jueves, 20 de agosto de 2015

PlayBoy | Zayn Malik, Larry Stylinson, Niam Hayne - Capitulo 1 (The unknown)

Autora: Sandra M.P.

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Algo vibró dentro de mi ropa interior, la sensación era agradable y placentera.

Hmm. —articulé de gusto. No quería que cesara, pero lo hizo. Luego volvió a vibrar de nuevo, y abrí los ojos. Era mi móvil lo que estaba vibrando. Metí la mano dentro de mis calzoncillos de látex y respondí. —¿Sí? —dije cansado.

¡Malik! —gritó, tan fuerte que tuve que apartar el móvil de mi oído. —¡Te quiero aquí, ahora! —ordenó, y colgó.

Suspiré y miré a mi alrededor. Había tres mujeres en el sofá, dormidas, y toda mi ropa esparcida por el suelo. Unas esposas, nata, chocolate, un látigo... Otra despedida de soltera.
Me llamo Zayn Malik, tengo veinte años y soy playboy desde que tengo quince años.
Cuando mis padres murieron me quedé solo en la calle, muerto de hambre, y de frío, recuerdo que era diciembre, y no tenía ni ropa para pasar la estación, nadie me ayudaba, paseaba por las calles y la gente no me prestaba atención, tan sólo unas cuantas miradas indisimuladas, pero nada más.
Recuerdo que me desmayé, y me ayudaron, me dieron un hogar, comida y ropa, y estaba en deuda.
Recogí toda mi ropa y me vestí, salí del apartamento y me metí en mi coche. Arranqué y me dispuse a ir al club.

***

Entré y me quedé delante de la puerta del despacho de Tomás. Suspiré y abrí.

Por fin estás aquí. —dijo con su amarga voz. —Entra. —ordenó. Yo obedecí. Cerré la puerta y entré. —Hoy por la noche tienes otra despedida de soltera, y no puedes faltar. —D
dijo.

Pero hay más playboys. —me quejé.

¡Pero te quieren a ti! —gritó haciendo que pegara un salto. —Y más te vale asistir, porque de lo contrario... —amenazó, y un escalofrío me recorrió de arriba a abajo. Asentí con mi cabeza y bajé mi mirada al suelo. —Bien. Y tienes que hacer todo lo que te digan. —dijo él, y alcé mi mirada.

¿Todo? —dije con una mueca de confusión. Nunca me había ordenado llegar a tal extremo de mis límites.

Todo. —remarcó. —Quien celebra la despedida de soltera es la prometida del famoso empresario Merlyn Queen, y han pagado una importante suma de dinero, por lo tanto vas a hacer todo lo que te ordenen, ¿está claro? —dijo.

Asentí con la cabeza, rendido. Si me oponía sabía que iba a pegarme, y no quería, no de nuevo. —Sí. —dije en voz baja.

Bien. Ahora largo. —dijo, y yo obedecí.
Salí del club “PlayBoy Starsy entré de nuevo en mi coche, dispuesto a irme a casa, por fin, el único sitio donde estaría a salvo.

***

Llegué a mi apartamento y me tiré en la cama, boca abajo. ¿Por qué cada día era gris? ¿Por qué todo era una mierda? ¿Por qué entré en el sendero equivocado?
Con la cara hundida en la almohada, mis pensamientos hicieron que mi cojín se mojara de agua salada proveniente de mis ojos.
Si no hubiera dicho que sí... Si no hubiera pensado tan sólo en...
Sollocé y apreté las sábanas en un puño.
¿De qué servía lamentarse, si ya estaba hecho?
Pasaban las horas, seguía llorando, hasta que el teléfono me interrumpió.
Me tragué los sollozos y alargué la mano para agarrar mi móvil.

¿Sí? —respondí a la llamada, intentando sonar normal.

Ehm... Hola... ¿Aquí residen los Verdana? —preguntó una voz dulce desde la otra línea.

No. —negué, y un sollozo se me escapó. Mordí mi labio. Joder.

Siento si... Parezco entrometida... ¿Pero estás bien? —preguntó. Y eso me rompió y me desgarró por dentro. Tanta dulzura al pronunciar eso.

Tragué saliva y me tragué los sollozos. —No, pero nadie puede hacer nada para que me sienta mejor. —dije, y corté la llamada.
Me cubrí la cara con el antebrazo y permanecí inmóvil, sollozando.

Hasta una desconocida se preocupaba más por mí, que toda la gente a la que conocía.

***

Era la hora, y no podía llegar tarde.
Me vestí con la ropa provocativa de siempre y entré en mi coche, dispuesto a ir a "trabajar".

***

Llamé al timbre y esperé, mirando al suelo. Temblaba, no quería ir, no quería hacerlo.
Después de tanto tiempo haciendo esto, seguía sintiéndome tímido. Ahora mismo me gustaría salir corriendo e irme a mi casa, en mi cama. Y llorar en silencio, sí. Como solía hacer.

Se escucharon unos pasos, tacones de aguja. Venían hacia la puerta, y se abrió.
Una mujer rubia, teñida y de senos para nada naturales me me sonríe.
Tragué saliva.

Entra, querido. —fue lo único que dijo, y obedecí. —¡Chicas, ya llegado! —dijo. Y me rodearon tres mujeres más, cuarentonas, eso seguro.

Wow... —dijo una chica de rizos negros.

Muy bueno. —dijo una castaña.

Sí... Me lo comería. —añadió otra rubia teñida.

Bajé mi mirada, rojo y temblando.

¡Leah, cariño! —exclamó la mujer que me abrió la puerta.

Unos pasos se acercaron. No eran tacones. Alcé mi mirada y vi una chica de mi edad, preciosa, delgada, de ojos marrones y pelo castaño.
Estaba rodeado de miradas lascivas... Excepto una... Ella.

Bien, cariño, te toca manejar a ti. —dijo la rubia de senos tamaño hipopótamo.
La chica parecía incómoda.

Le dijo algo en voz baja a la mujer, pero yo no logré escucharlo.

Vamos, Leah. —dijo la de los rizos.
Me arrodillé en el suelo, esperando órdenes, y bajé mi mirada al suelo.
Sentí unos pasos que venían hacia mí, y esperé una orden... Nada.

Tragué saliva, esperando algún latigazo... O algo que me pillara por sorpresa.

Vete... Por favor. —susurró alguien muy cerca de mí, una dulce voz.
Eso... Sí que me había pillado por sorpresa.
¿Que me vaya? ¿Me habían contratado y ahora me pedía que me fuera?

[Bueeeno, baes, aquí el cap :D Espero que os haya gustado, i no olvidéis el +1 bc es gratis :3 ]

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