sábado, 24 de octubre de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - Capitulo 47

Autora: Sandra M.P.

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Se quedó sin respiración durante unos segundos, su corazón dejó de palpitar al escuchar aquellas palabras, le resultaba imposible que hubieran salido de sus labios, y pensó que tal vez había escuchado mal, o simplemente sentía tanta necesidad de escucharlas que su subconsciente había originado tal ilusión. Fue un beso largo en el que él simplemente se dejó llevar mientras ella acariciaba sus labios, y al separarse abrió los ojos, viendo como ella lo miraba. Se cuestionaba si había escuchado bien, pero tenía miedo de preguntar.
Tienes que recuperar peso. —murmuró observándolo mejor, sin soltar sus mejillas. —Parece que vas a romperte, ángel. —susurró, y él parpadeó.

—¿Volverás? —murmuró, y ella torció la cabeza. No sabía a qué se refería con eso. —Al instituto.

Ella suspiró. —No lo sé. —respondió. —De todos modos no creo poder recuperar tantas clases.

—Por favor. —susurró, casi podría decirse que lo suplicó. Todo era un infierno desde que ella se fue, y sería vergonzoso admitirlo pero era verdad.

—No lo sé. —dijo ella. —Ya veremos, ¿vale?

—Noa. —la llamaron y ella apartó las manos de sus mejillas, bajándolas a sus lados. Bob King se acercaba a ellos con una sonrisa. —Te dije que tenía algo para hacer que quedaras libre, ¿ves? Las apariencias engañan. —dijo, y ella asintió.

—Lo sé, siempre lo he dicho. —respondió ella, y después suspiró. —¿Por qué has hecho eso? —preguntó. No lo comprendía. Ella apretó el gatillo, mató a su padre, y sin embargo había traído aquel CD y había hablado a su favor, convenciendo al juez y demás para que la sacaran de ahí.

—¿Salvarte? —dijo, y ella asintió. —Miré las imágenes de las cámaras por curiosidad, y debo decir que con lo que vi me quedé realmente... Sorprendido. Tú disparaste el arma, pero salvaste a una persona inocente. Y tú eres inocente, Noa, él te obligó a hacerlo. —explicó. —Simplemente lo hiciste para salvar tanto su alma como a él de la cárcel.

Ella asintió con la cabeza. —Gracias, Bob. —le dijo, de corazón. Ella realmente no quería estar allí, acabó descubriéndolo. Necesitaba a Zayn más que a respirar. Bob simplemente sonrió y Zayn agarró el brazo de la chica al ver a un
policía acercarse a ellos.

—Puedes irte a casa. —dijo simplemente, y ella miró a Zayn. Zayn sonrió sin poder evitarlo, ella ahora era libre. Deseaba que no se separara de él en ningún momento, nunca más. Quería pedirle que viniera a su casa, y tenía miedo de que le dijera que no porque quería descansar en su casa.

Salieron del juzgado y salieron al exterior, el aire frío les golpeó en la cara y ella se topó con los ojos de Austin justo cuando estaba entrando en el coche de policía, el rostro de ella permaneció impasible, como el de él. Se quedó mirándola a través del cristal y sus ojos dejaron de estar fijos en los de ella. Sonrió de lado y ella giró su cabeza para mirar a Zayn, mordiéndose los labios. —¿Estás bien? —murmuró. Él la miró y asintió con la cabeza.

—Sí. —susurró. Ella sabía que él estaba afectado con todo lo sucedido, y su rostro lo demostraba. Aquel Zayn no era el mismo al que había conocido. Su ángel estaba demacrado por el dolor de la pérdida, el sentimiento agrio de la soledad y las ojeras bajo sus ojos a causa del insomnio que le provocaba el pensar que tal vez no volvería a verla, durante día y noche.

—¿Quieres que me quede en tu casa hoy? —preguntó ella, y él asintió con la cabeza.

—Por favor. —susurró. Era como si hubiera estado esperando aquella pregunta durante mucho, y realmente lo hacía.

—Vamos. —dijo ella agarrando la mano del chico, en un impulso. Luego se dio cuenta de lo que estaba haciendo, sin embargo no iba a soltar su mano.

***

Zayn abrió la puerta de su casa y entró, y ella lo siguió. El aroma de su casa invadió sus fosas nasales, un lugar conocido en el que ella sentía que encajaba como no lo hacía en ningún sitio. Entró hasta el salón y se quedó de pie en éste. Zayn se colocó a su lado y sintió que era el momento de hablar de todo, porque no tuvieron tiempo de hacerlo con todo lo que había sucedido. Zayn anduvo hasta sentarse en el sofá y ella se sentó a su lado. Debía hablar, pero no sabía por dónde empezar, porque habían sucedido tantas cosas y había tantos sentimientos juntos que no sabía qué decir o hacer.

—Lo siento. —fue lo primero que ella dijo, al ver que sus ojos se estaban cristalizando. No sabía muy bien lo que acababa de suceder, pero supongo que a Zayn le debía unas cuantas explicaciones que no había podido dar antes. Zayn cogió aire y lo expulsó lentamente. La miró y puso su mano sobre la de la chica, que se encontraba en su pierna. Sin esperarlo, ella acarició sus dedos con suavidad. Una muestra de afecto. —¿Cómo estás? —susurró.

—Mejor. —murmuró él, siendo sincero. Mejor ahora que ella estaba aquí con él, sujetando su mano. Una cosa que había estado rondando en su cabeza durante todo el rato desde que habían salido de ahí se acentuó. Necesitaba preguntarlo. —Antes... Antes en el juzgado... —empezó a decir. —¿Qué... Qué dijiste? —susurró, y ella torció la cabeza. Tenía una leve sospecha de a qué se refería, pero de todos modos preguntaría.
—¿Cuándo? —preguntó.

—Antes de besarme —murmuró. —, cuando yo te dije que...

—¿Me querías? —completó, y él asintió con la cabeza. Ella sonrió. —Te dije la verdad. —dijo, tirando levemente de la mano que tenía sobre la suya y haciendo que se acercara a ella. Puso sus brazos a su alrededor y plantó un beso sobre sus labios. —Que te amo. —susurró. Él abrió sus ojos. Había vuelto a escucharlo, y no podía ser coincidencia, ella lo había dicho de verdad. —Hey. —susurró, acariciando sus mejillas con sus pulgares, limpiando las pequeñas lágrimas que iban bajando por su rostro. —Espero que sean lágrimas de felicidad. —murmuró, y él la abrazó fuertemente.

Ella sonrió y puso la cabeza sobre la de él. —Lo son. —susurró. Se separó del abrazo y la miró, con una sonrisa en el rostro, las lágrimas seguían sobre sus mejillas. —Yo también te amo. —murmuró, sonrojándose.

Ella plantó otro beso sobre sus labios, y esta vez él los abrió, deseando que su lengua volviera a juntarse con la de él, y lo hizo. La lengua de ella acarició la de él, suavemente, y él la movió también, acariciándose mutuamente. Las manos de ella bajaron directamente a su abdomen y se estremeció. Ella apartó las manos al darse cuenta de que se estaba dejando llevar, y no debía. Él no quería eso. Se separó del beso y miró el rostro de la chica, levemente confundida. —¿Qué pasa? —susurró ella.

—No pares. —susurró, con las mejillas sonrojadas. No sabía a dónde quería llegar realmente con un "no pares", no sabía lo que en realidad quería. ¿Quería que ellos juntos hicieran algo más que besarse? ¿Quería que simplemente lo acariciara? ¿Realmente quería ir más lejos? Su cuerpo realmente lo pedía, pero su cerebro le decía que a ella le resultaría repugnante el cuerpo de él, esquelético y pálido.

—Zayn... —ella fue a decir que no, pero ¿por qué? ¿Estaba mal, después de todo? ¿Que había de malo en hacer eso? ¿Hacerle el amor? Su primera vez, ella temía ensuciarlo, ¿pero lo haría? ¿Lo ensuciaría dándole amor, besando cada parte de su cuerpo y fundiéndose en uno? Su alma estaba manchada, ella deseaba limpiarla, pero no sabía si aquello estaba bien o mal. Por una vez, decidió escuchar a su corazón, que le decía que lo hiciera. No dijo nada más, simplemente volvió a acercar sus labios de nuevo y los juntó, colocando sus manos de nuevo sobre su abdomen, simplemente acariciándolo. Él tenía las manos a sus lados, y tampoco tenía pensado moverlas con miedo de cometer algún error, disfrutaba el dulce contacto que ella le proporcionaba, sus labios y las caricias sobre su abdomen. Se separaron del beso por falta de aire y ella se levantó y le ofreció su mano. —Ven. —susurró. Él se levantó y ella lo besó de nuevo, atrayéndolo hacia él y guiándolo hacia las escaleras. Se separaron del beso y ella las subió. Zayn vacilaba porque tal vez ocurriría algo ahí, y no estaba seguro de estar preparado para ello, porque no sabía cómo reaccionaría ella al ver su cuerpo. Él mismo se había visto en el espejo desnudo, su delgadez era alarmante y resultaba algo asqueroso, para nada atractivo. Se le marcaban los huesos y tenía la palidez de un muerto. —¿Zayn? —dijo ella al ver que él no subía.

Él jugó con el dorso de su camiseta mientras la miraba. —¿Qué vamos a hacer? —murmuró, con la voz levemente temblorosa.

—Nada que tú no quieras. —afirmó ella desde arriba. Él subió las escaleras lentamente y ella volvió a agarrarle la mano, yendo hacia la habitación de Zayn, sin prisa. Cerró la puerta y lo guió a la cama, indicándole con un leve empujón que se tumbara. Él lo hizo, estaba nervioso e incómodo, y ella lo notó. Tal vez él realmente no quería esto, tal vez no ahora, tal vez no estaba listo.

Ella se tumbó a su lado y lo atrajo hacia ella, colocándolo de modo que estuviera cerca de su cuello y tuviera acceso a él. Simplemente se dedicó a plantar suaves besos sobre éste mientras acariciaba la mano de Zayn. Él estaba relajado, y aquellos besos en el cuello le enviaban un cosquilleo por todo el cuerpo. Estiró más su cuello y ella empezó a acariciar la espalda del chico con su otra mano, produciéndole más cosquilleos y más conformidad. Cerró los ojos y se dejó, estaba disfrutando eso, y todo el miedo se había esfumado. Por un momento pensó que ella acabaría desnudándolo o intentando ir más lejos, y él tendría que decir que aún no estaba listo. Pero no fue necesario, porque ella fue simplemente dulce e hizo que Zayn se sintiera bien.

—Noa. —murmuró, como una especie de ronroneo. —Gracias. —susurró.

Ella plantó otro beso en su cuello y lo acarició con su nariz. —Nada que agradecer, ángel... Cuando estés listo. —susurró, y plantó otro suave beso sobre su piel.

—Noa. —murmuró, y ella paró para mirarlo. —No... Mi cuerpo no te va a gustar. —murmuró avergonzado. Ella frunció el ceño y negó.

—Zayn, que estés más delgado no significa nada. —dijo ella. —Quiero que recuperes peso, pero no me afecta en absoluto, ¿entiendes? No voy a encontrarte más o menos atractivo por tu físico. —dijo ella, y Zayn alzó su cabeza para mirarla. —Tú eres precioso, ángel, ¿entiendes? —dijo ella, haciendo que se sonrojara. —Voy a hacer una cosa. —dijo, y él se movió, al ver que quería cambiar de posición. Él se tumbó para mirar lo que hacía y ella se colocó entre sus piernas, las cuales estaban levemente abiertas y le permitían estar entre éstas, de rodillas.
¿El qué? —murmuró, y ella se acercó, colocando las manos a sus lados y colocándose sobre él. En una situación normal se habría puesto simplemente encima, pero realmente tenía miedo de hacerle daño. Ella plantó un beso sobre su pecho, sin apartar su camiseta, y él cerró levemente los ojos. La tela era fina, de modo que podía percibir la suavidad de sus labios.

Ella acarició su torso y fue bajando una de sus manos, por un momento él pensó que se dirigiría más abajo, y aguantó la respiración, pero en lugar de eso coló su mano debajo de su camiseta y él se estremeció. Su cálida mano acariciaba su piel, mientras ella ahora plantaba besos en su cuello. Con la otra mano, fue subiendo levemente su camiseta, y él movió una de sus manos y la frenó. Los besos cesaron y ella lo miró, él negó con la cabeza. —Zayn, no pasa nada. —susurró, y él se humedeció los labios.

—Sí. —murmuró. —Noa, yo... Mi-mi cuerpo da asco, no... No quiero asustarte. —tartamudeó. Ella negó con la cabeza. Le daba completamente igual, porque ni nada ni nadie le haría sentir asco hacia su precioso ángel, el más precioso de todos.

—No vas a asustarme. —dijo ella, intentando volver a subir su camiseta. Zayn soltó sus muñecas y giró su cabeza. No quería ver su expresión de asco cuando viera su piel pálida y los huesos marcándose en ésta. Sintió sus tibios labios encima de su piel, no había tela. Lentamente giró su cabeza y vio cómo plantaba un largo beso sobre su abdomen, con los ojos cerrados. —Estás tan delgado... —murmuró, subiendo levemente y plantando otro beso. —Parece que vas a romperte, ángel... Voy a cocinar para ti y te obligaré a comer todo lo que haga. —susurró, abriendo los ojos y posándolos sobre los suyos de color miel.

—Me cuesta comer. —murmuró él.

—Voy a hacer que superes esto. —susurró ella, arrastrando sus labios por la piel del chico. —Y que vuelvas a ser el de antes.

—Espero no engordar tanto. —murmuró él, y ella frunció levemente el ceño.

—Antes no estabas gordo, tú siempre has sido perfecto. —dijo. El corazón de Zayn se aceleró al escuchar aquello. Él jamás se había considerado una persona atractiva, y tenía la sensación de que a nadie le resultaba ni por asomo, atractivo. Sin embargo, ahora la única persona importante para él decía que era perfecto, y aquello era ir más allá todavía. —No debe importarte lo que los demás digan de ti, porque todos ellos te envidian, ángel. —susurró, plantando otro beso sobre su piel, enviando otro cosquilleo a través de su cuerpo.
[Bueno, pues aquí os dejo con el capitulo 47. Espero que os haya gustado y deciros que si los anteriores capitulos y este llegan a +19 por lo menos, subiré otro capitulo.]

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