Autora: Sandra M.P.
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Deja la mochila en el suelo, más bien la tira de mala leche, y es que la han vuelto a castigar de dos a tres. «Estúpidos profesores.» —dice en su mente una vez más.
«Estoy harta de que me amonesten, ¿no pueden expulsarme? Así al fin y al cabo salgo ganando, yo, porque no los veo más, y ellos porque no me soportan a mí. ¡Ya está! Es simple.»
«He perdido el bus, y he tenido que venir ANDANDO y empapándome. Porque sí, TAMBIÉN TENÍA QUE LLOVER.» —añade.
«Y encima, para completarme el día, yo, gracias a mi torpeza en un intento de correr por el salón y llegar rápido hasta mi habitación, voy y me cargo un jarrón.»
Bufa, inspira y suelta el aire. «Ya lo limpiaré después.»
Sigue andando, para no tirar nada más, que ella cuando tiene malos días... Capaz es de tirar la casa por la ventana.
Llega a su habitación y escucha un ruido, para en seco. «¡Y ahora qué!» —exclama interiormente. Ha sonado como algo rompiéndose, un jarrón quizá... Pero no tienen perros... Ni ningún animal. Y está segura de que ese ruido ha venido de dentro.
Frunce el ceño y con un zapato en cada mano, sale dispuesta a enfrentarse a quien sea que esté dentro. «Con dos zapatos... Sí... Muy eficaz...» —piensa sarcásticamente.
Suspira y para de andar, indecisa. «¿Y si es un ladrón? ¿Un violador? ¿Un pederasta? ¿Un fantasma? Bueno... Un fantasma no.»
Suspira, cuenta hasta tres y sigue andando. «Vamos, has ido a karate durante cuatro años, puedes con quien sea.» —se dice interiormente. Va recuperando la confianza y a medida que va avanzando está más decidida a patearle las pelotas al intruso, que le ha jodido más el día.
Aprieta sus dientes. —¿Quién anda ahí! —exclama lanzando los zapatos al suelo de mala hostia. Cinco chicos la están mirando con cierto miedo, que desaparece en seguida al ver que sólo es una chica bastante más pequeña que ellos.
—Eh... Sentimos habernos colado, es que... —empieza a hablar un chico de ojos azules alto y de pelo castaño.
—Ya, pues os vais de aquí cagando leches antes de que llame a la policía. —dice ella con la mirada en llamas, pero nadie parece tomarla en serio.
—No es necesario que llames a nadie, no vamos a hacerte daño. —dice el chico de ojos marrones y pelo liso.
Ella, estresada, se agacha, coge uno de los zapatos que había lanzado anteriormente y lo lanza, éste impacta contra la cara del chico de pelo rizado y cubre su cara, en el lugar donde le había dado el zapato.
—¡Au! ¿Pero yo qué he dicho! —se queja con la mano en la frente.
—¡Fuera! ¡Ahora! —grita, y dan un salto sobresaltados por el grito.
—Espera, espera. Deja al menos que te lo expliquemos. —dice el rubio de ojos azules.
Ella coge aire, se cruza de brazos y alza una ceja.
—¿Por qué te has duchado con ropa? —pregunta un moreno de ojos miel, ella suspira y se dirige hacia ellos, coge a dos de la camiseta y tira de ellos hacia la puerta.
—No, no, no. Espera. ¿Zayn, por qué abres tu bocaza! —grita el chico de los rizos.
—¡No podemos salir ahí fuera! —exclama el chico rubio de ojos azules sujetándose del marco de la puerta, ella suelta la camiseta del chico de ojos miel y empieza a tirar del rubio para intentar que suelte el marco.
—Sal. Fuera. —dice tirando de él.
—¡No! ¡Ayuda! —exclama el rubio sujetando más fuerte el marco.
—¡Para! ¡Por favor! —pide el chico de ojos marrones. Ella deja de tirar del rubio y lo mira, pidiéndole una explicación. —Vale. —empieza, suspira y sigue hablando. —A ver, estábamos en un bar, y estaba medio vacío, sólo había un par de ancianos, pero de repente una multitud de adolescentes entró y se nos tiró encima, tuvimos que salir corriendo por la puerta trasera, y vimos una ventana abierta y... Aquí estamos. —dice, tan rápidamente que a la chica le cuesta entenderlo y procesar la información que acaba de recibir.
—Vale. ¿Y por qué os perseguía una multitud de adolescentes? —pregunta de brazos cruzados y con el ceño fruncido.
—¿No nos conoces? —pregunta el chico de los rizos con cara de sorpresa.
—Debiste suponerlo por cómo casi nos saca a patadas. —dice el moreno con tono obvio.
—¿Puedo soltarme ya? —pregunta el rubio aún sujetado al marco.
—Shh. —Lo calla el chico de ojos azules.
—¿Me ves con cara de adivina? —dice la chica con tono irónico.
—Somos "One Direction". —dice el chico de pelo rizado. «No me suena.» —dice ella interiormente. Frunce más el ceño.
—¿"Up All Night"? —dice el chico de pelo rubio. «Sigue sin sonarme.» —piensa, y frunce aún más el ceño.
—¿"Take Me Home"? —dice el de ojos marrones. Ella niega con la cabeza aún con el ceño fruncido.
—¿"Midnight Memories"? —dice el moreno aún sin salir de su sorpresa.
—No. —dice.
—¿Carrot? —dice el de ojos azules, y no puede evitar mirarle con cara de: “wtf?”
—¿Qué? —dice, demasiado agudo para su gusto.
—Vaya, de verdad no has oído hablar de nosotros. —dice el chico de rulos con sorpresa.
—No. —dice ella con sarcasmo.
—Ya sé. —salta el chico de los rulos. Hace unas cuantas señas y cuenta hasta tres con los dedos.
Empiezan a cantar sincronizados. —"And we danced all night to the best song ever. We knew every line now I can't remember..." —«Me suena.» Frunce el ceño intentando recordar.
—Ya sé. —salta, y paran de cantar. —La he escuchado por la radio. —añade, y sonríen.
—Algo es algo. —dice el chico de los rizos.
—¿Entonces nos crees? —dice el de ojos marrones.
—Sí. —afirma la chica, y estornuda tapándose la boca. —Y voy a ducharme antes de que pille un resfriado. —añade. Da media vuelta y vuelve a girarse hacia ellos. —No. Rompáis. Nada. —advierte, y todos asienten con la cabeza. —Y limpiad lo que habéis tirado. —dice, y también asienten. —Oh, y antes se me ha caído un jarrón, eso también tenéis que recogerlo. —añade con una sonrisa falsa.
—P... —va a hablar el chico de ojos azules, pero ella lo mira alzando una ceja y se calla.
—Ahora vuelvo. —dice, y se escabulle por el pasillo hasta su habitación.
Cierra la puerta de la habitación con pestillo, coge su ropa, se mete en el baño y cierra también con pestillo. Se desviste, se mete en la ducha y abre la llave del agua.
—¿Dónde está la basura? —dice Harry paseándose con la pala de un lado a otro.
—Y yo qué sé. —dice Louis mientras barre los trozos de jarrón del salón.
—Zayn, no estaría mal que ayudaras un poco. —dice Liam mientras viene con un cubo de basura.
El moreno se encoge de hombros. —No tengo por qué recoger lo que no he roto. —dice él, y Niall resopla.
—Te recuerdo que esta no es tu casa. —dice Liam seriamente. Zayn resopla y estira el brazo con la mano abierta, Liam le da una escoba y empieza a barrer.
Sale del baño, se viste con unos vaqueros ajustados, una camiseta de “LADY 23” y unas Vans negras. Se dispone a salir de la habitación y baja las escaleras a trote. El jarrón roto ya no está, sonríe y mira en dirección al sofá. El moreno está mirando la pantalla de su móvil cuando alza la vista y se encuentra con la mirada de la chica. Sonríe y guarda el móvil en su bolsillo.
—¿Disfrutando de la vista? —dice el moreno con una sonrisa mientras alza los brazos para colocarlos detrás de su cabeza.
—Que más quisieras. —se burla ella, y Zayn frunce el ceño, molesto. —¿Dónde están los demás? —pregunta cruzándose de brazos. Zayn se encoge de hombros.
—Ni idea. —responde sin interés. Se escucha el sonido del microondas y mira hacia la cocina.
—Niall, no es tu casa ni tu comida. —se escucha.
—Pero tengo hambre. —se queja como un niño pequeño.
Ella rueda los ojos.
—Los he encontrado. —dice Zayn, ella lo mira como diciendo “no me jodas, ¿enserio?”.
Ella avanza hasta la cocina y entra. —¿Qué hacéis? —pregunta, y mira al rubio, quien está sujetando un perrito caliente a punto de ser devorado. El rubio baja los brazos y deja el perrito en el plato.
—Es que Niall tenía hambre. —responde el de los rizos.
—¿Y cuándo no? —se burla Louis.
—¿Puedo comer? —pregunta Niall mirando con ojos suplicantes a la chica. Esta ríe y asiente con la cabeza. Los ojos de Niall se iluminan y en menos de dos segundos ya se ha metido medio perrito en la boca.
—Niall, compórtate. —le ordena Liam.
Ella ríe. —Vaya, ¿cómo le ha cabido todo eso en la boca? —dice sorprendida.
—Es Niall. —dice Harry, y a la chica se le escapa una risa.
—¿Qué es tan gracioso? —aparece el moreno por el umbral de la puerta.
—¿Dónde estabas, Zayn? —le pregunta Harry mirándolo.
—En el salón. —responde él.
—¿Siempre eres así de borde? —pregunta la chica, y Zayn la mira con una ceja alzada.
—No soy borde, simplemente quiero irme de aquí. —responde él.
—Pues adelante, nadie te obliga a quedarte. —responde ella cortante.
—Zayn, en serio, deja de ser borde. —dice Liam con cansancio.
—Tú no me mandas. —dice Zayn de mala manera.
—Cualquiera diría que aquí la pequeña soy yo. —dice ella en burla. Zayn la fulmina con la mirada y luego sonríe misteriosamente, haciendo que ella sienta un escalofrío.
—Zayn. —le advierte Harry mirándolo fulminante, y ella se ha perdido, no entiende nada.
—Mirad, famosos o no, sois unos raritos. —dice la chica mirando expresivamente a Zayn.
—Simplemente somos más maduros. —dice Zayn con una sonrisa pícara, que hace que la chica se estremezca, y a ella le resulta una sensación extraña pero a la vez agradable, algo nuevo.
—Ya. —susurra ella rodando los ojos, ella sabía perfectamente cómo evitar parecer nerviosa, cómo engañar a la gente, y era un gran don, bastante útil a veces, como esta.
¿Inocente? Esa no es una palabra que defina a esta chica, tal vez tenga quince años, tal vez sea virgen... Pero ¿inocente? Definitivamente no. Ha jugado, y sabe hacer enloquecer a cualquier chico, y le encanta vengarse de la gente. Y Zayn, es su próxima víctima, lo que él no sabe es que acabará llevándose la peor parte.
—No sabes a lo que estás jugando, pequeña. —la desafía Zayn, y ella medio sonríe. Lo sabe perfectamente, y de algo está segura, va a terminar ganando.
—Zayn, basta. —le ordena Liam. La chica sonríe internamente.
—Tranquilo, no me molesta. —dice ella sin darle importancia. —Ahora vengo, voy a mi habitación. —dice, y su plan empieza. Si Zayn ha caído vendrá... Seguro que vendrá.
Sube las escaleras y entra en su habitación. «Empecemos.» —dice internamente mientras sonríe con malicia.
—¿Se puede saber en qué demonios estás pensando! —le riñe Louis.
—Es una niña, Zayn, no puedes jugar con ella. —lo riñe Liam.
—Ya vale, chicos, sólo era una broma. —dice Zayn en su defensa. Miente.
—Más te vale. —le amenaza Harry. Zayn rueda los ojos.
—Tengo que ir al baño, y paso de que me sigáis regañando. —dice Zayn mientras empieza a andar hacia las escaleras.
—¿Al baño? —dice Harry, sospechando.
—¿Que ahora tengo que ir a mear al jardín? —dice Zayn con falso enfado. Harry lo mira, inspeccionándolo, pero finalmente lo deja ir.
Zayn sube las escaleras y se encamina hacia su objetivo, la habitación de la chica, que supone que es en la que hay un rótulo con un unicornio en la puerta. Entra sin llamar, y sin hacer ruido. Cierra la puerta a sus espaldas y al no ver a nadie en la habitación frunce el ceño.
—¿Me buscabas? —dice ella a sus espaldas. Zayn se da la vuelta con una sonrisa y la observa.
—Sí. —afirma.
—¿Y eso por? —pregunta inocentemente, pero ella sabe perfectamente lo que hace. Zayn sonríe y se acerca a ella, intentando asustarla. Ella retrocede mientras él se acerca más y más, hasta que queda acorralada, pero ella no tiene miedo, en realidad sabe cómo manejar esto.
—¿Tienes miedo, pequeña? —dice Zayn acariciando la mejilla de la chica, quien automáticamente cambia su expresión de niña asustada a una con sonrisa malévola.
—A decir verdad, no. —responde ella sonriendo. Y empieza a controlar la situación. Estira sus manos hacia delante y las coloca en los pectorales de Zayn, quien se sorprende. Las baja lentamente, a pulso firme, y siente el corazón de Zayn latir fuerte en su pecho. —Vaya, ¿quién está asustado ahora, cariño? —se burla al ver la rara expresión de Zayn y los desenfrenados latidos de su corazón.
Baja más sus manos y las coloca poco más arriba de su zona íntima, Zayn está sorprendido y no puede moverse, ella aprovecha y lo empuja hacia atrás, guiándolo a la cama, lo empuja y cae sentado, pero no dura mucho ya que vuelve a empujarlo y cae tumbado. Ella empieza a restregarse contra él provocándolo, y funciona. Se acerca a su rostro y restriega sus labios con los suyos, teniendo el mínimo contacto, y así repetidas veces. Zayn enloquece, y no puede evitarlo, la besa, devorándola por completo, y reacciona, todo su cuerpo lo hace. Sus manos empiezan a acariciar la cintura de la chica y ésta sonríe. Ya ha caído.
Baja más sus manos y llega a su miembro, empieza a masturbarlo sobre la tela de los pantalones, y la cara de placer de Zayn hace que se sienta obligada a morder su cuello, pidiendo más de él, le encanta verle así, pero de todos modos ella sabía controlarse, al fin y al cabo sus hormonas no estaban del todo "despiertas".
Un pequeño gemido se escapa de los labios de Zayn y ella lo besa, mordiendo su labio y tirando de él al final.
—¿Vas a quitarme ya los malditos pantalones? —dice Zayn con desesperación, ella sonríe y con sus manos levanta la camisa de Zayn, dejando ver su abdomen bien formado, deja un pequeño camino de besos y se detiene en el inicio de sus pantalones. Muerde su labio y se debate entre hacerlo o no.
«¿Vas a bajarle los pantalones, querida?» —le dice su subconsciente. —«Estás perdiendo el control.»
Frunce levemente el ceño y planta un beso en su miembro, por encima de los pantalones, luego abre la boca y muerde, sin hacer fuerza. Zayn gime y ella sonríe mientras se aparta un poco. Se aleja de él y Zayn hace una mueca de confusión.
—¿Qué haces? —pregunta con la voz ronca y la respiración agitada.
—¿Creías que iba a acostarme contigo? —dice ella burlándose, y luego suelta una risa. —Al fin y al cabo, tengo quince años, pero aún así mira de lo que soy capaz. La próxima vez piénsalo antes de reírte de mí, cariño. —dice ella burlona, ríe, da media vuelta y se dispone a irse.
—¿Vas a dejarme así? —dice Zayn sin creerlo.
—¿Crees que voy a perder la virginidad con un simple intruso? —se burla ella, abre la puerta y se va.
FIN.
[Bueno, creo que ya era hora de que re-subiera otro one shot, porque hacía mucho que no subía uno. Cuando termine de re-subirlos subiré nuevos xx.]
[Bueno, creo que ya era hora de que re-subiera otro one shot, porque hacía mucho que no subía uno. Cuando termine de re-subirlos subiré nuevos xx.]


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