Autora: Sandra M.P.
NO COPYRIGHT. | SMUT | Violencia | Abusos | Violaciones
—Harry. —lo llamé, con una voz demasiado baja, pero me escuchó, porque me miró de reojo, esperando a que hablara. —¿Quién era? —le pregunté.
Se encogió de hombros. —Mi nuevo perro. —dijo sin más.
Empecé a mover mis dedos, nervioso. —¿Nuevo... Perro? —dije, sin comprender. No lo entendía. ¿A qué se refería con eso? ¿Alguien con quien jugar? ¿Alguien a quien meterle la polla? Joder, Harry, ¿por qué no te das cuenta de lo que siento por ti? ¿Por qué no te das cuenta de que te amo? ¿Por qué no te das cuenta de que soy yo el que quiere sentirte dentro de mí?
—Y él... ¿Él quiere esto? —le pregunté, tímido e incómodo, aparte de enfadado, aunque no se notara.
Él rió y me miró. —Está aquí contra su voluntad, Louis, claro que no quiere esto. —me dijo, como si fuera obvio. Y lo era. "Ayúdame", susurró, a mí, me pidió ayuda a mí. Obvio que no estaba aquí por voluntad propia. Espera... Harry... Harry lo estaba... ¿Violando? Frené mi paso de golpe y lo miré, él también se detuvo y me miró. —¿Qué? —dijo indiferente.
—Lo... Lo... Lo has violado. —no lo pregunté, lo dije, aterrado. Harry nunca había matado a nadie, ni siquiera pegado. Y que yo supiera, o más bien pensara, no era un violador.
Él sonrió. —Se ha acostado con Leah. —dijo, como si eso explicara lo que había hecho.
Negué con la cabeza, espantado, sin querer creer lo que mis oídos escuchaban. —¿Cómo has podido hacer esto? —dije, espantado. Él frunció el ceño, mirándome con cierta confusión.
No me agradaba la idea de que alguien que no fuera yo se la mamara a Harry. Él y yo nunca habíamos tenido nada, absolutamente nada. Pero, joder, ¡yo le quería! Y si fuera una puta pagada, vale. Pero, ¿que lo violara? ¡No, joder! —Ni que fuera para tanto. —me dijo. Di media vuelta y empecé a andar. —¡Eh! ¡Pero adónde vas? —me dijo, yo lo ignoré y seguí andando. No quería estar ni un segundo más con él.
Anduve por ese lugar al que llamábamos "guarida" y me metí en la habitación donde estaba Harry anteriormente con ese chico.
—No se lo digas a Harry. —fue lo primero que dijo.
El chico seguía llorando. —Largo. —le dije a Ed. Y fui cortante por una vez en mi vida, ya que para mí resultaba imposible resultar cortante con alguien, siempre era amable, demasiado buena persona. Ed obedeció y se subió los pantalones. Salió de ahí pasando por mi lado y yo me acerqué al chico, que estaba sollozando, completamente inmovilizado. Me acerqué a él y lo desaté. Se abrazó a sí mismo y rompió a llorar. Yo no sabía qué hacer, y opté por acercarme a él y abrir los brazos, dudando entre si abrazarlo o no, y finalmente lo hice. Él se dejó abrazar y lloró más fuerte. Lo abracé fuerte. Me daba pena verlo así.
—Ayúdame, por favor. —suplicó. Lo miré. ¿Cómo? Si pudiera lo haría. —Sácame de aquí... Por favor. —sollozó.
Parpadeé. —No... No puedo hacer eso. —dije cabizbajo. Si lo hacía me metería en un lío, y de los gordos.
—Por favor. —suplicó, y sollozó de nuevo.
—Si lo hago tendré problemas. —dije.
—¿Leah? —dije. Él asintió con la cabeza al mismo tiempo que sollozaba, y después sorbió su nariz. —¿Qué pasa con ella?
—¿La conoces? —me preguntó.
Torcí la boca. No mucho, la verdad, sólo la había visto de lejos. Y lo más curioso era que Justin pertenecía a los "Hunters", y era su novio... O bueno, ex novio. Y Ed era el rollo/novio de su amigo Liam. Y entonces aquí teníamos una especie de círculo. Se conocían todos sin conocerse verdaderamente.
—¿Cuándo van a dejarme ir? —me preguntó. Tragué saliva y bajé la mirada. Era muy difícil que saliera con vida de aquí. Él no dijo nada, yo alcé la mirada. Ojos vacíos, tristes, decaídos, rendidos, deprimidos, resignados y sin esperanza. Bajó la mirada. —Dile a Leah... Que la amo. —dijo con la voz quebrada.
Parpadeé. Su último deseo. Eso me llegó al corazón. Estaba seguro de que si Harry estuviera a punto de morir ni siquiera pensaría en mí. Él la amaba... No era un polvo, ¡claro que no era un polvo! ¡Habían hecho el amor! Harry era idiota, y Justin. ¿Cómo mandaban a... A... A violar, o torturar, o lo que sea que pretendían hacer con él, a un chico como él? No era su culpa haberse enamorado. Él no merecía estar aquí. Y ahora tenía algo claro, yo lo ayudaría a salir de aquí.
Leah:
—¿Y bien? —pregunté, esperando a que Niall hablara. Estaba sentado en el sofá, con una expresión seria mientras miraba el tapete de la mesa.
—Como ya sabes... Liam está con Ed. —dijo su nombre entre dientes. Torcí la cabeza y asentí. No me agradaba Ed para Liam, de hecho, me encantaría que Liam y Niall estuvieran juntos. —Yo... Simplemente quería... —se rascó la nuca. —Quería algo de diversión... Estaba deprimido, Leah, no sabía qué hacer. —suspiró. —No sé en qué estaba pensando. —yo estaba seria, totalmente. Sabiendo lo mucho que Zayn sufría en ese lugar, lo único que quería era que cerraran ese maldito antro. —¿Y tú?
Ahora tocaba mi explicación, mi versión y mi defensa. Suspiré. Bien, había llegado la hora de la verdad. —¿Te acuerdas del chico que estaba en casa de Liam? —tragué saliva, él frunció el ceño. —Por el que yo estaba tan preocupada. —aclaré.
Frunció más el ceño. —¿Qué tiene él que ver en esto?
Suspiré. —Trabaja ahí. —iba a hablar, pero lo callé siguiendo. —Quería ayudarlo. Quería ayudarlo a salir de ahí. A tener un trabajo honrado, a ser mejor... —negué con la cabeza. —Lo ha pasado muy mal... Ayer volví a buscarlo a ese lugar, pero no estaba... Y yo... No sé si está bien. —mis ojos empezaron a humedecerse y él me miró impasible, supuse que por el shock.
—¿Por eso estabas tan preocupada?, ¿por querer ayudarlo? —me preguntó Niall extrañado.
—Niall... Yo lo amo. —dije.
Parpadeó, pero no pareció sorprendido ante la noticia. —Sospechaba algo, sí. Nunca te había visto tan preocupada por alguien.
Asentí con la cabeza. —Y... ¿Liam? —dije.
Él suspiró y bajó la mirada. —Está más que claro que a él le gusta Ed, Leah.
Negué con la cabeza. Liam... Recapacita, por Dios. Estaba claro que Niall valía mucho más que el calentorro de Ed, que parecía que lo único que quería era el culo de Liam. —No dejes de luchar por Liam. Niall, si lo quieres inténtalo. —dije.
Él sonrió y alzó la mirada. —Gracias, Leah, pero creo que no tengo nada que hacer. —dijo abatido. Yo sonreí y negué con la cabeza.
—¿Qué es eso, Horan? ¿Vas a dejarte abatir por un calentorro? —alcé una ceja y él rió, sin ánimos.
—Leah... Amo a Liam... Con toda mi alma. —dijo. Eso me llegó hondo. —Pero si él ama a Ed... Yo no voy a ser quien obstaculice su relación. Si él es feliz... Tendré que vivir con ello y soportar que sea feliz con otro que no sea yo.
Leah deja de narrar.
Había mucha diferencia entre lo que pensaba Niall y lo que pensaba Justin, estaba claro que ambos pensaban lo contrario, pues Justin era avaricioso y codicioso, y lucharía como un perro por defender su "territorio", en cambio, a Niall sólo le importaba el bienestar de Liam. Y entre esas dos cosas, había una palabra que las definía a ambas, amor, y obsesión, y ambas cosas eran muy distintas.
Andaba
a su lado, mirándolo de reojo. Estaba serio, mucho. Y era costumbre,
pero lo que había visto antes... No.
—Harry. —lo llamé, con una voz demasiado baja, pero me escuchó, porque me miró de reojo, esperando a que hablara. —¿Quién era? —le pregunté.
Se encogió de hombros. —Mi nuevo perro. —dijo sin más.
Empecé a mover mis dedos, nervioso. —¿Nuevo... Perro? —dije, sin comprender. No lo entendía. ¿A qué se refería con eso? ¿Alguien con quien jugar? ¿Alguien a quien meterle la polla? Joder, Harry, ¿por qué no te das cuenta de lo que siento por ti? ¿Por qué no te das cuenta de que te amo? ¿Por qué no te das cuenta de que soy yo el que quiere sentirte dentro de mí?
—Y él... ¿Él quiere esto? —le pregunté, tímido e incómodo, aparte de enfadado, aunque no se notara.
Él rió y me miró. —Está aquí contra su voluntad, Louis, claro que no quiere esto. —me dijo, como si fuera obvio. Y lo era. "Ayúdame", susurró, a mí, me pidió ayuda a mí. Obvio que no estaba aquí por voluntad propia. Espera... Harry... Harry lo estaba... ¿Violando? Frené mi paso de golpe y lo miré, él también se detuvo y me miró. —¿Qué? —dijo indiferente.
—Lo... Lo... Lo has violado. —no lo pregunté, lo dije, aterrado. Harry nunca había matado a nadie, ni siquiera pegado. Y que yo supiera, o más bien pensara, no era un violador.
Él sonrió. —Se ha acostado con Leah. —dijo, como si eso explicara lo que había hecho.
Negué con la cabeza, espantado, sin querer creer lo que mis oídos escuchaban. —¿Cómo has podido hacer esto? —dije, espantado. Él frunció el ceño, mirándome con cierta confusión.
No me agradaba la idea de que alguien que no fuera yo se la mamara a Harry. Él y yo nunca habíamos tenido nada, absolutamente nada. Pero, joder, ¡yo le quería! Y si fuera una puta pagada, vale. Pero, ¿que lo violara? ¡No, joder! —Ni que fuera para tanto. —me dijo. Di media vuelta y empecé a andar. —¡Eh! ¡Pero adónde vas? —me dijo, yo lo ignoré y seguí andando. No quería estar ni un segundo más con él.
Anduve por ese lugar al que llamábamos "guarida" y me metí en la habitación donde estaba Harry anteriormente con ese chico.
Abrí
la puerta y me quedé de piedra. ¿Ed?
El
chico lloraba, mientras era brutalmente penetrado por Ed. —¡Ed!
—grité, y él paró. Salió de él de golpe y me miró.
—No se lo digas a Harry. —fue lo primero que dijo.
El chico seguía llorando. —Largo. —le dije a Ed. Y fui cortante por una vez en mi vida, ya que para mí resultaba imposible resultar cortante con alguien, siempre era amable, demasiado buena persona. Ed obedeció y se subió los pantalones. Salió de ahí pasando por mi lado y yo me acerqué al chico, que estaba sollozando, completamente inmovilizado. Me acerqué a él y lo desaté. Se abrazó a sí mismo y rompió a llorar. Yo no sabía qué hacer, y opté por acercarme a él y abrir los brazos, dudando entre si abrazarlo o no, y finalmente lo hice. Él se dejó abrazar y lloró más fuerte. Lo abracé fuerte. Me daba pena verlo así.
—Ayúdame, por favor. —suplicó. Lo miré. ¿Cómo? Si pudiera lo haría. —Sácame de aquí... Por favor. —sollozó.
Parpadeé. —No... No puedo hacer eso. —dije cabizbajo. Si lo hacía me metería en un lío, y de los gordos.
—Por favor. —suplicó, y sollozó de nuevo.
Viéndolo
así, mi punto de vista cambió. Antes, cuando vine, lo primero que
pensé al verlo fue: "Un puto que le mama la polla al chico que
me gusta." Pero ahora, ahora Harry era el malo.
—Si lo hago tendré problemas. —dije.
Él
sorbió la nariz. —Leah. —rompió a llorar y parpadeé. ¿Leah?
La novia de Justin. Según me había contado Harry, él se había
acostado con Leah. Pero al parecer, no era un simple polvo. Había
más, era algo más que eso.
—¿Leah? —dije. Él asintió con la cabeza al mismo tiempo que sollozaba, y después sorbió su nariz. —¿Qué pasa con ella?
—¿La conoces? —me preguntó.
Torcí la boca. No mucho, la verdad, sólo la había visto de lejos. Y lo más curioso era que Justin pertenecía a los "Hunters", y era su novio... O bueno, ex novio. Y Ed era el rollo/novio de su amigo Liam. Y entonces aquí teníamos una especie de círculo. Se conocían todos sin conocerse verdaderamente.
—¿Cuándo van a dejarme ir? —me preguntó. Tragué saliva y bajé la mirada. Era muy difícil que saliera con vida de aquí. Él no dijo nada, yo alcé la mirada. Ojos vacíos, tristes, decaídos, rendidos, deprimidos, resignados y sin esperanza. Bajó la mirada. —Dile a Leah... Que la amo. —dijo con la voz quebrada.
Parpadeé. Su último deseo. Eso me llegó al corazón. Estaba seguro de que si Harry estuviera a punto de morir ni siquiera pensaría en mí. Él la amaba... No era un polvo, ¡claro que no era un polvo! ¡Habían hecho el amor! Harry era idiota, y Justin. ¿Cómo mandaban a... A... A violar, o torturar, o lo que sea que pretendían hacer con él, a un chico como él? No era su culpa haberse enamorado. Él no merecía estar aquí. Y ahora tenía algo claro, yo lo ayudaría a salir de aquí.
Leah:
—¿Y bien? —pregunté, esperando a que Niall hablara. Estaba sentado en el sofá, con una expresión seria mientras miraba el tapete de la mesa.
—Como ya sabes... Liam está con Ed. —dijo su nombre entre dientes. Torcí la cabeza y asentí. No me agradaba Ed para Liam, de hecho, me encantaría que Liam y Niall estuvieran juntos. —Yo... Simplemente quería... —se rascó la nuca. —Quería algo de diversión... Estaba deprimido, Leah, no sabía qué hacer. —suspiró. —No sé en qué estaba pensando. —yo estaba seria, totalmente. Sabiendo lo mucho que Zayn sufría en ese lugar, lo único que quería era que cerraran ese maldito antro. —¿Y tú?
Ahora tocaba mi explicación, mi versión y mi defensa. Suspiré. Bien, había llegado la hora de la verdad. —¿Te acuerdas del chico que estaba en casa de Liam? —tragué saliva, él frunció el ceño. —Por el que yo estaba tan preocupada. —aclaré.
Frunció más el ceño. —¿Qué tiene él que ver en esto?
Suspiré. —Trabaja ahí. —iba a hablar, pero lo callé siguiendo. —Quería ayudarlo. Quería ayudarlo a salir de ahí. A tener un trabajo honrado, a ser mejor... —negué con la cabeza. —Lo ha pasado muy mal... Ayer volví a buscarlo a ese lugar, pero no estaba... Y yo... No sé si está bien. —mis ojos empezaron a humedecerse y él me miró impasible, supuse que por el shock.
—¿Por eso estabas tan preocupada?, ¿por querer ayudarlo? —me preguntó Niall extrañado.
En
realidad, había más, mucho más. Había incluso cosas que yo
desconocía. Lo amaba, estaba completamente segura de ello, y también
quería ayudarlo. Pero había cosas que hacían que me sintiera
decaída por momentos, como si presintiera que algo malo iba a
suceder, como si presintiera que lo estaba pasando mal, como si
escuchara su llanto, sus gritos, pidiendo ayuda. Y eso me ponía los
pelos de punta, y me ponía nerviosa.
—Niall... Yo lo amo. —dije.
Parpadeó, pero no pareció sorprendido ante la noticia. —Sospechaba algo, sí. Nunca te había visto tan preocupada por alguien.
Asentí con la cabeza. —Y... ¿Liam? —dije.
Él suspiró y bajó la mirada. —Está más que claro que a él le gusta Ed, Leah.
Negué con la cabeza. Liam... Recapacita, por Dios. Estaba claro que Niall valía mucho más que el calentorro de Ed, que parecía que lo único que quería era el culo de Liam. —No dejes de luchar por Liam. Niall, si lo quieres inténtalo. —dije.
Él sonrió y alzó la mirada. —Gracias, Leah, pero creo que no tengo nada que hacer. —dijo abatido. Yo sonreí y negué con la cabeza.
—¿Qué es eso, Horan? ¿Vas a dejarte abatir por un calentorro? —alcé una ceja y él rió, sin ánimos.
—Leah... Amo a Liam... Con toda mi alma. —dijo. Eso me llegó hondo. —Pero si él ama a Ed... Yo no voy a ser quien obstaculice su relación. Si él es feliz... Tendré que vivir con ello y soportar que sea feliz con otro que no sea yo.
Leah deja de narrar.
Había mucha diferencia entre lo que pensaba Niall y lo que pensaba Justin, estaba claro que ambos pensaban lo contrario, pues Justin era avaricioso y codicioso, y lucharía como un perro por defender su "territorio", en cambio, a Niall sólo le importaba el bienestar de Liam. Y entre esas dos cosas, había una palabra que las definía a ambas, amor, y obsesión, y ambas cosas eran muy distintas.


No hay comentarios:
Publicar un comentario