sábado, 8 de agosto de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - Capitulo 12

Autora: Sandra M.P.

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A pesar de estar jugando y perder todas las partidas, era incapaz de concentrarse. Lo mataban constantemente, pero no le importaba, se regeneraba una y otra vez, sin quejarse, y es que simplemente jugaba para no quedarse sin hacer nada mientras hacía lo que realmente estaba haciendo desde que ella se fue: pensar. Otra vez, los jugadores online se dedicaban a quedarse en un maldito lugar y no moverse del sitio, pegados al suelo como una esponja, de modo que no los vieras con tanta facilidad y al menos que no pasaras la mira por el suelo, tal vez pensaras que estaban muertos. Luego, también estaban los que preferían coger un rifle y dispararte desde el más allá, los cuales odiaba tanto como los primeros nombrados, y también los de la escopeta, que podías dispararles mil balas, que te faltara poquito para tirarlos al suelo, y de un simple balazo te dejaban KO. Los odiaba a todos y cada uno de ellos, y normalmente, cada vez que jugaba a ese juego tenía la cabeza enfocada en el juego y su cara de concentración, y esas personas le daban tanta rabia que acababa soltando más de una maldición o algún que otro taco. Pero ahora no, ahora su cabeza estaba en otro lugar.
Él quería que ella volviera, de hecho, que no se hubiera ido. No tenía hambre, y seguía pensando en las palabras de Louis, palabras que por alguna razón no dejaban de dar vueltas por su cabeza como si se tratara de un águila rondando a su presa. Escuchó el sonido de las llaves y los cerrojos de la puerta moverse. Frunció el ceño. ¿Cómo estaba cerrado con llave?

—Cariño. —la voz de su madre le hizo girar la cabeza y dejar de mirar la pantalla, a la cual no prestaba realmente atención.

—Hola, mamá. —dijo él, y su madre entró en el salón.

—¿Qué tal tu día? ¿Todo el día pegado a la maquinita, o te acabas de despertar? —dijo sentándose a su lado. Se acercó a plantar un beso en su mejilla y olisqueó su pelo. —Oh, qué raro. Tú nunca te duchas por las mañanas. —dijo ella.

—Es que no me dio tiempo ayer por la noche. —respondió, y su madre no preguntó el por qué de su falta de tiempo, simplemente lo dejó pasar. —Y no hace tanto que estoy jugando. —mintió. Llevaba a lo mejor dos horas ahí jugando, ya que eran pasadas ya de las dos.

—Bueno. —se levantó. —¿Has comido?
Sí. —mintió. No quería comer, y sabía que si le decía que no le prepararía la comida y tal vez le obligaría a comer. Al menos, eso hacía antes cuando se negaba a hacerlo.

—Bueno, pues voy a preparar la comida, que tu padre y no no hemos comido todavía. —dijo ella.

—Por cierto, ¿y papá? —preguntó, apagando la consola desde el mando. Había terminado aburriéndose.

—Ahora viene, estaba sacando los papeles del coche. —respondió Trisha. Él asintió con la cabeza y pulsó un botón. Aquellos dibujos animados eran su infancia. El gato azul, también clasificado como mapache, hecho que le molestaba a Doraemon, estaba regañando al chico de gafas por sacar otro cero. Igual se parecía un poco a Nobita en cuanto a eso, y a que era torpe, y a que siempre metía la pata, a que recibía palizas... Vaya, tenía más parecido de lo que quería. Eso sí, su Shizuka no era tan... Rosa. Y el Takeshi de su realidad era en realidad atlético, delgado y musculoso. Y bueno, nunca lo había escuchado cantar pero deseaba que no cantara como el de la serie.

Se movió tumbándose con cuidado e hizo una mueca. ¿Cómo lo hacía ella para que apenas le doliera al moverlo de lugar o posición? Acomodó el cojín bajo su cabeza y se puso de lado para mirar la tele. ¿Las heridas de su cara ya estaban curadas? Porque tenía un ojo morado y el labio roto. Entonces recordó que su madre, sin gafas veía poco. Bien, pero su padre no tenía la misma discapacidad.

—Zayn, ¿qué te ha pasado? —tragó saliva y desvió la vista a su padre, quien le estaba mirando seriamente.

—Me he chocado con una pared. —murmuró, avergonzado. No le diría que había sido en una pelea con otro alumno.

—Trisha. —la llamó. Suspiró. No se lo había creído.

—¿Sí? —dijo apareciendo por el umbral de la cocina.

—¿Has visto al niño? —dijo seriamente.

—¿Qué le pasa? —preguntó ella acercándose a Zayn, mientras se colocaba las gafas. Se cubrió la boca con la mano y se acercó rápidamente a él. —Mi amor, ¿qué te ha pasado en el ojo? —dijo preocupada. —Tienes el labio roto. —dijo, agarrándole la cara para examinarlo.

—Estoy bien, no es nada. —dijo él intentando que no empezaran a preguntar.

—Zayn, dinos quién ha sido. —exigió Yaser.

Zayn suspiró. —Ha sido en Educación Física. Me han dado dos veces con la pelota, ¿vale? —mintió de nuevo, pero esta vez le quedó convincente. —Ha sido sin querer.

—Dos veces. —repitió su padre.

—Sí. Papá, de verdad que no es nada, ¿de acuerdo? —insistió. Su padre permaneció mirándolo fijamente, penetrando dentro de sus ojos para ver si era verdad. Zayn ya estaba acostumbrado a mentir. Empezó a mover sus dedos nerviosamente. No le miraba a los ojos, claro que él pensaba que sí. Noa tenía razón.

—Está bien. —dijo finalmente. —Ve con más cuidado.

—Sí. —dijo Zayn.

Y el tema se dio por zanjado, por suerte. Sabía que a la hora de moverse tendría problemas. La pierna le dolía, y había necesitado ayuda para todo, pero no podía pedirle ayuda a sus padres, porque si se lo decía harían más preguntas, y tal vez la mentira anterior se fuera a la mierda, y hablarían con el director. Y el director reñiría a Louis, lo expulsaría y después Louis se encargaría de matarlo para que no volviera a abrir la boca. Aparte de que el director odiaba a Zayn, como... Casi todo el mundo.

***

Ella regresó a casa, si es que se le podía llamar así. Subió por el ascensor y al abrirse las puertas su mirada se fijó en la melena rubia de aquella chica que estaba de espaldas. No se requería el coeficiente intelectual que ella realmente tenía para saber de quién se trataba. Nancy Brooks era una chica que con tan sólo dieciocho años, se había acostado con más de cien hombres y se la había chupado tal vez a doscientos. Pasó por su lado sonriéndole con cinismo y abrió la puerta de su apartamento. Ella no era de juzgar a la gente sin conocerla antes, de hecho, le daban igual todos los rumores que circulaban por ahí y el renombre que tuviera la gente, aquello no era una barrera que le impidiera acercarse a éstos, si es que ella quería. Claro que ahora su círculo de amigos estaba cerrado, terminando en Zayn. Su confianza había caído puñalada tras puñalada por la espalda de distintas personas, hasta que se hartó y decidió no confiar en nadie más, hasta que conoció a cierto chico de pelo oscuro, ojos miel y mejillas —la mayoría del tiempo— sonrojadas.

Fue directamente hacia el baño y giró la manilla del grifo, haciendo que el escaso chorro de agua congelada mojara sus manos. Limpió la sangre seca de éstas y después vertió jabón para terminar de limpiar correctamente. Igual estaría bien darse una ducha antes de salir esta noche. Se desvistió y arrojó la ropa sucia al suelo, para después ir a la habitación y agarrar ropa limpia del armario. Se quedó semidesnuda, en sujetador y boxers. Usaba boxers por el simple hecho de que no soportaba la idea de llevar ropa pequeña, le resultaba incómodo, aparte de femenino, cosa que ella no era. Y si usaba el sujetador, era por mera comodidad y a la vez incomodidad. Le resultaba incómodo usarlo pero todavía más incómodo no usarlo.

La canción "Habits" inundó el ambiente y ella anduvo hasta la mesa para agarrar su móvil, mirando la pantalla.

—Ed. —dijo ella en forma de saludo.

—Noa, ¿vendrás hoy? —preguntó, en su voz se notaba la ansiedad. Ella miró la hora en el reloj que había en la pared, cerca de la televisión.

—A las doce estaré donde siempre. —respondió ella sin darle mucha importancia.

—Claro, estaré ahí. —dijo él, y ella colgó. Ed Sheeran era uno de sus mejores clientes, quien la llamaba más de dos veces a la semana. Gracias a él, podía decirse que pagaba el alquiler, claro que también tenía otros clientes.

Dejó el móvil de nuevo sobre la mesa y fue hacia el baño, cerrando la puerta y dejando la ropa sobre la cisterna del wáter. Se desvistió, dejó la toalla también sobre la cisterna y entró en la ducha.

Zayn ahora se encontraba en su cama. El dolor de su pierna, al parecer había disminuido, aparte de que había logrado disimular las muecas de dolor y aguantarse. Tal vez era que simplemente le gustaba que ella lo cogiera en brazos, y por eso se hacía el niño necesitado. Pero ahora prefería que sus padres no se enteraran de aquello. Mirar el techo era algo realmente aburrido, por lo cual se decidió a coger el ordenador para entrar en HABBO, como era costumbre desde hacía poco, ya que había vuelto.

—Zayn, tienes visita. —escuchó desde abajo. Tenían que esperarse a que cogiera el ordenador, ¿cierto? Fue lo primero que pensó. Esperaba que su madre le hubiera dicho a la visita que subiera, porque él no pensaba bajar por esas escaleras del infierno, las cuales se le hacían interminables a la hora de subir y bajar con el dolor punzante en su pierna.

La puerta se abrió, ni siquiera llamaron antes de entrar cuando pudieron haberlo encontrado semidesnudo o en otra situación. —Zayn. —se trataba de su amigo de cabello rizado, que irrumpía en su habitación sin llamar a la puerta.

—Oh, hola, Harry. —dijo Zayn cerrando la pestaña del HABBO para que su amigo no viera lo que hacía.

—Gracias a Dios que estás bien, ¿por qué no has cogido mis llamadas? —preguntó, y Zayn frunció el ceño.

—No me has llamado. —dijo, siendo consciente de que el tono de su móvil no había hecho acto de presencia en ningún momento.

—Sí que te he llamado. Te llamé anoche, y hoy también te he estado llamando. Y Liam también. Estábamos preocupados por ti. —dijo sentándose a su lado. Se estiró para coger su móvil ignorando el dolor y pulsó el botón para desbloquearlo. El símbolo de la llamada perdida estaba ahí arriba. Desbloqueó su móvil trazando un cuadrado y deslizó el dedo hacia abajo. Tenía sesenta llamadas perdidas, y algo le hacía pensar que todas eran de Liam y Harry. ¿Qué hacía su móvil en silencio?

—Tenía el móvil en silencio. —respondió él, todavía pensando en que no recordaba haberlo puesto en silencio. Él sólo ponía el móvil en silencio en clase y por precaución.

Harry suspiró. —No importa. ¿Estás bien? —preguntó, y Zayn asintió con la cabeza. Harry y Liam se fueron, dejándolo ahí tirado, cuando al ser sus amigos deberían haberlo ayudado. Claro que no le importó cuando estaba junto a ella. —Lamento haberme ido así, y Liam también lo siente. La multitud nos arrastró. —explicó. Y en parte era cierto, claro que habían preferido no volver a por él, y simplemente se fueron a casa cuando podrían haberle ayudado. Zayn lo miró, y en sus ojos verdes se notaba el arrepentimiento.

—Da igual. —dijo Zayn. Y no le daba igual que sus amigos hubieran decidido dejarlo ahí, sino que le daba igual porque gracias a ese hecho, supongo que pasó tiempo con aquella chica que hacía unos días, desde su llegada, había robado su mirada y sus pensamientos.

—¿Cómo estás? —preguntó.

—Supongo que bien. —respondió él encogiéndose de hombros. —Pero mis padres no saben lo de la pelea, y no quiero que se enteren. —dijo, y Harry asintió con la cabeza. Supongo que lo comprendía. Mejor que el director no interviniera en eso, aparte de que tampoco es que fuera nadie para objetar después de haberlo dejado tirado cuando necesitaba ayuda.

—Entiendo. No diremos nada. —dijo Harry. —¿Qué hacías? —preguntó cambiando de tema.

—Nada, acabo de encender el ordenador. —dijo, y no mentía.

—Ah. —dijo Harry. —¿Cómo es que te dejaste pegar? —preguntó, volviendo de repente al tema, cuando pensó que Harry lo dejaría completamente de lado.

Se estremeció. —Tuvo suerte, es todo. —mintió. El único que tuvo suerte fue él. De hecho seguía sorprendiéndolo el hecho de que tan sólo tuviera el labio roto, el ojo morado y un esguince en la pierna.

—No sé qué pasó entre vosotros, pero creo que deberíais dejarlo. —dijo Harry. Curioso, ya que al parecer era uno de los que querían bulla. Ahora se estaba volviendo pacifista, al parecer.

Lo miró. —Sí, puede que sea lo mejor. —se encogió de hombros. El problema era que eso no dependía de él, sino de Louis, quien mandaba.


[Aquí el nuevo capitulo del sábado, baes, yo sé que lo estabais deseando haahahah. No os olvidéis del +1 ahr.]

2 comentarios:

  1. Ooo que tierno le dicen niño<3 jaja siguela

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  2. Jajaja ya lo estaba deseando Jajaja siempre espero los sábados y martes para que subas el nuevo capítulo :)

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