martes, 27 de octubre de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - Capitulo 48

Autora: Sandra M.P.

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Para cenar ella cocinó, unas hamburguesas caseras con beicon, queso, tomate y lechuga; acompañadas de unas patatas fritas. Zayn al oler aquello hizo una mueca, porque su estómago se revolvió. No era que oliera mal, sino que el olor a comida hacía que se le revolviera el estómago y le entraran ganas de vomitar. Ella anduvo con los dos platos en sus manos y los dejó sobre la mesa, sabía perfectamente que a Zayn no le agradaba la idea de tener que comer, y que el olor de la comida le revolvía el estómago, porque su amiga tenía los mismos psíntomas al tener el mismo problema. Ella sabía que tenía que insistir antes de que fuera demasiado tarde.

—Vamos, tienes que terminártelo todo. —dijo ella, y él asintió lentamente con la cabeza.

—Sí. —murmuró, agarrando una patata con los dedos y llevándosela a los labios. La masticó y la tragó. Su estómago rugió y ella sonrió. Él agarró la hamburguesa y le dio un mordisco. Masticó degustándola, había olvidado lo bien que sabía la comida que ella preparaba. El verlo comer la había aliviado, porque si se le quitaba el apetito o le entraban ganas de vomitar sabía que sería más complicado.

Al terminar de comer, ella recogió los platos y él se ofreció a ayudarla también, pero ella negó y le dijo que la esperara en el sofá. Al principio insistió, pero finalmente hizo lo que le dijo. Ella lavó los platos y después fue junto a Zayn, y se sentó a su lado, recostada hacia atrás. Ella se giró levemente aprovechando que tenía un cojín y Zayn se movió. Ella abrió las piernas y él se tumbó, con la cabeza sobre su pecho. Ella lo rodeó con los brazos por detrás y puso la barbilla sobre su hombro, plantando un beso en su mejilla.

—Me alegra que hayas podido terminarte la cena. —dijo ella, y él esbozó una sonrisa.

—Al principio... Me entraron ganas de vomitar. —admitió avergonzado. —Pero luego se me ha pasado. Tu comida está muy rica. —murmuró, y ella sonrió.
Menos mal. —susurró ella aliviada.

—¿Puedo preguntarte algo? —murmuró tímidamente, alzando su cabeza para mirarla, y ésta asintió con la cabeza. —¿Que somos... Tú y yo? —murmuró, y ella sonrió de lado.

—Bueno... Amigos que se besan. —dijo con diversión. Él se sonrojó y bajó la cabeza, colocándola recta. —Y que se aman. —añadió, y él giró su cabeza para mirarla, al sentir la barbilla de la chica sobre su hombro. Se sentía levemente decepcionado porque quería poder decir que ella era su novia, oficialmente.

—Hm. —murmuró en asentimiento, y ella sonrió, acercando sus labios a los de él para besarlo. Le pediría que fuera formal, pero no ahora, no de aquel modo. De algún modo sentía que ella debía pedírselo de un modo especial, porque su ángel merecía algo especial para agradecerle el hecho de estar en su vida.

Ella plantó un suave beso en su cuello y colocó la cabeza apoyada en su mejilla. —¿Tienes sueño? —le preguntó.

—Un poco. —murmuró él. —Pero no quiero dormir.

—¿Entonces? —preguntó ella, y él suspiró.

—¿Vas a volver al instituto? —le preguntó, y ella se quedó en silencio, meditándolo. Podría volver e intentar recuperar el tiempo perdido, pero sería algo difícil, porque eran muchos meses.

—No lo sé. —respondió finalmente.

—Si tú no vuelves, yo tampoco. —dijo él, y ella puso los ojos en blanco. Ella no quería que dejara sus estudios, mucho menos por su culpa. Ella tal vez no tendría buen futuro dejando sus estudios a medias, pero no quería que él dejara los suyos.

—Zayn, tienes que volver. —dijo ella sin rastro de diversión.

—No. —negó él. —El instituto ha sido un infierno desde que te fuiste, me he alejado de mis amigos, estoy solo. No quiero volver. —dijo, y ella parpadeó. ¿Qué?

—¿Qué ha pasado con Liam y Harry? —le preguntó.

—Que quería estar solo. Y los aparté. —murmuró, y ella acarició su rostro.

—Todavía no es tarde para recuperarlos. —dijo, intentando animarlo, y él se mordió los labios.
Vuelve. —pidió, mirándola con sus ojos miel suplicantes, estaba a punto de ceder. No podía evitar caer ante esos ojos que se lo pedían a gritos, brillantes.

—Está bien. —murmuró ella, rendida. No podía decirle que no.

Él sonrió. —Gracias. —dijo, plantando un beso sobre los labios de ella, quien todavía estaba un tanto confundida por lo que acababa de pasar. Ella acababa de ceder, hipnotizada. Su ángel era capaz de convencerla con una simple mirada y una súplica.

Ella suspiró y esbozó una sonrisa, sin decir nada. Podrían ir mañana, viernes, al instituto, o podían ir el lunes. La verdad era que ambos necesitaban un descanso, después de todo lo que había sucedido. Necesitaban pasar estos días juntos y sin nadie más que pudiera molestarlos. —¿Te parece bien que vayamos el lunes? —le preguntó, y él asintió con la cabeza. Le parecía perfecto, porque él no quería ir mañana, necesitaba pasar tiempo a su lado, el tiempo que aquellos meses ella no había estado junto a él. Se preguntaba qué ocurriría el lunes cuando todos la vieran ahí de nuevo, y cómo reaccionarían Harry y Liam al verla, porque ellos sabían que el motivo de su tristeza era que ella se había marchado.

—Noa, ¿qué te hizo cambiar de opinión? —preguntó de pronto, y ella torció la cabeza.

—¿Sobre qué? —preguntó, sin comprender a qué se refería.

—Sobre... Todo. —dijo. Sobre por qué fue a por él, por qué de repente le dijo que lo amaba cuando tenía miedo.

—Tenía miedo de que simplemente lo nuestro no funcionara, y me fui. —dijo ella. —Nunca me habían dicho "te quiero", y no creí merecerme tu amor, Zayn. —explicó ella.

¿Y por qué volviste si creíste eso? —murmuró. No era que no estuviera feliz de que ella hubiera vuelto, sino que simplemente no lo comprendía. Ella había decidido marcharse, y sin embargo ahora había vuelto, junto a él, de nuevo. Y esperaba que fuera para quedarse definitivamente.
—Porque estabas en peligro. —murmuró ella. —No podía permitir que te hicieran daño. —suspiró.

—¿Por qué disparaste tú? ¿Por qué no dejaste que me llevaran a mí? —siguió preguntando, y ella sonrió de lado.

—Porque era un infierno, Zayn, sabía que tú no podrías soportar estar ahí, que te harían daño. Y tú jamás habías matado a nadie, ángel. —susurró la última palabra. —No quería que te ensuciaras las alas.

Los latidos de su corazón se aceleraron al escuchar aquello, de alguna manera el que le hablara así le encantaba y lo aceleraba, como si él fuera un ángel, definitivamente el apodo de "ángel" le gustaba. Era un apodo especial y exclusivo para él. —Gracias. —susurró.

—No tienes que agradecerme nada. —murmuró ella cerrando los ojos y plantando un beso sobre su mejilla.

—¿Y por qué me llamas "ángel"? —murmuró, con los ojos cerrados, sintiendo sus besos en su cuello. Ella sonrió.

—Porque lo eres. —respondió.

—¿Por qué? —murmuró.

—Simplemente lo eres. —dijo ella divertida. ¿Cómo explicárselo? No había simplemente una razón por la cual él fuera un ángel. Mordió su oreja y un escalofrío recorrió su cuerpo, aquello hizo que ella sonriera al ver cómo encogió el cuello. —Vamos, creo que será mejor que vayamos a dormir. —dijo ella, y él se giró levemente, acurrucándose.

—Estoy cómodo aquí, quiero seguir hablando. —murmuró. Ella sabía que él estaba cansado, pero quería respuestas, demasiadas respuestas a todo.

—Zayn, sé que quieres respuestas, pero hay tiempo, ¿vale? —dijo ella.

—Sólo una pregunta más. —dijo. Temía por la respuesta, era su mayor temor, pero necesitaba saberlo, realmente necesitaba saberlo. Tragó saliva y la miró a los ojos. —¿Te has acostado con alguien más en estos meses?

Ella se quedó en silencio, mirando fijamente sus ojos miel, preocupados. Ella no quería responder, no con la verdad, pero tampoco quería mentirle. La verdad le haría daño, y el no responder también, porque supondría un "sí". Apartó la mirada de la suya y Zayn sintió su corazón partirse en miles de pedazos. Se levantó y ella lo siguió, subió las escaleras detrás de él. —Zayn. —lo llamó, pero él no respondió. Entró en su habitación y cerró la puerta de un portazo, casi dándole a ella en la cara. Cerró los ojos y apoyó la mano en la puerta, sabía que no estaba cerrada, pero no quería abrir. Podría irse ahora, a su casa, y dejar a Zayn solo hasta que aquello se le pasara, pero ella no quería, porque sabía que no era lo correcto. Abrió la puerta despacio y lo vio tumbado en la cama, girado hacia el lado contrario.

—Vete. —dijo débilmente, su voz estaba quebrada.

—No. —negó ella, suavemente. Se acercó a Zayn y se sentó a su lado, sin tocarlo. —Zayn, lo siento. —se disculpó.

—¿De verdad lo sientes? —dijo con la voz quebrada. —¿O sólo lo dices porque sí?

—Porque lo siento. —dijo ella sinceramente. Todos aquellos hombres con los que ella se había acostado no eran nada, nadie, un simple intento fallido por olvidar a su ángel, para llenar aquel hueco que él había dejado al no estar cerca, y ella misma había creado al irse.

—Vete, por favor. —pidió, cerrando los ojos y apretando la almohada débilmente, mientras las lágrimas seguían resbalando por sus mejillas.

—No voy a irme. No voy a volver a perderte, Zayn. —dijo, y él soltó un pequeño sollozo. Sus palabras doían.

—Ya lo has hecho. —susurró. Ella tragó saliva, descubriendo que le costó más de lo normal, tenía un nudo en su garganta. Ella no podía haber perdido a su ángel, no de nuevo.

—No. —dijo ella en susurro. —Zayn, no quiero perderte. ¿No entiendes lo mucho que significas para mí? —susurró, y él se mordió los labios.

—Amigos que se besan. —dijo con la voz quebrada. —Simplemente eso.

—Y se aman. —dijo ella en voz baja, colocando su mano encima de su pierna. —Zayn, yo te amo.

—De haberlo hecho no... No habrías hecho eso. —dijo débilmente.

—Porque me negaba a enamorarme, Zayn, te amo. Ángel, créeme. —pidió. Era la primera vez que ella suplicaba por algo, que la creyera, sólo quería que la creyera, porque era verdad, todas y cada una de las palabras que ella decía ahora, lo amaba, demasiado. No soportaría perderlo, no de nuevo, cuando había decidido declararle su amor.

—Déjame solo. —pidió débilmente. Ella suplicó, y él no cedió. Apartó su mano y se levantó, dirigiéndose a la puerta. Sujetó el pomo en su mano y cerró los ojos con fuerza.

—Ya no sé qué mas debo hacer para que me creas, Zayn. Si pudiera retrocedería atrás en el tiempo, pero me temo que es imposible. —dijo ella. Esperaba que él dijera algo, ¿pero qué? Él no quería hablar, y tampoco tenía fuerzas para hacerlo. Ella abrió la puerta y salió, cerrando de un portazo y bajando las escaleras con rapidez. Agarró la chaqueta y abrió la puerta de entrada, saliendo de allí con rapidez. Ella no llevaba dinero encima ahora, al haber estado en la cárcel. No tenía nada, así que tendría que ir andando.

***

Andaba a pasos rápidos por la calle, apenas había luz, pero el lugar estaba vacío, no sabía cuánto le quedaba para llegar porque siempre había ido en taxi, lo único que sabía era que estaba lejos. Giró y se encontraba en un lugar todavía más desértico, excepto por un lugar donde las luces rebosaban, y el suelo temblaba a causa de la fuerte música que emanaba aquel lugar. Una discoteca. Ella pasó de largo mientras escuchaba la música y escuchó unos silbidos que causaron que ella se diera la vuelta.

—Hey, guapa. —un hombre joven la miraba descaradamente con un cigarrillo en su mano. —¿Qué haces andando a estas horas?

—Es lo que pasa cuando no tienes dinero para un taxi. —respondió ella secamente, mientras se daba la vuelta y volvía a andar.

—¿Quieres un aventón? —le preguntó el hombre, estaba siguiéndola.

—No, quiero que dejes de seguirme porque no estoy de humor. —dijo ella entre dientes. Lo único que le faltaba era que ahora un mujeriego empezara a seguirla.

—No seas tan agresiva. —dijo, y ella bufó.

—Que te pires, y me dejes en paz. —dijo ella, al ver que ya lo tenía a su lado.

—Sólo quiero ayudar, me ofrezco a llevarte a casa. —dijo, y ella cesó su paso de golpe, mirándolo de brazos cruzados.

—Ya, a cambio de un polvo, ¿no? Me dirás que me vas a llevar sin obtener nada a cambio. —dijo con ironía, y el chico rió. —Imbécil. —dijo por lo bajo, mientras volvía a andar.

—Vale, no polvo, lo pillo. —dijo. —Pero sí que puedo llevarte.

—No, gracias. —se negó ella, cruzando la calle sin mirar. De todos modos, aquel lugar estaba desértico, aunque escuchó el claxon de un coche, giró la cabeza y unos faros la cegaron momentáneamente.

—¡Cuidado! —gritó el hombre detrás de ella. Pero ya era demasiado tarde, porque el coche había impactado sobre su cuerpo, y ella cayó al suelo. —¡Mierda! —exclamó el hombre arrodillándose en el suelo. Un chico salió del coche bastante preocupado y se acercó a ellos. —¡A qué esperas? ¡Llama a una puta ambulancia! —le gritó, sujetando la cara ensangrentada de la chica. —Joder. —maldijo. Había demasiada sangre.

3 comentarios:

  1. No, esto no le puede pasar a Noa 😭

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  2. ¡Nooooooo! ¡Noa, nooooo! Sandra, que faltan 11 cap, por favor, ¡no me mates a gente! (Te veo capaz 100%)
    drama tras drama, lloro demasiado T.T

    Ahora que lo pienso haciendo cuentas:
    si hay 2 capis semanales y quedan 11 capítulos (sin '2ª temporada')... quedan unas 5 semanas de capítulos... lloro :'(

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    1. JAJAJAJAJA Me ves como a una persona cruel :') Pero bueno, no te lo negaré, porque sí que soy capaz de matarlos a todos (masacreee). O sea, pero no, porque sería demasiado cargárselos a todo, muy hardcore todo. Ya creo que mucho drama hay, y seguirá habiendo...

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