NO COPYRIGHT. | BDSM
Zayn
y yo estábamos comiendo en el comedor de mi casa. Ahora viviría
conmigo, tal y como le dije.
—¿Entonces ahora viviré aquí? —me preguntó.
—Exacto. —respondí. —Te mudarás conmigo. Dormirás conmigo, y harás todo lo que yo te diga. —dije.
—Eso... Es como si fuera tu esclavo. —murmuró removiéndose incómodamente en su silla.
Negué con la cabeza. —No me refería a eso. Me refería a que si yo te digo que te duchas conmigo, lo haces, si yo te digo que vengas, lo haces. ¿Entiendes? —asintió con la cabeza, ahora un poco más relajado. —Y si sigues teniendo preguntas, no dudes en hacerlas.
—Hum... He leído que algunos amos exponen a su sumiso humillándolo en público. —dijo en voz baja.
—Lo sé. —respondí.
—¿Has... Hecho eso alguna vez?
—No, Zayn. Yo no humillo a mis sumisos en público ni tampoco los comparto con otros amos. —dije.
Él asintió con la cabeza, un tanto aliviado. —¿Y por qué haces esto?
Me encogí de hombros. —Me gusta hacerlo. —respondí.
—¿Te gusta azotarme? —preguntó, con las mejillas levemente sonrosadas.
Cada vez que hacía este tipo de preguntas se sonrojaba, y me encantaba. —Me encanta hacerlo. —respondí sinceramente.
Bajó la mirada. —¿Tú quieres hacerme daño? —susurró.
Fruncí el ceño. —¿En algún momento lo he hecho?
Alzó la mirada y abrió la boca para hablar, sin embargo la mantuvo un rato abierta sin decir nada. —Sí... Y no. —sonreí.
—Dolor placentero. —dije, y él torció la cabeza y después asintió. —Es lo que quiero darte, Zayn. Dolor placentero.
—¿Entonces ahora viviré aquí? —me preguntó.
—Exacto. —respondí. —Te mudarás conmigo. Dormirás conmigo, y harás todo lo que yo te diga. —dije.
—Eso... Es como si fuera tu esclavo. —murmuró removiéndose incómodamente en su silla.
Negué con la cabeza. —No me refería a eso. Me refería a que si yo te digo que te duchas conmigo, lo haces, si yo te digo que vengas, lo haces. ¿Entiendes? —asintió con la cabeza, ahora un poco más relajado. —Y si sigues teniendo preguntas, no dudes en hacerlas.
—Hum... He leído que algunos amos exponen a su sumiso humillándolo en público. —dijo en voz baja.
—Lo sé. —respondí.
—¿Has... Hecho eso alguna vez?
—No, Zayn. Yo no humillo a mis sumisos en público ni tampoco los comparto con otros amos. —dije.
Él asintió con la cabeza, un tanto aliviado. —¿Y por qué haces esto?
Me encogí de hombros. —Me gusta hacerlo. —respondí.
—¿Te gusta azotarme? —preguntó, con las mejillas levemente sonrosadas.
Cada vez que hacía este tipo de preguntas se sonrojaba, y me encantaba. —Me encanta hacerlo. —respondí sinceramente.
Bajó la mirada. —¿Tú quieres hacerme daño? —susurró.
Fruncí el ceño. —¿En algún momento lo he hecho?
Alzó la mirada y abrió la boca para hablar, sin embargo la mantuvo un rato abierta sin decir nada. —Sí... Y no. —sonreí.
—Dolor placentero. —dije, y él torció la cabeza y después asintió. —Es lo que quiero darte, Zayn. Dolor placentero.
—¿Y
qué ganas tú con eso? —preguntó.
—Diversión. Me divierto haciendo esto, Zayn. Me gusta tener el poder sobre alguien. —dije.
—Y... ¿El collar?
—Lo usarás la próxima vez. —dije. Y él no dijo nada.
Mi móvil sonó y yo metí la mano en mi bolsillo. Era mi padre.
—¿Sí? —respondí.
—Hola, hija. Llamaba para decirte que hoy tengo otra cena, y tienes que asistir. —me dijo.
—De acuerdo. —respondí. —Pero no vendré sola. —dije.
—De acuerdo. —me dijo. —Id formales. —y colgó.
Dejé mi móvil de nuevo en el bolsillo y me levanté. Ambos habíamos terminado.
—¿Qué pasa?
—Nos vamos de compras. Necesitamos un atuendo formal para esta noche. —dije.
—¿Esta noche? —dijo con el ceño fruncido.
—Sí. Mi padre tiene una cena de negocios y hay que ir. —dije.
—¿Y yo también?
—Sí. Tú serás mi acompañante. —respondí mientras me dirigía al cuarto de baño.
—Tengo otra pregunta. —dijo antes de que entrara, y yo me giré para mirarlo, indicándole que hablara. —¿Qué somos?
—Yo soy tu ama y tú mi sumiso. Pero en público podemos ser amigos. O novios, te voy a dar a elegir. —dije, y entré en el cuarto de baño.
Normalmente, en mis relaciones públicas con sumisos, eran simples amigos, y no iban a cenas de negocios. Pero él era distinto, aunque no supiera el por qué.
Cuando terminé de hacer mis necesidades, salí y me encontré a Zayn sentado todavía en la mesa. —¿Y bien?
—Hum... Novios. —respondió.
—Novios entonces. —dije yo. —Bueno, ahora prepárate, que vamos a irnos. —dije yo. Él se levantó y cogió su plato y el mío. —¿Dónde vas con los platos? —le dije.
—Hum... A lavarlos. —me respondió.
—Tranquilo, Amélia se encarga de ello. —dije. Él dejó de nuevo los platos y vino hacia mí.
—¿Para Amélia y Luke también seremos novios? —me preguntó.
Me lo pensé. Hum... Para Amélia no hacía falta, y para Luke... Mi padre lo vería como a un novio y si le decía a Luke que era un amigo pues...
Uf...
—Amélia sabe acerca de esto. —respondí. —Y a Luke, si no pregunta no le digas nada. —respondí.
Y a ver cuánto duraba.
Asintió con la cabeza y yo me dirigí arriba a por mi cartera. Hoy iría con el chófer de papá, ya que le había dado el día libre a Luke después de que recogiera a Zayn, y nadie quería que tuviéramos un accidente si conducía yo, que todavía no tenía el carnet de conducir. Además de que nunca me había interesado en hacérmelo.
Al bajar, miré a Zayn. —También te compraré ropa nueva. —dije.
Le mandé un mensaje al chófer de papá y me respondió con un: «Ahora voy, señorita.»Genial. Hasta por WhatsApp.
—Ahora vendrá a recogernos un chófer y nos llevará al centro comercial. —respondí.
—¿Un chófer? ¿No conduces tú?
—No tengo carnet. Nunca he necesitado. Normalmente me lleva Luke, pero le he dado el día libre. —respondí.
—Yo tengo carnet de conducir. —me dijo.
—¿Y te gustan los coches, Zayn? —le pregunté, y él asintió con la cabeza.
Sonreí y agarré mi móvil de nuevo.
«No hace falta.»—le envié.
«Está bien, señorita.»Y dejé el móvil de nuevo en mi bolsillo.
—Diversión. Me divierto haciendo esto, Zayn. Me gusta tener el poder sobre alguien. —dije.
—Y... ¿El collar?
—Lo usarás la próxima vez. —dije. Y él no dijo nada.
Mi móvil sonó y yo metí la mano en mi bolsillo. Era mi padre.
—¿Sí? —respondí.
—Hola, hija. Llamaba para decirte que hoy tengo otra cena, y tienes que asistir. —me dijo.
—De acuerdo. —respondí. —Pero no vendré sola. —dije.
—De acuerdo. —me dijo. —Id formales. —y colgó.
Dejé mi móvil de nuevo en el bolsillo y me levanté. Ambos habíamos terminado.
—¿Qué pasa?
—Nos vamos de compras. Necesitamos un atuendo formal para esta noche. —dije.
—¿Esta noche? —dijo con el ceño fruncido.
—Sí. Mi padre tiene una cena de negocios y hay que ir. —dije.
—¿Y yo también?
—Sí. Tú serás mi acompañante. —respondí mientras me dirigía al cuarto de baño.
—Tengo otra pregunta. —dijo antes de que entrara, y yo me giré para mirarlo, indicándole que hablara. —¿Qué somos?
—Yo soy tu ama y tú mi sumiso. Pero en público podemos ser amigos. O novios, te voy a dar a elegir. —dije, y entré en el cuarto de baño.
Normalmente, en mis relaciones públicas con sumisos, eran simples amigos, y no iban a cenas de negocios. Pero él era distinto, aunque no supiera el por qué.
Cuando terminé de hacer mis necesidades, salí y me encontré a Zayn sentado todavía en la mesa. —¿Y bien?
—Hum... Novios. —respondió.
—Novios entonces. —dije yo. —Bueno, ahora prepárate, que vamos a irnos. —dije yo. Él se levantó y cogió su plato y el mío. —¿Dónde vas con los platos? —le dije.
—Hum... A lavarlos. —me respondió.
—Tranquilo, Amélia se encarga de ello. —dije. Él dejó de nuevo los platos y vino hacia mí.
—¿Para Amélia y Luke también seremos novios? —me preguntó.
Me lo pensé. Hum... Para Amélia no hacía falta, y para Luke... Mi padre lo vería como a un novio y si le decía a Luke que era un amigo pues...
Uf...
—Amélia sabe acerca de esto. —respondí. —Y a Luke, si no pregunta no le digas nada. —respondí.
Y a ver cuánto duraba.
Asintió con la cabeza y yo me dirigí arriba a por mi cartera. Hoy iría con el chófer de papá, ya que le había dado el día libre a Luke después de que recogiera a Zayn, y nadie quería que tuviéramos un accidente si conducía yo, que todavía no tenía el carnet de conducir. Además de que nunca me había interesado en hacérmelo.
Al bajar, miré a Zayn. —También te compraré ropa nueva. —dije.
Le mandé un mensaje al chófer de papá y me respondió con un: «Ahora voy, señorita.»Genial. Hasta por WhatsApp.
—Ahora vendrá a recogernos un chófer y nos llevará al centro comercial. —respondí.
—¿Un chófer? ¿No conduces tú?
—No tengo carnet. Nunca he necesitado. Normalmente me lleva Luke, pero le he dado el día libre. —respondí.
—Yo tengo carnet de conducir. —me dijo.
—¿Y te gustan los coches, Zayn? —le pregunté, y él asintió con la cabeza.
Sonreí y agarré mi móvil de nuevo.
«No hace falta.»—le envié.
«Está bien, señorita.»Y dejé el móvil de nuevo en mi bolsillo.
—Sígueme.
—dije empezando a andar hacia las escaleras del garaje.
Bajé y abrí la puerta.
Lo miré entrar, y al ver mis coches, su cara de asombro fue total. Sonreí. —Bueno, ¿en qué coche te apetece ir? —le pregunté.
—¿E-estos coches son tuyos? —dijo mirando mi descapotable amarillo.
—Sí. —respondí.
—Son carísimos. —exclamó. —Son unos coches increíbles. —dijo sorprendido, acariciando el capó de mi ferrari rojo.
Sonreí. —Nada que yo no pueda permitirme. —dije. —¿En cuál te apetece ir?
—Me encanta este. —dijo mirando mi ferrari rojo.
Sonreí y me dirigí al lugar donde guardaba las llaves de los coches. Agarré la llave de éste y se la lancé. La cogió al vuelo y me miró.
Abrí la puerta del asiento de copiloto y me senté. Lo miré. —¿A qué esperas?
Abrió mucho los ojos y miró la llave, y después a mí. —¿Dejas que conduzca yo? —dijo sorprendido.
—¿Por qué iba a darte sino las llaves? Vamos. —le dije.
Él sonrió y sus ojos brillaron. Entró en el coche y metió la llave, la giró y el motor rugió.
—Jamás pensé que conduciría un coche así. —dijo sin poder ocultar su emoción.
—Bueno, tú simplemente intenta que no tengamos un accidente. —le advertí, y él asintió efusivamente.
Abrí el garaje con el mando a distancia y él salió sin problema. Cerré la puerta y empezó a circular perfectamente y con una sonrisa inmensa en el rostro.
Sonreí al verlo e incliné mi cabeza hacia atrás, cerrando los ojos. Bueno, no era mi descapotable pero era muy cómodo.
—Al centro comercial. —le dije.
***
—No. —negó él rotundamente.
—Y yo te digo que sí. —dije yo.
Bajé y abrí la puerta.
Lo miré entrar, y al ver mis coches, su cara de asombro fue total. Sonreí. —Bueno, ¿en qué coche te apetece ir? —le pregunté.
—¿E-estos coches son tuyos? —dijo mirando mi descapotable amarillo.
—Sí. —respondí.
—Son carísimos. —exclamó. —Son unos coches increíbles. —dijo sorprendido, acariciando el capó de mi ferrari rojo.
Sonreí. —Nada que yo no pueda permitirme. —dije. —¿En cuál te apetece ir?
—Me encanta este. —dijo mirando mi ferrari rojo.
Sonreí y me dirigí al lugar donde guardaba las llaves de los coches. Agarré la llave de éste y se la lancé. La cogió al vuelo y me miró.
Abrí la puerta del asiento de copiloto y me senté. Lo miré. —¿A qué esperas?
Abrió mucho los ojos y miró la llave, y después a mí. —¿Dejas que conduzca yo? —dijo sorprendido.
—¿Por qué iba a darte sino las llaves? Vamos. —le dije.
Él sonrió y sus ojos brillaron. Entró en el coche y metió la llave, la giró y el motor rugió.
—Jamás pensé que conduciría un coche así. —dijo sin poder ocultar su emoción.
—Bueno, tú simplemente intenta que no tengamos un accidente. —le advertí, y él asintió efusivamente.
Abrí el garaje con el mando a distancia y él salió sin problema. Cerré la puerta y empezó a circular perfectamente y con una sonrisa inmensa en el rostro.
Sonreí al verlo e incliné mi cabeza hacia atrás, cerrando los ojos. Bueno, no era mi descapotable pero era muy cómodo.
—Al centro comercial. —le dije.
***
—No. —negó él rotundamente.
—Y yo te digo que sí. —dije yo.
—Es
muy caro. —negó él con la cabeza.
—Puedo pagarlo. —dije yo. —Además, no te has quejado cuando te lo estabas probando.
—Pero eso era porque no sabía el precio. —imploró.
—Zayn, tengo dinero de sobra. —dije. —Y te sienta muy bien. —dije.
—No quiero que gastes tanto. —le alcé una ceja.
Pero mira que eres cabezota... Ya verás tú cuando lleguemos a casa.
—Zayn, quítate el traje, ponte tu ropa, pago, y volvemos a casa. —dije seriamente.
Él tragó saliva y entró de nuevo en el probador.
Ya le diría a Luke que comprara ropa para Zayn en otra ocasión. O tal vez iríamos otro día.
—¿Se lo llevan?
—Sí. —dije dándole mi tarjeta de crédito. Introduje mi pin y me la devolvió.
Zayn apareció a mi lado con el traje en la mano y lo dejó sobre el mostrador. La mujer lo metió en una bolsa y yo la cogí.
—Muchas gracias. —dijo la mujer.
—A usted. —le sonreí mientras empezaba a andar hacia fuera de la tienda.
—Willa. —murmuró en voz baja.
—¿Qué? —dije, pero no soné cortante, soné normal.
—¿Ya vamos a casa? —me preguntó.
Sonreí y lo miré de reojo durante un tiempo. —Claro, y al llegar recibirás tu castigo por cabezota. —le dije.
—¿Qué? —tragó saliva, y yo lo miré.
—Te dije que debías obedecer.
—He obedecido. Me has comprado el traje.
Reí. —Sí, ¿y cuántas veces he tenido que insistir?
Abrió la boca para defenderse, pero al ver que no tenía nada, la cerró y bufó.
—Puedo pagarlo. —dije yo. —Además, no te has quejado cuando te lo estabas probando.
—Pero eso era porque no sabía el precio. —imploró.
—Zayn, tengo dinero de sobra. —dije. —Y te sienta muy bien. —dije.
—No quiero que gastes tanto. —le alcé una ceja.
Pero mira que eres cabezota... Ya verás tú cuando lleguemos a casa.
—Zayn, quítate el traje, ponte tu ropa, pago, y volvemos a casa. —dije seriamente.
Él tragó saliva y entró de nuevo en el probador.
Ya le diría a Luke que comprara ropa para Zayn en otra ocasión. O tal vez iríamos otro día.
—¿Se lo llevan?
—Sí. —dije dándole mi tarjeta de crédito. Introduje mi pin y me la devolvió.
Zayn apareció a mi lado con el traje en la mano y lo dejó sobre el mostrador. La mujer lo metió en una bolsa y yo la cogí.
—Muchas gracias. —dijo la mujer.
—A usted. —le sonreí mientras empezaba a andar hacia fuera de la tienda.
—Willa. —murmuró en voz baja.
—¿Qué? —dije, pero no soné cortante, soné normal.
—¿Ya vamos a casa? —me preguntó.
Sonreí y lo miré de reojo durante un tiempo. —Claro, y al llegar recibirás tu castigo por cabezota. —le dije.
—¿Qué? —tragó saliva, y yo lo miré.
—Te dije que debías obedecer.
—He obedecido. Me has comprado el traje.
Reí. —Sí, ¿y cuántas veces he tenido que insistir?
Abrió la boca para defenderse, pero al ver que no tenía nada, la cerró y bufó.
—¿Y
cómo vas a castigarme?
Sonreí malévolamente y lo miré. —Eso, ya lo verás.
Sonreí malévolamente y lo miré. —Eso, ya lo verás.
[Bueeno baes, aquí el capitulo 8 :3 Espero que os haya gustado n.n No os olvidéis el +1 my loves, que veo que bajaron en todas las noves D: ]


Yo digo que si las leen pero no dan +1, pero el mio nunca falta :)
ResponderEliminarAwwww, eres un amor<3
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