Autora: Sandra M.P.
NO COPYRIGHT.
Al
día siguiente, Zayn fue a verla de nuevo, y hablaron un rato. Él le
dijo que se había distanciado de sus amigos y que ayer le llegaron
mensajes de ellos, que seguían preocupándose por él a pesar de
todo, y ella se sentía agradecida por ello, porque él realmente
necesitaba que ellos siguieran ahí. Ella le contó que había un
chico ahí que le recordaba mucho a él, Zayn sintió una punzada en
el corazón al escuchar aquello, aunque después de lo que le contó
se sintió culpable. Se aprovechaban de él, y se sintió mal, aunque
no pudo evitar estar celoso cuando ella le dijo que era otro ángel,
él se sintió desplazado hasta que le aclaró que sintió la
necesidad de ayudarlo por él, porque le recordaba a él. Aquello le
hizo sonreír y sentirse algo importante. Ella le dijo que lo echaba
de menos y que no podía dormir, claro que después añadió que
estaba nerviosa por el juicio y tuvo que sonreír forzadamente para
que no se notara que le había sentado mal. Claro que no podía
dormir por el juicio, no era porque le echara de menos a él.
Pasaron los días de una forma aburrida y lenta para Zayn, mientras que para ella resultaba algo rápido por las tardes y muy lento por las noches, claro que dejaba de serlo cuando Michael venía a buscarla de noche y hablaban hasta el amanecer, al parecer, algo lo mantenía también despierto. El día antes del juicio habló con su padre, por la mañana. Le pidió que protegiera a Michael, porque lo consideraba un amigo, un gran amigo. Y esperaba que volviera a verlo de nuevo algún día. Su padre le dijo que lo haría, le debía al menos aquel favor, ya que la abandonó cuando era pequeña obligándola a vivir sola, o tal vez en un orfanato, no lo preguntó, y no quería abrir cicatrices del pasado, porque sentía que era algo innecesario, a parte de que él también había pasado noches en vela pensando en qué estaría haciendo y dónde estaría ella.
Pasaron los días de una forma aburrida y lenta para Zayn, mientras que para ella resultaba algo rápido por las tardes y muy lento por las noches, claro que dejaba de serlo cuando Michael venía a buscarla de noche y hablaban hasta el amanecer, al parecer, algo lo mantenía también despierto. El día antes del juicio habló con su padre, por la mañana. Le pidió que protegiera a Michael, porque lo consideraba un amigo, un gran amigo. Y esperaba que volviera a verlo de nuevo algún día. Su padre le dijo que lo haría, le debía al menos aquel favor, ya que la abandonó cuando era pequeña obligándola a vivir sola, o tal vez en un orfanato, no lo preguntó, y no quería abrir cicatrices del pasado, porque sentía que era algo innecesario, a parte de que él también había pasado noches en vela pensando en qué estaría haciendo y dónde estaría ella.
De
noche, Michael volvió de nuevo a su celda y la abrió, fueron al
mismo lugar de siempre, el comedor, sentados en el mismo lugar.
Hablaron de su pasado, de su familia y seres queridos, y ella le
contó que con quien compartía celda era su padre, y él se
sorprendió bastante, aunque le confesó que desde un principio se
sorprendió de que Dan la hubiera protegido de aquel hombre que le
tocó el trasero, ahora ya sabía por qué. Michael le dijo que había
salido con una chica una vez, pero que ésta le puso los cuernos y él
rompió con ella, y le contó que el ser que más quería en este
mundo era a su hermana, y que se sentía culpable al haberla dejado
sola, pero no podía hacer otra cosa. Ella ahora estaba con una
familia que la había adoptado, pero cuando él saliera de allí iría
a por ella. Ella le confesó que nunca había salido con nadie, y
también que tampoco había amado a nadie, aunque Michael dijo que
aquello era imposible, y dijo que quería a su padre, aunque fuera
incondicionalmente. Ella dio un asentimiento de cabeza respondiéndole
con un "supongo", y Michael le preguntó si había alguien
en su vida. Ella se mordió los labios. Porque tal vez lo había. ¿A
quién engañar? Sí lo había, aunque tuviera miedo de admitirlo. De
todos modos, ¿para qué negárselo a él, si aquello no saldría de
allí?
—Hay alguien. —afirmó.
—¿Quién? —le preguntó, necesitaba saberlo, puesto a que los sentimientos habían empezado a florecer en poco tiempo.
—¿Te acuerdas que te mencioné que te parecías a un ángel? —él asintió con la cabeza. No lo olvidaría jamás, porque era lo más extraño que le habían dicho nunca. —Quiero mucho a ese ángel. —confesó.
—¿Y yo te recuerdo a él? —preguntó. Tal vez aquello sería un buen punto para empezar, aunque también sería un punto a contra favor si lo que quería era olvidarlo.
—Sí. —respondió ella, mirando hacia el frente con la cabeza apoyada en la pared.
Michael suspiró y se mordió los labios. —Bueno, ya que mañana te vas... Creo que debería decirte esto, aunque no sea nada importante. —dijo. No lo era, porque se iría de aquí y no volvería a verlo. —Me gustas, Noa.
Ella lo miró, la primera y única vez que alguien le dijo algo parecido acabó huyendo, y no ocurriría lo mismo en aquella ocasión, había aprendido la lección. Debía afrontar aquello con madurez, huir no arreglaba las cosas. —Eres muy dulce, Michael. —dijo ella. —Pero yo tengo a mi ángel. —respondió, y él asintió con la cabeza.
—Lo sé. —sonrió a medias. —Pero de todos modos debía intentarlo. —ella asintió levemente y sujetó sus mejillas, para hacer que la mirara. Plantó un beso en su frente y sonrió. —Cuando salgas de aquí, no dudes que encontrarás a esa persona también, Mich.
***
Y por fin, el día del juicio que mantenía a gente con insomnio y nerviosismo. Su padre se despidió de ella cuando le advirtieron que vendrían a buscarla dentro de cinco minutos, se despidieron con un abrazo y su padre le dijo que pasara lo que pasara, no se rindiera y que confiara en su abogado, claro que él no sabía que no se trataba de alguien profesional, sino de alguien joven y para nada serio que según le había dicho, tenía una sorpresa y no estaba muy segura de que fuera algo bueno, aunque estaba bastante seguro de sí mismo.
Se la llevaron al juzgado, y allí se encontraba sentada en una de las mesas, junto a su abogado que parecía tener una especie de plan secreto que se basaba en... No lo sabía. Divisó a Zayn, a Austin y al tal Brad sentarse en unas sillas, ellos harían de testigos, supuso. El juez llegó, y le soltó todos los crímenes que había cometido, y ella no sabía que aquel hombre supiera todo aquello, pero permaneció impasible. Allanamiento de morada, homicidio y robo. Ella no negó nada, pero estaban ahí para hablar justamente de aquello. Su abogado le dijo todo lo que ella le había contado, y los testigos salieron a hablar, Brad simplemente mintió, supuso en seguida que Austin se había encargado de ello. Zayn también salió, pero contó la verdad al completo, lo más firme que pudo. Ella se sorprendió al verlo hablar de aquel modo, tan fuerte y valiente ahora, su pequeño ángel. Y después, salió Austin, habló contando la misma versión que Brad, y añadió algo más.
—Ella padece esquizofrenia, las voces le dicen que debe matar. —dijo él. —Y lo hace.
Ella apretó los dientes. Aquellas voces le decían que debía matar, pero ella podría haberlas ignorado, él simplemente le dijo que lo hiciera, la alentó para que lo hiciera. Y ella obedeció. Aquellas voces ya no estaban ahí, no desde hace un tiempo. El juez dijo que de ser así tal vez la transladarían a un centro donde pudieran ayudarla. Ella permaneció en silencio y su mirada se posó en Zayn, con los ojos llorosos. Él se negaba a creer que ella realmente estuviera enferma. ¿Voces en su cabeza diciéndole que debía asesinar? Se mordió los labios mientras miraba fijamente sus ojos verdes y apagados. Después la mirada de la chica se desvió.
—¿Escuchas voces en tu cabeza? —le preguntó el juez, y ella miró a su abogado.
—Lo hago, pero eso no significa que las escuche. —respondió ella secamente.
—¿Entonces por qué mataste a Adam King? —preguntó el juez.
—Fue en defensa propia. —mintió, y después se dio cuenta de su error. La versión decía que la pistola apuntaba a Zayn, no a ella.
—La pistola de Austin Bailey, según la versión de Zayn Malik, lo apuntaba a él. —dijo el juez. Efectivamente.
Ella se encogió de hombros. —Como usted ha dicho, yo disparé, y lo afirmo. —respondió ella, siendo completamente franca. —Pero no maté a más gente con aquella arma porque no me pertenece, le pertenece a Austin, y él simplemente quería que alguien pagara su condena. —explicó. —Y aquí estoy yo y al parecer, pagaré por ella. —dijo ella finalmente.
El juez dio un asentimiento de cabeza. —Te declaras culpable entonces, fuiste tú quien disparó el arma y mató a Adam King, y eso ya es homicidio. —respondió. Ella se rindió, no había más que decir.
—Si me permite, Señoría. —habló Bob, y ella dirigió su mirada al chico punk que se sentaba a su lado, alzando su mano con un CD. —Tengo aquí la grabación de las cámaras de seguridad.
Ella abrió más los ojos, sorprendida. ¿Cámaras de seguridad? ¿Pero cómo? —¿Cómo las has conseguido? —susurró ella, y él sonrió levemente para que ella lo viera, y se levantó.
—Soy Bob King, hijo de Adam King. —pudo escucharse el sonido de asombro que emitieron todos los que veían el juicio, incluso ella quedó asombrada, y no podía hablar de la cara pálida de Austin, ni la de Brad, quien había colaborado con la mentira.
—Debo decir que nadie se lo esperaba, ahora, veamos las grabaciones. —dijo, y Bob se dirigió hacia la televisión que había junto a la mesa del juez. Introdujo el CD dentro del reproductor y ella dirigió su mirada a Austin, él estaba serio, pero podía jurar que por dentro era un matojo de nervios, con lo mucho que lo conocía. Si Bob tenía aquella grabación como decía, Austin estaría perdido.
Cuando la grabación empezó, estaba la casa apenas vacía y lo único que se veía era a la sirvienta, por lo cual Bob pidió permiso para avanzar la grabación y éste le fue concedido. Avanzó el vídeo hasta que la vieron a ella entrar la primera vez en aquel lugar y esconderse en la cocina, también amenazando a la señora, pero el juez no dijo nada. Finalmente, cuando vieron que ella volvía junto a Zayn, Bob dejó de avanzar el vídeo. Ella fue sujetada por detrás.
—Agh. —gruñó, intentando zafarse. Zayn se giró y los vio, temía acercarse, pero se dispuso a hacerlo y el hombre sacó un arma de su chaqueta, apuntando directamente hacia la chica, y éste frenó de golpe. —Zayn, Zayn, corre, vete. —le dijo ella, y él negó rotundamente con la cabeza. —No me pasará nada, Zayn. —insistió, y el hombre ahora cambió de objetivo y apuntó a Zayn directamente con su arma. Ella dejó de patalear y se quedó quieta.
—Vaya, vaya, Noa. —la voz de Austin se escuchó desde detrás de ellos, y todos se giraron.
—¡Eres un hijo de puta! —le gritó. —¡Le has dicho que vendría!
Austin sonrió colocándose frente a ella mientras Adam se encargaba de que Zayn retrocediera, contra su voluntad. —Por supuesto, pero ahí no termina todo. —sacó un arma, pero no apuntó a ningún lado, sino que anduvo hasta Zayn y Adam y se la ofreció a Zayn. —Cógela. —le dijo, y Zayn negó con la cabeza. —Vamos. —insistió. —No querrás que tu pequeña novia acabe mal, ¿no?
Finalmente, Zayn aceptó el arma con las manos temblorosas, pero no apuntó a ningún lado. Austin empujó a Adam de improvisto y éste cayó al suelo, sorprendido. —¿Qué haces? —dijo Adam, y Austin sacó otra arma y lo apuntó.
—Quieto. —dijo, y Adam se mantuvo en el suelo. —Brad, suéltala. —dijo. El hombre que estaba sujetando a la chica la soltó mientras apuntaba a Noa a la cabeza y se alejaba unos cuantos pasos, quedando junto a una mesa en la que había un jarrón.
Zayn apuntó al hombre que estaba apuntando a Noa con el arma y Austin se acercó a Adam mientras lo apuntaba con su arma. Lo amordazó y lo ató con fuerza con una cuerda que llevaba en su mochila y lo empujó, tumbándolo. Noa apuntó a Austin. —¿Qué coño pretendes, Austin? —dijo ella.
—Bueno, bueno, puestos a que todos estamos apuntando a alguien... —apuntó su arma directamente hacia Zayn. —Ya que de algún modo u otro te harías con Zayn, había pensado en dejar que lo lograras. —dijo Austin sin dejar de apuntar su arma, nadie bajaba el arma.
—¿Qué pretendes? —dijo Noa de nuevo.
—Pretendo quitarme toda la mierda de encima muy fácilmente. —dijo él. Austin metió la mano dentro de su bolsillo, sin dejar de apuntar el arma, y agarró su móvil, tecleando algo y llevándolo directamente a su oído.
—¡A qué coño estás jugando? —le gritó Noa.
—Hola, ¿hablo con la policía? “The Golden”, es una emergencia. —dijo, colgando el teléfono.
—¿Qué haces, Austin? ¿Quieres que te metan en la puta cárcel? —dijo ella, y él negó.
—No, para nada. —dijo, mirando a Zayn. —Zayn, quiero que apuntes tu arma a Adam King y dispares. —ordenó. —Si haces eso, os dejaré libres, a Noa y a ti.
—Zayn, no lo hagas. —dijo ella. —Zayn, no. —dijo al ver que Zayn dirigía su arma a Adam, su pulso temblaba. —Zayn, Zayn, escúchame, no lo hagas. No lo hagas, Zayn.
Austin la miró. —Adelante, Zayn. —lo incitó.
—¡No! —gritó ella. —Austin, ¿qué coño pretendes con eso? ¡No lograrás nada!
—Claro que sí. Cuando vine a entregar a Zayn, dejé mi arma en esta casa. —dijo. —Tenía pensado matar a Adam de todos modos, claro que no con este fin. —se encogió de hombros. —Pensaba vender a Zayn a otros dueños e ir eliminando a gente. Dudaba que Adam me dejara entrar con armas en su casa, pero vista la situación ha resultado más sencillo. ¿Recuerdas que te dije que sólo había un arma como la mía en el mundo? Toda la gente a la que he matado, ha sido con de esa pistola.
—Y pretendes que Zayn dispare con tu arma y se cargue el muerto, ¿verdad?
—Exacto. —dijo él. balas
—Pues lamento frustrar tus planes. —dijo ella cambiando de objetivo y apuntando a Adam.
—Pero soy yo quien tiene esa arma, y son mis huellas las que contiene. —dijo, y finalmente disparó.
—¡Alto, policía!
Toda la sala quedó en silencio, todas las personas que habían sido espectadores de aquel acto estaban anonadas, sorprendidas. Acababan de presenciar una película, una película real, algo que sería imposible de ver en la vida real por el simple hecho de que aquella muestra de amor era simplemente algo enorme, y poca gente ofrecería su libertad por otra persona, pero no era sólo por eso que ella se había entregado, sino porque quería que sus alas siguieran siendo blancas, que él siguiera siendo un precioso ángel y que nada arruinara aquello. Los murmullos estallaron de la parte del jurado, y todos miraron al juez, esperando alguna respuesta.
—¿Cuál es el veredicto? —dijo el juez. Zayn dejó de respirar, demasiado nervioso como para hacerlo, su respiración estaba tan dificultosa que le costaba escuchar.
—Antes de escucharlo, señor, me gustaría decir que aunque fuera ella quien disparara el arma, habría muerto mi padre de todos modos, ya fuera por una persona o por la otra. Me gustaría que tuviera en cuenta que ella se vio forzada a hacerlo, señoría. —aquellas palabras le salieron del corazón al abogado de la chica, quien había quedado conmovido con lo sucedido, aunque ya lo hubiera visto anteriormente. Por aquella misma razón, él decidió ser el abogado de Noa Wilson en aquel juicio. Estudió para abogado, y no había caso más indicado para él en aquel momento.
—Ya tenemos el veredicto. —escucharon una voz. Ella estaba nerviosa, porque simplemente ahora no estaba claro, ahora estaba confundida, había una cierta esperanza de quedar libre, porque podía, tal vez con un poco de suerte, simplemente compasión. —Declaramos a la acusada... Inocente.
Zayn volvió a respirar y se cubrió la boca con las manos, no sabía si conteniendo un grito o para que no se escucharan las bocanadas de aire que iba cogiendo. Ella estaba aliviada, y las palabras de su padre la golpearon directamente en la cabeza. «Prométeme, que si sales de la cárcel le dirás lo que sientes, Noa.» Esposaron a Austin por asesinato, y a Brad por mentir a la autoridad. Ella se levantó y Zayn corrió hacia ella para abrazarla con fuerza. Ella colocó los brazos a su alrededor con cuidado, con miedo a hacerle daño, porque no se acostumbraba a verlo tan delgado.
—Eres libre... Eres libre... No me lo puedo creer. —dijo, y la miró. Sus ojos volvían a tener aquel brillo a pesar de las ojeras que lo adornaban, y su rostro levemente más pálido. Ella sonrió y agarró sus mejillas. —Te... Te quiero. —susurró, y ella acentuó más su sonrisa.
Acercó sus labios a los del chico, y antes de juntarlos le susurró:
—Yo te amo.
—Hay alguien. —afirmó.
—¿Quién? —le preguntó, necesitaba saberlo, puesto a que los sentimientos habían empezado a florecer en poco tiempo.
—¿Te acuerdas que te mencioné que te parecías a un ángel? —él asintió con la cabeza. No lo olvidaría jamás, porque era lo más extraño que le habían dicho nunca. —Quiero mucho a ese ángel. —confesó.
—¿Y yo te recuerdo a él? —preguntó. Tal vez aquello sería un buen punto para empezar, aunque también sería un punto a contra favor si lo que quería era olvidarlo.
—Sí. —respondió ella, mirando hacia el frente con la cabeza apoyada en la pared.
Michael suspiró y se mordió los labios. —Bueno, ya que mañana te vas... Creo que debería decirte esto, aunque no sea nada importante. —dijo. No lo era, porque se iría de aquí y no volvería a verlo. —Me gustas, Noa.
Ella lo miró, la primera y única vez que alguien le dijo algo parecido acabó huyendo, y no ocurriría lo mismo en aquella ocasión, había aprendido la lección. Debía afrontar aquello con madurez, huir no arreglaba las cosas. —Eres muy dulce, Michael. —dijo ella. —Pero yo tengo a mi ángel. —respondió, y él asintió con la cabeza.
—Lo sé. —sonrió a medias. —Pero de todos modos debía intentarlo. —ella asintió levemente y sujetó sus mejillas, para hacer que la mirara. Plantó un beso en su frente y sonrió. —Cuando salgas de aquí, no dudes que encontrarás a esa persona también, Mich.
***
Y por fin, el día del juicio que mantenía a gente con insomnio y nerviosismo. Su padre se despidió de ella cuando le advirtieron que vendrían a buscarla dentro de cinco minutos, se despidieron con un abrazo y su padre le dijo que pasara lo que pasara, no se rindiera y que confiara en su abogado, claro que él no sabía que no se trataba de alguien profesional, sino de alguien joven y para nada serio que según le había dicho, tenía una sorpresa y no estaba muy segura de que fuera algo bueno, aunque estaba bastante seguro de sí mismo.
Se la llevaron al juzgado, y allí se encontraba sentada en una de las mesas, junto a su abogado que parecía tener una especie de plan secreto que se basaba en... No lo sabía. Divisó a Zayn, a Austin y al tal Brad sentarse en unas sillas, ellos harían de testigos, supuso. El juez llegó, y le soltó todos los crímenes que había cometido, y ella no sabía que aquel hombre supiera todo aquello, pero permaneció impasible. Allanamiento de morada, homicidio y robo. Ella no negó nada, pero estaban ahí para hablar justamente de aquello. Su abogado le dijo todo lo que ella le había contado, y los testigos salieron a hablar, Brad simplemente mintió, supuso en seguida que Austin se había encargado de ello. Zayn también salió, pero contó la verdad al completo, lo más firme que pudo. Ella se sorprendió al verlo hablar de aquel modo, tan fuerte y valiente ahora, su pequeño ángel. Y después, salió Austin, habló contando la misma versión que Brad, y añadió algo más.
—Ella padece esquizofrenia, las voces le dicen que debe matar. —dijo él. —Y lo hace.
Ella apretó los dientes. Aquellas voces le decían que debía matar, pero ella podría haberlas ignorado, él simplemente le dijo que lo hiciera, la alentó para que lo hiciera. Y ella obedeció. Aquellas voces ya no estaban ahí, no desde hace un tiempo. El juez dijo que de ser así tal vez la transladarían a un centro donde pudieran ayudarla. Ella permaneció en silencio y su mirada se posó en Zayn, con los ojos llorosos. Él se negaba a creer que ella realmente estuviera enferma. ¿Voces en su cabeza diciéndole que debía asesinar? Se mordió los labios mientras miraba fijamente sus ojos verdes y apagados. Después la mirada de la chica se desvió.
—¿Escuchas voces en tu cabeza? —le preguntó el juez, y ella miró a su abogado.
—Lo hago, pero eso no significa que las escuche. —respondió ella secamente.
—¿Entonces por qué mataste a Adam King? —preguntó el juez.
—Fue en defensa propia. —mintió, y después se dio cuenta de su error. La versión decía que la pistola apuntaba a Zayn, no a ella.
—La pistola de Austin Bailey, según la versión de Zayn Malik, lo apuntaba a él. —dijo el juez. Efectivamente.
Ella se encogió de hombros. —Como usted ha dicho, yo disparé, y lo afirmo. —respondió ella, siendo completamente franca. —Pero no maté a más gente con aquella arma porque no me pertenece, le pertenece a Austin, y él simplemente quería que alguien pagara su condena. —explicó. —Y aquí estoy yo y al parecer, pagaré por ella. —dijo ella finalmente.
El juez dio un asentimiento de cabeza. —Te declaras culpable entonces, fuiste tú quien disparó el arma y mató a Adam King, y eso ya es homicidio. —respondió. Ella se rindió, no había más que decir.
—Si me permite, Señoría. —habló Bob, y ella dirigió su mirada al chico punk que se sentaba a su lado, alzando su mano con un CD. —Tengo aquí la grabación de las cámaras de seguridad.
Ella abrió más los ojos, sorprendida. ¿Cámaras de seguridad? ¿Pero cómo? —¿Cómo las has conseguido? —susurró ella, y él sonrió levemente para que ella lo viera, y se levantó.
—Soy Bob King, hijo de Adam King. —pudo escucharse el sonido de asombro que emitieron todos los que veían el juicio, incluso ella quedó asombrada, y no podía hablar de la cara pálida de Austin, ni la de Brad, quien había colaborado con la mentira.
—Debo decir que nadie se lo esperaba, ahora, veamos las grabaciones. —dijo, y Bob se dirigió hacia la televisión que había junto a la mesa del juez. Introdujo el CD dentro del reproductor y ella dirigió su mirada a Austin, él estaba serio, pero podía jurar que por dentro era un matojo de nervios, con lo mucho que lo conocía. Si Bob tenía aquella grabación como decía, Austin estaría perdido.
Cuando la grabación empezó, estaba la casa apenas vacía y lo único que se veía era a la sirvienta, por lo cual Bob pidió permiso para avanzar la grabación y éste le fue concedido. Avanzó el vídeo hasta que la vieron a ella entrar la primera vez en aquel lugar y esconderse en la cocina, también amenazando a la señora, pero el juez no dijo nada. Finalmente, cuando vieron que ella volvía junto a Zayn, Bob dejó de avanzar el vídeo. Ella fue sujetada por detrás.
—Agh. —gruñó, intentando zafarse. Zayn se giró y los vio, temía acercarse, pero se dispuso a hacerlo y el hombre sacó un arma de su chaqueta, apuntando directamente hacia la chica, y éste frenó de golpe. —Zayn, Zayn, corre, vete. —le dijo ella, y él negó rotundamente con la cabeza. —No me pasará nada, Zayn. —insistió, y el hombre ahora cambió de objetivo y apuntó a Zayn directamente con su arma. Ella dejó de patalear y se quedó quieta.
—Vaya, vaya, Noa. —la voz de Austin se escuchó desde detrás de ellos, y todos se giraron.
—¡Eres un hijo de puta! —le gritó. —¡Le has dicho que vendría!
Austin sonrió colocándose frente a ella mientras Adam se encargaba de que Zayn retrocediera, contra su voluntad. —Por supuesto, pero ahí no termina todo. —sacó un arma, pero no apuntó a ningún lado, sino que anduvo hasta Zayn y Adam y se la ofreció a Zayn. —Cógela. —le dijo, y Zayn negó con la cabeza. —Vamos. —insistió. —No querrás que tu pequeña novia acabe mal, ¿no?
Finalmente, Zayn aceptó el arma con las manos temblorosas, pero no apuntó a ningún lado. Austin empujó a Adam de improvisto y éste cayó al suelo, sorprendido. —¿Qué haces? —dijo Adam, y Austin sacó otra arma y lo apuntó.
—Quieto. —dijo, y Adam se mantuvo en el suelo. —Brad, suéltala. —dijo. El hombre que estaba sujetando a la chica la soltó mientras apuntaba a Noa a la cabeza y se alejaba unos cuantos pasos, quedando junto a una mesa en la que había un jarrón.
Zayn apuntó al hombre que estaba apuntando a Noa con el arma y Austin se acercó a Adam mientras lo apuntaba con su arma. Lo amordazó y lo ató con fuerza con una cuerda que llevaba en su mochila y lo empujó, tumbándolo. Noa apuntó a Austin. —¿Qué coño pretendes, Austin? —dijo ella.
—Bueno, bueno, puestos a que todos estamos apuntando a alguien... —apuntó su arma directamente hacia Zayn. —Ya que de algún modo u otro te harías con Zayn, había pensado en dejar que lo lograras. —dijo Austin sin dejar de apuntar su arma, nadie bajaba el arma.
—¿Qué pretendes? —dijo Noa de nuevo.
—Pretendo quitarme toda la mierda de encima muy fácilmente. —dijo él. Austin metió la mano dentro de su bolsillo, sin dejar de apuntar el arma, y agarró su móvil, tecleando algo y llevándolo directamente a su oído.
—¡A qué coño estás jugando? —le gritó Noa.
—Hola, ¿hablo con la policía? “The Golden”, es una emergencia. —dijo, colgando el teléfono.
—¿Qué haces, Austin? ¿Quieres que te metan en la puta cárcel? —dijo ella, y él negó.
—No, para nada. —dijo, mirando a Zayn. —Zayn, quiero que apuntes tu arma a Adam King y dispares. —ordenó. —Si haces eso, os dejaré libres, a Noa y a ti.
—Zayn, no lo hagas. —dijo ella. —Zayn, no. —dijo al ver que Zayn dirigía su arma a Adam, su pulso temblaba. —Zayn, Zayn, escúchame, no lo hagas. No lo hagas, Zayn.
Austin la miró. —Adelante, Zayn. —lo incitó.
—¡No! —gritó ella. —Austin, ¿qué coño pretendes con eso? ¡No lograrás nada!
—Claro que sí. Cuando vine a entregar a Zayn, dejé mi arma en esta casa. —dijo. —Tenía pensado matar a Adam de todos modos, claro que no con este fin. —se encogió de hombros. —Pensaba vender a Zayn a otros dueños e ir eliminando a gente. Dudaba que Adam me dejara entrar con armas en su casa, pero vista la situación ha resultado más sencillo. ¿Recuerdas que te dije que sólo había un arma como la mía en el mundo? Toda la gente a la que he matado, ha sido con de esa pistola.
—Y pretendes que Zayn dispare con tu arma y se cargue el muerto, ¿verdad?
—Exacto. —dijo él. balas
—Pues lamento frustrar tus planes. —dijo ella cambiando de objetivo y apuntando a Adam.
—Pero soy yo quien tiene esa arma, y son mis huellas las que contiene. —dijo, y finalmente disparó.
—¡Alto, policía!
Toda la sala quedó en silencio, todas las personas que habían sido espectadores de aquel acto estaban anonadas, sorprendidas. Acababan de presenciar una película, una película real, algo que sería imposible de ver en la vida real por el simple hecho de que aquella muestra de amor era simplemente algo enorme, y poca gente ofrecería su libertad por otra persona, pero no era sólo por eso que ella se había entregado, sino porque quería que sus alas siguieran siendo blancas, que él siguiera siendo un precioso ángel y que nada arruinara aquello. Los murmullos estallaron de la parte del jurado, y todos miraron al juez, esperando alguna respuesta.
—¿Cuál es el veredicto? —dijo el juez. Zayn dejó de respirar, demasiado nervioso como para hacerlo, su respiración estaba tan dificultosa que le costaba escuchar.
—Antes de escucharlo, señor, me gustaría decir que aunque fuera ella quien disparara el arma, habría muerto mi padre de todos modos, ya fuera por una persona o por la otra. Me gustaría que tuviera en cuenta que ella se vio forzada a hacerlo, señoría. —aquellas palabras le salieron del corazón al abogado de la chica, quien había quedado conmovido con lo sucedido, aunque ya lo hubiera visto anteriormente. Por aquella misma razón, él decidió ser el abogado de Noa Wilson en aquel juicio. Estudió para abogado, y no había caso más indicado para él en aquel momento.
—Ya tenemos el veredicto. —escucharon una voz. Ella estaba nerviosa, porque simplemente ahora no estaba claro, ahora estaba confundida, había una cierta esperanza de quedar libre, porque podía, tal vez con un poco de suerte, simplemente compasión. —Declaramos a la acusada... Inocente.
Zayn volvió a respirar y se cubrió la boca con las manos, no sabía si conteniendo un grito o para que no se escucharan las bocanadas de aire que iba cogiendo. Ella estaba aliviada, y las palabras de su padre la golpearon directamente en la cabeza. «Prométeme, que si sales de la cárcel le dirás lo que sientes, Noa.» Esposaron a Austin por asesinato, y a Brad por mentir a la autoridad. Ella se levantó y Zayn corrió hacia ella para abrazarla con fuerza. Ella colocó los brazos a su alrededor con cuidado, con miedo a hacerle daño, porque no se acostumbraba a verlo tan delgado.
—Eres libre... Eres libre... No me lo puedo creer. —dijo, y la miró. Sus ojos volvían a tener aquel brillo a pesar de las ojeras que lo adornaban, y su rostro levemente más pálido. Ella sonrió y agarró sus mejillas. —Te... Te quiero. —susurró, y ella acentuó más su sonrisa.
Acercó sus labios a los del chico, y antes de juntarlos le susurró:
—Yo te amo.
[Amadme.]


TE AMO 😻
ResponderEliminarTe amo. Te amo mucho, Sandra ❤ O sea, tu no me has visto bailar y gritar cuando leí 'Inocente', ni gritar con lo del abogado, o llorar recordando su hermoso acto de matar a Adam, o llorar al leer 'Te amo'... ❤ ❤ Me encanta!
ResponderEliminarPD: Sí, seguramente parecía una loca xD