martes, 24 de noviembre de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - Capitulo 56

Autora: Sandra M.P.

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Estaba exhausto, su respiración seguía algo dificultosa y se sentía incómodo al tener aquella mancha caliente sobre su abdomen. Era la primera vez que se ensuciaba así, aunque hubo otra vez en la que realmente pasó mucha vergüenza, sin manchar tanto.
¿Ves? No necesito que me toques para satisfacerme. —susurró ella, mirándolo. Su cuerpo irradiaba calor, sus mejillas ardían. —Dios, te ves jodidamente caliente ahora. —susurró ella, sin dejar de observarlo. Era una maldita tentación, su precioso ángel. Él no decía nada, no sabía qué decir ahora, se estaba limitando simplemente a recibir sus "halagos". Se colocó sobre él e invadió sus labios, se mantenía apoyada sobre sus brazos para no aplastarlo y tampoco ensuciarse. —Ahora creo que necesitas un baño. —murmuró ella con cierta picardía. Él se sonrojó y asintió con la cabeza. Sí, lo necesitaba. —Ve. —murmuró, plantando otro casto beso y tirando levemente de su labio inferior. Se apartó y él se movió, sentándose. ¿Cómo debía actuar después de lo que acababa de pasar? —¿Todo bien? —le preguntó ella al ver que no decía nada. Él se sonrojó y asintió tímidamente con la cabeza. Ella acarició su mejilla y plantó un beso en su cuello, sabía que como era la primera vez que hacía esto, conociéndolo no sabía qué hacer o qué decir.

—Te quiero. —murmuró él, con las mejillas completamente rojas. Era lo único que se le ocurrió por decir, la verdad en un momento como aquel. Ella sonrió.

—Y yo a ti. —dijo. Zayn se levantó de la cama y se dirigió al baño, completamente desnudo, y ella aprovechó para mirarlo mientras se dirigía a éste, completamente desnudo. Él estaba muy delgado, mucho más que antes. Su pequeño ángel era cada vez más frágil, pero ella se encargaría de que volviera a ser como antes y también de alejar a cualquier posible amenaza para él.

Se tumbó sobre la cama y se quedó mirando al techo, sintió movimiento en sus piernas y se movió, alzándose un poco para ver de qué se trataba. Sonrió, viendo como Hush estaba acurrucándose en su pierna, buscando que la mimara un poco. Ella se sentó y la cogió en brazos, acunándola en su pecho. —Noa. —escuchó que la llamaba y ella se levantó, con Hush entre sus brazos. Se acercó a la puerta y se apoyó, sin entrar.

—¿Sí? —dijo.

—¿Qué toalla uso? —le preguntó.

—¿Has terminado? —preguntó ella.
No, me falta un poco. —respondió, y la esquina de su boca se curvó hacia arriba. —Y no tengo ropa.
Ella rió un poco. —Usa el albornoz. —le dijo, humedeciéndose los labios. Sería demasiado tentador saber que debajo de éste no habría nada. Demasiado.

—Vale. —su inocencia siempre hacía aparecer una sonrisa en su rostro, supongo que él no se percató de la cierta picardía en la que pronunció aquello.

—Usa la toalla que quieras. —le dijo ella, y se apartó de la puerta, volviendo a la cama mientras acariciaba el lomo del cachorro. Ella sonrió y se sentó sobre la cama. Pensó en lo que acababa de hacer, una pequeña mamada para su precioso ángel, ella siempre vio asqueroso hacer mamadas, y ahora estaría dispuesta a hacer otra por volver a ver a su pequeño ángel intentar contener su orgasmo, había sido algo muy digno de ver, algo que vería una y otra vez.

La puerta del baño se abrió y Zayn salió con el albornoz blanco puesto, atado con la cuerda para que no se abriera. Ella sonrió al verlo y él le esbozó una sonrisa tímida mientras iba hacia la cama y se tumbaba a su lado. —Ya estoy. —murmuró.

—Lo veo. —murmuró ella. —Si quieres puedo ir a por algo de ropa para ti. —le dijo, y él negó con la cabeza.

—Estoy bien. —murmuró. —Podré volver a ponerme la ropa, no está sucia. —me dijo. —Pero para dormir así está bien. —se estiró un poco.

—¿Cansado? —dijo ella con cierta diversión. Él se sonrojó y asintió con la cabeza.

—Un poco. —murmuró.

—Podemos descansar un rato si quieres. —dijo ella, y él asintió y se colocó de lado, hacia ella. Ésta se giró hacia él y colocó un brazo sobre su cintura, éste se movió un poco más cerca y colocó la cabeza sobre su pecho. Así mejor.

Todavía no habían comido siquiera, acababan de despertar. Ella no tenía sueño porque la noche anterior durmió, pero él estaba agotado, porque apenas durmió después de lo sucedido. Ella sabía que él estaba cansado, porque lo notaba en su rostro, así que simplemente lo abrazaría hasta que se durmiera y lo vería dormir.

***

Su ángel durmiendo era más precioso todavía, si era que aquello era posible. Ella se levantó con cuidado y acarició su rostro con suavidad. Se estiró un poco, Zayn había tardado poco en dormirse. Hush estaba junto a él tumbada, también dormía. Al parecer, ambos estaban cansados. El móvil de él empezó a sonar y ella lo cogió rápido, ya que no quería que él se despertara.

—Diga. —respondió alejándose de la cama para no despertarlos.

—¿Hola? ¿Zayn? ¿Con quién hablo? —dijo una voz un tanto confundida, una voz masculina.


No soy Zayn. —dijo ella.
—¿Quién eres? —la interrogó.

—¿Y quién eres tú? —dijo ella, y se alejó el teléfono del oído para mirar el identificador.

—Lo he preguntado yo antes. —dijo el chico.

—Tarde, ya lo sé, Harry. —dijo.

—¿Quién eres y dónde está Zayn? —preguntó desconfiado. Como él no había escuchado muchas veces hablar a Noa Wilson, no reconocía su voz y sabía que Zayn no acostumbraba a ir con nadie desde hace un tiempo, mucho menos con mujeres.

—Soy alguien y Zayn está durmiendo, así que baja la voz y no me grites. —siguió hablando ella en voz baja.

—¿Quién? Oye, Zayn es mi amigo y quiero saber con quién está. —siguió insistiendo.

—Noa. —gruñó finalmente, para ver si por fin se callaba. La línea se quedó en silencio, y se quedó un tanto sorprendida por el repentino silencio.

—¿Noa Wilson? —murmuró, más bajo.

—La misma. —respondió ella secamente.

—¿Qué haces con Zayn? ¿Por qué has vuelto? ¿A caso has visto el daño que le has hecho? ¿Cómo pudiste hacerle esto? ¿A caso no tienes corazón? Él estaba hecho mierda por tu culpa. —le dijo. Ella simplemente cerró los ojos e intentó controlar su respiración. Lo sabía, por supuesto que lo sabía, pero le dolía recordar lo que causó, todo el daño.

—Ya sé lo que hice, pero esta vez no voy a irme, y me voy a encargar de que Zayn vuelva a ser el de antes. —dijo ella.

—Si vuelves a hacerle daño quiero que te alejes de él, para siempre. —dijo, y ella simplemente miró a su pequeño ángel tumbado en la gran cama, durmiendo junto a Hush. —Promete que lo harás.
No voy a hacerle daño. —dijo ella. Desconfiaba de sí misma, no quería hacerle daño, ¿pero y si causaba un daño involuntario? Ella no soportaría estar lejos de él.

¿Entonces por qué no lo prometes? —la desafió, y ella humedeció sus labios, que habían empezado a resecarse.

Está bien, lo prometo. —accedió ella finalmente.

Cuando Zayn despierte quiero que me llame. —dijo.

Te llamará. —afirmó ella, y Harry finalizó la llamada. Harry no le caía bien, sabía que intentaba proteger a Zayn, pero ella también. Suspiró y dejó el móvil encima de uno de aquellos muebles tan caros, regresó a la cama y se sentó de nuevo a su lado, observándolo dormir.

Ella jamás desearía hacerle daño a su ángel, pero temía que para evitar que los demás le hicieran daño, ella tuviera que hacer otras cosas. Ella venía del Infierno y sabía que no estaba completamente fuera de él, Austin estaba en la cárcel, pero de algún modo sabía que él terminaría saliendo de allí, tarde o temprano. Y ella temía que fuera a por su ángel.
Esta vez fue su móvil el que sonó, la canción "Love Runs Out" de OneRepublic inundó el ambiente, pero ella se encargó de que fuera durante un corto rato. Había cambiado la melodía de su móvil muchas veces durante aquellos meses, demasiadas veces.


¿Diga? —respondió en voz baja, mientras volvía a levantarse.

¿Noa? Soy Tania. —dijo una voz femenina.

Tania. —dijo. —¿Has hablado con él?

Sí. —susurró ella, parecía asustada, tal vez conmocionada.

¿Estás bien? —le preguntó.

No. —dijo, la voz de la chica se quebró y aquello hizo que las sospechas de ella se confirmaran. Austin la había amenazado, lo cual le hizo saber que ella no se había ceñido al plan.

No has hecho lo que te he dicho, Tania. —le dijo, y la mujer soltó una especie de jadeo.

Él me dijo que no se haría cargo del bebé. —explicó con la voz quebrada.

¿Sigues siendo una mujer casada, Tania? —le preguntó.

Sí. —dijo un tanto abrumada. —Pero él está preparando los papeles para el divorcio.

Entonces dile que te equivocaste, dile que fue un error. Yo puedo ayudarte si quieres, te prometí hacerlo si me proporcionabas información, ¿recuerdas? Quiero hablar contigo en persona. —le dijo ella, y le dedicó una rápida mirada a la cama. —Quiero que vengas al hotel "Coch", te esperaré abajo, en la recepción.

Sí, está bien. —escuchó cómo sorbió su nariz.

Sé rápida y mándame un mensaje cuando estés aquí. —dijo seriamente, y finalizó la llamada.

Anduvo hasta la cama y se agachó en el suelo, debatiéndose entre si despertarlo y decirle que se iba o irse sin más. Se mordió los labios y se levantó. No quería preocuparlo, intentaría volver antes de que él despertara.

***


Dime exactamente lo que le dijiste. —dijo ella seria, se encontraban lejos ahora, en un lugar un tanto aparcado, un parque vacío, sentadas en un banco.

Le dije que estaba esperando un hijo, y que le quería. —murmuró. —Y él dijo que no se haría cargo.

No, antes de eso. —la cortó. Aquel tema no era relevante, aquel tema, a ella le daba completamente igual.

Me pidió ayuda para escapar, me... Me dijo que buscara a Leslie. —susurró ella un tanto asustada.

¿Leslie? —ella frunció el ceño, intentando recordar a algún "Leslie" amigo de Austin.

Sí. —murmuró ella. —Me dijo que fuera sola y que le dijera que venía de su parte, él... Él pediría algo a cambio de la ayuda. —dijo, soltando un pequeño sollozo. —Él me dijo que me ofreciera a cambio de que lo ayudara a escapar de la cárcel.

Leslie. —susurró ella para sí misma, intentando recordar. Ella jamás había escuchado mencionar a ningún "Leslie." —Joder, no conozco a ningún Leslie. —murmuró ella. Tal vez fuera un nombre en clave. —¿No te dijo nada más?

Ella se mordió los labios. —Me dio... Me dio una dirección, me dijo que fuera a su casa y buscara su nombre.


¿Leslie? —preguntó ella, y la mujer asintió. Noa se pasó los dedos por la barbilla. "Su casa", Austin era una especie de vagabundo que lo único que hacía era eso, vagar. Él iba de casa en casa de sus amantes y se quedaba en hoteles durante unos días, no en su casa. Él no tenía casa. —Pero él no tiene casa. —dijo, y la mujer bajó la mirada.

No me ha dicho nada más. —murmuró.

¿Estás segura? ¿Nada de nada? —le preguntó, y la mujer negó. —Pues tenemos un problema, porque tal vez ese tal Leslie averigüe por su cuenta que alguien necesita ayuda. —murmuró. —Y tenemos que hacer que se ponga de nuestra parte.

Austin me contó que estuvo en un orfanato. —murmuró ella.

Sí, lo sé. —respondió ella. —Yo estuve con él. —le dije.

Tal vez... ¿Él se refiera a eso? —murmuró.

Pero ese orfanato está en ruinas. —respondí yo.

¿Qué perdemos por ir allí? —le dijo ella. Tal vez deberían ir, porque nunca se sabía.

Cojamos un taxi. —le dijo Noa, y ella asintió con la cabeza.

¿Qué haremos cuando lo encontremos? —murmuró ella, y Noa giró la cabeza hacia la mujer mientras andaban de vuelta a un lugar más transitado.

Hablar con él, tal vez ofrecerle dinero. —dijo ella. —Deberías hablar con tu marido y pedirle el dinero. Espera, ¿seguís estando casados? —la mujer asintió.

Yo... Tengo una cuenta bancaria. —murmuró ella.

¿Cuánto tienes ahí? —le pregunté.

Yo... Unos... Cuatro millones, quizás. —dijo, y Noa entronó los ojos. Y se la encontró vagando por la calle como si realmente fuera una pobre vagabunda sin nada. Pero ignoró aquello y decidió no decirle nada.

Bien, pues quiero que saques uno, tal vez así logramos convencerlo de que no salga de la cárcel. —dijo ella.

Pero... Es mucho. —murmuró. —Además, ¿por qué debería? Eras tú la que quería...

Porque cuando descubra que no lo has ayudado irá a por ti. —la interrumpió. —Y no metas las narices en mi vida, yo simplemente quiero encargarme de que ese hijo de puta permanezca donde tiene que estar.
La mujer asintió con la cabeza, en silencio. —¿Qué pasará si él logra escapar? —murmuró, tomando a la chica de ojos verdes por sorpresa.

—Que tendré que acabar con él. —murmuró. Antes de que él acabe con su vida, y no se refería exactamente a seguir respirando, sino a aquella persona que se la daba.

2 comentarios:

  1. Zayn, su vida... ¡ay que linda! ¿Soy la única que se imaginó todo el final como el final abierto a secuela de una película de acción? xD

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