos no se comprenden, y no encajan. Entonces, ninguno de ellos es su mitad.

Intenta convertirse en una A, porque él lo necesita, necesita encajar, y debe ser como ellos, porque B se siente excluido y solo, triste, e inferior. B se refugia en libros, porque no quiere parecerse a ellos, él está bien como está, él es feliz así con su pequeño y finalmente encontrado grupo de amigos, ellos también son B, y también hay un AB, quien contiene mitad de ambas partes, y hay mucha gente a la que le pasa, tener A+B, pero eso a Zayn no le ocurre. A pesar de eso, él sigue excluido, porque es el primero en su mente, y es el único que controla, él es el centro del mundo, su mundo. B con su amigo Liam, AB, suele juntarse a veces con su grupo de As, pero ellos no lo aceptan, ellos no encajan, ellos no lo comprenden. Tampoco es que él se sienta bien a su alrededor, no se siente correcto para B.

Pasan unos cuantos años más, y Liam cada vez es una pieza de rompecabezas más grande en su mente, y eso le molesta, porque se siente mal viendo al AB con otras chicas. Pero él se consuela porque todos son hembras, y él es un macho, y tal vez podría ser el primer macho. Pero todas las parejas del instituto eran A+A, y B+B, y algunas AB+A,  y AB+B, pero nunca A+B, porque ellos no encajan. Y él no sería la excepción, porque sería el primer fracasado, y entonces tenía que convertirse en una A, y entonces él sería una A, y tendría posibilidades de ser la otra mitad de Liam, la gran pieza de puzzle en su corazón. Fue intentándolo de nuevo, esta vez con más intensidad.

Fue una desgracia que la intensidad se fuera del carril y se desbordara, chocando inminentemente sobre él y formando un gran agujero por el que poco después sería engullido, y entonces él sabría que estaba perdido.

Él ya era una AB, pero no se sentía completo, no estaba completo todavía porque su gran pieza de puzzle no parecía notarlo, y a veces quería decírselo: “Liam, he ascendido para ti, ahora podrías ser una pieza más grande para mí, a mí me gustaría ser tu pieza más grande también”. Pero no lo hacía, eso tal vez haría que Liam perdiera la pequeña pieza de puzzle que él era para Liam, y él no quería perderse dentro de aquel puzzle también, porque Zayn empezaba a sentir un espacio vacío en el lugar de su pieza. ¿Estaría desintegrándose poco a poco, tal vez? ¿Perderse a él mismo? ¿Es que era eso posible?
Pero Dios, sí lo hizo, él la perdió, él se perdió a sí mismo completamente, y eso pareció descolocar a su cuerpo también, a nublar su cerebro, a no poder pensar las cosas con claridad.

Él empezó a caer, caer, caer, cada vez más abajo, hasta que se dio cuenta de que la pieza de puzzle de las drogas era muy grande, demasiado grande, y competía con la de Liam, y eso no estaba bien, ¿era correcto que una pieza de puzzle inanimada fuera tu pieza de puzzle más grande? ¡No! Él era AB por Liam, para que Liam fuera su gran pieza, así que eso no podía ser correcto, no.

Liam empezó a complicar las cosas. Llevaba demasiado tiempo con una chica, A, era una Alfa pura, dulce a la vista de los demás, simpática, agradable, eso decían los demás. Ella siempre le mostraba una sonrisa, intentando hacerse su amiga, “arpía”, pensaba Zayn sin dudar. Ella pretendía quitarle a Liam, y eso no estaba bien, eso era horrible. No podía permitir eso. Debía alejar a aquella gran Alfa de su Liam como fuera, y debía hacerlo de forma permanente.

Su cabeza no estaba bien, era muy extraño tener aquellos impulsos. El AB novato era agresivo, y bastante desconfiado. ¿Era normal tomar todo lo de su alrededor como una amenaza que prontamente estallaría inminentemente en su contra? Porque él lo sentía así, todas sus alarmas saltaban y la desconfianza era activa constantemente, bloqueando a las demás piezas de puzzle. Estaba haciéndolo mal bloqueando As, porque tal vez acabaría perdiendo las conexiones, y eso significaba que dejaría de ser una AB, y el vínculo sería muy difícil de restaurar, y tal vez sería una B para siempre, y Liam no sería su gran pieza de puzzle. Eso sería horrible.

—Malik, pareces un tanto mareado... ¿Irritado? ¿No quieres que te molesten ahora?

Su rostro oscurecía por momentos, estaban detrás de él, detrás de su amigo Ben, con quien estaba entablando una bonita charla hasta que la vio, aquella Alfa arpía, estaba sobre su AlfaB, sus piernas estaban rodeando la cintura de Liam, y sus puños se apretaron. Su Liam.
No se encontraba bien, sus puños estaban temblando y empezaba a perder la consciencia de todo a su alrededor a excepción de su Liam y aquella Alfa, viéndose con claridad.

—Zayn, voy a llevarte a casa. —una voz exigió, y fue levemente consciente del tirón en su brazo. Con el ceño fruncido miró a Ben, que tiraba de su brazo, alejándolo de su AB. ¿Qué? ¿Pretendía que dejara a su hombre en manos de aquella arpía? Ni hablar. —¡Mierda! ¡Serás cabrón! ¡Me has mordido!

El AB no lo escuchó, porque no era consciente de las palabras, sólo de las amenazas cercanas a él, y en ese momento eran Ben, con el contacto físico bloqueándolo de su meta y aquella Alfa, intentando penetrar dentro de la pieza de puzzle de Liam.

—¡Liam, cuidado! —escuchó un chillido y después sintió un fuerte golpe en su cabeza, tirándolo al suelo. Fue consciente de ambos gritos, tomando el primero como una amenaza contra él físicamente, y el chillido como que algo ajeno lo estaba afectando. Quién diría que afectaría tan gravemente después.

Para su gracia o desgracia, no cumplió su meta, no completamente... Aunque poco después fue pateado de nuevo a la línea de salida, y la carretera estaba vallada de grandes muros de metal que él no podría atravesar.

—¡Zayn, estás loco? ¡Mierda, Tay!, ¿estás bien? —Liam acariciaba su cabeza, estaba sangrando, y la mano de Liam intentaba que la sangre dejara de salir. —¡Ben, llévatelo de aquí, joder, se le ha ido la puta olla! —ese ataque fue... Doloroso... Es decir, los ataques usualmente dolían, pero este era más intenso, hasta el punto de dejar una brecha atravesando la pieza de Liam, magullándolo. Zayn tembló en su lugar, mirando a Liam, sólo la expresión de Liam. Él estaba muy enfadado. ¿Por qué su pieza de puzzle estaba partida? No podía romperse... No podía hacerlo... ¿Pero y si...? ¿Tal vez eso significaba que había logrado su cometido y la había alejado de Liam? A lo mejor iban a reemplazarse sus piezas, Zayn se habría encontrado a sí mismo y estaría juntándose con la pieza de Liam dentro de él.

Pero se equivocaba completamente, y la brecha no sólo separó ambos trozos, sino que uno de ellos se fue, flotando. En la gran parte ahora rota, quedaba un océano, ellos habían arrastrado una parte de Liam de él, pero se quedó medio vacío, nada lo ocupó más que la agua salada.

Se dio cuenta de que aquel océano también era físico. Entonces, lo físicamente doloroso y las piezas de puzzle tenían una conexión muy fuerte. Estaba llorando, porque Liam la abrazó con fuerza, y besaba su rostro sin cesar, diciéndole cosas bonitas, mientras que al AB dudoso le estaba gritando en aquel momento.
Más brazos fueron contra él y lograron arrastrarlo por el suelo, lejos de su AB. “AB... No dejes que te alejen de mí...”

Pero lo alejaron, y mucho.

Había perdido el contacto con su AB, y el pequeño trocito de pieza de su AB iba cada momento perdiendo trozos. Cada vez le daba más miedo, cada día las olas del océano golpeaban contra la pieza de Liam e iban llevándoselo. Un día, cruzó palabras con él directamente, y dolió mucho. Un pequeño tsunami hizo que un gran trozo de Liam fuera engullido por el agua, cada vez más oscura. Zayn sabía que ahí se cultivaba un gran agujero negro, esta vez, en estado líquido. “Más dramático, supongo. Me recuerda al Titanic, pero esta vez no será físicamente, sino que mentalmente... Oh, y tampoco será un iceberg, no es que estuviera en un banco y me chocara con algo, más bien como cuando los barcos son atacados por olas constantemente hasta que se hunden y se pierden en el mar”.

—¿Por qué no quedamos todos esta tarde? Creo que eso estaría guay. —propuso Ben. Su pequeño vínculo seguía parpadeando débilmente. Aquellas piezas no eran engullidas por mar, sino que eran fantasmales, parpadeaban intermitentemente como si en algún momento tuviera que fundirse alguna de las bombillas imaginarias que las hacían brillar y se apagaran.

—Va, yo me apunto. —fue Gabriel el que habló. Él prefería que lo llamaran Gab, porque decía que Gaby era nombre de mujer, pero a Zayn le resultaba más fácil llamarle Gaby, y a veces se lo decía. Tenía el vínculo menos parpadeante con Gab, una de las piezas que no encajaba bien en su sistema y era en mayoría, molesta. Claro está, la pieza más molesta era la Alfa de su chico, sin lugar a dudas.

—Yo creo que me quedaré con Tay, para esta noche. —informó Liam, negando su asistencia. Su alarma vibró provocándole un dolor en el pecho. “Tay tenía que ser.”

—Comprendido, va a haber calor en el ambiente. —dijo Ben chasqueando los dedos. Zayn se irritó todavía más con el chasquido. Fue molesto, y esa hembra no podía acercarse a Liam, mucho menos de ese modo. La odiaba tanto cuando lo hacía. Más de lo común. —Pero vamos, Liam, será sólo un rato.

Liam lo miró dudoso, y por un momento sus ojos se posaron en Zayn, haciendo que su corazón palpitara y el agua temblara como si estuviera en punto de ebullición. ¿Eso estaría dejando volver a la pieza de Liam o estaría evaporándose para que dejara un desierto? ¿Y si no era un desierto y era un agujero negro sin fondo? No podía permitirse perder aquella pieza también. Liam estaba dudando por él.

—No sé... —murmuró.

—Vamos, tenemos material, Liam; no vas a aburrirte. Tal vez eso te haga ser más salvaje con Tay, la pobre parece una virgen de las películas antiguas, debes corromperla con un poco de pasión.

La sonrisa de su AB hizo vibrar el suelo bajo sus pies, o eso le pareció a él. —Está bien... Debería compensarle... Por cierto golpe que le dio uno de mi pandilla de amigos. —dijo, y las palabras abofetearon contra su mejilla como un golpe. Eran más ataques para él.
Pero no dijo nada, y sólo bajó la cabeza.

—Me gusta cómo hablas, Liam. —aprobó Gab.

—Bien, entonces, ¿qué os parece en mi casa a las cinco? —preguntó Ben.

—Perfecto. —respondió Liam.

—Por mí genial. —dijo Gab.

Los ojos de Ben se posaron sobre Zayn.

—Sí. —murmuró.

—Bien, nos vemos, chicos. —la campana sonó.

Él estaba impaciente porque llegara la tarde. Debía haber alguna forma para hacer que la pieza de Liam volviera a su lugar. Cada día era más doloroso, y le preocupaba más cuán grande estaba haciéndose aquella pieza cruel que estaba consumiéndolo por dentro haciendo estragos contra su cuerpo.
Tenía que conseguir que Liam se fijara en él, pero... ¿Cómo lo haría para atraer su atención? Zayn leía mucho, y veía muchas películas, también escuchaba música. Él debía seducir a Liam, y la Alfa solía seducirlo usualmente con un beso, a veces con una caricia. Una vez, llegó a escuchar de más cuando iba a entrar en el baño de hombres. Literalmente, fue justo cuando la Alfa dijo:

—Fóllame, Liam, lo necesito.

Fue un golpe duro contra su sistema también. Se vio obligado a correr lejos de ahí peleándose consigo mismo, hasta que el miedo de que el trozo de puzzle de Liam que quedaba fuera también engullido ganó.
Intentaría seducirlo hoy, a la mínima que se quedaran a solas. Nunca había hecho nada con otros hombres, mucho menos con mujeres. Después de la Alfa de Liam sabía que no necesitaba relacionarse con más de su especie. ¿Cómo debía ofrecerse a Liam exactamente? ¿Debía recitar las mismas palabras que su novia? ¿Dolería aquella colisión, o sería agradable? Bueno, debía arriesgarse si no quería perder lo que quedaba de su trozo.

Las horas pasaron muy lentamente, pero al final el reloj marcó la hora punta, aunque en aquel momento, era un reloj digital en la pantalla de un móvil. Se encontraba frente al portal de la casa de Ben, y no tardó en llamar al timbre. Ben no fue tan rápido abriendo la puerta como él fue en llegar, de eso estaba seguro.

—Hey, dear friend, bienvenido. —fue Gab quien perdió la apuesta. Probablemente fueran a “piedra, papel o tijera” y el perdedor tenía que ir a abrir la puerta.

—El inglés no es lo tuyo. —le contestó antes de entrar y pasar por su lado. Su sistema repelía a Gab.

—Hey, amigo, lamento no haber ido a abrirte, pero no podía jugarme el sofá. —dijo Ben en su defensa. Su odio hacia Gabriel no era un secreto.

—Da igual, pero es tu casa, deberías imponer autoridad. —dijo Ben.

—Él no sirve para estas cosas. —dijo Gabriel pasando junto a Zayn para sentarse en el suelo. ¿Y encima debería sentarse junto a él en el suelo?

Miró a Liam brevemente, sentado en el sillón. Antes eran tan estrechos amigos que Liam permitía que Zayn se sentara sobre sus muslos, haciendo que Gab y Ben se burlaran de ellos, pero no era importante para los amigos.
Liam lo miró y pareció leerle la mente, porque hizo una mueca de asco hacia él.
Le faltó el aire. Se llevó las manos al corazón. Su pieza...
Un gran océano de agua profunda, azul marino, casi negra estaba en aquel hueco, completamente vacío ahora. Las olas se agitaban con fuerza dentro de aquel hueco.

—Zayn, hey, no te has metido nada todavía, no te tambalees así. —dijo Ben. Intentaba hacer la gracia, pero Zayn notó el matiz de preocupación en su rostro y las palabras pronunciadas.

—¿Tienes mucho? —preguntó.

—Sí, suficiente. —afirmó Ben.

—¿Ya tienes ganas de tomar? —preguntó Gab.

—Estás tomando mucho últimamente. Puede ser peligroso. —murmuró Liam. Zayn desvió las pupilas, levemente dilatadas por la emoción. Liam seguía preocupándose por él.

—Estaré bien. —logró decir.

Y mintió.

Se sentía cada vez peor, todo era confuso, indoloro... ¿Eso era peor? Era fantástico.
Sonreía sin poder evitarlo. No podía sentir el dolor. Los demás sonreían y se reían por estupideces, y Liam lo miraba como si la pieza de puzzle estuviera de vuelta. Pero no lo estaba, porque de estarlo Zayn lo sentiría. Y no sentía nada.

—Creo que será mejor que os quedéis todos a dormir, porque si alguien sale encontrarán su cuerpo mañana por la mañana. —dijo Ben.

—Pienso igual que tú. —Gab parecía el único mínimamente consciente, junto a Ben. Liam y Zayn tomaron de más, supongo que tendrían sus razones. Y las tenían. Ambos sentían como si les faltara algo. Uno de ellos sabía perfectamente lo que estaba perdiendo, pero el otro no era consciente de nada. El AB inexperto había vivido totalmente encerrado en sí mismo, conociendo todas y cada una de las cosas de su cuerpo viéndolas de una manera distinta. Acostumbrado a vivir a veces en sincronía, otras en caos, pero él se conocía perfectamente.

No se dio cuenta, pero Gab y Ben se habían ido.
Parpadeó y se incorporó con rapidez. No había luz, ¿cuándo se había dormido?
Buscó a Liam con la mirada y lo vio, en el sofá. Tenía los brazos sobre su rostro y miraba hacia el techo. Soltaba leves ronquidos, y Zayn sabía que Liam siempre tuvo el sueño profundo.

Se levantó sin hacer ruido de su sofá. Sabía que no lo despertaría aún así le tocaran una serenata en el oído, pero era puro instinto.

Se sentó sobre sus muslos, con sus rodillas a ambos lados de sus piernas. Mentiría si dijera que no estaba nervioso. Experimentalmente, acarició el torso de Liam cubierto por la camiseta. Liam movió un poco los brazos y eso lo alarmó, pero se relajó cuando se percató de que no se había despertado.
Mordiéndose los labios, bajó levemente los pantalones de chándal de Liam, percatándose de que no llevaba nada debajo. Tragó saliva y acarició. Liam apartó sus brazos, pero seguía durmiendo.

Se palmeó la frente mentalmente. Debería haberse desnudado, así sería todo más fácil. Después de haber hecho el amor con Liam recuperaría aquella pieza tan importante. Se apartó, desnudándose completamente y dejando la ropa en el suelo.
Volvió a su posición, pero esta vez, más arriba. Sentía el miembro de Liam bajo su culo. Empezó a moverse, restregándose. Sintió a Liam, pero seguía durmiendo. ¿Podría hacer el amor en sueños? Aunque... Podría estar soñando con cualquiera.
Gimió en sueños, murmuró algo, pero no lo entendió.

Entonces las caderas de Liam también empezaron a moverse. Los ojos del castaño seguían cerrados. Pero entonces los abrió, y paró.
Pareció como si fuera a empujar a Zayn y lanzarlo al suelo.

—Zayn, ¿qué coño es esto? —gruñó Liam. No se movió.

—Tú estás caliente, yo también. Y estoy dispuesto a saciarte. —murmuró. Sintió que debía ofrecerle eso, porque no tenía nada más que ofrecer. Su cuerpo, ya que su corazón era un caos, y nadie quería aquel desastre.

—¿Sueles hacer esto con normalidad? —dijo Liam. Zayn palpó la ironía.

—Nunca he hecho nada parecido, ni siquiera con mujeres. —confesó, moviéndose una vez más.

—¿Y quieres que te folle sin precaución alguna? —dijo Liam.

—No tengo nada, y no creo que tú tampoco. No vas a embarazarme y es mi primera vez. Quiero sentirte. —dijo finalmente.

—¿Y el lubricante qué? —preguntó. —Va a dolerte como si te partieran por la mitad. No soy pequeño. —dijo.

No era el momento adecuado para lucir su ego. Aunque cuando se movió un poco más se fijó en que no era “lucir el ego”, era una clara advertencia.

—Saliva. —murmuró Zayn.

Liam se levantó cogiendo a Zayn de los muslos, y éste fue lo suficientemente rápido como para agarrarse de su cuello. —En cuatro. —dijo.

Pudo decir que se sorprendió al sentir la caliente humedad, pero se sentía realmente placentero, mucho, y se sentía correcto.
Lo preparó con lentitud, y mucho cuidado. Atento en todo momento como si Liam lo sintiera también.
En el momento en el que conectaron Zayn escuchaba el palpitar de su corazón en sus oídos, y se preguntaba si Liam podría oírlo también, pero Zayn no escuchaba del de su AB. Fueron movimientos lentos al principio, y un dolor agudo, un grandísimo dolor. Pero valió la pena con lo que vino después. Se sentía como su hogar, y sabía que podría vivir ahí para siempre, con Liam. No podía ser de otra forma. Los movimientos pasaron a ser rápidos, fluidos y salvajes. No supo en qué momento ambos estaban besándose, pero sentía la boca húmeda de Liam tomar todo lo que podía, y su lengua acariciar cada rincón. Y aquella colisión húmeda y caliente dentro de él. “Liam”.
Cayó sobre él, completamente rendido. Él también se liberó, junto a su amado. Ahora sus cuerpos eran un desastre.

Zayn estaba sobre su cuerpo desnudo y sucio, concentrándose. No sentía la pieza de puzzle de Liam. ¿Dónde estaba la pieza?

Fue arrancado de sus pensamientos al ser desalojado bruscamente de su hogar. Liam se levantó y subió sus pantalones. Todavía llevaba parte del AB inexperto en su camiseta, pero no le importó, no a la hora de destruir el vínculo a base de cañonazos.

—¿Adónde vas? —murmuró Zayn, viendo a Liam moverse con rapidez.

—Estoy lo suficientemente bien como para volver a casa. —respondió Liam, cortante.

—¿Qué? —hizo una mueca de dolor. Pero... Él le había ofrecido todo lo que tenía. ¿Qué debía ofrecer ahora?

—Tú lo has dicho: “ambos estábamos calientes”, así que esto no significa nada. Esto nunca ha pasado, ni volverá a pasar. Amo a Tay, y después de esto no quiero que camines cerca de mí. —y con aquellas palabras y un portazo, Zayn pudo sentir el inmenso agujero negro expandiéndose. La desesperación abarcándolo, la tristeza arrullándolo, y el vacío rodearlo.

Y sabía entonces, que él estaba perdido.

Su gran puzzle era Liam, sólo Liam... O lo fue, en aquel momento en el que ambos llegaron al “Nirvana”, pero ahora era sólo agua salada, puras lágrimas y un dolor intenso, mortal. Una crisis, una gran ansiedad. Si no tomaba un poco para sentirse bien, podría terminar haciendo algo estúpido.

Toma demasiado. Cree que va a desmayarse si toma algo más. Nada es claro a excepción de lo que quiere ver, y no quiere ver nada, aunque parece que está buscando algo desesperadamente. Su corazón es un caos, y su cerebro chispea demasiado, el robot se ha roto y no sabe qué hacer para restaurar los datos de fábrica y que todo vuelva a ir bien. Volver a nacer y esta vez, querer ser igual a los demás antes que no encajar.

Camina solo y llega a su destino. Corta todos los cables y el robot está dejando de funcionar. En su mente visualiza una imagen. Su corazón de metal chispeando, y la pieza de puzzle llena de agua roja y densa. También puede sentir aquella densidad resbalándose sobre sus brazos, bañando su piel.

Y realmente, no sabe lo que ha pasado, no sabe qué acaba de hacer.

Sólo sabe que el robot se ha estropeado.

—Bocetos de piezas de sangre.

Liam se tensa bajo él y sabe que algo no va bien. Aquel lugar sigue vacío, y eso lo asusta. Lo mira con unos ojos sin expresión, o él no logra leerla. No sabe si va a pegarle o si Zayn ha logrado su cometido: recuperar su vital pieza de puzzle.

—No ha pasado nada. —murmura Liam.

Zayn frunce el ceño hacia él. —¿Qué?

—Tú lo has dicho: “ambos estábamos calientes”. Nos hemos dejado llevar, y demasiado. No quiero que lo menciones. Nunca. —dijo.

Zayn parpadeó. —Liam...

Liam lo apartó con brusquedad y Zayn lo siguió con la mirada, mirando cómo se metía en el cuarto de baño.
Zayn se abrazó a sí mismo completamente desnudo, y ahora avergonzado y temeroso, pero no arrepentido. Lo que había sucedido había sido lo mejor que le había sucedido en la vida. Como si hubiera tomado la mejor decisión de su vida.

Pasó media hora sentado en el sofá abrazándose a sí mismo, y Liam en el baño. Mordió sus labios y se levantó. Su pie desnudo se golpeó con una superficie de metal y mordió su labio con fuerza, haciéndolo sangrar. Se agachó para agarrar su pequeño iceberg y abrió la caja de metal. Su perdición.

No funcionó, Zayn era consciente de sus problemas, completamente consciente, así que no logró su propósito... Y Liam seguía en el baño.

La tristeza lo arrolló. Era otra de las pocas veces en las que las drogas lo afectaban de una manera desoladora, en forma de lágrimas. Molesta agua salada.
No pudo reprimir los sollozos.
Y entre el agua que nublaba su vista, vio aquella imagen borrosa. Liam abría la puerta y su figura parecía venir hacia él.

—Zayn. —lo llamó.

Pero él no podía moverse, él estaba abrazando sus rodillas, no miraba a ninguna parte y no pensaba en nada, sólo escuchaba en blanco.

El aliento de Liam en la oreja. Aire caliente que hizo vibrar su cuerpo entero. No sentía nada más, sólo su oreja derecha, podría jurar incluso que podía escuchar los pensamientos más íntimos de Liam, sin escuchar nada más que su respiración.

—Vuelve. —susurró.

Y lentamente fue volviendo del trance como si aquella palabra fuera la contraseña para desactivar las alarmas.
Ahora estaba mirando sus ojos marrones y podía leer la tranquilidad, Liam quería que se tranquilizara.

—Habías entrado en pánico. —dijo cuando lo vio tragar saliva y parpadear.

—Yo ya no sé qué más debo ofrecer. —murmuró en voz baja. Pero Liam logró escucharlo.

—No te entiendo. —admitió Liam, levemente frustrado.

—Te ofrecería mi corazón Liam, lo juro. —sus ojos miel derretían el chocolate de los ojos castaños. —Pero mi corazón es un desastre, nadie querría algo así. Quise ofrecerte mi cuerpo, nadie más lo había tocado antes. —murmuró. —Bueno... Excepto mi madre, ella solía bañarme cuando era pequeño. —añadió, bajando la mirada al ver que Liam seguía sin expresar ninguna emoción.

—Yo lo querría. Yo estaría orgulloso de tenerlo, Zayn. —murmuró. Zayn agudizó el sentido del oído, y todos los demás dejaron de funcionar. —Yo deseo repararlo. —añadió. La cara de Zayn se sentía caliente, con las manos de Liam sobre sus mejillas. El tacto había vuelto. —¿Me dejas repararlo? —susurró, compartiendo el aliento y mirándolo con intensidad. Miel con chocolate.

—Eres el único que pudo hacerlo, Liam, siempre. —murmuró.

Y cerrando los ojos juntaron sus labios de nuevo, con una promesa de amor entre ellos. Podía sentir la pieza de Liam, completa, ocupando todo su corazón. Liam era todo lo que tenía ahora. Liam y una adicción. Pero Liam lo reparará. Él cambiará las piezas, y la adicción desaparecerá. Tal vez, un día deje que Liam entre en su pequeño mundo.

Y entonces descubrió, que el “Titanic”, nunca se hundió, y llegó a casa, a salvo.

—Bocetos de piezas que van en barco.

Liam se tensa bajo él y sabe que algo no va bien. Él todavía no puede sentir la pieza de vuelta.

—No ha pasado nada. —dice.

Zayn frunce el ceño y se mueve para mirarlo. Liam mira el techo sin expresión alguna, su mirada perdida. No lo mira. —¿Qué?
—Que no significa nada. —dice. —Como tú dijiste: "ambos estábamos calientes". Yo amo a Tay, y no soy gay. —concluye.

—Liam. —agua. Su voz parece quebrada a sus oídos.

Zayn no se ve capaz de oponer resistencia cuando Liam lo mueve. —Creo que te conviene ir a casa. Llamaré a un taxi, no puedes conducir en estas condiciones.

Sabe que Liam lo está vistiendo porque vagamente siente que la tela roza su piel y permanece ahí, escondiendo su piel.

—Te he ofrecido todo lo que tenía. —murmura, mirando fijamente los ojos de Liam, intentando llegar a él.

Liam frunce el ceño. No lo comprende. —No te entiendo. —dice.

—Mi cuerpo… Nadie lo había tomado antes. —explica. —Quería que fueras el primero en tomarme, Liam. —confesó.

Silencio. Y Zayn prefería que el silencio no se hubiera roto jamás.

—Y lo he tomado. —respondió, sin mirarlo. —No tienes más para ofrecerme. Creo que será mejor que nos alejemos, yo no te quiero, Zayn.

Han soltado las cuerdas.

Traga saliva. Las palabras pueden ser muy dolorosas. No siente nada.

Liam recibe un mensaje, porque esta vez el tono de su móvil es el que rompe el silencio.

Siente que Liam lo arrastra, pero no se da cuenta de su rapidez hasta que siente las manos de Liam rozar su cintura. Es entonces cuando se enfoca. Liam está asegurando un cinturón. Él está dentro de un vehículo que va a llevarlo a su casa.

Cuando Liam termina se mueve, y sus ojos se chocan con los de color miel.
Están cerca. Tanto que si alguno de los dos se inclinaba, podrían compartir un último aliento.

Y con las pocas fuerzas que le quedan, Zayn lo hace, pero Liam se aparta con rapidez y cierra la puerta del vehículo con un ruido que resuena en su mente.

Se acabó.

Nadie quiere un muñeco roto pudiendo tener uno nuevo.

Y arranca. Supone que Liam le ha dado su dirección.
—¿Peleas de novios? —dice el taxista intentando romper aquella aura triste y tensa.

Silencio.

El taxista cierra los ojos y oraciona una maldición.

Abre los ojos. —Pareces drogado. —continúa.

El silencio los rodea de nuevo y el taxista parece darse cuenta de que su cliente no va a hablar.

—Supongo que lo estás. —murmura. Silencio. —Yo tuve un novio. —empieza. —Era un chico muy popular entre las chicas, y para mi desgracia era bisexual. Me puso los cuernos millones de veces. Pero luego llegaba a casa y me decía que me amaba y que era el amor de su vida. —rió sin gracia. —Y me lo creí. —silencio. Mira al moreno por el cristal. Sigue mirando a la nada y no se ha movido. —Un día desperté y me di cuenta de que para él sólo era alguien con quien pasar un buen rato. —se encogió de hombros. —Me mudé. Y ahora estoy aquí. —concluye con brevedad.

El silencio continúa, hasta que finalmente Zayn parece volver del trance. —Y ahora conduces un taxi.

Aunque las palabras no fueran amigables, el taxista las agradecía. Lo miró de nuevo por el cristal, pero seguía mirando un punto fijo, donde no había nada. —Bueno, mejor eso que nada. —responde.

Silencio.

—Él y yo siempre fuimos amigos. Pensé que él me quería, pero me equivoqué. —explico sin ningún detalle.

El taxista parpadeó hacia él y después regresó su mirada a la carretera. —¿Sabes? Nuestras historias se parecen. —dijo.

Zayn parpadea saliendo completamente del trance, y sus ojos se fijan en el chico a través del cristal, son agua cristalina. Está mirando la carretera.

—Tu historia y la mía no se parecen en nada, son problemas distintos. —dice.

Los ojos celestes colisionan por primera vez con los mieles. —Pero por la misma causa.

Permanecen un rato mirándose, hasta que el taxista rompe el contacto visual para devolverlo a la carretera.
Zayn parpadea y mira por la ventana. El sol empieza a salir. Está amaneciendo.

Apoya su frente en la ventana.

—Creo que deberíamos charlar un día. —dice el taxista. Ninguno de los dos se mira, pero uno de ellos reza para que el otro le dé una oportunidad, mientras el otro está pensando.

Algunas personas prefieren arreglar un muñeco antes que tirarlo.

FIN.

Cuando escribí esto me vinieron tres finales distintos a la mente... Podéis escoger el que queráis.
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