sábado, 26 de septiembre de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - Capitulo 37

Autora: Sandra M.P.

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"No lo hagas". Lo ignoró completamente y anduvo a paso rápido hacia el baño de hombres, fue a abrir la puerta, pero había un peso bloqueándola. Se mordió los labios y cerró los ojos con fuerza al escuchar un sollozo. "Vete, aléjate. ¿Dónde está tu orgullo?" Ahora mismo, nada de lo que dijera su cerebro podría hacer que ella se apartara de la puerta.

—Zayn. —dijo, y no escuchó ninguna respuesta. Él mordía su brazo intentando que ella no escuchara sus sollozos. ¿Qué hacía aquí? Él no necesitaba su lástima, ni la de ella ni la de nadie.

—Fuera. —dijo con la voz quebrada. Ella colocó las manos en la puerta. Deseaba no haber dicho jamás lo que dijo. Ella estaba enfadada, no sabía lo que hacía. Mintió, sí, lo hizo. No se acercó a él por pena, simplemente algo la atrajo, algo de él. Su jodida dulzura, su forma de ser. Cerró los ojos con fuerza y negó con la cabeza.

—No. —negó. —Zayn, ábreme. —dijo, era una orden. Escuchó un sollozo que él fue incapaz de retener y ella volvió a bajar la manilla, en vano. Podría empujar sin esfuerzo, pero no quería hacerle daño.

—¡Vete, no necesito tu lástima! —dijo, haciendo que ella dejara de empujar y se quedara helada. Se había desgarrado la voz con aquel grito, y le había llegado a lo más hondo, desgarrándola por dentro. Sollozó de nuevo sentado en el suelo y se mordió los labios, saboreando sus lágrimas saladas mientras intentaba reprimir sus sollozos, hundiendo la cara entre sus piernas.

—Zayn. —murmuró ella. —Zayn, es mentira. Te mentí, joder. —dijo ella, y escuchó otro pequeño sollozo. Cada uno de sus sollozos era un maldito golpe directo a su corazón. "¿Ves? Estás arrastrándote, de nuevo." Lo ignoró. Ella le mintió, porque necesitaba mentirse a sí misma, no sabía qué era lo que la atrajo a él exactamente, lo que hacía que se arrastrara, se negaba a creer que realmente se había encariñado con él. Pensó que tal vez, mintiendo evitaría aquello, pero no. Aquella pregunta le hizo darse cuenta de que ella realmente estaba dejando baja su guardia, se había pasado la vida soltando mentiras, podría haber sido otra de tantas, pero no lo era. Zayn cerró los ojos mientras sentía las lágrimas rodar por sus mejillas. Podría apartarse de la puerta y dejarla pasar, pero él no quería. No. Por una vez, quería que ella de verdad se fuera. Le dolía demasiado como para dejarla entrar. Ella se desesperó. Sería tan fácil abrir la puerta, pero no quería hacerle daño. —Zayn, joder, ábreme o la abro, me da igual que estés delante. —dijo, al ver que no hacía amago de abrir la puerta. Zayn la veía capaz de eso, así que se levantó del suelo y corrió hacia el interior de un cubículo, el de siempre. Cerró con pestillo y se sentó sobre el retrete abrazando sus piernas.
Ella entró, abrió la puerta con cuidado para comprobar si él seguía ahí o no. Comprobó que se había encerrado dentro de alguno de los cubículos, y no hacía falta ser muy inteligente para saber en cual. Anduvo hacia el último y se paró frente a la puerta. Zayn bufó, había sido demasiado obvio encerrándose ahí. —Déjame. —dijo con la voz quebrada.

—Sabes perfectamente que no me voy a ir. —dijo ella, y Zayn miró aquellas botas por el pequeño hueco que había y su labio tembló. ¿No se iría? Realmente le costaba creer aquello cuando usualmente lo hacía.

—¿Ah, no? —dijo sorbiendo su nariz, y giró la cabeza hacia la pared del cubículo, apoyando la mejilla sobre sus piernas.

—No. —negó ella. —Zayn simplemente permaneció en silencio, en la misma posición. Las botas desaparecieron y escuchó la puerta del cubículo de abrirse, sus botas subirse sobre la tapa de cerámica del retrete, y poco después, la vio, mirándolo. Él apartó la mirada, girándola hacia el otro lugar, y ella suspiró y miró el espacio que tenía. Sí, ella se había metido en lugares más pequeños.

Subió alzando su pierna y pasó. Zayn se sobresaltó al escuchar las suelas de sus botas golpear contra el suelo, y giró la vista hacia ella, que estaba frente a él. Había saltado. Cerró los ojos con fuerza y se levantó, empujándola levemente para abrir la puerta, pero ella tiró de su brazo y lo estampó contra su cuerpo, sus labios estaban sobre los de él y los brazos de ella a su alrededor. Él rompió el beso girando la cabeza, pero ella no dejó de rodearlo con sus brazos. —Déjame. —susurró de nuevo. Ella perdía la esperanza por momentos, pero no se dejaría vencer. "Vete, ¿no ves que ya te has arrastrado suficiente?"

—No. —negó ella, y él bajó su mirada. Sus brazos permanecían fijos a sus costados, y no pensaba moverlos de ahí, ella lo sujetaba firmemente, de modo que tampoco podía moverse. —Zayn, estaba enfadada, no sabía lo que decía. —dijo ella, y Zayn no alzó la mirada, simplemente volvió a sentir el picor en los ojos, y una lágrima cayó directamente hacia abajo. —Eres mi amigo y... —él cerró los ojos con fuerza y se movió, tal vez fue porque ella no se lo esperaba, pero logró zafarse y con rapidez, salir del cubículo, pero no logró salir del cuarto de baño, porque ella lo estampó contra la puerta antes de que lograra abrirla. Se encontraba de espaldas a ella, y sentía la respiración en su nuca. —¿Y ahora qué he dicho?

Ella no lo entendía, él no quería ser su amigo. Él quería más, un "más" que jamás tendría. Era estúpido sentirse dolido por ello. —No lo entiendes, nunca lo entenderás. —dijo él, y ella parpadeó.

—¿Qué quieres decir con eso? —murmuró ella, sin saber qué debía comprender. Ella intentaba disculparse, iba bien, y de pronto quiso escapar.

—Que no quiero seguir siendo tu amigo. —dijo, soltando un pequeño sollozo. Su corazón se apretó con fuerza. ¿Él no quería ser su amigo? Estaba claro que aquello le había dolido más de lo que ella hubiera deseado, y tal vez ahora no había vuelta atrás, y tampoco modo de arreglarlo.

—Lo siento. —susurró ella, soltándolo y apartándose. Pero en lugar de que él saliera corriendo como ella esperaba, se dio la vuelta. No podía irse ahora, sin decírselo.

—¿No preguntarás por qué? —dijo con la voz quebrada, y ella se encogió de hombros, resignada. No hacía más que hacerle daño, así que supongo que por eso había decidido alejarse de una vez por todas.

—¿Por qué? —lo preguntó aún sabiendo la respuesta, más que nada para darle el placer de dar el último golpe, pero no sabía decir si lo que recibió fue un golpe, o una señal de rendición.

—Porque te quiero. —dijo con un hilo de voz. Él dejó de respirar, había dicho lo que llevaba guardándose desde hacía mucho, y el corazón de ella dejó de palpitar. Su mirada permanecía impasible, él se asustó, aunque desde el principio supo que no sería correspondido. "Vete, corre."

Obedeció, fue ella la que abrió la puerta y salió corriendo, asustada. Corrió fuera del instituto, las puertas estaban abiertas para la gente, padres que quisieran entrar a ver a sus hijos, y escuchó a Yanira gritarle que no podía salir. La ignoró por completo y corrió lejos de allí, sin rumbo alguno, intentando huir... ¿De qué? ¿De qué huía exactamente?

Zayn simplemente cerró la puerta y se deslizó hasta el suelo. No lloró, sentía que no le quedaban más lágrimas por derramar. Se quedó mirando la pared del baño en silencio, con la mente en blanco, incapaz de pensar en nada. Sí, había sido rechazado. Él sabía que aquello pasaría, pero no podía seguir ocultándolo más. ¿De qué servía hacerlo, si sólo se hacía daño a sí mismo? Era el mejor momento para decírselo, el único momento que había encontrado para hacerlo.

***
Llegó a su casa, por suerte tenía el dinero suficiente para un taxi, gracias a Dios, tenía el dinero en el bolsillo de su chaqueta, porque de haberlo tenido en la mochila, no habría podido volver a casa. De algún modo sentía que cada paso que daba lejos de él, su corazón apretaba más fuerte, causándole un daño horrible, pero ella lo soportaba, porque el miedo era más fuerte que el dolor. ¿Desde cuándo ella tenía miedo a algo? Eran simples palabras, la primera vez que alguien le decía eso, siempre pensó que la gente decía aquellas palabras como si dijera: "hola", o "adiós", la gente lo decía con aquella frecuencia, pero él no. Joder, él no. ¿Qué había hecho? Él se había enamorado, ella le dijo que no lo hiciera. Jamás debería haberse acercado a él, jamás debería haberle besado. Ella sólo jugó, jugó y la cagó. ¿Qué se suponía que debía hacer ahora? Ella no debía volver, aquello supondría que él se pusiera mal. Había jugado demasiado como para volver a herirlo, ella debía irse para siempre, alejarse de él y no volver a hablarle, era lo correcto.

Pulsó el botón del ascensor y esperó, estaba todo en silencio, y lo único que se escuchaba eran los ronquidos de Clark, que siempre estaban presentes. Las puertas se abrieron y ella subió y pulsó el botón de su piso. Ni siquiera le dedicó una mirada a aquella mancha, la cual estaba segura que seguiría allí. Las puertas se abrieron y ella caminó a su habitación, abrió la puerta y la cerró a sus espaldas, con el pestillo y la cadena, como hacía siempre. Anduvo más a dentro y se sentó en su sofá, se quedó mirando la tele en negro.

"Te lo dije, ¿ves lo que ocurre por no hacerme caso? Te hacen daño, ¿has aprendido la lección? No vuelvas a desobedecerme." Ella cerró los ojos con fuerza. Sí, le habían hecho daño, pero era su culpa. Su cerebro siempre le había dicho lo que debía hacer, ella había obedecido y había salido victoriosa, y la única vez que le desobedeció, terminó mal. Ella jamás debía volver a desobedecerlo.

La canción "Habits" invadió el aire y ella metió la mano en su bolsillo, agarrando su móvil, y vio el nombre de "Austin" en la pantalla. —Diga. —respondió secamente.

—Noa, necesito que vendas más mercancía. —dijo, y ella frunció el ceño. Tenía problemas ya para vender toda la suya, y ahora le ponía más cantidad. —Te triplicaré el pago, y te doblaré el tiempo. —dijo, y sin dejar de fruncir el ceño lo pensó. Ahora, no tenía aquella distracción en su vida.

—Vale, tráemelas a mi apartamento. —dijo, y colgó. Miró su móvil durante unos segundos y se metió en la galería de música, deslizó el dedo hacia abajo buscando alguna canción que llamara su atención, hasta que encontró una de Sia que había escuchado hace poco, llamado "Elastic Heart", cliqueó durante un tiempo y cambió su tono de llamada. Llevaba mucho tiempo con la canción de "Habits", y no tenía pensado cambiarla nunca, pero había acabado haciéndolo, no porque aquella canción le recordara a Zayn, no porque hubiera sonado en su casa varias veces, no porque sonaba cuando estaba con él... Sí.
***

Sus amigos no dejaban de preguntarle qué había pasado, y él respondía con cansancio que lo dejaran estar, que no era nada y que necesitaba ir a casa y descansar, le pidieron que saliera esta tarde con ellos, y él se negó. No se veía con fuerzas para hacerlo, realmente no. Él no se preocupó de buscarla cuando salió corriendo del baño, le daba igual. No, no le daba igual, pero debía decirse que le daba igual y negarse a buscarla, para no hacerse más daño. Se sentó en un sitio antes que ella, donde siempre se sentaba, y esperaba verla subir al autobús. Se preocupó, porque el autobús escolar arrancó y ella no estaba allí. ¿Le habrá pasado algo? Agitó su cabeza. Él no debía pensar en ella, debía evitar hacerlo.

Finalmente llegó, anduvo de la parada a su casa, tardando más de lo habitual, y al llegar a su casa abrió la puerta, la cerró a sus espaldas y fue a tumbarse en el sofá, mirando al techo. No, no tenía hambre, de nuevo. Daba igual lo que ella le hubiera dicho, porque ella ahora no estaba aquí, y algo le decía que no volvería a estarlo jamás, que ella nunca volvería, y que todo volvería a ser como antes, o casi todo. Puede que él no siga siendo el mismo, porque nada sería igual, porque la había tenido en su vida y ella ahora ya no estaba. ¿Volvería?

Cerró los ojos y se giró, hacia la televisión apagada, de todos modos no tenía ganas de ver nada, no se molestaría en encenderla. Algo le molestaba bajo su cuerpo en esa posición, agarró el cojín y lo abrazó. Ahora se sentía más solo que nunca. ¿Y ella, cómo se sentiría? Dijo lo que pensaba, lo dijo de corazón, y ella ni siquiera fue capaz de decirle: "Yo no", simplemente corrió, se alejó de él. Echaría de menos sus besos, que acariciara sus mejillas, que lo abrazara, que rodeara su cintura, que le hiciera cosquillas. Sus mejillas empezaron a humedecerse, estaba llorando, de nuevo. Lo hacía en silencio, de todos modos nadie lo escucharía aunque sollozara con fuerza, porque estaba solo, completamente, y sabía que aquella chica que usualmente pasaba las tardes y las noches en su casa, no volvería.
[Queridos y queridas lectores y lectoras, ahora empieza el sufrimiento...]

5 comentarios:

  1. estoy tan feliz 1D viene a México el 26 de noviembre y estoy tan ahafsjsjsbsga tengo que conseguir entradas ajshdhsjsjsjsj cueste lo que cueste hshsbsbs

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  2. Entre 'Rosas de Sangre' y este capítulo ya voy a morir de deshidratación, o sea... ¿qué? ¡No sabía que podía llorar tanto! Lo peor es el escalofrío que sentí cuando leí "ahora empieza el sufrimiento..."
    Necesito.seguir.leyendo. <3

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  3. Apenas empieza el sufrimiento y quiero que termine, no quiero a Zayn sufriendo y que Zoa se termine ...Viva Zoa!! siguela pliis

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