Autora: Sandra M.P.
NO COPYRIGHT.
Viernes.
Tenía Educación Física a primera hora, y podría catalogarse como
un pésimo viernes, y sólo acababa de empezar el día. Tuvo que
sentarse a su lado porque el autobús estaba lleno, a él le puso
feliz eso, claro que el ser ignorado completamente le dolió, ella no
le dirigió ni una mirada, ni una palabra. Nada. Bajó del autobús y
esperó fuera a que ella bajara, pero al hacerlo pasó por su lado
sin decirle nada. Estaba solo, otra vez. La siguió intentando
hablarle, pero ella lo ignoró, la vio de lejos agarrar su móvil y
llevárselo al oído, su expresión estaba seria mientras asentía.
Colgó y se dirigió hacia él, tuvo la esperanza de que por fin se
hubiera decidido a dejar de ignorarlo, pero no, simplemente pasó de
largo y salió fuera. Ella lo ignoraría todo el día, y estaba
completamente seguro de ello.
Se
encontraba sentado en la grada, a parte, como lo estaba siempre, y
ella en la otra punta, y estaba seguro de que no se acercaría. Se
movió a hacia atrás y abrazó sus piernas, poniendo la barbilla
sobre sus rodillas.
—Bien, chicos, hoy tenemos con nosotros a dos antiguos campeones de la liga de Karate, Mario y Simon, y por lo tanto, la clase de hoy va sobre el Karate. —los presentó, hasta ahora Zayn no había caído en las dos personas que estaban a su lado, dos hombres delgados y serios. —Ellos darán la clase y os enseñarán algunas llaves básicas. —dijo, y finalmente les hizo un gesto para que hablaran.
—Bien, chicos —habló el hombre rubio. —, yo soy Mario, y él es Simon, y tenemos un gimnasio de Karate en la ciudad, y hoy venimos a ofreceros unas clases para que sepáis de qué trata, y animaros a que vengáis y os apuntéis. —dijo. —¿Alguien sabe de qué se trata?
—De dar golpes. —dijo Calum, haciendo que se escucharan unas risas de las gradas.
—A parte de eso. —dijo Mario.
—No es necesario ser el más fuerte para vencer en el Karate, simplemente hay que usar la cabeza, percibir cada golpe del contrincante. —explicó Simon.
—¿Algún voluntario para una demostración? —preguntó Mario, era el más joven, podría tener la misma edad que Sam, el profesor, y éste era más atractivo que él, y más simpático. —¿Nadie? —preguntó al ver que no había voluntarios, y buscó con la mirada. —Tú. —dijo, señalando a una sola persona. Zayn giró su vista hacia ella y ésta se levantó, con la misma mirada seria de siempre. —Vale, tú serás nuestra voluntaria. —dijo, y ella dio un asentimiento de cabeza. —¿Has practicado Karate o algún otro deporte? —le preguntó.
—Baile. —respondió ella, y el profesor asintió con la cabeza.
—Bien, entonces deberías tener coordinación con tu cuerpo, ¿crees que puedes intentar esquivar mis golpes? —le preguntó el profesor, y ella asintió con la cabeza. Dio un puñetazo que nadie se esperaba y ella lo esquivó sin problema. —Bien hecho, creo que he elegido bien. —dijo satisfecho.
—Necesitamos colchonetas para hacer la clase, así que usad una por persona y formad las parejas. —dijo Simon, y todos empezaron a moverse para ir a buscarlas, menos ella, que se quedó con el profesor, y Zayn, que sabía que se quedaría solo.
—Tienes buenos reflejos. —la aduló el profesor, y ella esbozó una pequeña sonrisa, un tanto fría y rápida. —¿Habías luchado alguna vez?
—Sí. —respondió, sin dar más explicaciones.
—¿Karate? —preguntó, y ella negó con la cabeza. Agradeció que no preguntara más a cerca del tema, Mario comprendió en seguida que ella no se sentía cómoda respondiendo a sus preguntas, y por lo tanto no formularía más.
Zayn se movió para ir a buscar dos colchonetas, quizás iría con un profesor, además de que si iba disimularía un poco, por lo cual lo haría de todos modos. Las arrastró, era el único que seguía llevando colchonetas, ya que sus compañeros ya se encontraban todos en círculo.
—De acuerdo, traedme unas cuantas para la demostración. —dijo Mario, y empezaron a juntarlas. —Cuatro bastan. —respondió, y todos las movieron juntándolas. —¿Cómo te llamas? —le preguntó a Noa.
—Noa. —respondió ella.
—Vale, Noa, quítate los zapatos. —le dijo, y después miró a los demás alumnos. —Y vosotros también, no queremos herir a nadie. —dijo. De todos modos los herirían si le daban con el pie, pero nadie diría nada. Supongo que dolería más que te dieran con un zapato de suela dura, como lo era una deportiva. Noa se quitó los zapatos, y el profesor también. Zayn terminó de arrastrar ambas colchonetas y las dejó en el suelo. No tenía espacio en el círculo, así que se quedó detrás, poniéndose de puntillas intentando ver. —Vale, el objetivo es tumbar al contrincante. —dijo. —Lista, ¿Noa? —ella asintió con la cabeza y el profesor alzó la pierna, ella la bloqueó y dio un golpe, él lo esquivó moviendo una parte de su cuerpo hacia la izquierda, pero no vio una patada que acabó tumbándolo, como una zancadilla giratoria. Dejó atónitos a todos los que observaban, incluso a Zayn, que logró verlo a duras penas.
—Wow. —dijo Simon, sorprendido.
—Bien, chicos, hoy tenemos con nosotros a dos antiguos campeones de la liga de Karate, Mario y Simon, y por lo tanto, la clase de hoy va sobre el Karate. —los presentó, hasta ahora Zayn no había caído en las dos personas que estaban a su lado, dos hombres delgados y serios. —Ellos darán la clase y os enseñarán algunas llaves básicas. —dijo, y finalmente les hizo un gesto para que hablaran.
—Bien, chicos —habló el hombre rubio. —, yo soy Mario, y él es Simon, y tenemos un gimnasio de Karate en la ciudad, y hoy venimos a ofreceros unas clases para que sepáis de qué trata, y animaros a que vengáis y os apuntéis. —dijo. —¿Alguien sabe de qué se trata?
—De dar golpes. —dijo Calum, haciendo que se escucharan unas risas de las gradas.
—A parte de eso. —dijo Mario.
—No es necesario ser el más fuerte para vencer en el Karate, simplemente hay que usar la cabeza, percibir cada golpe del contrincante. —explicó Simon.
—¿Algún voluntario para una demostración? —preguntó Mario, era el más joven, podría tener la misma edad que Sam, el profesor, y éste era más atractivo que él, y más simpático. —¿Nadie? —preguntó al ver que no había voluntarios, y buscó con la mirada. —Tú. —dijo, señalando a una sola persona. Zayn giró su vista hacia ella y ésta se levantó, con la misma mirada seria de siempre. —Vale, tú serás nuestra voluntaria. —dijo, y ella dio un asentimiento de cabeza. —¿Has practicado Karate o algún otro deporte? —le preguntó.
—Baile. —respondió ella, y el profesor asintió con la cabeza.
—Bien, entonces deberías tener coordinación con tu cuerpo, ¿crees que puedes intentar esquivar mis golpes? —le preguntó el profesor, y ella asintió con la cabeza. Dio un puñetazo que nadie se esperaba y ella lo esquivó sin problema. —Bien hecho, creo que he elegido bien. —dijo satisfecho.
—Necesitamos colchonetas para hacer la clase, así que usad una por persona y formad las parejas. —dijo Simon, y todos empezaron a moverse para ir a buscarlas, menos ella, que se quedó con el profesor, y Zayn, que sabía que se quedaría solo.
—Tienes buenos reflejos. —la aduló el profesor, y ella esbozó una pequeña sonrisa, un tanto fría y rápida. —¿Habías luchado alguna vez?
—Sí. —respondió, sin dar más explicaciones.
—¿Karate? —preguntó, y ella negó con la cabeza. Agradeció que no preguntara más a cerca del tema, Mario comprendió en seguida que ella no se sentía cómoda respondiendo a sus preguntas, y por lo tanto no formularía más.
Zayn se movió para ir a buscar dos colchonetas, quizás iría con un profesor, además de que si iba disimularía un poco, por lo cual lo haría de todos modos. Las arrastró, era el único que seguía llevando colchonetas, ya que sus compañeros ya se encontraban todos en círculo.
—De acuerdo, traedme unas cuantas para la demostración. —dijo Mario, y empezaron a juntarlas. —Cuatro bastan. —respondió, y todos las movieron juntándolas. —¿Cómo te llamas? —le preguntó a Noa.
—Noa. —respondió ella.
—Vale, Noa, quítate los zapatos. —le dijo, y después miró a los demás alumnos. —Y vosotros también, no queremos herir a nadie. —dijo. De todos modos los herirían si le daban con el pie, pero nadie diría nada. Supongo que dolería más que te dieran con un zapato de suela dura, como lo era una deportiva. Noa se quitó los zapatos, y el profesor también. Zayn terminó de arrastrar ambas colchonetas y las dejó en el suelo. No tenía espacio en el círculo, así que se quedó detrás, poniéndose de puntillas intentando ver. —Vale, el objetivo es tumbar al contrincante. —dijo. —Lista, ¿Noa? —ella asintió con la cabeza y el profesor alzó la pierna, ella la bloqueó y dio un golpe, él lo esquivó moviendo una parte de su cuerpo hacia la izquierda, pero no vio una patada que acabó tumbándolo, como una zancadilla giratoria. Dejó atónitos a todos los que observaban, incluso a Zayn, que logró verlo a duras penas.
—Wow. —dijo Simon, sorprendido.
—Vaya,
increíble. —dijo Mario levantándose sin salir de su asombro.
—Eres realmente buena, debo decir que no me lo esperaba. —admitió,
supongo que pensó que era amateur,
y se equivocó. —Un aplauso para vuestra compañera. —dijo, y
todos obedecieron, incluso Zayn, quien seguía anonado, supongo que
como lo estaban todos los demás que habían contemplado la escena,
incluyendo a los profesores.
—Bien, ahora por parejas. —dijo Simon, y el círculo empezó a disolverse.
—Realmente me has sorprendido. —le dijo Mario a Noa, supongo que porque no se esperaba tal reacción, aunque era capaz de mucho más. —Nos gustaría tenerte en nuestro gimnasio. —dijo.
—No tengo tiempo para actividades extraescolares. —respondió ella. —Es por eso que dejé el baile. —dijo. No veía un futuro en él, supongo que por eso lo dejó, no había tiempo desde que pertenecía al Infierno.
—Comprendo. —dijo Mario asintiendo con la cabeza. —Si cambias de opinión —dijo buscando algo en su bata, y se lo entregó, ella lo agarró y lo observó. Era la tarjeta del gimnasio. "Ying-Yang". —, te estaré esperando.
—¿Eres alumno o profesor? —le preguntó, y él esbozó una sonrisa.
—Profesor. —respondió esbozando una pequeña sonrisa. —¿O me ves más joven? —se sintió halagado ante la duda.
—En verdad sí, podrían confundirte con alguien de mi edad. —dijo Noa, la charla tomaba otro rumbo más agradable, más amable y amistoso. El chico sonrió.
—Los años me tratan bien, entonces. —dijo, y ella asintió. —Bueno, no te entretengo más, deberías ir a por tu pareja. —le respondió, y ella hizo una mueca.
—¿Y no podrías ser tú mi pareja? —Mario rió y alzó una ceja, sorprendido.
—Que hayas ganado antes no significa que sigas haciéndolo, me pillaste desprevenido. —respondió.
—Quiero un rival digno. —siguió ella. —Y me veo capacitada para vencerte. —dijo, y Mario se mordió los labios reprimiendo una sonrisa, ella debía admitir que aquel profesor le resultaba atractivo, y se lo pareció aún más después de aquel gesto.
—Hagamos una cosa. —dijo el rubio de ojos verdes. —Si yo gano, me das tu número, y si ganas tú... Lo que quieras. —dijo él, y ella reprimió una sonrisa.
—Si gano yo, me invitas a cenar. —dijo ella con diversión, y él alargó la mano, la cual ella tomó y estrechó.
—Trato hecho. —dijo, y fueron a buscar dos colchonetas. Las juntaron y se colocaron.
Esta vez, ella atacó primero, con el puño. Le golpeó en el pecho y él dio una patada, que ella esquivó dando un giro en la otra dirección, dio una patada de vuelta, y él la esquivó agachándose, e intentó hacer una zancada giratoria, pero ella dio un salto y lo evitó, y al levantarse, le devolvió la jugada y lo tumbó, del mismo modo que antes. El chico suspiró rendido desde el suelo y ella le ofreció la mano, la cual él aceptó, y se levantó.
—Bien, puede que no haya sido suerte. —dijo. —Te debo una cena. —dijo, y ella asintió felizmente, al haber vencido. —De acuerdo, pero necesitaré tu número. —dijo, ofreciéndole otra tarjeta y un bolígrafo. Ella lo apuntó y se lo dio.
—Ya me llamarás. —dijo con una sonrisa de lado.
***
Última hora después de haber sido invisible durante todo el día, tan invisible que nadie se dio cuenta de que en Educación Física se fue, no soportó la escena del profesor y ella coqueteando, demasiado para él. Él pensaba que aquellos besos significaban algo, ¿no fueron nada? ¿Él era algo? No, no era nada, absolutamente nada. Nadie. Ella pasó de largo y se sentó en el lugar de siempre, menos aquella vez que se sentó a su lado. Ya lo tenía asumido, y de todos modos, él no quería que ella se sentara junto a él.
La profesora no llegaba, y todo el mundo hablaba, menos él, y seguramente ella tampoco. Bufó, quería dejar de pensar en ella. Por la puerta, por fin entró una autoridad, terminando con todo el barullo que había, se trataba de Jackson Johnson, JJ para abreviar, bueno, a decir verdad podrían llamarle Jackson, simplemente, pero todo el mundo le llamaba JJ, o Jota. Era el profesor de Música, y se llevaba bien con Zayn, no tanto como Sarah, pero no se llevaban mal. Le deprimió el hecho de que Sarah no hubiera venido, pero en cierto modo lo salvó, ya que se olvidó por completo del retrato.
—Bien, chicos, como Sarah no me ha dado nada para que hagáis, podéis hacer lo que queráis, y si habláis, en voz baja. —dijo sentándose en la silla del profesor. JJ siempre había sido un tanto despreocupado si no se trataba de su asignatura, y flexible. Él sacó su cuaderno de dibujo y observó aquel retrato, el cual le estaba quedando bastante bien, claro que lo hundía el hecho de que fuera ella a quien retrataba, pero no quería empezar de nuevo. Siguió dibujando, trazando finas líneas con su lápiz, y a medida que las trazaba, el dibujo iba tomando forma. Retocó con el dedo, haciendo sombras, le faltaba poco para terminar.
Terminó, el dibujo había quedado perfecto. Sonrió satisfecho y lo guardó, ahora no tenía nada que hacer. Viernes... ¿Ella vendría a darle clases de repaso? No estaba muy seguro de poder soportar aquello después de lo que sucedió, y después de ver su frialdad la primera vez. Quería cancelar aquellas clases, pero a la vez no quería. Tal vez eso supondría el fin de la relación que tenían, si era que tenían una amistad o algo más a lo que él no sabría nombrar.
Llamaron a la puerta y todos dirigieron su mirada a ésta, por ella entró el director. —Siento interrumpir, traigo un papel que me ha dado Sarah, estaba encima de mi escritorio. —dijo, entrando y dándoselo a Jackson.
—Oh, vale, gracias. —dijo JJ cortésmente, el director dio un asentimiento de cabeza y volvió a salir por la puerta. —Vale, al parecer, sí que ha dejado cosas por hacer. —dijo mirando el papel. —Aquí dice que tenéis que describir a la persona que habéis retratado con cinco adjetivos. —dijo, y dejó el papel en la mesa.
Zayn torció la boca. ¿Cómo iba a describirla después de todo? Tal vez sería cruel poner que era "aterradora" como iba a poner. Sacó el cuaderno de nuevo y se dispuso a escribir los adjetivos detrás de la hoja del dibujo. "Fuerte", fue la primera palabra que escribió. "Fría", decidió que también sería un adjetivo que la describía a la perfección. "Segura", porque ella era una persona segura de sí misma. "Amable", porque cuando se lo proponía, ella podía ser realmente amable. Le faltaba un adjetivo. Quizás... "Dulce", como la unión de sus labios. Terminado. Volvió a guardar su cuaderno y miró la hora, apenas unos minutos para volver a casa, así que empezó a recoger sus cosas.
La campana sonó, y él fue el primero en salir. Anduvo con rapidez fuera del instituto y corrió hacia el autobús, ansioso por volver a casa y dejar de ser invisible. Ahí estaba solo, por lo cual no sería invisible, simplemente no habría nadie que lo viera, y por lo tanto, nadie que pudiera ignorarlo. Tal y como se esperaba, ella se sentó detrás de él y no le dirigió ni una sola mirada, se sentó y lo ignoró como llevaba haciendo todo el día
Ella se puso los auriculares y empezó a sonar "Counting Stars", de OneRepublic, aquella canción era adictiva, sin saber el por qué. Miraba por la ventana, a todas aquellas personas agrupadas hablando entre sí, otras que se iban andando, y otras esperando para subir a su autobús, todos listos para ir a sus casas, con sus familias. Casas acogedoras.
[Heeey baes, aquí el capitulo 29, siento la tardanza en subir pero no he estado en casa en todo el día, me he despertado prontito, he cogido el tren y pues hasta ahora no he vuelto a casa. Así que aquí os dejo el capitulo, espero que os haya gustado y... No os olvidéis el +1, que es gratis y si llega a más de +10 subo otro :D xx.]
—Bien, ahora por parejas. —dijo Simon, y el círculo empezó a disolverse.
—Realmente me has sorprendido. —le dijo Mario a Noa, supongo que porque no se esperaba tal reacción, aunque era capaz de mucho más. —Nos gustaría tenerte en nuestro gimnasio. —dijo.
—No tengo tiempo para actividades extraescolares. —respondió ella. —Es por eso que dejé el baile. —dijo. No veía un futuro en él, supongo que por eso lo dejó, no había tiempo desde que pertenecía al Infierno.
—Comprendo. —dijo Mario asintiendo con la cabeza. —Si cambias de opinión —dijo buscando algo en su bata, y se lo entregó, ella lo agarró y lo observó. Era la tarjeta del gimnasio. "Ying-Yang". —, te estaré esperando.
—¿Eres alumno o profesor? —le preguntó, y él esbozó una sonrisa.
—Profesor. —respondió esbozando una pequeña sonrisa. —¿O me ves más joven? —se sintió halagado ante la duda.
—En verdad sí, podrían confundirte con alguien de mi edad. —dijo Noa, la charla tomaba otro rumbo más agradable, más amable y amistoso. El chico sonrió.
—Los años me tratan bien, entonces. —dijo, y ella asintió. —Bueno, no te entretengo más, deberías ir a por tu pareja. —le respondió, y ella hizo una mueca.
—¿Y no podrías ser tú mi pareja? —Mario rió y alzó una ceja, sorprendido.
—Que hayas ganado antes no significa que sigas haciéndolo, me pillaste desprevenido. —respondió.
—Quiero un rival digno. —siguió ella. —Y me veo capacitada para vencerte. —dijo, y Mario se mordió los labios reprimiendo una sonrisa, ella debía admitir que aquel profesor le resultaba atractivo, y se lo pareció aún más después de aquel gesto.
—Hagamos una cosa. —dijo el rubio de ojos verdes. —Si yo gano, me das tu número, y si ganas tú... Lo que quieras. —dijo él, y ella reprimió una sonrisa.
—Si gano yo, me invitas a cenar. —dijo ella con diversión, y él alargó la mano, la cual ella tomó y estrechó.
—Trato hecho. —dijo, y fueron a buscar dos colchonetas. Las juntaron y se colocaron.
Esta vez, ella atacó primero, con el puño. Le golpeó en el pecho y él dio una patada, que ella esquivó dando un giro en la otra dirección, dio una patada de vuelta, y él la esquivó agachándose, e intentó hacer una zancada giratoria, pero ella dio un salto y lo evitó, y al levantarse, le devolvió la jugada y lo tumbó, del mismo modo que antes. El chico suspiró rendido desde el suelo y ella le ofreció la mano, la cual él aceptó, y se levantó.
—Bien, puede que no haya sido suerte. —dijo. —Te debo una cena. —dijo, y ella asintió felizmente, al haber vencido. —De acuerdo, pero necesitaré tu número. —dijo, ofreciéndole otra tarjeta y un bolígrafo. Ella lo apuntó y se lo dio.
—Ya me llamarás. —dijo con una sonrisa de lado.
***
Última hora después de haber sido invisible durante todo el día, tan invisible que nadie se dio cuenta de que en Educación Física se fue, no soportó la escena del profesor y ella coqueteando, demasiado para él. Él pensaba que aquellos besos significaban algo, ¿no fueron nada? ¿Él era algo? No, no era nada, absolutamente nada. Nadie. Ella pasó de largo y se sentó en el lugar de siempre, menos aquella vez que se sentó a su lado. Ya lo tenía asumido, y de todos modos, él no quería que ella se sentara junto a él.
La profesora no llegaba, y todo el mundo hablaba, menos él, y seguramente ella tampoco. Bufó, quería dejar de pensar en ella. Por la puerta, por fin entró una autoridad, terminando con todo el barullo que había, se trataba de Jackson Johnson, JJ para abreviar, bueno, a decir verdad podrían llamarle Jackson, simplemente, pero todo el mundo le llamaba JJ, o Jota. Era el profesor de Música, y se llevaba bien con Zayn, no tanto como Sarah, pero no se llevaban mal. Le deprimió el hecho de que Sarah no hubiera venido, pero en cierto modo lo salvó, ya que se olvidó por completo del retrato.
—Bien, chicos, como Sarah no me ha dado nada para que hagáis, podéis hacer lo que queráis, y si habláis, en voz baja. —dijo sentándose en la silla del profesor. JJ siempre había sido un tanto despreocupado si no se trataba de su asignatura, y flexible. Él sacó su cuaderno de dibujo y observó aquel retrato, el cual le estaba quedando bastante bien, claro que lo hundía el hecho de que fuera ella a quien retrataba, pero no quería empezar de nuevo. Siguió dibujando, trazando finas líneas con su lápiz, y a medida que las trazaba, el dibujo iba tomando forma. Retocó con el dedo, haciendo sombras, le faltaba poco para terminar.
Terminó, el dibujo había quedado perfecto. Sonrió satisfecho y lo guardó, ahora no tenía nada que hacer. Viernes... ¿Ella vendría a darle clases de repaso? No estaba muy seguro de poder soportar aquello después de lo que sucedió, y después de ver su frialdad la primera vez. Quería cancelar aquellas clases, pero a la vez no quería. Tal vez eso supondría el fin de la relación que tenían, si era que tenían una amistad o algo más a lo que él no sabría nombrar.
Llamaron a la puerta y todos dirigieron su mirada a ésta, por ella entró el director. —Siento interrumpir, traigo un papel que me ha dado Sarah, estaba encima de mi escritorio. —dijo, entrando y dándoselo a Jackson.
—Oh, vale, gracias. —dijo JJ cortésmente, el director dio un asentimiento de cabeza y volvió a salir por la puerta. —Vale, al parecer, sí que ha dejado cosas por hacer. —dijo mirando el papel. —Aquí dice que tenéis que describir a la persona que habéis retratado con cinco adjetivos. —dijo, y dejó el papel en la mesa.
Zayn torció la boca. ¿Cómo iba a describirla después de todo? Tal vez sería cruel poner que era "aterradora" como iba a poner. Sacó el cuaderno de nuevo y se dispuso a escribir los adjetivos detrás de la hoja del dibujo. "Fuerte", fue la primera palabra que escribió. "Fría", decidió que también sería un adjetivo que la describía a la perfección. "Segura", porque ella era una persona segura de sí misma. "Amable", porque cuando se lo proponía, ella podía ser realmente amable. Le faltaba un adjetivo. Quizás... "Dulce", como la unión de sus labios. Terminado. Volvió a guardar su cuaderno y miró la hora, apenas unos minutos para volver a casa, así que empezó a recoger sus cosas.
La campana sonó, y él fue el primero en salir. Anduvo con rapidez fuera del instituto y corrió hacia el autobús, ansioso por volver a casa y dejar de ser invisible. Ahí estaba solo, por lo cual no sería invisible, simplemente no habría nadie que lo viera, y por lo tanto, nadie que pudiera ignorarlo. Tal y como se esperaba, ella se sentó detrás de él y no le dirigió ni una sola mirada, se sentó y lo ignoró como llevaba haciendo todo el día
Ella se puso los auriculares y empezó a sonar "Counting Stars", de OneRepublic, aquella canción era adictiva, sin saber el por qué. Miraba por la ventana, a todas aquellas personas agrupadas hablando entre sí, otras que se iban andando, y otras esperando para subir a su autobús, todos listos para ir a sus casas, con sus familias. Casas acogedoras.
[Heeey baes, aquí el capitulo 29, siento la tardanza en subir pero no he estado en casa en todo el día, me he despertado prontito, he cogido el tren y pues hasta ahora no he vuelto a casa. Así que aquí os dejo el capitulo, espero que os haya gustado y... No os olvidéis el +1, que es gratis y si llega a más de +10 subo otro :D xx.]


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