jueves, 15 de octubre de 2015

PlayBoy | Zayn Malik, Larry Stylinson, Niam Hayne - Capitulo 9 (Call)

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT. | SMUT | Violencia | Abusos | Violaciones

Recordar. Eran tan doloroso... Cada una de las cosas que me habían hecho... Violaciones, golpes, acoso, maltrato, secuestro... Sí, secuestro... Aún lo recordaba.

Eres una caja de sorpresas, Zayn. —susurró ella, yo tragué saliva y la miré. ¿Eso era bueno? —Todo lo que te sucede... Son cosas a las que no estoy acostumbrada. —dijo ella negando con la cabeza. Lo suponía... Ella vivía en otro mundo, muy distinto al mío. En el suyo había lujo, riqueza, amor... Familia... Y en el mío... Dolor, sufrimiento, sexo, agonía, golpes.

Lo sé. —dije en voz baja. —Tú siempre estarás lejos de mi alcance. —susurré. Me sonrojé. ¿Lo había dicho en voz alta?

¿Qué? —dijo, como si no lo hubiera escuchado.

Nada. —dije, avergonzado.

Leah:

¿Sería posible sacarlo de esto? Ya había sufrido suficiente, desde pequeño. Dios mío... Violado por su propio primo. Me lo había encontrado inconsciente, sangrando, ha sido golpeado, maltratado, violado... Basta. Tenía que ayudarle a escapar. ¿Cómo? No lo sabía, pero lo haría.

Zayn... ¿Cómo puedo ayudarte? —pregunté.

No puedes. —dijo serio, y con tristeza. —Nadie puede.
La llamada...

Ya van dos veces que alguien me dice eso hoy. —dije en voz baja.

¿Dos? —dijo.

Asentí con la cabeza. —Iba a llamar a mi tía... Pero me equivoqué de número... Me contestó un chico, lloraba, y me colgó diciendo eso. —susurré.

Zayn:

Era ella...
¿Sería cosa del destino, o una simple coincidencia? Prefería pensar lo primero.

Parpadeé varias veces. —Era yo. —susurré.

¿Tú? —Dijo ella, sorprendida. Yo asentí con la cabeza y ella parpadeó aturdida.

Menuda... Coincidencia. —dijo ella. Yo tragué saliva y sonreí falsamente. Obvio, ella lo veía como una simple coincidencia, para mí era una maldita salvación, un ángel. Para ella yo sólo era uno más. —Quiero saber más de ti, Zayn. —susurró ella.
¿Más? Sería casi imposible explicarlo todo.

Hay mucho que contar. —dije en voz baja.

Tengo tiempo. —dijo ella.

¿De verdad quieres saber más? —susurré. Ella asintió con la cabeza lentamente. —Está bien... Pregunta. —dije.

¿Qué pasó con tu primo? —preguntó.

Cogí aire y me lo pensé. Finalmente respondí. —Estábamos solos en casa, yo acababa de ducharme y él estaba viendo la televisión en la habitación, cuando salí del baño... —me quedé callado, sin saber cómo continuar. —Él... Me miraba diferente... Raro... No sé cómo describirlo. No sé qué pasó... Se levantó... Vino hacia mí y me besó... —dije, y tragué saliva. Ella me miraba atentamente. —Yo estaba en shock... No sabía qué hacer... Y finalmente lo empujé... Y él me pegó. —bajé la mirada, incapaz de mirarla a los ojos. —Me arrancó la toalla de la cintura y me agarró... Me tiró en la cama... —me callé de nuevo, tomando aire. —Yo lloraba... Intentaba soltarme... Pero él siempre fue más fuerte que yo... Y pudo conmigo. —susurré.

¿Qué edad teníais? —preguntó en voz baja.

Yo debía tener unos trece... Y él unos dieciséis. —respondí, y ella apretó la mandíbula.

Sabía lo que estaba pensando, y esperaba que lo dijera, pero no dijo nada sobre el tema. —Donde trabajas... ¿Te obligan a acostarte con... Otros hombres? —preguntó, dudosa, como si no quisiera una respuesta.

No. —negué. Era algo así como un club de striptease, nunca sexo excepto que paguen bien.

... ¿Mujeres? —preguntó, aún con cierto temor.

Negué con la cabeza. —No me obligan a acostarme con nadie... Lo de tu tía fue una excepción... Por la suma de dinero. —dije en voz baja. Ella pareció aliviarse, pero aún así siguió tensa.

¿Fue el único hombre que te tocó? —preguntó, dejándome tocado.

Me estremecí y bajé la mirada de nuevo. —No. —dije, en voz baja, muy baja.

... ¿Cuántos han sido, Zayn? —susurró.

Mi primo no fue la única persona que me violó, no. Después de que se rumoreara por todo el pueblo que era un maldito marica, enfermo y violador, mucha gente empezó a acosarme.
Cada día los cristales de la ventana de mi habitación estaban rotos, temía volver a casa y encontrarme con un pene dibujado en la pared, o dibujos obscenos, insultos...
Y muchos hombres vinieron a por mí... Para hacerme sentir como una puta... Como un sucio por acostarme con mi primo.

«Te gusta que te den por culo, ¿eh, maricón?»

«Vamos, sé que te gusta esto, putita.»

«No es bonito cuando te lo hacen a ti, ¿eh, perra?»

Se me humedecieron los ojos y mi labio empezó a temblar. Había sido todo tan horrible...

No lo sé. —susurré, al borde de las lágrimas.

Me abrazó y plantó un beso en mi pelo. —No más, Zayn... No voy a dejar que te hagan daño. —susurró ella con la voz quebrada.

Me abracé a ella, como si mi vida dependiera de ello. —Fue... Fue horrible. —susurré, intentando evitar los sollozos.

Leah:

Escuchar eso había sido horrible... Tanto sufrimiento... violado... no una vez, no dos... no... Más. Y el solo pensarlo me ponía enferma. Hijos de puta.
Él lloraba en silencio, lo sentía por su forma de sollozar, en silencio, y su respiración. Se acabaron las preguntas por hoy.
Acariciaba su espalda, sin saber qué hacer. Su respiración se fue normalizando, y sin darme cuenta, ya se había quedado dormido.
Suspiré y lo tumbé. Tenía los ojos cerrados y las mejillas encendidas, por haber estado llorando. Acaricié su mejilla, delicadamente, con miedo a hacerle daño, se veía tan delicado... Hay que ver cuán cruel podía ser la gente... Con un niño... Un niño de trece años... Por el amor de Dios... Se me humedecieron los ojos, imaginándome la escena. Un niño de trece años asustado en un callejón, acorralado y a punto de ser violado. Tuve que morder mi labio para evitar sollozar. Pasé la noche en vela, incapaz de dormir. Ya no tenía sueño, no quería dormir. Quería estar despierta vigilando a Zayn, para que no tuviera otra pesadilla, y si lo hacía, despertarlo. Se escuchaban las ramas golpear el cristal de la ventana, debido al viento. Silencio. La casa entera estaba en silencio, sólo podía escuchar la respiración tranquila de Zayn y el golpear de las ramas contra el cristal. Zayn se removió, buscando algo, y se abrazó a mí. Sonreí inconscientemente y lo rodeé con mi brazo derecho. Articuló algo, pero no logré entenderlo, lo dijo demasiado bajo. Sólo esperaba que no estuviera teniendo otra pesadilla. Fruncía el ceño, sus cejas se juntaban y hacía expresiones de molestia con la cara.
Alargué la mano y acaricié su mejilla con los nudillos. Su expresión se suavizó. Se relajó.
Suspiré.

Zayn:

¿Qué pasa, chico? —dijo el hombre, en burla. Tragué saliva.

Na-nada. —tartamudeé. Soltó una risa amarga y pegué un salto, tenía miedo. ¿Estaba borracho?

Así que tú eres el que violó a su propio primo. —dijo con una mueca de desprecio. Temblé. —¿Disfrutaste dándole por detrás? —dijo acercándose, yo retrocedí, espantado. ¿Qué quería? ¿Me pegaría?

N-no... F-fue él. —tartamudeé, y él soltó otra amarga carcajada, haciendo que un escalofrío me recorriera de arriba a abajo.
Se acercó más a mí, mientras yo retrocedía, hasta que topé con la pared. —No me hagas daño, por favor. —supliqué, temblando y aferrando mi espalda al muro de aquel callejón, intentando alejarme más, aunque fuera imposible.

Oh, no voy a hacerte daño. —dijo él acercándose más a mí. —Sólo vas a sufrir como lo ha hecho tu primo, zorra. —dijo con una sonrisa torcida, llena de maldad. Me estremecí y él me agarró de la cintura, dispuesto a bajarme los pantalones.

El labio empezó a temblarme, al igual que las piernas, e intenté soltarme. —¡No! —grité, removiéndome bruscamente.
Tenía los pantalones por los tobillos y la cara estampada contra el muro de piedra, frío. Las piernas me temblaban como flanes, e intentaba liberarme, pero el hombre me agarraba demasiado fuerte de la cintura, y era mucho más fuerte que yo.

Tranquilo, si lo vas a disfrutar, puto maricón. —me dijo en el oído. Sollocé y grité al sentir la brusca embestida. Dolía. Dolía y mucho. La embestida me destrozó, tanto por fuera como por dentro. —Vamos, perra. —dijo en mi oído, y luego se rió. —Eres muy estrecha.
Sollocé y con mis manos intenté apartarlo de mí, dando un codazo hacia atrás, pero lo único que conseguí fue recibir un fuerte golpe. Me dio la vuelta bruscamente y me golpeó la cabeza contra el muro, alzándome por el cuello.

Ahora... La puta eres tú. Y vas a hacerme caso, ¿sí? No querrás que te haga daño, ¿verdad? —dijo, torciendo la cabeza.

Sollocé. Me quedaba sin aire. Asentí con la cabeza y me soltó, haciendo que cayera de rodillas, débil y tosiendo. Tiró de mi pelo, obligando a que alzara la cabeza.

Sonrió, con una sonrisa que hizo que me temblara todo el cuerpo. —No. —supliqué. Sabía lo que quería... Yo no quería. —Por favor. —supliqué de nuevo.

Él rió y tiró de mi pelo para que acercara mi cara a su miembro. Mi boca chocó contra éste y yo giré la cara. —Vamos. —gruñó el hombre. Tenía la vista nublada, la cara empapada de lágrimas, el labio me temblaba y podía saborear mis propias lágrimas, saladas. Sollocé al sentir otro tirón de pelo. ¡Vamos! —gritó, haciendo que pegara un salto. Rompí en llanto. Tenía miedo, asco, y me sentía impotente y sucio. Me puso de pie de un fuerte tirón de pelo. —¡Deja de llorar y haz tu jodido trabajo, puta! —gritó en mi oído.

Después de eso me tiró al suelo fuertemente, haciéndome caer de rodillas.
Abrí la boca, rendido y sin dejar de llorar. El hombre inclinó la pelvis hacia delante y sentí su miembro dentro de mi boca. Sollocé, con su miembro en mi boca. Las lágrimas iban bajando por mis mejillas, y el hombre entraba y salía de mi boca.
Era repugnante.
Salió de mi boca y por un instante me sentí esperanzado. Pero no.

Lámelo. —ordenó.

Por favor... Ya... —sollocé —No más. —supliqué.

Obedece. —ordenó. —O será peor. —añadió amenazadoramente.
¿Podía ser peor? Obedecí, por miedo. El hombre gruñó, y yo seguí lamiendo, de arriba a abajo, sintiendo asco de mí mismo. En un acto rápido agarró mi cabeza y la empujó contra su miembro, haciendo que me llenara hasta la garganta. —Oh, sí. —gimió. Después de eso mi boca se humedeció. Asco, náuseas, humillación. Era humillante. Me aparté de golpe y caí de espalda. El hombre soltó una carcajada amarga y luego me miró con asco. —Eres una buena puta. —dijo.

Y después de eso se fue. Dejándome sucio, humillado, roto y llorando en un callejón.

[*Sufriendo* Beb@s, aquí está el capi, y espero que os haya gustado :'( +1 si quieres abrazar a Zen.]

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Flying Angel HeartFlying Angel HeartFlying Angel HeartFlying Angel Heart Flying Angel HeartFlying Angel HeartFlying Angel Heart