miércoles, 7 de octubre de 2015

PlayBoy | Zayn Malik, Larry Stylinson, Niam Hayne - Capitulo 8 (No more hurts)

Autora: Sandra M.P.

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Calor. Sí.

Solté una risa sin poder evitarlo y seguí mirándolo, tenía las mejillas al rojo vivo, y me encantaba verlo así de acalorado.

Pensaba que querías unas vacaciones sin sexo, que odiabas esto. —dije, con burla pero con confusión a la vez.

Todo cambia cuando estoy cerca de ti. —dijo, y yo parpadeé sorprendida. No me esperaba que respondiera, y mucho menos que me dijera eso.

¿Qué? —murmuré, aturdida. Me besó de imprevisto, no me lo esperaba, pero me encantó que lo hubiera hecho.
Se colocó encima de mí sin parar de besarme y empezó a acariciar mi abdomen. Cerré los ojos y me dejé llevar. No estaba mal si era él el que quería, ¿verdad?
Bajó sus besos a mi cuello y desabrochó mi sujetador, empezó a masajear mis pechos con las manos, y parecía estar desesperado. —Zayn. —dije en un gemido. Ardía en la excitación y deseaba acariciar y besar todas las partes de su cuerpo, aunque no le convenía tener sexo en ese estado. Zayn... Para. —dije como pude. Él paró, momentáneamente aturdido, mirándome con ojos confusos.

¿Qué ocurre? —preguntó, con miedo brillando en sus ojos. —No... Yo pensaba que... —empezó a decir, confundido.

Zayn, estás herido. —dije, y el miedo de sus ojos desapareció.

¿Era por eso? —preguntó.

Fruncí el ceño. —¿Por qué iba a ser sino?

Torció la cabeza. —Pensaba que no querías... Conmigo. —dijo. Solté una carcajada interiormente. ¿Quién no querría?

Claro que quiero. —dije, igual demasiado efusivamente. Sonrió ocultando una risa. —Pero no quiero que te hagas daño, y creo que necesitas aunque sea un día, sin sexo, lo necesitas. —dije, y pareció descontento, pero no dijo nada.

Vale. —dijo resignado.

Va, duerme. —dije yo. Él asintió y me tumbé a su lado, apagué la televisión y cerré los ojos.

***

Me desperté sudando, tenía mucha calor. Abrí los ojos, pero no veía nada, aún era de noche y la luz estaba apagada. Intenté moverme, pero no podía.

Hm. —se quejaron. Zayn. Ya no me acordaba. Estaba rodeada por sus brazos, tenía calor pero no quería despertarlo, así que decidí aguantarme y cerrar los ojos para intentar dormir, pero algo me interrumpió.

No... —murmuró en sueños. —Vuelve... Me dijiste que no te irías. —susurra, apenas audible, y logre escucharlo gracias a que estaba toda la casa en silencio. —No...

Zayn:

Pero... Me dijiste que no lo harías, me lo prometiste. —sollocé, pero ella no se inmutó.

Eso era antes de conocerte, eres un sucio desgraciado. —dijo ella con desprecio. Sus palabras dolían como cuchillos.

No... —susurré con la voz quebrada. —No digas eso... Por favor.

Sólo digo la verdad, me repugnas. —dijo asqueada. Sollocé y caí de rodillas, suplicando que me dejara explicárselo.

Leah, por favor, deja que... —supliqué.

No. —me interrumpió. —No necesito que me expliques nada. Búscate a otra que aguante tu pasado. —dijo, y se alejó, desapareciendo en la oscuridad.

No. —susurré con la voz quebrada. —No me dejes solo. —sollocé. Estaba oscuro, y estaba solo, esta vez de verdad. Me tumbé en el suelo abrazando mis rodillas y sollocé, rendido.

Zayn, despierta, por favor. —me imploraron, en un grito. Me incorporé rápidamente, tenía lágrimas sobre mis mejillas y estaba sudando. Leah me miraba con preocupación y yo la abracé fuerte.

Leah... —susurré. —No me dejes... Por favor. —supliqué en un sollozo.

No, no voy a dejarte. —me tranquilizó ella rodeándome con sus brazos. Besó mi cuello y acarició mi nuca, relajándome. Suspiré, tranquilizándome.

Esta pesadilla había sido la peor que había tenido en mucho tiempo. Perderla en sueños hab!a sido lo más doloroso que me había sucedido nunca, acababa de comprobarlo. No sabría qué hacer si la perdiera.
Después de ese sueño no dormí más, temiendo soñar de nuevo. Estaba tumbado mirando al techo en la oscuridad. No quería cerrar los ojos, porque si lo hacía tal vez tuviera otra pesadilla.

Zayn, duérmete. —murmuró, adormilada. Pensaba que estaba durmiendo. Me giré hacia ella, lo cual era algo estúpido debido a que no había luz.

Pensaba que estabas dormida. —dije. Suspiré. —¿Cómo sabes que estoy despierto? —pregunté, de repente con sorpresa.

Cuando duermes el ritmo de tu respiración disminuye. —dijo ella.

No puedo dormir. —susurré.

Suspiró. —¿No puedes... O no quieres?

No quiero... Ni puedo. —dije, en susurro. —Tengo miedo a soñar de nuevo.

Inspiré y sentí cómo su mano acariciaba mi mejilla. Cerré los ojos. —Estoy a tu lado, y no voy a irme. No voy a dejarte, Zayn. —susurró. Sus palabras me chocaron, podría decir que dolían, porque tanta gente había dicho eso... Y tanta gente se había marchado...

Mucha gente me ha dicho eso... Y todos ellos ya no están. —susurré.

Yo no seré una de ellos. —susurró ella.

Ojalá fuera verdad. Perderla dolería, mucho. Perderla me hundiría, seguro. No soportaría que ella se fuera. —No lo seas, por favor. —pedí en susurro.

Leah:

¿Qué podía tener él que ahuyentara a toda la gente de su alrededor, a sus amigos? Era un chico que necesitaba ayuda, amor, no más sufrimiento, no más dolor. Lo abracé, muy fuerte. No lo dejaría caer, no.
Estaba temblando. ¿De frío? No hacía frío.

Estás temblando. —susurré, y puse una mano en su frente. Nada, su temperatura era normal. —¿Estás bien? —susurré, preocupada. Él asintió con la cabeza y hundió la cara en mi pecho, sin dejar de temblar. Me preocupaba, pero su temperatura estaba normal, igual sólo tenía frío. Nos cubrí a ambos con el edredón y lo abracé de nuevo. —¿Mejor? —pregunté.

Sí. —dijo él en voz baja mientras se acurrucaba a mi lado. Medio-sonreí y hundí mis labios en su pelo.
Aspiré su aroma, disimuladamente. Olía bien, no sabría describir cómo, pero me encantaba su aroma.
Se abrazó a mí y se durmió, a diferencia de mí. Yo no pude dormirme, me quedé escuchándolo respirar y viéndolo dormir... Tan tranquilo...

Supongo que estaría bien mientras él durmiera.

***

Sonaba una melodía. "The A Team", de Ed Sheeran. Gruñí. ¿Por qué tenía que poner ese tono de llamada?
Abrí los ojos y me di cuenta de que Zayn dormía unos centímetros más lejos de mí. Me levanté y respondí a la llamada.

¿Sí? —respondí, mientras que con la otra mano me frotaba los ojos.

Leah, ¿dónde estás, cariño? Se supone que ya tendrías que estar aquí. —dijo mi padre por el otro lado de la línea. Oops.

Papi... No me encuentro bien. —Fingí.

¿No? ¿Qué sucede? ¿Mando a alguien a cuidarte? —preguntó preocupado.

No, no... Es sólo que... —empecé a hablar, y dejé la frase a medias, intentando que él lo captara.

Oh, ¿y te duele mucho? —dijo, parecía que ya lo había captado.

Sí. —dije.

Oh, tranquila, cariño, quédate en casa todo lo que necesites. —dijo mi padre, y yo sonreí.

Gracias, papi, te quiero. —dije.

Y yo a ti, cariño. —dije.

Colgué y sonreí. Ya tenía los tres días con Zayn asegurados. Gracias, papá. Me encantaba tener un padre como él, siempre atento, responsable, y que sólo quería que estuviera bien. ¿Qué más podía pedir?
Escuché un sollozo y me alarmé. Mierda.
Me di la vuelta y miré a Zayn, quien tenía lágrimas sobre sus mejillas.

No... Tía... —susurró, y sollozó de nuevo. ¿Tía? Estaba sufriendo, y me debatía entre escucharlo o despertarlo. Tal vez... Escuchando supiera más de él.

Zayn:

¡Eres un desgraciado! ¿Cómo has podido hacer esto? —gritó ella.

Tía, por favor... No es lo que tú crees. —sollocé, suplicando que me dejara explicárselo.

No. —interrumpió ella, estaba muy enfadada. —Debí suponerlo... ¿Pero esto? ¡Esto es demasiado! —gritó ella.

Tía... Tía, por favor, no he sido yo. —sollocé.

¿Ah, no? —dijo ella, soltando una risotada irónica. —Lucas, levántate, mi amor. —dijo, cambiando a un tono maternal. —No quiero volver a verte cerca de mi hijo. —dijo severa, y después de eso recibí una fuerte bofetada.

Leah:

¡Zayn! —grité. No soportaba más verlo llorar y gritar. Abrió los ojos sobresaltado y miró hacia todos lados. —Shh... —dije, sujetando sus mejillas para que me mirara, sus ojos estaban húmedos, y llenos de temor, de impotencia y de sufrimiento. —Ya está, cariño... Sólo ha sido un sueño. —susurré abrazándolo contra mí.

No. —susurró él, y luego se echó a llorar.
¿Qué hacer en una situación así?

Zayn, Zayn, cariño, cálmate. —empecé a decir, intentando calmarlo, pero no cesaba. —Shh... Por favor. —dije, y él intentó acallar sus sollozos. —¿Qué pasa? ¿Qué soñabas? —susurré, mirándolo a los ojos.
Su labio temblaba y sus ojos empezaron a humedecerse de nuevo. —Shhh... No. —dije, plantando un beso sobre sus labios y agarrando su labio inferior con mis dientes. —No llores más, por favor. —susurré, liberando su labio.

Él... —dijo. —Y yo... —tragó saliva y negó con la cabeza rápidamente, mientras volvía a sollozar de nuevo.

Está bien, está bien. —dije, acariciando su mejilla. —No hace falta que hables. —susurré, plantando un beso en su frente.
Él suspiró y tragó saliva.
Quería saber lo que soñaba, el porqué de sus sollozos, el porqué de sus pesadillas, de su dolor. ¿Por qué? Por qué cada una de sus penas, cada una de sus lágrimas... Todo. Pero no podía forzarlo a responder, porque sabía que era un tema delicado, y sobre todo, doloroso.

Necesito quitarme todo esto de encima —susurró. —, pero no puedo. —dijo, y sollozó.

Tranquilo. —susurré. —Zayn, estaré aquí para todo lo que necesites. Si quieres contarme algo te escucharé, si quieres llorar te consolaré, y si quieres que me vaya... Lo haré. —susurré.

Nunca. —dijo rápidamente. —Aunque te diga que te vayas... No lo hagas... Porque yo... No lo soportaría. —dijo, entre sollozos ahogados. Mejor. No soportaría dejarlo.
Lo abracé, más fuerte, y sabía que esta noche no iba a dormir, temiendo que él soñara de nuevo y sufriera, prefería pasar la noche en vela vigilando que durmiera.

Zayn... Necesitas dormir. —susurré, y él se estremeció.

No. —negó. Suspiré.

Zayn... Después de lo que te han hecho... Tus heridas... Necesitas sanar, reposo. —dije, y él negó con la cabeza una vez más. Alcé una ceja y me alejé un poco. —Te prometo que estaré aquí, no voy a irme a ninguna parte. Y si sueñas de nuevo te despertaré. —susurré.

Tragó saliva. —No puedo. —susurró.

Sí que puedes, vamos. —dije. Él se quedó callado y quieto, sin hacer nada. Y pasados unos segundos tragó saliva.

Me acosté con mi primo. —soltó, y abrí mi boca, sorprendida. Los ojos casi se me salieron de las órbitas.

¿Q-qué? —logré articular.

Mi tía nos pilló mientras... —tragó saliva de nuevo. Yo escuchaba atentamente, en shock, intentando asimilar la información. —Pero yo no quería... Fue él... Ni siquiera me gustan los hombres... Él... Él... —sus ojos se inundaron de lágrimas. Mierda. Joder.

¿Te violó? —susurré. Esas palabras se escaparon de mis labios sin pensármelo antes.

Él asintió con la cabeza, lentamente. —Y... Cuando mi tía vino... Él me echó toda la culpa. —dijo mientras bajaban lágrimas, deslizándose por su mejilla hasta su mandíbula, y luego se perdían entre la tela del colchón. —Él se puso debajo de mí antes de que mi tía nos viera... Y entonces... —sollozó. —Mi primo me acusó de que lo estaba violando... Cuando fue él... Y me quedé solo... —susurró, su labio temblaba de nuevo y soltaba pequeños sollozos. Oh, Dios... ¿Qué clase de infancia había tenido? Un niño... violado por su propio primo... Tragué saliva. —No hace falta que digas nada. —susurró, y después de eso me abrazó fuertemente. Yo lo rodeé con mis brazos y mis ojos se humedecieron.

Mierda... ¿Cómo alguien podía ser tan cruel?

[Capitulo del jueves que he subido el miércoles porque llevo ahora un cacao mental que no sé qué he hecho... ZAYN, BEBO, VEN A MIS BRAZOS :'( Aunque la escribí hace tiempo, el dolor se siente sos D: ]

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