lunes, 27 de julio de 2015

BDSM | Zayn Malik - Capitulo 2

Autora: Sandra M.P.

NO COPYRIGHT. | BDSM


Después de pasear por el centro comercial y comprar bastante ropa, de básicamente casi todas las tiendas, me dispuse a ir a tomar algo. Quizás a un Starbucks.

—Luke. —lo llamé.

—¿Sí?

—¿Algún Starbucks cercano?

—Creo que en el centro comercial hay. —dijo.

—Bien. —sonreí. —Vamos entonces. —dije.

—Hum... La esperaré en el coche. —detuve mi paso al escuchar eso y me di la vuelta.

—Por supuesto que no. —me negué. —Ven y deja que te invite a algo. —insistí.

Él se ruborizó levemente y carraspeó. —No podría, señorita Styles.

Bufé. Genial, de "señorita Willa" a "señorita Styles". —Luke, deja de llamarme "señorita". —dije haciendo las comillas en el aire. —Llámame simplemente Willa. Y ahora vamos.

Empecé a andar buscando un Starbucks mientras escuchaba sus pasos más atrás. Sonreí. Sabía que terminaría viniendo. —Luke, sé que trabajas para mi padre, pero me gustaría que fuera menos incómodo y podamos ser amigos. —dije.

Él parpadeó. —Willa, tu padre es mi jefe y quiere seriedad.

¡Aleluya! Acaba de llamarme Willa sin añadirle el "señorita" delante.

—Luke, que me llames por mi nombre o aceptes que te invite a algo no le quita seriedad a tu trabajo, es más, creo que es mejor incluso. —dije. —Eres joven, de haber querido a alguien serio supongo que mi padre habría contratado a otro, ¿no crees? —dije, y él medio sonrió.

—Bueno... Quizás. —dijo él.

—Ahí está el Starbucks. —sonreí al verlo unos metros más allá. —¿Nos sentamos dentro?

—Como quieras. —me dijo.

—Vamos dentro entonces.

Cuando entramos fui hacia el mostrador y pedí. —Un smoothie de chocolate. ¿Y tú qué quieres, Luke? —le pregunté.

—Lo mismo. —dijo, con una pequeña sonrisa.

Le sonreí y miré a la chica. —Que sean dos, por favor. —dije.

—Claro. —me sonrió. —Podéis ir a sentaros, ya os los traigo yo. —dijo ella.

Sonreí y miré a Luke, con las manos en los bolsillos de sus pantalones. —Vamos a sentaros y ahora la chica nos los trae. —dije sentándome en una mesa que había al lado de la pared.

Él se sentó frente a mí, con sus manos sobre la mesa. —La verdad es que nunca había venido a un Starbucks. —confesó.

—¿No? —dije sin poder ocultar mi sonrisa. —Tranquilo, que no será la última vez que te traiga. —dije, y él rió. Nunca lo había escuchado reír, la verdad. —¿Sabes? Creo que es la primera vez que te escucho reír. —le dije.

—Eso es porque habitualmente estoy serio. —dijo.

—Créeme, lo sé, señorito Hemmings. —dije haciendo énfasis en las dos últimas plabras.

Rió. —No es muy agradable.

—¿Verdad? —suspiré. —Y a mí me lo dicen contínuamente.

Medio sonrió. —Es lo que tiene llevar el apellido "Styles". —dijo.

—Aquí tenéis los smoothies. —dijo la chica sonriente, dejándolos sobre la mesa.

—Gracias. —le sonreí levemente y volví a prestarle atención a Luke.

—Pero de todos modos debe de estar bien tener tanto dinero. —sonrió.

—Lo está. —afirmé. —Pero el dinero no hace la felicidad. —medio sonreí. Era totalmente consciente de ello. No es que detestara mi vida, me agradaba, pero no me consideraba una persona... Feliz.

—¿No eres feliz? —preguntó.

Torcí la cabeza. —No, pero tampoco estoy mal. —dije mirándolo. —Ser rico tiene ventajas, sí. Pero es difícil tener que ser siempre perfecta, tener que estar siempre sonriendo... Es simplemente... Cansino. —dije. Y él me escuchaba atentamente.

Le di el primer sorbo a mi smoothie, y pareciera que él estuviera esperando a que yo empezara, porque segundos después, él también dio el primer sorbo.
Pero bueno, cuéntame algo sobre ti. —dije, cayendo en la cuenta de que no sabía nada sobre él.

—¿Sobre mí? —dijo, como si no se esperara aquella pregunta. Asentí con la cabeza. —Pues... ¿Qué quieres saber? —preguntó.

—¿Cómo están tus padres? —pregunté, sin tener menor idea de por dónde empezar.

Medio sonrió. —Mi padre... Hace tiempo que está en la cárcel... Y mi madre murió.

Tragué saliva y bajé la mirada a mi smoothie, maldiciendo a mi padre por no habérmelo dicho. —Lo lamento. No tenía ni idea.

Me sonrió. —No pasa nada.

—¿Y novia? —dije, intentando cambiar de tema.

Rió levemente. ¿Qué le resultaba gracioso exactamente? —Con el trabajo que tengo no hay tiempo para una novia. —me dijo.

—Hum... ¿Y qué te gusta hacer? —pregunté. A ver si por fin íbamos a temas un poco más alegres.

—Me gusta tocar la guitarra. —dijo.

—¿De verdad? —asintió con la cabeza. —Me gustaría escucharte tocar algún día. —dije.

Él me sonrió. —Claro.

Definitivamente, Luke era un chico agradable y simpático. Y me alegraba de que por fin nos dejáramos de formalidades.

—He escuchado que vas a ser modelo. —me dijo.

Sonreí. —Sí, mi padre me lo ha dicho esta mañana. Scott quería que fuera la portada de su revista. Y bueno —me encogí de hombros. —, ¿por qué no? Aunque antes tienen que verme. Una modelo necesita tener un cuerpo diez.

—Creo que eres perfecta. —dijo, y después sus mejillas se ruborizaron. —Digo, para la revista. Estás perfecta en cuanto al peso y eso. —dijo nervioso y torpemente.

Reí. —Gracias, Luke. Aunque si buscaran a un chico para ser modelo, igual a ti tampoco te iría mal.

Rió levemente y yo junto a él. La verdad era que Luke era bastante atractivo, y si tuviera tiempo para tener una novia, fijo que la tendría.

Mi teléfono sonó y miré la pantalla antes de contestar. —¿Sí, papá? —contesté.
Hija, llamaba para decirte que cogieras algo formal. Esta noche tenemos otra cena. —dijo.

Torcí la boca. Otra cena aburrida sonriendo falsamente y luciendo como si fuera a una entrega de premios. —De acuerdo. —dije.

—Nos vemos esta noche. —me dijo antes de finalizar la llamada.

Suspiré y dejé el teléfono sobre la mesa. —¿Qué pasa? —me preguntó Luke.

—Nada. —suspiré. —Otra aburrida cena.

Torció la boca. —¿Y qué haces mientras todos hablan de negocios? —me preguntó.

—Esto. —dije, y empecé a sonreír falsamente mientras asentía fingiendo que algo me interesaba.

Rió y negó divertido con la cabeza. —Supongo que no te importa nada de lo que hablan.

—Exactamente. —dije. —Bueno, ahora tengo que volver al centro comercial a por un vestido elegante. —dije levantándome. Ambos habíamos terminado.

Fui a pagar dando un billete de veinte, y antes de que la chica me diera el cambio dije:

—Puedes quedártelo como propina. —le sonreí.

Ella me sonrió de vuelta. —Muchas gracias.

Le sonreí y miré a Luke. —¿Vamos? —asintió con la cabeza.

—Bueno, normalmente en un vestido de esos... ¿Cuánto sueles gastarte? —me preguntó mientras andábamos hacia alguna tienda que llamara mi atención, pasando un montón de tiendas caras.

—Pues... Depende. Pueden ser tanto mil como quinientos. —dije, y su expresión fue total. Tanto que no pude evitar soltar una pequeña carcajada.

—Vaya, con eso yo como tres o cuatro meses. —me dijo.

—Aquí. —dije, viendo un montón de vestidos elegantes. Largos, cortos, extravagantes y simples.

—Bienvenida, señorita, ¿qué desea? —preguntó una mujer mayor.

—Me gustaría algo para esta noche, formal y sencillo. —dije.

—Hum... Creo que tenemos algo que le sentará fantástico. —dijo.

Asentí con la cabeza y la mujer salió del mostrador para empezar a andar por el pasillo. Me giré hacia Luke quien estaba en el mostrador con las manos en sus bolsillos. —Espera aquí. —dije, y él asintió.

Fui con la mujer y me ofreció un precioso vestido de color negro. —Este es. —dijo.

Sonreí. —Perfecto. ¿Puedo probármelo?

—Por supuesto. —me dijo. Lo cogí con cuidado y me metí en uno de los probadores.

Cuando me miré en el espejo sonreí. Bueno, no estaba mal.

Salí del provador y la mujer del mostrador sonrió, complacida. —Le queda perfecto, señorita. Este vestido ha sido diseñado para usted.

Sonreí y miré a Luke, quien me miraba con los ojos más abiertos de lo normal y levemente ruborizado.

—¿Qué tal? —le pregunté, dando una vuelta.

Él sonrió. —Estás preciosa.

Le sonreí y miré a la mujer. —Me lo quedo. —dije.

—Estupendo. —dijo, y después miró a Luke. —Eres un chico afortunado. Tienes una novia preciosa. —le dijo, haciendo que se ruborizara hasta la raíz del pelo.

—No es mi novia. —dijo rápidamente.

—Oh, lamento la confusión. —se excusó ella.

Reí levemente y volví a meterme en el mostrador para quitarme el vestido.

Realmente me sentaba bien. Y había sido más fácil de lo que pensaba. Normalmente tardaba horas en encontrar un vestido.

Salí del probador con el vestido en la mano y lo puse sobre el mostrador.

—Serán trescientos euros, señorita. —me dijo sonriente.

Yo saqué mi tarjeta de crédito, introduje el pin y me la devolvió. —Muchas gracias. Esperamos que vuelva otro día.

Sonreí y miré a Luke. —Deja que te lleve la bolsa. —me dijo, cogiéndola.

Le sonreí. —Gracias. —me sonrió de vuelta. —Era una mujer simpática. —dije.

Él rió. —Sí. —afirmó. —¿Y dónde es la cena?
No lo sé. En algún lugar caro y aburrido, supongo. —dije.

Me sonrió. —¿Sabes? No eres para nada como esperaba.

Fruncí levemente el ceño. —¿Y eso es bueno o malo?

—Bueno. —sonrió. —Me alegro que seamos amigos. Prefiero que sea así yo también.
[Y aquí el capitulo del lunes :3 No os olvidéis del +1, my bbys.]

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