Autora: Sandra M.P.
NO COPYRIGHT. | SMUT | Violencia | Abusos | Violaciones
—De nada. —respondí con una sonrisa. Él me sonrió de vuelta. —¿Cómo estás? —le pregunté, preocupado.
Su sonrisa se esfumó y bajó la mirada. Se encogió de hombros. —¿Cómo debería sentirme? —me preguntó. Su voz disminuyó. Debía ser horrible para él el estar aquí, que todos lo maltrataran, le tocaran, le pegaran, lo violaran... Y no se lo merecía, eso era lo que me jodía. Si me dijeran que era un puto que iba follándose a cualquiera, pues mira, ¿pero él?, ¿así como era? No. Él no se merecía esto, ni mucho menos.
Alcé su mentón y limpié sus lágrimas. —Si pudiera... Te sacaría de aquí. —le dije.
Suspiró. —Lo sé. —dijo en voz baja.
Me sentía mal por no poder hacer nada, pero tenía algo en mente, hablar con Leah. Igual, si hablaba con Justin... Pero Harry... Joder, Harry lo cagaba todo. Era él el que mandaba aquí. Y Ed... Ed también había estado aprovechándose de Zayn. A espaldas de Harry, y de mí desde la última vez. Zayn me lo contaba todo. Me daba una rabia... También me encargaría de que ese tal Liam lo mandara a la mierda, por gilipollas.
Entrecerró los ojos mientras venía hacia nosotros lentamente. —¿Qué haces aquí? No me dirás que quieres hacer un trío, ¿verdad, Tomlinson? —dijo burlonamente.
Ahora era yo el que le entrecerraba los ojos. Me daba rabia que se lo tomara todo a risa. Me daba rabia que fuera así, que violara a Zayn, que le hiciera daño... Y siguiera impasible, era un maldito insensible, y eso me jodía mucho, porque Zayn era ahora mi amigo, y sufría por su puta culpa. Y sí, quería a Harry, pero ahora mi amor por él prendía de un fino hilo, aunque a él no le importara y ni siquiera supiera nada acerca de mis sentimientos hacia él, ni de mis preferencias, pues no parecía gay.
Miré a Zayn. Tenía la cabeza baja, con un aire sumiso. Parpadeé. —Zayn. —dije en voz baja.
—Vete. —me susurró. Parpadeé. ¿Qué? No. ¿Por qué me decía eso? —Louis, no quiero que te metas en un lío por mi culpa. Será mejor que te vayas. —me susurró sin alzar la mirada. Miré a Harry, quien se estaba desabrochando el cinturón con una sonrisa. ¡Y encima yo seguía ahí! ¡Iba a violarlo conmigo delante! No me hizo falta nada más para decidirme.
—¡Pero y tú de qué coño vas? —le grité a Harry. Me miró con una ceja alzada, y miré a Zayn de reojo, quien me miraba asustado y preocupado. Yo mismo me había sorprendido ante mi tono de voz, el cual había sonado sorprendentemente amenazador.
—¿Qué has dicho? —dijo Harry acercándose a mí amenazadoramente. Me daba igual. Sabía que era el líder, sabía que todos le temían, pero había cruzado la raya, y estaba harto. Harto de que todos trataran a Zayn de ese modo, porque me lo había contado todo, había confiado en mí como nadie lo había hecho, y eso me bastó, eso fue lo único que necesité para lanzarme y enfrentarme al enemigo. Porque Harry era eso, un enemigo cruel y sin corazón, tal vez no para mí, porque era su aliado, pero sí para el mundo, y no dejaría de serlo hasta que pagara por sus pecados.
—Lo que has oído. —dije, sin perder la compostura. Estaba dispuesto a todo, que hiciera lo que quisiera. Que me pagara, que me violara, que me matara, que me cortara la polla... Lo que se le antojara, pero no dejaría que volviera a hacerle daño a Zayn.
Él sonrió amargamente y miró a Zayn con repugnancia. Éste tragó saliva, y Harry se dispuso a ir hacia él, pero yo me puse delante impidiéndole el paso y Harry me miró sorprendido, y miró a Zayn por encima de mi hombro. Me agarró del cuello y me estampó contra la pared.
—¡Louis! —gritó Zayn, aterrado.
—¡Tú quieta, puta, o le reviento! —le gritó, y Zayn se quedó en el sitio, mirándome con preocupación, pero a mí me daba igual vivir o morir, de hecho, me estaba quedando sin aire y estaba en el Limbo, feliz. Me aflojó el agarre y salí de mi estado entre la vida y la muerte, tosiendo. —¿Te has enamorado, Tomlinson? Dime, ¿has estado follándotelo durante mi ausencia? —dijo, muy cerca de mí.
—Yo no soy tan hijo de puta como tú y tus amiguitos, que van follándoselo cada noche, ¿sabes? —lo dije de tal manera, que me sorprendí. Sin tartamudear, con una valentía que desconocía. Eso le cabreó.
—¿Y esa valentía, Tommo? No querrás que te viole, ¿verdad? No querrás que este hijo de puta te viole, ¿verdad? —me dijo, sonriendo.
Sonreí, quitándole importancia a su amenaza. —¿Sabes? Me da igual lo que hagas conmigo. Estoy harto de ti. Harto de que seas un puto insensible. Morirás solo, sin nadie que te ame. —eso al parecer lo dejó aturdido, porque parpadeó, como si le hubieran dado un golpe bajo, y me soltó.
—No quiero ser amado. —dijo, pero sabía que no lo decía totalmente en serio, porque él decía eso, pero su conciencia estaba en desacuerdo.
—Mientes. —lo desafié.
Sonrió. —Yo no soy como tú, que necesita que lo amen para quererse a sí mismo. Conmigo mismo soy suficiente. —me dijo, devolviéndome la jugada. Juego set y partido. O no.
—Nunca serás tan feliz como yo, Harry, yo podré encontrar a alguien que me ame de verdad, pero tú jamás encontrarás a alguien que te ame como yo.
Leah:
Él suspiró. —Leah, hay una posibilidad entre un millón de equivocarte en el mismo número que la última vez. —bajé la mirada. Tenía razón. Pero es que necesitaba hablar con él, saber si estaba bien, saber por qué no había venido a verme estos días... Yo... Simplemente quería saber por qué no había cumplido su promesa. Había vuelto al “PlayBoy Star” repetidas veces, preguntando por "el número doce", pero nada. Él no estaba ahí, él no había vuelto a trabajar, él había desaparecido.
—Pero... Yo necesito encontrarlo, Niall. —le dije. Él me abrazó y yo me dejé, cerrando los ojos. Niall era como un hermano mayor para mí, me entendía como nadie, y daba los mejores abrazos del mundo.
—Lo encontraremos, Leah... Lo encontraremos. —me susurró plantando un beso en mi pelo.
Necesitaba encontrarlo. Necesitaba verlo, necesitaba abrazarlo, necesitaba besarlo, tocarlo, consolarlo, decirle que todo estaría bien...
Leah deja de narrar.
Y todo eso estaba muy cerca de ella... Pero a la vez tan lejos. Era un círculo desconocido para los buenos, y totalmente conocido para los malos, y el pequeño ángel blanco y negro entre ambos bandos, dividido entre el amor y el bien. Pero los malos llevaban ventaja.
—Gracias.
—me agradeció. Yo sonreí y dejé el vaso a un lado. Había hecho
muy buenas migas con Zayn. Era una gran persona, y cada día estaba
más seguro de que quería ayudarlo, y si fuera gay le habría
propuesto salir con él, pero no era el caso. Lástima.
—De nada. —respondí con una sonrisa. Él me sonrió de vuelta. —¿Cómo estás? —le pregunté, preocupado.
Su sonrisa se esfumó y bajó la mirada. Se encogió de hombros. —¿Cómo debería sentirme? —me preguntó. Su voz disminuyó. Debía ser horrible para él el estar aquí, que todos lo maltrataran, le tocaran, le pegaran, lo violaran... Y no se lo merecía, eso era lo que me jodía. Si me dijeran que era un puto que iba follándose a cualquiera, pues mira, ¿pero él?, ¿así como era? No. Él no se merecía esto, ni mucho menos.
Alcé su mentón y limpié sus lágrimas. —Si pudiera... Te sacaría de aquí. —le dije.
Suspiró. —Lo sé. —dijo en voz baja.
Me sentía mal por no poder hacer nada, pero tenía algo en mente, hablar con Leah. Igual, si hablaba con Justin... Pero Harry... Joder, Harry lo cagaba todo. Era él el que mandaba aquí. Y Ed... Ed también había estado aprovechándose de Zayn. A espaldas de Harry, y de mí desde la última vez. Zayn me lo contaba todo. Me daba una rabia... También me encargaría de que ese tal Liam lo mandara a la mierda, por gilipollas.
Harry
entró por la puerta y nos miró con los ojos muy abiertos. Mierda,
se suponía que no vendría hasta media noche. Harry no sabía nada
acerca de mi amistad con Zayn, de hecho, no nos permitían tener
ningún lazo afectivo con nadie, era por eso que sabía que Ed era un
maldito golfo que sólo jugaba con Liam. Y me daba igual, porque no
conocía a ese tal Liam, pero ahora lo jodería, y haría que Liam lo
dejara, por lo que le había hecho a Zayn.
Entrecerró los ojos mientras venía hacia nosotros lentamente. —¿Qué haces aquí? No me dirás que quieres hacer un trío, ¿verdad, Tomlinson? —dijo burlonamente.
Ahora era yo el que le entrecerraba los ojos. Me daba rabia que se lo tomara todo a risa. Me daba rabia que fuera así, que violara a Zayn, que le hiciera daño... Y siguiera impasible, era un maldito insensible, y eso me jodía mucho, porque Zayn era ahora mi amigo, y sufría por su puta culpa. Y sí, quería a Harry, pero ahora mi amor por él prendía de un fino hilo, aunque a él no le importara y ni siquiera supiera nada acerca de mis sentimientos hacia él, ni de mis preferencias, pues no parecía gay.
Miré a Zayn. Tenía la cabeza baja, con un aire sumiso. Parpadeé. —Zayn. —dije en voz baja.
—Vete. —me susurró. Parpadeé. ¿Qué? No. ¿Por qué me decía eso? —Louis, no quiero que te metas en un lío por mi culpa. Será mejor que te vayas. —me susurró sin alzar la mirada. Miré a Harry, quien se estaba desabrochando el cinturón con una sonrisa. ¡Y encima yo seguía ahí! ¡Iba a violarlo conmigo delante! No me hizo falta nada más para decidirme.
—¡Pero y tú de qué coño vas? —le grité a Harry. Me miró con una ceja alzada, y miré a Zayn de reojo, quien me miraba asustado y preocupado. Yo mismo me había sorprendido ante mi tono de voz, el cual había sonado sorprendentemente amenazador.
—¿Qué has dicho? —dijo Harry acercándose a mí amenazadoramente. Me daba igual. Sabía que era el líder, sabía que todos le temían, pero había cruzado la raya, y estaba harto. Harto de que todos trataran a Zayn de ese modo, porque me lo había contado todo, había confiado en mí como nadie lo había hecho, y eso me bastó, eso fue lo único que necesité para lanzarme y enfrentarme al enemigo. Porque Harry era eso, un enemigo cruel y sin corazón, tal vez no para mí, porque era su aliado, pero sí para el mundo, y no dejaría de serlo hasta que pagara por sus pecados.
—Lo que has oído. —dije, sin perder la compostura. Estaba dispuesto a todo, que hiciera lo que quisiera. Que me pagara, que me violara, que me matara, que me cortara la polla... Lo que se le antojara, pero no dejaría que volviera a hacerle daño a Zayn.
Él sonrió amargamente y miró a Zayn con repugnancia. Éste tragó saliva, y Harry se dispuso a ir hacia él, pero yo me puse delante impidiéndole el paso y Harry me miró sorprendido, y miró a Zayn por encima de mi hombro. Me agarró del cuello y me estampó contra la pared.
—¡Louis! —gritó Zayn, aterrado.
—¡Tú quieta, puta, o le reviento! —le gritó, y Zayn se quedó en el sitio, mirándome con preocupación, pero a mí me daba igual vivir o morir, de hecho, me estaba quedando sin aire y estaba en el Limbo, feliz. Me aflojó el agarre y salí de mi estado entre la vida y la muerte, tosiendo. —¿Te has enamorado, Tomlinson? Dime, ¿has estado follándotelo durante mi ausencia? —dijo, muy cerca de mí.
—Yo no soy tan hijo de puta como tú y tus amiguitos, que van follándoselo cada noche, ¿sabes? —lo dije de tal manera, que me sorprendí. Sin tartamudear, con una valentía que desconocía. Eso le cabreó.
—¿Y esa valentía, Tommo? No querrás que te viole, ¿verdad? No querrás que este hijo de puta te viole, ¿verdad? —me dijo, sonriendo.
Sonreí, quitándole importancia a su amenaza. —¿Sabes? Me da igual lo que hagas conmigo. Estoy harto de ti. Harto de que seas un puto insensible. Morirás solo, sin nadie que te ame. —eso al parecer lo dejó aturdido, porque parpadeó, como si le hubieran dado un golpe bajo, y me soltó.
—No quiero ser amado. —dijo, pero sabía que no lo decía totalmente en serio, porque él decía eso, pero su conciencia estaba en desacuerdo.
—Mientes. —lo desafié.
Sonrió. —Yo no soy como tú, que necesita que lo amen para quererse a sí mismo. Conmigo mismo soy suficiente. —me dijo, devolviéndome la jugada. Juego set y partido. O no.
—Nunca serás tan feliz como yo, Harry, yo podré encontrar a alguien que me ame de verdad, pero tú jamás encontrarás a alguien que te ame como yo.
Leah:
—¿Has
probado con este? —le pregunté, señalando el dieciséis.
Él suspiró. —Leah, hay una posibilidad entre un millón de equivocarte en el mismo número que la última vez. —bajé la mirada. Tenía razón. Pero es que necesitaba hablar con él, saber si estaba bien, saber por qué no había venido a verme estos días... Yo... Simplemente quería saber por qué no había cumplido su promesa. Había vuelto al “PlayBoy Star” repetidas veces, preguntando por "el número doce", pero nada. Él no estaba ahí, él no había vuelto a trabajar, él había desaparecido.
—Pero... Yo necesito encontrarlo, Niall. —le dije. Él me abrazó y yo me dejé, cerrando los ojos. Niall era como un hermano mayor para mí, me entendía como nadie, y daba los mejores abrazos del mundo.
—Lo encontraremos, Leah... Lo encontraremos. —me susurró plantando un beso en mi pelo.
Necesitaba encontrarlo. Necesitaba verlo, necesitaba abrazarlo, necesitaba besarlo, tocarlo, consolarlo, decirle que todo estaría bien...
Leah deja de narrar.
Y todo eso estaba muy cerca de ella... Pero a la vez tan lejos. Era un círculo desconocido para los buenos, y totalmente conocido para los malos, y el pequeño ángel blanco y negro entre ambos bandos, dividido entre el amor y el bien. Pero los malos llevaban ventaja.


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