sábado, 17 de octubre de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - Capitulo 45

Autora: Sandra M.P.

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Le dijeron que su abogado había llegado, su padre había salido para dejarles cierta intimidad y no molestarlos. Al abrirse las rejas ella dirigió su mirada hacia éstas y alzó ambas cejas. Aquel chico aparentaba tener unos diecinueve años, tenía los ojos de un azul celeste, un piercing en la ceja, un septum y el pelo negro acabado en punta. Aquel no podía ser su abogado. Parecía un punk, una estrella de rock o de heavy metal, no un abogado serio y convincente. Estaba perdida. Estaba convencida de que querían meterla en la cárcel y por eso le habían asignado a un inculto.
Bien, a juzgar por tu mirada, no crees que sea un experto en esto, ¿no? —dijo el chico, y ella se encogió de hombros.

—De todos modos no hay mucho que pueda hacer. —dijo secamente.

—Cuánta confianza me tienes, ¿no? —dijo, divertido. Al menos tenía sentido del humor, de haber sido una persona aburrida habría sido peor, supongo, porque ya que no había nada que pudiera salvarla, no estaría incómoda.

—No te conozco de nada. —respondió ella.

—Bueno, eso puede arreglarse. —dijo. —Me llamo Bob. —se presentó, y ella dio un asentimiento de cabeza. El nombre no le pegaba en absoluto. —Mis padres no esperaban que saliera tan heavy metal. —dijo. —Sé que el nombre no me pega.

—Y eres mi abogado, ¿no? —dijo con cierta diversión. Estaba perdida.

—No me juzgues todavía y ahórrate los prejuicios, porque vas a salir de aquí. —dijo con tranquilidad, y ella alzó una ceja.

—Ajá, ¿tienes una especie de ejército terrorista que va a entrar a saco y va a empezar a disparar a todo el mundo? —dijo ella con cierto sarcasmo, y el chico negó humedeciéndose los labios, divertido.

—No, yo había pensado mejor en una mafia. —le siguió el juego.

—¿Qué te hace estar tan seguro de que ganaremos el juicio, Bob? —dijo haciendo énfasis en su nombre.

—Que tengo pruebas. —dijo él tranquilamente.

—Ellos también. —dijo ella. —Tienen el arma, las huellas y las balas de ésta en el cuerpo. —se encogió de hombros.

—Dudo que salga de aquí si no es en un ataúd. —dijo ella.

—No me subestimes, Noa. —dijo él. —Sé más de lo que ellos saben, y voy a sorprenderte a ti también. —dijo.

—Ya, no quiero sorpresas en mi juicio. —dijo ella, y él sonrió de lado.

—Pues lo siento pero vas a tener que aguantarte. —dijo él seriamente, pero las comisuras de sus labios estaban levemente alzadas. Ella le frunció el ceño, descontenta, pero el chico no le diría lo que tramaba, no hasta el día del juicio. Las rejas se abrieron y el chico salió, pero antes de que se cerraran un policía intervino también.

—Tienes visita. —le dijo, y ella se levantó un tanto confusa. ¿Quién podría visitarla a la cárcel si no tenía a nadie fuera? Pero entonces a su mente vino una sola persona. Salió de su celda y la llevaron por un pasillo hasta llegar a una puerta, el policía la abrió y efectivamente, detrás del cristal estaba él. Anduvo hasta la silla y se sentó, cogiendo el teléfono y mordiéndose los labios. Él no debería estar allí.

—Zayn, ¿qué haces aquí? —fue lo primero que preguntó, la frialdad que irradiaba hirió a Zayn.

—Necesitaba verte. —murmuró, tragando saliva. —¿Cómo estás? —susurró débilmente. Las ojeras se marcaban en su rostro, y el cansancio también, mientras que la tristeza estaba en sus ojos y su voz estaba apagada.

—Bien, supongo. —respondió ella. —¿Tú?

Él se mordió los labios y negó con la cabeza. —Mal. —susurró. De todos modos, si mentía ella se daría cuenta, por lo cual no valía la pena intentarlo siquiera.

Ella suspiró y habló. —Zayn, no creo que salga de aquí. —dijo, y él sintió que le costaba respirar, su corazón se partió. —Creo que... No deberías volver aquí.

Él parpadeó y su vista se nubló. —¿Qué? ¿Por qué dices eso? —susurró, y ella suspiró.

—Porque esto no está bien, Zayn, deberías buscar a otra persona. —dijo ella, y él negó. Una lágrima resbaló por su mejilla y cayó directamente sobre la tela de sus pantalones.

—¿A otra persona? —susurró. —¿Por qué me haces esto, Noa? Y-yo... Yo te quiero. —dijo con la voz quebrada.
Zayn. —intentó callarlo.

—No. —la interrumpió. —Te quiero, me da igual que no me correspondas. —dijo débilmente, y el dolor se notaba en la última oración dicha. —Pero no voy a buscar a nadie más.

—Zayn, te estoy hablando en serio. —dijo ella seriamente. Por mucho que le doliera, no debía mostrarse débil, porque él no merecía aquello. —No voy a salir de aquí, asesinato es cadena perpetua.

—No. —sollozó. —Tú vas a salir de aquí. —dijo, con los ojos ya levemente enrojecidos.

—Zayn, Zayn, ángel, escúchame. —dijo al ver que intentaba acallar sus sollozos mordiéndose los labios. —Esto sería un infierno para ti, ¿entiendes? Hice bien en disparar el arma, y no me arrepiento ni me arrepentiré de ello. —dijo, y él asintió con la cabeza débilmente. No podía evitar sentirse culpable, porque ella había decidido apretar el gatillo por él, para que no se manchara las manos y para que no acabara en prisión. Él no habría podido soportarlo.

—Gracias. —dijo con la voz quebrada. Ella esbozó una pequeña sonrisa y él bajó la mirada. —Te lo debo todo, Noa. Todo. —susurró.

—No me debes nada, Zayn. —dijo ella, y él asintió con la cabeza. —Quiero que me prometas una cosa. —dijo, y él esperó a que hablara. —Vas a volver a comer, ¿está bien? Vas a recuperar peso de nuevo.

Zayn hizo una mueca con la cara. El pensar en comida no le resultaba un pensamiento agradable. —Yo...

—Promételo, Zayn, no he terminado aquí para que acabes así. —dijo ella, y él asintió con la cabeza. —Prométemelo.

—Te lo prometo. —susurró. Era lo mínimo que podía hacer por ella, después de todo lo que había hecho por él.

—Noa. —dijo en voz baja. —Prométeme... Que no me olvidarás si... No vuelvo a verte. —dijo con lágrimas en los ojos. Ella tragó saliva. Aunque deseara con todas sus fuerzas ser capaz de olvidarlo, sabía que jamás lo lograría.

—Te lo prometo. —prometió ella finalmente. Él esbozó una pequeña sonrisa y se mordió los labios.

—Se ha acabado el tiempo de visita. —los interrumpió un policía. Zayn tragó saliva y colocó la mano sobre el cristal, esperando a que ella colocara la suya. Lo hizo y antes de colgar el teléfono dijo:

—Te echaré de menos.
Dejó el teléfono antes de que pudiera decir "yo también" y se levantó, apartando su mano del cristal. Él también se levantó enjuagándose las lágrimas con la manga de su jersey, y un policía lo guió fuera. Era lunes y no había ido al instituto todavía, y tampoco iría hasta pasado el juicio, no sabía si volvería siquiera. De todos modos, ¿para qué, más que para calentar la silla?

***

—¿Dónde estabas?—entró en la celda de nuevo y su padre ya estaba ahí, sentado en su cama.

—Han venido a visitarme. —respondió ella yendo hacia su cama y sentándose también.

—¿Quién? —le preguntó, y ella puso los codos sobre sus piernas, sujetando su cabeza. —Zayn, ¿verdad? Te dije que vendría. —dijo, y ella suspiró.

—Lo sé, pero no me esperaba que viniera tan pronto. —dijo ella, sentándose recta de nuevo. —Voy a hacerle daño.

—¿Por qué ibas a hacérselo, Noa? —preguntó él con una leve sonrisa. —Él te quiere y tú también, y deberías decírselo.

—No lo entiendes, papá. —lo cortó antes de que continuara, levemente frustrada. —Me quedaré aquí para siempre, él está hecho mierda, necesita a alguien que le quiera, no a mí. —dijo frustrada.

—Piensas que será infeliz queriéndote y teniéndote lejos. —dijo, y ella suspiró y asintió con la cabeza. Exactamente eso. —Créeme, le haces más daño haciéndole pensar que no le correspondes.

Aquello le hizo pensar, porque tal vez tuviera razón. Ella le hacía daño, pero le haría más daño diciéndole lo que sentía y atándolo a una relación sin futuro, porque ellos no tenían futuro. —Le haré más daño atándole a algo sin futuro. —respondió ella tragando saliva y bajando la mirada.

—¿Y qué hay de ti? —cambió ahora de tema, y ella lo miró.

—¿De mí que? —preguntó.

—¿Qué quieres tú? ¿Quieres que encuentre a alguien más? —dijo, y ella permaneció quieta durante unos instantes. No, no lo gustaría que encontrara a alguien más, pero no quería arruinarle la vida y controlarlo desde allí dentro, porque él merecía ser feliz, aunque fuera con otra persona.

—Quiero que sea feliz. —respondió ella sinceramente, y por mucho que le doliera.
Entonces dile lo que sientes. —dijo, y ella se movió, tumbándose y cubriéndose con la sábana. Suficiente charla por hoy de aquel tema, tal vez para siempre. Resultaba extraño hablar sobre aquellos temas con tu padre, pero no lo era cuando era la única persona en quien confiabas.Buenas noches. —dijo fríamente, pero no cerró los ojos, porque sus pensamientos se lo impedían, invadidos por una sola persona.

Zayn estaba de nuevo en su cama con los ojos abiertos, intentando dormir sin lograr resultado de nuevo, porque no podía dejar de pensar en ella. ¿Por qué una vez que por fin encontraba a alguien a quien le importaba se la arrebataban de las manos? ¿Qué había hecho para merecer eso? No lo merecía, o al menos sentía que no lo hacía. Al darse cuenta de que no dormiría decidió mirar su móvil, y para su sorpresa el icono del WhatsApp estaba ahí arriba. Desbloqueó el móvil y vio que había dos mensajes de dos conversaciones, y cliqueó. Un mensaje era de Liam, y el otro de Harry.

"Zayn, ¿estás bien? ¿Por qué no vienes a clases?"

"Zayn, estamos preocupados por ti. Somos tus amigos aunque por alguna razón hayas decidido dejarnos de lado."


El primer mensaje era de Harry, y el segundo de Liam. Podría ignorarlos, o podría responderlos. Decidió responderlos en lugar de ignorarlos, porque pensaba que ya los había estado ignorando lo suficiente.

"Estoy bien, Hazz, sólo la echo de menos.", respondió él, y no era mentira. Echaba tanto de menos que se quedara en su casa que hasta él mismo desearía dormir en la cárcel, en su celda. Con tal de estar con ella le daba igual. Ahora le respondería a Liam. "Lo siento, Leeyum, es sólo que la echo de menos, no te puedes imaginar cuánto. No sé si voy a volver al insti, de todos modos ¿para qué?"

Bloqueó la pantalla de su móvil y lo dejó sobre la mesita de noche otra vez, y se tumbó de nuevo. Mañana iría a verla otra vez, porque era día de visita también, claro que después tendría que esperar a la semana que viene para volver a verla.

***

Era tarde y lo sabía, ella todavía no estaba durmiendo, ni pensaba hacerlo. Y no porque no quisiera, sino porque no podía, simplemente. Escuchó un ruido en la reja y se incorporó de golpe, vio una sombra y frunció levemente el ceño.
Noa. —escuchó que decía una voz conocida.
¿Michael? —dijo en voz baja.
Sí, soy yo. —escuchó, y ella se levantó. ¿Cómo había salido de su celda? Vio que hacía algo en la puerta y ésta se abrió. Ella alzó las cejas un tanto sorprendida y él le hizo un gesto para que saliera.

—¿Qué haces? No podemos salir. —dijo ella.

—Tranquila, no nos verán. —afirmó. Ella dudó. Aquello igual podría ir en su contra luego, ¿pero y qué? No iban a hacer nada malo, al menos no ella. Salió y él volvió a cerrar, tenía un pedazo de alambre.

—¿Dónde vamos? —preguntó ella, y él la guió hasta el comedor, abrió la puerta, la cual no estaba cerrada, y él, en lugar de sentarse en un banco, se sentó en un rincón, en el suelo, de indios. Ella lo imitó frunciendo levemente el ceño.

—No me siento en el banco porque hay más posibilidad de que nos vean. —aclaró.

—¿Es la primera vez que sales? —le preguntó, y él negó con la cabeza.

—No. —suspiró. —A veces me gusta estar solo. —respondió. Oh, cierto, todos tenían compañero de celda.

—¿Quién es tu compañero de celda? —le preguntó ella, y él torció la boca.

—Peter. —murmuró con disgusto, y ella se mordió los labios.

—Oh. —dijo. —¿Te ha vuelto a...? —él negó antes de que ella completara la oración.

—No, y debo darte las gracias. —dijo. —Es horrible, créeme. —murmuró en voz baja, apoyándose en la pared y mirando hacia arriba.

—¿Y violan a más chicos? —preguntó ella.

—No que yo sepa. —dijo él sin dejar de mirar el techo. —Sí que tienen relaciones entre ellos, pero a algunos no les gusta el intercambio de rolles, y como saben que soy más débil se aprovechan de mí. —dijo tristemente, y ella no pudo evitar que aquella imagen de un chico moreno apareciera de nuevo.

—¿Cuánto tiempo llevas aquí? —le preguntó.

—Dos años. —respondió él, y ella abrió más los ojos.

—¿Qué? —dijo sorprendida, y él asintió con la cabeza.

—Tres años y medio si robas comida de una casa. —murmuró sin dejar de mirar arriba. —Me queda un año y medio. —susurró.
Me parece exagerado. —respondió ella, y él se encogió débilmente de hombros.

—Puede. —murmuró, y suspiró. —Pero es horrible, esto, que se aprovechen de ti cada día, y suele ocurrir unas tres veces, cuatro... Y eso si no le apetece a alguien más. —dijo, y su voz empezó a temblar. Cambió de posición y abrazó sus rodillas. —Y lo peor es que si tú te vas, volverán a por mí otra vez. —dijo con un hilo de voz.

Ella parpadeó, aturdida. Ella lo había ayudado anteriormente y su juicio sería dentro de tres días, o dos, dependiendo de la hora que fuera. Si ella se iba, él volvería a ser el blanco de todas aquellas personas. Otro ángel que necesitaba ayuda, y últimamente sentía debilidad por ellos, o tal vez sólo por uno, y aquel chico le recordaba a éste. —Ojalá pudiera ayudarte. —dijo ella. Él asintió débilmente con la cabeza y esbozó una pequeña sonrisa. Lo abrazaría, porque tal vez él lo necesitaba, y ella quería hacerlo, porque tal vez haciéndolo se sentiría como si lo abrazara a él. Tal vez era que ambos necesitaban un abrazo. Se acercó más a él y se sentó a su lado, también en la pared, mirándolo.

—Sé que no nos conocemos casi nada, y eso... Pero necesito un abrazo. —susurró estirando sus piernas. Ella abrió sus brazos girando levemente el cuerpo y lo abrazó. Fue reconfortante para ambos, porque era como si por fin sintieran apoyo de alguien, y ambos se estaban apoyando mutuamente ahora mismo. Él hacía tiempo que no recibía un abrazo de alguien, uno que lo consolara y lo reconfortara como aquel que estaba recibiendo ahora, de una completa desconocida, pero sentía que de algún modo, había más confianza de la que nunca había tenido con nadie. Lástima que aquella persona tuviera que irse en breve.
[Bueno, baes, espero que os haya gustado el capi *-* Zaynchu, Zoa is love, bitches. No os olvidéis el +1, porque esto sigue bajo... :c ]

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