Autora: Sandra M.P.
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Sentía
la necesidad de que me tocara... Quería sentir sus manos, sus
labios...
Comenzó
a acariciar mi cintura, mientras seguíamos besándonos intensamente.
Me recostó en la cama y empezó a besar mi cuello. Me encantaba que
me besaran ahí... Me producía escalofríos y enviaba olas de placer
a todo mi sistema. Con mis manos empecé a desabrochar su bragueta y
colé mis manos por dentro de su pantalón. Jadeó y succionó mi
cuello. Oh... Mañana tendría una marca ahí. Acaricié su miembro
por encima de la tela de sus boxers y gimió. Dejó de repartir besos
y se quitó los pantalones del todo, con ansia, desesperación. Bajó
los míos de un tirón, junto a mis boxers, y después se quitó la
camiseta. Mordí mi labio. Oh... Liam no estaba nada pero que nada
mal. Volvió a colocarse sobre mí y me sonrió.
—¿Sabes? Llevo mucho tiempo queriendo hacer esto. —me susurró, haciendo círculos con la yema de sus dedos sobre mi abdomen, por encima de mi camiseta. Y fue bajando lentamente, recorriendo mi camiseta, hasta llegar a rozar mi piel y...
—Ohm. —gemí. Hacía círculos sobre mi miembro, muy suavemente, acariciando. —Liam. —gemí.
Él sonrió y apartó la mano. Me subió la camiseta y plantó un beso en la zona antes cubierta por ésta. Empezó a hacer un camino de besos, bajando cada vez más. Yo estaba en las nubes en ese mismo momento. ¿Haría lo que yo estaba pensando? Dio un leve lametón en mi miembro y mordí mi labio, cerrando los ojos y alzando la cabeza. Oh... Sentí su boca caliente alrededor de mi miembro, dándome calor y humedad. Oh, sí... Me encantaba la boca de Liam... Hacía maravillas en todos lados. ¿Sería el pasivo? ¿El activo? Era extraño, pero deseaba que fuera él quien me penetrara, que me hiciera suyo. Que me hiciera suyo... Y no de Zayn.
—¿Qué quieres? —susurró.
—Pasivo. —susurré antes de pensarlo siquiera. Las palabras salieron por sí solas. Él sonrió y asintió. Me besó dulcemente, alargó la mano hasta la mesita de noche, abrió un cajón y agarró un preservativo. Se lo puso y torció la cabeza.
—Gírate. —me susurró. Oh... ¿Lo haríamos así? La verdad era que no lo hacía mucho de ese modo, claro que lo probaría algún día, con Zayn. Sí. Le haría ponerse a cuatro patas y le daría por detrás hasta que no pudiera sentarse.
Me di la vuelta y me puse a cuatro patas, sentí sus manos en mis muslos y abrió levemente mis piernas. Sentí su erección presionando entre mis nalgas, lista para poseerme. Y empezó a entrar lentamente. Gemimos y apreté las sábanas en puños, al sentir toda la grosor y el tamaño de su miembro dentro de mí, llegando hasta lo más hondo en esa posición.
Sus
embestidas eran cada vez más potentes, y mi clímax estaba cerca.
Liam jadeaba y gemía envistiéndome, hasta que gritó alto y siguió
envistiéndome hasta que llegué. Caí rendido, con las piernas
abiertas y los brazos arriba, a cada lado de mi cabeza. Una pose un
tanto extraña. Sentí el peso de Liam a mi lado y su respiración
agitada.
—Niall... —susurró Liam.
—Liam, yo... —acababa de acostarme con Liam. Acababa de... Oh, Dios.
—No digas nada. —me abrazó y aspiré su aroma, a sexo y Liam.
—Esto no tendría que haber pasado, yo... Lo siento. —me disculpé.
—Shhh. —me calló, acariciando mi pelo. —Llevaba mucho tiempo deseando esto, Niall... Poder tocarte... Poder besarte... —acarició mi espalda y plantó un beso en mi brazo. —Pero tú sólo querías a Zayn...
Me sentí mal al escuchar eso. Sólo quería a Zayn... Y no me fijaba en él por eso... Mierda, ¿cómo había estado tan ciego? Liam... Liam me quería de verdad, no me usaba, no me cambiaba, no... No me mentía.
—Liam. —susurré. Sus ojos marrones estaban fijos en los míos. —Hazme olvidarlo. —susurré. Necesitaba olvidarme de Zayn. Él no era bueno para mí, no era sano, no era lo correcto. Amar a Liam sería lo correcto. Él no tenía miedo de esto, no tenía miedo de ser diferente, de lo que pensaran los demás, de lo que dijeran... Él podría amarme sin problemas, él me tomaba en serio y no jugaba conmigo.
Me
sonrió y plantó un beso en mis labios. —¿Eso... Significa que me
vas a dar una oportunidad?
Sonreí
y asentí. Me ponía feliz la idea de pensarlo. Liam y yo, juntos.
Sería... Maravilloso el tener a alguien que me valorara de verdad.
***
Di-ding.
Eso era el ruidito que hacía el Facebook cuando recibía un mensaje en el chat. Estaba terminando los deberes de matemáticas cuando recibí un mensaje. Distracción.
Me
levanté y me tiré en la cama, frente al ordenador.
«Holaaa».
Rodé los ojos y tendí las manos en el teclado.
«Hola.». Con un punto al final y todo, queriendo ser borde.
«Hey, ¿pasa algo?»
Lo notó. Menos mal, no era tan tonto... Bueno, mucho.
«Que te den por culo .l.» Y se lo envié.
«Si me das tú...» Abrí mucho los ojos.
¡Pero
será hijo de...!
«Va,
dime. ¿Qué he hecho?»
Me envió.
Torcí la boca. ¿En serio? ¿Necesitaba preguntarlo? Pff... Pero si en las fotos con esa chica estaban súper cerca, ¡y en una salieron besándose!
«No lo sé, dímelo tú. ¿Te divertiste ayer con esa chica? ¿Qué, te la follaste?» Y se lo envié, poseído por la ira y los celos.
«No.
Niall, te dije que te quería.»
Pff... Sí, hablas demasiado. Pero luego no demuestras nada. Maldito
falso.
«¿Y? Mentiste. Como siempre.»
«Joder,
Niall, te quiero.»
Tragué
saliva y dudé en escribirlo o no. «Estoy
con Liam, Zayn, lo nuestro se acabó.»
Y lo envié.
***
126 llamadas perdidas, de Zayn. A las veinte me cansé y apagué el móvil. Dos horas más tarde volví a encenderlo y vi las llamadas. No se había cansado. Mensajes. Tenía unos 50. ¿Iba a responderlos? No. ¿A leerlos? Tampoco. Y los WhatsApps igual, los cuales eran unos 500.
Los
borré todos, al igual que las llamadas de mi historial. Me daba
miedo entrar en Facebook. Pero lo hice por temor a que mañana quizá
se duplicaran... O se triplicaran, que sería peor.
314 mensajes en el chat y uno en el tablón. Uff... Había insistido mucho. Lo raro era que no se hubiera pasado por aquí. Borré los mensajes y después, lo bloqueé del Facebook, de modo que no me pudiera enviar más mensajes. Y después me decidí a abrir el WhatsApp, y a bloquearlo también. Llamadme infantil, pero no me arriesgaría a que me petara a WhatsApps o a mensajes en Facebook, aparte que no me importaba nada más de lo que me enviara, no me importaba más su vida, y tampoco lo que hiciera.
Mi lista de usuarios bloqueados era bastante extensa. Estaban todos los populares del instituto a los que no quería agregar o que vieran mi perfil ni mis cosas, y eran muchos, y ahora también, Zayn. Y bueno, unas cuantas personas que me acosaban pidiéndome fotos desnudo. Como si fuera tonto. Nunca enviaría ese tipo de fotos a nadie.
—Niall, te llaman. —gritó mi madre desde abajo.
—¡Voy! —grité saltando de la cama y bajando las escaleras. Una de dos. O era Zayn, o era Liam. —¿Diga?
—Niall. —para mi desgracia, era la primera opción. Y mi reacción fue colgar el teléfono sin pensármelo dos veces.
Mierda, ¿pero qué has hecho, atontado? Eso sí que había sido infantil. Pero a la vez, era lo mejor. Estaba con Liam, y Zayn no tenía que interponerse en nuestro camino.
El
teléfono volvió a sonar, y yo lo cogí y me lo puse en la oreja.
—Niall, por favor. Escúchame, estoy en Miami. Cogimos un vuelo ayer para ir a esa fiesta, en nuestro avión privado. Habría ido a verte y te habría pedido disculpas por ser tan estúpido. Por favor, por favor, te quiero y no quiero perderte. Las fotos que colgó mi padre eran sólo para unos socios, mi padre me pidió que la besara. Teníamos que hacer un trato y yo tenía que caerle bien a la hija y... —colgué. Bien por él. Yo pasaba de escuchar necedades. Pura estupidez y puro cuento. Siempre igual. Si no era por una cosa era por la otra, y así siempre. Y pasaba. Había decidido estar con Liam, y con Liam estaría.
—Mamá, voy a dar una vuelta. —dije. Esa sería una manera de no decirle a mi madre lo que pasaba entre Zayn y yo. Y si Zayn llamaba otra vez yo no estaría, y ya está.
Salí
dispuesto a dar... Vueltas y llegar hasta donde me llevaran las
piernas.
***
Iba andando y mirando al suelo, pensando en mi absurdo comportamiento. Vale, igual no tendría que haberle colgado de ese modo... Pero es que no quería volver con él... O sea, sí pero no. Él... Me seguía gustando. Pero era malo para mí y yo era consciente de ello. Y luego estaba Liam... Me encantaba en todos los sentidos, y me confundía, porque con Zayn, al pensar en esos momentos cuando éramos amigos... Me ponía mal, me hacía sentir nostalgia por esos tiempos. ¿Y si no lo quería? ¿Y si era sólo un amigo? Porque cada vez que veía a Liam sonreía, sin poder evitarlo. Y cuando estaba con él, cuando me besaba... Era todo tan extraño... Y tan confuso...
Entré
en un Mc Donalds. Con un poco de suerte tendría algo de dinero y
podría comprarme una hamburguesa para cenar, porque se me había
echado la noche encima. ¿Tanto tiempo había estado andando? Y
mañana era lunes... Oh, mierda. Qué pereza... ¿Y si fingía estar
enfermo para no ir? Ah, no. Tenía el examen de Mates y no podía
faltar.
Bufé
y me coloqué en la cola, para esperar mi turno. Había bastante
gente. Normal, un domingo...
—Un
BigMac con patatas normales y una Fanta. —pedí.
—Vale. —dijo la chica tecleando algo en su pantalla táctil. Y después de eso colocó una bandeja de plástico frente a mí, encima de la barra. Le di el dinero y me devolvió el cambio.
Y en menos de cinco minutos, ya tenía mi pedido.
Me
senté en una mesa vacía, de las cuales había pocas, y desenvolví
mi hamburguesa. Hm... Qué bien olía... Y qué hambre que tenía. Me
moría de hambre. Aunque estuviera muy rica la comida de aquel lugar
y fuera mi segundo restaurante favorito, sabía que no era para nada
saludable. Aunque a mí me daba igual.
Le
di el primer mordisco a mi hamburguesa y la saboreé. Hmmmm... Qué
rica.
La
devoré junto a las patatas. Y ahora me quedaban unas diez patatas y
media hamburguesa. Abrí la pajita, la metí en el orificio del vaso
y aspiré, dejando que la Fanta entrara en mi boca y bajara por mi
garganta.
—¿Niall? —me di la vuelta con la Fanta en la mano y abrí mucho los ojos.
Aparté el vaso de mi boca y empecé a toser como loco. Acababa de atragantarme con la Fanta a causa de la sorpresa y ahora mismo había gotas de Fanta y saliva por el suelo.
—¿Luke? —dije como pude, sin dejar de toser. No acababa de recuperarme del shock.
Sus ojos azules, su pelo rubio, y ahora, tenía un piercing en el labio, haciendo que luciera todavía más sexy. Su pelo estaba levemente despeinado, de modo que estaba todavía más sexy... Y su cara de sorpresa... Era evidente, aunque su cara era preciosa, a diferencia de la mía en este momento, la cual estaría roja a causa de la tos y falta de aire, y con Fanta por todo. Bien, Niall... Bien...
Rápidamente
alargué mi mano y cogí mi servilleta. Me la fregué por toda la
cara, intentando quitar la Fanta de mi rostro.
—Cuánto...
Tiempo. —me dijo algo cortado.
—Sí. —dije con una pequeña sonrisa, cortado también. Era un poco incómodo encontrarte con tu ex, al que dejaste porque te gustaba otro aunque tu ex fuera el mejor novio del mundo, te quisiera mucho y te lo hubiera dado todo, y ese ex se hubiera mudado del país tan sólo para poder olvidarte, y, que te lo volvieras encontrar un año después en un cutre Mc Donalds.
[Bueno baes, aquí el capi :) Espero que os haya gustado y no olvidéis el +1, que es gratis y me hace feliz xx.]


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