sábado, 19 de septiembre de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - Capitulo 35

Autora: Sandra M.P.

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Domingo, mañana sería lunes y tendrían que ir a clases, a Zayn le parecía una estupidez que fueran el lunes, cuando al día siguiente empezaban las vacaciones de Navidad, ¿a quién se le ocurría? Para ir y no hacer nada, era mejor quedarse en casa. Los de teatro mostrarían la obra que habían estado ensayando durante aquel período, algunas personas voluntarias jugarían un partido de fútbol, los más inteligentes harían experimentos... Y él ahí no tenía nada que hacer. Pero al menos podría estar con sus amigos... Claro que, ¿qué pasaría con Noa? ¿Ella vendría con ellos?
Seguía tumbado sobre su pecho, hacía apenas unos minutos que se había despertado y se había quedado pensando, estaba realmente a gusto así. ¿Tanto pedir era despertar así cada mañana? Él quería que ella pensara en él como algo más, ¿por qué eso jamás ocurriría? La miró, viéndola dormir parecía un ser inocente, como no lo era cuando estaba despierta. Se quedó mirando sus párpados cerrados y bajó la mirada a sus labios, quería besarla ahora. Se movió con cuidado para no despertarla y se quedó unos segundos mirándola, para comprobar que no se daría cuenta de lo que iba a hacer mientras ella dormía, claro que no era nada que no hubieran hecho antes, simplemente un beso.

—¿Qué haces? —su voz ronca lo sobresaltó y se sonrojó, viendo como abría los ojos y sonreía de lado.

—Nada. —murmuró con las mejillas rojas, y ella soltó una leve risa. Colocó las manos detrás de su cuello y lo atrajo hacia ella, juntando sus labios y mordisqueándolos levemente. Él sonrió en mitad del beso y al separarse, vio aquella tímida sonrisa sobre su rostro.

—Buenos días. —dijo ella, y él se tumbó sobre ella, soltando un gemido de cansancio. —Oh, ¿ahora tienes sueño? —dijo con diversión, mientras acariciaba su espalda. Él cerró los ojos, disfrutando de las caricias que estaba proporcionándole.

—Sí. —murmuró, el cansancio lo invadió de golpe, estaba muy a gusto así. Él se había tumbado de manera que tenía la barbilla sobre su hombro, de modo que ella giró levemente su cabeza y plantó un beso en su cuello, haciendo que se estremeciera.

—Mañana hay clase, lo sabes, ¿no? —murmuró ella, y él hizo un "hum" de decepción, no quería que se lo recordara. Sonrió enternecida y dejó sus brazos quietos, abrazándolo. —Qué pereza. —murmuró ella. Él estaba totalmente de acuerdo con esp, mucha pereza. —No comprendo por qué hacen clase un lunes si al día siguiente empiezan las vacaciones.

—No quiero ir. —murmuró perezosamente, y ella rió, haciendo que Zayn se moviera un poco al estar encima.

—Ni yo. —dijo ella, y Zayn cerró los ojos. Acabaría durmiéndose de nuevo, aquello era lo más probable, demasiado cómodo como para aguantar con los ojos abiertos, y demasiado cansancio.

—Pero hay que ir. —dijo ella, y él bufó. Ella le pellizcó el costado y él se removió, cayéndose hacia un lado de ella. Ella soltó una carcajada y él se sobó el pellizco. Le había hecho cosquillas pero a la vez le había dolido. Zayn reprimía una risa mientras la veía reírse despreocupadamente, aquella situación le agradaba. Se acurrucó en su brazo y se dispuso a dormir de nuevo. —¿De verdad te vas a dormir? —él no respondió. Sí, iba a dormirse. —Zayn, no tengo sueño. —dijo ella. Zayn estaba a punto de dormirse. Ella puso los ojos en blanco y empezó a hacerle cosquillas, despertándole de golpe y haciendo que riera.

—No...N-no, para. —decía entre risas, ella se encontraba encima de él haciéndole cosquillas mientras él intentaba frenarla con sus manos, en vano. Y ella agarró sus dos manos con una y las sujetó sobre su cabeza, haciéndole cosquillas sin parar. Zayn estaba a punto de quedarse sin aire, y le dolía el pecho de tanto reír. —Ba-basta, po-por favor. —suplicaba sin dejar de reír, las lágrimas bajaban por su rostro, y ella paró. La respiración de Zayn estaba agitada, e intentaba recobrar de nuevo el aliento.

—¿Vas a despertarte ya? —dijo ella divertida, y él asintió con la cabeza mientras respiraba con fuerza.

***

El tono de "Habits" inundó el salón, ella se movió para coger su móvil, el cual había dejado sobre la mesa. Se levantó del sofá y lo cogió, respondiendo.

—¿Diga? —dijo.

—Noa, me cago en la puta, ¿qué haces que no estás aquí? —Austin estaba enfadado, irritado. Ella frunció el ceño. ¿Por qué debería estar allí, exactamente? Austin no le había dicho nada.

—¿Y por qué debería estar ahí? —dijo ella alzando una ceja, claro que Austin no podía verlo.

—¿Hola? ¿Sabes qué día es? —dijo, con un retintín irritado y sarcástico. Ella puso los ojos en blanco, pensando. Mierda.

—Joder. —maldijo.
Ajá, ¿ya te acuerdas? —dijo, y ella se mordió los labios.


Lo siento, Aus, no me acordaba. —dijo, intentando que su amigo no la matara por aquello. Día veintiuno, día en el que Austin tenía que entregarle más mercancía para que pudiera vender.


Ya, pues ya estás viniendo a tu apartamento, ahora, Noa. —dijo, sonaba serio, pero parecía que había logrado contener su enfado.


Sí, sí, ahora voy. —dijo, y antes de que emitiera una palabra más, su jefe y amigo colgó. Ella soltó un bufido, lo había olvidado por completo.


¿Qué pasa? —preguntó Zayn desde el sofá.


Me tengo que ir. —dijo ella dirigiéndose a las escaleras y subiendo con rapidez, entró en la habitación, se puso su chaqueta y se colgó la mochila a la espalda. Bajó con la misma velocidad y Zayn ya estaba de pie.


¿Por qué? —preguntó, con tristeza. Él no quería que se fuera, no quería quedarse solo otra vez.

Ella se mordió los labios. —Porque sí, Zayn. —dijo, dejándole claro que no le diría nada más a cerca de aquel tema. Zayn asintió tristemente con la cabeza y ella dio un paso hacia él, agarró sus mejillas y plantó un beso intenso sobre sus labios. —Adiós. —dijo, alejándose y saliendo por la puerta antes de que el dijera nada.

Cerró la puerta y anduvo a paso rápido calle abajo, directamente a la parada de autobús o a un lugar transitado, le iría mejor coger un taxi, y eso haría. Siguió andando hasta llegar una zona más transitada y al ver un taxi vacío silbó, y éste se paró. Corrió hacia éste y entró, le dijo a dónde debía dirigirse y rascó su cabeza. No convenía que Austin supiera a cerca de Zayn, porque lo tomaría como una distracción, y Austin era capaz de muchas cosas con tal de mantener a una buena trabajadora como ella, aunque fuera su amiga, y Zayn era una gran distracción. Vagamente se preguntó cómo había terminado así, estaba jugando a juegos de niños, ¿a qué jugaba últimamente? Ella solía jugar con fuego, sin quemarse, solía jugar a juegos de mayores, con gente experta, y ahora mismo se encontraba un tanto encaprichada con alguien inexperto, alguien inocente y puro. ¿Por qué seguía haciendo eso si sabía que no se atrevería a tocarle? No tenía ningún sentido. No, definitivamente no.

Suspiró mientras pensaba en aquello. Ella jugaba fuera del campo, Zayn la tenía hechizada de algún modo, ciega. Ella no buscaba a alguien así, ella siempre fue a por gente que sabía lo que hacía y sabía cómo manejar la pelota, no con alguien a quien le daban pelotazos. Apoyaría la cabeza en el cristal de no ser porque tenía una especie de mancha de color negro, así que simplemente inclinó la cabeza hacia atrás. ¿A algún empresario estresado le habría explotado el bolígrafo, quizás? Ella tenía la cabeza demasiado llena ahora mismo, un montón de preguntas la invadían. "Te lo dije, te está comiendo por dentro."


Por Dios, cállate, joder. —murmuró ella con los ojos cerrados.

¿Dice algo? —abrió los ojos encontrándose con los ojos del taxista mirándola fijamente por el espejo.

No. —negó.
***
Abrió su apartamento y entró, Austin se encontraba sentado sobre su sofá, mirándola fijamente. No podía descifrar su estado de ánimo a través de sus ojos neutros, por mucho que lo intentara, pero una corazonada le decía que él no estaba de humor.

¿Dónde estabas? —le preguntó. Sí, él estaba enfadado, por no decir colérico, claro que ella no le temía, porque él no sería capaz de hacerle daño.

No te importa, Austin. —dijo ella seriamente. —Simplemente por ahí, no me acordaba. —era todo lo que diría.

Austin asintió con la cabeza y sacó un paquete de su chaqueta oscura, ella ya sabía perfectamente de qué se trataba. —Tienes que venderla toda, si te queda una sola bolsa, Noa, no habrá pago.

Ella le entrecerró los ojos. No estaba de acuerdo con eso. —¿Me vas a decir que por una puta bolsa no voy a cobrar? —no gritó, aunque tuviera ganas de hacerlo. Ellos eran amigos, ¿cómo podía ser tan duro después de toda la mierda en la que estaba ella metida ahora, y era por su culpa?


Exactamente. —dijo él sin pestañear. —A menos... —dejó la frase así, esperando a que ella preguntara.

Bufó exasperada
. —¿A menos que qué? —dijo irritada, y él sonrió de lado.

Siempre he querido una mamada tuya. —murmuró, y ella rió falsamente.

Mira qué bien, estás tú bien si crees que me voy a comer tu sucia y asquerosa polla, imbécil. —le dijo enfurecida, y él alzó ambas cejas.


Oh, bien que disfrutas mi sucia y asquerosa polla dentro de ti. —dijo con diversión.

¿Disfrutarla? Tengo madera de actriz, ¿sabes? —le dijo, casi gritando, y él torció la cabeza, pensando en si ella ahora estaba mintiendo o no. Era una buena mentirosa, claro que a veces a uno le soltaba la verdad a la cara cuando se hartaba, y tal vez aquella fuera una de esas veces.

¿Así que no te gusta? Pensaba que sí. —su tono ahora era serio, y era que le había dado directamente en su orgullo. Él siempre pensó que era un Dios en la cama, ¿se equivocó?

Si me acuesto contigo es porque necesito el puto dinero. —dijo ella, era verdad. Aunque fueran amigos, ella se sentía usada a veces, como si volviera el tiempo atrás y tuviera que volver a prostituirse, aunque fuera con una sola persona. Ella jamás diría lo sucia que se sentía, jamás diría que sentía un inmenso vacío en su interior que no sabía cómo llenar, y mucho menos admitiría que había encontrado una manera de llenar aquel hueco.

Austin permaneció serio, sin parpadear, estaba procesando la información que acababan de darle. Él sabía lo que ella había tenido que pasar aunque hubiera elegido a sus presas, tal vez ella empezaba a cansarse de eso, y él debería sentirse mal por estar usando a su amiga, pero no era así. Con el tiempo, la humanidad había ido desapareciendo, y ahora quedaba apenas nada. —Bien, yo ya te he dicho lo que tienes que hacer si quieres cobrar y no consigues venderlo todo. —dijo él, y ella rió sin gracia. Se levantó del sofá y pasó por su lado, colocó la mano sobre el pomo y escuchó su voz.


Este es el Austin que todos conocemos, ¿verdad? —él simplemente apretó la mandíbula y salió de ahí dando un portazo.

Ella se quedó de pie y se cruzó de brazos. Realmente no podía ver a su amigo ahora. ¿Era su amigo? Ella empezaba a dudarlo severamente, simplemente se aprovechaba de ella como una puta más, ¿qué clase de amistad había ahí? Ninguna, mero interés, él simplemente era su jefe, y una vez fue algo más, su amigo. Nada más. Se sentó en el sofá y cruzó las piernas sobre éste. Más le valía vender toda la mercancía antes de llegar al final del próximo mes, si no quería tener que hacer algo indeseable. Ella jamás había hecho aquella clase de trabajo, claro que no parecía para nada agradable, y no tenía pensado probarlo nunca. Era asqueroso.

Su móvil sonó, pero era un mensaje. Rara vez recibía mensajes, simplemente llamadas. Metió la mano en su bolsillo y agarró su móvil, desbloqueándolo.


"Hola, soy Zayn :)"



Su foto era una especie de logo con una flecha hacia arriba de color gris, estaba segura de haber visto aquel símbolo en algún lado, aunque ahora mismo no sabía dónde.


"Hey."



"Te echo de menos :'("
Una sonrisa apareció en su rostro sin que ella se diera cuenta, hasta que aquella voz apareció de nuevo. "Patético." Ella agitó su cabeza, estaba de acuerdo esta vez. ¿En qué pensaba? Estúpidas reacciones involuntarias.

"Acabo de llegar a casa, ¿qué haces?"
Evitó el tema completamente, y Zayn se sintió un tanto hundido, no sabía exactamente por qué esperaba recibir un: "Yo también." Era más que obvio que aquello no ocurriría, por supuesto que no.

"Nada, mirar la tele."
Respondió él secamente, claro que no pareciendo borde, aunque se sentía bastante decepcionado, por fin había encontrado el papelito con su número. "¿Tú?"


"Mirar el techo."
A pesar de estar enfadado, no pudo evitar sonreír, y se regañó por ello. Él estaba enfadado, odiaba que le hicieran sonreír cuando estaba enfadado, aunque ella no estuviera delante para verlo.

"¿Qué ha sido de la tele?"
Le escribió. 

"El mando me queda muy lejos."
Otra vez se encontró sonriendo pese a sus esfuerzos para no hacerlo, ella también era perezosa.

[Bueeno, baes, espero que os haya gustado el capitulo, no os olvidéis el +1 y a ser felices shippeando Zoa xx.]

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