jueves, 1 de octubre de 2015

PlayBoy | Zayn Malik, Larry Stylinson, Niam Hayne - Capitulo 7 (You're all I need)

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT. | SMUT | Violencia | Abusos | Violaciones

Ya estábamos en mi apartamento, había conseguido subir a Zayn apoyado en mi hombro, ahora tendría que curarlo.

Bien, siéntate aquí. —dije mientras lo ayudaba a sentarse en la cama. Hizo una mueca de dolor mientras se sentaba. Suspiré. —¿Qué te han hecho? —susurré.
Él tragó saliva y bajó la mirada. —Hey... —dije alzando su mentón. —Vamos, tengo que curarte. —él pareció dudarlo, vi sus ojos llameando con temor. Empezó a subirse la camiseta haciendo muecas de dolor y se giró. —Oh, Dios mío. —susurré con espanto. Me cubrí la boca con las manos y tragué para intentar engullir el nudo de mi garganta. —¿Cómo han podido hacerte esto? —susurré espantada mientras pasaba la yema de mis dedos sobre sus heridas. Se quejó y aparté la mano. —Lo siento. —me disculpé arrepentida. No quería hacerle daño.

Zayn:

No es la primera vez que me dan con un látigo. —dije en voz baja.

¿Normalmente te dan tan fuerte? —preguntó, y yo negué con la cabeza.

Sólo cuando me castigan por hacer las cosas mal, lo demás no deja cicatriz. —respondí.

Suspiró. —No puedes dejar que haga eso. —dijo ella.

No puedo hacer nada. —respondí yo, ella negó con la cabeza.

No tienen derecho a tratarte así. —susurró ella.

Leah... —intenté hablar.

No. —me interrumpió. —Ni se te ocurra decir que lo tienen. —me amenazó. Callé y bajé mi mirada. ¿Para qué luchar si ella no lo entenderá jamás? —Túmbate boca abajo, voy a limpiarte las heridas. —dijo, yo me tumbé lentamente soportando el dolor y quedé tumbado. —Voy a por agua y vendas. —dijo. Escuché sus pasos alejarse y no me moví.

Leah:

Me metí en el baño y agarré las vendas. Maldije una vez más a aquel hombre al que apenas conocía, que era causa de las heridas de Zayn. ¿Cómo se podía ser tan cruel? Cogí un vaso con agua y volví con Zayn, que estaba ya tumbado boca abajo.

Bien, tal vez te duela un poco. —dije mientras empezaba a mojar la venda. La coloqué sobre una de sus cicatrices y se tensó toda su espalda, marcando cada uno de sus músculos. —¿Estás bien? —pregunté.

Sí, sigue. —dijo como pudo. Obedecí y empecé a limpiar sus heridas.

Zayn:

Tenía los ojos cerrados y estaba tenso, dolía, mucho, y las lágrimas se me saltaban de los ojos. Sollocé y apreté la sábana en mi puño.
Sentí una respiración en mi espalda, como si alguien estuviera soplando mis heridas. Tragué saliva y cesaron mis sollozos.

¿Mejor? —preguntó. Asentí con la cabeza y cerré los ojos.

¿Ya está? —pregunté. Ella asintió con la cabeza y yo solté la sábana que estaba aprisionada en mi puño. —Gracias. —dije.

Ella sonrió y se levantó con la venda ensangrentada y el vaso de agua medio vacío, supuse que fue a tirar la venda y a dejar el vaso.
Bien, ¿qué iba a ocurrir ahora?
Tres días. Tres días junto a ella, que había pagado por mí, decía que quería ayudarme, cuidarme, y no quería hacerme daño. Bien, ¿pero qué iba pasar durante estos tres días? Ella seguramente tendría cosas que hacer. Volvió y se sentó a mi lado, yo aún seguía boca abajo.

¿En qué piensas? —me preguntó.

En que nunca he estado tres días sin que nadie me toque de una manera sexual. —respondí.

¿Nunca? —dijo sorprendida.

Callé y me lo pensé. —Bueno, antes... De todo esto.

Pues tómate un descanso, tienes tres días de libertad sin acción. —dijo ella soltando una risa, yo también me reí, pero sentí una punzada de decepción.

***

¿Dónde voy a dormir? —pregunté a las once de la noche.

Me lo había pasado genial por el momento, creo que hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien, y es que con mi vida era imposible hacerlo. Tan solo habíamos estado mirando la televisión y entablando conversación unas cuantas veces, tan simple como eso, pero aún así no conocía esa tranquilidad.

Bueno, tengo una habitación de invitados, puedes dormir ahí. —dijo ella. Yo asentí con la cabeza. —Ven, te la enseñaré. —dijo empezando a andar. Yo la seguí hasta una puerta blanca al fondo de la habitación y la abrió.

Quedé con la boca abierta. No era nada del otro mundo, pero parecía tan cómoda. Era una habitación moderna con una ventana al lado de la cama, las paredes pintadas de beige y una decoración moderna de muebles de plástico.

¿Te parece bien dormir aquí? —me preguntó. Yo embobado asentí con la cabeza, sin dejar de mirar la cama. —Bien, ahí tienes un baño. Si necesitas algo estaré en la habitación de al lado.

Yo seguía embobado contemplando la amplia habitación, y es que nunca había visto tanto lujo, o sí, pero que yo no podía usar. Salió de la habitación y lo primero que hice fue tirarme encima de la cama, olvidándome de las heridas, me hice daño, pero por lo menos la cama era muy blanda.
Cerré los ojos y aspiré. Olía a limpio y a flores, nada comparado con mi casa. Tenía que ducharme, pero se estaba tan bien ahí que no quería levantarme, aunque finalmente lo hice.

Entré en el baño y me sorprendí de nuevo. Un jacuzzi enorme igual que el baño en sí, con las paredes azules y el suelo cubierto de una madera brillante. Empecé a llenar el jacuzzi y me desnudé, cuando estuvo lleno entré en él y me senté. Solté un suspiro de gusto y cerré los ojos.
Podría estar así para siempre.

Llamaron a la puerta. —¿Zayn? ¿Estás bien? —abrí los ojos y miré la puerta.

Sí. —respondí.

Llevas mucho rato ahí dentro. —dijo ella. Yo fruncí el ceño y miré el reloj que estaba al lado de la puerta. Eran las doce. Sí, llevaba mucho tiempo aquí dentro, aunque el tiempo se me había pasado volando.

Salí rápidamente del jacuzzi y me enrollé en la primera toalla que vi. —Puedes entrar. —dije. La puerta se abrió y por ella se asomó Leah.

Me habías asustado. —dijo mientras la preocupación dejaba su rostro.

Sonreí. —Estoy bien.

Voy a traerte ropa. —dijo ella yendo a la habitación, la seguí. La encontré abriendo cajones, agarró unas prendas y me las ofreció. —Bueno, no sé qué talla de boxers usas pero espero que estos te vayan bien. —dijo.

Desenrollé la toalla de mi cintura sin pensarlo dos veces y agarré la ropa que ella me ofrecía. Esperaba que me estuviera mirando la parte del cuerpo antes cubierta por la toalla, pero no lo hacía, como si siguiera con la toalla puesta, me miraba a los ojos. Me sonrojé y me tapé con los boxers.

Ehh... Lo siento... Es... La costumbre. —me excusé poniéndome rápidamente los boxers.
No sabía si me había desnudado queriendo provocarla o por un simple impulso o costumbre, pero me molestó un poco que no se inmutara al verme desnudo.

Tranquilo, no es nada que no haya visto antes, ¿no? —dijo, y yo abrí mi boca sorprendido por sus palabras. Salió de la habitación y yo removí mi cabeza.
¿Me estaba provocando o era sólo una simple alucinación?

Terminé de vestirme y me tumbé en la cama. No cerré los ojos, me quedé mirando al techo mientras pensaba en lo que había sucedido.
No habían pasado ni dos días y la confianza que le tenía era enorme.
Me sentía solo, y no sabía si era porque la habitación era muy grande o porque quería que ella estuviera a mi lado.

«Si necesitas algo estaré en la habitación de al lado.»

Como si fuera cosa del destino recordé esas palabras y pensé en ir con ella. ¿Pero qué decirle? Me levanté de la cama y anduve hasta el pasillo, abrí la puerta sin pensármelo dos veces y la encontré tumbada en la cama viendo la televisión. Me miró y bajó el volumen.

Zayn, ¿necesitas algo? —preguntó. Tragué saliva.

Tienes que pensar antes de actuar.

Yo... —no sabía qué decir. —¿Puedo dormir contigo? —las palabras se me escaparon de la boca antes de pensarlo, y esperaba una carcajada, pero en lugar de ello me sonrió y se echó a un lado.

Ven. —dijo. Fui a su lado y me tumbé, quitándole el edredón para poder entrar, y me di cuenta de que estaba en ropa interior. Enrojecí y me metí bajo el edredón. —¿Habitación demasiado grande? —preguntó.

Torcí la cabeza. —Me sentía solo ahí dentro.

Rió. —En ese caso me alegra que hayas venido. —dijo. No sabía si era normal, pero empecé a tener calor al tenerla tan cerca de mí, y saber que estaba tan solo en ropa interior me encendía. Sonreí intentando no parecer nervioso. —¿Estás bien? Estás sudando. —dijo, y yo tosí un poco, consciente de que si no lo hacía mi voz sonaría ronca.

Sí, sólo tengo calor. —dije.

Ella me quitó el edredón de encima y me miró con una ceja alzada y una sonrisa, reprimiendo una risa. Miré lo que ella miraba y enrojecí.

¿Calor? —dijo ella burlona.

[Haha, espero que os haya gustado el capitulo, baes ;) ya sabéis. Bueno, que no se os olvide el +1, os loveo xx.]

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