NO COPYRIGHT.
Salieron del despacho de Raquel, y Zayn todavía no salía de su asombro ante el descubrimiento de que ella era una chica de buenas notas, y no una a la que las notas le daban igual y pensaba que suspendía todo, no, era todo lo contrario. Las apariencias engañan, y vaya que sí.
—¿Sorprendido? —dijo ella mirándolo con una ceja alzada.
—Bastante. —respondió él sinceramente. —No pareces una chica muy estudiosa, a decir verdad. —murmuró.
—No quiero parecerlo. —dijo ella. Zayn torció la cabeza. Supongo que si supieran que en realidad era una chica lista... Bueno, no, a decir verdad aquí no se metían con la gente por ser lista, sino por otros motivos, los cuales Zayn no sabía cuáles eran, y de hecho, nadie sabía. —Bueno, necesito que me des tu dirección. A las cinco estaré en tu casa. —dijo ella, y él asintió con la cabeza. —Puedes decirle a tus amigos que dejen de hacerte los deberes, porque a partir de ahora los vas a hacer tú mismo. —abrió la boca en sorpresa, de nuevo. No sabía cuántas veces esta chica lo había sorprendido ya.
—¿Qué? —articuló.
—Lo
que has oído, ve a decírselo. —dijo ella, dirigiéndose al
comedor.
De pronto, de un día para el otro, ella dejaba de no entablar conversación absolutamente con nadie, para relacionarse, con él, ahora le daría clases de repaso, sería su pareja tal vez, en todos los trabajos —tampoco tenía que hacerse ilusiones—, y podrían acabar siendo amigos. Estaba claro que él deseaba algo más, pero era consciente de que eso jamás ocurriría, y por lo tanto se conformaba con eso.
La siguió unos segundos después de haber estado parado como un bobo y fue hacia sus amigos. —¿Y? —le dijo Harry justo al llegar.
—Lo han dejado en advertencia. —se encogió de hombros con una sonrisa. Y ahí volvía el Zayn mentiroso e inexistente.
—Vigila entonces. —advirtió Liam seriamente. —No vale la pena. —dijo. Dio gracias a que ninguno de los dos preguntó el motivo del supuesto puñetazo que le había pegado él.
—Por cierto, hoy no hace falta que me hagáis los deberes. —dijo Zayn, haciendo fruncir el ceño a los dos menores.
—¿Qué? —dijo Harry.
—Ahora tengo un profesor de repaso, Raquel me ha dicho que era eso o repetir curso. —se encogió de hombros, como si no le importara. Entonces recordó lo que Noa le dijo, él hacía eso cada vez que mentía, y ahora lo estaba haciendo, lo hacía constantemente estando con sus amigos.
—Aleluya. —dijo Harry, como si hubiera estado esperando eso toda su vida. Zayn rodó los ojos.
—No teníais por qué hacer mis deberes, ¿sabéis? —dijo.
—No es que nos molestara hacerlos, es que esto es un milagro del Señor, pensaba que jamás llegaría el día en el que te escucharía decir que tú harías los deberes. —dijo Harry, haciéndole soltar una risita a Liam. Zayn tan solo se quedó quieto y sin expresión alguna.
—Vale, ya, ja-ja. —se rió falsamente, y miró directamente hacia la mesa donde se sentaba ella, como siempre, sola y apartada, en un rincón. Cómo deseaba ir y decirle que se sentara junto a ellos, pero no tenía el valor suficiente para hacerlo, como siempre ocurría. Bueno, por lo menos esa tarde, a las cinco iría a su casa, y ya estaba deseando que fuera esa hora.
—¿Y quién es tu profesor o profesora de repaso? —preguntó Liam interesado, y abrió la boca para responder, pero tenía un pequeño problema. «No quiero parecerlo» ¿Debía hablar y responder a su pregunta... O no? Tampoco quería que ahora todo el mundo supiera que ella era una chica que sacaba unas notas excelentes, cuando ella no se las había enseñado a nadie. De hecho, tal vez fuera el único, a parte de los profesores, que supiera a cerca de éstas.
—No me acuerdo de su nombre. —mintió. Lo recordaba perfectamente, jamás se le olvidaría aquel nombre que quedó grabado en su cerebro desde que entró en clase la primera vez, y de eso estaba seguro.
Harry rió. —Pues vaya. Memoria de pez. —lo regañó. Zayn torció la boca en modo de disculpa y Liam negó divertido con la cabeza.
—Milk. —fue una especie de rugido lo que escuchó, y empalideció. Sólo había una persona en todo el instituto que le llamaba así, y a juzgar por el lugar de donde provenía aquella voz, estaba justo detrás de él. Se dio la vuelta y tragó saliva. —¿Así que te gusta dejarme el ojo morado, no? —dijo con sarcasmo. Empezó a sudar. ¿Quién se lo había dicho? —Te veo a la salida, estúpido. —se burló, y él volvió a darse la vuelta, intentando esconder el miedo frente a sus amigos.
—¿Soy yo o ha sonado sarcástico? —dijo Harry.
—Eres tú. —murmuró Zayn. No, no era él. ¿Quién le habría dicho eso? Tal vez... Tal vez debería haber hablado más bajo al inventarse esa mentira. O tal vez, simplemente tendría que haberles dicho la verdad a sus amigos. Pero, ¿y si dejaban de serlo por ser quien es? Nadie lo quería así como era, y estaba seguro de que ellos no serían una excepción.
—A ver si en la salida le callas la boca. —dijo Harry un tanto enfadado. Aunque Louis no le hubiera hecho ni dicho nada, Harry sentía una especie de rabia hacia él, que nadie sabía muy bien de dónde provenía. Aparte de que Zayn había visto varias veces cómo Louis los miraba a lo lejos, y estaba dudando entre si su mirada se posaba en él o en Harry.
—Sí. —dijo, sudando frío. Estaba seguro de que esta vez, aquello no terminaría bien para él. Era más que evidente que el físico de Tomlinson era mejor que el suyo, porque él era una persona atlética, y él... Él odiaba el deporte y no podía decirse que estuviera muy en forma.
***
Pasó todo el día alerta, andaba por los pasillos y se asustaba de una simple taquilla al ser cerrada con un poco de fuerza, de que alguien lo rozara siquiera, de escuchar murmullos a su al rededor. Simplemente, estaba acojonado. Acojonado de verdad.
Era la última clase y sentía que le costaba respirar. Algo dentro de él le decía que aquella pelea iba a terminar peor que las demás recibidas, y es que Louis le debía ya otra. Esta vez, lo llevaba claro si es que quería salir con vida. Daba gracias a que sus padres no estarían en casa y no le dirían nada acerca de sus heridas. Y bueno, ella... Ella supongo que vería la pelea por sí misma. Se mordió los labios y entró en clase. De repente, todas las miradas se posaron sobre él, excepto una, como siempre, que estaba fija en su cuaderno.
Fue a sentarse en su sitio ignorando la mirada de Louis, y de repente una figura le tapó el sol proveniente de la ventana. Alzó lentamente la vista, encontrándose con unos ojos azules ardiendo. —¿Vas haciéndote el chulo con tus amigos, eh? —dijo burlón. —¿Crees que tienes alguna posibilidad contra mí? Mírate. —dijo, parecía que en cualquier momento tuviera que echarse a reír. —Si estás gordo y no tienes músculo. —dijo empujándolo en la silla, y casi tumbándolo con ésta. —Da gracias a que la grasa amortiguara los golpes. —le escupió, y él simplemente apartó la mirada. ¿Tan gordo estaba? Se mordió los labios cuando Louis se fue, a sentarse de nuevo en su lugar, y se miró los brazos. Aquellos brazos no tenían músculo, y estaban gruesos, y no a causa de tener músculo. Realmente estaba gordo. Necesitaba bajar de peso.
La clase pasó lenta, pensando una y otra vez en lo mismo: Tenía que bajar de peso, fuera como fuera. Y la campana sonó. Se estremeció al pensar en lo que venía ahora. Recogió sus cosas lentamente. De todos modos, sabía que no le daba tiempo a correr. Y lo peor, era que seguramente sus amigos se quedarían a ver la pelea, pelea en la que lo dejarían como un enclenque —que es lo que era—, y un idiota, lo dejarían en ridículo, como de costumbre.
Salió sin prisas, afrontando cuál sería su final, con la mochila colgada a su espalda. Y pasando por el pasillo, llegó a la puerta principal y vio aquel círculo que le resultaba tan familiar, lleno de gente, todos gritando a coro: "Pelea, pelea, pelea...", una y otra vez, y aquello se clavaba en sus oídos. Él quería correr, sin embargo quedaría como el cobarde que era, frente a sus amigos, quienes estaban en la primera fila, animándolo, a él. No como toda la demás gente del círculo, que iba en su contra y lo sabía. Ellos estaban ahí para verle recibir, como de costumbre.
—Uou. —escuchó la voz de Louis a sus espaldas. —Si no has salido corriendo. —se giró y vio cómo le entregaba la mochila a uno de sus amigos. Luke Hemmings, nada más y nada menos. Su mejor amigo. Luke le sonrió, una sonrisa que indicaba claramente un "destrózalo", que hasta él fue capaz de percibir. Estaba perdido. —¿Listo para hacer de saco? —se burló. Él todavía tenía su mochila colgada a la espalda, y no pensaba quitársela. Al menos amortiguaría el golpe si es que lo tiraba de espalda al suelo. Y empezaron a dar vueltas como si se tratara de un duelo de vaqueros. Louis parecía tenerlo todo bajo control, y así era. Se veía seguro pese al morado de su ojo derecho, el cual, a saber quién había causado, que por cierto, ni se había reportado aunque Zayn se hubiera atribuido el mérito de éste.
Y se fijó en la gente del círculo. Aquella mirada verde que esperaba ver no estaba ahí. Y despistado, no lo vio venir. Sentía su mejilla arder, y poco después cayó al suelo. Estuvo a punto de recibir una patada, pero rodó hacia un lado y se apartó, de milagro.
—¡Uooo! —se escuchó. Así es, aquella era la primera vez que Zayn Malik esquivaba un golpe, ya que siempre era el primero en caer cuando estaban jugando a darle con la pelota al blanco, en Educación Física.
Se levantó, afrontando la mirada burlona y un tanto sorprendida de Louis. —Enhorabuena, has esquivado el primer ataque de tu vida. —se burló. Estaba quedando mal, y lo sabía, y quizás terminaría peor en cuanto a su condición física después de responderle, pero lo haría.
—Esquiva tú esto. —murmuró, y alzando la rodilla dio un golpe bajo, justo en el blanco. Louis cayó de rodillas al suelo con las manos en su entrepierna, y se hizo silencio en el círculo. Zayn acababa de devolver, por primera vez en su vida, un golpe, y en el peor lugar posible. Era hombre muerto si no empezaba a correr ahora. Sin embargo, eligió el respeto de sus amigos, y se quedó ahí. No huyó.
—Eres hombre muerto. —susurró, y sus piernas flaquearon al escuchar aquella voz, de aquel modo tan amenazante. Se puso de pie y Zayn retrocedió, asustado. Recibió un fuerte puñetazo en su abdomen, y otro en su cara. Se hincó hacia delante y Louis lo agarró fuertemente del pelo, levantando su cabeza. Le golpeó en el labio y de éste empezó a brotar sangre, y después recibió otro fuerte golpe, y estaba seguro de que tendría el ojo como Louis al día siguiente, tal vez dentro de unas horas si es que seguía con vida.
—¡Basta, vas a matarlo! —escuchó una voz a lo lejos, un tanto distorsionada. Recibió otro golpe en la pierna y cayó al suelo, con los ojos inundados por las lágrimas y los ojos cerrados, y empezó a patear su cuerpo sin piedad. —¡Louis, para! —dejó de sentir los golpes, y poco después dejó de sentir nada a su al rededor, sólo voces, murmullos que a sus oídos eran imposibles de entender, y fueron distorsionándose, haciéndolo perder la conciencia.
La gente del círculo se dispersó a toda prisa, con miedo. ¿Acababan de presenciar un asesinato? La chica de ojos verdes que había estado mirando la escena desde el principio apretó los puños. Zayn estaba en el suelo, y Louis lo miraba con los ojos ardiendo en llamas. Parecía no importarle el hecho de que tal vez Zayn estuviera muerto ahora mismo, en el suelo. Luke se agachó y tomó su pulso, con miedo. Y se relajó al ver que su corazón aún latía.
—Será mejor que nos vayamos de aquí. —intervino Calum seriamente. Podrían tener serios problemas si no se iban ya, claro que no saldrían airosos de esta, al menos, no el chico de ojos azules y llameantes.
A Harry y a Liam los había arrastrado la multitud, y les había resultado imposible regresar al círculo. Sus padres los vieron, y pese a que intentaron quedarse, los obligaron a regresar a casa, si no querían volver andando. Y ambos se habían ido con cargo de conciencia.
Zayn seguía en el suelo, hecho una bola. Ella se acercó andando a paso casual y se agachó junto a él, lo cogió en brazos sin mucho esfuerzo y miró el lugar desierto. Todos después de presenciar la pelea se habían esfumado. Ella se encargaría de que el autor de todos aquellos golpes lo pagara caro. Con un poco de suerte lo dejaría seguir respirando.
[Heeey, baes, como llegamos a los +5 aquí está el capi. ¿Otros +5 y subo el siguiente? Y no os olvidéis de (abajo) y comentarrr, amores.]
De pronto, de un día para el otro, ella dejaba de no entablar conversación absolutamente con nadie, para relacionarse, con él, ahora le daría clases de repaso, sería su pareja tal vez, en todos los trabajos —tampoco tenía que hacerse ilusiones—, y podrían acabar siendo amigos. Estaba claro que él deseaba algo más, pero era consciente de que eso jamás ocurriría, y por lo tanto se conformaba con eso.
La siguió unos segundos después de haber estado parado como un bobo y fue hacia sus amigos. —¿Y? —le dijo Harry justo al llegar.
—Lo han dejado en advertencia. —se encogió de hombros con una sonrisa. Y ahí volvía el Zayn mentiroso e inexistente.
—Vigila entonces. —advirtió Liam seriamente. —No vale la pena. —dijo. Dio gracias a que ninguno de los dos preguntó el motivo del supuesto puñetazo que le había pegado él.
—Por cierto, hoy no hace falta que me hagáis los deberes. —dijo Zayn, haciendo fruncir el ceño a los dos menores.
—¿Qué? —dijo Harry.
—Ahora tengo un profesor de repaso, Raquel me ha dicho que era eso o repetir curso. —se encogió de hombros, como si no le importara. Entonces recordó lo que Noa le dijo, él hacía eso cada vez que mentía, y ahora lo estaba haciendo, lo hacía constantemente estando con sus amigos.
—Aleluya. —dijo Harry, como si hubiera estado esperando eso toda su vida. Zayn rodó los ojos.
—No teníais por qué hacer mis deberes, ¿sabéis? —dijo.
—No es que nos molestara hacerlos, es que esto es un milagro del Señor, pensaba que jamás llegaría el día en el que te escucharía decir que tú harías los deberes. —dijo Harry, haciéndole soltar una risita a Liam. Zayn tan solo se quedó quieto y sin expresión alguna.
—Vale, ya, ja-ja. —se rió falsamente, y miró directamente hacia la mesa donde se sentaba ella, como siempre, sola y apartada, en un rincón. Cómo deseaba ir y decirle que se sentara junto a ellos, pero no tenía el valor suficiente para hacerlo, como siempre ocurría. Bueno, por lo menos esa tarde, a las cinco iría a su casa, y ya estaba deseando que fuera esa hora.
—¿Y quién es tu profesor o profesora de repaso? —preguntó Liam interesado, y abrió la boca para responder, pero tenía un pequeño problema. «No quiero parecerlo» ¿Debía hablar y responder a su pregunta... O no? Tampoco quería que ahora todo el mundo supiera que ella era una chica que sacaba unas notas excelentes, cuando ella no se las había enseñado a nadie. De hecho, tal vez fuera el único, a parte de los profesores, que supiera a cerca de éstas.
—No me acuerdo de su nombre. —mintió. Lo recordaba perfectamente, jamás se le olvidaría aquel nombre que quedó grabado en su cerebro desde que entró en clase la primera vez, y de eso estaba seguro.
Harry rió. —Pues vaya. Memoria de pez. —lo regañó. Zayn torció la boca en modo de disculpa y Liam negó divertido con la cabeza.
—Milk. —fue una especie de rugido lo que escuchó, y empalideció. Sólo había una persona en todo el instituto que le llamaba así, y a juzgar por el lugar de donde provenía aquella voz, estaba justo detrás de él. Se dio la vuelta y tragó saliva. —¿Así que te gusta dejarme el ojo morado, no? —dijo con sarcasmo. Empezó a sudar. ¿Quién se lo había dicho? —Te veo a la salida, estúpido. —se burló, y él volvió a darse la vuelta, intentando esconder el miedo frente a sus amigos.
—¿Soy yo o ha sonado sarcástico? —dijo Harry.
—Eres tú. —murmuró Zayn. No, no era él. ¿Quién le habría dicho eso? Tal vez... Tal vez debería haber hablado más bajo al inventarse esa mentira. O tal vez, simplemente tendría que haberles dicho la verdad a sus amigos. Pero, ¿y si dejaban de serlo por ser quien es? Nadie lo quería así como era, y estaba seguro de que ellos no serían una excepción.
—A ver si en la salida le callas la boca. —dijo Harry un tanto enfadado. Aunque Louis no le hubiera hecho ni dicho nada, Harry sentía una especie de rabia hacia él, que nadie sabía muy bien de dónde provenía. Aparte de que Zayn había visto varias veces cómo Louis los miraba a lo lejos, y estaba dudando entre si su mirada se posaba en él o en Harry.
—Sí. —dijo, sudando frío. Estaba seguro de que esta vez, aquello no terminaría bien para él. Era más que evidente que el físico de Tomlinson era mejor que el suyo, porque él era una persona atlética, y él... Él odiaba el deporte y no podía decirse que estuviera muy en forma.
***
Pasó todo el día alerta, andaba por los pasillos y se asustaba de una simple taquilla al ser cerrada con un poco de fuerza, de que alguien lo rozara siquiera, de escuchar murmullos a su al rededor. Simplemente, estaba acojonado. Acojonado de verdad.
Era la última clase y sentía que le costaba respirar. Algo dentro de él le decía que aquella pelea iba a terminar peor que las demás recibidas, y es que Louis le debía ya otra. Esta vez, lo llevaba claro si es que quería salir con vida. Daba gracias a que sus padres no estarían en casa y no le dirían nada acerca de sus heridas. Y bueno, ella... Ella supongo que vería la pelea por sí misma. Se mordió los labios y entró en clase. De repente, todas las miradas se posaron sobre él, excepto una, como siempre, que estaba fija en su cuaderno.
Fue a sentarse en su sitio ignorando la mirada de Louis, y de repente una figura le tapó el sol proveniente de la ventana. Alzó lentamente la vista, encontrándose con unos ojos azules ardiendo. —¿Vas haciéndote el chulo con tus amigos, eh? —dijo burlón. —¿Crees que tienes alguna posibilidad contra mí? Mírate. —dijo, parecía que en cualquier momento tuviera que echarse a reír. —Si estás gordo y no tienes músculo. —dijo empujándolo en la silla, y casi tumbándolo con ésta. —Da gracias a que la grasa amortiguara los golpes. —le escupió, y él simplemente apartó la mirada. ¿Tan gordo estaba? Se mordió los labios cuando Louis se fue, a sentarse de nuevo en su lugar, y se miró los brazos. Aquellos brazos no tenían músculo, y estaban gruesos, y no a causa de tener músculo. Realmente estaba gordo. Necesitaba bajar de peso.
La clase pasó lenta, pensando una y otra vez en lo mismo: Tenía que bajar de peso, fuera como fuera. Y la campana sonó. Se estremeció al pensar en lo que venía ahora. Recogió sus cosas lentamente. De todos modos, sabía que no le daba tiempo a correr. Y lo peor, era que seguramente sus amigos se quedarían a ver la pelea, pelea en la que lo dejarían como un enclenque —que es lo que era—, y un idiota, lo dejarían en ridículo, como de costumbre.
Salió sin prisas, afrontando cuál sería su final, con la mochila colgada a su espalda. Y pasando por el pasillo, llegó a la puerta principal y vio aquel círculo que le resultaba tan familiar, lleno de gente, todos gritando a coro: "Pelea, pelea, pelea...", una y otra vez, y aquello se clavaba en sus oídos. Él quería correr, sin embargo quedaría como el cobarde que era, frente a sus amigos, quienes estaban en la primera fila, animándolo, a él. No como toda la demás gente del círculo, que iba en su contra y lo sabía. Ellos estaban ahí para verle recibir, como de costumbre.
—Uou. —escuchó la voz de Louis a sus espaldas. —Si no has salido corriendo. —se giró y vio cómo le entregaba la mochila a uno de sus amigos. Luke Hemmings, nada más y nada menos. Su mejor amigo. Luke le sonrió, una sonrisa que indicaba claramente un "destrózalo", que hasta él fue capaz de percibir. Estaba perdido. —¿Listo para hacer de saco? —se burló. Él todavía tenía su mochila colgada a la espalda, y no pensaba quitársela. Al menos amortiguaría el golpe si es que lo tiraba de espalda al suelo. Y empezaron a dar vueltas como si se tratara de un duelo de vaqueros. Louis parecía tenerlo todo bajo control, y así era. Se veía seguro pese al morado de su ojo derecho, el cual, a saber quién había causado, que por cierto, ni se había reportado aunque Zayn se hubiera atribuido el mérito de éste.
Y se fijó en la gente del círculo. Aquella mirada verde que esperaba ver no estaba ahí. Y despistado, no lo vio venir. Sentía su mejilla arder, y poco después cayó al suelo. Estuvo a punto de recibir una patada, pero rodó hacia un lado y se apartó, de milagro.
—¡Uooo! —se escuchó. Así es, aquella era la primera vez que Zayn Malik esquivaba un golpe, ya que siempre era el primero en caer cuando estaban jugando a darle con la pelota al blanco, en Educación Física.
Se levantó, afrontando la mirada burlona y un tanto sorprendida de Louis. —Enhorabuena, has esquivado el primer ataque de tu vida. —se burló. Estaba quedando mal, y lo sabía, y quizás terminaría peor en cuanto a su condición física después de responderle, pero lo haría.
—Esquiva tú esto. —murmuró, y alzando la rodilla dio un golpe bajo, justo en el blanco. Louis cayó de rodillas al suelo con las manos en su entrepierna, y se hizo silencio en el círculo. Zayn acababa de devolver, por primera vez en su vida, un golpe, y en el peor lugar posible. Era hombre muerto si no empezaba a correr ahora. Sin embargo, eligió el respeto de sus amigos, y se quedó ahí. No huyó.
—Eres hombre muerto. —susurró, y sus piernas flaquearon al escuchar aquella voz, de aquel modo tan amenazante. Se puso de pie y Zayn retrocedió, asustado. Recibió un fuerte puñetazo en su abdomen, y otro en su cara. Se hincó hacia delante y Louis lo agarró fuertemente del pelo, levantando su cabeza. Le golpeó en el labio y de éste empezó a brotar sangre, y después recibió otro fuerte golpe, y estaba seguro de que tendría el ojo como Louis al día siguiente, tal vez dentro de unas horas si es que seguía con vida.
—¡Basta, vas a matarlo! —escuchó una voz a lo lejos, un tanto distorsionada. Recibió otro golpe en la pierna y cayó al suelo, con los ojos inundados por las lágrimas y los ojos cerrados, y empezó a patear su cuerpo sin piedad. —¡Louis, para! —dejó de sentir los golpes, y poco después dejó de sentir nada a su al rededor, sólo voces, murmullos que a sus oídos eran imposibles de entender, y fueron distorsionándose, haciéndolo perder la conciencia.
La gente del círculo se dispersó a toda prisa, con miedo. ¿Acababan de presenciar un asesinato? La chica de ojos verdes que había estado mirando la escena desde el principio apretó los puños. Zayn estaba en el suelo, y Louis lo miraba con los ojos ardiendo en llamas. Parecía no importarle el hecho de que tal vez Zayn estuviera muerto ahora mismo, en el suelo. Luke se agachó y tomó su pulso, con miedo. Y se relajó al ver que su corazón aún latía.
—Será mejor que nos vayamos de aquí. —intervino Calum seriamente. Podrían tener serios problemas si no se iban ya, claro que no saldrían airosos de esta, al menos, no el chico de ojos azules y llameantes.
A Harry y a Liam los había arrastrado la multitud, y les había resultado imposible regresar al círculo. Sus padres los vieron, y pese a que intentaron quedarse, los obligaron a regresar a casa, si no querían volver andando. Y ambos se habían ido con cargo de conciencia.
Zayn seguía en el suelo, hecho una bola. Ella se acercó andando a paso casual y se agachó junto a él, lo cogió en brazos sin mucho esfuerzo y miró el lugar desierto. Todos después de presenciar la pelea se habían esfumado. Ella se encargaría de que el autor de todos aquellos golpes lo pagara caro. Con un poco de suerte lo dejaría seguir respirando.
[Heeey, baes, como llegamos a los +5 aquí está el capi. ¿Otros +5 y subo el siguiente? Y no os olvidéis de (abajo) y comentarrr, amores.]



Por lo menos zayn lo golpeó
ResponderEliminar