Autora: Sandra M.P.
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—Niall, cariño, ya he llegado. —era un buen sábado. Sexo con Zayn la noche anterior, sexo pero del bueno. Nunca había hecho nada igual, la verdad. Siempre había tenido penetración, o yo penetrando al otro, muy pocas veces, y alguna que otra mamada. ¿Pero eso? No. ¿Y lo de la ducha? ¡Menos! Nunca había tenido sexo en la ducha. Era excitante... Mucho... Y ver a Zayn en la pared, con su expresión placentera mientras lo penetraba, con el pelo mojado y las gotitas de agua bajando por su cara y su cuerpo. Hm... ¡Para correrse! De hecho, me corrí antes que él por eso. ¿Quién no se correría al verlo así? Lo raro fue que aguantara tanto tiempo. ¿Se ponía tan guarro con las mujeres? Ugh... Igual algún día me decía que le diera con un látigo... O me daría él... Prefería darle yo con el látigo si quería un rollo de esos raros. Sería algo así como mi Anastasia. ¿Anastasio? ¿Por qué decía gilipolleces ahora? —¿Estás?
Él bajó la mirada. —Niall, yo... Lo siento.
—No te disculpes.
—Sí, sí. Te mereces que me disculpe.
—Dijo. —Es que... —rió —Soy tan cobarde... Tan patético, tan... Idiota. —susurró. Parpadeé, sin saber realmente a qué venía eso.
—¿Qué estás diciendo?
—Que yo no puedo hacerte feliz, Niall. —me dijo. Tragué saliva.
—¿Qué? —susurré. No entendía qué quería decir exactamente. ¿A qué se refería con eso? Claro que podía hacerme feliz.
¡YO NO ESTOY CON LIAM, MALDITA SEA! Quería gritárselo, quería abrazarlo, quería decirle que lo amaba más que a mi vida, que era mi vida, que lo quería con toda mi alma y que él era el único. ¡SÓLO TE QUIERO A TI!
—Zayn, yo... —¿Tú qué? ¿Tú qué? Es que ni siquiera sabía por qué había abierto la boca.
—No digas nada. —susurró. —Sólo... Sólo dime que seguiremos haciendo esto... Por favor. —parpadeé, algo sorprendido. Yo también quería seguir haciéndolo, claro que sí, pero me gustaría saber por qué él también. Porque su padre... Y además, él creía que yo estaba con Liam.
—Zayn.
Se separó de mí y agarró mis mejillas. —Por favor. —susurró. Asentí con la cabeza y me besó. De acuerdo. Iba a acceder de todos modos. —Moriría si me dijeras que no. —pum-pum... Pum-pum... Pum-pum... ¡PUM-PUM! Mi corazón empezó a latir frenéticamente. Sentía que me iba a dar algo. "Moriría si me dijeras que no"... ¡Nunca te diría que no! Y escuchar esas palabras de sus labios, susurradas de ese modo... Yo... Yo sentía que me derretía. —Te quiero.
Y yo a ti. Quería decírselo, pero no. No podía, no lo haría. Yo estaba con Liam, o sea, "estaba con Liam". Y no podía decirle que lo quería, por mucho que fuera verdad.
***
Habíamos comido y Zayn ya tenía que irse, porque había recibido un mensaje de su padre, diciéndole que tenía que asistir a una cena, y él tenía que estar presente porque era una comida muy importante, en un lugar muy caro, con gente muy rica y muy pero que muy importante.
—Adiós. —plantó un suave beso en mis labios y se fue. En cierta parte era como un noviazgo. No era oficial, nadie sabía nada... Pero nos besábamos, follábamos... Y nos queríamos.
Cerré la pantalla del portátil de golpe y bastante fuerte. ¡Imbécil, imbécil! Mis ojos se llenaron de lágrimas y me cubrí la cara. Tan estúpido... Había vuelto a caer, otra vez.
Abrí la puerta del coche y entré. Liam me sonreía hasta que vio mi cara. —Hey, ¿estás bien? —tragué saliva y asentí. Sí, perfectamente. Totalmente destrozado, pero perfectamente.
Arrancó el coche sin decir nada y empezó a circular. Y agradecí que no preguntara nada más sobre mi estado.
***
—¿Me vas a negar que has llorado? —me preguntó una vez estuvimos en su habitación. Iba a hablar, pero me descubrí sin palabras, y volví a cerrar la boca. —¿Qué ha pasado, Niall?
Bajé la mirada. —Zayn... —mi voz se quebró impidiéndome seguir. ¡No, no, no. Mierda, otra vez no! Otra vez llorando, otra vez débil... Mientras Zayn se reía de mí.
—¿Qué? ¿Qué ha hecho ese imbécil? —engañarme. Pero lo peor de todo era que era mi culpa por haber cedido. ¿Cómo había podido ser tan imbécil?
—Nada. —susurré, sorbiendo mi nariz.
Liam suspiró y abrió sus brazos, rodeándome con ellos. —No dejes que ese idiota te haga daño, Niall. Quiero que sepas que estoy contigo. Me tienes para lo que necesites. —me susurró.
Un escalofrío me recorrió de arriba a abajo al cruzárseme una idea por la cabeza. ¿Para lo que necesite? ¿Y si lo que necesitaba ahora mismo eran caricias? ¿Y si necesitaba besos? ¿Y si necesitaba el amor de una persona?
—Niall... —susurró, haciendo que su aliento chocara contra mis labios.
—Calla y bésame. —susurré, colocando mis brazos alrededor de su cuello y acercándolo a mí, besándolo con ansiedad.
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—Niall, cariño, ya he llegado. —era un buen sábado. Sexo con Zayn la noche anterior, sexo pero del bueno. Nunca había hecho nada igual, la verdad. Siempre había tenido penetración, o yo penetrando al otro, muy pocas veces, y alguna que otra mamada. ¿Pero eso? No. ¿Y lo de la ducha? ¡Menos! Nunca había tenido sexo en la ducha. Era excitante... Mucho... Y ver a Zayn en la pared, con su expresión placentera mientras lo penetraba, con el pelo mojado y las gotitas de agua bajando por su cara y su cuerpo. Hm... ¡Para correrse! De hecho, me corrí antes que él por eso. ¿Quién no se correría al verlo así? Lo raro fue que aguantara tanto tiempo. ¿Se ponía tan guarro con las mujeres? Ugh... Igual algún día me decía que le diera con un látigo... O me daría él... Prefería darle yo con el látigo si quería un rollo de esos raros. Sería algo así como mi Anastasia. ¿Anastasio? ¿Por qué decía gilipolleces ahora? —¿Estás?
—¡En
mi cuarto! —grité. Zayn seguía aquí, conmigo. Yo estaba en mi
cama tumbado, y él sentado, apoyado en la pared.
—¿Y
soy bienvenido? —susurró. Sí. Ya vio lo que pasó, nos pilló una
vez pero no sabía de la segunda pelea.
—Sí.
No le he contado nada a mi madre. —susurré.
Sentí
pasos subir por la escalera, hacia aquí, y segundos después, mi
madre abrió la puerta. —Hola, cariño. Hola, Zayn. —nos saludó
mi madre con una sonrisa amable.
—Hola,
mamá.
—Hola,
Maura. —saludó Zayn.
—¿Te
quedas a comer? —le preguntó mi madre.
—Eh...
—esta situación me hizo acordarme a antes, antes cuando éramos
amigos, se suponía que yo no era gay y él era como de la familia.
Habría respondido "claro", o, "sí", en ese
momento. Pero ahora... Todo era distinto, y volví a sentir ese dolor
en el pecho, de nuevo. —Si no molesto.
Si
no molesto... —Por supuesto que no. —negó mi madre, y después
salió.
Miraba
el techo con la mente en blanco, estaba como en trance, embobado,
atontado. —Niall, —giré la cabeza para mirarlo. —¿Estás
bien?
Suspiré.
—No lo sé. Es que... Todo es tan raro. —dije.
Él bajó la mirada. —Niall, yo... Lo siento.
—No te disculpes.
—Sí, sí. Te mereces que me disculpe.
—Dijo. —Es que... —rió —Soy tan cobarde... Tan patético, tan... Idiota. —susurró. Parpadeé, sin saber realmente a qué venía eso.
—¿Qué estás diciendo?
—Que yo no puedo hacerte feliz, Niall. —me dijo. Tragué saliva.
—¿Qué? —susurré. No entendía qué quería decir exactamente. ¿A qué se refería con eso? Claro que podía hacerme feliz.
—Que...
Que no puedo darte una relación. —negó con la cabeza. —No
puedo... Ir al instituto y pasear contigo agarrados de la mano... No
puedo besarte en público... No puedo presentarte a mis padres, no...
No puedo decir: Este es Niall, mi novio. —se cubrió la cara con
las manos y después me miró. —¿Y sabes lo que más me duele?
—parpadeé. —Que Liam puede hacer todo eso. —susurró.
¡YO NO ESTOY CON LIAM, MALDITA SEA! Quería gritárselo, quería abrazarlo, quería decirle que lo amaba más que a mi vida, que era mi vida, que lo quería con toda mi alma y que él era el único. ¡SÓLO TE QUIERO A TI!
Pero
lo único que hice, fue abrazarlo. Abrazarlo y callarme. Y por
primera vez me planteé esa pregunta: "¿Zayn se enfadaría si
se enterara de que salía con Liam sólo para darle celos?"
Mierda, porque eso ahora me había jodido pero bien. Como se enfadara
conmigo sí que la había cagado, y más cuando ahora iba bien.
Aunque... Su padre... Supongo que tampoco podría competir contra
eso.
—Zayn, yo... —¿Tú qué? ¿Tú qué? Es que ni siquiera sabía por qué había abierto la boca.
—No digas nada. —susurró. —Sólo... Sólo dime que seguiremos haciendo esto... Por favor. —parpadeé, algo sorprendido. Yo también quería seguir haciéndolo, claro que sí, pero me gustaría saber por qué él también. Porque su padre... Y además, él creía que yo estaba con Liam.
—Zayn.
Se separó de mí y agarró mis mejillas. —Por favor. —susurró. Asentí con la cabeza y me besó. De acuerdo. Iba a acceder de todos modos. —Moriría si me dijeras que no. —pum-pum... Pum-pum... Pum-pum... ¡PUM-PUM! Mi corazón empezó a latir frenéticamente. Sentía que me iba a dar algo. "Moriría si me dijeras que no"... ¡Nunca te diría que no! Y escuchar esas palabras de sus labios, susurradas de ese modo... Yo... Yo sentía que me derretía. —Te quiero.
Y yo a ti. Quería decírselo, pero no. No podía, no lo haría. Yo estaba con Liam, o sea, "estaba con Liam". Y no podía decirle que lo quería, por mucho que fuera verdad.
***
Habíamos comido y Zayn ya tenía que irse, porque había recibido un mensaje de su padre, diciéndole que tenía que asistir a una cena, y él tenía que estar presente porque era una comida muy importante, en un lugar muy caro, con gente muy rica y muy pero que muy importante.
—Adiós. —plantó un suave beso en mis labios y se fue. En cierta parte era como un noviazgo. No era oficial, nadie sabía nada... Pero nos besábamos, follábamos... Y nos queríamos.
Cerré
la puerta y suspiré.
—¡Niall,
tu móvil está sonando! —gritó mi madre desde la cocina.
Corrí
escaleras arriba y contesté, sin mirar el identificador, porque tal
vez me colagría si perdía tiempo mirando quién era el que llamaba,
o la que llamaba. —¿Sí?
—Hola.
—sonreí al escuchar la voz de Liam, y luego fruncí el ceño ante
mi reacción. Había sonreído inconscientemente.
—Hola.
—saludé, intentando sonar simpático.
—¿Vienes
a casa? Todavía tenemos que hacer el trabajo. —hostia, el trabajo.
Ya se me había olvidado.
Liam
no sabía ni la mitad de los sucesos. No sabía nada acerca de lo que
pasaba con Zayn, si íbamos procesando, si no... Y no sabía si
decírselo, porque al parecer no se llevaban muy bien, y si se lo
decía tal vez sería peor.
—Oh,
es verdad. Claro.
—¿Me
das tu dirección y paso a recogerte?
Fruncí
el ceño. —¿Tienes carnet de conducir?
Rió.
—Sí, tengo dieciocho. —abrí los ojos como platos. Pero si Liam
era muy inteligente. ¡Era imposible que hubiera repetido un curso!
—¿Repetiste?
—me fue imposible ocultar la sorpresa en mi voz.
—No.
Es que cuando me cambié de instituto me hicieron repetir curso. —me
explicó.
Oh.
Pues qué chasco. Encima de que te cambiaban, ala, un año más. No
debía ser muy agradable. —Bueno, pues te espero. Mira, vivo al
lado de la tienda de animales.
—¿La
que está junto al bar de Yahomi?
—Sí.
Pues mi casa está justo en medio. Estoy entre la tienda de animales
y el bar de Yahomi, pero en la acera del frente.
—Ahh,
vale. Pues te recojo ahí entonces. Un mini
rojo.
—me dijo.
—Vale.
Nos vemos ahora. —dije.
—Nos
vemos. —y colgó.
Bien,
pues... A hacer el trabajo... Menuda manera de desperdiciar un fin de
semana... Lo bueno era que al menos estaría con Liam.
Entré
en Facebook desde mi portátil mientras esperaba a que Liam viniera a
por mí.
El
padre de Zayn había subido cinco fotos. Alcé una ceja. Raro. Bueno,
de todos modos tal vez ya era raro el simple hecho de tener al padre
de Zayn en Facebook, pero es que insistió en que aceptara. Aún
recordaba esa extraña conversación...
—Niall.
—¿Sí?
—había bajado a por un vaso de agua, hoy me quedaba en casa de
Zayn a dormir después de haber estado jugando horas y horas a la
Play.
—¿Tienes
fisbuck?
—¿Qué?
—fruncí el ceño. ¿Que si tenía qué?
Me
enseñó la pantalla de la tablet y abrí la boca.
"Niall,
pase lo que pase, no aceptes a mi padre en Facebook. ¡Es un pesado
con eso!"
Y
eso fue lo que pasó. Y esa era la historia del por qué tenía al
padre de Zayn en Facebook. Por no hacerle caso a Zayn.
Había
etiquetado a Zayn en tres fotos. Cliqueé encima y miré la primera
foto. Él con su padre y unas personas que no había visto en mi
vida, él con su padre y un montón de gente más... Y él estaba muy
cerca de una chica. Mucho. Demasiado. Y la última. Mis ojos se
abrieron como platos, y no sabía si fue de la sorpresa... O... O
simplemente... No lo sé. Zayn, besando a una chica. La misma chica
con la que estaba antes pegado.
Cerré la pantalla del portátil de golpe y bastante fuerte. ¡Imbécil, imbécil! Mis ojos se llenaron de lágrimas y me cubrí la cara. Tan estúpido... Había vuelto a caer, otra vez.
Tocaron
el claxon fuera y me levanté de la cama secándome las lágrimas.
Bajé las escaleras, cogí mis llaves y abrí la puerta.
—Mamá,
me voy a casa de un amigo a hacer un trabajo. —y me fui, sin
esperar respuesta.
Abrí la puerta del coche y entré. Liam me sonreía hasta que vio mi cara. —Hey, ¿estás bien? —tragué saliva y asentí. Sí, perfectamente. Totalmente destrozado, pero perfectamente.
Arrancó el coche sin decir nada y empezó a circular. Y agradecí que no preguntara nada más sobre mi estado.
***
—¿Me vas a negar que has llorado? —me preguntó una vez estuvimos en su habitación. Iba a hablar, pero me descubrí sin palabras, y volví a cerrar la boca. —¿Qué ha pasado, Niall?
Bajé la mirada. —Zayn... —mi voz se quebró impidiéndome seguir. ¡No, no, no. Mierda, otra vez no! Otra vez llorando, otra vez débil... Mientras Zayn se reía de mí.
—¿Qué? ¿Qué ha hecho ese imbécil? —engañarme. Pero lo peor de todo era que era mi culpa por haber cedido. ¿Cómo había podido ser tan imbécil?
—Nada. —susurré, sorbiendo mi nariz.
Liam suspiró y abrió sus brazos, rodeándome con ellos. —No dejes que ese idiota te haga daño, Niall. Quiero que sepas que estoy contigo. Me tienes para lo que necesites. —me susurró.
Un escalofrío me recorrió de arriba a abajo al cruzárseme una idea por la cabeza. ¿Para lo que necesite? ¿Y si lo que necesitaba ahora mismo eran caricias? ¿Y si necesitaba besos? ¿Y si necesitaba el amor de una persona?
Lo
miré y fui acercándome lentamente a sus labios, mientras nos
mirábamos a los ojos. Y cuando estuve a tan sólo unos escasos
milímetros, frené. ¿Y si no quería? Pero él acabó con la escasa
distancia y unió nuestros labios.
—Niall... —susurró, haciendo que su aliento chocara contra mis labios.
—Calla y bésame. —susurré, colocando mis brazos alrededor de su cuello y acercándolo a mí, besándolo con ansiedad.
[Bueno baes, aquí está el capi :) No os olvidéis del +1, que es gratis :D xx.]


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