Autora: Sandra M.P.
NO COPYRIGHT.
Estuvo
cuatro días en el hospital, y él a su lado. Pidió para quedarse
junto a ella durante esos días y usó la otra cama del hospital,
porque se negaron a que durmieran en la misma cama a pesar de que
Zayn lo pidiera, lleno de vergüenza, pero lo pidió sin que ella lo
supiera. Le gustaba dormir abrazado a ella, pero los médicos habían
dicho que ella estaba muy débil y no podía dormir con ella, ya que
tenía dos costillas fracturadas y tal vez le haría daño. Ella
odiaba la comida que le daban en el hospital, y él varias veces
había salido a comprar comida para ella a pesar de que los médicos
se lo prohibieran. Ella se lo agradecía. Finalmente, cuando la
dejaron salir, por la mañana, volvieron a casa de Zayn. Ella ya
estaba mejor, pero aún así tenía que ir con cuidado.
—Mañana no iremos al instituto, ¿no? —dijo Zayn, y ella asintió con la cabeza.
—Claro que iremos, Zayn. —respondió ella. —Creo que ya lo hemos retrasado mucho.
—Mañana no iremos al instituto, ¿no? —dijo Zayn, y ella asintió con la cabeza.
—Claro que iremos, Zayn. —respondió ella. —Creo que ya lo hemos retrasado mucho.
Zayn
bufó. —Pero todavía estás débil. —dijo él.
—Estoy bien, Zayn. —respondió ella. —De todos modos no tenemos Educación Física los miércoles, y cuando la tengamos no haré. —respondió, y Zayn suspiró.
Ella se acercó a él y sujetó sus mejillas. —¿Qué pasa? —murmuró, sus ojos estaban tristes.
—No quiero volver. —murmuró él tristemente. Simplemente quería alejarse del mundo, quedarse con ella, encerrados en su casa todos los días. Le daba miedo volver y que los insultos volvieran de nuevo, que sus amigos lo dejaran de lado. Harry estaba con Louis ahora, ¿y si Louis hacía que Harry lo ridiculizara también? Él no quería eso.
—Zayn, estarás bien, yo estaré contigo. —dijo ella, y él asintió débilmente con la cabeza.
—Lo sé, es sólo que... —se calló, porque no sabía lo que quería decir realmente. ¿Tenía miedo? ¿Simplemente no quería volver? Odiaba el instituto, eso era todo. Era una pesadilla, siempre lo había sido para él, porque era un lugar donde todo el mundo lo odiaba. —Odio ese lugar. —murmuró.
Ella plantó un beso sobre sus labios, desde arriba, debido a la altura de ambos, y acarició las mejillas de Zayn. —Lo sé. —murmuró ella. —Pero no permitiré que se metan contigo, ¿está bien? —dijo ella, y él asintió con la cabeza y esbozó una débil sonrisa.
—Pero... Lo que más me aterra es que Harry se meta conmigo. —confesó, y ella frunció levemente el ceño.
—¿Harry no era tu amigo de pelo rizado? —preguntó, y él asintió con la cabeza. —¿Entonces?
—Ahora sale con Louis. —murmuró en voz baja, y ella sonrió de lado.
—Pero seguís siendo amigos, Zayn, no creo que Harry permita siquiera que Louis se meta contigo. —dijo ella, y él se mordió los labios.
—No lo sé, Noa, ¿y si lo hace? —murmuró, y ella torció la cabeza.
—Más bocas que partir entonces. —dijo con un leve toque de diversión, y Zayn rió levemente. —No te preocupes, ¿vale?
Él asintió con la cabeza y la abrazó poco más arriba de la cintura, ella lo rodeó con sus brazos y apoyó la cabeza sobre la de él, cerrando los ojos. Todavía no se acostumbraba a abrazar una anatomía tan delgada, pero así era su pequeño ángel ahora. Debía ganar peso, estar así no era sano. Ella se encargaría de que su pequeño angelito fuera como antes, que el brillo de su mirada volviera a ser igual y que no tuviera miedo de romperlo al abrazarlo. —¿Y tus cosas? —murmuró.
—Tendré que pasar por mi casa a recoger mis cosas. —dijo ella sin dejar de abrazarlo. Se separaron del abrazo y él la miró.
—Te acompaño. —dijo él, y ella asintió con la cabeza.
***
Después de ir en taxi hacia aquel lugar alejado de toda civilización, bajaron diciéndole al taxista que esperara allí. Al cruzar las puertas de cristal, divisaron a una chica de pelo negro en recepción, la cual iba bastante fresca a pesar del clima. Zayn frunció el ceño al verla, sin embargo Noa anduvo hacia el ascensor como si nada, y Zayn la siguió. Ella pulsó el botón y las puertas se abrieron poco después, entraron y Zayn se percató de que aquella mancha ya no estaba ahí. La chica que anteriormente estaba en recepción también entró, y Noa bufó. La desconocida para Zayn le esbozó una sonrisa pícara y Noa apretó los dientes, colocando un brazo alrededor de la cintura de Zayn y atrayéndolo a su cuerpo posesivamente. Nancy Brooks, siempre metiendo las narices donde nadie la llama. Ella siempre deseó todo lo que Noa tuvo, y acababa de echarle el ojo a Zayn Malik, su precioso ángel, su ser más preciado y la cosa más importante en la vida de Noa.
Zayn se sentía incómodo ante la mirada de la desconocida, pero no dijo nada. El brazo que Noa había colocado a su alrededor lo reconfortaba, por lo menos. No le gustaba para nada aquel lugar, mucho menos después de lo que sucedió la primera y única vez que él estuvo allí. Las puertas se abrieron y Noa fue la primera en salir, sin soltar a Zayn.
—Noa. —la voz chillona de la chica hizo que Noa apretara más su agarre alrededor del cuerpo de Zayn y apretara los dientes. Después de ver la sonrisa que le había lanzado a Zayn, no la quería cerca de él, porque no se fiaba un pelo de aquella chica. Pero de algo estaba segura, y era de que si le tocaba aunque fuera un pelo, la mataría.
Noa se dio la vuelta sin soltar a Zayn y le entrecerró los ojos. —¿Qué? —le ladró.
—Necesito más mercancía. —dijo sin más, y Noa dio un asentimiento de cabeza.
—¿El dinero? —dijo fríamente.
—Lo tengo. —afirmó ella.
—Bien, voy a por ella. —dijo ella, dando media vuelta.
—Te acompaño. —dijo ella dando un paso hacia ellos, pero Noa giró rápidamente y la empujó.
—Quédate aquí y no te acerques. —le dijo amenazadoramente, y la chica asintió con la cabeza un tanto asustada. Estaba acostumbrada a que Noa la tratara mal, pero jamás la había amenazado de aquel modo.
Ella anduvo sin soltar a Zayn y éste carraspeó un poco, había quedado levemente conmocionado al ver cómo Noa había empujado a aquella chica tan bruscamente y le había hablado con aquella voz. —¿Por qué la tratas así? —murmuró cortado cuando ella abría la puerta de su apartamento. Empujó la puerta y entró dentro.
—Porque la odio. —gruñó dirigiéndose a su habitación a paso rápido. Zayn cerró la puerta a sus espaldas y anduvo tímidamente hacia el interior de su apartamento, el cual seguía exactamente igual que siempre. Divisó la mochila de Noa en el suelo y se acercó hacia ésta, la cual estaba medio abierta, y se arrodilló en el suelo. En su cartapacio sobresalía un trozo de hoja, y él estiró para ver lo que era, dominado por la curiosidad. Tuvo que parpadear dos veces para comprobar que lo que veía era real. Era él, retratado perfectamente, tenía una sonrisa en su rostro mientras miraba hacia delante, estaba de cara. Estaba en una hoja de papel de dibujo. —¿Qué haces? —se sobresaltó y soltó la hoja de golpe, dándose la vuelta, todavía de rodillas en el suelo.
—Y-yo... Recoger. —murmuró, y ella asintió sin mucho interés, tenía una pequeña bolsa en su mano derecha. —¿Qué es? —preguntó, y la chica miró la bolsa de su mano.
—Nada. —respondió ella. La curiosidad seguía comiéndole por dentro, pero antes de que volviera a preguntar ella ya estaba andando hacia fuera. Él se giró de nuevo y agarró el dibujo que se había caído anteriormente ante el sobresalto, giró la hoja y miró las palabras que había escritas en el borde de la hoja, abajo a la izquierda. "Dulce, amable, sensible, adorable, angelical." Su rostro fue invadido por una sonrisa ante aquellas palabras con las que lo había definido. Se trataba del trabajo de Plástica que mandaron hace tiempo atrás, ella lo retrató a él y todavía lo conservaba. Todavía tenía el suyo, terminado y guardado dentro de su cuaderno de dibujo. —¿Te gusta? —dio un pequeño salto del susto y se giró con las mejillas completamente rojas. Ella sonreía de lado con los brazos cruzados sobre su pecho. Asintió débilmente con la cabeza y agarró el cartapacio que estaba dentro de la mochila, colocando el dibujo con cuidado dentro de la carpeta.
—No pensé que... Que fueras a dibujarme a mí. —murmuró tímidamente mientras guardaba el cartapacio y cerraba la mochila.
—Desde un principio supe a quién iba a dibujar. —dijo ella acercándose a él y ofreciéndole su mano para ayudarlo a levantarse. Él la aceptó y de un leve tirón se puso de pie. —¿Te han gustado los adjetivos, ángel? —preguntó con una sonrisa de lado, y él se sonrojó.
—Sí. —murmuró. —No sabía que para ese entonces pensaras eso.
—Lo pensé desde el primer momento en que te vi. —murmuró ella, haciendo que su corazón se acelerara.
—¿De verdad? —preguntó, sintiendo que en cualquier momento el corazón se le saldría del pecho.
Ella sonrió. —Sí, y lo seguí pensando después de haber huido. —respondió, y pasó por su lado agachándose y agarrando el cartapacio, sacó el dibujo y se lo enseñó. —Mira. —murmuró, señalando unos pequeños números a la izquierda de la hoja. "25/12/2014". —En esa fecha terminé el dibujo. —Zayn parpadeó y la miró. Esa fecha la pasó solo, y todavía recuerda los dos botes de helado que se comió mientras se miraba todas las películas de "Harry Potter". —Pasé todo el día pensando en ti. —sonrió, y Zayn sintió un leve rubor en sus mejillas. Ella dejó el dibujo dentro del cartapacio y lo guardó de nuevo en la mochila, la cerró con la cremallera y se levantó. Zayn la abrazó, sorprendiéndola un poco, y ella le correspondió sin dudarlo.
—Yo también pensaba en ti. —murmuró, y ella acarició su espalda.
—Estoy bien, Zayn. —respondió ella. —De todos modos no tenemos Educación Física los miércoles, y cuando la tengamos no haré. —respondió, y Zayn suspiró.
Ella se acercó a él y sujetó sus mejillas. —¿Qué pasa? —murmuró, sus ojos estaban tristes.
—No quiero volver. —murmuró él tristemente. Simplemente quería alejarse del mundo, quedarse con ella, encerrados en su casa todos los días. Le daba miedo volver y que los insultos volvieran de nuevo, que sus amigos lo dejaran de lado. Harry estaba con Louis ahora, ¿y si Louis hacía que Harry lo ridiculizara también? Él no quería eso.
—Zayn, estarás bien, yo estaré contigo. —dijo ella, y él asintió débilmente con la cabeza.
—Lo sé, es sólo que... —se calló, porque no sabía lo que quería decir realmente. ¿Tenía miedo? ¿Simplemente no quería volver? Odiaba el instituto, eso era todo. Era una pesadilla, siempre lo había sido para él, porque era un lugar donde todo el mundo lo odiaba. —Odio ese lugar. —murmuró.
Ella plantó un beso sobre sus labios, desde arriba, debido a la altura de ambos, y acarició las mejillas de Zayn. —Lo sé. —murmuró ella. —Pero no permitiré que se metan contigo, ¿está bien? —dijo ella, y él asintió con la cabeza y esbozó una débil sonrisa.
—Pero... Lo que más me aterra es que Harry se meta conmigo. —confesó, y ella frunció levemente el ceño.
—¿Harry no era tu amigo de pelo rizado? —preguntó, y él asintió con la cabeza. —¿Entonces?
—Ahora sale con Louis. —murmuró en voz baja, y ella sonrió de lado.
—Pero seguís siendo amigos, Zayn, no creo que Harry permita siquiera que Louis se meta contigo. —dijo ella, y él se mordió los labios.
—No lo sé, Noa, ¿y si lo hace? —murmuró, y ella torció la cabeza.
—Más bocas que partir entonces. —dijo con un leve toque de diversión, y Zayn rió levemente. —No te preocupes, ¿vale?
Él asintió con la cabeza y la abrazó poco más arriba de la cintura, ella lo rodeó con sus brazos y apoyó la cabeza sobre la de él, cerrando los ojos. Todavía no se acostumbraba a abrazar una anatomía tan delgada, pero así era su pequeño ángel ahora. Debía ganar peso, estar así no era sano. Ella se encargaría de que su pequeño angelito fuera como antes, que el brillo de su mirada volviera a ser igual y que no tuviera miedo de romperlo al abrazarlo. —¿Y tus cosas? —murmuró.
—Tendré que pasar por mi casa a recoger mis cosas. —dijo ella sin dejar de abrazarlo. Se separaron del abrazo y él la miró.
—Te acompaño. —dijo él, y ella asintió con la cabeza.
***
Después de ir en taxi hacia aquel lugar alejado de toda civilización, bajaron diciéndole al taxista que esperara allí. Al cruzar las puertas de cristal, divisaron a una chica de pelo negro en recepción, la cual iba bastante fresca a pesar del clima. Zayn frunció el ceño al verla, sin embargo Noa anduvo hacia el ascensor como si nada, y Zayn la siguió. Ella pulsó el botón y las puertas se abrieron poco después, entraron y Zayn se percató de que aquella mancha ya no estaba ahí. La chica que anteriormente estaba en recepción también entró, y Noa bufó. La desconocida para Zayn le esbozó una sonrisa pícara y Noa apretó los dientes, colocando un brazo alrededor de la cintura de Zayn y atrayéndolo a su cuerpo posesivamente. Nancy Brooks, siempre metiendo las narices donde nadie la llama. Ella siempre deseó todo lo que Noa tuvo, y acababa de echarle el ojo a Zayn Malik, su precioso ángel, su ser más preciado y la cosa más importante en la vida de Noa.
Zayn se sentía incómodo ante la mirada de la desconocida, pero no dijo nada. El brazo que Noa había colocado a su alrededor lo reconfortaba, por lo menos. No le gustaba para nada aquel lugar, mucho menos después de lo que sucedió la primera y única vez que él estuvo allí. Las puertas se abrieron y Noa fue la primera en salir, sin soltar a Zayn.
—Noa. —la voz chillona de la chica hizo que Noa apretara más su agarre alrededor del cuerpo de Zayn y apretara los dientes. Después de ver la sonrisa que le había lanzado a Zayn, no la quería cerca de él, porque no se fiaba un pelo de aquella chica. Pero de algo estaba segura, y era de que si le tocaba aunque fuera un pelo, la mataría.
Noa se dio la vuelta sin soltar a Zayn y le entrecerró los ojos. —¿Qué? —le ladró.
—Necesito más mercancía. —dijo sin más, y Noa dio un asentimiento de cabeza.
—¿El dinero? —dijo fríamente.
—Lo tengo. —afirmó ella.
—Bien, voy a por ella. —dijo ella, dando media vuelta.
—Te acompaño. —dijo ella dando un paso hacia ellos, pero Noa giró rápidamente y la empujó.
—Quédate aquí y no te acerques. —le dijo amenazadoramente, y la chica asintió con la cabeza un tanto asustada. Estaba acostumbrada a que Noa la tratara mal, pero jamás la había amenazado de aquel modo.
Ella anduvo sin soltar a Zayn y éste carraspeó un poco, había quedado levemente conmocionado al ver cómo Noa había empujado a aquella chica tan bruscamente y le había hablado con aquella voz. —¿Por qué la tratas así? —murmuró cortado cuando ella abría la puerta de su apartamento. Empujó la puerta y entró dentro.
—Porque la odio. —gruñó dirigiéndose a su habitación a paso rápido. Zayn cerró la puerta a sus espaldas y anduvo tímidamente hacia el interior de su apartamento, el cual seguía exactamente igual que siempre. Divisó la mochila de Noa en el suelo y se acercó hacia ésta, la cual estaba medio abierta, y se arrodilló en el suelo. En su cartapacio sobresalía un trozo de hoja, y él estiró para ver lo que era, dominado por la curiosidad. Tuvo que parpadear dos veces para comprobar que lo que veía era real. Era él, retratado perfectamente, tenía una sonrisa en su rostro mientras miraba hacia delante, estaba de cara. Estaba en una hoja de papel de dibujo. —¿Qué haces? —se sobresaltó y soltó la hoja de golpe, dándose la vuelta, todavía de rodillas en el suelo.
—Y-yo... Recoger. —murmuró, y ella asintió sin mucho interés, tenía una pequeña bolsa en su mano derecha. —¿Qué es? —preguntó, y la chica miró la bolsa de su mano.
—Nada. —respondió ella. La curiosidad seguía comiéndole por dentro, pero antes de que volviera a preguntar ella ya estaba andando hacia fuera. Él se giró de nuevo y agarró el dibujo que se había caído anteriormente ante el sobresalto, giró la hoja y miró las palabras que había escritas en el borde de la hoja, abajo a la izquierda. "Dulce, amable, sensible, adorable, angelical." Su rostro fue invadido por una sonrisa ante aquellas palabras con las que lo había definido. Se trataba del trabajo de Plástica que mandaron hace tiempo atrás, ella lo retrató a él y todavía lo conservaba. Todavía tenía el suyo, terminado y guardado dentro de su cuaderno de dibujo. —¿Te gusta? —dio un pequeño salto del susto y se giró con las mejillas completamente rojas. Ella sonreía de lado con los brazos cruzados sobre su pecho. Asintió débilmente con la cabeza y agarró el cartapacio que estaba dentro de la mochila, colocando el dibujo con cuidado dentro de la carpeta.
—No pensé que... Que fueras a dibujarme a mí. —murmuró tímidamente mientras guardaba el cartapacio y cerraba la mochila.
—Desde un principio supe a quién iba a dibujar. —dijo ella acercándose a él y ofreciéndole su mano para ayudarlo a levantarse. Él la aceptó y de un leve tirón se puso de pie. —¿Te han gustado los adjetivos, ángel? —preguntó con una sonrisa de lado, y él se sonrojó.
—Sí. —murmuró. —No sabía que para ese entonces pensaras eso.
—Lo pensé desde el primer momento en que te vi. —murmuró ella, haciendo que su corazón se acelerara.
—¿De verdad? —preguntó, sintiendo que en cualquier momento el corazón se le saldría del pecho.
Ella sonrió. —Sí, y lo seguí pensando después de haber huido. —respondió, y pasó por su lado agachándose y agarrando el cartapacio, sacó el dibujo y se lo enseñó. —Mira. —murmuró, señalando unos pequeños números a la izquierda de la hoja. "25/12/2014". —En esa fecha terminé el dibujo. —Zayn parpadeó y la miró. Esa fecha la pasó solo, y todavía recuerda los dos botes de helado que se comió mientras se miraba todas las películas de "Harry Potter". —Pasé todo el día pensando en ti. —sonrió, y Zayn sintió un leve rubor en sus mejillas. Ella dejó el dibujo dentro del cartapacio y lo guardó de nuevo en la mochila, la cerró con la cremallera y se levantó. Zayn la abrazó, sorprendiéndola un poco, y ella le correspondió sin dudarlo.
—Yo también pensaba en ti. —murmuró, y ella acarició su espalda.
—Va,
volvamos. —dijo ella, y él se separó y se puso de puntillas,
agarrando las mejillas de la chica y plantando un beso sobre sus
labios. Abrió la boca y tímidamente, su lengua entró por primera
vez, en su boca, encontrando la lengua de ella y acariciándola. Ella
colocó sus manos en las caderas de él y lo acercó más a su
cuerpo, mientras él acariciaba las mejillas de ella. El aire empezó
a escasear y se separaron. —Te quiero. —susurró, plantó un
suave beso en los labios de Zayn y él soltó sus mejillas.
—Y yo. —respondió él esbozando una sonrisa.
—Va, vámonos. —dijo ella soltando las caderas de él y agachándose a por su mochila. —Voy a por ropa para mañana. —dijo, yendo con la mochila colgada al hombro hacia su habitación. Agarró unos vaqueros y una camiseta ancha de color negro con la mano de Mickey Mouse haciendo el tanto. Salió de su habitación y se dirigió a la puerta de entrada.
—Vamos. —le dijo.
***
Al llegar a casa de Zayn, él abrió la puerta y entró, seguido por ella. Esperaba que la casa estuviera vacía como lo estaba siempre, pero se sorprendió cuando escuchó que alguien decía su nombre, una voz conocida.
—Zayn, ¿ya estás en casa? —tragó saliva y miró a Noa con preocupación. La cara de Noa seguía igual pero con un toque de sorpresa, ya que sus cejas estaban levemente alzadas. Ninguno de los dos se esperaba que hubiera alguien en casa.
—Sí. —respondió, y miró a Noa. No sabía cómo reaccionarían sus padres, y no sabía lo que sucedería cuando les dijera que ella se quedaba a dormir, porque ellos nunca habían dejado que ninguna chica se quedara, aunque no se hubiera dado la ocasión. Sólo esperaba que por una vez, confiaran en él y le permitieran dormir junto a ella, aunque fuera en camas distintas. Lo aceptaría. Anduvo hasta el salón y ella fue tras él, su madre sonrió al ver a Zayn y después posó su vista en Noa, dedicándole una mirada despectiva que hizo que Zayn tragara saliva.
—Zayn, cariño, ¿quién es ella? —preguntó mirando a Noa.
—Es Noa, mamá, una amiga. —respondió un tanto cortado. No esperaba tener que lidiar con aquello.
—Oh, hola, Noa. —respondió, en un fallido intento de sonar amable.
—Hola, señora Malik. —dijo ella, logrando sonar amable, no como el intento de la madre de Zayn.
—Zayn, sólo había venido a ver cómo estabas, nos han dicho que hace mucho que no vas a clase. —dijo su madre, regañándolo.
—Hum... Sí, yo... Perdón. —murmuró.
—Nora. —dijo su madre mirando a la chica.
—Noa. —la corrigió ella.
—Noa. —corrigió su madre. —¿Te importaría irte a casa? Tengo que hablar con mi hijo. —dijo. Estaba echándola, y Zayn no quería. Noa no tuvo más remedio que asentir, pero Zayn la agarró del brazo.
—No. —negó, y miró a su madre. —Mamá, había pensado que ella podría quedarse. —respondió, aguantando la respiración.
Su madre entrecerró los ojos mirando la mano de Zayn sobre la muñeca de la chica. —Zayn, sabes lo que opino de que chico y chica duerman juntos. —dijo seriamente, y después miró a Noa. —¿No habréis...? —su mirada enfureció y dio un paso hacia Noa. —¿Te has acostado con mi hijo? —dijo alzando la voz, y Noa alzó ambas cejas.
No podía creer que le hiciera aquella pregunta, a parte de que de haberlo hecho, ¿había algo malo? Zayn tenía dieciocho años, tenía edad para hacer esas cosas. —¿Qué? A ver, señora, yo no he...
—No, no, no, no. Aléjate de mi hijo, eres una mala influencia para él. Mírate. —exclamó. —Zayn es un buen chico y no quiero que consuma drogas y salga con una cualquiera. —dijo. Ella seguía con las cejas alzadas. Nada de lo que aquella mujer le había dicho le afectaba en absoluto, pero Zayn estaba rojo, tanto de vergüenza como de rabia.
—Mamá, ella no consume drogas ni es una mala influencia, no puedes hablarle así. —le gritó, la mujer alzó la mano y Zayn cerró los ojos esperando a que ésta impactara sobre su mejilla, pero no lo hizo. Abrió los ojos y vio que Noa sujetaba la muñeca de su madre firmemente.
—Ya que juzga sin conocer, señora, al menos podría tener más respeto. No le pido que me tenga en un pedestal, pero no tiene ningún derecho a ponerle la mano encima a Zayn. —dijo, y la mujer se zafó bruscamente del agarre de Noa.
—Es mi hijo y lo educo como quiero. —respondió secamente. Zayn tragó saliva y miró a Noa, sus ojos picaban.
—Tiene dieciocho años, tiene una edad para tomar sus propias decisiones. —respondió Noa fríamente, y la mujer rió.
—Sigue viviendo en esta casa, y mientras viva aquí, seguirá bajo mis normas. —dijo, y Zayn cerró los ojos con fuerza.
—Me voy de casa. —dijo, su voz sonó fuerte y firme, segura, como él quería sonar, y su madre lo miró.
—¿Qué has dicho?
—Y yo. —respondió él esbozando una sonrisa.
—Va, vámonos. —dijo ella soltando las caderas de él y agachándose a por su mochila. —Voy a por ropa para mañana. —dijo, yendo con la mochila colgada al hombro hacia su habitación. Agarró unos vaqueros y una camiseta ancha de color negro con la mano de Mickey Mouse haciendo el tanto. Salió de su habitación y se dirigió a la puerta de entrada.
—Vamos. —le dijo.
***
Al llegar a casa de Zayn, él abrió la puerta y entró, seguido por ella. Esperaba que la casa estuviera vacía como lo estaba siempre, pero se sorprendió cuando escuchó que alguien decía su nombre, una voz conocida.
—Zayn, ¿ya estás en casa? —tragó saliva y miró a Noa con preocupación. La cara de Noa seguía igual pero con un toque de sorpresa, ya que sus cejas estaban levemente alzadas. Ninguno de los dos se esperaba que hubiera alguien en casa.
—Sí. —respondió, y miró a Noa. No sabía cómo reaccionarían sus padres, y no sabía lo que sucedería cuando les dijera que ella se quedaba a dormir, porque ellos nunca habían dejado que ninguna chica se quedara, aunque no se hubiera dado la ocasión. Sólo esperaba que por una vez, confiaran en él y le permitieran dormir junto a ella, aunque fuera en camas distintas. Lo aceptaría. Anduvo hasta el salón y ella fue tras él, su madre sonrió al ver a Zayn y después posó su vista en Noa, dedicándole una mirada despectiva que hizo que Zayn tragara saliva.
—Zayn, cariño, ¿quién es ella? —preguntó mirando a Noa.
—Es Noa, mamá, una amiga. —respondió un tanto cortado. No esperaba tener que lidiar con aquello.
—Oh, hola, Noa. —respondió, en un fallido intento de sonar amable.
—Hola, señora Malik. —dijo ella, logrando sonar amable, no como el intento de la madre de Zayn.
—Zayn, sólo había venido a ver cómo estabas, nos han dicho que hace mucho que no vas a clase. —dijo su madre, regañándolo.
—Hum... Sí, yo... Perdón. —murmuró.
—Nora. —dijo su madre mirando a la chica.
—Noa. —la corrigió ella.
—Noa. —corrigió su madre. —¿Te importaría irte a casa? Tengo que hablar con mi hijo. —dijo. Estaba echándola, y Zayn no quería. Noa no tuvo más remedio que asentir, pero Zayn la agarró del brazo.
—No. —negó, y miró a su madre. —Mamá, había pensado que ella podría quedarse. —respondió, aguantando la respiración.
Su madre entrecerró los ojos mirando la mano de Zayn sobre la muñeca de la chica. —Zayn, sabes lo que opino de que chico y chica duerman juntos. —dijo seriamente, y después miró a Noa. —¿No habréis...? —su mirada enfureció y dio un paso hacia Noa. —¿Te has acostado con mi hijo? —dijo alzando la voz, y Noa alzó ambas cejas.
No podía creer que le hiciera aquella pregunta, a parte de que de haberlo hecho, ¿había algo malo? Zayn tenía dieciocho años, tenía edad para hacer esas cosas. —¿Qué? A ver, señora, yo no he...
—No, no, no, no. Aléjate de mi hijo, eres una mala influencia para él. Mírate. —exclamó. —Zayn es un buen chico y no quiero que consuma drogas y salga con una cualquiera. —dijo. Ella seguía con las cejas alzadas. Nada de lo que aquella mujer le había dicho le afectaba en absoluto, pero Zayn estaba rojo, tanto de vergüenza como de rabia.
—Mamá, ella no consume drogas ni es una mala influencia, no puedes hablarle así. —le gritó, la mujer alzó la mano y Zayn cerró los ojos esperando a que ésta impactara sobre su mejilla, pero no lo hizo. Abrió los ojos y vio que Noa sujetaba la muñeca de su madre firmemente.
—Ya que juzga sin conocer, señora, al menos podría tener más respeto. No le pido que me tenga en un pedestal, pero no tiene ningún derecho a ponerle la mano encima a Zayn. —dijo, y la mujer se zafó bruscamente del agarre de Noa.
—Es mi hijo y lo educo como quiero. —respondió secamente. Zayn tragó saliva y miró a Noa, sus ojos picaban.
—Tiene dieciocho años, tiene una edad para tomar sus propias decisiones. —respondió Noa fríamente, y la mujer rió.
—Sigue viviendo en esta casa, y mientras viva aquí, seguirá bajo mis normas. —dijo, y Zayn cerró los ojos con fuerza.
—Me voy de casa. —dijo, su voz sonó fuerte y firme, segura, como él quería sonar, y su madre lo miró.
—¿Qué has dicho?
[Bueno, baes, lamento no haber subido ayer pero no estuve en casa, así que por eso subo hoy, sorry. PD: Capitulo 50...]


Por dios me meo jajjaja tienes que seguirla me muero por que ya llegue sábado :D
ResponderEliminarParezco una foquita aplaudiendo a Zayn cuando dijo que se iba (?) xD Y la madre, juzgando sin conocer y además pegando a nuestro Zayn... ¡encima que casi no está en casa nunca!
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