domingo, 26 de julio de 2015

BDSM | Zayn Malik - Capitulo 1

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT. | BDSM


Su vida era lo que llamaban "vida por lo alto", y es que vivía bien siendo rica, y básicamente sin hacer nada, pues su padre era quien lo hacía absolutamente todo. Ella simplemente se encargaba de sonreír e ir bien vestida a todas las cenas de negocios de su padre. Y con eso, ganaba concretamente cincuenta millones al año. Para algunos mucho, para otros poco. Y para ella era una cantidad considerable. Tenía veinte años, ¿qué más podría desear?

Pero el ser humano es avaricioso, y ella aparte de tener dinero, quería disfrutar al máximo.

Y al ser hija de un famoso empresario como lo era Harry Styles, controlador, astuto, atractivo y dominante, había adquirido muchas cualidades. Unas buenas, y otras no tanto.

Ella, al haber crecido siendo controlada, siendo sumisa, ahora, era simplemente igual. Pero había ido todavía más lejos, hasta el punto de tocar lo emocional, puede que lo moral, simplemente, había afectado a su comportamiento, a su forma de ver las cosas.

Y su vida giraba en torno al control. Ella era una dominante.

Había tenido muchos sumisos, todos ellos sumamente atractivos. Con algunos había durado años, y con otros meses. Y ahora mismo, buscaba otro chico al que dominar, pero buscaba al chico perfecto. El último que tuvo acabó en un psiquiátrico. Y es que lo que a él le pasaba no era normal. Era un masoquista, alguien que iba tras el dolor, alguien que buscaba el dolor. Y ella no quería darle tan sólo dolor, sino humillación. Al principio estaba bien, pero supongo que todo en exceso llega a cansarte.

—Señorita Styles, su padre ha venido a verla. —dijo Amélia, el ama de llaves.

—Gracias, Amélia. Y te he dicho mil veces que me llames Willa. —dije.

—No me sentiría cómoda haciéndolo, señorita. —dijo, y yo asentí.

Amélia era mi ama de llaves desde hace ya diez años, y ella era la que limpiaba mi sala de juegos, ella sabía perfectamente acerca de mi hobbie. Pero mi padre no, y tampoco lo sabría nunca, o al menos no estaba en mis planes que lo supiera.

Salí vistiendo un camisón rosa pálido de seda, al salón, donde mi padre me esperaba.

—Hija. —me sonrió, y vino a abrazarme.

—Papá, ¿qué te trae por aquí? —dije yo sonriente.

—Pasaba de visita. —dijo sentándose frente a mí. Él nunca viene de visita.

—Papá, ambos sabemos que no es por eso. —dije.
Él suspiró. —No, no lo es. —admitió. —Ambos sabemos que eres una chica preciosa, Willa, y ayer vino un famoso fotógrafo preguntando por ti. —explicó. Yo prestaba atención, pues quería saber hasta dónde quería llegar. —Quiere que seas modelo, Willa, la modelo para su próxima revista.

—Hum... ¿Modelo? —me lo pensé. La verdad era que no me importaría ser portada de una revista. Es decir, me daba igual, pero si suponía más dinero, ¿por qué no? —Vale, ¿por qué no? ¿Cuándo empiezo? —pregunté.

—Me ha dicho que si aceptabas, mañana a las nueve y media de la mañana, pronto. Sé puntual. —dijo dándome un papel. —Esta es la dirección.

Torcí la boca al verla. Estaba junto a una universidad. Seguramente me encontraría a un montón de adolescentes intentando cruzar a esa hora. Tendría que ir antes, lo cual suponía despertarse más temprano. —De acuerdo, estaré ahí a las nueve y media de la mañana. Puntual. —afirmé.

—Así me gusta. —se levantó. —Ahora tengo que irme. —plantó un beso en mi frente. —He quedado con el Sr. Tomlinson para hacer un negocio. Podríamos ganar millones.

Yo le sonreí. Él siempre ganaba millones. Una de las grandes cualidades de mi padre, era que él nunca perdía. —Está bien, papá.

Y salió por la puerta, despidiéndose de Amélia agitando la cabeza.

—¿Le preparo el desayuno, señorita Styles? —preguntó Amélia.

—Sí, por favor. —dije al mismo tiempo que volvía a mi habitación para coger mi móvil.

Tenía una llamada perdida de Niall, mi mejor amigo. Decidí devolverle la llamada.

Él no sabía acerca de mi... Hobbie. Se lo ocultaba a todo el mundo, excepto a Amélia, quien era de total confianza y sabía que no me juzgaría.

—Willa. —saludó Niall desde la otra línea.

—Hey, Nialler. —sonreí. —He visto que me has llamado.

—Sí. —dijo. —Era para decirte si querías salir un rato. Pero mi madre acaba de aguarme la fiesta. —suspiró.

—¿Qué has hecho esta vez, Nialler? —lo regañé.

—He suspendido el examen de matemáticas... Otra vez. —dijo.

Suspiré. —Pagaré a un profesor de repaso para que te ayude.

—No. —negó él. —Puedo pagármelo yo.
Lo pagaré yo y no se hable más. Y te pagaré al mejor. Vas a quitarte las matemáticas de encima. —dije.Está bien. —dijo resignado.

Sonreí. No podían ganarme en esto, y mucho menos, Niall. Mi pequeño rubio. Era un año menor que yo. Tenía diecinueve e iba todavía a la universidad. —Mañana vendrá un profesor de repaso a tu casa. —dije.


Sí. —suspiró.

Niall, sabes que lo necesitas. —dije.

Lo sé. —suspiró. —Pero es que siempre tienes que pagarlo todo tú.

Reí. —Niall, eso no es problema y lo sabes.



Ya, per...


¡Niall, a estudiar matemáticas! —escuché que gritaba su madre.


¡Ya voy! —gritó Niall de vuelta. —Tengo que dejarte. —suspiró.

Negué divertida y dejé mi móvil sobre la mesita de noche.


Señorita Willa, el desayuno ya está. —dijo Amélia.

Le sonreí. —Gracias, Amélia. Me gusta más así. —dije, refiriéndome a como me había llamado.

Ella sonrió apenada y se fue a seguir limpiando la cocina. Yo salí al comedor y me senté. Frente a mí tenía mi desayuno habitual: fresas, un zumo y galletas integrales.



¿Va a ir a algún lado hoy, señorita Willa? —me preguntó Luke, mi chófer y guardaespaldas.


No tengo planes todavía, Luke. —dije dando un sorbo a mi zumo.


Si me necesita estaré en el recibidor, señora. —me dijo.

Le sonreí. —Gracias, Luke.

Ls verdad era que me incomodaba un poco que me llamaran "señorita Styles", o incluso "señorita Willa", aunque personalmente prefería el segundo. ¿Tan incómodo para ellos resultaría llamarme tan sólo "Willa"? Es sólo eliminar una palabra.

Cuando terminé mi desayuno, fui al cuarto de baño y me cepillé los dientes. Después fui a mi habitación, y me vestí. Me peiné, delineé mis ojos color negro de forma disimulada, me apliqué brillo de labios y fui hacia mi ordenador.

Miré Twitter. Tenía cincuenta mil y tantos seguidores. Normal siendo un tanto famosa, supongo. Y supongo que por salir en una portada como modelo, mis seguidores aumentarían un poco más.



«Hay rumores de que @Willa_LStyles sea la próxima modelo de la portada para la revista de @ScottEdis.»


Ese twitt llamó mi atención. Yo misma confirmaría esos rumores.


«Tal vez sea la modelo de la portada, eso depende de lo que @ScottEdis quiera.»


«@Willa_LStyles Si has considerado mi oferta me encantaría que te presentaras mañana si tu padre te ha informado.»

Y ese twitt era de Scott Edison, el de la revista.



«@ScottEdis Ahí estaré.»


Confirmados los rumores entonces. La gente se entera de todo vía las redes sociales.

Ahora entré en Facebook y revisé mis notificaciones. Nada interesante. Comentarios en fotos, "me gustas" en mis estados... Lo normal.

Dejé el ordenador y me levanté. Hoy me apetecía ir a dar una vuelta. Tal vez ir de compras.
Luke. —lo llamé, y él dejó su móvil para levantarse.


¿Sí, Willa? Digo, ¿señorita? —rectificó rápidamente, haciendo que sonriera. Me gustaba que me llamara así, aunque claro, tenía que rectificar.


¿Podrías llevarme al centro comercial? —dije.


Por supuesto, ¿en cuál de sus coches quiere ir? —y otra vez, hablándome en tercera persona.


En el audi negro. —respondí.


Voy a por las llaves. —dijo él.

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