Autora: Sandra M.P.
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—Niall. —Alex me tocó el brazo y la miré.
—¿Tu también has escuchado lo que ha dicho? —susurré, sin aire. Mierda. ¡Me sentía fatal! ¿Él podía portarse mal conmigo y estar como si nada, y cuando yo lo hacía me sentía así? No. Esto no podía seguir así.
—Sí. —dijo en voz baja. Me cayó algo húmedo en la mano y me sobresalté, mirando mi mano con el ceño fruncido. ¿Qué...? Me pasé la mano por la cara, y supe enseguida de dónde provenía aquella gota.
***
«Ah, ¿ahora quieres hablar?»
—¿Qué? —dijo Alex. Parpadeé. Coño. No me acordaba ni de que seguía aquí.
Suspiró. —Lo entiendo. —se levantó de la silla y vino hasta mí. —Me voy a casa. —anunció.
—Tú sabrás lo que haces, Niall. —me dijo. Plantó un beso en mi mejilla y después de eso se fue. Escuché la puerta de entrada cerrarse.
—Si me dieran dinero cada vez que te disculpas, ahora mismo sería rico. —murmuré de
—¿Sabes? Aún recuerdo cuando te quedabas a dormir a mi casa... O yo a la tuya. —lo miré de reojo, sonreía. —Incluso dormíamos en la misma cama. —susurró. Negó con la cabeza y una sonrisa plasmada en la cara. —Y ahora... Todo ha cambiado tanto.
Sollozó y lo miré. Se cubría la cara con las manos. —Zayn. —fui hacia él y me senté a su lado. ¿Qué coño? —Hey... —susurré. ¿Lo echaba de menos también? ¿Y si sólo nos veíamos como amigos? Se lanzó a mis brazos, abrazándome.
—Dime... Dime qué has hecho, Zayn. —susurré.
Oh, mierda...
[Hey baes, aquí el capi, siento haber tardado, no olvidéis el +1 (is free) xx.]
Y
salió del Mc Donald's, dejándome completamente absorto. ¿Había
dicho que me quería? Eso... Eso... No... No podía ser. Era...
Imposible.
—Niall. —Alex me tocó el brazo y la miré.
—¿Tu también has escuchado lo que ha dicho? —susurré, sin aire. Mierda. ¡Me sentía fatal! ¿Él podía portarse mal conmigo y estar como si nada, y cuando yo lo hacía me sentía así? No. Esto no podía seguir así.
—Sí. —dijo en voz baja. Me cayó algo húmedo en la mano y me sobresalté, mirando mi mano con el ceño fruncido. ¿Qué...? Me pasé la mano por la cara, y supe enseguida de dónde provenía aquella gota.
—Niall.
—susurró ella. Me abrazó, y yo me dejé.
Pasara
lo que pasara, él siempre tendría el control sobre mí, ¿verdad?
Era demasiado buena persona como para hacer sentir mal a las demás,
¿no? Ese era mi problema. Y era una mierda ser tan bueno. Él se lo
merecía. Él... Se merecía todo eso. ¿Pero y si me había mentido
de nuevo? ¿Y si en realidad sólo quería hacerme sentir mal? ¿Y si
lo que quería era reírse de mí?, ¿usarlo contra mí? ¿Era un
plan de Amanda, quizás? Y a medida que me lo iba pensando, me sentía
peor.
—Voy
a irme a casa. —dije separándome de ella y levantándome.
—Niall.
—me llamó ella. Yo empecé a andar, dispuesto a llegar a mi casa
rápido para que nadie me viera. Me encerraría y dormiría, como
hacía cada vez que me sentía mal. Sentí que me tiraban del brazo y
momentos más tarde, Alex estaba frente a mí. —Me quedaré
contigo. —me dijo.
Suspiré.
—Quiero estar solo, Alex. Voy a estar en mi habitación todo el día
y no pienso salir.
—No
era una pregunta. —me dijo ella.
***
—¿Tus
padres no están en casa?
—No.
—negué una vez tumbado en la cama.
Suspiró.
—Niall, no tienes por qué sentirte mal, ¿sabes?
La
miré. —No. Pero me siento mal, Alex. No puedo evitarlo, ¿sabes?
No me gusta estar así.
Suspiró
y torció la cabeza, mirándome. —Eres demasiado buena persona,
Niall.
Estampé
la cara en la almohada. Lo sé. ¿Por qué tenía que ser así?
¡MALDITA SEA! ¡NO ME GUSTA SER ASÍ! ¡POR QUÉ TENGO QUE SER ASÍ?
—Lo sé. —murmuré.
Mi
móvil vibró sobre la mesita. Mierda... Por lo que más quieras, que
no sea Zayn.
Alargué
mi mano temblorosa, agarré mi móvil, lo desbloqueé y leí.
«Lo
siento. Lamento no poder contarte el por qué. Lamento no poder hacer
esto posible. Lamento no ser lo que mereces. Lamento haberte dejado
tirado. Lamento no ser lo que esperas, quizás ni siquiera te
importo. Quizás creas que no me importas. Lo haces. Te quiero, pero
no puedo seguir haciéndolo. Y tienes razón, soy un falso. Y no te
equivocas queriendo a Liam. Él te merece. Yo no. Sigue con él,
porque yo no valgo la pena, aparte de que tú no sientes lo mismo. No
soy lo suficiente para ti, y aunque lo fuera, que no es el caso,
tampoco podría estar contigo, porque soy un cobarde.»
¿Pero
qué demonios era eso? ¿Qué significaba todo eso? ¿Cobarde? ¿Que
siga con Liam? ¿Que no vale la pena? Joder, Zayn... ¿Me había
pasado? ¿Qué demonios estaba haciendo? Este no era yo...
«Zayn,
¿qué haces? ¿Qué dices? Joder, ¿estás borracho?»
Tenía
que estarlo. Posiblemente por eso decía tantas gilipolleces sin
sentido.
«No.»
«¿Dónde
estás?»
«¿Y
eso qué más da?»
Sí.
Estaba borracho. Era obvio. El "eso qué más da" me lo
había dejado claro.
«Dímelo,
ahora. Necesitamos hablar.»
«Ah, ¿ahora quieres hablar?»
Puse
los ojos en blanco. Borracho... Pero que muy borracho. Cuando se
emborrachaba se volvía bipolar, antes se sentía mal y ahora estaba
enfadado, y eso era otra prueba para afirmar lo obvio. Aunque era un
poco pronto para emborracharse, ¿no? Él siempre iba de noche, y
sólo cuando rompía con una de sus novias a las que amaba tanto, o
se le moría un familiar, o...
—Hostia.
—susurré.
—¿Qué? —dijo Alex. Parpadeé. Coño. No me acordaba ni de que seguía aquí.
Zayn
me quiere. Zayn me quiere mucho. Él no se emborrachaba por cualquier
cosa. Él era un chico responsable. Aunque su padre fuera adinerado,
Zayn no era el típico niño rico que se hacía el popular y se
emborrachaba porque sí. Zayn sólo lo hacía cuando se sentía mal.
Y yo era su razón de emborracharse. Yo le importaba. No me mentía.
Él me quería. ¿Por qué no podía decirme la razón? ¿Había una
razón?
«Sí.
Dime dónde estás, Zayn.»
—Voy
a por Zayn. —dije.
Ella
frunció levemente el ceño. —Voy contigo.
—No.
—negué rápidamente. —Alex... Tengo que hablar con él y...
Aclarar las cosas. No puedo seguir así.
Suspiró. —Lo entiendo. —se levantó de la silla y vino hasta mí. —Me voy a casa. —anunció.
—Tú sabrás lo que haces, Niall. —me dijo. Plantó un beso en mi mejilla y después de eso se fue. Escuché la puerta de entrada cerrarse.
Mi
móvil vibró.
«En
el bar de Pablo.»
Guardé
el móvil en el bolsillo, cogí una chaqueta, las llaves de mi coche,
y salí de mi casa, dispuesto a ir a buscarle, y aclarar las cosas.
Bien,
ahora iría a hablar con él y me explicaría ese mensaje suyo antes
de que me reventaran los sesos, porque no tenía ni pies ni cabeza
para mí. ¿Qué significaba ese mensaje, joder?
***
—Zayn.
—Miraa,
contigo quería yo hablaaarrr. —sí.
Borracho
como una cuba, como yo pensaba.
Bufé
y fui hasta él, agarrándolo antes de que cayera al suelo de boca.
—Joder, Zayn. —maldije. —Tenemos que hablar, pero no así.
—Me
importa una mierda. —murmuró. —Estoy perfectamente.
Rodé
los ojos. —No. Así no podemos hablar.
—Y
yo te digo que... —no sé qué demonios hizo, pero se cayó de culo
al suelo. Suspiré y me acaricié las sienes.
—Y
yo te digo que te llevaré a casa. —sentencié. Lo levanté, y
agradecí estar en forma, porque de lo contrario habríamos acabado
los dos en el suelo.
—Ya
estás más fuerte que yo. —murmuró, agarrándome de la cintura y
restregándose contra mí. Tomé una respiración para
tranquilizarme. Esto sería más difícil de lo que pensaba. —¿Lo
hace mejor que yo? —susurró cerca de mi oído, haciéndome
estremecer y dejándome oler su aliento a alcohol. Joder... No. No lo
había hecho con Liam... Pero eso él no podía saberlo. Maldita sea.
—Zayn,
pon algo de tu parte. —dije intentando llevarlo hacia fuera. Lo
llevaría a mi coche, el cual todavía no podía conducir porque era
menor de edad y no tenía el carnet, pero lo había cogido por una
urgencia. Claro que esa excusa, al policía que me pillara no le
valdría.
—¿Y adónnnde me vas a llevar?
—A
mi casa. —dije secamente, mientras seguía arrastrándolo fuera del
bar.
Sentí
su risa algo ronca por el alcohol y deslizó su lengua por mi cuello,
haciéndome estremecer de nuevo. —¿Y qué haremos ahí? —me
susurró tentativamente. ¡Joder lo que tenía que soportar! ¡Mierda!
Tragué
saliva. —Dormir. —dije intentando no perder la calma. Está
borracho, Niall... Perdona sus modales... ¡Qué cojones, que,
Dios... Me está provocando!
Se
agarró a mi cintura y empezó a arrastrase a mi lado, sujetándose.
Sonreí internamente. Si creía que haríamos algo más que dormir,
lo llevaba claro.
Conseguí
sacarlo del bar a rastras, ya que él apenas podía andar aunque lo
intentara. Y lo metí en el coche, en el lugar de copiloto. Le
abroché el cinturón y me dispuse a entrar, sentarme en mi lugar y
conducir rumbo a casa.
—No
me has respondido.
Lo
miré de reojo. Me miraba, fijamente, impasible. —¿A qué?
—¿Es
mejor que yo? —susurró.
Suspiré.
—Eso no te importa. —NO, NO LO ES. ¿YO QUÉ SÉ?
—No
lo es... —susurró.
Reí.
—Ni que tú hicieras mucho. —murmuré.
—Tengo
miedo. —susurró. Lo miré, parándome en un semáforo en rojo.
Apenas eran las cinco de la tarde. ¿Miedo?
—¿Miedo
de qué, Zayn? —le pregunté, mirándolo a los ojos.
Él
parpadeó y bajó la mirada. —Nada. —susurró arrepentido.
¡Joder! ¿Miedo de qué? ¿De qué? ¿Era esa la razón de la que
hablaba?
—Zayn.
—insistí, para que me lo dijera. Negó con la cabeza, era un claro
"no". Bufé. Ni borracho. El semáforo se puso en verde y
arranqué de nuevo. —¿Y pretendes arreglar esto? ¿En serio? —me
reí.
—Tú...
Tú no lo entiendes. —dijo. Normal, si no me lo dices.
No
pensaba decir nada más. Me enviaba un mensaje que era inteligible
para mí, sin sentido. Se emborrachaba. Me pedía disculpas, me decía
que me quedara con Liam, que no me merecía, que teníamos que
hablar... ¿Y qué? Nada. Absolutamente nada.
—Niall...
—giré a la izquierda y seguí circulando. —Niall... —semáforo
en rojo. Frené. —Niall... —puse la radio. —¡Joder, Niall!
—gritó apagando la radio.
—¿Qué?
—Dije secamente.
—No
puedo decirte por qué... No puedo... Simplemente... No puedo, Niall.
—¿Y
entonces qué coño pretendes hacer, Zayn! —le grité. En el
semáforo en rojo, me daba igual. —¡Dime! —le miré. —¡Pretendes
meterte conmigo cada día, pedirme disculpas, follar conmigo y
después de nuevo, cada día? —exploté, porque estaba harto. Harto
de que no me dijera nada, de que pretendiera estar bien sin hacer
nada para estarlo. Y no. No.
El
semáforo se puso en verde y arranqué, en silencio y con la sangre
hirviendo.
—Lo
siento. —susurró.
—Si me dieran dinero cada vez que te disculpas, ahora mismo sería rico. —murmuré de
mala manera. —¡Estoy hasta los huevos! —puse la
radio y seguí circulando, dispuesto a no decirle nada más. Fin de
la conversación. Y al llegar a casa, a dormir.
Mi
móvil vibró, y yo alargué la mano para cogerlo.
«Niall,
hoy no vendré a casa. Tengo mucho papeleo por hacer y me quedaré a
terminarlo, no me dará tiempo a ir a casa y volver, así que me
quedaré en un hotel. XX tienes pizza en la nevera.»
Bien,
mi madre no estaría hasta... Vete a saber cuando. ¿Eso era bueno o
malo? No me haría preguntas sobre nada porque no estaría. Y no me
preguntaría sobre Zayn, ni de por qué estaba aquí, ni de si estaba
borracho, y si pasaba algo... QUE NO IBA A PASAR, tampoco se
enteraría nadie. Entonces me inclinaría para bueno. Era bueno.
***
Conseguí
entrarlo en casa y subirlo a mi habitación. Ahora estaba tumbado en
mi cama. ¿Y dónde dormiría yo? Pues en la habitación de mi madre,
porque no quería dormir con él.
—¿Y
tú?
—Dormiré
en el cuarto de mi madre. Ella no vendrá a casa esta noche. —dije
seriamente al mismo tiempo que cogía un pijama de mi cajón. Se lo
tiré en la cama y después cogí uno para mí.
—¿Sabes? Aún recuerdo cuando te quedabas a dormir a mi casa... O yo a la tuya. —lo miré de reojo, sonreía. —Incluso dormíamos en la misma cama. —susurró. Negó con la cabeza y una sonrisa plasmada en la cara. —Y ahora... Todo ha cambiado tanto.
Sentí
un dolor intenso en mi pecho. Nostalgia quizás. ¿Echaba de menos
los viejos tiempos? ¿Echaba de menos su amistad? ¿Quería ser sólo
un amigo? ¿Y si me había equivocado? ¿Y si había confundido mis
sentimientos? ¿Y si la había cagado? ¿Y si... Lo había enamorado
cuando mis sentimientos... Eran erróneos?
Sollozó y lo miré. Se cubría la cara con las manos. —Zayn. —fui hacia él y me senté a su lado. ¿Qué coño? —Hey... —susurré. ¿Lo echaba de menos también? ¿Y si sólo nos veíamos como amigos? Se lanzó a mis brazos, abrazándome.
—No
puedo con tanta mierda, Niall. —sollozó. Su voz estaba quebrada, y
temblaba en mis brazos. ¿Qué demonios estaba pasando?
—Zayn...
Joder, me estás asustando. —lo miré. Sus ojos estaban rojos,
tristes, aterrados, arrepentidos. ¿Qué había hecho?
—Dime... Dime qué has hecho, Zayn. —susurré.
Sollozó.
—Nada... Yo nada, Niall. —dijo con la voz quebrada. —Son
ellos... Ellos son... Son los que hacen esto.
—¿Quiénes
son ellos? —empezaba a asustarme y desesperarme.
—Amanda...
Y su grupo. —sollozó. ¿Qué? ¿Y qué coño iban a hacer esos?
Fruncí
el ceño. —Sé que son gilipollas, Zayn, pero no creo que vayan a
matarte.
—No...
Ellos no... Pero mi padre sí. —sollozó, cubriéndose la cara con
las manos. ¿Pero qué demonios tenía que ver su padre en esto! ¿Y
por qué iba a matarlo? —Ellos saben que soy gay, Niall... Y se lo
dirán. —lloró. Abrí los ojos como platos.
Oh, mierda...
[Hey baes, aquí el capi, siento haber tardado, no olvidéis el +1 (is free) xx.]


Pobre de zayn :'(
ResponderEliminarPobre de zayn :'(
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