Autora: Sandra M.P.
NO COPYRIGHT.
—¿Y
cómo lo sabes? —siguió preguntando. Se negaba a que no pudiera
mentirle. Ella apenas le miraba, él era el único que la miraba a
ella, por lo cual tal vez, él sí que podría descifrar cuándo
mentía, pero ella no.Sonrió de lado. —Eres incapaz de mentir a la gente a los ojos. —le dijo. —Antes de responder apartas la mirada, miras hacia un lado y lo dices, y después devuelves la mirada. A parte, respondes con aire desinteresado, para quitar tensión y restarle importancia, cuando en realidad, la pregunta te interesa. —y aquella respuesta le sorprendió, por el hecho de que ni él mismo se había dado cuenta hasta ahora. —Aparte, juegas con tus dedos sin darte cuenta. —bajó su mirada y se fijó en que jugueteaba con la toalla. Enrojeció.
—¿Cómo sabes todo eso? —murmuró, sin salir de su asombro.
—No es lo único que sé. —dijo misteriosamente. Se dio la vuelta y agarró también su camiseta, y se la puso. Él todavía seguía desnudo, y dudaba mucho que ella llevara algo para él en esa mochila. Decidió no decir nada más acerca del tema.
—¿Por qué antes me has apartado de ese modo? —preguntó, y aquella pregunta pareció captar toda su atención, porque dejó de hacer lo que estaba haciendo, que era guardar su chándal en la mochila.
Se dio la vuelta. Ella sabía que tenía que responder a eso de algún modo, y no podía responderle con un "no te importa", porque sí lo hacía. —Porque querías respuestas. —dijo, y él tuvo que parpadear.
—Sólo te he preguntado por qué dejaste el baile, no si eras virgen y con cuántos te habías acostado. —contraatacó, pero ella no sonrió, ni rió, sino que al parecer se lo tomó en serio. Lo que ella le había preguntado eran temas más personales en ese sentido, aunque para ella no lo eran, pues el por qué de haber dejado el baile tenía que ver más con su vida, con su estado, con todo.
—Vale, pues yo con veintidós. —respondió ella, y él frunció el ceño, sin comprender a qué se refería. No tenía sentido que con veintidós hubiera dejado el baile cuando tenía diecisiete. Pero entonces encajó la pieza en su lugar.
—Oh. —dijo, anonado. No era una santa, ni mucho menos. Enrojeció. Veintidós eran muchos. Probablemente de todos esos veintidós, todos serían mejores que él. No tenía posibilidades de ser el veintitrés, y de eso estaba un 99% seguro, y no decía 100% porque quería ser optimista. —¿Me respondes a eso y no a por qué dejaste el baile? —dijo, y ella se encogió de hombros.
La
campana sonó y él dio un pequeño bote. Él todavía estaba
desnudo, y Louis tenía su ropa. —¿Tus padres lo saben? —preguntó
ella, dejándolo desorientado. No sabía a qué se refería. —Que
se meten contigo. —añadió, y él negó con la cabeza,
avergonzado. No, ni ellos ni sus amigos, a los que les mentía. Era
curioso, ellos llevaban más tiempo junto a él y no sabían cuándo
mentía, sin embargo, ella, ahora, que era la primera vez que
entablaba conversación con ella, se había dado cuenta.—No.
—murmuró. —Les rompería el corazón si lo supieran. No quiero
que se preocupen por mí.
—¿Desde cuándo hacen? —preguntó, y él tragó saliva.
—Seis años. —murmuró él, sin que el rojo desapareciera de sus mejillas.
Ella permanecía seria. El hecho de que llevara seis años siendo acosado por todo el instituto, incluyendo profesores, la enfurecía, sin saber el por qué cuando debería darle igual, sin embargo, no era así. Le importaba más de lo que ella deseaba. —¿Y no crees que deberías decírselo a alguien? —preguntó, y él seguía sin ver expresión en sus ojos, como si aquello no le importara realmente, cuando a él le faltaba tan poco para quebrarse que tenía miedo de hacerlo y que ella se riera en su cara de lo débil que era. —¿Para qué? Llevo seis años así, y a todos les da igual. —se encogió de hombros. Su voz ya se había quebrado. Hacía ya un rato que la campana había sonado. Supongo que a ella le daba igual llegar tarde, y a él también, de hecho, le daba igual no volver a clase.
Suspiró. —No a todos. —dijo. —Zayn, está más que claro que no puedes con esto. —dijo, y pareció ver una pequeña variación en su voz, como si ésta se hubiera suavizado.
—Sí. —dijo con la voz temblorosa. —Sólo... Un año más. —dijo como pudo, y sintió cómo de sus ojos saltaban algunas lágrimas sin que él pudiera evitarlo. La miró, sin importarle lo débil que estaba en aquel momento, cuando odiaba que le vieran llorar. Ya le daba igual lo que ella pensara, de todos modos, supongo que no tenía que ser uno muy listo para darse cuenta de que estaba llorando.
—Un año más. —murmuró ella, sin expresión. Sus ojos, como dos zafiros, se clavaban en los suyos, desnudándolo, aunque ya estuviera literalmente desnudo, y tan sólo lo cubriera una toalla. —Supongo que si llevas seis, uno más no será nada, ¿no? —dijo, desinteresada, y aquello lo partió. Por primera vez en su vida alzó la mirada con las lágrimas sobre sus ojos, mostrando su debilidad, y ella no mostró nada.
—Sí. —susurró, bajando su mirada al suelo. —Será mejor que vayas a clase, ¿no?
—Voy a por tu ropa, espera aquí. —dijo ella, agarrando la mochila, colgándosela al hombro y abriendo levemente la puerta para salir. Él la cerró con pestillo, por inercia, y se sentó en el wáter, a esperar. Miró hacia abajo y torció la boca. ¿De verdad estaba tan gordo? Palpó su barriga. Todos los del vestuario estaban mejor que él, y de eso estaba totalmente seguro, todos musculosos, todos practicaban deporte. Tenían la piel morena, músculo... Y él era más paliducho y regordete. Cruzó los brazos sobre su pecho y suspiró. Normal que se metieran con él, supongo.
***
Entró en clase, llamando antes a la puerta y recibiendo una mirada fulminante de Raquel Coach, la profesora de Biología. Tragó saliva y golpeó el marco de la puerta nerviosamente con los dedos, asomándose. —Hum... Lamento el retraso, ¿puedo pasar? —preguntó.
—Entra. —dijo ella de mala gana, y él entró y se sentó en su lugar.
Noa le había devuelto su ropa, tanto el chándal como la ropa de cambio, que era la que llevaba puesta ahora mismo, había guardado la bolsa de nuevo en la taquilla y ahora estaba aquí. No sabía cómo había logrado que Louis le devolviera su ropa, pero había demasiadas piezas por encajar, pues tampoco sabía cómo con un simple "basta" había logrado que las chicas de su clase pararan de lanzarle cualquier cosa que lograran alcanzar. Ahora, mientras andaba hasta su sitio, se fijó en que Louis no estaba ahí, y Noa, bueno, ella ni siquiera alzó la mirada para verlo, pasó de él, como de costumbre.
Se sentó en su lugar, y ni siquiera se dio cuenta de las miradas de sus compañeros, los cuales al haber alzado la mirada para ver quién entraba, la habían bajado sin mostrar una mirada asqueada, ni burlona. Simplemente como si un alumno corriente hubiera entrado, al fin y al cabo es lo que era, pero rara vez se le trataba como tal.
No prestó atención a la clase, como era de costumbre, hasta que la palabra "examen" hizo que su cerebro se activara, y apuntó la fecha en su agenda. Genial, examen de Biología, otra de tantas materias que le iba fatal.
Suspiró y guardó de nuevo el bolígrafo en su estuche. La semana que viene tenía examen de Biología y de Matemáticas, y por el momento. A parte de la coreografía de Educación Física, claro.
—Bien, y ahora, de deberes, la página treinta entera. —dijo, y él hizo una mueca de asco. Genial. La campana sonó. —Zayn, ¿puedes venir? —frunció el ceño. ¿Por qué lo llamaba? Mierda, no había hecho nada malo.
Tímidamente se levantó y anduvo hasta la mesa. —¿Sí? —murmuró, intentando ser lo más amable posible.
—Te va mal en todas las asignaturas, Zayn, no estudias y suspendes todos los exámenes. —dijo la profesora seriamente, y él tragó saliva. —Haces los deberes, perfectos, por cierto, pero luego, en los exámenes no haces nada. —se puso nervioso. Él no hacía sus deberes, los hacían Harry y Liam, no él.
—Yo... —no sabía qué decir, estaba completamente en blanco.
—Si sigues así, hablaré con tus profesores y repetirás curso, Zayn. Sabemos que no eres tú el que hace los deberes. —dijo seriamente. Seguramente Raquel se moría de ganas por suspenderle el curso y que repitiera, y amargarle la existencia. Claro que a lo mejor, repetir curso no le importaba mucho, pero prefería ya quitárselo de encima.
—Yo hago mis deberes. —mintió. La mirada de Raquel le ponía nervioso. Esperaba que tal y como Noa había hecho, no le pillara la mentira.
—¿Entonces por qué no lo haces bien en los exámenes? —preguntó seriamente. No es que Raquel lo odiara, bueno, tal vez lo hacía, pero no era tan cruel como para demostrarle que le odiaba, no como Sam Smith, el profesor de Educación Física, o el de Matemáticas.
—No lo sé. —murmuró.
—Te buscaré un profesor de repaso, Zayn. —dijo ella, y sus ojos se abrieron mucho. ¿Qué? No.
—No. —negó rápidamente.
—Eso o repites curso, tú eliges, Zayn. —dijo ella seriamente. Se mordió los labios. Rezaba para que no fuera Luke Hemmings su profesor de repaso, el que seguramente caería.
Se resignó. —Profesor de repaso. —murmuró abatido.
—Bien, te llamaremos por megafonía en tiempo de patio. —dijo ella mientras recogía sus cosas.
Asintió con la cabeza y anduvo de nuevo hacia su sitio. Fue entonces cuando al pasar por delante de la puerta vio a Louis entrar, con una bolsa de hielo en el ojo. Louis lo fulminó con la mirada y éste, acongojado dio un pequeño acelerón hasta su sitio. ¿Qué le había ocurrido a Louis? Nadie se atrevía a pegarle, porque todos sabían que Louis era la persona más fuerte del instituto, por lo tanto, ¿quién habrá sido capaz de arriesgarse? Nadie más faltaba en clase, por lo cual descartó enseguida la opción de que hubiera sido alguien de su clase.
—Louis, ¿estás bien? —la voz de Luke se distinguió enseguida.
—Sí. —dijo Louis. Él no se atrevía a darse la vuelta para verle, por lo cual miró su melena negra desde su lugar, ella tampoco parecía tener interés en girarse.
—¿Quién coño ha sido? —esa era la voz de Niall.
—Nadie. —dijo Louis. Parpadeó. ¿Nadie? Las veces que alguien se había atrevido a tocarle —que eran pocas—, Louis lo había delatado sin preámbulo. De hecho, lo primero que hacía era decírselo a sus amigos, para que lo divulgaran, y a la salida, formar un círculo de espectadores que querían ver como Louis aporreaba a otro sin piedad.
—No creo que "nadie" te haya dejado el ojo así, Louis. —intervino Calum.
—Que lo dejéis ya, hostia. —gruñó Louis. —He dicho que nadie, joder.
Y entonces se callaron. Bueno, así que ese "nadie" se libraba de que Louis lo aporreara a la salida, ¿no? Y hablando de aporrear a la salida... ¿Qué pasaba con él? Louis le debía una. De pronto empezó a sudar. Con lo sucedido en los vestuarios se le había olvidado. ¿Lo aporreará a la salida? Mierda.
***
—¿Has visto el ojo morado de Louis? —preguntó Liam.
—¿Quién le habrá zurrado? Nadie se atreve a acercársele. Como a ti, Zayn. —dijo Harry, y Zayn tragó saliva.
—Ya. —dijo, mintiendo de nuevo. —No sé quién ha sido.
—Zayn Malik, a conserjería.
Liam y Harry lo miraron alzando una ceja y sus bocas cayeron abiertas. —Por Dios, ¡Zayn! ¿No habrás sido tú, verdad? —dijo Harry sorprendido.
Abrió la boca para negarlo, pero al ver su oportunidad, no lo hizo. —¿Quién sino? —dijo con una media sonrisa.
—Dios. —dijo Liam, y rió. —Pues cuidado, que no te expulsen.
Zayn se levantó, fingiendo orgullo, y se encaminó a conserjería. Sí... Él... Si hubiera sido él el que le hubiera dejado el ojo morado, ahora mismo tal vez no seguiría respirando. Llegó a conserjería y Yanira le indicó que fuera al despacho de Raquel. Llamó a la puerta y entró, y se encontró, para su sorpresa, a Noa sentada en la silla de la izquierda.
—Siéntate, Zayn. —indicó Raquel, y él obedeció un tanto confundido. —Te he buscado una profesora de repaso. —miró a su izquierda, anonado y confundido, pensando que era una broma, o... A lo mejor ella también necesitaba un profesor de repaso, que era lo más probable. —Noa tiene unas calificaciones excelentes, y le he pedido que sea tu profesora de repaso, y ha accedido. —dijo ella, y Zayn se quedó sin parpadear, estático. No le entraba en el cerebro. ¿Calificaciones excelentes?
La miró, y ella lo miraba a él, esperando. ¿Qué esperaba? —Ah. —dijo, sin saber qué responder.
—¿Te parece bien que ella sea tu profesora de repaso, Zayn? —dijo ella, y Zayn asintió, todavía en una especie de trance, sin lograr asimilarlo del todo. ¿Calificaciones excelentes? ¿Ella sacaba buenas notas? ¿Cómo? Ella no parecía una persona estudiosa.
—Bien, he hablado con ella y si a ti te va bien, puede darte clases en tu casa. —explicó la profesora. —Sobre las cinco, los lunes y los viernes. ¿Va bien?
Zayn asintió con la cabeza. —Sí. —murmuró, mirando a Noa, quien lo miraba con una expresión indescifrable.
—Bueno, podéis volver al patio, hablad sobre ello, dale tu dirección y quedáis mejor. Las clases empiezan hoy, Zayn, que es viernes. —dijo Raquel.
[Bueeeno, nos quedó un "+1" para llegar a 5 en el anterior, pero como vi +4 arriba decidí subir otro :3 Espero que os haya gustado, bbys. No olvidéis el +1, porque si llegamos a +5 subo otro cap n.n y tampoco os olvidéis de seguirme abajo, gracias a las dos personitas que se unieron, por cierto :* Un kiss. Y también dadle a alguna emoción, ¿no? Is free.]
—¿Desde cuándo hacen? —preguntó, y él tragó saliva.
—Seis años. —murmuró él, sin que el rojo desapareciera de sus mejillas.
Ella permanecía seria. El hecho de que llevara seis años siendo acosado por todo el instituto, incluyendo profesores, la enfurecía, sin saber el por qué cuando debería darle igual, sin embargo, no era así. Le importaba más de lo que ella deseaba. —¿Y no crees que deberías decírselo a alguien? —preguntó, y él seguía sin ver expresión en sus ojos, como si aquello no le importara realmente, cuando a él le faltaba tan poco para quebrarse que tenía miedo de hacerlo y que ella se riera en su cara de lo débil que era. —¿Para qué? Llevo seis años así, y a todos les da igual. —se encogió de hombros. Su voz ya se había quebrado. Hacía ya un rato que la campana había sonado. Supongo que a ella le daba igual llegar tarde, y a él también, de hecho, le daba igual no volver a clase.
Suspiró. —No a todos. —dijo. —Zayn, está más que claro que no puedes con esto. —dijo, y pareció ver una pequeña variación en su voz, como si ésta se hubiera suavizado.
—Sí. —dijo con la voz temblorosa. —Sólo... Un año más. —dijo como pudo, y sintió cómo de sus ojos saltaban algunas lágrimas sin que él pudiera evitarlo. La miró, sin importarle lo débil que estaba en aquel momento, cuando odiaba que le vieran llorar. Ya le daba igual lo que ella pensara, de todos modos, supongo que no tenía que ser uno muy listo para darse cuenta de que estaba llorando.
—Un año más. —murmuró ella, sin expresión. Sus ojos, como dos zafiros, se clavaban en los suyos, desnudándolo, aunque ya estuviera literalmente desnudo, y tan sólo lo cubriera una toalla. —Supongo que si llevas seis, uno más no será nada, ¿no? —dijo, desinteresada, y aquello lo partió. Por primera vez en su vida alzó la mirada con las lágrimas sobre sus ojos, mostrando su debilidad, y ella no mostró nada.
—Sí. —susurró, bajando su mirada al suelo. —Será mejor que vayas a clase, ¿no?
—Voy a por tu ropa, espera aquí. —dijo ella, agarrando la mochila, colgándosela al hombro y abriendo levemente la puerta para salir. Él la cerró con pestillo, por inercia, y se sentó en el wáter, a esperar. Miró hacia abajo y torció la boca. ¿De verdad estaba tan gordo? Palpó su barriga. Todos los del vestuario estaban mejor que él, y de eso estaba totalmente seguro, todos musculosos, todos practicaban deporte. Tenían la piel morena, músculo... Y él era más paliducho y regordete. Cruzó los brazos sobre su pecho y suspiró. Normal que se metieran con él, supongo.
***
Entró en clase, llamando antes a la puerta y recibiendo una mirada fulminante de Raquel Coach, la profesora de Biología. Tragó saliva y golpeó el marco de la puerta nerviosamente con los dedos, asomándose. —Hum... Lamento el retraso, ¿puedo pasar? —preguntó.
—Entra. —dijo ella de mala gana, y él entró y se sentó en su lugar.
Noa le había devuelto su ropa, tanto el chándal como la ropa de cambio, que era la que llevaba puesta ahora mismo, había guardado la bolsa de nuevo en la taquilla y ahora estaba aquí. No sabía cómo había logrado que Louis le devolviera su ropa, pero había demasiadas piezas por encajar, pues tampoco sabía cómo con un simple "basta" había logrado que las chicas de su clase pararan de lanzarle cualquier cosa que lograran alcanzar. Ahora, mientras andaba hasta su sitio, se fijó en que Louis no estaba ahí, y Noa, bueno, ella ni siquiera alzó la mirada para verlo, pasó de él, como de costumbre.
Se sentó en su lugar, y ni siquiera se dio cuenta de las miradas de sus compañeros, los cuales al haber alzado la mirada para ver quién entraba, la habían bajado sin mostrar una mirada asqueada, ni burlona. Simplemente como si un alumno corriente hubiera entrado, al fin y al cabo es lo que era, pero rara vez se le trataba como tal.
No prestó atención a la clase, como era de costumbre, hasta que la palabra "examen" hizo que su cerebro se activara, y apuntó la fecha en su agenda. Genial, examen de Biología, otra de tantas materias que le iba fatal.
Suspiró y guardó de nuevo el bolígrafo en su estuche. La semana que viene tenía examen de Biología y de Matemáticas, y por el momento. A parte de la coreografía de Educación Física, claro.
—Bien, y ahora, de deberes, la página treinta entera. —dijo, y él hizo una mueca de asco. Genial. La campana sonó. —Zayn, ¿puedes venir? —frunció el ceño. ¿Por qué lo llamaba? Mierda, no había hecho nada malo.
Tímidamente se levantó y anduvo hasta la mesa. —¿Sí? —murmuró, intentando ser lo más amable posible.
—Te va mal en todas las asignaturas, Zayn, no estudias y suspendes todos los exámenes. —dijo la profesora seriamente, y él tragó saliva. —Haces los deberes, perfectos, por cierto, pero luego, en los exámenes no haces nada. —se puso nervioso. Él no hacía sus deberes, los hacían Harry y Liam, no él.
—Yo... —no sabía qué decir, estaba completamente en blanco.
—Si sigues así, hablaré con tus profesores y repetirás curso, Zayn. Sabemos que no eres tú el que hace los deberes. —dijo seriamente. Seguramente Raquel se moría de ganas por suspenderle el curso y que repitiera, y amargarle la existencia. Claro que a lo mejor, repetir curso no le importaba mucho, pero prefería ya quitárselo de encima.
—Yo hago mis deberes. —mintió. La mirada de Raquel le ponía nervioso. Esperaba que tal y como Noa había hecho, no le pillara la mentira.
—¿Entonces por qué no lo haces bien en los exámenes? —preguntó seriamente. No es que Raquel lo odiara, bueno, tal vez lo hacía, pero no era tan cruel como para demostrarle que le odiaba, no como Sam Smith, el profesor de Educación Física, o el de Matemáticas.
—No lo sé. —murmuró.
—Te buscaré un profesor de repaso, Zayn. —dijo ella, y sus ojos se abrieron mucho. ¿Qué? No.
—No. —negó rápidamente.
—Eso o repites curso, tú eliges, Zayn. —dijo ella seriamente. Se mordió los labios. Rezaba para que no fuera Luke Hemmings su profesor de repaso, el que seguramente caería.
Se resignó. —Profesor de repaso. —murmuró abatido.
—Bien, te llamaremos por megafonía en tiempo de patio. —dijo ella mientras recogía sus cosas.
Asintió con la cabeza y anduvo de nuevo hacia su sitio. Fue entonces cuando al pasar por delante de la puerta vio a Louis entrar, con una bolsa de hielo en el ojo. Louis lo fulminó con la mirada y éste, acongojado dio un pequeño acelerón hasta su sitio. ¿Qué le había ocurrido a Louis? Nadie se atrevía a pegarle, porque todos sabían que Louis era la persona más fuerte del instituto, por lo tanto, ¿quién habrá sido capaz de arriesgarse? Nadie más faltaba en clase, por lo cual descartó enseguida la opción de que hubiera sido alguien de su clase.
—Louis, ¿estás bien? —la voz de Luke se distinguió enseguida.
—Sí. —dijo Louis. Él no se atrevía a darse la vuelta para verle, por lo cual miró su melena negra desde su lugar, ella tampoco parecía tener interés en girarse.
—¿Quién coño ha sido? —esa era la voz de Niall.
—Nadie. —dijo Louis. Parpadeó. ¿Nadie? Las veces que alguien se había atrevido a tocarle —que eran pocas—, Louis lo había delatado sin preámbulo. De hecho, lo primero que hacía era decírselo a sus amigos, para que lo divulgaran, y a la salida, formar un círculo de espectadores que querían ver como Louis aporreaba a otro sin piedad.
—No creo que "nadie" te haya dejado el ojo así, Louis. —intervino Calum.
—Que lo dejéis ya, hostia. —gruñó Louis. —He dicho que nadie, joder.
Y entonces se callaron. Bueno, así que ese "nadie" se libraba de que Louis lo aporreara a la salida, ¿no? Y hablando de aporrear a la salida... ¿Qué pasaba con él? Louis le debía una. De pronto empezó a sudar. Con lo sucedido en los vestuarios se le había olvidado. ¿Lo aporreará a la salida? Mierda.
***
—¿Has visto el ojo morado de Louis? —preguntó Liam.
—¿Quién le habrá zurrado? Nadie se atreve a acercársele. Como a ti, Zayn. —dijo Harry, y Zayn tragó saliva.
—Ya. —dijo, mintiendo de nuevo. —No sé quién ha sido.
—Zayn Malik, a conserjería.
Liam y Harry lo miraron alzando una ceja y sus bocas cayeron abiertas. —Por Dios, ¡Zayn! ¿No habrás sido tú, verdad? —dijo Harry sorprendido.
Abrió la boca para negarlo, pero al ver su oportunidad, no lo hizo. —¿Quién sino? —dijo con una media sonrisa.
—Dios. —dijo Liam, y rió. —Pues cuidado, que no te expulsen.
Zayn se levantó, fingiendo orgullo, y se encaminó a conserjería. Sí... Él... Si hubiera sido él el que le hubiera dejado el ojo morado, ahora mismo tal vez no seguiría respirando. Llegó a conserjería y Yanira le indicó que fuera al despacho de Raquel. Llamó a la puerta y entró, y se encontró, para su sorpresa, a Noa sentada en la silla de la izquierda.
—Siéntate, Zayn. —indicó Raquel, y él obedeció un tanto confundido. —Te he buscado una profesora de repaso. —miró a su izquierda, anonado y confundido, pensando que era una broma, o... A lo mejor ella también necesitaba un profesor de repaso, que era lo más probable. —Noa tiene unas calificaciones excelentes, y le he pedido que sea tu profesora de repaso, y ha accedido. —dijo ella, y Zayn se quedó sin parpadear, estático. No le entraba en el cerebro. ¿Calificaciones excelentes?
La miró, y ella lo miraba a él, esperando. ¿Qué esperaba? —Ah. —dijo, sin saber qué responder.
—¿Te parece bien que ella sea tu profesora de repaso, Zayn? —dijo ella, y Zayn asintió, todavía en una especie de trance, sin lograr asimilarlo del todo. ¿Calificaciones excelentes? ¿Ella sacaba buenas notas? ¿Cómo? Ella no parecía una persona estudiosa.
—Bien, he hablado con ella y si a ti te va bien, puede darte clases en tu casa. —explicó la profesora. —Sobre las cinco, los lunes y los viernes. ¿Va bien?
Zayn asintió con la cabeza. —Sí. —murmuró, mirando a Noa, quien lo miraba con una expresión indescifrable.
—Bueno, podéis volver al patio, hablad sobre ello, dale tu dirección y quedáis mejor. Las clases empiezan hoy, Zayn, que es viernes. —dijo Raquel.
[Bueeeno, nos quedó un "+1" para llegar a 5 en el anterior, pero como vi +4 arriba decidí subir otro :3 Espero que os haya gustado, bbys. No olvidéis el +1, porque si llegamos a +5 subo otro cap n.n y tampoco os olvidéis de seguirme abajo, gracias a las dos personitas que se unieron, por cierto :* Un kiss. Y también dadle a alguna emoción, ¿no? Is free.]


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