miércoles, 23 de septiembre de 2015

Rosas de sangre | Ziam Palik [One Shot]

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT.

Li, te echo de menos, ¿cuándo volverás? —Zayn estaba acostado en el sofá mirando al techo con el móvil en su oreja.
Zaynie, voy de camino, sólo espera...
Zayn apretó la almohada más fuerte entre sus dedos, soltando otro sollozo. Podía reproducirlo una y otra vez en su cabeza. Había pasado un mes y seguía doliendo como el primer día.
Un golpe.

¿Li? —su corazón bombeaba en su cabeza, en cada extremidad, impidiéndole escuchar bien. —¿Li? —su voz se quebró.

Mierda, oh, Dios.
Soltó un suspiro tembloroso y moqueó. Su móvil volvió a sonar, no sabía cuántas veces había sonado desde que Liam se fue, pero se negaba en tocar su móvil, en mirarlo siquiera. Si tan solo... Si tan solo él no hubiera estado hablando con Liam por teléfono, tal vez él ahora mismo estaría ahí con él. Esta vez el que hizo el ruido fue el despertador. Él se levantó sin fuerzas y se dirigió al armario. Hizo una mueca de dolor cuando de nuevo, el olor a Liam invadió sus fosas nasales cuando abrió la puerta. De algún modo sentía que él estaba allí. ¿Qué haría, cuando su ropa dejara de oler a Liam? Era lo único que le quedaba ahora, y a pesar de quebrarlo en mil y un pedazos, se sentía feliz pudiendo olerlo, por mucho que doliera no poder tocarlo. Tenía miedo. Cerró el armario y se apoyó en la puerta de éste. «Por favor, por favor, consérvate.» Suplicaba para que aquel olor jamás dejara su armario, porque no sería capaz de vivir sin él. Se mordió los labios y se levantó del suelo a duras penas, dirigiéndose al otro armario. No, él no osaría vestirse con la ropa del armario que olía a él, porque entonces perdería su olor, y él no soportaría eso.
Se vistió de negro. Su armario era negro ahora, toda su ropa. De algún modo era una especie de luto, aunque él prefería definirlo como “su estado de ánimo”, al fin y al cabo, eran ambas cosas. Agarró su cartera y fue directamente hacia la puerta, mirando el armario por última vez, y dedicándole una escasa mirada al lado de la cama intacto. «Tú podrías simplemente estar ahí ahora, pero ya no estás, y nunca volverás a estarlo.» Dio un paso fuera y cerró de un portazo antes de volver a quebrarse. Él nunca va a volver, él nunca va a volver a besarte, él nunca va a volver a abrazarte, él nunca va a volver a tocarte, él nunca va a volver a consolarte cuando las cosas estén mal. «Todo está tan mal ahora, Liam... Y yo estoy tan solo... Tengo tanto miedo... Me siento tan roto, y me duele saber que no estás aquí para repararme de nuevo... Lo lamento si me rompo, prometí que no lo haría de nuevo, pero tú también prometiste que no te irías, y ahora ya no estás.»
Una vez fuera de su apartamento, y jamás le había dolido decir eso «Mío... Sólo estoy yo aquí ahora, con una cama vacía y un corazón vacío. Me falta una mitad, Liam, ¿por qué pasó esto? De algún modo me gustaría recuperar esa mitad para no sentirme así, pero simplemente moriría si tú prefirieras devolvérmela, porque es lo único que tienes de mí ahora, y quiero que lo conserves. Consérvala por mí, por favor.», escasas gotas de lluvia empezaron a caer. «Mira, Liam, el cielo llora tu pérdida también...» Sentía de algún modo que la lluvia que caía escasa era como un reloj que determinaba su fuerza, la lluvia era leve, tambaleándose entre una línia. Podía llover más fuerte o dejar de llover, y Zayn podría relajarse o romperse de nuevo, como la lluvia.
Entró en la floristería y el chico de pelo rizado lo miró con una pequeña sonrisa. Como cada día, entraba ahí, la floristería más cercana a su apartamento. El chico de ojos claros sabía de la pérdida del moreno, en aquel lugar eran todo chismosos, pero por lo tanto, sabía cómo tratarlo. —Toma, tu rosa negra. —se la entregó, y Zayn le entregó el dinero. Harry le sonrió levemente mirando la rosa. Recuerda la primera vez que conoció a Zayn.
Hola, bienvenido. —sonrió el chico de pelo rizado, sin embargo, no obtuvo una sonrisa de vuelta.
¿Tienes rosas negras? —le preguntó. Su voz sonaba apagada y triste. Harry parpadeó levemente. Nunca había visto una rosa negra.
Pues... No, no tengo rosas negras. —dijo, todavía en su aturdimiento. —Hum... Pero igual, ¿una de plástico te sirve? —probó.
El moreno negó con la cabeza. —¿Cuánto dinero quieres por una rosa negra real?
Yo no...
Pintada. —interrumpió. —Pero quiero que sea real.
Harry simplemente parpadeó, de verdad no quería negarle eso, porque el moreno parecía de verdad desesperado por obtener aquella rosa negra. —Sí, está... Está bien, ahora te la doy.
Harry tuvo que pintar una pobre rosa y le pidió disculpas a la inocente flor por ello, pero la pequeña sonrisa del moreno y su agradecimiento valieron la pena.
—Gracias. —murmuró, y después se fue. Harry se preocupó al verlo salir a la interperie sin paraguas, ni chaqueta ni chubasquero, y soltó un suspiro.
***
Zayn llegó al cementerio, la lluvia al parecer se había apaciguado un poco. Caminó por el pasillo de piedra y al llegar frente a la tumba de Liam se arrodilló en el suelo y dejó la rosa con cuidado junto a las demás, ya marchitas. Él pidió que nadie las tocara, y así lo hicieron.
—Liam... —murmuró. Su voz sonaba quebrada. Una gota de lluvia cayó sobre su nariz, y otra sobre sus pestañas, haciendo que él se pasara la manga de la camiseta por su ojo derecho ante la molestia. —Te he traído esta rosa negra, como todos los días. —murmuró. —Todos mis días son negros desde que tú te fuiste. —soltó un suspiro tembloroso, la lluvia intensificándose con cada oración. —Sonará estúpido, pero yo sigo esperando que a las diez, cuando tú solías volver de trabajar, entres por esa puerta. Es... Es estúpido, ¿verdad, Liam? —esta vez la gota de agua fue salada y fue deslizándose por su mejilla derecha. De todos modos no tenía importancia, gotas saladas y dulces bajaban por sus mejillas, su tristeza y la del cielo. —Pe-pero yo no puedo evitarlo. —la lluvia era cada vez más agresiva. Zayn hundió sus manos en la tierra y cerró los ojos con fuerza. —Liam, sé que tú no querrías esto, pero por favor, déjame acompañarte, prometiste que estaríamos juntos. Por favor. —pidió con la voz quebrada. Algo más grande cayó sobre su cabeza, y él alzó su mano para tocar aquella superficie húmeda y levemente rasposa. La quitó y la observó. Era sólo una hoja. Miró hacia arriba, pero tuvo que cerrar los ojos ante la agresividad de la lluvia. Bajó la mirada a la tumba de piedra y la acarició con suavidad. —Liam. —pidió. —No puedo hacer esto sin ti. Yo sólo quiero seguirte... Donde sea que estés. —siguió diciendo. —Por favor, Liam. —se estaba desesperando. Él esperaba una señal, algo, que Liam le diera permiso para seguirle, cualquier cosa. —Y si te has ido y no puedes escucharme, yo... Yo... Yo sólo quiero dejar de sentirme así. —suplicó. —No puedo, Liam. Tú prometiste que siempre estarías conmigo, tú prometiste que nos casaríamos, y que adoptaríamos dos hijos, un niño y una niña, que tú harías que nuestro pequeño fuera el niño más macho del mundo —rió entre lágrimas. —, y que tratarías a nuestra hija como la princesa más preciosa. Nuestra princesa, Li. —sollozó. —Liam, por favor. —suplicó de nuevo. Un trueno se mezcló con su llanto y Zayn se desplomó en el suelo, sollozando haciéndose una bola junto a la tumba de Liam. Apretó la rosa negra entre su mano, clavándose las espinas de ésta, pero le daba igual, él estaba familiarizado con esa clase de dolor.
Zayn, prométeme que no lo harás de nuevo. —nunca antes había visto a Liam tan serio.
No puedo prometerte eso, Liam. —murmuró débilmente.
Si te haces daño a ti mismo, me lo haces a mí también. Tengo miedo de perderte, Zayn, por favor, no vuelvas a hacerlo, yo no podría vivir sin ti. —susurró, sus ojos marrones fijos en los de color miel, brillando con lágrimas.
Sólo si tú prometes que siempre vas a estar conmigo cuando yo te necesite. —dijo, apretando su camiseta.
Te lo prometo. —susurró Liam.
—¡Eres un mentiroso! —gritó, sentándose y mirando la rosa negra, ahora levemente roja por su sangre. Le daba igual. Las espinas penetraban en su piel, pero no dolía. —¡Tú me lo prometiste! ¡Dónde estás ahora, Liam! ¡Me dijiste que tú estrías aquí cuando yo te necesitara! —sollozó. —¡Me lo prometiste! —gritó, sus ojos rojos, su cuerpo entero temblaba ahora. —¿Y por qué yo tengo que cumplir mi promesa... Si tú incumpliste la tuya? —su tono de voz fue disminuyendo hasta quedar en un susurro y confundirse con la lluvia perdiéndose en la tierra y en las hojas de los árboles.
Dejó la rosa ensangrentada con cuidado, había perdido algunos pétalos ya, y se veía levemente el rojo pasión original de aquella rosa. Soltó un suspiro tembloroso y miró su mano, ensangrentada, era el mismo color que el de la rosa. «Qué irónico, estaba entregándote mi sangre en cada rosa, supongo que ahora fue literal.»
—Volveré a verte, Liam. —murmuró. —Dentro de poco volveremos a estar juntos, y cumpliremos nuestra promesa. —acarició la tumba, manchándola con su sangre, aunque la lluvia se encargó de limpiarla. Liam no aceptaría su sucia sangre sobre ella, negra como la pintura de las rosas, marchita, muerta. Sucia. —Espero que me aceptes... —susurró. —Sé que nunca fui demasiado, todo el mundo lo decía, tú realmente merecías algo mejor. —extendió su mano, la lluvia cayendo sobre ella y apartando la sangre, llevándola como un río rojo a través de la tierra, aunque parte del río de sangre era absorbido. Vagamente se preguntó cómo a la tierra no le repugnaba absorber su sangre sucia. —Podrías haber tenido a cualquier mujer... A cualquier hombre... Sin embargo me elegiste a mí. Nunca comprenderé por qué. —susurró. —Tú me salvaste tantas veces, Liam... —susurró. —Pero ahora no estás aquí para salvarme de mí mismo.
Giró levemente su cabeza, observando la rosa negra que reposaba sobre su tumba. Alargó la mano, y con aquella pequeña arma se hirió, cada vez más ríos de color rojo fuerte, sus fuerzas desapareciendo, la lluvia azotando cada vez con más fuerte. Zayn sonrió con la vista nublada.
—Pronto volveré a verte... Liam. —susurró, antes de cerrar los ojos. Sus dedos dejaron de hacer presión sobre el tallo de la rosa, y con una sonrisa en el rostro, Zayn dio su último suspiro.
Te he traído esta rosa negra... Como todos los días, pero mañana no te entregaré más rosas... Porque al amanecer yo ya no seguiré aquí.
FIN.
[Debo confesar que he escrito todo el one shot con un nudo en la garganta. Quería escribir algo triste y bonito, y bueno, espero haber conseguido crear algún tipo de emoción en vosotr@s con este one shot, porque yo casi morí de dolor escribiéndolo.]

2 comentarios:

Flying Angel HeartFlying Angel HeartFlying Angel HeartFlying Angel Heart Flying Angel HeartFlying Angel HeartFlying Angel Heart