NO COPYRIGHT. | BDSM
Zayn
estaba atado en el medio de la sala, sobre la plancha, con las
piernas abiertas lo máximo que podía, los brazos cruzados sobre su
cabeza y su cuerpo levemente alzado por la cintura, de modo que podía
introducir el dildo eléctrico en su interior. Y no podía moverse,
porque tenía los tobillos atados a la plancha.
Y
yo, cómo no, iba vestida con mi atuendo, y Zayn llevaba el collar.
No
quería hacer esto, pero él lo había pedido, y yo quería
satisfacerlo.
Del
mueble, traje los electroshocks, que hacía mucho que no usaba. Creo
que los usé más con Liam que con nadie. Eran unos electroshocks que
se colocaban en los testículos, y no eran tan potentes como para
causar daños internos, pero era extremo. Y después estaba el dildo
eléctrico, el cual emitía shocks, pero no tan fuertes, de hecho,
flojos, para estimular el interior.
Coloqué
una de las tiritas en sus testículos y dejé la caja para controlar
la intensidad a su lado. Lo encendí y gritó, apretando los puños.
Le dolía, y lo sabía. Y a mí también.
—¿Suficiente? —dije, bajando la intensidad.
—No. —dijo como pudo. —Más fuerte. —pidió.
—Zayn...
—Más fuerte. —me interrumpió.
Apreté la mandíbula y subí la intensidad, haciendo que gritara y apretara los puños, haciendo que se le marcaran las venas. Era la máxima intensidad. Dime que pare, por favor.
—Más. —gritó.
Y me vi obligada a darle lo que pedía. Encendí el dildo eléctrico y lo introduje lentamente en su interior.
No disfrutaba haciendo esto, no. —Más fuerte. —sollozó.
Y
no pude más, al ver las lágrimas bajando por su rostro.
Apagué el electrosock de golpe y saqué el dildo de su interior. Su respiración estaba agitada, y su cuerpo relajado, su rostro cubierto de lágrimas y sus ojos oscuros.
—¿Por qué paras? Sigue. —me dijo.
—No. —negué yo firmemente.
—Me dijiste que...
—¡Me importa una mierda lo que dije! —grité interrumpiéndolo. —¡Tú eres mi sumiso y yo soy tu ama, yo te controlo y tú obedeces! ¡Y si yo quiero parar, paro! ¡Entiendes? —le grité, y él afirmó con la cabeza, asustado.
Acaricié
sus genitales y me alejé con el dildo y los electroshocks para
dejarlos en el mueble. Zayn no decía nada, y lo único que escuchaba
era su respiración agitada.
Me
acerqué a él y lo desaté, haciendo que se quedara sentado en la
plancha, mirándome fijamente, pero yo no lo miré. Entré en el
armario, me puse mi ropa y al salir, Zayn estaba frente a mí,
desnudo y con el collar puesto.
—¿Qué haces? —me preguntó.
—Me voy a mi habitación. —dije seriamente. Pasé por su lado y cerré la puerta a mis espaldas.
Entré en mi habitación y me puse directamente el camisón. No tenía hambre, se me había quitado después de todo lo que había ocurrido. Me metí en la cama y cerré los ojos, dando una respiración para intentar relajarme.
Liam, Zayn... Buff...
Di otra respiración y coloqué las manos sobre mi barriga, entrelazadas. Ahora mismo, necesitaba calmarme y dormir. Mañana sería un nuevo día.
***
Me
desperté sola, había acabado el sueño, giré mi cabeza y me fijé
en que Zayn no estaba a mi lado. Fruncí el ceño y me senté, y vi
una figura en el suelo. Me asomé y parpadeé.
Zayn
estaba desnudo, en el suelo, con el collar puesto y durmiendo, con
las piernas encogidas y la cabeza sobre sus manos.
¿Habrá
dormido en el suelo?
—Zayn. —lo llamé, pero siguió durmiendo. —Zayn. —lo llamé de nuevo, pero no se despertó.
Me
levanté y me agaché a su lado, poniéndome de cuclillas. Acaricié
su pelo y sonrió. Suspiré y sonreí sin poder evitarlo. Maldita
sea... Adorable y sexy... Y todavía más sexy así.
Coloqué los brazos bajo sus piernas y otro tras su cuello, e intenté levantarlo. Me costó, pero finalmente lo logré y lo coloqué sobre la cama.
Lo
tapé con la sábana y le quité el collar, me incliné y besé su
cuello, haciendo que Zayn soltara un pequeño gemido. Sonreí y me
aparté. Seguía durmiendo.
Salí
de la habitación sin hacer ruido, y bajé al salón.
—Buenos días, señorita, se ha despertado pronto. Ayer no cenó. —dijo Amélia viniendo hacia la mesa con un plato que contenía mi desayuno con mayor cantidad de lo habitual.
—No tenía hambre. —dije, y observé mi plato. —¿No hay mucha comida? —murmuré.
—Para compensar la cena de ayer. —me sonrió. —Sé que debes de tener hambre, Willa.
Ahora que lo decía, sí. Espera. —¿Acabas de llamarme Willa? —sonreí, y ella rió.
—Me ha salido solo. —dijo, y yo reí también.
Luke entró por la puerta del recibidor y se sorprendió al verme. —Hey, ¿ya estás despierta? —dijo.
—Sí. —sonreí. —Ayer me fui a dormir temprano. —dije.
—Lo sé, no cenaste. —me dijo.
Se me había olvidado que Amélia preparaba la comida de los dos. —¿Tú cenaste?
—Amélia insistió en hacerme la cena. —sonrió.
—Me alegro de que lo hiciera. —dije. No quería que por mi culpa se quedara sin cenar.
—¿Y Zayn?
—Aún duerme. —dije yo.
—¿Cansado después del polvo de reconciliación? —dijo alzando y bajando las cejas.
Abrí la boca y solté una carcajada, junto a él.
—Puede, puede... —me insinué, haciendo que riera. No era precisamente por eso. Es más, todavía estaba enfadada con él por lo de ayer.
—Uy, a saber cuándo despertará. —dijo. Amélia apareció de nuevo y dejó un plato con el desayuno de Luke. —Gracias, Amélia. —le sonrió Luke.
Sonreí. —Y pensar que hace unos días me llamabas señorita Willa... —dije.
Él sonrió. —Sí, hay que ver cómo han cambiado las cosas.
Zayn
bajó las escaleras adormilado, por lo que pude ver, y ahora tenía
puestos unos pantalones, pero no una camiseta.
—Willa. —murmuró. —Buenos días, Luke. —dijo al darse cuenta de su presencia. —¿Podemos hablar?
—Zayn, ve a dormir, anda. —dije yo, siendo consciente de que en cualquier momento se caería.
—No tengo sueño. —dijo bostezando.
—Apenas te aguantas de pie. —me levanté y fui junto a él. —Venga, deja que te acompañe. —dije sujetándolo de la cintura y dirigiéndolo arriba de nuevo.
Anduvimos hasta la habitación y lo dejé en la cama. Cuando lo coloqué sobre ésta cerró los ojos. Rodé los ojos. Ya dormía.
Me
separé de él dispuesta a volver a bajar para desayunar y él me
agarró la mano.
—Quédate. —murmuró adormilado.
—Tengo hambre, Zayn, y sigo enfadada contigo. —dije seriamente, e intenté soltarme, pero reforzó su agarre.
—¿Por qué?
—Porque
yo no quería hacerte daño, y tú lo pediste. No te gustó, Zayn, te
dolía, no lo soportabas y aún así no me paraste. —dije.
—Willa... Yo sólo quería ser un buen sumiso para ti. —dijo.
—Y lo eres, Zayn, no necesito que aguantes eso. No necesito ni quiero hacerlo. —dije seria.
—Pero... Yo simplemente quería demostrar que era mejor que Liam. —susurró.
Abrí mucho los ojos. —¿Qué?
—Escuché la llamada... —susurró.
—Así que de eso iba todo.
[Baes, aquí el capi... Maldito Liam >.< Sólo jode las cosas, y quien haya leído antes esta novela sabe MUY BIEN a qué me refiero...]


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