domingo, 30 de agosto de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - Capitulo 23

Autora: Sandra M.P.

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Bostezó y se estiró, apagando la alarma. Fue entonces cuando se fijó en que ella no estaba ahí tumbada. Frunció el ceño y después se sonrojó, pensando en aquel sueño. Acabaría volviéndose loco si seguía soñando esas cosas. De pronto un sudor frío le recorrió la frente. Varias veces, sus amigos le habían dicho que él hablaba en sueños, y esperaba que él no hubiera gemido o dicho su nombre en sueños, porque si lo había hecho y ella lo había escuchado, no sería capaz de volver a mirarla a los ojos nunca más. Tragó saliva y se levantó, pensando dónde podría estar ella ahora. ¿Se habría asustado y se habría ido a casa al escucharlo en sueños? ¿Se habrá reído? No, no, no... Él no tenía que pensar en eso, tal vez ella no se había despertado. Con un poco de suerte, tendría el sueño pesado.
Se levantó y escuchó un ruido abajo. Frunció el ceño. Ese "ding" lo había escuchado a veces, cuando su madre hacía pollo al horno. ¿El horno? Por un momento se tranquilizó, porque ahora era seguro que ella seguía en casa y no se había ido. Bajó las escaleras sin hacer ruido y anduvo hacia la cocina, se asomó y vio que estaba de espaldas y tenía las manoplas puestas.

¿Qué haces? —se atrevió a murmurar, y ella se dio la vuelta y sonrió.

Un pastel, he pensado que ya que estaba aquí, podría cocinarte algo. —respondió ella quitándose las manoplas y dejándolas colgadas junto al horno. Él esbozó una sonrisa, más tranquilo. Ella no lo había escuchado hablar en sueños, o eso parecía.

¿Hace mucho que estás despierta? —le preguntó, sentándose sobre la encimera.

Ella se giró para sacar el pastel del molde y sonrió de lado sin que pudiera verlo. ¿Que si hacía mucho? Ayer lo escuchó volver del baño y tumbarse a su lado de nuevo, claro, él se durmió, pero a ella le resultó completamente imposible. Después de dar más de mil vueltas se decidió a levantarse, resignada. —No. —mintió, logrando ocultar el sarcasmo en su voz. ¿Cómo le había resultado a él tan fácil dormirse? Zayn movió sus piernas, debido a que no llegaba al suelo. Ella se dio la vuelta con el pastel en sus manos y reprimió una sonrisa, junto a las ganas de decirle: "¿Sabes que hablas en sueños?" Tenía la gran tentación de ver su cara al pronunciar eso, y le estaba costando contenerse. —Bien, la idea era que pudiéramos desayunar pastel, pero tendrá que enfriarse, así que —se encogió de hombros. —tendremos que desayunar lo que tengas.


Tengo cereales, tostadas, galletas... —empezó a nombrar, mientras agitaba sus piernas.

¿Dónde? —preguntó ella, y él señaló un mueble. Ella fue hacia el señalado, lo abrió y agarró la caja de cereales y la de las galletas. —Bien. —dijo, dejándolo sobre la mesa. Lo miró y se acercó a él. Éste se sonrojó ante su mirada. ¿El motivo por el que se le quedaba mirando así? —Zayn, tengo que sacar las cucharas. —dijo ella, un tanto divertida al ver las mejillas sonrojadas de Zayn, quien debía de estar preguntándose por qué lo estaba mirando así, y supongo que no se lo esperaba.

Oh, sí, perdón. —dijo apenado, dando un pequeño salto para bajar de la encimera, y se quedó frente a ella, quien lo estaba mirando desde arriba. La vio sonreír de lado y él se sonrojó, perdido en sus ojos de color verde. Debía admitir que estaba esperando a que ella lo besara, aunque ésta no parecía tener intención de hacerlo, así que se decidió por apartarse y dejar que cogiera las cucharas.

Bien, dado a que no tenemos tanto tiempo, prepararé dos Cola Caos. —dijo ella. —¿Caliente o frío? —le preguntó, cogiendo dos cucharas y volviendo a cerrar el cajón.

Frío. —respondió él. Supongo que lo más normal, en invierno, sería beberse el Cola Cao caliente, pero a él le apetecía algo frío.

Ve a vestirte de mientras. —dijo ella, y él asintió con la cabeza.

***

Más de una mirada sorprendida se posó sobre ellos al verlos subir juntos, en la misma parada. Seguramente había un millón de opiniones a cerca de ellos, aunque a ella todas y cada una de ellas, le daba igual. No era fanática de lo que pensaran los demás. Ella iba la primera andando por aquel pasillo, normalmente era una de las primeras en subir, y supongo que por eso tenía siempre un sitio fijo, aunque esta vez vio a un chico rubio sentado ahí. Le alzó una ceja, y el chico en seguida captó el mensaje, cogió su mochila y se sentó en otro lugar, junto a una chica.

Ella se sentó en su lugar y Zayn a su lado, un tanto sorprendido por haber visto lo que acababa de ver, y vagamente recordó la escena del atraco en aquel edificio. ¿Qué sabían todos que no sabía él? Sin embargo, tampoco le importaba mucho, porque no le suponía ningún tipo de problema, es más, lo contrario, podía decirse.

Podían escucharse algunos murmullos inteligibles, aunque algunas veces se escuchaban algunas palabras que sí podían entenderse, como "juntos", "acostarse", "amigos", "novios"... Sí, pero al fin y al cabo, eso a ella le daba igual. Claro que a él le incomodaba ser tanto el centro de atención, cuando estaba casi seguro de que aquellas personas se estaban riendo por dentro, o se estaban burlando. Aquello no se sentía nada bien. Fueron todo el camino en silencio, ella miraba por la ventana mientras él miraba su regazo, un tanto incómodo.


Increíble.

No lo creo.

¿Con él?

A medida que iba a escuchando murmullos estaba más nervioso. No, no le gustaba ser el centro de atención, en absoluto. —Zayn. —murmuró, y él se giró para mirarla. —Ignóralos, no vale la pena calentarte la cabeza, ¿vale? —dijo seriamente, y él volvió a bajar la cabeza, mirando su regazo. Sintió su mano en su mejilla y volvió a mirarla. —¿Vale? —repitió, y él asintió débilmente con la cabeza. —Bien. —susurró, bajando su mano y volviendo su vista a la ventana.

Él no dijo nada en todo el camino, simplemente se dedicó a mirar su regazo mientras luchaba por ignorar aquellos murmullos, pero le resultaba imposible, quería saber qué decían pero a la vez no quería escucharlos.


Siempre creí que era gay.

Tragó saliva y sintió un picor en los ojos. Se mordió los labios y sintió un brazo en su cintura, ella lo atrajo a su cuerpo y lo abrazó. Él se dejó, agradecido de aquel contacto. —¿Lo has escuchado? —susurró, a punto de quebrarse.


Sí. —dijo ella en voz baja. —Déjalos, Zayn. —insistió ella. Si lo había intentado, pero no podía, simplemente no podía, y al parecer ella también había estado poniendo la oreja. Apretó su agarre al sentir cómo se movía, soltando sollozos en silencio. Joder. Ella no quería que esto sucediera, pero queriéndolo o no, todos, siempre, iban en contra suya, y no podía hacer nada para cambiar eso, ¿no? Salvo ahuyentarlos como hizo con Louis, se lo advirtió, le dejó claro que no quería que volviera a acercarse a él, a dirigirle una sola palabra. Le advirtió que si lo hacía, lo mataría, y que si decía algo de ella, también lo haría. En su última visita lo asustó, y estaba segura de que Louis Tomlinson no sería un problema, claro que, no podía ir de casa en casa, a por todo el instituto. Aunque había uno con el que acabaría charlando, quizás. Luke Hemmings debía andarse con cuidado.

Lo intento. —susurró como pudo. Ella suspiró y con la otra mano alzó su mentón, para que la mirara. Acarició su pelo y plantó un beso en sus labios. Ella sólo... Ella... ¿Por qué estaba haciendo esto? Él esbozó una pequeña sonrisa, y a ella le fue imposible no sonreírle de vuelta. Algo estaba mal en ella, y le preocupaba, pero no estaba segura de querer evitar aquello.

Él volvió a colocarse, acurrucado en su pecho. Debía admitir que echaba de menos eso, estar tan cerca de ella como lo estaba ahora, como en aquel taxi. Le gustaba eso, lo tranquilizaba, le hacía sentirse seguro, protegido. —Yo sé que puedes ignorarlos. —murmuró ella, con su cabeza sobre la suya. Los murmullos se intensificaron, y ella quiso pegar un grito diciéndoles que pararan, porque Zayn estaba tenso, y aquello era su maldita culpa. —Queda poco para llegar. —murmuró para tranquilizarlo. Él no dijo nada, ni se movió. Había escuchado lo que ella había dicho, sin embargo le estaba costando trabajo mantener sus sollozos como silenciosos.

Ella sacó los auriculares y el móvil de su bolsillo y se los puso a Zayn, quien al principio no sabía lo que hacía. La música empezó a sonar y él se relajó. Él se concentró en la letra, en la canción que ella le había puesto. Por alguna razón, ella cada día escuchaba aquella canción, sin saber el motivo. "Counting Stars", de OneRepublic.


I feel something so right (Me siento tan bien.)

By doing the wrong thing (Haciendo lo incorrecto.)

And I feel something so wrong (Y me siento tan mal haciendo lo correcto.)

By doing the right thing (Haciendo lo correcto.)

I couldn't lie, couldn't lie, couldn't lie (No puedo mentir, no puedo mentir, no puedo mentir.)

Everything that kills me makes me feel alive. (Todo lo que me mata me hace sentir viva.)


Cerró los ojos, disfrutando de aquella melodía. Pronto dejó de sollozar en silencio, ella movió sus manos y limpió las lágrimas de sus mejillas, más tranquila al verlo relajado. Estaban a punto de llegar. La próxima vez le pondría antes los auriculares, era un método eficaz. Tenía las pestañas muy largas, pocos hombres las tenían así, él era simplemente perfecto así, con sus labios, sus largas pestañas, el color de sus ojos... Soltó un pequeño suspiro y removió su cabeza, con el ceño fruncido. ¿A qué venían aquellos pensamientos? Por un momento juró poder escuchar a su cerebro regañar al corazón por decir sandeces. Ella estaba de acuerdo con el regaño, aquello eran gilipolleces y cursiladas.

Pero entonces el regaño cambió de destinatario, y vino hacia ella, el cerebro le gritaba que lo solatara y le quitara los auriculares, sus auriculares. Frunció el ceño. ¿Era posible estar peleándose con su propio cerebro? Porque ella le estaba diciendo que no, que no le soltaría y que no le haría caso. Entonces su cerebro contraatacó: "¿Gracias a quién sigues aquí?" Ella sabía muy bien que gracias a su malvado cerebro, ella seguía con vida. "Esta vez, no corro peligro," ella no dudó en responderle. Sin embargo, la respuesta que recibió fue como un gran golpe. Se removió y Zayn abrió levemente los ojos. Estuvo a punto de soltarlo, pero no, no llegó a hacerlo. Su cerebro la estaba confundiendo. Estaba completamente segura de que ella no era una persona normal, no, su cerebro había desarrollado personalidad y vida propia, al parecer.

Sintió el móvil vibrar en su mano y desbloqueó la pantalla, viendo que tenía un mensaje. Era un mensaje de su mejor y único amigo Austin.


"Quiero verte esta tarde."
Era lo que decía aquel mensaje. Normalmente, su amigo no hablaría de aquel modo tan cortante, conociéndolo, y comparándolo junto a otros mensajes suyos, juraría que él estaba enfadado.

"¿Pasa algo?"
Le preguntó ella, un tanto confundida con aquel mensaje. Sin embargo, no recibió respuesta. Ella sabía que tendría que llamarlo si quería una explicación.

***


Austin, ¿qué pasa? —preguntó ella, un poco alejada del instituto. Dado a que la campana todavía no había tocado, había aprovechado para llamarlo ahora, antes de entrar. Le dijo a Zayn que fuera a su taquilla y agarrara sus cosas, y que después iría con él.

No has vendido todo lo que te di. —dijo. Sonaba serio, más de lo que ella quería.

Lo siento, Austin, no he tenido tiempo. —dijo ella.

¿Desde cuándo te falta el tiempo para vender mercancía, Noa? —le preguntó, él sonaba realmente cabreado. Ella suspiró. Tal vez Austin fuera su amigo, pero no lo consideraba una persona muy normal, el poder se le había subido demasiado al coco.

Desde que empecé el instituto, Austin. —respondió ella. Claro que mentía, aquello no era cierto. Ella estaba desperdiciando el tiempo con Zayn, constantemente. Zayn era malo para ella, ella era malo para él.
Bien, pues ya que no has podido vender toda la mercancía, no vas a cobrar, Noa. —dijo, y ella apretó el móvil en su mano.

¿Me tomas el pelo? —hacer de camello era un trabajo arriesgado, y más con cocaína. —Austin, es la primera vez que no logro vender toda la mercancía, en mi vida. —dijo ella.

Tal vez podamos negociarlo entonces. —su voz cambió, y ella permaneció agarrando su móvil con fuerza, sabía por dónde iban a parar los tiros. —Cuando acabes el instituto, ven a verme. —dijo, y finalizó la llamada antes de que ella pudiera objetar.
No era la primera vez que Austin pedía aquello, claro que esta vez, ella no quería. ¿Qué había cambiado exactamente? Bufó y golpeó una lata que había en el suelo. Ella, ella había cambiado, estaba cambiando y sabía perfectamente de quién era la culpa.
"Te lo dije." Su cerebro volvió a regañarla y ella gruñó. "No significa nada." Dijo ella, podía decirse que eran tres personas dentro de una, supongo. "Lo hace, y lo sabes".
[I'm back, bitches! Lo que significa que el maratón también :D ¿Quién quiere continuar? "+5" para el siguiente capi, mis bbys xx.]

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