Autora: Sandra M.P.
NO COPYRIGHT. | SMUT | Versátiles
Comimos
en el Mc Donalds, en nuestra vida por fin iba todo sobre ruedas, y
estaba seguro de que nada podía estropearlo.
—¿Vamos a casa? —me preguntó una vez hubimos terminado.
Sonreí y asentí con la cabeza. Nos levantamos, tiramos los restos a la basura y dejamos la bandeja.
Salimos del Mc Donalds, andando de la mano, y recibiendo miradas de poca gente. Unos nos miraban mal, otros sonreían, otros nos miraban como miran a cualquier otra persona... Y otros simplemente pasaban sin mirarnos si quiera.
Pero nos daba igual, porque nada haría que nuestras manos dejaran de estar unidas.
***
—Zayn, tu padre me ha llamado. —dijo mi madre entrando por la puerta. —¿Qué... Qué ha pasado? —era sorpresa, incredulidad.
—Quiere ayudarnos. —sonrió Zayn. —Me ha dicho, nos ha dicho —rectificó. —que quiere intentarlo, aceptarlo. —dijo sin poder ocultar su sonrisa.
Mi madre sonrió. —Y me ha dicho algo de una casa.
Esbocé una sonrisa. —Sí, ha dicho... Bueno, que si estabas de acuerdo, Niall y yo podríamos vivir juntos, y él pagaría los gastos. —sonrió Zayn, pidiéndole permiso a mi madre con la mirada.
—Tenéis diecisiete. —dijo ella un tanto indecisa.
—Por favor. —pedí, poniendo cara de cachorrito.
—Está bien. —esbozó una sonrisa. —Pero cuando te llame quiero que cojas el teléfono. —sonreí y asentí efusivamente con la cabeza. —¿Y qué pasa con el instituto? —alzó una ceja.
—Eh... Pues... Hace unos días que no vamos. —ella suspiró.
—Bueno, a partir de ahora no quiero que faltéis, ¿de acuerdo? —ambos asentimos con la cabeza. —Voy a llamar a tu padre para decirle que te doy permiso. —dijo yendo hacia el teléfono.
Sonreí y miré a Zayn. —Esto no puede ir mejor. —me susurró, plantando un beso en mis labios. No, no podía ser mejor. Nunca me había sentido... Tan feliz. ¿Sabéis cómo es sentirse así? Sentir que podría hacer cualquier cosa en este momento, que podía hacerlo todo.
—No. —sonreí. —Zayn, creo que soy la persona más feliz del mundo. —dije, y él rodeó mi cintura con sus brazos. Me besó y su lengua invadió mi boca, acariciando mi lengua.
—Yo también. —susurró.
—Ya está. —dijo entrando de nuevo y dejando el teléfono. ¿Ya? No me había dado cuenta. —¿Habéis comido?
Asentí con la cabeza. —Hemos ido al Mc Donalds. —dije yo.
—Vale. —sonrió. —Me ha dicho que mañana pasará un chófer a recogeros. —dijo. —¿Y eso?
—Mi padre quiere que vayamos a una cena. —explicó Zayn.
—Oh, eso es genial. —dijo ella con una sonrisa. —Realmente se está esforzando, chicos.
***
—Me gusta. —dije admirando el esmoquin negro que nos había dado su padre, para mañana. —Ha sido un detalle de su parte. —sonreí. —Y además es mi talla.
Él sonrió. —Creo que te quedará genial.
—Bueno. —dije guardando el esmoquin en la caja de nuevo. —Me voy a duchar.
Él hizo un puchero. —¿No me vas a dejar ensuciarte primero? —se acercó a mí.
Reí y negué con la cabeza. —No. Voy a ducharme. —dije, e hizo otro puchero. Awww... Estrujé sus mejillas y planté un beso en sus labios. —Voy a ducharme. —dije, agarrando mi ropa y yendo hacia el baño. Cerré la puerta, dejé mi ropa encima de la cisterna y calenté el agua, dejando que se llenara la bañera. Empecé a desvestirme, y cuando estaba en boxers la puerta del baño se abrió.
Mordí mi labio y reí. Zayn estaba completamente desnudo, y lo único que lucía era una corbata, la de su esmoquin.
—¿Qué haces? —dije, disfrutando de la maravillosa vista que tenía.
—Nada. —murmuró, acercándose a mí peligrosamente. Sonreí y colocó sus brazos en mi cintura, abrazándome y uniendo nuestras anatomías, separando nuestras partes íntimas por una fina capa de mis boxers negros.
—¿Nada? —murmuré, divertido.
—A Anastasia le funcionó. —murmuró, invadiendo mi boca y colando sus manos bajo mis boxers, deslizándolas hacia atrás y apretando mi trasero.
Gemí y sentí su dedo abriéndose paso entre mis nalgas. Mordí mi labio y gemí al sentirlo sobre mi entrada, queriendo entrar dentro de mí.
Besó mi cuello y yo le quité la corbata, dejándola sobre la cisterna. Ah... Dios... Cómo echaba de menos la sensación de sentirlo dentro de mí.
Me quitó los boxers y se agachó frente a mí, quitándomelos del todo. Colocó las manos en mis nalgas todavía agachado, y se inclinó hacia delante, lamiendo mi miembro e introduciéndolo en su boca.
—Ah... Zayn. —gemí, sujetando sus hombros. Se levantó y me agarró de las piernas, haciendo que las enrollara en su cintura. Anduvo conmigo hasta la bañera y se metió dentro.
Me soltó y se sentó en el agua. —Ven. —dijo, y yo me senté. Me acercó totalmente a él y sentí su miembro en mi trasero, dando justo entre mis nalgas, y haciendo que gimiera, deseando que entrara.
Alargó las manos hacia delante y me abrazó desde detrás, moviéndose y colocándose sobre mi entrada, bajo el agua, restregándose, torturándome.
—Zayn. —gemí, quejándome, y sentí sus besos en mi cuello.
—¿Me quieres? —susurró.
—Hm... —gemí, sintiendo la punta de su miembro dentro de mí, pero volvió a salir.
—Dilo. —susurró en mi oído.
—Sí. —gemí, y sentí su miembro dentro de mí, entrando lentamente, y volvió a salir igual, pero no volvió a meterlo. —Oh... Zayn. —pedí.
—Tú me hiciste lo mismo. —murmuró, y yo me estremecí, deseando sentirlo.
—Por favor. —pedí, y volvió a entrar, pero esta vez se quedó dentro, sin moverse.
Gemí y su mano empezó a acariciar mi miembro, haciendo que inclinara mi cabeza hacia atrás y la colocara en su hombro.
—Oh. —empezó a moverse, entrando y saliendo, bajo el agua, arrastrándose y provocando olas en la bañera. Coloqué mis manos en sus piernas y las apreté, para no irme hacia delante.
Salió de mi interior y se movió hacia delante, cerrando la llave del agua e inclinándome con él. Yo también me moví, colocándome a cuatro patas. Quería sentirlo así.
Y en lugar de sentir su miembro, sentí sus manos en mis nalgas, separándolas, y después su lengua, penetrándome. Gemí. Se sentía realmente bien. Sentí su lengua deslizándose más abajo, hasta llegar a mis testículos y succionarlos.
Su miembro se posó sobre mi entrada y fue cuando empezó a entrar.
Al final, sí que terminó ensuciándome.
—¿Vamos a casa? —me preguntó una vez hubimos terminado.
Sonreí y asentí con la cabeza. Nos levantamos, tiramos los restos a la basura y dejamos la bandeja.
Salimos del Mc Donalds, andando de la mano, y recibiendo miradas de poca gente. Unos nos miraban mal, otros sonreían, otros nos miraban como miran a cualquier otra persona... Y otros simplemente pasaban sin mirarnos si quiera.
Pero nos daba igual, porque nada haría que nuestras manos dejaran de estar unidas.
***
—Zayn, tu padre me ha llamado. —dijo mi madre entrando por la puerta. —¿Qué... Qué ha pasado? —era sorpresa, incredulidad.
—Quiere ayudarnos. —sonrió Zayn. —Me ha dicho, nos ha dicho —rectificó. —que quiere intentarlo, aceptarlo. —dijo sin poder ocultar su sonrisa.
Mi madre sonrió. —Y me ha dicho algo de una casa.
Esbocé una sonrisa. —Sí, ha dicho... Bueno, que si estabas de acuerdo, Niall y yo podríamos vivir juntos, y él pagaría los gastos. —sonrió Zayn, pidiéndole permiso a mi madre con la mirada.
—Tenéis diecisiete. —dijo ella un tanto indecisa.
—Por favor. —pedí, poniendo cara de cachorrito.
—Está bien. —esbozó una sonrisa. —Pero cuando te llame quiero que cojas el teléfono. —sonreí y asentí efusivamente con la cabeza. —¿Y qué pasa con el instituto? —alzó una ceja.
—Eh... Pues... Hace unos días que no vamos. —ella suspiró.
—Bueno, a partir de ahora no quiero que faltéis, ¿de acuerdo? —ambos asentimos con la cabeza. —Voy a llamar a tu padre para decirle que te doy permiso. —dijo yendo hacia el teléfono.
Sonreí y miré a Zayn. —Esto no puede ir mejor. —me susurró, plantando un beso en mis labios. No, no podía ser mejor. Nunca me había sentido... Tan feliz. ¿Sabéis cómo es sentirse así? Sentir que podría hacer cualquier cosa en este momento, que podía hacerlo todo.
—No. —sonreí. —Zayn, creo que soy la persona más feliz del mundo. —dije, y él rodeó mi cintura con sus brazos. Me besó y su lengua invadió mi boca, acariciando mi lengua.
—Yo también. —susurró.
—Ya está. —dijo entrando de nuevo y dejando el teléfono. ¿Ya? No me había dado cuenta. —¿Habéis comido?
Asentí con la cabeza. —Hemos ido al Mc Donalds. —dije yo.
—Vale. —sonrió. —Me ha dicho que mañana pasará un chófer a recogeros. —dijo. —¿Y eso?
—Mi padre quiere que vayamos a una cena. —explicó Zayn.
—Oh, eso es genial. —dijo ella con una sonrisa. —Realmente se está esforzando, chicos.
***
—Me gusta. —dije admirando el esmoquin negro que nos había dado su padre, para mañana. —Ha sido un detalle de su parte. —sonreí. —Y además es mi talla.
Él sonrió. —Creo que te quedará genial.
—Bueno. —dije guardando el esmoquin en la caja de nuevo. —Me voy a duchar.
Él hizo un puchero. —¿No me vas a dejar ensuciarte primero? —se acercó a mí.
Reí y negué con la cabeza. —No. Voy a ducharme. —dije, e hizo otro puchero. Awww... Estrujé sus mejillas y planté un beso en sus labios. —Voy a ducharme. —dije, agarrando mi ropa y yendo hacia el baño. Cerré la puerta, dejé mi ropa encima de la cisterna y calenté el agua, dejando que se llenara la bañera. Empecé a desvestirme, y cuando estaba en boxers la puerta del baño se abrió.
Mordí mi labio y reí. Zayn estaba completamente desnudo, y lo único que lucía era una corbata, la de su esmoquin.
—¿Qué haces? —dije, disfrutando de la maravillosa vista que tenía.
—Nada. —murmuró, acercándose a mí peligrosamente. Sonreí y colocó sus brazos en mi cintura, abrazándome y uniendo nuestras anatomías, separando nuestras partes íntimas por una fina capa de mis boxers negros.
—¿Nada? —murmuré, divertido.
—A Anastasia le funcionó. —murmuró, invadiendo mi boca y colando sus manos bajo mis boxers, deslizándolas hacia atrás y apretando mi trasero.
Gemí y sentí su dedo abriéndose paso entre mis nalgas. Mordí mi labio y gemí al sentirlo sobre mi entrada, queriendo entrar dentro de mí.
Besó mi cuello y yo le quité la corbata, dejándola sobre la cisterna. Ah... Dios... Cómo echaba de menos la sensación de sentirlo dentro de mí.
Me quitó los boxers y se agachó frente a mí, quitándomelos del todo. Colocó las manos en mis nalgas todavía agachado, y se inclinó hacia delante, lamiendo mi miembro e introduciéndolo en su boca.
—Ah... Zayn. —gemí, sujetando sus hombros. Se levantó y me agarró de las piernas, haciendo que las enrollara en su cintura. Anduvo conmigo hasta la bañera y se metió dentro.
Me soltó y se sentó en el agua. —Ven. —dijo, y yo me senté. Me acercó totalmente a él y sentí su miembro en mi trasero, dando justo entre mis nalgas, y haciendo que gimiera, deseando que entrara.
Alargó las manos hacia delante y me abrazó desde detrás, moviéndose y colocándose sobre mi entrada, bajo el agua, restregándose, torturándome.
—Zayn. —gemí, quejándome, y sentí sus besos en mi cuello.
—¿Me quieres? —susurró.
—Hm... —gemí, sintiendo la punta de su miembro dentro de mí, pero volvió a salir.
—Dilo. —susurró en mi oído.
—Sí. —gemí, y sentí su miembro dentro de mí, entrando lentamente, y volvió a salir igual, pero no volvió a meterlo. —Oh... Zayn. —pedí.
—Tú me hiciste lo mismo. —murmuró, y yo me estremecí, deseando sentirlo.
—Por favor. —pedí, y volvió a entrar, pero esta vez se quedó dentro, sin moverse.
Gemí y su mano empezó a acariciar mi miembro, haciendo que inclinara mi cabeza hacia atrás y la colocara en su hombro.
—Oh. —empezó a moverse, entrando y saliendo, bajo el agua, arrastrándose y provocando olas en la bañera. Coloqué mis manos en sus piernas y las apreté, para no irme hacia delante.
Salió de mi interior y se movió hacia delante, cerrando la llave del agua e inclinándome con él. Yo también me moví, colocándome a cuatro patas. Quería sentirlo así.
Y en lugar de sentir su miembro, sentí sus manos en mis nalgas, separándolas, y después su lengua, penetrándome. Gemí. Se sentía realmente bien. Sentí su lengua deslizándose más abajo, hasta llegar a mis testículos y succionarlos.
Su miembro se posó sobre mi entrada y fue cuando empezó a entrar.
Al final, sí que terminó ensuciándome.
[Bueno baes, espero que os haya gustado el capi :D xx.]


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