—Niall,
cariño, todos sabemos que Zayn es gay. —dijo con cierta burla.
Uhhh...
Alguien se está jugando las tetas de silicona. —¿Y qué te hace
pensar eso? —dije. Mantén la calma, Niall, tranquiiiilo...
Ella
rió. —Oh, vamos, Niall, confiésalo. Lo sabemos todo, os hemos
visto.
—Ya,
pues yo creo que alguien necesita gafas. —dije yo. Y un cerebro.
Rió.
—¿Me dirás que no lo habéis hecho en el baño? —hizo una mueca
de asco. —Es realmente asqueroso. —dijo agarrando su móvil y
enseñándome la pantalla.
Tragué
saliva. —¿De dónde coño has sacado eso?
Rió.
—Bueno, un amigo estaba en el baño cuando... Entrasteis muy
acalorados. ¿Quieres ver el vídeo? —dijo, hablando con
superioridad.
—Amanda,
bórralo. —dije seriamente.
—Claro,
en cuanto todo el instituto lo haya visto. —dijo dándose la
vuelta.
—Amanda.
—dije alzando la voz. —Sabes que te juegas mucho, ¿no?
Ella
sonrió, mirándome con superioridad, como hacía siempre. ¿Por qué
me veía inferior exactamente?, ¿por ser gay?
—Hum...
Nada que el dinero no arregle. —se encogió de hombros.
—El
padre de Zayn tiene mucho dinero, incluso más que el tuyo, y lo
sabes perfectamente, Amanda. —dije, y ella soltó una carcajada.
—Lo
sé, Niall, ¿y eso qué?
—No
creo que le siente muy bien que todo el mundo vea ese vídeo. —dije,
y ella sonrió victoriosa.
—¿Tú
crees?
Alcé
una ceja. No quiere que nadie sepa que su hijo es gay, así que sí,
lo creo. Y además, no le gustaría que humillaran a su hijo, ¿no?
—Sí.
—dije.
—Pues
tengo su permiso para hacerlo.



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