Autora: Sandra M.P.
NO COPYRIGHT. | SMUT | Violencia | Abusos | Violaciones
—Buenos días, bienvenido a las “Empresas Stock”, ¿qué desea? —dijo amablemente.
Empecé a juguetear con mis dedos, nervioso. —Eh... ¿Trabaja aquí Leah Stock? —pregunté tímidamente.
La chica asintió. —Es la hija del Sr. Stock, el jefe, pero hace unos días que no viene a trabajar, no me han informado sobre el motivo. —dijo.
Parpadeé, sin saber que decir. —Eh... ¿Podría darme su dirección? Necesito hablar con ella urgentemente.
La chica torció la cabeza e hizo una mueca. —Lo lamento, pero no se me permite darle esa información a nadie. —dijo. Mierda, Louis... ¡Piensa!
—Soy amigo suyo... Quería sorprenderla, pero he ido a su antigua casa y me han dicho que ya no vive ahí, se ha mudado y ha cambiado el número, no puedo localizarla. —expliqué.
Ella pareció pensárselo, estaba dudando. ¿Cómo era? ¿Cómo... Cómo se llamaba? —Soy amigo de Niall. —dije. La chica asintió, apuntó algo en un papel y me lo dio. ¡Bingo!
Miré la dirección y la boca debió de caérseme hasta el suelo. Joder... Estaba muy lejos de aquí. Suspiré y metí las manos en mis bolsillos, empecé a contar. Tres euros exactos, me bastaba para dos autobuses. Genial. Pues una de dos, o cogía y empezaba a andar, o iba a por los buses y después ya llamaría a alguien para que me viniera a recoger.
Empecé a andar, decidido, hasta el pequeño timbre. Miré el papelito que me había dado la chica rubia y apreté el botoncito. Esperé, moviendo el pie, ansioso. ¿Y ahora qué coño decía para que me dejara entrar? La puerta se abrió y alcé las cejas. Guay. Entré y cerré la puerta detrás de mí. Perfecto, al parecer entrar, que era lo más difícil, no había resultado un gran problema, ahora lo demás sería pan comido.
—Hola. —saludé, sin saber qué decir.
—¿Te conozco? —me preguntó, confundida, como si intentara visualizarme en otras circunstancias, recordarme.
Negué con la cabeza. —No, pero yo a ti sí. —dije. La chica me miró con cierta desconfianza. —Tranquila, soy de los buenos. —dije, y suspiré. —¿Puedo pasar? —pregunté. La chica no parecía dispuesta a dejarme pasar.
—Es sobre Zayn. —dije. Ella parpadeó, una chispa de esperanza cruzó por sus ojos y abrió la puerta, dejándome acceso al interior de su apartamento. Entré.
—Siéntate. —dijo ella sentándose en un sillón. Me senté. Ella me miraba expectante. —¿Y Zayn? ¿Está bien? ¿Lo has visto? —me atacó con preguntas, y su preocupación e interés eran palpables. Torcí la cabeza y abrí mi chaqueta, sacando el sobre. Se lo entregué, y ella lo cogió con cuidado, como si fuera un tesoro. —¿Qué es? —preguntó, mirándome sin comprender. Le hice un gesto con la cabeza, que quería decir "tú ábrelo". Lo hizo y sacó el contenido.
Negué con la cabeza. —No vayas a por él. —dije.
Ella parpadeó y rió, irónica. —¿Pretendes que me quede de brazos cruzados mientras él está ahí sufriendo? Estás muy equivocado si crees que lo permitiré. —dijo seriamente.
Suspiré. —Es muy peligroso, y lo único que vas a lograr así, es que te maten, que os maten, a los dos.
Ella negó con la cabeza. —Tengo que ayudarlo. —dijo ella.
—Y lo harás, pero sólo si te quedas aquí. —le dije.
—¿Cómo pretendes que lo ayude así?
—Lo ayudarás si te mantienes a salvo. Eres muy importante para él, no soportaría perderte. —dije. Y era verdad, Zayn me hablaba siempre de ella, y sus ojos brillaban intensamente al nombrarla. Estaba claro que ellos se amaban, y darían la vida el uno por el otro. Una historia de amor de verdad, no como Harry y yo. Aún recordaba cuando le dije "indirectamente" lo que sentía por él. Se rió y se fue, sin más.
Ella asintió con la cabeza. —Pero quiero hablar con él. —me dijo. Yo asentí con la cabeza. Zayn estaría súper feliz si pudiera hablar con ella.
Me dio su número de teléfono y lo guardé en mi bolsillo. Uy, el sobre para Liam. Lo saqué de mi bolsillo y se lo di. Ella lo miró con una mueca. —Es para Liam. —dije. —Por favor, no lo abras. Simplemente dáselo lo antes posible. —ella asintió, algo dudosa. Sabía lo que pensaba: "¿Liam? Zayn no conoce a Liam". Ya sabría por qué más tarde.
—Gracias. —me agradeció, y me abrazó. —Muchas gracias. —sonreí y la abracé de vuelta. Sabía que estaba en territorio peligroso. Era una traición hacer esto, pero ahora jugaba entre dos bandos. Ya sabía por qué los "Hunters" no podían tener lazos afectivos con nadie. Eras capaz de traicionar a los de tu propio equipo si llegaras a jugar entre éste y un lazo afectivo. Ganaría.
Leah:
Bien, ahora ya sabía que Zayn tenía a alguien de su parte, y estaba algo más tranquila, aunque también estaba en parte preocupada y enfadada conmigo misma por no poder hacer nada. Es decir, quizás podía, pero no quería que Zayn se sintiera mal.
Louis:
—¿Dónde estabas, Louis? —me dijo Harry, cortante. Hacía unos días que estaba así conmigo, supuse que por la pelea que tuvimos.
—¿No puedo salir ahora o qué? —dije, del mismo modo. Había aprendido a ser cortante, y se me daba bien, aunque me resultaba extraño no ser amable.
Él bufó. —Mira, Louis, me estás tocando los cojones ya. —me advirtió.
—No eres mi padre, ¿sabes? —respondí yo. Yo también estaba enfadado, y mucho. Le decía lo que sentía, se reía y se iba. Y ahora me pregunta que adónde había ido. Uno, no te importa; y dos, como que te lo voy a decir.
Él sonrió irónico, mirándome con sus ojos llameantes, pero ni me inmuté. —Mira, Louis, tú puedes tragarte toda esa patraña del amor, pero a mí me da igual que tú me ames. —dijo acercándose a mí. —Porque yo a ti... Jamás te amaré. —lo susurró con crueldad, mirándome con burla, superioridad. Me di la vuelta, dispuesto a irme, y él me agarró del brazo. Lo removí bruscamente, soltándome. Y me fui de ahí a paso rápido, mientras mis ojos se humedecían. ¿En qué estaba pensando? Harry era un puto insensible, estaba claro que era más fuerte que yo.
—Louis... —susurró, preocupado al verme
Sorbí mi nariz. —Harry. —susurré con la voz quebrada. Él no era gay, y sabía que yo sí, aunque aún así no le importaba que lo abrazara de este modo, a él, esto no le parecía una "mariconada" como a otros. Él y yo ahora siempre nos consolábamos el uno al otro, éramos lo único que teníamos, nosotros.
—Es un idiota... Louis, puedes encontrar a alguien mejor. —me dijo, y yo sollocé.
—Para ti es fácil decirlo... Te corresponden. —susurré.
Él suspiró y me abrazó más fuerte. —Pero aun así... Sabes por todo lo que he pasado, Louis... —dijo. Parpadeé. Cierto. Había sido un puto egoísta, él lo había pasado y lo estaba pasando mucho peor que yo.
—Lo siento. —Me disculpé, mirándolo.
—No pasa nada. —me sonrió. ¿Por qué era tan guapo, tan buena persona, tan.. Tan... ¡Tan todo? Y no era gay... Ojalá lo fuera.
—Ojalá fueras gay. —le dije, y reímos los dos. Aunque lo decía en serio.
—Hm...
Estoy pensando en hacerme bi. —dijo, y reímos de nuevo. Para él
era una broma, pero para mí no. Ojalá tuviera alguna posibilidad
con él.
—Zayn... —dije en voz baja.
—Sé que hablas en serio, Louis. —dijo, y plantó un suave beso en mi mejilla. —Y si fuera gay no dudaría en darte una oportunidad.
Sonreí al tiempo que me sonrojaba. Oh... Eso... Eso me había llegado hondo... Harry nunca diría algo así. Lo abracé fuertemente. —Gracias, Zayn. —dije sonrojado. Él me sonrió y yo también le sonreí. Quería... Quería besarlo... Pero me daba algo de corte pedírselo. —Eh... Zayn. —dije tragando saliva. Él me miraba atentamente, esperando a que continuara. Bajé la mirada. —Puedo... —ni terminé de hablar, porque él alzó mi mentón y me besó, sorprendiéndome.
—Es eso lo que ibas a pedir, ¿no? —dijo, algo asustado. Reí y asentí.
—Gracias. —le agradecí, y lo abracé.
Louis deja de narrar.
Lo que ellos dos no sabían, era que un chico de ojos verdes los estaba observando desde el umbral de la puerta, con los ojos llenos de cólera, pues acababan de traicionarlo. Tanto su esclavo como su secuaz. Aunque... ¿Era por eso que él estaba furioso?, ¿o era por algo más? Él ni siquiera se planteó lo segundo, simplemente, se dispuso a vengarse.
Caminaba
por la calle, decidido a llegar a la “Empresa
Stock”.
No quedaba muy lejos de aquí, había cogido dos autobuses de línea,
y sólo me quedaba dinero —y justo —para la vuelta, así que
tendría que caminar un poco.
Llegué
y miré a mi alrededor. Un edificio moderno, con cuadros
extravagantes, ventanas escasas y luces alineadas en el techo, una
recepción enorme con una gran cantidad de sillas de espera y una
chica rubia con gafas detrás de una mesa. Me acerqué tímidamente y
la chica de ojos marrones me miró, agitando sus pestañas.
—Buenos días, bienvenido a las “Empresas Stock”, ¿qué desea? —dijo amablemente.
Empecé a juguetear con mis dedos, nervioso. —Eh... ¿Trabaja aquí Leah Stock? —pregunté tímidamente.
La chica asintió. —Es la hija del Sr. Stock, el jefe, pero hace unos días que no viene a trabajar, no me han informado sobre el motivo. —dijo.
Parpadeé, sin saber que decir. —Eh... ¿Podría darme su dirección? Necesito hablar con ella urgentemente.
La chica torció la cabeza e hizo una mueca. —Lo lamento, pero no se me permite darle esa información a nadie. —dijo. Mierda, Louis... ¡Piensa!
—Soy amigo suyo... Quería sorprenderla, pero he ido a su antigua casa y me han dicho que ya no vive ahí, se ha mudado y ha cambiado el número, no puedo localizarla. —expliqué.
Ella pareció pensárselo, estaba dudando. ¿Cómo era? ¿Cómo... Cómo se llamaba? —Soy amigo de Niall. —dije. La chica asintió, apuntó algo en un papel y me lo dio. ¡Bingo!
—Gracias.
—le sonreí y ella me devolvió la sonrisa. Di media vuelta y me
fui de allí.
Miré la dirección y la boca debió de caérseme hasta el suelo. Joder... Estaba muy lejos de aquí. Suspiré y metí las manos en mis bolsillos, empecé a contar. Tres euros exactos, me bastaba para dos autobuses. Genial. Pues una de dos, o cogía y empezaba a andar, o iba a por los buses y después ya llamaría a alguien para que me viniera a recoger.
Opté
por la segunda y me paré en la parada del bus. Tardó unos cuantos
minutos y subí.
Bien,
ahora a pensar mi discurso, porque tendría que decirle que venía de
parte de Zayn... Bueno, "de parte", porque Zayn no sabía
que había venido a verla, y no podía llegar y decirle: "Hey,
me llamo Louis, nuestro líder ha secuestrado a Zayn, y todo gracias
a Justin, ¿te acuerdas de Justin? Sí, tu ex. Ha mandado a Harry
para que se lo haga pagar." No. Definitivamente si le dijera
eso, seguramente mandaría una orden de alejamiento, y aparte de eso,
por si no me creía, tenía algunas fotografías. De Harry, de Zayn,
de Justin... Oh, y de Ed. Y otro sobrecito para Liam, para que viera
lo golfo que era Ed.
Bajé
del bus, y me di cuenta de que ya estaba delante. Cogí aire y guardé
el sobre en el bolsillo del interior de mi chaqueta. Bien, allá voy.
Empecé a andar, decidido, hasta el pequeño timbre. Miré el papelito que me había dado la chica rubia y apreté el botoncito. Esperé, moviendo el pie, ansioso. ¿Y ahora qué coño decía para que me dejara entrar? La puerta se abrió y alcé las cejas. Guay. Entré y cerré la puerta detrás de mí. Perfecto, al parecer entrar, que era lo más difícil, no había resultado un gran problema, ahora lo demás sería pan comido.
Llamé
a la puerta y esperé. Al abrirse, me dejó ver a una chica morena,
de ojos marrones, delgada y con ojeras, pero aun así, preciosa. Y
confundida. —Eh... ¿Hola? —dijo.
—Hola. —saludé, sin saber qué decir.
—¿Te conozco? —me preguntó, confundida, como si intentara visualizarme en otras circunstancias, recordarme.
Negué con la cabeza. —No, pero yo a ti sí. —dije. La chica me miró con cierta desconfianza. —Tranquila, soy de los buenos. —dije, y suspiré. —¿Puedo pasar? —pregunté. La chica no parecía dispuesta a dejarme pasar.
—Es sobre Zayn. —dije. Ella parpadeó, una chispa de esperanza cruzó por sus ojos y abrió la puerta, dejándome acceso al interior de su apartamento. Entré.
—Siéntate. —dijo ella sentándose en un sillón. Me senté. Ella me miraba expectante. —¿Y Zayn? ¿Está bien? ¿Lo has visto? —me atacó con preguntas, y su preocupación e interés eran palpables. Torcí la cabeza y abrí mi chaqueta, sacando el sobre. Se lo entregué, y ella lo cogió con cuidado, como si fuera un tesoro. —¿Qué es? —preguntó, mirándome sin comprender. Le hice un gesto con la cabeza, que quería decir "tú ábrelo". Lo hizo y sacó el contenido.
Lo
observó con una chispa en los ojos, concentrada. Empezó a pasar las
fotos, y a medida que las pasaba, su mirada iba cambiando,
endureciendo, y en su boca se formó una dura línea. Cerró los ojos
y dejó el contenido de nuevo en el sobre. Abrió los ojos y me miró.
—¿Dónde está? —me preguntó.
Negué con la cabeza. —No vayas a por él. —dije.
Ella parpadeó y rió, irónica. —¿Pretendes que me quede de brazos cruzados mientras él está ahí sufriendo? Estás muy equivocado si crees que lo permitiré. —dijo seriamente.
Suspiré. —Es muy peligroso, y lo único que vas a lograr así, es que te maten, que os maten, a los dos.
Ella negó con la cabeza. —Tengo que ayudarlo. —dijo ella.
—Y lo harás, pero sólo si te quedas aquí. —le dije.
—¿Cómo pretendes que lo ayude así?
—Lo ayudarás si te mantienes a salvo. Eres muy importante para él, no soportaría perderte. —dije. Y era verdad, Zayn me hablaba siempre de ella, y sus ojos brillaban intensamente al nombrarla. Estaba claro que ellos se amaban, y darían la vida el uno por el otro. Una historia de amor de verdad, no como Harry y yo. Aún recordaba cuando le dije "indirectamente" lo que sentía por él. Se rió y se fue, sin más.
Ella asintió con la cabeza. —Pero quiero hablar con él. —me dijo. Yo asentí con la cabeza. Zayn estaría súper feliz si pudiera hablar con ella.
Me dio su número de teléfono y lo guardé en mi bolsillo. Uy, el sobre para Liam. Lo saqué de mi bolsillo y se lo di. Ella lo miró con una mueca. —Es para Liam. —dije. —Por favor, no lo abras. Simplemente dáselo lo antes posible. —ella asintió, algo dudosa. Sabía lo que pensaba: "¿Liam? Zayn no conoce a Liam". Ya sabría por qué más tarde.
—Gracias. —me agradeció, y me abrazó. —Muchas gracias. —sonreí y la abracé de vuelta. Sabía que estaba en territorio peligroso. Era una traición hacer esto, pero ahora jugaba entre dos bandos. Ya sabía por qué los "Hunters" no podían tener lazos afectivos con nadie. Eras capaz de traicionar a los de tu propio equipo si llegaras a jugar entre éste y un lazo afectivo. Ganaría.
Leah:
Bien, ahora ya sabía que Zayn tenía a alguien de su parte, y estaba algo más tranquila, aunque también estaba en parte preocupada y enfadada conmigo misma por no poder hacer nada. Es decir, quizás podía, pero no quería que Zayn se sintiera mal.
Me
senté en el sofá y empecé a mirar las fotografías, una y otra y
otra vez. Acaricié la cara de Zayn con la yema de mis dedos y cerré
los ojos. Ojalá fuera él...
Louis:
—¿Dónde estabas, Louis? —me dijo Harry, cortante. Hacía unos días que estaba así conmigo, supuse que por la pelea que tuvimos.
—¿No puedo salir ahora o qué? —dije, del mismo modo. Había aprendido a ser cortante, y se me daba bien, aunque me resultaba extraño no ser amable.
Él bufó. —Mira, Louis, me estás tocando los cojones ya. —me advirtió.
—No eres mi padre, ¿sabes? —respondí yo. Yo también estaba enfadado, y mucho. Le decía lo que sentía, se reía y se iba. Y ahora me pregunta que adónde había ido. Uno, no te importa; y dos, como que te lo voy a decir.
Él sonrió irónico, mirándome con sus ojos llameantes, pero ni me inmuté. —Mira, Louis, tú puedes tragarte toda esa patraña del amor, pero a mí me da igual que tú me ames. —dijo acercándose a mí. —Porque yo a ti... Jamás te amaré. —lo susurró con crueldad, mirándome con burla, superioridad. Me di la vuelta, dispuesto a irme, y él me agarró del brazo. Lo removí bruscamente, soltándome. Y me fui de ahí a paso rápido, mientras mis ojos se humedecían. ¿En qué estaba pensando? Harry era un puto insensible, estaba claro que era más fuerte que yo.
Entré
en la habitación donde tenían prisionero a Zayn y lo vi ahí,
tumbado y mirando al techo. Él giró la cabeza y me vio.
—Louis... —susurró, preocupado al verme
llorando.
Abrió los brazos y yo corrí a abrazarlo. Me acurruqué en su
pecho.—¿Qué ha pasado?
Sorbí mi nariz. —Harry. —susurré con la voz quebrada. Él no era gay, y sabía que yo sí, aunque aún así no le importaba que lo abrazara de este modo, a él, esto no le parecía una "mariconada" como a otros. Él y yo ahora siempre nos consolábamos el uno al otro, éramos lo único que teníamos, nosotros.
—Es un idiota... Louis, puedes encontrar a alguien mejor. —me dijo, y yo sollocé.
—Para ti es fácil decirlo... Te corresponden. —susurré.
Él suspiró y me abrazó más fuerte. —Pero aun así... Sabes por todo lo que he pasado, Louis... —dijo. Parpadeé. Cierto. Había sido un puto egoísta, él lo había pasado y lo estaba pasando mucho peor que yo.
—Lo siento. —Me disculpé, mirándolo.
—No pasa nada. —me sonrió. ¿Por qué era tan guapo, tan buena persona, tan.. Tan... ¡Tan todo? Y no era gay... Ojalá lo fuera.
—Ojalá fueras gay. —le dije, y reímos los dos. Aunque lo decía en serio.
—Zayn... —dije en voz baja.
—Sé que hablas en serio, Louis. —dijo, y plantó un suave beso en mi mejilla. —Y si fuera gay no dudaría en darte una oportunidad.
Sonreí al tiempo que me sonrojaba. Oh... Eso... Eso me había llegado hondo... Harry nunca diría algo así. Lo abracé fuertemente. —Gracias, Zayn. —dije sonrojado. Él me sonrió y yo también le sonreí. Quería... Quería besarlo... Pero me daba algo de corte pedírselo. —Eh... Zayn. —dije tragando saliva. Él me miraba atentamente, esperando a que continuara. Bajé la mirada. —Puedo... —ni terminé de hablar, porque él alzó mi mentón y me besó, sorprendiéndome.
—Es eso lo que ibas a pedir, ¿no? —dijo, algo asustado. Reí y asentí.
—Gracias. —le agradecí, y lo abracé.
Louis deja de narrar.
Lo que ellos dos no sabían, era que un chico de ojos verdes los estaba observando desde el umbral de la puerta, con los ojos llenos de cólera, pues acababan de traicionarlo. Tanto su esclavo como su secuaz. Aunque... ¿Era por eso que él estaba furioso?, ¿o era por algo más? Él ni siquiera se planteó lo segundo, simplemente, se dispuso a vengarse.


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