martes, 10 de noviembre de 2015

La chica nueva | Zayn Malik - Capitulo 52

Autora: Sandra M.P.

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Su madre había vuelto a irse, pero esta vez se había despedido de ambos. Había dejado que ella se quedara con él, había dejado que durmieran juntos. Y él, mientras intentaba conciliar sueño se decidió a hacer algo, quería, ¿por qué no debía? Ella era la persona correcta para hacerlo, con quien hacerlo. Su primera vez, llevaba tiempo conociéndola, meses. Sabía que la amaba, y ella lo amaba él, era la persona con la que realmente quería estar, y estaba completamente seguro de ello. Su madre la aceptaba también, aunque no quería sorpresas, se lo había dicho. Necesitaría ir comprar... Eso. Pero le daba vergüenza ir a comprarlos a la farmacia, él había ido con su madre a comprar medicinas cuando estaba enfermo, lo conocían. Y en el supermercado igual, ¿y si se encontraba algún conocido? Aunque tal vez ella tuviera condones en su casa.

—Zayn, tengo que ir a casa a por unas cosas. —dijo ella, y él parpadeó.
¿A dónde? Te acompaño. —le dijo, y ella negó.

—No hace falta, será rápido. —dijo ella mientras se ponía la chaqueta. —¿Puedes recoger la mesa o te ayudo? —le dijo.

—No, puedo yo. —respondió él, y ella asintió.

—Vale, volveré tarde, tengo algunas cosas que hacer, ¿está bien? —dijo, y él sacó su labio inferior. Ella lo agarró entre sus dientes levemente y tiró. —Vamos, si puedo volveré antes. —sonrió, y él rió levemente.

—Vale, te espero. —dijo con una pequeña sonrisa, y ella lo besó, invadiéndolo con su lengua.

—Te quiero. —sonrió ella, plantando otro suave beso en su boca. Un leve rubor invadió sus mejillas y ella plantó un beso en su mejilla sonrojada.

—Te quiero. —dijo él tímidamente. Todavía no se acostumbraba a decirlo tan casualmente.

Salió por la puerta y él se levantó de la mesa, recogiendo los platos. Los llevó a la cocina al igual que los cubiertos y los vasos y los lavó. Así como se había despertado aquella mañana pensando en que era la hora para dar aquel paso con ella, ahora el pensamiento estaba en su cabeza. Ahora que no estaba tendría tiempo de ir a la farmacia o al supermercado, pero el miedo a ser reconocido permanecía ahí. Además, ¿y si ella llegaba tarde y cansada y sin ganas de hacer nada? No quería un rechazo por una vez que empezaba a ganar confianza en sí mismo.
Suspiró y se sentó en el sofá. Supongo que se quedaría en casa hasta que ella llegara.

***

Ella ya sabía a dónde se dirigía, porque hoy sería el día en el que oficialmente le pediría salir, y quería que fuera especial, por ese mismo motivo iría a la perrera, porque seguía recordando el amor de Zayn hacia los perros, y ya que siempre quiso uno, ella se lo regalaría. Intentaría no llegar a casa tan tarde, aunque a parte de eso estaría bien encargar comida, ya que no podría estar en casa a tiempo para prepararla. ¿Le gustará la comida china? Tal vez estaría bien encargar unas hamburguesas, las del Foster's Hollywood estaban deliciosas, así que optaría por comprar ahí, tendría que ver hasta qué hora seguían abiertos.

—Psst. —ella se giró y divisó un rostro familiar, frunció el ceño al verla, en una mueca de desagrado.

—¿Qué? —le dijo, sin rastro de amabilidad.

—Hum... ¿Dónde está Austin? —le preguntó, y ella rió.

—En la cárcel. —le respondió sin más.

—¿Qué? —su rostro se puso pálido y ella alzó una ceja, sin comprender el por qué de aquella reacción.

—Que está en la cárcel, por ser un asesino. —respondió ella secamente.

—P-pero esto no... No puede ser. —dijo ella con la voz temblorosa.

—Pues lo es. —la cortó ella, volviendo a darse la vuelta.

—Tengo que hablar con él. —dijo ella. Noa bufó y la miró, con una sonrisa de lado.

—¿Por qué? ¿No vas a poder vivir sin tener sexo con él? —dijo con diversión. —Entérate, guapa, te ha usado. Austin lo hacía con todas, no eres la única mujer casada a la que se tira. —rodó los ojos. —Simplemente fuiste un juego más.

Los ojos de la mujer se llenaron de lágrimas y se mordió los labios con fuerza, la realidad le golpeó con fuerza, hiriéndola. —E-estoy embarazada, ¿qué voy a hacer? —dijo con la voz quebrada.

Noa bufó, empezando a perder la paciencia. Nunca le había importado la vida de los demás, tampoco sus problemas. Tenía los suyos y con aquello era suficiente. —Ni lo sé ni me importa, ¿no tienes amigas a las que contarle tu vida? Porque yo no soy una de ellas. —le soltó, y la mujer cogió aire.

—No. —respondió con un hilo de voz. —Me he quedado sin nada. —admitió, necesitaba ayuda, porque había estado vagando por la calle hace unos días, y había tenido que hacer cosas repugnantes para poder pasar la noche en algún lugar caliente, bajo un techo. —Por enamorarme de la persona incorrecta, p-pero no es mi culpa, yo, yo no quise. —sollozó, cubriéndose la cara con las manos.

Por un momento algo en los ojos de Noa chispeó, "enamorarse de la persona incorrecta", ella no tenía la culpa de haberse enamorado de Zayn, y pensó que se había enamorado de la persona incorrecta una vez, cuando se negaba a aceptar que se había enamorado, pero luego lo aceptó y pensó aquello: que ella no era para él, él era demasiado, un ángel al que ella no debía tocar. Austin era Satanás, y ella se había enamorado de una mala persona que le había dado a ver su lado falso, su cara amable, una máscara, tan sólo eso. —La gente no elige de quién enamorarse —dijo ella, haciendo que la chica la mirara, quitándose las manos de la cara. —, pero ¿por qué acudes a mí en busca de ayuda, exactamente?

—Porque... No... No lo sé... No tengo a nadie, a ti no te conozco, pero... No lo sé. —se mordió los labios. —Siento haberte molestado.

—Espera. —la frenó ella, y ésta posó los ojos sobre Noa de nuevo. —Creo que deberías ir a ver a Austin, y hablar con él. Te ayudaré como pueda si tú me ayudas a mí. —le dijo, y la chica parpadeó, interesada. —Cuando vayas haz como si no supieras nada, seguro que él te pedirá ayuda, que llames a alguien. Síguele la corriente, y luego dime lo que te ha dicho.

La chica asintió con la cabeza. —Sí, está... Está bien.

Noa metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y sacó un bolígrafo, la mujer alargó el brazo y Noa apuntó su número telefónico en la palma de su mano. —Cuando tengas la información, llámame. —le dijo, y la mujer asintió efusivamente con la cabeza.

Noa debía impedir bajo todas las cosas que Austin saliera de aquel lugar, y estaba segura de que de algún modo u otro acabaría haciéndolo, así que se esforzaría al máximo para impedirlo, porque no permitiría que volviera a ponerle las manos encima a Zayn. Siguió andando hasta que llegó a la perrera y entró, era el mejor lugar para ir a buscar un perro, había tiendas donde también vendían, tiendas de animales, pero ella prefería ir a una perrera, porque los sacrificaban si no lograban venderlos, aunque iría a buscar un cachorro. Ella sentía debilidad por los perros, también, aunque no lo admitiera. Paseó por el lugar y se paró en una pequeña celda donde había huskys siberianos, y uno en concreto llamó su atención. Un cachorro pequeño acurrucado en un rincón de la habitación, mientras los demás estaban ocupando la camita en el otro extremo, su pelaje era gris, tenía los ojos cerrados y estaba temblando. Ella se agachó y metió un poco la mano, intentando llegar a él, lo acarició y el cachorro saltó, moviéndose hacia atrás.

—Shhh... —dijo, para calmarlo. Silbó y chasqueó sus dedos para que viniera, pero en lugar de aquel cachorro se acercaron los demás, ladrando como locos. Ella ya sabía cuál era el cachorro que quería. Dicen que los perros se parecen a sus dueños, ¿no? Salvo que el cachorro tenía los ojos de un azul celeste muy claro. —Ven. —siguió insistiendo, pero no había manera de que se acercara. Se rindió y se levantó, se llevaría aquel cachorro para Zayn.

Anduvo por el camino de piedra hasta la caseta y entró, divisando a un hombre. —Hola. —la saludó al verla.

—Hola, ¿podría llevarme uno de los huskys siberianos? —dijo, y el hombre asintió.

—Por supuesto. —afirmó. —Los estamos regalando, ya que el dueño tenía un criadero ilegal, aunque tendrías que pagar la vacuna. —dijo.

—Claro. —respondió ella. Le iba mejor aún.

—¿Alguno en concreto? —preguntó el hombre yendo junto a ella, y ella lo siguió.

—Sí. —afirmó ella.

Llegaron en silencio a la celda y el hombre la abrió, haciendo que todos los cachorros empezaran a ladrar, a excepción de uno. —¿Cuál quieres? —le preguntó, y la chica señaló a su objetivo. El hombre se acercó al cachorro, quien se encogió en una de las esquinas y lo cogió en brazos. —¿Este?

—Sí. —afirmó ella, y el hombre salió de la celda con el cachorro en brazos. Sonrió al ver aquella bolita de pelo y lo acarició sin poder evitarlo.

—¿Quieres llevarlo? —le preguntó el hombre, y ella asintió. Le dejó llevar al perrito y ella lo cogió con cuidado, acariciándole la cabeza delicadamente. Sonrió, sintiendo cómo aquel pequeño cuerpo tan suave como el de un peluche temblaba entre sus brazos.

—¿Tiene frío? —preguntó, y el hombre negó.

—Es un poco asustadizo. —respondió.

—Oh. —dijo ella, sin dejar de acariciarlo.
Sólo necesita un poco de cariño, se le pasará. Será un cachorro fuerte, estoy seguro. —dijo el hombre, y ella sonrió.

***

Ella tardaba demasiado, eran las siete y él no aguantaba más estando solo en casa, tal vez era precipitado lo que iba a hacer, pero quería ir con ella. Fue por eso que ahora se encontraba en aquel sucio edificio, pero esa vez no sacaría su móvil, visto lo que sucedió una vez. Entró por la puerta de cristal con las piernas levemente temblorosas y se encaminó al ascensor, una mano tocó su hombro y él se giró, un tanto asustado.

—Hola. —sonrió la chica, y él miró a sus lados buscando alguna escapatoria, tal vez que Noa apareciera por arte de magia y la alejara de él, porque realmente no le traía buena espina. —Tú eres el chico que acompañaba a mi hermana, ¿no?

—¿Tu qué? —dijo por fin, demasiado sorprendido ante sus palabras. ¿Hermana? No podrían estar hablando de la misma persona.

—Bueno, hermanastra. —aclaró. —Noa Wilson.

—Hum... Sí. —murmuró.

La chica cogió uno de sus mechones de pelo de color negro y empezó a jugar con éste entre sus dedos. —Nunca entenderé por qué todos van a ella. —dijo, haciendo que él frunciera levemente el ceño. —Ella no es femenina, ni tiene tanta experiencia como yo. —dijo dando un paso hacia él, y éste retrocedió. La chica se mordió el labio inferior y después sonrió. —Cariño, ¿no quieres que te haga sentir bien? —susurró, en un intento de seducción, mientras acercaba su mano pálida a su cara, pero él la frenó. —Puedo hacerte la mejor mamada de tu vida.

—No, claro que no. —negó, alarmado. —No quiero nada de ti. Aléjate de mí. —casi lo gritó. Estaría mal gritarle algo como "aléjate de mi, sucia perra", aunque realmente le hubiera costado contenerlo. ¿Cómo podía estar proponiéndole tal cosa?

—Cariño, puedo hacerte disfrutar. —dijo, sensualmente. Él se dio la vuelta y pulsó el botón repetidas veces, pero éste no funcionaba. La chica rió y lo abrazó por detrás, colocando sus manos en su torso. —Vamos, déjate llevar, ella no sabrá nada.

—¡Que no! —le gritó, pegándole un codazo. Se giró y vio que había llevado una mano a su barriga, y lo miraba con mala cara. —Déjame en paz, cuando Noa se entere de lo que has hecho va a matarte. —sentía la necesidad de decirle lo último, porque realmente la cara de la chica le daba algo de terror, claro que no era nada comparada con la cara de Noa cuando se enfadaba. ¿Venía de familia?

—Pero serás... Hijo de... —apretó los labios con fuerza. —Por favor, ni siquiera sé qué te ha visto la imbécil de mi hermana, estás escuálido, esquelético. Agh, me das tanto asco... —dijo, haciendo una mueca de asco. Lo hirió con sus palabras, pero en lugar de demostrarlo atacó.

—¿Y entonces por qué querías mamármela, eh? —le gritó. —Eres una puta que lo único que hace es arrastrarse, ni siquiera iba a pagar por tus sucios serivicios. —se sintió mal al decírselo, pero sólo un poco, insignificantemente mal, porque se sentía bien. La venganza estaba bien.

—Pues... ¿Pues sabes qué! Mi hermana ni siquiera te ve atractivo, ni la satisfaces en nada, es por eso que se acuesta con otros. —le dijo, haciendo que empalideciera. Ella mentía, tenía que mentir, porque era imposible que Noa se acostara con otros, ella... Ella no le haría algo así. Aunque él tenía miedo de que de verdad lo hiciera, ¿y si ella necesitaba una satisfacción? Una satisfacción que él no había podido ofrecerle, tal vez... Tal vez... —Por favor. —dijo, divertida al ver en su rostro que había vencido con sus palabras.

Las puertas del ascensor se abrieron, un hombre salió y pasó entre ellos, y la chica entró directamente, apretando un botón y haciendo que las puertas se cerraran en la cara de Zayn. Él se mordió los labios y negó con la cabeza. Ella no lo engañaba, no debía creerla, no tenía ningún motivo para hacerlo. Esperó unos minutos antes de pulsar el botón del ascensor, pero éste, de nuevo no funcionaba. Bufó y miró a su alrededor, divisó unas escaleras y empezó a subir, porque era el único modo. ¿Qué le pasaba a ese ascensor?

Subió piso a piso hasta llegar al piso en el que estaba la habitación de Noa, se encaminó directamente a su apartamento, pasando por delante de aquella puerta pintada y rayada en la que vivía la puta que resultaba ser la hermana de Noa, hermanastra. Pero al llegar a su apartamento frunció el ceño, porque estaba la puerta levemente abierta. Empujó levemente la puerta y dio un paso dentro.

—¡Ah! —escuchó un grito y él tragó saliva, divisó una cabellera negra sujetando de las caderas a un hombre, en la pared. Aquella cabellera negra no podía ser ella, no podía... No... Era imposible...

—Joder, Noa. —gimió.

Se descubrió intentando tragar saliva, tarea difícil, realmente. Dio un paso atrás, su vista estaba nublada, su garganta atascada. No podía estar pasando, no podía ser real. No... No...
[Paaaañuelos, ¿quién quiere pañuelos? ¿Qué creéis que habrá pasado?]

6 comentarios:

  1. Nono que mier** no la puedes dejar asi exijo que la sigas mujeeerr

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  2. Nono que mier** no la puedes dejar asi exijo que la sigas mujeeerr

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  3. Yo necesito pañuelos, ¡urgente! :'( Esto no puede estar pasando, no! Pueden pasar muchas cosas (entre otras):
    -Es todo real, pero tiene alguna explicación.
    -Es un malentendido y se resuelve en el próximo capítulo.
    -Es un malentendido pero Zayn huye antes de ver que era un malentendido.
    -No es la Noa que Zayn conoce (?)...

    ¡No vamos a saber nada hasta el sábado y me moriré de curiosidad!

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  4. Oh me va a dar un ataque, no puede ser ¿como esta pasando esto ? Siguela muy pronto porfavor

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  5. Voy a vender pañuelos de tantos que tengo..... Esa no es Noa ....o si? ..no lose, pero lo que si se es que la tienes que seguir me encanta

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