jueves, 10 de septiembre de 2015

PlayBoy | Zayn Malik, Larry Stylinson, Niam Hayne - Capitulo 4 (Weeping doll)

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT. | SMUT | Violencia | Abusos | Violaciones

Aún no sé cómo te llamas. —dijo ella, y yo parpadeé varias veces. A nadie le importaba eso.

Soy el número doce. —dije, y una mueca de confusión apareció en su rostro.

¿Número? —dijo confundida.

Sí. En el “PlayBoy Starnunca decimos nuestro nombre, no somos nadie, somos un simple número. El jefe es el único que nos llama por nuestro apellido. —expliqué.

Eso es cruel. —susurró ella. —Y es una estupidez. No hay derecho a que desechen a alguien. —dijo, molesta.

Lo hay, cuando eres como yo. —dije, en voz baja.

¿Por aceptar comida y hogar de un hombre sin corazón? —dijo ella incrédula. —No, no lo hay. Tenías quince años, no sabías en lo que estabas a punto de meterte. —dijo ella, notablemente molesta. —Y no puedes pensar que no eres nadie. —añadió.
Aunque ella dijera eso, yo seguía siendo un simple número, seguía siendo... Nada... Alguien que no valía la pena amar, alguien que no valía la pena rescatar del pozo que él mismo había cavado, y había caído. No era nadie, una sombra vacía en un cuerpo agradable a la vista, nada más que un juguete llorón y sin vida. —¿Cómo te llamas? —preguntó, de nuevo.

Me lo pensé. Revelar tu identidad, creo que no iba contra las normas. —Zayn... Zayn Malik. —respondí, y ella me sonrió.

¿De dónde eres? —me preguntó. Me sentía incómodo ante tal interés, y empezaba a desconfiar.

Yo... Tengo que irme. —dije de golpe, dejándola aturdida.

¿Qué? ¿Vas a volver allí? —dijo ella, mirándome incrédula. Yo empecé a vestirme.

¿Adónde sino? —dije, frío.

No puedes volver, sabes que puedes ser algo mejor, sabes que necesitas algo mejor. —dijo ella, rozando cerca de una cicatriz.
«Vamos, no eres nadie. No tienes padres, ni familia. No puedes llegar a ser nada mejor que esto. ¡Eres un completo inútil!» Intentó acariciar mi mejilla, pero di un paso atrás, asustado.

Déjame en paz. —dije. Ella, con su mano aún en el aire, parpadeó, sin comprender, y bajó su mano.

Zayn, déjame ayudarte. —pidió.

¡No! —grité. —No valgo la pena, soy un inútil, no sirvo para nada. —dije, y salí corriendo del baño.

¡Espera! —escuché que gritaba.

Bajé las escaleras más rápido que nunca y salí, del apartamento y del edificio.
Los recuerdos me hacían dudar, de mí mismo, de la gente que me rodeaba.

***

Llegué al “PlayBoy Stary entré en el despacho de mi jefe, quien me miraba con cara de pocos amigos.
Automáticamente tragué saliva, preocupado, ya que siempre que llegaba me felicitaba, de mala manera, pero lo hacía.

Así que no has obedecido. —dijo él negando con la cabeza, a la vez que tenía una sonrisa malvada y sádica en la cara.

N-no, sí que he obedecido. —dije, tartamudeando.

Pues a mí me han dicho lo contrario. —dijo él.
Sin levantarse, hizo una seña con su mano derecha, y me sujetaron dos hombres corpulentos. Rick y Daniel.

No, por favor, no. —supliqué. Piedad. Pero ellos no tenían piedad, ante nadie.
Recibí un golpe, tan fuerte que me tiró al suelo.

Ya sabéis lo que tenéis que hacer. —dijo el jefe.

Recibí otro golpe en las piernas y grité de dolor. Sollocé y mordí mi labio, tan fuerte que hice que sangrara. Podía sentir el sabor metálico de mi sangre. Me quitaron la camiseta, por mucho que suplicara recibiría un castigo injusto.

¡Ah! —grité, cerrando los ojos con fuerza. La sangre iba cayendo por mi espalda. Un latigazo. Y otro, y otro... Y no cesaron hasta media noche.

Me lanzaron al suelo y me golpearon en la cara. Me arrastraron, haciendo que la piel herida de mi espalda rozara contra el suelo, haciendo que me ardiera la espalda, que escociera. Era un dolor insoportable.
Me dejaron en el callejón de atrás, junto a un cubo de basura, donde nadie se molestaría en rescatarme.
Me dieron un puñetazo en la cara y me tiraron, golpeándome contra el cubo.
Me dolía todo el cuerpo, y la espalda más que nada.
Empecé a llorar, de dolor. Me dolía todo, y el corazón también. Era doloroso estar solo en el mundo, que nadie se preocupara por ti, que no fueras nadie, que fueras... Nada.
Cerré los ojos y seguí sollozando, nadie vendría a ayudarme, porque no tenía a nadie.

Leah:

Estaba tumbada en la cama, boca arriba, sin poder dormir.
¿Por qué se había ido así? Zayn Malik... Su nombre no se borraba de mi cabeza.
Rendida, me levanté. No podría dormir.
Salí de la habitación sin hacer ruido y bajé las escaleras. Fui a la cocina, encendí la luz y parpadeé, intentando acostumbrarme a ésta.
Me dirigí a la nevera, la abrí y cogí la botella de agua. Agarré un vaso del mueble y vertí agua en él. Bebí y puse el vaso para lavar. Fui a dejar el agua en su lugar, y al cerrar la nevera, un papel que estaba pegado en ésta cayó al suelo.
Me agaché y lo agarré. Era un folleto.

«PlayBoy Stars
Abierto todas las noches de lunes a domingo.
Apto para despedidas de soltera, despedidas de soltero gays y otras.»

Abrí más los ojos.
Zayn.
Le di la vuelta al folleto, y me encontré con una dirección y un número de teléfono.
¿Podría ir allí?
Me lo pensé.

«No, pero nadie puede hacer que me sienta mejor.»

Esa llamada telefónica tan extraña me recordó a Zayn... Tal vez...
Cogí un papel de la libreta y apunté el número y la dirección. Volví a dejar el folleto pegado en la nevera y salí de la cocina apagando la luz.
Subí las escaleras sin hacer ruido, otra vez, y entré en mi habitación.
Me vestí con lo primero que encontré, unos vaqueros azules, una sudadera y unas Converse. No pensaba maquillarme para ir a un lugar así.
Salí del apartamento, por suerte nadie se dio cuenta, o al menos eso creía.

***

Tenía pinta de club de striptease, y había hombres por doquier, todos musculosos.
Zayn no era como ellos.
Zayn era dulce, Zayn estaba perdido, Zayn necesitaba ayuda, amor, quizás, alguien que se preocupara por él. Y yo sería ese alguien.
Me miraban con una sonrisa burlona en la cara, algunos pícaramente, y otros con indiferencia.

¿Buscas algo? —preguntaron. Supuse que se dirigían a mí.
Me di la vuelta. Era un hombre de unos treinta años, musculoso y casi desnudo.

Eh... Sí... Me gustaría hablar con el encargado. —dije. No sabía muy bien cómo funcionaba esto.

Claro, sígueme. —dijo con una sonrisa. Parecía un hombre amable.
Me guió por un pasillo forrado de papel, lo cual hacía —aparte de la ausencia de luz— que estuviera oscuro.

Tú... ¿Trabajas aquí? —le pregunté al hombre que me guiaba.

Sí. —respondió sin dejar de andar.

¿Conoces a Zayn Malik? —le pregunté, y se paró de golpe.

Mierda, esperaba no haberla cagado.

Me miró con el ceño fruncido. —No. —respondió. Siguió andando y yo solté el aire que estaba conteniendo. Lo seguí. —Aquí es. —dijo parándose delante de una puerta.

Gracias. —dije. Me sonrió amablemente y se fue.

Bien, aparte de la extraña decoración, no estaba mal, el hombre había sido amable conmigo.
Observé a mi alrededor, mientras dudaba entre si llamar a la puerta o no. Apenas había luz, y en las paredes había fotos de hombres posando eróticamente, enmarcadas. Paseé por el pasillo, mirando las fotos.
Estaban numeradas. Uno, dos, tres, cuatro... Todas ordenadas.

«Soy el número doce.»

Recordé sus palabras y anduve rápidamente por el pasillo, hasta dar con el doce. Lo encontré.
Era Zayn, posando eróticamente, pero se veía la inseguridad y el miedo en sus ojos. Parecía más joven en esa foto, como si tuviera quince o dieciséis años.

«Estoy metido en esto desde que tenía quince años.»

Acaricié el número doce bordado con letras doradas y bajé la mirada.
Lleva años perdido y solo.

En ese instante me di cuenta de algo. Yo no sería como los demás, yo sería la mano que lo sacara de la oscuridad, yo jamás le abandonaría.

[Bueno baes, aquí está el capi :D Espero que os haya gustadoo xx.]

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Flying Angel HeartFlying Angel HeartFlying Angel HeartFlying Angel Heart Flying Angel HeartFlying Angel HeartFlying Angel Heart